Alerta por feminicidios en Colombia: ¡Tu machismo mata, si te sientes aludido evalúa por qué!

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El miércoles 27 de enero María Camila Plazas, una niña de apenas 10 años de edad, fue interrumpida mientras jugaba con su mascota y compartía con su abuela en su casa ubicada en Pitalito–Huila. Eran las 11:00 am, estaba en su lugar seguro, vestía la ropa que cualquier niña a esa edad podría vestir… no tenía ninguna relación cercana, familiar, ni mucho menos afectiva, con el hombre que intentó abusar sexualmente de ella. El hombre que, finalmente, ante la resistencia que ella opuso a la violación, la asesinó.

Juzgando y poniendo en entre dicho la dignidad de la mujer sin el menor respeto al duelo de su familia y personas cercanas

Esta indignante noticia la recibe el país en la misma semana que sale a flote el feminicidio de Valentina Trespalacios, noticia que ha sido cubierta ampliamente por los medios de comunicación y que ha despertado toda clase de reacciones en las redes. Una reciente se dio en Twitter en donde un comunicador explicó que el detonante del asesinato sería una posible infidelidad de la víctima. Publicación que tuvo muchas reacciones y comentarios de quienes al parecer “justifican” el asesinato de la mujer por este motivo.

Sinceramente, en una sociedad en donde la publicidad vende ideales de felicidad ligadas al consumismo desbordado de mercancías, en la que las redes generan millones de ganancias por la hipersexualización de los cuerpos, resulta un tanto hipócrita juzgar a quienes, de alguna manera, siguen esos patrones

Además, argumentan que Valentina explotaba económicamente a su asesino y que estaba detrás de la Visa Americana, juzgando y poniendo en entre dicho la dignidad de la mujer sin el menor respeto al duelo de su familia y personas cercanas. Sinceramente, en una sociedad en donde la publicidad vende ideales de felicidad ligadas al consumismo desbordado de mercancías, en la que las redes generan millones de ganancias por la hipersexualización de los cuerpos, y en un sistema que nos ha vendido la idea del sueño americano, resulta un tanto hipócrita juzgar a quienes, de alguna manera, siguen esos patrones y, más indignante aún, no solo limitarse al señalamiento sino pensar también que la reproducción de esos valores son una justificación para el feminicidio. 

Desafortunadamente, los asesinatos de María Camila y de Valentina se unen a otros 8 casos de feminicidios reportados durante el primer mes del 2023:

  1. Angélica Treco Gonzáles de 23 años fue asesinada por su novio en Yondó–Antioquia convirtiéndose en el primer caso de este año.
  2. Yared Pomares de 24 años fue asesinada en Cartagena – Bolívar, aunque al inicio se presumía que era producto de un robo, luego se constató que también fue su novio quien la mató.
  3. Mercedes Cecilia Anaya Sarmiento de 42 años fue asesinada en Barranquilla -Atlántico por su pareja.
  4. Dora Victoria Ortíz de 22 años fue asesinada en Calamar – Bolívar también por su pareja.
  5. Jackelin Álvarez, ciudadana venezolana de 45 años, fue asesinada por su pareja en Bogotá.
  6. Gina Paola Bocanegra de 22 años, fue asesinada por su novio en Medellín.
  7. Melissa Toro de 28 años en Medellín bajo un ataque de posible sicariato en donde no hay datos del agresor.
  8. Mariana Rueda Álvarez, de 25 años, también vivía en Medellín y su asesino huyó de inmediato.

Acorde a las cifras dadas por El Observatorio Colombiano de Feminicidios de la Red Feminista Antimilitarista, “durante 2022 se registraron 614 feminicidios en Colombia. Los departamentos con más casos fueron Valle del Cauca, con 95 registros; Antioquia, con 88; Bogotá, con 83, y Atlántico, con 47.” De este registro, se denunciaron apenas 565, de los cuales solo el 9%, es decir 51 casos, terminaron en condena. De acuerdo a datos de la Fiscalía a nivel general “En el 64,7 % (2.541) de estos casos no ha habido una decisión de un juez, por lo que el 35 % (1.358) duerme el sueño de los justos en indagación preliminar, el 27 % (1.076) está en etapa de juicio y el 2,7 % (107) en investigación, fase posterior a la imputación de cargos.”

Los medios de comunicación masivos sin enfoque de género, replican los discursos que encubren las Violencias Basadas en Género producto de un sistema patriarcal y machista que hace eco en la sociedad, que normaliza estas violencias

Pero más allá de las estadísticas que se convierten en cifras y deshumanizan la tragedia, todavía hay una discusión jurídica frente al feminicidio como delito autónomo que, para el caso colombiano, se estableció a través de la ley 1761 del 6 de julio de 2015 tras el feminicidio de Rosa Elvira Cely. De acuerdo al Artículo 104 del Código Penal “se especifica que la pena será de 400 a 600 meses en cárcel si el crimen es cometido por un cónyuge o ex cónyuge. Y a este sumamos la modificación realizada en el año 2000 donde se agregaron dos artículos para especificar las penas y las situaciones agravantes para quienes cometan específicamente el feminicidio u homicidio a una mujer por su condición de ser mujer”.

Es importante mencionar que acorde al Artículo 104 A se configura como feminicidio el asesinato que incurra en alguna de las siguientes situaciones agravantes:

  1. Tener o haber tenido una relación familiar, íntima o, de convivencia con la víctima, de amistad, de compañerismo o de trabajo y ser perpetrador de un ciclo de violencia física, sexual, psicológica o patrimonial que antecedió el crimen contra ella.
  2. Ejercer sobre el cuerpo y la vida de la mujer actos de instrumentalización de género o sexual o acciones de opresión y dominio sobre sus decisiones vitales y su sexualidad.
  3. Cometer el delito en aprovechamiento de las relaciones de poder ejercidas sobre la mujer, expresado en la jerarquización personal, económica, sexual, militar, política o sociocultural.
  4. Cometer el delito para generar terror o humillación a quien se considere enemigo.
  5. Que existan antecedentes o indicios de cualquier tipo de violencia o amenaza en el ámbito doméstico, familiar, laboral o escolar por parte del sujeto activo en contra de la víctima o de violencia de género cometida por el autor contra la víctima, independientemente de que el hecho haya sido denunciado o no.
  6. Que la víctima haya sido incomunicada o privada de su libertad de locomoción, cualquiera que sea el tiempo previo a la muerte de aquella.

Pese a esto, en la mayoría de los relatos que acompañan el cubrimiento de las noticias sobre feminicidio se habla de escenas de celos, irá e intolerancia, elementos que, más allá de relatar lo sucedido y alimentar el morbo en los medios amarillistas, parece que justificaran los hechos por los cuales un hombre decide, planea y ejecuta el asesinato de una mujer. Los medios de comunicación masivos sin enfoque de género, replican los discursos que encubren las Violencias Basadas en Género producto de un sistema patriarcal y machista que hace eco en la sociedad, que normaliza estas violencias y las justifica juzgando la hora, el lugar, la situación, la ropa que usan las víctimas e incluso la confianza que se deposita en un hombre, trasladando siempre la responsabilidad y la “culpa” a las mujeres. 

Que normaliza estas violencias y las justifica juzgando la hora, el lugar, la situación, la ropa que usan las víctimas e incluso la confianza que se deposita en un hombre, trasladando siempre la responsabilidad y la “culpa” a las mujeres. 

No era la hora, ni el lugar, ni cómo iba vestida… no fue una infidelidad, ni celos, ni una discusión por la economía del hogar o la crianza de los hijos, no …. A María Camila, como a las otras mujeres asesinadas las mató el MACHISMO. Esta niña de apenas 10 años fue asesinada por defenderse de una violación por parte de un hombre que dos días antes había salido de la cárcel, tras cumplir una condena de 1 año y 4 meses por distintos delitos, entre ellos, acto sexual violento. Esta niña murió porque a las mujeres nos han enseñado que debemos defendernos o salir corriendo ante el primer golpe; desafortunadamente en los procesos de socialización no se ha hecho el mismo énfasis a los hombres para que no toquen, no violen, no golpeen, y no asesinen bajo ninguna circunstancia. Nada justifica las violencias basadas en género.

No quisiera escribir desde el dolor que nos despierta ver a otra mujer agredida, violentada o asesinada.

Una vez más se debe escribir desde la indignación, aunque realmente lamento hacerlo. No quisiera escribir desde el dolor que nos despierta ver a otra mujer agredida, violentada o asesinada. En dónde quedan los sueños de vida de la niña de 10 años, en dónde queda la felicidad de su abuelita quien continúa en el hospital con graves heridas por intentar defenderla, y a quién, quizá, ya le mataron algo de su alma con este feminicidio. En dónde queda la tranquilidad de la sociedad al ver que nuestras niñas, niños y mujeres no están a salvo ni siquiera en sus lugares seguros.

¡El machismo mata! El machismo en los medios que justifican las violencias. El machismo en las instituciones que no garantizan justicia para las víctimas. El machismo en una sociedad que todavía ataca los feminismos tildándonos de radicales pero normalizan la violencias machistas. ¡TU MACHISMO MATA, Y SI TE SIENTES ALUDIDO EVALÚA MUY BIEN POR QUÉ!

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