La concepción de la política en Antonio Gramsci

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Antonio Gramsci fue un periodista, intelectual, diputado y preso político italiano. Asumió y defendió una interpretación fresca de las ideas de Marx, para dar paso a una versión que articulara en el análisis las esferas económica, social, política y cultural, que habían sido separadas por el marxismo del determinismo económico. 

En su juventud, junto a Umberto Terracini, Pia Carena, Palmiro Togliatti y Angelo Tasca, fundó el periódico L’ Ordine Nuovo, desde el que defendió la democracia obrera y el control obrero de la producción y gestión en el bienio rojo (1919-1920), en el marco de la conformación de los consejos de fábrica en Turín. 

En su madurez, siendo diputado del partido comunista, defendió la puesta en marcha de una coalición democrática que diera paso a una Asamblea Constituyente que sacara al fascismo del poder. Debido a su actividad política fue encarcelado en 1928, teniendo entre otros cargos la “incitación al odio de clase”. Solo hasta el 21 de abril de 1937 consiguió la libertad, pero días después, el 27 de abril, falleció envuelto en múltiples enfermedades.

En la actualidad, para muchas personas, resulta un sacrilegio volver a intelectuales y militantes políticos que pensaron y defendieron el socialismo, dada la generalización de simplificaciones y caricaturas creadas sobre esta postura política; sin embargo, sigue siendo importante volver a estas ideas desde un perspectiva democrática, crítica y creativa, ante la cada vez mayor acumulación de poder y capital que promueve la actual organización del mundo, con el impulso de una lógica productivista y de consumo que pone en riesgo las condiciones de existencia de las especies y los ecosistemas.

Dicho eso, presentamos a continuación, algunas de las ideas políticas de Gramsci:

  • El ejercicio de la política lo entendía como una batalla cultural en la que los sectores políticos buscaban ser hegemonía, o bien modificar o defender la hegemonía existente.
  •  La hegemonía se consigue cuando un grupo particular logra constituirse en un sector dirigente de la sociedad, al hacer que su concepción particular de mundo se convierta en una concepción compartida por el conjunto social.
  • La hegemonía se consolida desde el Estado integral (sociedad política + sociedad civil) por medio del consenso, y de ser necesario, de la represión.
  • En la actualidad, los medios de comunicación pertenecientes a los grupos de poder serían un mecanismo clave de construcción de hegemonía.
  • La expresión concreta en la que se hace explícita la hegemonía es el sentido común, que el autor entendía como el conjunto de ideas y creencias contradictorias y en movimiento que corresponden a contextos geográficos e históricos puntuales, en donde permanecen visiones conservadoras, pasivas y progresistas de la realidad. La hegemonía pone acento en una de estas visiones y busca hacerla dominante.
  • La hegemonía no es un dominio absoluto y cerrado, por el contrario, es dinámica, porosa, y está en disputa por otros grupos sociales y políticos que también están en busca de ser sectores dirigentes de la sociedad con distintos proyectos de nación. 
  • En el momento en el que Gramsci escribió, la hegemonía la tenían las clases dominantes que se habían asociado con el movimiento fascista de Mussolini para continuar ejerciendo el poder, por lo que consideraba que el sector que pretendiera ser contrahegemónico para construir una nueva hegemonía, tendría que constituirse en una fuerza social y política audaz, con una iniciativa intelectual y moral de avanzada, que tuviese las ideas más progresistas del momento, para hacerle frente al antiintelectualismo y conservadurismo propios del fascismo, y disputar así el sentido común ganado por este.
  • Esa fuerza de avanzada tendría que construir un proyecto nacional que agrupara a los sectores populares (subalternos en sus términos) mayoritarios pero disgregados, que representara al conjunto de la nación y contribuyera en la construcción de una nación cosmopolita, en contravía del proyecto de nación restringido, elitista y parroquial de las clases dominantes. A este proyecto de avanzada lo denominaba: «la construcción de una voluntad nacional popular».
  • Gramsci distinguía la gran política de la pequeña política, decía que la gran política “comprende las cuestiones vinculadas con la función de nuevos Estados, con la lucha por la destrucción, la defensa, la conservación de determinadas estructuras orgánicas económico-sociales” y que la pequeña política es “la política del día, política parlamentaria, de corredores, de intriga (…) comprende las cuestiones parciales y cotidianas que se plantean en el interior de una estructura ya establecida, debido a las luchas de preeminencia entre las diversas fracciones de una misma clase política”, y señalaba “la tentativa de excluir la gran política del ámbito interno de la vida estatal y de reducir todo a política pequeña”.

Antonio Gramsci cuestionó a aquellos proyectos que no conjugaban la gran y la pequeña política, porque creía que los que se limitaban a la gran política podrían condenarse al ostracismo por dejar de lado cuestiones prácticas y cotidianas, y que los que se centraban en la pequeña política solo se verían envueltos en una carrera electoral e inmediatista que dejaría de lado la transformación del bloque histórico capitalista. 

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