Reflexiones sobre el Rock

La cultura es una serie de sentidos sobre el ser en el mundo. Planos de inmanencia que trazan mapas sobre los que camina la humanidad. Está situada en un tiempo y en un espacio, es histórica. Y hasta acá, no hemos dicho nada nuevo. En este sentido el rock es la expresión de las sociedades obreras y urbanas de segunda mitad del siglo XX.

Recientemente Netflix lanzo un documental que recoge parte de lo que es la historia del rock latinoamericano, titulado “rompan todo”. Está bien logrado y elaborado, pese a que se centra en las 2 industrias más importantes: Argentina y México. Evidentemente pues el Rock también es una mercancía. La diferencia con otras regiones es que la conflictividad y las luchas sociales y políticas, de clase, étnicas y de genero son mucho más agudas. Lo que diferencia a Argentina, Chile y México es la conciencia política y la respuesta de la escena local a estas luchas y conflictividades.

Acá queremos hacer una diferenciación importante. el asunto estético y político. En definitiva, bandas como “Soda Stereo” son impecables estéticamente, acudió a contenidos existenciales y de producción del deseo, lo que lo convirtió en un referente de arte y majestuosidad musical. Pero políticamente estuvieron ausentes. No hubo compromiso con la historia, aunque si con la buena música. En el caso de Chile, una agrupación como “Los Prisioneros”, más modestos en sus composiciones, y deficientes artísticamente, lograron conectar con su pueblo y volverse un icono de protesta social en América latina.

Por su lado, el caso de México es bien particular, pues la mayoría de las bandas procuraron ser heurísticos, de una inventiva y altura artística importante, y al mismo tiempo denunciar y anunciar mundos posibles. Caifanes, Café Tacuba, el Tri, Panteón rococo, entre otras procuraron reflejar la cultura popular, sus luchas y al mismo tiempo combinar la riqueza musical de la región y del rock. Como este escrito no nos permite analizar una a una, cada agrupación. Trataremos de comprender la totalidad.

El capitalismo se caracteriza por presentar la realidad de manera dicotómica, pero nunca dialéctica. En este sentido se presenta el Rock como música inteligente y bien lograda, aun cuando en su tiempo era hasta cierto punto peligrosa, frente a otros géneros comerciales y pueriles. Y como señala el filósofo Lukács: virtuosismo y primitivismo musical, al igual que fatalismo y voluntarismo en política, son dos caras de una misma moneda, ambas se niegan al cambio.

Como el Rey Minas el capital todo lo convierte en oro. Llámese virtuosa banda de Rock, o Bad Bunny con su simplismo y producción del deseo. Y esto no es moralmente bueno ni malo, sencillamente ES.

Sin pretender tener la verdad, consideramos, por ejemplo, que el reggaetón conservo dos piezas nodales del Rock: sexo y drogas, pero desmantelo todo elemento contestatario. Es un Rock, sin Rock. Al decir de filósofos como Judith Butler, o Psicólogos como Sigmund Freud una de las intencionalidades humanas es el deseo, de los motores de la historia – aunque este enmarcado en una clase social, género y etnicidad señalamos nosotros-  y esa pulsión es lo que condensa la creación musical. El reggaetón ha logrado decantar y dimanar el deseo de manera estética, y el Rey Minas lo sabe.

 

Dentro del mercado, las mercancías humanas, llámense Artistas, campesinas o proletarios llevan consigo esa contradicción. Algunes lo niegan, luchando o denunciando, otres las afirman, con excelente música y otros con mala. El Rock entonces no es una expresión superior o inferior a otros géneros, es un producto histórico, y por lo tanto contenía en si mismo, un espíritu contestatario de la época en donde emerge. La música actual lo tendrá si la historia retoma como está ocurriendo, el crecimiento de la lucha social y supera la tendencia de mercantilización.

Por último, cabe señalar que se puede romper todo pagando los impuestos, pues como lo dicen “Los prisioneros” tu puedes decir que protestas porque cantas, pero nunca quedas mal con nadie. Y se puede cantar música muy diversa y tener compromiso social y político, como Adriana Lucia, la cantante colombiana. Es la lucha social de ajustar lo que se dice y se hace, de eso se trata la historia. Nos queda pendiente un escrito dedicado al Rock nacional.

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