El domingo y el lunes fue noticia un informe de la Contraloría sobre la situación financiera de las universidades públicas, y de todo ese documento, El Tiempo decidió titular que las universidades públicas no son autosostenibles, por supuesto, Infobae, la plataforma que copia y pega noticias, se pegó de eso tal cual, y El Espectador… también.
La noticia sale justo unos días después de que el gobierno nacional anunciara el multicampus de Suba, mientras Iván Cepeda lidera todas las encuestas. No es paranoia, es análisis concreto de la situación concreta.
Por cosas de la vida tuve acceso al informe y es más alentador de lo que anuncian los medios corporativos. Es lógico, no van a celebrar las maromas presupuestales que han hecho las universidades públicas para sobrevivir a la aplanadora neoliberal de la Ley 30, a la mal llamada revolución educativa de Uribe y al descarado subsidio estatal de Santos a la universidad privada que va en detrimento de la universidad pública.
Me pregunto cómo habría sido titulada la noticia del informe de la Contraloría si se hubiese tenido en cuenta la introducción, que claramente señala las razones de la desfinanciación de la educación superior pública:
«Las IES públicas logran sostenimiento fiscal a pesar de la Ley 30»
O por ejemplo, si tuvieran en cuenta que, mientras las universidades privadas construian infraestructura con la plata de programas como Ser Pilo Paga, las públicas se caían a pedazos, o se inundaban con cualquier llovizna:
«Así sobrevivieron las IES públicas a los desvíos de recursos a las universidades privadas»
Y si tuvieran en cuenta que el gobierno de Gustavo Petro ha girado la de recursos a la educación superior, a diferencia de las migajas de sus antecesores:
«Panorama alentador para la educación pública: el gobierno nacional se adelanta al informe de la Contraloría»
Lo importante aquí es el titular, ni siquiera el cuerpo de la noticia. Alguna vez le leí a Teun van Dijk que las personas se informan con los titulares. Eso debió decirlo hace más de 20 años, cuando se revisaban periódicos. Esa sentencia toma más vigencia cuando entramos a los canales de WhatsApp de los medios de comunicación para ver por encimita qué está pasando en el mundo, sin intención de profundizar en nada.
El caso es que el gobierno del cambio, no más para 2025, invirtió $9 billones de pesos en educación superior, se está dando la pelea para que, en lugar de la ALO se construya un multicampus en Suba, ha avanzado en la descentralización de las universidades, no condiciona la oferta educativa a los designios del neoliberalismo, lo dio todo para que la financiación de las IES públicas no responda al capricho de cada gobierno, entre otras acciones y medidas.
Es como si las consignas que gritamos en el gobierno Uribe (en mi caso fue en el segundo, no soy tan vieja), se hicieran realidad: “¡Presupuesto, presupuesto para la educación. No más armas, ni dinero, para la represión!”
Pese a lo que dicen los titulares confusos de medios reconocidos, las opiniones vacías de locutores con voces seductoras y los comentarios planos de “analistas”, la ciudadanía sabe que la educación pública se fortalece, que el acceso a la educación superior no debe distinguir el nivel adquisitivo y que Iván Cepeda será nuestro presidente.
Posdata 1: ¿será que las universidades públicas deben ser financieramente autosostenibles? ¿Esa preocupación no desviará su misionalidad? ¿Será que la pregunta deberían hacerla las universidades privadas que son financiadas por el Estado?
Posdata 2: hermoso eso de las lanchas-ambulancia en Maicao, también el aumento del salario a médicos internos y rurales, porque ¡El pueblo ya lo dijo y tiene la razón, primero lo primero: salud y educación!




