El 1 de julio de 2026 el diario uruguayo LaRed21 publicó un artículo en el que señaló que Agustín Laje había afirmado que la Fundación Faro tuvo participación en entrenar influencers que participaron en la reciente campaña electoral de Colombia (LaRed21, julio 1 de 2026). La frase no provenía de cualquier persona, sino del escritor e intelectual de derecha más influyente de las últimas décadas en la región. Autor de obras de circulación masiva como El libro negro de la nueva izquierda (2016), escrito junto con Nicolás Márquez y que lo convirtió en una figura de alcance continental, y de La batalla cultural: Reflexiones críticas para una Nueva Derecha (2022).
Las palabras de Agustín Laje confirmaron algo que analistas políticos veían venir: el crecimiento de las nuevas derechas en Colombia superaba los límites del Estado Nación para configurar un caso de alcance transnacional. Los síntomas se manifestaron desde el principio con la integración del filósofo y abogado chileno Axel Kaiser en el equipo económico de Vicky Dávila, los apoyos de María Elvira Salazar (Estados Unidos) y Alvise Pérez (España) a la campaña de Abelardo de la Espriella, entre otros.
De lo anterior, surge un interrogante: ¿Quiénes fueron los activistas digitales que recibieron este acompañamiento ideológico, programático y práctico en Colombia? Los datos de estas asesorías no se conocen públicamente ya que hacen parte interna de los movimientos políticos, sin embargo, algunos indicios encontrados en las redes sociales del influencer Santiago Giraldo, que cuenta con más de 64.000 seguidores en Instagram, evidencian una serie de encuentros con Agustín Laje desde abril de 2023, fecha en la que Giraldo publicó una fotografía junto al escritor: “Por más que te censuren no podrán silenciar la voz de muchos que pensamos como vos. Un honor trabajar contigo @agustinlaje. La nueva derecha coge fuerza en Colombia” (Instagram de Santiago Giraldo, 28 de abril de 2023).
El 25 de septiembre de 2025 el creador de contenido subió tres nuevas fotografías junto a Abelardo de la Espriella y Agustín Laje, en la cual realizaban la pose marcial que caracterizó el lenguaje corporal de los abelardistas en campaña: “Firmes por la Patria”. En esta ocasión el joven no celebraba el ascenso cultural de las nuevas derechas, sino el logro de tener en un mismo espacio al escritor y al empresario: “Es un honor haber sido el puente entre dos titanes. De un lado Abelardo de la Espriella, el único capaz de ganar en primera vuelta y sacar a Petro a patadas del poder, Del otro, Agustín Laje el mayor referente de la batalla cultural en nuestro continente. Con la fuerza del Tigre y la claridad de Laje, y con la ayuda de Dios ayudamos a Colombia” (Instagram de Santiago Giraldo, 25 de septiembre de 2025).
Reunión entre Abelardo de la Espriella, Santiago Giraldo y Agustín Laje
25 de septiembre de 2025
Recientemente la Revista Semana publicó una nota titulada La manada del Tigre: este es el equipo con el que Abelardo de la Espriella llegó a la Presidencia, donde son mencionados varios “líderes digitales” que acompañaron al candidato en la contienda electoral, entre ellos, Vincent Ramos, Miguel Zárate, Paola Guzmán y el propio Santiago Giraldo (Semana, 3 de julio de 2026). Estas evidencias indican que Agustín Laje tuvo contacto directo e indirecto con jóvenes activistas del abelardsimo a quienes posiblemente capacitó en ideas, estrategias y lenguajes políticos.
De manera paralela, otro equipo de creadores de contenido no asesorados por Agustín Laje, pero conscientes de que la lucha por la presidencia se disputaría en el campo de la batalla cultural, se alinearon en torno al Representante a la Cámara Daniel Briceño en Bogotá: Nación Sabrosa. Algunos de sus integrantes hacen parte del equipo de empalme del gobierno entrante en la Casa de Nariño como la joven Jerome Sanabria y el polémico Carlos Ayala. Nación Sabrosa más que un programa de análisis político funcionó como un ecosistema digital sin nómina fija, pero con un núcleo duro conformado por Briceño, Pavoneada, Jerome, Carlos Ayala y Mateo Amaya. Alrededor de ellos gravitan otros creadores de contenido y dirigentes políticos.
A diferencia de los programas radiales del uribismo como La Hora de la Verdad del exministro Fernando Londoño Hoyos, con música clásica de fondo y lectura en voz alta de poemas en latín, este grupo de bogotanos renunció a la solemnidad para recurrir a la sátira, el humor, el doble sentido, los memes, la inteligencia artificial y otros formatos más acordes a los nuevos tiempos como la sesión “Positivo para Falso”. Especialmente, Pavoneada se dedicó a traducir los lenguajes y las estrategias electorales de la izquierda desde el lente de la “comunicación política”, mientras que Ayala desempeñó un rol de militante beligerante al mejor estilo discursivo de Javier Milei: “Zurdos de mier…”.
Algunos integrantes del equipo de Nación Sabrosa
No obstante, el caso más impresionante es el de Jerome Sanabria. Muchos izquierdistas supieron de su existencia cuando la vieron llegar con el vicepresidente José Manuel Restrepo a la comisión de empalme en casa de Nariño. Yo me pregunto en qué país viven: ¿Nunca leyeron sus columnas sobre la reforma pensional en el Diario La República? ¿Jamás se enteraron de sus peleas en redes sociales con Gustavo Petro y Rodrigo Londoño alias Timochenko a quien acusó de coqueteo? (Semana, 3 de julio de 2026), ¿Nunca se enteraron de sus talleres y asesorías a empresarios en diferentes regiones de Colombia?
Jerome Sanabria es estudiante de jurisprudencia en la Universidad del Rosario, activista digital y lideresa juvenil desde adolescente. Antes de llegar al Rosario ocupó instancias como la personería de su colegio y la Consejería Local de Juventud de San Cristóbal (Bogotá). A diferencia de otros militantes de derecha tradicional, Jerome no proviene de un partido político sino del activismo digital, donde construyó una enorme audiencia mediante videos explicativos sobre economía, pensiones y política. Su discurso gira alrededor de varios ejes recurrentes como la defensa de la libertad económica, la crítica al intervencionismo estatal, la promoción del ahorro individual y la denominada batalla cultural.
Campaña “Menos Marx, más Hayek”
Una de sus campañas más exitosas en el campo de la cultura política y la guerra de narrativas, que la llevaría a tener grandes afinidades con Nación Sabrosa, el abelardismo, el sector empresarial y la academia liberal, fue su polémico eslogan: “Menos Marx, más Hayek”, empleado en una columna publicada el 11 de febrero de 2025 en La República. Allí señaló que durante su formación escolar y universitaria había predominado la enseñanza de pensadores de izquierda como Marx, mientras que otros provenientes del liberalismo clásico como Friedrich Hayek, Adam Smith, Ludwing von Mises, Milton Friedman y Thomas Sowel, habían estado ausentes en los programas académicos: “Los marxistas han encontrado dos rutas para esparcir su ideología empobrecedora: la educación y la cultura. Es por eso que en la educación utilizan únicamente la bibliografía que les conviene. Como reflexión: para superar el subdesarrollo económico, hay que superar el subdesarrollo mental y abrir el espectro del conocimiento. No pretendo que eliminen la bibliografía sobre Marx. Lo que sí deseo es que incluyan la otra cara de la historia. La de los liberales económicos. Porque la historia, como las monedas, tiene dos caras” (La República, julio 3 de 2026).
En un podcast publicado recientemente, Jerome cuenta que sus inicios como activista digital se dio después del estallido social de 2021, el cual vivió como estudiante de un colegio privado de Bogotá. Este suceso insurreccional se convertiría en su principal inspiración ideológica e histórica, ya que la Violencia, el conflicto armado y el narcotráfico eran sucesos conocidos de manera indirecta a través de sus familiares, profesores y amigos. Esto la llevó a interpretar el estallido social como la primera toma terrorista de su generación y, la “La Primera Línea”, como la estrategia de manipulación cultural más efectiva de la izquierda para manipular a los jóvenes con la complicidad de los mandos guerrilleros (Podcast Escuchamos y nos Juzgamos, julio 2 de 2026). Al parecer el estallido social no solamente radicalizó a las juventudes de izquierda.
Abelardo de la Espriella comprendió muy pronto el potencial comunicativo de Jerome Sanabria a quien integró a su campaña como asesora técnica en cuestiones pensionales, a pesar de la predilección de varios miembros de Nación Sabrosa por la candidata Paloma Valencia. Desde allí la joven bogotana no solamente potenció su eslogan “No con mi ahorro” que le dio un lugar central en el debate sobre la reforma pensional del petrismo, sino que viralizó nuevos lenguajes políticos con enorme viralidad y efectividad como la polémica noción del “Voto Fusil”. Un dato interesante es que en pleno periodo electoral, Jerome Sanabria recibió por primera vez el sacramento del bautizo en una ceremonia católica donde el representante Daniel Briceño sirvió de padrino.
El historiador argentino Ernesto Bohoslavsky plantea una cuestión importante en su libro Historia Mínima de las Derechas Latinoamericanas (2023) a propósito de la creencia de que el cambio cultural y el ánimo reformista son banderas exclusivas de las izquierdas: “Frente a esa argumentación bien pueden plantearse numerosos casos paradójicos: los neoliberales que alentaron cambios medulares en el Estado y el mercado en las décadas de 1980 y 1990 ¿Eran de izquierda por ello? Las autoridades cubanas de ese mismo tiempo, renuentes a introducir reformas que restaurasen mecanismos de mercado o de democracia multipartidaria ¿Son de derecha? Las respuestas pueden ser positivas, pero resultan contraintuitivas para el análisis político” (p.16).
Lo anterior, invita a reflexionar sobre la más reciente adaptación de las derechas colombianas que tuvieron que sepultar simbólicamente a las derechas tradicionales (liberales, conservadores, uribistas) para poder alcanzar la retoma del poder. Aunque los primeros nombramientos realizados por De la Espriella no expresan necesariamente una renovación profunda en los perfiles del poder ejecutivo (Vivian Morales, Cancino, etc.), sus militancias juveniles y digitales en los territorios si representan un contrafuego importante, un semillero de liderazgos con miras a la próxima década. Véase por ejemplo el caso de la joven politóloga Laura Camila Donado en el Departamento de Caldas, quien cuenta con más de 25.000 seguidores en Instagram y miles de visualizaciones en torno a su imagen de “Dama Diplomática” y “mujer femenina”.
Las derechas colombianas, igual que sus semejantes de Estados Unidos, América Latina y Europa, comprendieron que la batalla electoral era ante todo cultural, y poco a poco fueron minando el espectro de artefactos explosivos que reventaron en nuestras propias narices: “Clean look”, “energía masculina”, “Tradwife”. En los Estados Unidos incluso existen iniciativas que buscan limitar el derecho al voto de las mujeres con el argumento de que este debe ser un derecho familiar y no individual (un voto por familia).
Para afrontar los próximos años las izquierdas colombianas y sus militancias deberán revisar sus lenguajes, simbologías y estrategias de comunicación digital. Las lecciones son muchas, pero señalaré solo algunas: 1) no todo derechista es “facho”, 2) derecha y conservadurismo no son sinónimos, 3) no toda expresión de derecha proviene de la ignorancia ni la falta de educación, 4) la superioridad moral e intelectual marca una distancia con grandes sectores del electorado (“educar al campesino”, “conscientizar al trabajador”, “sensibilizar a los policías”) y finalmente, 5) ignorar el poder mediático de los creadores de contenido bajo la consigna de que darles vistas es ser cómplices de su crecimiento fue un error. Westcol y Jerome ingresaron a la arena electoral como un verdadero caballo de Troya.
Estos elementos que acabo de señalar pueden ser vistos como aprendizajes para la proyección de un horizonte de expectativas que permita repensar las estrategias que eventualmente posibilitarían el retorno de un gobierno alternativo al poder. Quedan cuatro años para avanzar en una tarea que las izquierdas históricamente han tenido dificultades para realizar: la comprensión de las derechas. Y ahora, más que nunca, de sus militancias digitales.
Referencias
Revista Semana, “Jerome Sanabria, la joven que se hizo viral tras cuestionar a Petro, publica supuesto coqueteo de Rodrigo Londoño ‘Timochenko’”, 25 de enero de 2025, https://www.semana.com/politica/articulo/jerome-sanabria-la-joven-que-se-hizo-viral-tras-cuestionar-a-petro-publica-supuesto-coqueteo-de-rodrigo-londono-timochenko/202513/
Revista Semana, “La manada del Tigre: este es el equipo con el que Abelardo de la Espriella llegó a la Presidencia”, 22 de junio de 2026, https://www.semana.com/politica/articulo/la-manada-del-tigre-este-es-el-equipo-con-el-que-abelardo-de-la-espriella-llego-a-la-presidencia/202605/
Jerome Sanabria, “Menos Marx, más Hayek”, La República, 11 de febrero de 2025, https://www.larepublica.co/analisis/jerome-sanabria-3850986/menos-marx-mas-hayek-4058970?utm_source=chatgpt.com
LaRed21, “Cómo la ultraderecha argentina intervino en las elecciones de Colombia”, 1 de julio de 2026, https://www.lr21.com.uy/politica/1496156-agustin-laje-ultraderecha-argentina-intervino-elecciones-colombia?utm_source=chatgpt.com
Podcast Escuchamos y no Juzgamos, “El poder de lo digital – Jerome Sanabria y Mariángela Urbina”, julio 2 de 2026, https://www.youtube.com/watch?v=qyVnXdnlTTA&t=1638s
Ernesto Bohoslavsky (2023) Historia Mínima de las Derechas Latinoamericanas, El Colegio de México.
