Por: Laura Camila
Al alcalde de Manizales Jorge Eduardo Rojas le dio por invertir recursos del municipio en un regalo que nadie necesita y nadie le pidió con el apoyo de la secretaria de Medio Ambiente Jessica Quiroz, quien, desde su inicio en la carrera política como concejal, diputada y ahora secretaria de Medio Ambiente vendió su candidatura bajo un eslogan animalista, que solo se quedó en eso; pues en Quiroz pesan graves denuncias como la realizada por la Fundación Colectivo Identidad Animal y la organización ALEGATO, quienes interpusieron ante la Procuraduría General de la Nación una queja disciplinaria en contra de su cartera por la falta de acción en los casos de maltrato animal de la ciudad. Y ahora resulta que ella firmó el contrato para la destrucción del hábitat de diversas especies animales y vegetales en el barrio La Enea de Manizales.
Mientras que el centro de salud Assbasalud del barrio se encuentra cerrado hace meses y las instituciones educativas reclaman mejoras, el alcalde de Manizales ve conveniente invertir más de 3.500 millones (al inicio del contrato eran 1.800), en la intervención de 10.400 metros del corredor biológico conocido como El Parque de La Enea.
La idea de Rojas es crear un “parque de las mascotas”, con plazoleta de comidas, zonas azules, baños, dos entradas presuntamente con seguridad privada y una jaula para gatos, además, juegos para los perros. Lo que no sabe el alcalde es que este parque ya es un “parque de las mascotas”, basta con ver cómo la pasan de bien los perros mientras corren libres, cavando, jugando, cogiendo palos y revolcándose en pasto verdadero, pues quiere poner grama, es decir, si lo que buscaba era la simpatía de la gente al titularlo como “parque de las mascotas” no le sirvió porque las mascotas ya no tendrán libertad.
Como es de esperar la comunidad de La Enea ha rechazado este obsequio, se han manifestado de manera pacífica en diversas ocasiones, además, crearon un movimiento que se llama ENEA RESISTE cuyo logo es una zarigüeya, pues, acá viene lo más importante y es que en este “relicto biológico” que es un ecosistema que sobrevive en un área reducida, habitan diversas especies animales y vegetales por quienes el movimiento ENEA RESISTE levanta la voz.
El parque es el hogar permanente y temporal de diversas especies. Está habitado por aves locales como: Barranquillo, Pigua, Gallinazo, Azulejo, Carpintero, Toche Enjalmado, Mirlas, Coquitos, Canarios. Aves migratorias: Tyranus Savana. Mamíferos: Zarigüeyas y Ardillas. Insectos: mariposas, grillos, abejas.
Hay árboles adultos y jóvenes, arbustos, nacimientos de agua, que de hecho salvaron al barrio en el 2011 cuando Manizales se quedó sin el suministro porque una avalancha taponó la bocatoma de la planta de tratamiento del acueducto. Ese año los habitantes del barrio durante horas hacían filas con sus cocas y canecas en los nacimientos para abastecer sus necesidades. Ahora, parece que muchos lo olvidaron y aceptan el regalo de canalizarlos para que se vayan por una alcantarilla.
Rojas y Quiroz y los demás defensores del proyecto argumentan que esto es el desarrollo, que el parque se debe modernizar, pero, ¿acaso el desarrollo no es invertir en salud y educación? o ¿es desarrollo para los bolsillos de quién? Está claro que no para aquellos habitantes y dueños silenciosos del ecosistema.
Definitivamente el lema de Rojas de “un gobierno en serio”, sí le queda bien, es un gobierno en serio comprometido con la deforestación y el especismo.