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Revista Hekatombe se autogestiona

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La autogestión es una forma colectiva de producir. Su objetivo no es la acumulación de riqueza y la explotación de otras personas, sino la construcción de las garantías de existencia básicas. Sus valores son el apoyo mutuo y la solidaridad antes que la competencia ciega y el egoísmo.

En Revista Hekatombe elegimos el camino de la autogestión para garantizar nuestro funcionamiento, y poder ser fieles a nuestros principios de ovejas negras. Cuando alguna de las personas que nos leen adquiere uno de los artículos que hacemos, está dando un respaldo directo a nuestra existencia como medio alternativo de comunicación.

En este momento contamos con hekaretablos, agenditas, tulas y cuadernos. Pillen para que se antojen, encuentran por cuánto sale cada cosa. Si les interesa algo pueden escribirnos un mensaje interno a nuestro Facebook, Twitter o Instagram. Siga sin compromiso.

Hekaretablos

Arrancamos vendiendo los HekaRetablos, son grandecitos, resistentes y bien bonitos. Tienen base de madera, miden 35 x 50 cm y valen $38.000 pesos sin incluir el costo de envío.

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Esto tiene solución

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Llena tus paredes de un estilo calle y elegante.

La Pola rebelde

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All power to the people

 Si crees que el poder no debe ser para unos pocos, sino pa’l pueblo, y además tienes mucho estilo, este retablo tiene que estar en tu casa. Venta por 38 lks y no incluye costo de envío. Mide 35 x 50 cms. Base de madera.

La lucha es larga, comencemos ya

¿Eres de esas personas que creen que para que el amor al prójimo sea eficaz, también tiene que buscar el cambio social? Si es así, pez, comprate este retablo. Venta por 38 lks y no incluye costo de envío. Mide 35 x 50 cms. Base de madera.

Mi patria es el mundo entero

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Pelea como Rosa

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Si no puedo bailar no es mi revolución

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Los siete principios de los pueblos zapatistas

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Ahora que estamos juntas

Si tienes claro que la policía no nos cuida, pues quienes nos cuidan son nuestras amigas, sales a marchar cada 8 de marzo, 25 de noviembre y lo quemas todo cuando hay un hecho de violencia machista, este hekaretablo es para ti. Sale por 38 lks y no incluye costo de envío. Mide 35 x 50 cms. Base de madera.

Paulo Freire

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Tulas Hekatombe

Para no encartarse con esas bolsas enormes y siempre tener estilo, hasta para ir a la tienda, llegan las Tulas Hekatombe, pillen tan bonitas:

No me azare

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Si eres una de esas personas que no se deja de nada, ni de nadie, y siempre andas con estilo y flow, necesitas esta tula. La puedes llevar por tan solo 23 lks, no incluye el costo de envío. Mide 37 x 40 cms aprox.

Indomestikable

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Recuerden que para adquirirlos nos pueden escribir por nuestras redes sociales y que nos apoyan con nuestra existencia como medio alternativo de comunicación.

Carta abierta al Congreso: nos preocupa la Reforma Tributaria

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Como parece que el gobierno no tiene ni idea de las necesidades del país y tampoco le interesa solucionarlas (por eso propone IVA a los servicios públicos, a la canasta básica familiar y subsidios miserables), se nos ocurrió enviarle esta carta a las y los congresistas, para que no tengan pierde y sepan que nos preocupa la reforma tributaria y tenemos los ojos puesta sobre ella.

Les proponemos a ustedes que también la firmen, que la rotemos en todo lado. Queremos llegar a 10.000, 100.000 firmas, muchas firmas, para que allá en el Congreso sepan que hay un montón de gente que no va a aceptar que nos dejen más mal de lo que estamos.

Parafraseando a Yu-gi-Oh! “¡Vamos a firmar!”

Carta abierta al Congreso: nos preocupa la Reforma Tributaria

Señoras y señores

Congresistas de la República de Colombia

Las y los abajo firmantes nos dirigimos a ustedes para manifestarles nuestra preocupación por la reforma tributaria radicada por el gobierno nacional, pues claramente demuestra estar completamente desconectada de la realidad del país al buscar asignar a la ciudadanía de a pie la carga tributaria que le corresponde a grandes banqueros, empresarios y terratenientes.

Nos preocupa que esta desconexión con el país se vea reflejada en el Congreso de la República al ser aprobada la reforma tributaria presentada por el gobierno nacional, ya sea con algunos cambios secundarios o tal cual fue radicada. Por eso las y los abajo firmantes nos dirigimos a ustedes, para informarles cuáles son algunas de las medidas que consideramos prioritarias y ustedes tengan claro qué deben proponer y aprobar en los debates de los próximos días:

– Necesitamos renta básica de verdad, no subsidios hiperfocalizados y miserabilistas.
– Los alimentos saludables de la canasta básica familiar deben estar libres de IVA.
– No más inversión en dotación de armas para la fuerza pública.
– No más aumento de salario para las y los congresistas.
– Evaluar y gravar de forma justa los beneficios fiscales de las grandes empresas y de la banca.
– Son urgentes los subsidios a las Mypimes ya sea que estén formalizadas o no.
– Carga tributaria acorde a las grandes fortunas de los ricos y superricos.

Decimos esto porque sabemos que existen otras formas para tapar el hueco fiscal resultado de la no muy buena administración de los recursos del país, por ejemplo, con medidas como impuestos a las bebidas azucaradas, o a las iglesias, entre otros.

También queremos que sepan, que las personas abajo firmantes estaremos muy pendientes de los debates en comisiones, en plenaria, de las proposiciones que presenten, de sus argumentos para defender o no las medidas propuestas por el gobierno y procuraremos darlas a conocer a nuestras familias y amigos, para que tengan presente esta información a la hora de votar en las próximas elecciones, cumpliendo nuestro deber democrático como ciudadanos y ciudadanas.

Cordialmente,

Firme aquí.

Gracias por la firma y el enlace para rotar con las amistades para invitarlas a que firmen es este: https://forms.gle/kc5yzrhPA7pbQzeY6

El Impresionantismo, una nueva vanguardia colombiana

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El 2 de marzo de 2024, el artista colombiano Luis Zuluaga lanzó en Paredes, Portugal, el movimiento artístico llamado Impresionantismo. En tiempos de arte conceptual, la obra de Zuluaga se caracteriza por retratar lo que comúnmente no es retratado, como la marginalidad, lo monstruoso, o lo desagradable, y lo hace poniendo sobre el lienzo la esencia de eso que es rechazado, e incluso considerado indigno.

Fue el maestro Carlos A. Ávila, quien bautizó esta nueva vanguardia como Impresionantismo, en un intercambio epistolar:

“Querido y recordado maestro Luis, desde que compartí tu taller en Bogotá, siempre me pareció impresionante tu obra pictórica, una pincelada que al ser aplicada en capas, interpretaba tonos, semitonos, sombras, luces, transparencias, fondos, textura, y un conocimiento del color impecable, y esa temática tan tuya, tan cruda, tan impresionante, tomada de la vida real, del diario vivir y en la que dabas a entender que el personaje o el elemento llevado a la obra, a la pintura, es hermoso, sin importar su dura crudeza o realidad.
Es así que al ver la exposición de las dos cabezas de pollo, se me vino al cerebro el término 'IMPRESIONANTISMO'. No sé si peco al tomar ese concepto como una definición de tu obra, dime si te gusta, si sientes que es verdad, en fin cuéntame. pero creo que es IMPRESIONANTISMO puro, el puro arte tuo recogiendo el concepto del Impresionismo del Expresionismo para llegar al IMPRESIONANTISMO, un abrazote Luis”.
No hay ninguna descripción de la foto disponible.

Además de las cabezas de pollo mencionadas, la obra de Zuluaga está compuesta por personas muertas, carne viva, animales degollados, personas enfermas, cuerpos putrefactos y cuanta criatura o cosa que pueda resultar impresionante.

La obra de Luis es una invitación a no mirar para otro lado, a valorar lo que no es bello, ni deseado, a interpelarse por el horror, a reconocer al otro y, por supuesto, a impresionarse con lo cotidiano.

Este lanzamiento es una buena noticia para el país, y esperamos que siga impresionando al mundo.

Un análisis de coyuntura del gobierno progre

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Hay tres planos en los que se está desenvolviendo la crisis que actualmente atraviesa el gobierno progresista: el político, el institucional y el de la gobernabilidad. De las relaciones de fuerzas que entre estos tres campos se desarrollen dependerá el futuro del gobierno progresista de Petro y Márquez. Advierto de entrada que la paranoia por el advenimiento de un golpe militar o institucional es una victoria temprana de los sectores que apuestan por el fracaso de este gobierno, porque obligan al gobierno y a sus partidarios a atrincherarse, a ponerse a la defensiva, redirige la iniciativa del gobierno y la ejecución a la defensa y auto legitimación y cuando se está en esa posición los errores son más frecuentes y estruendosos. Esto no lo digo para quitarle importancia a la posibilidad de que se produzca una salida extrainstitucional tipo golpe blando-institucional o golpe bonapartista clásico, que efectivamente existe y es muy grave, sino para evitar el efecto supremamente nocivo de encerrarse en la propia defensa y renunciar a gobernar, que en una situación política como esta suele ser una forma de acelerar y no de detener los intentos de golpe, una especie de profecía autocumplida.

La crisis política

En el plano político es posible distinguir tres actores que configuran la crisis, la de los golpistas, pequeña por ahora pero ruidosa, en la que podemos encontrar al sector más trumpista del Centro Democrático con Cabal y Rafael Nieto a la cabeza, esta postura tiene como brazo mediático a la revista Semana y el grupo RCN, cuenta con importantes apoyos regionales como el gobernador de Antioquia y el alcalde de Medellín y podría ganar el respaldo de sectores medios de las fuerzas militares activas y en reserva, adicionalmente podría tener la posibilidad de movilizar una base social derechizada en varias regiones del país.

De otro lado, tenemos al sector más grande y peligroso, el de las élites tradicionales, dispuestas, por ahora, a que el gobierno culmine su periodo constitucional pero jugadas a fondo en que no pueda concretar el programa de gobierno que ganó las elecciones, esa fracción de las clases dominantes siempre ha visto al gobierno de  Petro como una oportunidad de reforzar y legitimar el sistema, de ahí la famosa explosión controlada de la que hablaba Alejandro Gaviria, los argumentarios de esta corriente se enmarcan en “construir sobre los construido” y de creerse la única dueña del conocimiento técnico sobre el funcionamiento del estado. Este segmento del espectro político adelanta una labor de zapa al gobierno desde dentro y fuera del Pacto Histórico, aquí encontramos a todos los partidos otrora santistas: Conservador, Liberal, Cambio Radical, partido de La U, un sector importante de la Alianza Verde, a la mayoría de los grupos empresariales, adicionalmente hay que señalar que esta posición cuenta con un ecosistema mediático robusto a su favor: El Tiempo, Caracol radio y televisión, Blu, La Silla Vacía, La W, también tiene un importante poder regional en la costa caribe y la región andina del país. Es importante no perder de vista que las filas de este sector las engrosan muchos arrepentidos del voto por Petro y otros que siguiendo en el Pacto y en posiciones de gobierno están buscando abrazar al adversario desde adentro para neutralizar toda acción transformadora del gobierno.

A esta posición le juega mucho que en su ADN ideológico está el rollo de la continuidad institucional, de ufanarse por ser la democracia más antigua del continente y el apego a la formalidad del estado. No olvidemos que la única vez que en Colombia durante el siglo XX tuvimos un golpe militar fue el resultado de un acuerdo de estos sectores tradicionales y que estuvo lejos de parecerse a algo como lo que vimos en Chile en 1973 o en Argentina en 1955. Algunos lo llamaron golpe de opinión porque ni disparos hubo.

El último sector lo constituimos, con todos los matices del mundo, quienes defendemos la continuidad del gobierno y la materialización del programa por el que votamos, no voy a hacer una taxonomía de las diferencias que tenemos en esta orilla, pero si me gustaría subrayar una idea que plantee en el artículo anterior y es que la defensa ciega y fanática del gobierno y el presidente presta en realidad un flaco servicio al propósito de transformar el país, además reitero en que estar privados de una organización verdadera y una apuesta comunicativa seria para compensar lo desigual de la lucha mediática, mella de antemano muchas de nuestras armas más importantes para hacer frente a la crisis. El potencial de movilización social con que contamos no es despreciable y es un factor para tener en cuenta pese a la dispersión y al oportunismo de muchas de las posiciones que defienden al gobierno solo para proteger las cuotas de poder y burocracia que han conquistado.

El campo minoritario de los golpistas puede transformarse en mayoritario si logra atraer al sector tradicional de las élites y neutralizar, atemorizar o quitar iniciativa al sector progresista en función de cómo se desarrolle la coyuntura política en el campo que sigue.

La crisis institucional

La relación tensa entre diferentes ramas del poder público o actores institucionales se ha producido antes en Colombia, lo diferente en esta oportunidad es que antes esos enfrentamientos respondían a pugnas intestinas de las clases dominantes y no perseguían el objetivo de neutralizar la acción de un gobierno que se proponía impulsar reformas o cambios en el país. Esa cualidad diferenciadora es fundamental, porque puede convertir el típico “choque de trenes” en la pieza de una estrategia golpista o de una estrategia de aislamiento y zapa, según hemos visto en el análisis de la crisis política en el apartado anterior.

Algunas de las tramas entorno a las que urde esta crisis son: la no elección de fiscala general de la nación por parte de la Corte Suprema para mantener de facto la administración uribista de esa entidad, y proteger de paso a varios personajes influyentes de la vida nacional que están siendo investigados o juzgados en este momento, las sanciones e investigaciones exprés de la procuraduría contra altos funcionarios del gobierno, los parones legislativos y sabotajes al quorum que vimos el año pasado en el trámite de las reformas, la labor abiertamente opositora del presidente del senado, las investigaciones contra la campaña de Petro en la comisión de acusaciones y el CNE, la polémica alrededor de los decretos referidos al presupuesto de inversiones futuras y por último pero no menos importante, el comportamiento de una porción del funcionariado estatal de carrera dedicada desde sus posiciones, supuestamente técnicas, a boicotear el plan y las orientaciones del gobierno. Esto último no niega la ineptitud manifiesta de muchas personas que elegidas por el gobierno para ocupar posiciones de responsabilidad han salido con un chorro de babas.

 Algunos factores de esta crisis pueden agudizarse o atenuarse con el paso de los días y en su lugar aparecer o reforzarse otros, pero queda claro que durante todo el gobierno será un puntal de inestabilidad y que planteará importantes desafíos a la acción del poder ejecutivo, que además tiene sus propios conflictos intestinos como hemos reseñado.

La crisis de gobernabilidad

¿Hasta qué punto podrá efectivamente gobernar y concretar su programa de gobierno Gustavo Petro? La respuesta a esta pregunta implica tener en cuenta, la dinámica creada por el comportamiento interrelacionado de la crisis política e institucional, pero también la incidencia que otros factores externos pudieran generar tal es el caso de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos que se celebrarán el próximo mes de noviembre y en las que de ganar Trump podría fortalecer al sector golpista y condicionar fuertemente la lucha interinstitucional. Petro sabe esto y por eso ha asumido el reprochable y pragmático juego de alinearse con la administración Biden propiciando la construcción de la base militar en Gorgona y recibiendo periódicamente a la jefa del comando sur imperialista: Laura Richardson quien, entre otras cosas, dirige el proceso de apropiación norteamericana de recursos estratégicos como el litio en nuestro continente.

Las salidas probables a las crisis y que se expresarán en la gobernabilidad de Petro y Márquez son: una salida militar bonapartista que implicaría necesariamente el apoyo del gobierno de Estados Unidos, lo cual al menos por ahora, no se ve posible y la alianza entre el sector golpista y tradicional, lo que también tiene sus dificultades por el peso de las heridas que dejó la lucha entre santismo y uribismo hace años, pero de ningún modo es un escenario descartable en la medida en que las crisis maduren y se profundicen.

Un golpe blando a la peruana o la brasileña, poniendo en juego el mecanismo institucional de la comisión de acusaciones lo que de entrada implica un problema, esto no es Perú o Brasil, aquí el blindaje a la figura presidencial es máximo, ni en tiempos de Samper ese mecanismo pudo funcionar para juzgar al presidente, además un eventual juicio contra el presidente pondría por fuera al presidente del poder pero no al gobierno que tendría continuidad en la figura de la vicepresidenta que en este y todos los gobiernos ha sido una figura débil. Una variante de este escenario es una eventual renuncia de Petro por la labor de acorralamiento de las élites contra la presidencia.

El tercero y último, en mi opinión, más factible pero muy peligroso, es que sigamos como hasta ahora, con un gobierno a la defensiva, con muchas dificultades para concretar el cambio que propuso —y en el cual  intentó sintonizar, exitosamente al principio, pero con muchas dificultades ahora, dos pulsiones de cambio diferentes que dividían al país: un cambio moderado, conciliador e institucional y un cambio acelerado, profundo y estructural— asediado y atrincherado, vacilando entre promover la movilización social que también es una estrategia limitada o hacer de árbitro entre las élites y sus pugnas en un gran acuerdo nacional. Me temo que el gobierno no podrá concretar ni uno ni otro lo cual favorece a las élites golpistas o tradicionales que van a cabalgar sobre nuestro descalabro, no solo para retomar el gobierno en 2026 que si se quiere es un problema menor, sino para cerrar de golpe el ciclo político de cambio que se abrió con la resistencia al uribismo entre 2002-2010, continuó con los procesos de acumulación de fuerzas y movilización del periodo 2011-2018, se prolongó en el levantamiento popular del periodo 2019-2021 y alcanzó una victoria con el triunfo electoral de junio de 2022.

La buena noticia es que todavía podemos dar pelea, la posibilidad de salvar las naves depende fundamentalmente de si el gobierno está dispuesto a dar un golpe de timón y reorientar su accionar para que no se cierre un ciclo de cambio que está dando sus primeros frutos y que vale la pena profundizar. De algunas ideas en esa dirección me ocuparé en el siguiente artículo.

“La causa palestina muestra que los derechos humanos son una mentira”: Soha Bechara

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A continuación, compartimos la entrevista que hizo Ann Sansaor, para Pikara Magazine, a Soha Bechara, quien es una militante comunista libanesa, que trabaja por un Líbano socialista y contra la ocupación de Israel al territorio palestino.

(…) ¿Por qué no crees que esto traerá cambios en la región?

Para la región no creo que haya ningún cambio porque ahora hay dos conflictos: uno regional y otro internacional. En este último caso, tenemos grandes potencias como Rusia y China frente a otras como Estados Unidos o Israel. Y ahora Europa también se ha aliado a la Unión, siguiendo las políticas coloniales que ya han hecho Inglaterra y Francia. Para mí, esto nos retrotrae a la situación política de la Segunda Guerra Mundial. Entonces no hay ningún cambio. Para estos estados, sus propios intereses están por encima de los derechos de los pueblos. Nos enfrentamos a un genocidio, pero los países históricamente coloniales siguen responsabilizando a Hamás, acusándolo de terrorismo. En cambio, creen que Israel tiene derecho a defenderse. En ningún momento hablan de la ocupación. Esto es ignorar el derecho internacional. Y debemos tener presente que existe el derecho a resistir contra la ocupación.

En el Líbano siempre ha habido una fuerte solidaridad con la causa palestina, ¿cómo sobrevive después de todos estos años?

El Líbano, desde el inicio de la creación del Estado de Israel en 1948, ha estado dividido en dos mitades: una estaba formada por quienes apoyaron su creación, la mayoría de los cuales provenían de sectas cristianas de derecha, y la otra por quienes apoyaron la causa palestina. Estos últimos están a favor del derecho a resistir y del derecho al retorno de los palestinos. Sin embargo, esto cambió con la creación de Hezbollah, que surgió como otro actor en el Líbano, presentándose como la resistencia contra Israel.

Actualmente, parece que la gran mayoría del pueblo libanés apoya firmemente a los palestinos, incluidas todas las comunidades. Sin embargo, muchos rechazan la idea de ir a la guerra y culpan a Hezbollah de tener derecho a decidir la guerra o la paz en el país.…

El problema en el Líbano no es Hezbollah, sino el hecho de que somos un país que nunca ha tenido la oportunidad de decidir nada. Ni siquiera pudimos decidir sobre nuestra propia constitución, Francia nos la impuso. Y, además, podemos decir que desde 1948 estamos bajo el dominio del colonialismo y de una política internacional que apoya los intereses de Inglaterra, Francia y Estados Unidos. Además, la decisión no pertenece solo a Hezbollah, ya que está bajo la égida de Irán. Y también involucra a Rusia. Lo mismo está sucediendo con los israelíes que quieren iniciar una guerra contra Hezbollah, pero Estados Unidos se lo impide actualmente.

¿Ha cambiado la percepción sobre Hezbollah desde su creación hasta hoy?

No lo creo, tenemos la misma división de la que os hablaba antes.

Sin embargo, en el libro Résistante usted explica que, en el fondo, usted era pacifista, pero, “impresionada por ella (Sanaa Mehaydle), yo estaba dispuesta a unirme a esta causa”, ¿cree que la acción de Hamas podría ser una referencia para ¿jóvenes palestinos y/o libaneses?

No creo que sea una cuestión de si la gente apoya a Hamas o no. Con o sin Hamas, el Estado de Israel tiene todo el poder. Podemos tomar como ejemplo la distribución del agua, ya que tienen control absoluto sobre ella. Esto significa que pueden decidir si cortan o no el suministro de agua a una casa, a un hospital o a toda Cisjordania.

El problema en el Líbano no es Hezbollah, sino el hecho de que somos un país que nunca ha tenido la oportunidad de decidir nada.

¿Qué papel juegan los medios de comunicación en esta situación? ¿Podría esto fortalecer aún más la islamofobia en Europa?

La islamofobia ya existía antes de la ofensiva. Debemos entender que esto es una consecuencia del fin de la Guerra Fría. Una vez eliminada la URSS, Estados Unidos alimentó este sentimiento mediante la ecuación: todos los musulmanes son terroristas y, por tanto, estamos contra todos los musulmanes. Esto es lo que sucede cuando los medios europeos comparan a Daesh con Hamas. No es posible, están demasiado separados. La gente necesita entender que Hamas es un partido que trabaja contra la ocupación de Palestina. Y también se deben reconocer el derecho internacional y los derechos humanos. Es imposible que estas medidas se apliquen según los intereses de las potencias coloniales.

Cuando fuiste encarcelada, al mismo tiempo se lanzó una campaña internacional para tu liberación. ¿Crees que esto también funcionará con Georges Abdallah? ¿Puede el contexto actual influir en ello?

Sí, la situación ha empeorado. En Francia se canceló una conferencia en Marsella que estábamos preparando desde hacía dos meses. Tampoco pudimos manifestarnos, como cada año, hacia la prisión donde está encarcelado Georges Ibrahim Abdallah. Lo que significa que, después de 40 años de prisión, Georges Abdallah se enfrenta a una nueva batalla por las opiniones de Estados Unidos y Francia.

Al igual que Georges Abdallah te defines como libanesa, comunista y de familia cristiana ortodoxa griega. ¿Por qué es tan importante enfatizar la religión en este caso?

No es que me defina como greco-ortodoxo, pero así está indicado en mi documento de identidad. No fui yo quien decidió eso. De hecho, es Francia, a través de la Constitución, la que decidió que al nacer una debe identificarse con una religión. Esto le dio poder a la religión en el país. Y no hemos hecho nada para cambiarlo.

Tu lucha fue por un Líbano libre, un país en paz y fundado en los ideales de justicia y democracia. ¿La gente todavía mantiene un espíritu de cambio?

En el Líbano no podemos pensar en democracia, porque antes necesitamos un Estado. Hasta ahora tenemos muchas entidades religiosas, pero ninguna constitución nos une como ciudadanos libaneses.

¿Crees que la Revolución de 2019 era el momento de cambiar eso?

No, fue una insurrección, porque después todas regresaron a su comunidad, donde compartían los mismos intereses. Fue un momento muy importante, pero no se le puede llamar revolución. Mi opinión se basa en que había muchos intereses compartidos, pero aquellas que querían cambiarlo todo eran un grupo muy pequeño.

¿Qué sería para ti un Líbano libre?

Me considero una persona muy optimista. Sin embargo, cualquier cambio lleva tiempo. Estamos en un proceso de globalización y esto dificulta cualquier transformación. Podemos mirar a Shanghai, Taiwán, Ucrania, Palestina… Sin embargo, creo que ésta es una oportunidad única para plantear el problema a las potencias coloniales. Apoyo a Palestina, no porque sea árabe o libanesa, porque tenga amigos palestinos o porque sea una situación de injusticia. Sino porque, después de muchos años, veo que este es el único caso que pone el derecho internacional sobre la mesa. Al mismo tiempo, se enfrenta a las potencias coloniales que crearon la ocupación israelí. Esto muestra claramente a la opinión pública europea y mundial que los derechos humanos son una mentira, ya que solo se aplican si redunda en interés de quienes están en el poder.

20 de diciembre de 2023

Recuerda: ¡No dejes de hablar de Palestina!

La supremacía de la democracia popular sobre las instituciones liberales: el desafío de Petro frente a Barbosa

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Thomas Hobbes, un pilar de la ciencia política, revolucionó el concepto de soberanía al alejarlo de la esfera divina o sobrenatural, argumentando que reside en la voluntad colectiva de los individuos que conforman la nación y dan vida al Leviatán. La obra de Hobbes, inspirada en parte por la convulsa Guerra de los Treinta Años en Inglaterra —que también inspiraría obras como Juego de Tronos—, propone una visión del orden político anclada no en las estructuras institucionales, sean republicanas o monárquicas, ni en dogmas religiosos, sino en el pueblo inglés y su sentido político.

Hobbes, a pesar de sus simpatías ideológicas por la monarquía, se centra en la esencia del orden político: la comunidad. La soberanía, desde su perspectiva hasta la actualidad, se fundamenta en la gente, en nosotros, en la sociedad en su conjunto, incluido el presidente de la república. Nosotros otorgamos al Leviatán —el Estado— el monopolio de la fuerza, basando ese poder en el consentimiento colectivo y no en quienes ocupan temporalmente sus instituciones.

Este principio subraya que las instituciones deben ser no solo legales sino legítimas, con la legitimidad y la estructura estatal, entendidas como constructos sociales sujetas a las dinámicas cambiantes del poder. La legitimidad confiere a las instituciones su aceptación por la mayoría, delineando lo que es permitido o prohibido en la convivencia colectiva.

De esta manera, la democracia, pilar de la Constitución de 1991, trasciende las simplificaciones del discurso mediático y político predominante que la reduce a mero acto electoral. La democracia, en su esencia, va más allá del procedimiento de votación, incluyendo a aquellos excluidos por las élites que monopolizan el Leviatán para su beneficio.

Cornelius Castoriadis distingue entre democracia como procedimiento y como régimen, resaltando la importancia de la participación activa y crítica en el espacio público. Más allá, la noción de democracia sustantiva reconoce las desigualdades materiales, aspirando a un sistema que garantice justicia social y bienestar para todos, es decir los fundamentos de su verdadero propósito político.

Gustavo Petro asciende a la presidencia en un momento de cuestionamiento profundo del Leviatán colombiano, impulsado por el clamor popular por un Estado que sirva a las mayorías. Este movimiento legítimo emerge en un contexto en el que las élites tradicionales ya no pueden esconderse tras el conflicto armado para justificar la desigualdad y la violencia.

Petro consciente de que su posición no le otorga poder absoluto, insiste en que el poder en Colombia sigue siendo objeto de disputa. Los sectores dominantes —cacaos, narcos, terratenientes, familias tradicionales— continúan oponiéndose a un proyecto político que busca devolverle sentido y legitimidad al Estado, alineándolo con las demandas de justicia social y bienestar general.

La contienda actual, especialmente en torno a la elección de la nueva Fiscal General, no es solo una lucha por el control del Leviatán, sino una confrontación entre las élites que resisten cualquier cambio y las mayorías que exigen un cumplimiento tanto de los procedimientos legales como de la promesa democrática sustantiva.

Las críticas al gobierno que abogan por un respeto a las instituciones esconden hipócritamente un rechazo a la posibilidad de un Leviatán legítimamente democrático. Bajo el liderazgo de Petro y el Pacto Histórico, el intento de reconstruir el Estado según las demandas populares amenaza con disolver los privilegios tradicionales en favor de una democracia sustantiva y justa para todos. Esa es la verdadera discusión.

Universidad S.A.: lo único estable es la precariedad

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Ocho y cincuenta y dos de la noche. Abro el Cuaderno #1 de la Revista Hekatombe: “El trabajo no dignifica ¡cansa!» (publicidad no pagada jaja) y leo una consigna de la película “La clase obrera va al paraíso” de Elio Petri (1971): “Son las ocho de la mañana. Cuando vuelvas será de noche. El sol no brillará hoy para ti”

Soy profesora ocasional, lo que significa que supuestamente me contrataron porque me necesitan por un tiempo inferior a un año. Lo extraño es que ya llevo siete

¡Qué dolor leer esto! Y aún peor, espejearse en ello. Debo aclarar que escribo esto desde un lugar “privilegiado”. Incluso el hecho de que alguien esté leyendo esto, ya marca una distinción con las voces de millones de personas cuya palabra nunca será escucha o leída por otres que no les conozcan. Escribo bajo un techo, tengo electricidad, acceso a agua potable y a internet, y recibo un salario mensual a cambio de mis turnos de hasta quince horas por día. Soy profesora universitaria y hablo desde ahí.

Sin embargo, no me pidan que me trague la consigna cristiana que dice que el trabajo dignifica, y tampoco se les ocurra decirme que no me queje, casi exigiéndome que agradezca lo que tengo, porque la estabilidad de lxs profesorxs universitarixs es una ficción, es un palacio de cristal. 

la estabilidad de lxs profesorxs universitarixs es una ficción, es un palacio de cristal. 

Soy profesora ocasional, lo que significa que supuestamente me contrataron porque me necesitan por un tiempo inferior a un año. Lo extraño es que ya llevo siete, pero eso es menos raro que la historia que escuché hace poco en una asamblea de profes de la universidad en la que trabajo. A una profesora que llevaba veintidós años como ocasional, de repente no se le renueva su contrato. ¿Cuáles son las razones? A lxs profesorxs de planta, que son quienes se encargan de asignar la labor académica en esta universidad (en no pocas ocasiones de formas arbitrarias y desde su parecer), se les ocurrió construir un sistema de ponderación que calificaba a lxs profes a partir de criterios como la productividad académica, la participación en proyectos y los títulos de posgrado, donde la experiencia profesional era un porcentaje menor.

La profesora nos cuestionaba lo siguiente: ¿cómo era posible en esos años hacer posgrados, participar en investigaciones y procesos de proyección social, y al mismo tiempo producir artículos indexados cuando la ocasionalidad no reconoce tiempos para ninguna de estas tareas? Incluso esta figura no fue pensada para ello, porque somos dizque temporales, cuando hace rato que somos permanentes. Nuestra modalidad de contratación, que se usa en varias universidades del país, está centrada en la docencia directa, lo que quiere decir que tenemos cursos para orientar a tiempo completo. ¿A qué hora investigamos, nos vinculamos con procesos sociales, nos seguimos cualificando y escribimos cuando no se nos reconoce ningún tiempo para ello? 

El mensaje explícito de las academias colombianas es el de la autoexplotación. Ustedes podrán decir: ¿por qué hay personas que han logrado hacer todo esto al mismo tiempo teniendo las mismas condiciones de la profesora en mención? Justamente porque vivimos en la sociedad del rendimiento de la que habla Chul-Han, aquella del realismo capitalista donde “No vas a poder detenerte. Incluso quizá lo disfrutes”, como dialoga Fisher con la película de ciencia ficción eXistenZ de David Cronenberg (1999). 

Ustedes podrán decir: ¿por qué hay personas que han logrado hacer todo esto al mismo tiempo teniendo las mismas condiciones de la profesora en mención? Justamente porque vivimos en la sociedad del rendimiento

Nos entregamos -me incluyo- a la dinámica veloz y obediente que hace más con menos, que produce maquínicamente por el afán de hacer las cosas bien, y que se entrega con sangre, sudor y lágrimas a su trabajo. Muchxs lo hacemos por amor a esta vuelta, porque seguir estudiando tiene sentido para intentar ser mejores profes y porque creemos que construir conocimientos de otros modos tiene una utilidad para este mundo que está hecho mierda. Pero mientras eso pasa ¿qué lógica estamos sosteniendo? El neoliberalismo reduce el Estado a su mínima expresión, y con ese poquitico que nos dan nosotrxs lo hacemos todo… hacemos rendir la miseria, hacemos muy bien la tarea. 

En mi universidad unx docente de medio tiempo puede tener 220 horas de clase al semestre y alguien de tiempo completo 320. ¿Dónde aprendieron matemáticas quienes dirigen las universidades, que creen que la mitad de 320 es 220? Esta es la evidente explotación laboral que vivimos y que nos piden que agradezcamos. El nuevo ciclo de la vida, pensando en La Pestilencia, es: a la casa, a la uni y al trabajo… escribe, produce y muere. 

Ahora el profe deseable es quien más escriba y publique, más títulos acumule, más plata gestione con la empresa privada y más puntos ponga para el ranking del capitalismo cognitivo

Este es el triste panorama de nuestras academias. Ahora lo que menos importa es que seas una o un buen profesor, que tus estudiantes comprendan lo que dices, que sus voces sean escuchadas, que se les reconozca como sujetxs de saber, que en aula pasen cosas donde el aprendizaje mutuo se potencie y donde el pensamiento crítico emerja a borbotones. Ahora el profe deseable es quien más escriba y publique, más títulos acumule, más plata gestione con la empresa privada y más puntos ponga para el ranking del capitalismo cognitivo… y suena rebien, porque además podemos subir nuestro salario con los artículos… ¿qué importa lo que digan las evaluaciones docentes? 

Está seductor hacer parte de esta maquila académica con su frágil estabilidad, ¿no? Porque además mi contrato dice que en cualquier momento me pueden despedir sin justificación o no volverme a emplear, así como le sucedió a la profesora que le entregó su vida a este trabajo de mierda por 22 años. 

Paila parce, voy a seguirme quejando y exigiendo condiciones laborales dignas. No me pidan que me adapte y que me llene con las migajas, mientras sigo enferma física y mentalmente por someterme a este ritmo inhumano. Lxs estudiantes están desertando, no duermen por trabajar y estudiar al tiempo, ya no ven sentido en estar en la u, piensan en morirse de forma reiterativa, así como muchxs compañerxs profes, ¿y mi principal preocupación debe ser sostener a mi universidad en el ranking nacional a punta de precarización autoexplotada?

Me recojo en lo que leí de mi amigo João Almeida: “Cuestionemos hasta cuando van a existir márgenes y bisagras, y si más bien hendiduras que anuncian el declive de un aparato en el cual, si no sabemos posicionarnos ante su caída podemos ahogarnos con la institución universitaria en vez de salvarla” (2023, p. 26).  

Referencias

Almeida, J. (2023). Dejar de hacer universidad. Chiapas: OnA ediciones. 

Chul Han, B. (2022). La sociedad del cansancio. Barcelona: Herder Editorial. 

Fisher, M. (2018). Los fantasmas de mi vida: escritos sobre depresión, hauntología y futuros perdidos. Buenos Aires: Caja Negra Editora.

Mujeres avanzando: Blanca de Moncaleano

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Blanca de Moncaleano fue pionera del anarquismo en el país. Vivió en Colombia, México, Cuba y Estados Unidos. A donde íba escribía en algún diario anarquista, lo que significó que viviera perseguida, desterrada, que fuera excomulgada y estuviera siempre llena de motivos para hablar de lo más bello del mundo:

“No hay nada más bello, y que mejor pueda llenar toda aspiración libertaria, que la Anarquía” (1915).

Mujeres avanzando

“El huracán derriba los árboles podridos, pero deja, en cambio, fecundos gérmenes de vida. Así el librepensamiento, en su lucha titánica por la emancipación humana, va derribando dogmas, tronos y mitos.

El águila se enamora de las estrellas, cerniéndose por encima de los inmundos reptiles, idólatras de las negruzcas suciedades de pantano, se dirige a ellas en aleteo sagrado, desperdiciando el silbido de las sierpes.

Así Belén de Sárraga, enamorada de la idea del librepensamiento, vuela a su encuentro imperturbable, escapando al eco de sus palabras redentoras seres inferiores de la moral.

¡Elévate, mujer y desciende como el rayo a destruir cuanto a tu camino se oponga, wue el calor de tus grandes pensamientos desarrollará los gérmenes de libertad que dormitan en la conciencia de la mujer esclava!

¡Avanza, que la luz es más brillante en noches tenebrosas, y a la luz del librepensamiento tiene más esplendores cuanto más la envuelve la negra nube del fanatismo religioso!

Tus palabras, llena de horizontes de ventura, penetra dulcemente en el oído arrancando una a una de las almas irredentas las torpes enseñanzas eclesiásticas. 

El librepensamiento le dice a la mujer: ¡levántate! tú eres diamante hermoso cuyo brillo ha sido ocultado cuidadosamente por el fraile bajo la ignorancia.

Por eso el sacerdote, conocedor del valor efectivo de la mujer, lucha por todos los medios, indebidos que sean, para retenerla encadenada a sus caprichos y conveniencias.

El sacerdote dice: embrutecer a la mujer, que ella a su vez embrutece al hombre, y así dominaremos el mundo. Esta ha sido la máxima espantosa con que los curas han podido retrasar el triunfo del librepensamiento.

Por eso fue que, vencidos sus dogmas en el campo de la razón, inventaron tormentos en las prisiones secretas y hogueras en las plazas públicas, pretendiendo ¡insensatos! destruir con todo ese aparato de torturas el don más grande y hermoso dado al hombre por naturaleza: el pensamiento libre. Y levantaron pirámides de esqueletos humanos, con los huesos de todos aquellos que se atrevieron a proclamar la libertad de pensar; parapetados tras esas montañas de osamentas pretenden todavía con sus oxidados anatemas, detener el carro triunfal del progreso y la civilización; pero ¡en vano luchan por retenerlo encadenado a sus ritos arcaicos; porque viene en su rodar aplastando todo lo que es producto de lo negativo!

Tenemos libertad de pensar, si, tanto que ya podemos decir libremente que el cura en un zángano, que aún pretende en el siglo XX vivir a expensas de la mujer esclava, esto es, que las mujeres lo vistan, le den casa, mesa abundante y todo lo necesario a cambio de una sonrisa.

No, la mujer no seguirá siendo esclava, no lo permitirá nuestra propia dignidad y ya está cerca el día que hagamos de la cruz milenaria, la tea que purifique esta atm´sfera de alimañas, acabando con el imperio religioso que tantos miles de años ha torturado y ensangrentado a la humanidad.

Peródico ¡Tierra!, N° 437. Febrero 24 de 1912, p.2.

Tomado de: “Blanca de Moncaleano y el triunfo de la anarquía” (2022), Amadeo Clavijo, Omar Ardila, Marco Sosa. La Valija de Fuego. Colección Ramal.

Deus Vult ¡Porque Dios así lo quiere!

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¡Porque Dios así lo quiere! Un fuerte lema que posiblemente nos ubica en la edad media bajo un tinte de verticalidad e intolerancia en sus preceptos. Con este grito furibundo, las campañas de los Cruzados, se materializaban para rendir tributo a aquel concepto abstracto del buen Dios.

Una entidad, que ha configurado los mayores desmadres en el trascurso histórico y que de un modo u otro, se ha establecido como uno de los principales metarelatos, en palabras del filósofo francés Jean-François Lyotard, que ha trascendido nuestra condición humana. Tal como nos lo afirma el pensador galo: “Estos relatos (…) su finalidad es legitimar las instituciones y las prácticas sociales y políticas, las legislaciones, las éticas, las maneras de pensar. Pero, a diferencia de los mitos, estos relatos no buscan la referida legitimidad de un acto originario fundacional, sino en un futuro que se ha de producir, es decir, en una idea a realizar” (Lyotard 30).

¿Son las creencias una nueva forma de emprendimiento místico que busca explotar la fe de una manera fanática y empresarial?

¿Podría establecerse entonces que el relato cristiano ha perdido su estatuto mitológico, transfigurándose en un mero discurso con fines institucionales y de prácticas redituables? ¿Son las creencias una nueva forma de emprendimiento místico que busca explotar la fe de una manera fanática y empresarial? Es curioso ver cómo las creencias cristianas y sus diferentes ramificaciones han ido anclando su fundamentación en la organización social y cultural.

El catolicismo, de la mano de múltiples gobiernos, intercede en temas cruciales dando sus argumentos y cimentándose en el ejercicio de poder, asegurándose una trascendencia crucial. Y esto, aún por encima de las múltiples denuncias de terribles abusos a lo largo y ancho del planeta. Por su parte, el ala cristiana del país, asegura su jurisdicción, no por el ejercicio de un poder gubernamental, sino por la explotación de la fe como un bien de consumo. Algo equiparable a una droga. Dos caras de una misma moneda, que construyen una retórica institucional con fines muy precisos.

Las famosísimas intervenciones de los voceros que nos venden tecnología y productos milagrosos, se asemejan un poco a la lógica fanática del contemporáneo discurso cristiano. Sus nuevas prédicas, desean salir de los convencionalismos rituales de otros credos. Te evangelizan en bicicleta, te bailan excéntricamente, realizan conciertos y demás, todo, con el firme propósito de comercializar su producto, la FE. Entre más consumas, más beneplácito tendrás del Eterno. De este modo, cuando se rinde testimonio, cual escenario de rehabilitación, la idea, paradójicamente, es todo lo contrario. Hundirte en el consumo de la palabra, hasta que tu percepción de la realidad sea descentrada. Vas a diezmar y hacer todo lo que te diga el Ministro o Pastor, estarás a su voluntad con la firme promesa del éxtasis, simbolizado por un lugar en el paraíso. Sin darte cuenta, redundarás en el juego vulgar de la institucionalidad capitalista, a saber, establecer un código moral a lo que consumes, te envalentonarás con unos ideales que increíblemente, y parafraseando un poco al filósofo Gilles Deleuze en su obra Crítica y Clínica, van en contra del resbaladizo imaginario cristiano de aceptar y amar al prójimo tal y como es.

Hundirte en el consumo de la palabra, hasta que tu percepción de la realidad sea descentrada. Vas a diezmar y hacer todo lo que te diga el Ministro o Pastor, estarás a su voluntad con la firme promesa del éxtasis, simbolizado por un lugar en el paraíso.

La instrumentalización de la fe conlleva a un nuevo paradigma. Como nos lo establece Lyotard, “en estas condiciones, ¿Cómo pueden seguir siendo creíbles los grandes relatos de legitimación? Esto no quiere decir que no haya relato que no pueda ser ya creíble. Por metarrelato o gran relato, entiendo precisamente las narraciones que tienen función legitimante o legitimatoria. Su decadencia no impide que existan millares de historias, pequeñas o no tan pequeñas, que continúen tramando el tejido de la vida cotidiana” (Lyotard 31). El grito de ¡Porque Dios así lo Quiere!, cobra ahora una relevancia cercana a los estandartes medievales. Por un lado, la dialéctica de poder que otorga al catolicismo una preponderancia casi sublime en un estado como el colombiano. Y, por otro, el rol vulgar de la comercialización de la fe, modelando y explotando el pensamiento mágico de sus participantes.

Marx en algún momento nos plantea: “el fundamento de la crítica irreligiosa es: el hombre hace la religión; la religión no hace al hombre. Y la religión es, bien entendido, la autoconciencia y el autosentimiento del hombre que aún no se ha encontrado a sí mismo o ya ha vuelto a perderse. Pero el hombre no es un ser abstracto, agazapado fuera del mundo. El hombre es el mundo de los hombres, el Estado, la sociedad” (Marx 155). Marx, con pertenencia nos recuerda la condición humana del discurso religioso. Y es propiamente esta construcción discursiva, la que pertenece al orden de lo abstracto, no el individuo. Vender prebendas celestiales, demarcadas por un determinismo azaroso, disfrazado de certeza, es tan solo el reflejo de una sociedad con tendencias manipulables. Incluso el buen salvaje en su proceso evolutivo, reconoce lo impredecible de su paso por el mundo. La magia simplemente lo acerca a un estado de autoconocimiento y vinculación a la naturaleza. Donde es precisamente esta dinámica, la que se aleja completamente de la institucionalidad mercantilista que subyace en las iglesias actuales.

Apostarán por un nuevo montaje y vender su producto. Sus consumidores, ávidos por devorarlo, sentirán el éxtasis que los elevará por encima de su especie.

Los modernos predicadores siempre estarán allí como culebreros de feria. Apostarán por un nuevo montaje y vender su producto. Sus consumidores, ávidos por devorarlo, sentirán el éxtasis que los elevará por encima de su especie. Sin darse cuenta, estarán domeñando sus libertades sin menguar tregua. Tal como nos enuncia Erich Fromm en su fabulosa obra El Miedo a la Libertad: “El primer mecanismo de evasión de la libertad (…) consiste en la tendencia a abandonar la independencia del yo individual propio, para fundirse con algo, o alguien, exterior a uno mismo, a fin de adquirir la fuerza de que el yo individual carece; o, con otras palabras, la tendencia a buscar nuevos vínculos secundarios como sustitutos de los primarios que se han perdido” (Fromm 156).

El Deus Vult persiste en nuestras mentes colonizadas. Ha permeado nuestras instituciones y se fija como un moderno ideal capitalista en nuestro territorio. Explotar la fe, resultó ser uno de los mejores negocios. Es la carta de presentación de muchos de nuestros más nefastos legisladores. Y el pueblo abyecto y aterrorizado, simplemente continuará con su neurosis colectiva, Ad Infinitum.

REFERENCIAS

Fromm, Erich (2012). El Miedo a la Libertad. Editorial Planeta, Colombia

Lyotard, Jean François (1987). La Posmodernidad Explicada a los Niños. Editorial Gedisa, España

Shishkin, A (1966). Ética Marxista, Antología. Editorial Cartago, Buenos Aires

The Clash, una banda a la que queremos infinito

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En Hekatombe amamos a The Clash. Amamos sus canciones, sus historias, incluso, una de las integrantes tiene en su habitación un cuadro de Paul Simonon que diseñó para ella, otra integrante de la Revista por motivo de su cumpleaños. Somos punks como Joe Strummer, porque “el punk rock no es una forma de vestir, es una actitud, es estar cansados de la mierda del mundo”, y así estamos.

“El punk rock no es una forma de vestir, es una actitud, es estar cansados de la mierda del mundo”: Joe Strummer

No pudimos ir al lanzamiento de “Yo te quiero infinito”, el tributo colombiano a The Clash, pero un mes después nos emocionó ver que Desarme Rock Social subió a sus redes un fragmento de “Know Your Rights”. Luego llegó el día esperado: el 8 de febrero a las 8:00 PM se estrenarìa el tributo en YouTube, al ser algo tan importante, decidimos reunirnos para escucharlo, como debía ser.

El Tributo lo hacen 16 bandas, con 16 canciones, que no son otra cosa que 16 declaraciones de amor a una de las mejores agrupaciones de la historia. Hablamos con Fabián Espinel de R.A.Z.A., el productor del compilado, para que nos contara cómo nació este proyecto.

The Clash ha sido una influencia para muchas bandas en Bogotá; siento que hay algo en el sonido de la ciudad que se identifica con ellos. Desde el punk hasta el hardcore, pasando por el metal e incluso el rap. En conversaciones después de conciertos con colegas músicos, llegábamos a la conclusión de que era necesario rendir tributo a este cuarteto de Londres. Organizar un proyecto así sería difícil, pero valdría la pena”, nos cuenta.

En 2022 R.A.Z.A. grabó «Complete Control» en el estudio Mausoleo de Mauricio Mortis, sin embargo, “estaba completamente desarticulada de un contexto. Fue Camilo de Infarto Records quien sugirió la idea de hacer un Split”, y así arrancó la exitosa convocatoria. 

“The Clash ha sido una influencia para muchas bandas en Bogotá; siento que hay algo en el sonido de la ciudad que se identifica con ellos. Desde el punk hasta el hardcore, pasando por el metal e incluso el rap»: Fabián Espinel

Como era de esperarse, las condiciones para participar del tributo debían ser al mejor estilo punk, como señala Fabián: “escoger una canción de The Clash y hacer una versión con la mejor calidad de grabación. No había límites creativos ni musicales; lo importante era tener como referente la canción original. El mensaje del proyecto estaba implícito en la esencia de la banda, un grito colectivo necesario después de lo que habíamos vivido en los últimos años de estallido en Colombia”.

Cada banda agarró una canción de The Clash, le imprimió su sello para hacer algo único, sin imponerse fronteras. Hay punk, cumbia, Oi!, DnB, rock, rap, psychobilly infernal y más, pero el disco no se queda ahí, el sincretismo también está presente, en algunos casos las canciones fueron traducidas al contexto de las bandas, hablan de tombos, la ausencia de metro en Bogotá, falsos positivos, la amistad, el trabajo, y hasta hacen algunas referencias a La Pestilencia.

La compilación de las canciones no fue en los tiempos propuestos inicialmente y tiene sentido, porque no son covers calcados, son apropiaciones hechas con mucho cuidado, pero como dice Espinel: “las cosas destinadas a hacerse buscan sus maneras”. Todo el 2023 lo dedicaron a compilar las canciones y fueron 16 bandas las que terminaron y enviaron las grabaciones.

Fabián también nos contó que después de ver a Tijuana No! en Rock al Parque con el cover de Spanish Bombs, decidieron que el Tributo colombiano a The Clash, se llamaría “Yo te quiero infinito”, lo que significó el rediseño de la portada hecho por Marcelo (Mocoso Creativo). Hasta que por fin, en febrero conocimos este maravilloso disco hecho con “compromiso colectivo, un trabajo con muchos momentos sonoros, texturas y versiones a la altura del legado de The Clash”.

El sincretismo también está presente, en algunos casos las canciones fueron traducidas al contexto de las bandas, hablan de tombos, la ausencia de metro en Bogotá, falsos positivos, la amistad, el trabajo, algunas referencias a la Pestilencia.

Por supuesto que preguntamos qué seguía después de la presentación del disco, porque un trabajo tan bien hecho merece mínimo un pogo con todas las de la ley, lágrimas de emoción, coros de la audiencia y gritos de la fanaticada. Sobre eso, Fabián nos da una luz de esperanza: “El concierto de lanzamiento también es un proyecto que queremos hacer masivo. Nos gustaría realizarlo con todas las bandas en La Media Torta o en algún espacio público, con buena producción y sonido. Queremos sacar el disco en formato físico, en vinilo. Estamos buscando la manera de hacerlo, pero hacerlo bien, sin afanes, para que beneficie a las bandas que participaron. Creemos en la calidad del disco. Es una oportunidad para que personas de todo el mundo, a través de la obra de The Clash, puedan conocer las bandas nacionales, nuestro sonido y nuestro mensaje”.

Mientras llegan el toque y el vinilo, nos queda reproducir una y otra vez este Tributo, saborear sus sonidos, sus letras y seguir queriendo infinito a The Clash.

Piedad Córdoba y Lenin: un análisis de las élites colombianas y el lugar del Pacto Histórico

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En reciente entrevista a Luis Carlos Valenzuela, ex ministro de Minas de Andrés Pastrana, discute el rol de las élites colombianas argumentando que el principal desafío del país no es la guerrilla o corrupción, sino la renuncia de sus élites a liderar políticamente. Critica la reducción de esas elites del concepto de nación al crecimiento económico, sugiriendo que la democracia debe ser un derecho adquirido mediante educación. Resalta cómo las élites enfrentan problemas públicos con soluciones individuales, alejándose de las necesidades reales de la sociedad y profundizando la desigualdad social y por lo tanto las violencias.

De manera paralela, cabe mencionar el reciente fallecimiento de Piedad Córdoba y la conmemoración de los 100 años de la muerte de Lenin, lo que me lleva a reflexionar sobre la relación entre estos eventos y la entrevista de Valenzuela. Córdoba me enseñó el valor de luchar por un país en paz, integrando este concepto con la justicia social, más allá de la versión aséptica vendida por el proceso liderado por el presidente Juan Manuel Santos. Aprendimos, en tiempos en que no era popular, que la paz era el objetivo que debíamos perseguir los demócratas de izquierda. Cuando Valenzuela reconoce que la desigualdad es la causa de las violencias que nos atraviesan, algo que las élites, carentes de grandeza política, se niegan a aceptar, confirmó el error de Juan Manuel Santos al considerar como problema la violencia, sin entenderla como consecuencia del problema estructural de la desigualdad.

Lo que salió mal del Acuerdo de Paz con las FARC y el gobierno de Juan Manuel Santos es que esa administración y las elites que representaban —las mismas caracterizadas por Valenzuela—, concentraron sus esfuerzos y los de las instituciones públicas en el desarme de la organización guerrillera, pero como ya se había errado en procesos anteriores por no volcar todo el proceso a construir las condiciones para que nuevas violencias no surgieran de las desigualdades pendientes por reparar en nuestro país. Es esa la justicia social que nos enseñó Piedad Córdoba.

Las élites de Valenzuela persiguieron implacablemente a Córdoba, intentando destruirla política, económica, social y moralmente. Incluido el propio Santos cuando todavía mantenía la alianza tácita de gobernabilidad con Álvaro Uribe desde el Ministerio de Defensa, fue un agente más de esa persecución a la labor patriótica de Piedad. Hubo un esfuerzo coordinado desde los medios de comunicación corporativos e instituciones como la Procuraduría o el DAS de su época, para marcarla como el enemigo público número uno. Córdoba enfrentó el racismo estructural en todas sus formas, desde titulares hasta ataques a su integridad física en el espacio público, fueron necesarias medidas extremas para proteger su vida durante la época de la Seguridad Democrática y un Álvaro Uribe con 80% de popularidad.

A pesar de estos retos, Córdoba aceptó la invitación de Gustavo Petro para integrar la lista al Senado del Pacto Histórico, demostrando que, más allá de diferencias políticas, ambos apostaron por un proyecto de país más grande que ellos mismos. Incluso en su condición física disminuida, Córdoba luchó fuertemente en la opinión pública contra la nueva derecha representada por figuras como Miguel Polo Polo o Jota P. Hernández, quienes no esperaron a que se enfriara su cadáver para atacarla cobardemente en redes sociales.

El presidente Petro, reflexionando sobre la muerte de Córdoba, convocó a acelerar el proceso de unidad del Pacto Histórico como partido único, reconociendo en Córdoba la propuesta de un liberalismo popular que debería ser, en opinión del presidente, el eje del Pacto Histórico. Petro viene insistiendo desde la campaña electoral: el Pacto Histórico no es un proyecto de país exclusivo de la izquierda colombiana histórica y no debe girar en torno a su figura. Aquí es donde Lenin, el Fiscal Barbosa y la Procuradora Cabello entran en la conversación.

Lenin fue un político que transformó su práctica en teoría política y viceversa, leyendo la coyuntura de una Rusia zarista periférica y liderando una revolución tan radical como la francesa. Materializó el análisis de Marx sobre el proletariado europeo, a través de la idea de un partido político que no solo representara a este, sino que encarnara fielmente sus intereses, además de ser una máquina de guerra bien organizada contra las élites opresoras de un Estado monárquico como el ruso.

En ciencia política, tres teóricos clásicos de las élites, Pareto, Mosca y Michels, coinciden en que la historia de la humanidad es la constante reorganización de sus élites, y que las elites son una minoría organizada gobernando a la mayoría desorganizada. Creo que las discusiones sobre la unidad en la diversidad dentro del Pacto Histórico deben trascender la figura de Gustavo Petro y convertirse no solo en una eficiente máquina de guerra contra esas élites minoritarias sino también un espacio profundamente democrático en su interior, por su diversidad y fuerza.

Fue precisamente esta unidad en la diversidad la que permitió, con todas sus dificultades, una victoria electoral en el Congreso de la Republica y el Gobierno Nacional en él 2022; pero insisto, el Pacto Histórico también debe ser una máquina política profundamente democrática que refleje la diversidad histórica del pueblo colombiano organizado; no solo a personerías jurídicas particulares que no necesariamente representan esa diversidad.

Lenin insistió en que la reconstrucción del Estado ruso debía otorgar todo el poder a los soviets, reflejando el movimiento social y popular de su época. El partido como aparato de lucha contra las élites opresoras, y los soviets como el germen de un Estado nuevo en construcción de una democracia profunda. El Pacto Histórico tiene en su seno la tensión por un lado la propuesta liberal de democracia que se limita a su procedimiento que son las elecciones y por otro, la propuesta de izquierda que concibe la democracia como un régimen de distribución equitativa de todo el poder: económico, social, político y cultural.

Las elites de Valenzuela han limitado y violentado la dirección de la nación disciplinando a las mayorías populares, priorizando la violencia como arma política de concentración del poder; han limitado la democracia a su noción procedimental, mientras siguen concentrando el poder de forma antidemocrática en todas sus variables, a pesar de las violencias que esa manera de dirigir la sociedad ha desatado.

Es importante entender que esa profunda desigualdad desatada precisamente por la violencia de estas elites se expresa en las instituciones del Estado. Es importante entender que el Estado, sea el ruso de Lenin o el colombiano de Petro, es ante todo una relación social. Por ello, el presidente Petro ha enfatizado que, aunque ganamos el gobierno como proyecto político, no hemos ganado el poder. El Estado es la manifestación temporal y cambiante de las relaciones de poder en una sociedad y es necesario que el Pacto Histórico, como proyecto político de nación, supere esa manera mezquina en que la han dirigido las elites de Valenzuela a Colombia logre superar la coyuntura virtuosa y temporal de Petro en la presidencia para garantizar construir las condiciones que superen a las mismas y nos permitan realmente caminar hacia una Colombia en clave de esa paz con justicia social que nos enseñó Piedad Córdoba.

Francisco Barbosa como fiscal general y Margarita Cabello como procuradora general de la nación representan algunas de esas trincheras que mantienen esas élites que se resisten a que Petro siga liderando la reconfiguración del poder del Estado a favor de los sectores sociales históricamente sometidos. Recientemente, Petro ha alertado sobre las intenciones de Barbosa, ex jefe de la Fiscalía, de utilizar estrategias legales, no legitimas, como su intentona de orden de captura al presidente de Ecopetrol para desestabilizar el gobierno nacional, evidenciando el uso del poder judicial como trinchera que todavía responde a la lógica de Valenzuela. De la misma manera podríamos alargar este articulo relatando cómo Cabello está ahí gracias al poder político de la familia Char, como representantes de otro sector de las mismas elites de Valenzuela que hoy creen, por su victoria circunstancial en las elecciones regionales, que podrán recuperar el gobierno en 2026 con algún representante de su emporio regional.

El Pacto Histórico debe acelerar su unificación sin perder de vista la diversidad y el imperativo categórico de su profunda democratización interna, si se tiene realmente la intención de romper el dominio histórico de las elites y, construir un camino hacia la democracia profunda que, desde tiempos de Lenin, las propuestas políticas de izquierda y populares se han planteado como horizonte de sentido.

La lucha por el control de la Fiscalía y el futuro de la Corte Suprema, al igual que con el resto de las instituciones del Estado, son cruciales para determinar si estas instituciones cambiarán de liderazgo o si perpetuarán la ruptura del Estado de derecho a favor de las élites. Depende, en gran medida, de la organización y movilización social y popular, pues es la única fuerza capaz de desafiar la ley de hierro de las élites descrita por Pareto, Mosca y Michels, la que puede realmente darle una vuelta de tuerca a la historia del país a favor de los nadies.

El camino del nazismo

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La película dirigida por Taika Waititi, Jojo Rabit, nos plantea algo sumamente especial en la construcción del lenguaje de sus personajes. Dicha arquitectura, radica en dos aspectos fundamentales. Por un lado, el amigo inmaterial de Jojo, quien es puntualmente el personaje histórico Adolf Hitler, recreado al mejor estilo de un “Pepe Grillo” o la voz de su conciencia. Y, por otro lado, el personaje de la niña, interpretado por Thomasin Mckenzie con quien Jojo comparte de manera particular, dibujos y diálogos que exponen su percepción acerca de los imaginarios nazi y judío respectivamente.

Con esta pequeña introducción, la idea es llegar a plantear lo siguiente:

1.

La consolidación simbólica del amigo ficticio, establece cómo el imaginario del ideal nazi se arraigó en el inconsciente colectivo de la juventud alemana de la época. Para Jojo, ser como su líder espiritual lo era todo. Las proezas de éste, habían escrito la historia “sagrada” de una supuesta raza superior. Hitler, innegablemente apostó por este discurso. En las primeras páginas de su manifiesto “Mi lucha”, radicalmente enuncia: “Mientras el pueblo alemán no pueda reunir a sus hijos bajo un mismo Estado, carecerá de todo derecho moralmente justificado para aspirar a acciones de política colonial. Sólo cuando el Reich, abarcando la vida del último alemán, no tenga ya posibilidades de asegurarle a éste su subsistencia, surgirá de la necesidad del propio pueblo la justificación moral para adquirir la posesión de tierras extrañas. El arado se convertirá entonces en espada, y de las lágrimas de la guerra brotará el pan diario para la posteridad” (Hitler, 8).

Es innegable la capacidad retórica y persuasiva de su discurso. El tenebroso líder alemán, en sus palabras insta por una construcción arquetípica. Invita a sus coterráneos a identificarse como una raza privilegiada que debe luchar por la recuperación y soberanía de su territorio, aunque esto conlleve al acero y la sangre. Si bien son vastas las interpretaciones del holocausto, como punto de convergencia, encontramos la necesidad latente de crear unas bases retóricas que persuadieran la mentalidad alemana. Para dicho efecto, encontramos en los archivos históricos a Goebbels, el infame ministro de propaganda, quien legitimaba su injerencia política sobre la base de construcciones narrativas, que lejos de ser verdad, azuzaban a las masas y calaban fuertemente en el inconsciente colectivo alemán.

2.

Ahora bien, si hacemos referencia al personaje de la niña, Elsa Korr, llama la atención los diálogos que establece con Jojo. Este último, de manera contundente, repite la propaganda transmitida por su amigo imaginario, la cual no es más que el vomitivo de la propaganda nazi. Comparten dibujos en los que Jojo de manera grotesca, representa a la cultura judía y sus presuntas tradiciones culturales. En donde la monstrificación es un fenómeno de lenguaje fundamental. La idea de percibir al otro como aquella aberración que desea arrebatar mi territorio, mi cultura y creencias, es la base discursiva ideal para enraizar el odio. Como nos lo afirma Jürgen Habermas en La Constelación Posnacional: “Nos encontramos aquí con los conocidos estereotipos de la “buena gente”, el “nacionalismo negativo” y el “salirse de la historia”. Los descendientes de los autores materiales de los crímenes se servirían de la identificación a posteriori con las víctimas, para obtener un desagravio gratuito, con la actitud altiva de quien cree tener siempre la razón” (Habermas 44).

La serpiente se muerde la cola una y otra vez, la cicatriz histórica nos hace recordar este nefasto accionar. Parece ser que el camino del nazismo, no es un suceso extinto, perfectamente podríamos dar una mirada análoga a la ideología libertaria y sus pinitos suramericanos con la figura torpe y mediática de Javier Milei, e incluso a la contradictoria y atroz injusticia que ejerce Israel sobre Palestina.

El mito de la Argentina boyante del siglo XVIII, no es más que un pretexto falso y absurdo de imponer en la agenda política un discurso completamente retardatario, como el que establece el Mandatario Argentino. En este sentido, resulta un tanto simple interpretar el supuesto libertarismo que se quiere impulsar desde la narrativa mediática y el fanatismo capitalista. Fenómeno que simplemente viene a ser un reflejo individualista de un neoliberalismo vulgar que, en este caso, busca el advenimiento de una casta que persiga fines económicos de manera expansiva y virulenta, desde una narrativa falaz que manipula la historia y consolida imaginarios anacrónicos de “comunismo” y “socialismo del siglo XXI”. Citando nuevamente a Habermas, el filósofo alemán nos enuncia: “En estos círculos se piensa que solo las tradiciones incuestionadas y los valores fuertes hacen un pueblo “apto para el futuro”. Por eso cualquier mirada escépticamente inquisidora hacia el pasado se convierte inmediatamente en sospechosa de moralización desmedida” (Habermas 46).

Nada más sencillo que optar por la monstrificación. La narrativa del nazismo estuvo plagada de engendros a quien había que vencer como diera lugar. Ahora, la quimera libertaria es acabar con el supuesto comunismo que se apodera del globo. Como diría Joseph Campbell, “en lugar de limpiar su propio corazón, el fanático trata de limpiar el mundo”. Los Goebbels contemporáneos están prestos a la creación narrativa mediática. ¿Quieren que infundamos miedo? ¡Lo hacemos!, que el comunismo se apoderará de Suramérica, se le tiene. Que los dirigentes de corte progresista se atornillarán en el poder, perfecto. Que no hay mejor salida que defender una soberanía moral con tintes capitalistas, pero claro. La nueva narrativa postnazi, nos recuerda un poco al país Gaucho. Las torpes declaraciones de su dirigente libertario, conmemoran las aterradoras palabras del mismo Adolf Hitler, “Quien conoce el alma de la juventud puede comprender que son justamente los muchachos quienes con mayor alegría escuchan tal grito de guerra” (Hitler 12).

Referencias

Habermas, Jürgen (1998). La Constelación Posnacional. Barcelona, editorial Paidós

Hitler, Adolf (2003). Mi Lucha. Primera edición electrónica. Chile, editorial Jusego