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Carta abierta al Congreso: nos preocupa la Reforma Tributaria

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Como parece que el gobierno no tiene ni idea de las necesidades del país y tampoco le interesa solucionarlas (por eso propone IVA a los servicios públicos, a la canasta básica familiar y subsidios miserables), se nos ocurrió enviarle esta carta a las y los congresistas, para que no tengan pierde y sepan que nos preocupa la reforma tributaria y tenemos los ojos puesta sobre ella.

Les proponemos a ustedes que también la firmen, que la rotemos en todo lado. Queremos llegar a 10.000, 100.000 firmas, muchas firmas, para que allá en el Congreso sepan que hay un montón de gente que no va a aceptar que nos dejen más mal de lo que estamos.

Parafraseando a Yu-gi-Oh! “¡Vamos a firmar!”

Carta abierta al Congreso: nos preocupa la Reforma Tributaria

Señoras y señores

Congresistas de la República de Colombia

Las y los abajo firmantes nos dirigimos a ustedes para manifestarles nuestra preocupación por la reforma tributaria radicada por el gobierno nacional, pues claramente demuestra estar completamente desconectada de la realidad del país al buscar asignar a la ciudadanía de a pie la carga tributaria que le corresponde a grandes banqueros, empresarios y terratenientes.

Nos preocupa que esta desconexión con el país se vea reflejada en el Congreso de la República al ser aprobada la reforma tributaria presentada por el gobierno nacional, ya sea con algunos cambios secundarios o tal cual fue radicada. Por eso las y los abajo firmantes nos dirigimos a ustedes, para informarles cuáles son algunas de las medidas que consideramos prioritarias y ustedes tengan claro qué deben proponer y aprobar en los debates de los próximos días:

– Necesitamos renta básica de verdad, no subsidios hiperfocalizados y miserabilistas.
– Los alimentos saludables de la canasta básica familiar deben estar libres de IVA.
– No más inversión en dotación de armas para la fuerza pública.
– No más aumento de salario para las y los congresistas.
– Evaluar y gravar de forma justa los beneficios fiscales de las grandes empresas y de la banca.
– Son urgentes los subsidios a las Mypimes ya sea que estén formalizadas o no.
– Carga tributaria acorde a las grandes fortunas de los ricos y superricos.

Decimos esto porque sabemos que existen otras formas para tapar el hueco fiscal resultado de la no muy buena administración de los recursos del país, por ejemplo, con medidas como impuestos a las bebidas azucaradas, o a las iglesias, entre otros.

También queremos que sepan, que las personas abajo firmantes estaremos muy pendientes de los debates en comisiones, en plenaria, de las proposiciones que presenten, de sus argumentos para defender o no las medidas propuestas por el gobierno y procuraremos darlas a conocer a nuestras familias y amigos, para que tengan presente esta información a la hora de votar en las próximas elecciones, cumpliendo nuestro deber democrático como ciudadanos y ciudadanas.

Cordialmente,

Firme aquí.

Gracias por la firma y el enlace para rotar con las amistades para invitarlas a que firmen es este: https://forms.gle/kc5yzrhPA7pbQzeY6

Crónica de un pogo para gente mayor

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Es frecuente que los pogos se recuerden con cariño, unos más que otros, eso depende del ambiente y de la banda.

El pogo es un tipo de baile grupal, en el que diferentes personas se encuentran para dar puños, girar, saltar, gritar y sudar mientras son interpretados ritmos musicales con fuerte presencia de batería, guitarra, bajo y  letras, a veces de tipo gutural, que invitan a la reflexión. Cabe destacar que no se trata de un ejercicio violento sino más bien catártico, pues está marcado por valores y prácticas como la solidaridad y el apoyo mutuo en medio del desahogo de energía. Por ejemplo, ante la caída de una o uno de los sujetos que es partícipe del particular baile, varias gentes desconocidas le ayudan a que se reincorpore; o también es común que salgan a volar zapatos, u otros objetos personales, y que acto seguido el grupo se preocupe porque aparezcan las o los respectivos dueños.

Es frecuente que los pogos se recuerden con cariño, unos más que otros, eso depende del ambiente y de la banda. No contaré cuáles, ni cuántos han sido —debo agregar que en mi caso no han sido suficientes—, por el contrario, me concentraré en uno específico, el pogo en el que participé el pasado 4 de diciembre de 2022 en Rock al Parque, con la canción ‘Antipatriota’, de la reconocida banda bogotana: 1280 Almas.

El pogo es un tipo de baile grupal, en el que diferentes personas se encuentran para dar puños, girar, saltar, gritar y sudar mientras son interpretados ritmos musicales con fuerte presencia de batería, guitarra, bajo y  letras, a veces de tipo gutural, que invitan a la reflexión.

Crecí pogueando con las Almas, también aprendí a ser espectadora de un pogo —eso tiene su ciencia—, y siempre, hasta el pasado Rock al Parque, se caracterizaron por los puños y patadas. Ese día el pogo fue conformado, ya no por gente menor de 27 años, sino por señores y señoras como yo, que ya pasamos los 33. 

Con algo de nervios nos empezamos a encontrar en un pequeño círculo que poco a poco fue creciendo. Nos vimos, nos reconocimos y, con esa complicidad resultado de una vida de pogos —y ahora achaques—, convertimos el pogo en un ejercicio seguro para nuestras rodillas, cinturas y espaldas. De hecho, era tan seguro que mi hermana comentó que parecía más una ronda infantil que un clásico ‘Mosh Pit ’. Es evidente, no podría decir algo distinto de un grupo de personas que, básicamente, estaban saltando en círculo mientras cantaban.

Durante esta canción salimos por momentos del pogo para tomar aire, descansar y seguir viviendo con alegría juvenil —en cuerpos aseñorados—, la emoción de decirnos antipatriotas, así un jovencito desubicado tuviera una bandera de Colombia con el logo de las 1280. Otras personas mayores, un poco más arriesgadas, se quedaban en el centro del pogo, cabe decir que no se trataba del típico círculo propio de las fiestas bogotanas, cuando se llega la hora loca de mayor alicoramiento, en el que unos aplauden mientras alguien intenta bailar al ritmo del ‘¡Eh! ¡Eh! ¡Eh!’.

De hecho, era tan seguro que mi hermana comentó que parecía más una ronda infantil que un clásico ‘Mosh Pit ’.

Cuando se terminó la canción, me acerqué fatigada y feliz al parche, mi mamá —por quien conocí a las 1280 Almas— me dijo que habían tratado de hacerme un video ‘pogueando’ y con sorpresa escuché comentarios similares alrededor, familiares y amistades habían tratado de inmortalizar ese pogo seguro, alcanzado mediante la Alegría que solo se consigue escuchando a esta increíble banda.

Hablemos del agradecimiento de la Dian y de la deuda pública colombiana

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En la última semana de noviembre muchas personas compartieron por sus redes sociales el agradecimiento que el director de la DIAN les envió al correo electrónico luego del pago de impuestos. El mensaje contenía la explicación sobre la destinación específica del pago como medida para legitimar una cultura tributaria honesta y solidaria en el país. 

El mensaje contenía la explicación sobre la destinación específica del pago como medida para legitimar una cultura tributaria honesta y solidaria en el país. 

Si bien fue una acción razonable y aplaudible, muy poca gente llamó la atención sobre el hecho de que buena parte de nuestros impuestos en Colombia se van al pago de la deuda pública (que es el genérico en donde se engloba la deuda multilateral-externa, bilateral, comercial e interna) y no hacia la garantía de derechos humanos, a propósito del carácter social de nuestro Estado de derecho según la Constitución de 1991. 

Autores como Jhon Fredy Gómez y Camila Galindo le llaman a esto la «deudocracia colombiana». La nuestra es una economía periférica y dependiente de —lo que Wallerstein denomina— las economías del «centro del sistema mundo», como lo son hoy Estados Unidos, la Unión Europea y, cada vez más, China. 

Esa dependencia tiene múltiples expresiones, la más evidente puede ser nuestra matriz exportadora basada sobre todo en combustibles fósiles, pero también la deuda

Esa dependencia tiene múltiples expresiones, la más evidente puede ser nuestra matriz exportadora basada sobre todo en combustibles fósiles, pero también la deuda, debido a que está atada al sistema financiero internacional y a instituciones multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) o el Banco de Desarrollo de América(CAF); o focos del poder mundial como Wall Street. 

Las deudas públicas son instrumentos de disciplinamiento de pueblos como el nuestro ante los poderes financieros mundiales. Es, precisamente, por cumplir con el dogma neoliberal que atraviesa nuestras instituciones que las deudas públicas se traducen en políticas estructurales como la regla fiscal, el marco fiscal de mediano plazo y el superávit primario, que en Colombia se ha condicionado el Presupuesto General de la Nación al pago de esta odiosa exigencia por encima de la garantía de los derechos humanos de la ciudadanía. 

Ese dogma tiene que ver también con posiciones mainstream del desarrollo económico como las de Paul Samuelson, Walt Rostow y Paul Rosentein-Rodan, basadas en evidencias que no tienen en cuenta las situaciones de dependencia que han configurado la posición de países como Colombia y que parten del supuesto que el endeudamiento y la inversión extranjera fortalecen las economías nacionales. De hecho, son investigaciones que fueron financiadas, en muchos casos, por las mismas instituciones multilaterales que nos han endeudado.

¿Quiénes son los acreedores de nuestra deuda?

en la práctica llevó a que pagáramos con nuestros impuestos los bonos que estos dineros criminales adquirieron en disposición del saneamiento/blanqueamiento que el gobierno de Cesar Gaviria permitió.

El profesor Jairo Estrada explica como la Ley 49 de 1990, en el marco del Consenso de Washington, fue la primera reforma tributaria posterior a la Constitución de 1991 que, con otras disposiciones estructurales paralelas —como la ya conocida autonomía del Banco de la República—, estableció incentivos a la inversión extranjera y estimuló la repatriación de capitales del narcotráfico, fortaleciendo el mercado accionario nacional y permitiéndoles a estos dineros de la mafia adquirir la deuda externa que se convirtió en deuda interna, lo que en la práctica llevó a que pagáramos con nuestros impuestos los bonos que estos dineros criminales adquirieron en disposición del saneamiento/blanqueamiento que el gobierno de Cesar Gaviria permitió.

Es interesante ver como Eric Toussaint explica que la combinación de endeudamiento y libre comercio son el factor fundamental de subordinación de los países que, como Colombia, hacen parte de la periferia. Después de tres décadas de la apertura económica que impulsó Cesar Gaviria de la mano de Rudolf Holmes, su Ministro de Hacienda, tenemos suficiente evidencia que demuestra, precisamente, el punto de Toussaint aplicado a la situación de nuestro país.

cuya iniciativa no solo respondía a las exigencias del Fondo sino a intereses muy específicos como los de la Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo— reestructuraron las finanzas del Estado Colombiano en función del pago de la deuda. 

Fue también en el marco del Acuerdo extendido que firmó el gobierno colombiano con el FMI en los años 90s, que se hizo toda la transformación del sistema de seguridad social, en donde la privatización de los fondos de pensiones —cuya iniciativa no solo respondía a las exigencias del Fondo sino a intereses muy específicos como los de la Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo— reestructuraron las finanzas del Estado Colombiano en función del pago de la deuda. 

Hoy los fondos PORVENIR y PROTECCIÓN, del Grupo Empresarial Antioqueño y el Grupo Aval de Sarmiento Angulo, son un duopolio en el mercado de pensiones que usa el dinero del ahorro de los trabajadores para comprar títulos de deuda pública, a muy favorables tasas de interés, y utiliza ese dinero —de nuestros impuestos y nuestro trabajo— para seguir acumulando riqueza en contravía del bienestar general de la ciudadanía y sus derechos.

¿Qué hacer con nuestra deuda? ¿Pagarla?

En 1927 Alexander Sack, un conservador de derecha que apoyaba el régimen zarista en Rusia, desarrolló la doctrina jurídica de la deuda odiosa que cumple dos principios esenciales: la deuda fue contraída para satisfacer el interés personal de dirigentes o personas cercanas al poder; y los acreedores sabían o tenían forma de saber que los recursos prestados no beneficiarían a la población.

Se ha dicho que la suspensión del pago de la deuda pública generaría consecuencias económicas desastrosas para países como el nuestro, pero suspensiones como la rusa de 1998, la Argentina del 2001 o la de Ecuador del 2008, han demostrado que ese dogma repetido hasta el cansancio no es necesariamente cierto. 

Lo que normalmente ocurre cuando un país de la periferia decide, de manera soberana, no pagar su deuda pública para priorizar los derechos de su gente, es que se liberan recursos para el pago de esa deuda social

Lo que normalmente ocurre cuando un país de la periferia decide, de manera soberana, no pagar su deuda pública para priorizar los derechos de su gente, es que se liberan recursos para el pago de esa deuda social, lo que contribuye a la dinamización de la productividad económica.

Pero si la opción del no pago de la deuda pública es “demasiado radical” para el gobierno de Gustavo Petro, siempre está la posibilidad de seguir la recomendación de los movimientos sociales y populares alrededor del mundo en el propósito común de hacerle frente a esa herramienta de sometimiento de los pueblos dispuesta por los dueños del sistema financiero internacional.

¿En qué consiste la recomendación? Se trata de presionar por una auditoría ciudadana a la deuda externa e interna para examinar con lupa los orígenes de las mismas, y revisar qué porcentaje de la deuda es odiosa o ilegal, y así tener herramientas jurídicas suficientes para alegar las razones para no pagarla.

Editorial | Defendemos la palabra escrita como acto de resistencia

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Ya vamos pareciendo dinosaurios y tal vez estemos al borde de la extinción, pero persistimos en la defensa del artículo, de la lectura y del esfuerzo que supone escribir.

Dice Gabriel Celaya en un su célebre «La poesía es un arma cargada de futuro»:

«No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto.
No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos.
Y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos».

Y así también entendemos la escritura, como una actividad sentida que busca exteriorizar —no siempre de la forma perfecta que gustaría a los especialistas—  aquello que se percibe, se identifica y se analiza.

Porque la escritura es un ejercicio de empatía que, cuando se hace con esfuerzo y sinceridad, busca siempre ser claro para las demás personas. Por eso se eligen unos estilos y unas palabras, y por eso es que no es una catarsis de términos y expresiones que solo son entendibles para quien las escribe. 

defendemos una escritura de corte pedagógico, en la que existe un margen para el esfuerzo mutuo

Defendemos una escritura de corte pedagógico, en la que existe un margen para el esfuerzo mutuo: de quien escribe para hacerse entender, y de quien lee, para reflexionar y dejarse interpelar.

No es una palabra completamente «masticada» que subestima a quien lee, sino que, por el contrario, confía en que existe la posibilidad de que el lector o la lectora procure comprender e interpretar, y si es el caso, consultar nuevas fuentes, o bien, buscar cierta palabra que pueda no estar presente en su universo vocabular.

Y defendemos la expresión escrita de distintas voces que se encuentran en un espacio común como lo puede ser una revista, ante la exposición de ideas que no requieren reflexión, y que como tal no incitan al pensamiento sino a la pura reproducción de información.

no es lo mismo, por ejemplo, lo que implica la palabra mercancía en un texto crítico, a lo que significa en un escrito que esté a tono con el sistema. 

Somos dinosaurios porque nos gusta ser un sello, un nombre colectivo que incita al cuestionamiento de la realidad, y no una marca personal que busca posicionarse a sí misma antes que a las ideas que defiende.   

En «Sobre la lectura» Estanislao En «Sobre la lectura» Estanislao Zuleta cita a Nietzsche para explicar cómo el ejercicio de leer consiste, a grandes rasgos, en un trabajo por medio del cuál se interpreta y se descifra el código que tiene el texto. Luego, Zuleta explica que las palabras usadas tienen no solo un significado sino un sentido específico en un escrito, ya que no es lo mismo, por ejemplo, lo que implica la palabra mercancía en un texto crítico, a lo que significa en un escrito que esté a tono con el sistema.

Visto así, la lectura exige cierto nivel de calma, apertura y disposición, por ese motivo, como señala Zuleta, es que Nietzsche decía que no escribía para personas de afán que querían entender todo rápidamente. 

no democratizan el conocimiento o el análisis sino que sirven como amplificadores de ciertas opiniones dirigidas a quienes quieren todo digerido.

Sin querer decir que los artículos de los medios escritos deban tener un estilo complejo, no podemos negar que vivimos un tiempo en el que se agudiza el privilegio por consumir canales presentados por un «yo como producto», casi unipersonales, que entregan información rápida, y que no requieren de la reflexión sino tan sólo de la escucha pasiva y la reproducción acrítica. Canales que, como tal, no democratizan el conocimiento o el análisis sino que sirven como amplificadores de ciertas opiniones dirigidas a quienes quieren todo digerido. Canales que, en últimas, subestiman a su espectador.

Ante esta tendencia que va en crecimiento, y reivindicando los formatos colectivos —sean sonoros, gráficos o audiovisuales— que incentivan la reflexión antes que la reproducción de opiniones sin profundidad, creemos que defender la palabra escrita, reflexiva y crítica, seguirá siendo un acto de resistencia.

Trabajar para vivir, vivir para trabajar, y cumplir mandatos sociales

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Teniendo en mente el título de este artículo, por casualidad encontré una frase de la autora argentina Alejandra Pizarnik mientras navegaba por internet: «me pregunto quién inventó la expresión ganarse la vida como sinónimo de trabajar. En dónde está ese idiota».

a esta lógica sistémica se suma la asfixia de otras exigencias sociales, que podemos llamar demandas para ser visto, reconocido, o mandatos para el estatus social.

Y es cierto, por lo menos para quienes no rendimos culto a la explotación y autoexplotación laboral, el sin sentido del capitalismo que resulta de ver cómo se va la vida en el trabajo, porque se requiere del trabajo para poder vivir. 

Pero no es solo la explotación laboral, a esta lógica sistémica se suma la asfixia de otras exigencias sociales, que podemos llamar demandas para ser visto, reconocido, o mandatos para el estatus social. Para ser asumido por los pares como un igual o un superior antes que como una persona inferior. 

Se trata de una serie de mandatos que exigen cumplir con diversas expectativas. Por ejemplo, tener empleo, un buen empleo, así de forma intuitiva se sepa que la oferta laboral es limitada —porque en el capitalismo el desempleo es necesario para forzar la competencia por acceder a malos trabajos, con malos ingresos y pésimas condiciones—.

Independizarse, y posteriormente tener vivienda propia, así, precisamente, debido a la inestabilidad económica, se dificulte que el grueso de la población logre tener casa propia, pero el estatus en función de la propiedad y el poder adquisitivo aún son regla en este sistema. 

Porque el matrimonio es uno de los mejores mecanismos para reproducir la lógica legal de propiedad, y porque siempre se necesitará de una autoridad mayor, como Dios o el Estado

Tener pareja, bajo cualquier circunstancia, y casarse, así esto parezca cosa del siglo XIX, pero en las películas comerciales o las series —entendidas como productos culturales de representación y reproducción de los valores sociales—, y en la mentalidad cristiana que les subyace —sea de raíz protestante o católica— , sigue siendo un imperativo para evitar la mirada condescendiente o el qué dirán que implican la soltería o la unión libre. Porque el matrimonio es uno de los mejores mecanismos para reproducir la lógica legal de propiedad, y porque siempre se necesitará de una autoridad mayor, como Dios o el Estado —bajo la vigilancia conservadora del grupo familiar— para avalar el amor y casi cualquier experiencia personal. 

Y en otra dimensión de la vida, si cierta persona puso un pie en el mundo académico, es mejor visto quien va acumulando títulos —porque el autodidactismo o el estudio al margen de la institucionalidad en realidad no gozan de reconocimiento social—, que quien hizo un técnico o un pregrado, algo curioso si se tiene en cuenta que esa acumulación de cartones no tiene, necesariamente, una traducción en el mundo laboral con mejores ingresos o mayor estabilidad.

el absurdo del sistema de explotación que existe bajo el capitalismo, en donde la «realización personal» está mediada por la cantidad de horas destinadas a dejar la vida en uno o varios trabajos, aumenta con la opresión que supone la vigilancia social interiorizada sobre estos aspectos

Por supuesto, hay quienes deciden asumir algunos de estos papeles, o emprender estas acciones por pura vocación, aunque me pregunto hasta qué punto el mandato de estatus no interviene para cumplir al pie de la letra con las expectativas sociales. 

Y así, el absurdo del sistema de explotación que existe bajo el capitalismo, en donde la «realización personal» está mediada por la cantidad de horas destinadas a dejar la vida en uno o varios trabajos, aumenta con la opresión que supone la vigilancia social interiorizada sobre estos aspectos, e incluso sobre los modos de llevar los tiempos de ocio, bajo estándares específicos para disfrutar o divertirse. 

Y poco a poco se va haciendo más estrecho el espacio en la vida cotidiana para pensar en otras formas de trabajo, de relación, de formación, porque el tiempo de reflexión y cuestionamiento se va diluyendo en esas exigencias opresivas para alcanzar un mayor estatus social.

Entonces están los patrones en el mundo laboral, y la mirada vigilante de los otros en los espacios de socialización. Una reunión familiar, una conversación entre cervezas con amigos, se convierten también en escenarios para activar estos mandatos por el cumplimiento de expectativas. Y poco a poco se va haciendo más estrecho el espacio en la vida cotidiana para pensar en otras formas de trabajo, de relación, de formación, porque el tiempo de reflexión y cuestionamiento se va diluyendo en esas exigencias opresivas para alcanzar un mayor estatus social.

Ya esto lo dijeron autores críticos de distinto signo, especialmente desde el anarquismo y el feminismo, pero pese a la denuncia, las voces disidentes a lo explotador y opresivo del sistema siguen siendo marginales. El monstruo del mandato social que legítima el modo absurdo de vivir la vida en este sistema, sigue siendo más grande y aplastante.

El goce de la explotación: ¿de las vacas se hace manteca y de los individuos el dinero?

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retumba punzante la famosa retahíla: “el trabajo dignifica”, o el estruendoso llamado del dios malévolo del génesis que condena a Adán a una vida de trabajo y sudor para ganar su pan.

Recuerdo que cuando mi mamá se pensionó, después de más de 30 años de trabajar como empleada pública y, claro, después de añorar el retiro, se deprimió. Al principio, empezó a posponer su salida; pero después, cuando fue inminente, empezó vigorosamente a inventar tareas domésticas para ocupar su nuevo tiempo libre. No paraba. Entonces, hacia la cuarta pasada del trapero por el piso ya reluciente, me percaté de que el brillo del suelo hablaba del terror. Del terror a la ausencia de un conjunto copioso de tareas pendientes por acabar, que terminan convirtiéndose en potentes justificadores de la existencia y en efectivas absolvedoras de la culpa cristiana.

lo curioso no es el odio a la explotación sino la espinosa culpa que deja su ausencia.

 Porque ahí, adentro, retumba punzante la famosa retahíla: “el trabajo dignifica”, o el estruendoso llamado del dios malévolo del génesis que condena a Adán a una vida de trabajo y sudor para ganar su pan. Webber ya lo anunciaba: la reproducción del capitalismo está enraizada en la territorialización de los códigos morales del sujeto; tal que la moral sacrificial y la entrega a la profesión operan como puentes que trasladan la explotación hacia el mal llamado “mundo interno”. O, quizás, como lo diría Han, el punto está en que la soga que rodea el cuello del proletario ya no solo es sostenida por el burgués, sino que, en buena parte, también es sujetada por él mismo.

Queda en nuestros cuerpos la posibilidad de imaginar activamente otros mundos posibles.

Hay un límite perverso entre el placer y el sufrimiento: una línea borrosa que los confunde. Porque lo curioso no es el odio a la explotación sino la espinosa culpa que deja su ausencia. El deseo de ser útil, de encontrar una (su)misión y entregarse a ella es otro de los modos en los que la subjetivación es permeada por la fantasía de la producción incesante. Ahí reside la otra cara de la explotación: no la que obedece a la satisfacción de las “necesidades”, sino la que toma forma en la producción de los deseos. Parte del éxito de la reproducción de la máquina capitalista reside en territorializarlos hasta convertirlos en leyes que encuentran asidero en los códigos del capitalismo.

El deseo de ser explotado y su buena aliada, la culpa, participan en la alienación del sujeto. Pero en este también reside la posibilidad de soltar la escoba: de descentrar la soberanía de las lógicas que lo amarran y de marginalizarlas. Porque allí también reside el poder de ellas, en la creación del efecto discursivo de parecer totipotentes y omnipresentes. Queda en nuestros cuerpos la posibilidad de imaginar activamente otros mundos posibles.

La acción es mejor que la ilusión ¡Porque las COP son un asco!

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El discurso del presidente Gustavo Petro en Egipto, ha sido ponderado en medios de periodismo alternativo. Siguiendo la tónica del dado en la Asamblea General el pasado mes de septiembre, el presidente Petro concretó sus apreciaciones en una propuesta real y específica, pero no nos detendremos en ella porque reconocemos en nuestro Presidente no solamente conocimiento y claridad para abordar el tema, sino una buena dosis de osadía, bastante optimismo y mucha dignidad para dirigirse en la forma como lo hizo, en la Reunión de la COP27. Ya era el momento de sacar a Colombia del cajón de la vergüenza mundial a que la llevó Duque con sus intervenciones falseadas y ridículas.

Pues nosotros y todo el resto de ese enorme conjunto de pueblos diversos, la mayoría tropicales, somos la plebe, no contamos para nada y solamente hemos recibido (y seguimos recibiendo) garrote y migajas

Pero con todo ello, la realidad no deja nada esperanzador. Porque la realidad es que la rimbombante COP 27 es un asco, que más bien debería llamarse rueda de negocios de empresas petroleras, carboníferas y gasíferas, que la inundaron con sus representantes como nunca antes. 

Y tras el telón, pues lo mismo de siempre: el planeta es el reino occidental donde el rey (USA) hace lo que le da la gana, y tiene unos príncipes, que en su momento fueron reyes (Inglaterra, Francia, Alemania…); también están los príncipes orientales (China y Rusia), los cuales quieren la corona y para eso mueven a sus pequeños ducados. Ah, y otro príncipe oriental que juega a tres bandas: India. Como en el cuento de hadas más escabroso y perverso que se pueda imaginar. ¿Y nosotros? Pues nosotros y todo el resto de ese enorme conjunto de pueblos diversos, la mayoría tropicales, somos la plebe, no contamos para nada y solamente hemos recibido (y seguimos recibiendo) garrote y migajas, a pesar que el rey y los príncipes han hecho su riqueza con la expoliación de nuestros territorios y nuestras comunidades.

Ni menos por medio de los organismos que ellos mismos crearon para organizar el asalto económico: FMI y BM

Así de sencillo. Entonces, esperar que unos agiotistas tenebrosos como son los países/corporaciones ricos nos regalen algo de lo que nos prestaron —porque el colmo de todo es que además de robarnos nuestra naturaleza y de destruir culturas y comunidades, nos obligan a pedirles dinero prestado, llamándolo “desarrollo”— suena a chiste. 

Ni menos por medio de los organismos que ellos mismos crearon para organizar el asalto económico: FMI y BM. Pero, lógicamente, ellos no van a rechazar tajantemente la propuesta, hasta se atreverán a elogiarla, mientras van planeando nuevos mecanismos de colonización y despojo, como los ya conocidos Bonos de carbono, REDD y REDD+. Propuestas como la de Petro y Mia Mottley (Barbados) corren el gran peligro de ser convertidas en inversiones en mercados de carbono para reforzar el “colonialismo del carbono” (ver https://www.wrm.org.uy/es ).

Y prueba de ello es que es francamente vergonzoso que se llega a la Reunión #27, y todas las anteriores no han servido para nada: solo discursos, palmaditas, la foto oficial, el cóctel, las reuniones de trabajo. Gastar la plata en pendejadas.

Y es que a los gobiernos de los países imperiales les importa un carajo el medioambiente, la naturaleza o la biodiversidad, salvo como medios para acrecentar sus negocios y mantener activa la economía capitalista de acumulación por despojo. No les interesa sino el capital. Y prueba de ello es que es francamente vergonzoso que se llega a la Reunión #27, y todas las anteriores no han servido para nada: solo discursos, palmaditas, la foto oficial, el cóctel, las reuniones de trabajo. Gastar la plata en pendejadas. Pero aterrémonos más: ¡la unión europea acaba de decretar como limpias la energía nuclear y la derivada de la combustión del gas metano (el famoso gas natural). Pronto decretarán que el carbón y el petróleo son fuentes casi limpias, o algún absurdo similar.

Lástima que Egipto esté tan lejos, porque no ameritaba que fuera una delegación colombiana tan nutrida y tan llena de oportunistas y especuladores, era suficiente con Petro, dos ministras y dos funcionarios especializados.

Me permito salir del cuento de hadas tenebroso y hablar para adultos: el Estado es una creación de la modernidad capitalista eurocéntrica, y a raíz de la organización del sistema mundo que hizo el poder hegemónico, nosotros tenemos un Estado vasallo. Se pueden hacer acuerdos binacionales o regionales, pero eso no va a pasar de algo similar a cuando se reúnen las matronas de un pueblo y acuerdan no pisar el jardín de Pepita los días domingos. Lástima que Egipto esté tan lejos, porque no ameritaba que fuera una delegación colombiana tan nutrida y tan llena de oportunistas y especuladores, era suficiente con Petro, dos ministras y dos funcionarios especializados. Pero ya dirán los medios independientes que fue enriquecedor asistir a la reunión y que se lograron unos acuerdos importantísimos, como los mil o más acuerdos que desde el siglo XX ha firmado Colombia. Y los medios tradicionales al servicio del poder oligárquico, que se colaron en la delegación, acaso hablarán de la corbata que usó o no usó Petro, o que no apareció en la foto, o que estuvo hablando con un jefe de estado de un país africano donde hace 300 años había antropófagos.

El pueblo es quien debe asumir la responsabilidad de cambiar el sistema, y claro, también los costos de ello.

El pueblo es quien debe asumir la responsabilidad de cambiar el sistema, y claro, también los costos de ello. Pensar que este sistema mundo tan bien descrito por Immanuel Wallerstein, va a tener una mejoría a partir de uno de sus pólipos, las COPs, es un cuento más increíble aún. Otra prueba de ello, es que el país sede de esta COP27 está regido por una dictadura, que ha encarcelado a centenares de activistas ambientales que pretendían alzar su voz reclamando verdaderas soluciones a la crisis climática y sus problemas asociados (extinción de especies, pérdida de recursos hídricos, sequías aquí e inundaciones allá, hambruna…). 

El pueblo debe abandonar el Estado y crear otro tipo de relaciones sociales basadas en la convivialidad, la reciprocidad, la equidad interespecies, la agroecología, y por supuesto la verdadera justicia, a partir de pequeños puntos de transición a otra civilización, diseminados por el mundo, un mundo de muchos mundos. Comunidades como las ecofeministas deberían salir un poco de su ámbito y ayudarnos a quienes no tenemos ni su experiencia ni su recorrido de luchas por la resistencia hacia la re-existencia. Hay mucho por hacer, y esto representa no una certeza, sino la posibilidad de construir espacios de vida que valgan la pena vivir.

Lo contrario es simplemente sentarnos a esperar la COP28 para ver sus imágenes en la televisión, … siempre y cuando en ese momento dispongamos de electricidad, y si es que entonces aún tenemos televisor.

¡No regalemos la calle! Apuntes sobre la movilización del 15N

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Quizás el aspecto más importante de las movilizaciones que tuvieron lugar este 15 de noviembre en varias regiones del país tiene que ver con una situación potencial que abrió esta convocatoria y que podría permitir una necesaria redefinición de la relación entre los movimientos sociales, que fueron cruciales para la victoria electoral de Petro y Francia en junio pasado, y el gobierno nacional del cambio. 

sin una calle activa y unos movimientos sociales con una iniciativa desplegada intensamente las reformas proyectadas para desarrollar el programa de gobierno “Colombia potencia mundial de la vida” irán más lento

Durante este primer tramo de la gestión del gobierno, la actitud de la mayoría de las organizaciones sociales ha sido de expectativa, y en general, con algunas pocas excepciones de pasividad, sobre esta situación es fundamental reflexionar y hacer cambios, puesto que sin una calle activa y unos movimientos sociales con una iniciativa desplegada intensamente las reformas proyectadas para desarrollar el programa de gobierno “Colombia potencia mundial de la vida” irán más lento o directamente pueden no concretarse y volverse frustraciones, sentimiento que en política suele favorecer a la reacción y el fascismo. 

Esto lo entendía claramente alguien tan poco sospechoso de ser un comunista revolucionario como el ministro del interior Alfonso Prada, que en los primeros días del gobierno decía que había que movilizarse para hacer posible la reforma tributaria, claro que la movilización social en el marco de un gobierno progresista no puede circunscribirse a las necesidades de rodear de fuerza y legitimidad las decisiones del ejecutivo, pero tampoco puede permitirse no tenerlas en cuenta. 

aprender a movernos con autonomía y perspicacia en un espacio entre las agendas históricas y presentes del movimiento social que hay que seguir impulsando

Es fundamental, en este nuevo momento, aprender a movernos con autonomía y perspicacia en un espacio entre las agendas históricas y presentes del movimiento social que hay que seguir impulsando, y las batallas del gobierno por hacer realidad las reformas, buscando puentes, acoples y engarces que beneficien a la mayoría social de nuestra patria.  

En estos 100 días el gobierno ha venido empujando una agenda que ha contado, como era de esperarse, con una activa oposición del poder mediático derechizado como puntal y la oposición parlamentaria como actor secundario, los sectores de derechas al interior del gobierno también presionan para quitar profundidad a las reformas, en este contexto, es muy importante que los movimientos sociales entren a la puja poniendo agenda y presionando, muchas personas de las organizaciones sociales han asumido responsabilidades de Estado, y esto es una excelente noticia, pero esto no puede llevarnos a pensar que todo se va a resolver a través de la institucionalidad, como si tener el gobierno fuera igual que tener el poder y como si la presidencia de la república fuera un talismán para hacer realidad todos nuestros deseos, no es así como funciona el Estado. 

muchas personas de las organizaciones sociales han asumido responsabilidades de Estado, y esto es una excelente noticia, pero esto no puede llevarnos a pensar que todo se va a resolver a través de la institucionalidad

No hay que olvidar la selectividad estratégica del Estado que hace que, aunque haya un gobierno progresista al frente sea muy difícil gobernar de manera progresista, toda vez que el Estado ha sido programado durante décadas, en el curso de los sucesivos gobiernos de las elites, para favorecer a las minorías y defender privilegios, es decir, para aplicar el programa de las derechas. 

Poulantzas recuerda que el Estado no es sólo una maquinaria de dominación de clase, que claramente lo es, también es un terreno de disputa donde la correlación de fuerzas juega un papel preponderante para hacer, hacer a medias o no hacer determinadas cosas. Los movimientos sociales saben mejor que nadie mediante la movilización —que no es únicamente callejera— mover las correlaciones de fuerzas en terrenos sumamente desfavorables ¡De ahí que su agencia sea imprescindible aquí y ahora! 

La única posibilidad de que las reformas vayan tan lejos como queremos y se profundicen es que los movimientos sociales asuman la doble condición de defender al gobierno frente a las derechas y sus ataques, pero también que ganen capacidad para tensarlo y mostrar con la movilización en sentido amplio, a la sociedad y a los sectores vacilantes del gobierno, que es posible ir más lejos y ser audaces. 

los movimientos sociales fuimos parte fundamental de la victoria y que nuestro papel es  el de acompañar y rodear todas las iniciativas encaminadas a cambiar el país, profundizar el carácter progresista del gobierno todo lo que sea posible

Regalar la calle y engolosinarse con los cargos, las reuniones de alto nivel y las sedes ministeriales es morir, el documental “al filo de la democracia” muestra, para el caso de Brasil, como los gobiernos del PT se olvidaron de la idea fundamental de tener un pie en las instituciones y millones en las calles como estrategia para enfrentar una situación en la que quienes queremos cambiar las cosas lo tenemos todo en contra, tal vez a esas inercias acumuladas que empantanan desde adentro la acción del gobierno se refería el presidente Petro cuando habló, hace algunos días, del enemigo interno.   

Así que más que un coro de aplausos o el ejercicio de una movilización acrítica y fanática, llamo la atención sobre la posibilidad que las movilizaciones del 15 de noviembre pudieran haber servido como un recordatorio para nosotros y nosotras, y para el gobierno nacional, que los movimientos sociales fuimos parte fundamental de la victoria y que nuestro papel es  el de acompañar y rodear todas las iniciativas encaminadas a cambiar el país, profundizar el carácter progresista del gobierno todo lo que sea posible, y criticar e impugnar actuaciones que nos parecen se apartan de esa senda por la que ilusionados votamos en mayo y junio de este año y por la que muchos y muchas llevan años acumulados de luchas y organización social y popular.  

Gilberto Tobón Sanín: de “antisistema” a candidato defensor de Uribe

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Hace algunos días vi la película «Argentina, 1985» que retrata el juicio civil que se realizó contra las Juntas que encabezaron la última dictadura militar en dicho país (1976-1983). Me fue difícil no imaginar una situación semejante, siendo los acusados, entre otros, los expresidentes Julio Cesar Turbay y Virgilio Barco, a razón del Estatuto de Seguridad del primero, ampliamente conocido por su poco respetuoso trato a los derechos humanos, y el vínculo del segundo con el genocidio de la Unión Patriótica. 

Debo decir que no faltó en mi imaginación la presencia de un tercer expresidente, ya que durante sus mandatos como gobernador y presidente se incrementó la violencia paramilitar; se vivió una fuerte persecución a la oposición durante sus gobiernos

Debo decir que no faltó en mi imaginación la presencia de un tercer expresidente, ya que durante sus mandatos como gobernador y presidente se incrementó la violencia paramilitar; se vivió una fuerte persecución a la oposición durante sus gobiernos (2002 al 2010); y bajo su régimen de “seguridad democrática” se cometieron 6402 asesinatos extrajudiciales. Por supuesto, estoy hablando de Álvaro Uribe Vélez.

Días después de haber visto la película, casualmente, vi que un profesor antioqueño que fue adquiriendo reconocimiento gracias a la televisión regional y las redes sociales, Gilberto Tobón Sanín, sostuvo en una entrevista que, básicamente, ya era tiempo de dejar tranquilo a Álvaro Uribe Vélez. Este llamado de Tobón, teniendo en cuenta sus aspiraciones electorales para llegar a ser alcalde de Medellín, no me sorprendió, sin embargo, las bases para justificar su consideración son endebles.

los mal llamados falsos positivos no fueron cosa de “manzanas podridas” como insiste el relato uribista, con el que Tobón Sanín, como tal, no toma distancia, sino expresión directa de una medida devenida desde el poder ejecutivo

No hay que ir muy lejos. En la entrevista manifestó lo siguiente: “él no ordenó los falsos positivos (Uribe), fueron los militares, que son educados pa’ matar gente, que en su afán de ‘hay que hacer algo’ se pusieron a hacer eso. Uribe no hizo eso, yo lo defiendo desde aquí, así me caigan rayos y centellas. (…) hay que hacer una amnistía general, entre ellos a Uribe, déjenlo descansar”, luego dijo que la de Iván Cépeda no era una búsqueda sustentada por la justicia y la verdad, sino, más bien, una obsesión por el expresidente, merecedora de terapia con el psicoanalista. 

Sin embargo, los mal llamados falsos positivos no fueron cosa de “manzanas podridas” como insiste el relato uribista, con el que Tobón Sanín, como tal, no toma distancia, sino expresión directa de una medida devenida desde el poder ejecutivo, la directiva ministerial 029 de 2005, firmada por quien en ese entonces era ministro de defensa, Camilo Ospina Bernal, y que daba reconocimientos económicos a aquellas unidades que presentaran más capturas o bajas en combate. 

Durante el mandato de Álvaro Uribe, como lo puso en evidencia la Jurisdicción Especial para la Paz, se perpetraron cerca de 6402 asesinatos de jóvenes empobrecidos

 La justificación de la baja o captura era fácilmente demostrable al contar con el respaldo de quienes tuvieran mayor rango en el ejército:

 “Documento oficial que ordene la operación de la unidad táctica y/o operativa y el informe de patrulla o de resultados. Puede ser reemplazado por un certificado firmado por el comandante de la respectiva unidad, donde de constancia de la realización de la operación, de los resultados obtenidos y de que esta se efectuó con fundamento en la información de inteligencia brindada por la fuente”. 

De ese modo, de forma sistemática, durante el mandato de Álvaro Uribe, como lo puso en evidencia la Jurisdicción Especial para la Paz, se perpetraron cerca de 6402 asesinatos de jóvenes empobrecidos de poblaciones rurales y urbanas periféricas, que en realidad no pertenecían a ninguna insurgencia. 

la responsabilidad política recae en Álvaro Uribe Vélez, al ser el mandatario y promotor ideológico y administrativo de la lógica de recompensas a civiles y militares

Cuando las madres de Soacha —uno de los municipios azotados por esta macabra práctica— empezaron a denunciar los asesinatos de sus hijos, Álvaro Uribe dijo ante la televisión nacional un 7 de octubre de 2008, “El Fiscal General de la Nación aseguró que los jóvenes desaparecidos de Soacha fueron dados de baja en combate, no fueron a recoger café, iban con propósitos delincuenciales y no murieron un día después de su desaparición, sino un mes más tarde”.

 Al respecto, un dato que vale la pena tener en cuenta: el Fiscal General era Mario Iguarán, llegó a tal cargo gracias a los recursos e influencia del paramilitarismo, según un cable de Wikileaks, y declaraciones del excabecilla paramilitar Salvatore Mancuso, del ex narcotraficante Jhony Cano, y del parapolítico Benito Osorio —designado por Uribe en 2009 como gobernador encargado de Córdoba—. 

 Así entonces, se podría sostener que, por lo menos, la responsabilidad política recae en Álvaro Uribe Vélez, al ser el mandatario y promotor ideológico y administrativo de la lógica de recompensas a civiles y militares, como parte de su política de “seguridad democrática” irradiadora de una satanización contra la izquierda, lo diferente y lo excluído; y al probablemente conocer esa directiva, cuya emisión tuvo copia a las Fuerzas Militares, distintas divisiones de la policía, el DAS, el mismo ejecutivo, entre otras. 

no está de más recordar que el profesor influencer no ha abrazado tampoco otra postura, como la de “progresista” —que se distancia, en algún grado, de la noción de izquierda—, y que esta negación es frecuentemente usada por los “anti políticos” contemporáneos

Dicho eso, es evidente que Tobón Sanín, en caso de ver la película, no tendrá el mismo deseo de ver a Uribe acusado por la justicia. Tobón Sanín, quien ha venido insistiendo en una idea que de novedosa tiene poco, según la cual la izquierda y la derecha “no son más que señales de tránsito” y no sirven como coordenadas para entender, entre otras variables, la dinámica política. 

Si bien es cierto que el tablero político es complejo, no está de más recordar que el profesor influencer no ha abrazado tampoco otra postura, como la de “progresista” —que se distancia, en algún grado, de la noción de izquierda—, y que esta negación es frecuentemente usada por los “anti políticos” contemporáneos, quienes persiguen los votos o los respaldos de sectores de ambos espectros políticos, cuando están en busca de algún cargo de elección popular, valiéndose del discurso “atrapatodo” de la anticorrupción.

¿Poliamor o cuidado mutuo?

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Bueno, creo que mi etapa poliamorosa llega a su fin (yo sé lo que están pensando: que por fin dejo de ser promiscua; créanme que todo este tiempo he estado, en general, o sola o con una sola persona). No es que ahora vaya a exigir fidelidad: por principio no voy a encerrar el deseo de nadie. Es que me doy cuenta de que la cárcel no está verdaderamente ahí.

La cárcel está en el amor mismo. En cuanto se camufla en él la pulsión de domino o en cuanto ésta se confunde con él.

La cárcel está en el amor mismo. En cuanto se camufla en él la pulsión de domino o en cuanto ésta se confunde con él. De hecho, desde que recuerdo, pulsión de domino y amor están intrínsecamente unidos y nunca he visto al uno ir completamente sin la otra.

Desde el momento en que tus padres te dicen «si te comportas bien te amamos», hasta el momento en que la persona con quien crees que puedes tejer te manipula o te trata mal o te da órdenes por muy poliamorosa o no monógama o ágama o anarquista relacional que sea.

Mi apuesta por el poliamor había sido esa: intentar desarmar la pulsión de dominio que se cuela en el amor romántico

Mi apuesta por el poliamor había sido esa: intentar desarmar la pulsión de dominio que se cuela en el amor romántico y su estar «inextricablemente ligado a las ideas de monogamia, exclusividad, celos y fidelidad sin desviaciones» como diría Margaret Mead. Pero es evidente para mí, ahora, que la pulsión de dominio va más allá del amor romántico e impregna el amor mismo por más que se lo intente construir por fuera del amor romántico.

El desapego y el «fluir» no garantizan la salida a la pulsión de dominio y de hecho pueden encarnarla en nuevas versiones consumistas o egoístas. El amor libre no es libre si tus relaciones sexo-afectivas acaban atadas a la violencia, al chantaje, a la manipulación, a la opresión. Ahora lo que busco es un compromiso; pero no el de la fidelidad eterna sin fallas. Busco el compromiso por el mutuo cuidado hasta las últimas consecuencias.

El amor libre no es libre si tus relaciones sexo-afectivas acaban atadas a la violencia, al chantaje, a la manipulación, a la opresión.

Sin embargo, me doy cuenta de que estaba cometiendo un grave error: estaba poniendo a este amor depurado de la pulsión de dominio como un ideal ético-práctico. Y en realidad esto es imposible. En la práctica el amor se da en muchas ocasiones como pulsión de dominio porque así lo hemos vivido desde la infancia y porque la sociedad nos programa para ello. Así que, cuando me sentía enfrentada a esta pulsión de dominio, y aun cuando la otra no la estuviese desplegando conscientemente, me transformaba en una guerrera que se defiende y pone límite.

Dejaré, entonces, de ser guerrera frente a la pulsión de dominio: incluso ante ella enarbolaré la alegría y el mutuo cuidado. No sé cómo me irá.

Y esa actitud defensiva olvidaba el cuidado de la otra y podía introducir ella misma las pasiones tristes (ira, miedo, etc.) ahí donde lo que buscaba era alejarme de la pulsión de dominio. Y si el dominio es triste (porque impide a la otra realizar su potencia) el mutuo cuidado es alegre (porque implica realizar tu potencia realizando la potencia de la otra). Dejaré, entonces, de ser guerrera frente a la pulsión de dominio: incluso ante ella enarbolaré la alegría y el mutuo cuidado. No sé cómo me irá.

Resignificar la academia: una respuesta a la columna de María Fernanda Fitzgerald en Volcánicas

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Esta es una invitación abierta para que posturas conflictivas logren encontrarse y disputarse para conversar.  

El pasado 1 de noviembre de 2022, María Fernanda Fitzgerald escribió una columna en Volcánicas titulada “Huir de la academia: el ruidoso discurso de odio”, en la que acusaba a la academia de ser transfóbica, racista, blanca y clasista. Diversas objeciones y respaldos surgieron de dicho texto en la twittosfera. Como filósofa y académica, quiero utilizar este espacio para reflexionar sobre el rol de las mujeres académicas en la vida política y social de Colombia, y problematizar los argumentos de María Fernanda. Esta es una invitación abierta para que posturas conflictivas logren encontrarse y disputarse para conversar.  

Desde esa experiencia, también quiero reconocer que la investigación y la docencia universitaria son mundos contestados, llenos de matices, grises, dolores, injusticias y luchas diarias, pequeñas y cotidianas que con frecuencia desmantelan los abusos de poder que denuncia Fitzgerald.

Sería irresponsable de mi parte asegurar que la academia colombiana es un lugar perfecto, lleno de comprensión, escucha y respeto de los otros. Ciertamente el mundo académico no es inmune a las estructuras de poder que día tras día vulneran a distintos grupos marginados y violentados. Como estudiante e investigadora sufrí y presencié mecanismos de exclusión, silenciamiento, acoso, matoneo y represión utilizados por académicxs que creían que el mundo, el intelecto, la escritura y la realidad les pertenecían. Desde esa experiencia, también quiero reconocer que la investigación y la docencia universitaria son mundos contestados, llenos de matices, grises, dolores, injusticias y luchas diarias, pequeñas y cotidianas que con frecuencia desmantelan los abusos de poder que denuncia Fitzgerald.

Esta enunciación de la academia es problemática porque supone que todas las personas que la componemos, (…) somos iguales a Carolina Sanín.

En su columna, la autora representa a la academia como un ente monolítico, homogéneo y autónomo. Esta enunciación de la academia es problemática porque supone que todas las personas que la componemos, incluyendo a investigadores, docentes de planta y catedra, asistentes, estudiantes y coordinadores de universidad públicas y privadas de distintas regiones de Colombia, somos iguales a Carolina Sanín. Sin embargo, ese “mundito pequeño, triste y limitado” es un lugar de lucha constante de mujeres que con valentía han denunciado las prácticas machistas, racistas, xenófobas, transfóbicas y clasistas de las universidades colombianas. Muchas de nosotras nos quedamos y resistimos la violencia, el maltrato, la precarización de la hora cátedra, el desempleo “vacacional”, el plagio por parte de las vacas sagradas, las deudas de Colfuturo, la autofinanciación y la explotación laboral, el menosprecio y la condescendencia, para resignificar y tejer distinto un espacio que ha sido utilizado para justificar lo injustificable.

Presumir que todas las personas que habitamos la academia somos culpables de reforzar estructuras de poder violentas es quitarle responsabilidad a actores concretos como Sanín, que con su discurso pone en peligro y niega la existencia de las mujeres trans.

Fitzgerald acusa a la academia de sufrir los mismos males que sufren todos los espacios de poder. Las voces blancas, racistas clasistas y transfóbicas se producen y reproducen en la academia, pero también se subvierten, se enfrentan y se desmantelan dentro de esta. Presumir que todas las personas que habitamos la academia somos culpables de reforzar estructuras de poder violentas es quitarle responsabilidad a actores concretos como Sanín, que con su discurso pone en peligro y niega la existencia de las mujeres trans. Como nos enseñó Hanna Arendt en su ensayo sobre la responsabilidad colectiva: donde todos son culpables, nadie lo es.

Es verdad que la academia tradicional ha sido la principal aliada de los procesos de dominación, control y sometimiento de los “otros” distintos al hombre blanco de clase media/alta. También comparto que no todas las mujeres atravesamos las mismas violencias y que como investigadoras debemos ser cuidadosas con las realidades de otras. Sin embargo, no podemos negar que la academia también ha sido una aliada en procesos de emancipación de diferentes grupos y colectivas. Las filósofas, geógrafas, antropólogas y científicas feministas en Colombia no solo han denunciado abusos de poder en contra de estudiantes y profesoras en los planteles universitarios, también han cuestionado y resignificado la práctica docente e investigativa por medio de semilleros y grupos feministas abiertos.

Colombia no solo han denunciado abusos de poder en contra de estudiantes y profesoras en los planteles universitarios, también han cuestionado y resignificado la práctica docente e investigativa por medio de semilleros y grupos feministas abiertos.

En el plano político, la argumentación de la columna no es estratégica. El anti-intelectualismo, la caricaturización del ejercicio investigativo y la representación de las mujeres académicas como “iluminadas en medio de alaridos” cae lamentablemente en el estereotipo machista de “la mujer histérica e ignorante” (que no ve más allá de sí misma). Esta condescendencia también ha sido utilizada por influencers antiderechos como Agustín Laje y grupos conservadores como Sublevados para desprestigiar el avance en materia de derechos para mujeres cis y trans en América Latina.

Así como existen medios de periodismo alternativos, como la revista en la que escribo, que han sido creados como una estrategia para contrarrestar el poder del periodismo tradicional, en la academia también florecen voces disidentes que buscan revolucionar las relaciones de poder que cobijan a la investigación y los planteles universitarios.

Como Fitzgerald, yo también he desdeñado ferozmente de la academia (incluso de las feministas). Entiendo el dolor de muchas personas que han sido excluidas, violentadas y disminuidas en ese espacio. Desde ese mismo dolor, yo, como muchas otras, encontré mi lugar en el ejercicio investigativo y docente. Mi propósito es re imaginar la academia como un lugar para aprender, conversar y existir desde diferentes otredades. Así como existen medios de periodismo alternativos, como la revista en la que escribo, que han sido creados como una estrategia para contrarrestar el poder del periodismo tradicional, en la academia también florecen voces disidentes que buscan revolucionar las relaciones de poder que cobijan a la investigación y los planteles universitarios.

Declarar que la academia es heterogénea, también es reconocer el trabajo invisibilizado de investigadoras doctorales, profesoras de hora cátedra, coordinadoras, asistentes de investigación y docencia, monitoras y académicas por demanda que han tejido redes de apoyo y de lucha a pesar de la desigualdad, la precarización, el menosprecio y el patriarcado. Por ellas y por las que vienen.