Manifiesto derechista

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¿Será posible construir una defensa a los valores neoliberales y de ultraderecha? ¿Será viable una argumentación a ultranza con el propósito de sustentar aquellos ideales capitalistas que tanto ensalzan las añoranzas de algunos y crispan los pensamientos de otros? Procuremos en la medida de lo posible, hacer un potencial sustento a tan feroz despropósito, recordando que inexorablemente, ha sido una realidad inmutable en los últimos siglos y que, como diría el gran Philip K. Dick, “la realidad es aquello que, cuando dejas de creer en ella, no desaparece”. El lema de la famosísima doctrina Monroe de 1823, “América para los americanos”, nos asienta en aquella necesidad, ajena por supuesto, de asumir una postura ideológica clave para los bellos propósitos del país del norte. El capitalismo gringo y su intervencionismo, minaría la economía y cultura de sus vecinos geográficos. Porque ¿Quién no sueña con una gran casa con antejardín, dos rollizos y rosados hijitos, preferiblemente niño y niña, un hermoso perro, comidas familiares, una abnegada y devota esposa, valores conservadores y la firme percepción de que entregar tu vida a una empresa te hará abrazar la más cálida felicidad? Pues bien, todos estos patrones los ha ceñido nuestra docta élite criolla y los ha adaptado a tan tropicales latitudes como la nuestra. Demos inicio a tan compleja, pero férrea defensa:

Mentirillas piadosas:

¿Qué de malo hay en lanzar una que otra falacia leve con tal de afianzar nuestra postura y protagonismo? Emitir discursos sin ningún sustento objetivo no tiene nada de malo. Recordemos aquel hecho histórico en donde Estados Unidos incursionó en Irak bajo el argumento del armamento nuclear y al no encontrar nada, simplemente nos mostraron que es mejor estar bajo el amparo moral occidental y no frente a la monstruosidad de medio oriente. Y si hablamos del presunto Cartel de los Soles bajo la tutela del ahora preso Nicolás Maduro, nos encontraríamos con otro rollo similar. Estas tenues mentiras, o bueno, llamémosle perspectivas, son las que construyen los imaginarios de justicia y libertad. Estamos acá firmes y con un gran corazón para retornar a los valores de antaño. Tengamos muy en cuenta que los sucesos históricos no existen hasta que los reconstruimos desde nuestro lenguaje. Criticando al sociólogo mamerto de Zygmunt Bauman, a razón de Walter benjamín, cuando nos habla de la era de la nostalgia, haciendo referencia al Angelus Novus de Paul Klee, enunciando: “El rostro del Ángel de la Historia está vuelto hacia el pasado. Donde nosotros percibimos una cadena de hechos, él ve una catástrofe única que no cesa de amontonar escombros que aquella va arrojando a sus pies. Al ángel le gustaría quedarse, despertar a los muertos y recomponer lo que ha quedado reducido a pedazos” (Bauman 11).

¿Nos habla desde una generalidad histórica? De ser así, aquellos muertos que debería traer a la vida, tendrían que ser patriotas del talante de un Franco, Pinochet o Videla. Borrar cualquier vestigio de comunismo, feminismo o derechos de aquellos que llaman fundamentales, que van en contra de la maquinaria productiva y económica. Estos buenos muchachos, lucharon por el progreso y la defensa de los valores probos de su territorio. A estas lumbreras, se suman las nuestras. Aquellas que desean dividir territorios en nativos y colonos, instaurar nuevas autodefensas, regalar bates a los ciudadanos y demás virtudes que estén al alcance en pro de la protección neoliberal y lo que entendemos por libertad. En última instancia, las mentirillas son en beneficio del pueblo que heredará nuestros valores. Recuerden que toda tiranía es inhumana si no es de derecha.

Guerras necesarias:

¿Chumbimba o no chumbimba? Ya saben mijitos lo que vamos a elegir. Obviamente chumbimba. Porque está en nuestra sangre la necesidad de violencia. No hay que estigmatizar lo que una buena guerrita hace para nuestros beneficios. Aquí entre nos, eso del enemigo interno ha sido muy rentable. Desestimar el miedo como retórica necesaria no es negocio, los habitantes lo precisan, es más ¡Lo exigen! Es la estrategia de producción más rentable. Al ser la derecha el orden natural (recordemos que hasta algunos curas de nuestro país lo sustentan) hemos sido elegidos como generales para librar estas grandes batallas. Desde las más físicas, hasta las más ideológicas y culturales. Inmortalicemos lo que uno de nuestros gurús intelectuales, Agustincito Laje, ha escrito: “Hay que regresar un momento al ethos de la Ilustración para comprender mejor esta acepción de cultura. El proyecto ilustrado postulaba la emancipación del hombre como una función del conocimiento. Su vocación universal demandaba una expansión cultural con los elegidos como agentes de transformación” (Laje 19). Resonemos con fuerza esa expresión de elegidos, independientemente sea correcto el término para el contexto (en últimas la derecha nunca se equivoca). Somos ahora los ultra-ilustrados, una casta de cruzados que batalla en contra de la anomalía zurda. Recuerda, las guerras no son malas si estás en el bando correcto.    

Adulación en su justa medida:

Odiamos que nos digan mamarrachos ideológicos. El espectáculo y el performance es vital. Puede que saltemos como perritos entrenados o como monitos de circo frente a las grandes potencias occidentales, pero es con un claro propósito: obtener la legitimación de estados neoliberales, entregados a las delicias económicas capitalistas y de puertas abiertas a fungir como patio trasero o remedo experimental a cuál fuere el nuevo proyecto exhibicionista de nuestro amo. Recordemos El Escudo de las Américas o El Plan Colombia. Es una relación algo injusta, pero, tengan fe en nosotros, vale la pena. Sus aquí servidores se han beneficiado con estos lazos, perdón, el país se ha beneficiado con estas conexiones y vemos con tristeza como la izquierda y el progresismo perturban nuestro proceder. Las relaciones horizontales no son siempre lo más pertinente. Recuerden mijitos, el que no llora, no mama.

Referencias

Bauman, Zygmunt (2017). Retrotopía. Editorial Paidós, Barcelona

Laje, Agustín (2022). La Batalla Cultural, Reflexiones Críticas Para Una Nueva Derecha. Editorial Sekotia, España

Nota 1: Roland Barthes alguna vez habló del grado cero de la escritura. En efecto es imposible construir cualquier tipo de texto a las luces de una neutralidad radical. En este sentido dejo manifiesto lo complejo que es defender lo indefendible. Los antivalores conservadores y de derecha son tarea imposible de sustentar, teniendo en cuenta que más del 90% pertenecemos a la clase trabajadora.

Nota 2: Me sentí sucio al poner una cita de Agustín Laje.