El asunto energético tampoco da espera

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Fernando A. Cuervo C.

“¿Queremos una transición hacia un mundo
donde solo se queden los míos o a un mundo
donde quepamos todes?” Amaia Pérez

Ante la visión del candidato Gustavo Petro de efectuar una transición energética, lxs demás candidatxs no solo no hacen otras propuestas, sino que se atreven a criticarla bajo supuestos de riesgos para la economía y la seguridad energética del país. Tal afirmación se explicaría como fruto de la ignorancia, pero tratándose de estos personajes, más tiene visos de ser una afirmación tendenciosa y falaz. De modo que vamos a acudir a expertxs para salir de dudas, porque no faltarán personas que erróneamente piensen que de acceder Petro a la presidencia, el 8 de agosto cerrarán todas las estaciones de gasolina o despedirán a los empleados de Ecopetrol.

La validez de la Propuesta de Gustavo Petro y Francia Márquez es explicada clara y suficientemente con base en aspectos económicos, por el ingeniero Andrés Camacho, en su artículo publicado el 29 de marzo en la Revista Hekatombe. En este breve espacio vamos a presentar qué es la transición energética, sus orígenes, su justificación y las características que consideramos debe tener, con las cuales el Plan de gobierno de la pareja candidata por el Pacto Histórico es muy congruente.

Origen

En primer lugar, el concepto de transición energética no es un invento de Petro-Márquez, sino que surgió en el contexto de la guerra fría a finales de la década de 1970, como propuesta para desarrollar una matriz energética[i] basada en recursos renovables, opuesta al desarrollo de la energía nuclear (Bertinat, 2020). Este concepto ha sido planteado de formas bastante diferentes, según quien lo esgrima y de acuerdo con sus intereses bien sean económicos, políticos, ideológicos, ecológicos, tecnológicos …, o una combinación de todos ellos (Bertinat, 2020). Se dio porque el modelo energético vigente se caracteriza por un fuerte crecimiento de la extracción y el consumo de energía, con un importante peso de combustibles fósiles y no renovables, los que a su vez han ido perdiendo sostenidamente su eficiencia en la producción de energía: cada vez se necesita invertir más energía en las obras y acciones necesarias para entregar al consumidor una unidad de energía útil (Energía y Equidad, 2020).

Al iniciar el siglo XXI, la transición energética se convirtió en un asunto primordial dentro del conjunto mundial de las organizaciones sociales, ecologistas y políticas

Al iniciar el siglo XXI, la transición energética se convirtió en un asunto primordial dentro del conjunto mundial de las organizaciones sociales, ecologistas y políticas[ii], al confirmarse la actividad económica humana diferenciada[iii] como gran causante del cambio climático (el cual realmente es una grave crisis climática), actividad económica basada en la industrialización y el uso de combustibles fósiles. Pero no solamente la transición energética se ocupa de encontrar soluciones a la crisis climática, sino que además es una herramienta de trabajo para encontrar soluciones reales a las demás crisis ambientales y a la crisis alimentaria que sufre el planeta, todas ellas originadas en buena parte por la matriz energética dominante en el mundo. (Roa, 2018).

¿Qué es la Transición Energética?

La transición energética es la diversificación en el uso de fuentes de energía unida al fomento de la disminución progresiva del uso de combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas) (Bertinat, 2020). Pero tal diversificación debe ser entendida como la selección de las mejores opciones que satisfagan los aspectos ecológicos y sociales. La propuesta de una transición energética significa un cambio gradual pero veloz, del sistema energético actual por otro sistema energético que mantenga bajo observación/acción tres aspectos: tipos o formas de energía a utilizar, fuentes de energía, y cantidad/consumo de energía. La transición energética no es simplemente reemplazar el petróleo por otro material, lo cual de entrada no es viable[iv], sino que requiere indefectiblemente el cambio total en las formas y niveles de consumo en todos los órdenes humanos: individuales, familiares, urbanos, industriales etc.

La propuesta realmente debería enfocarse como transición energética popular

La propuesta realmente debería enfocarse como transición energética popular (Bertinat, 2020) pues no se trata solamente de un asunto técnico, sino que tiene profundas implicaciones que están en la raíz de la vida, como son la justicia socioambiental, la participación y la cooperación de comunidades y territorios[v], con un claro sentido anticapitalista y dentro de una necesaria transición socioecológica. (Bertinat, 2020). Lxs diferentes activistas expertxs coinciden en esto, al afirmar que “cualquier transición energética (TE) que provenga del campo popular[vi] debe complejizarse como una transición socio-ecológica; eso significa [establecer] un horizonte de lucha contra las estructuras de dominación, incluida la depredación ecológica desarrollista, y una reapropiación de la energía en cuanto bien común para la reproducción de la vida” (Rátiva-Gaona, 2021).

¿Por qué la necesidad de la TE?

Como hemos apuntado, si bien existen muy diferentes y opuestos enfoques respecto a cómo debe ser la TE, prácticamente esta es cuestionada solo desde posiciones que rayan en el absurdo. Aún para quienes niegan la crisis climática, encabezados por las grandes empresas transnacionales y sus accionistas-gobernantes, la transición energética es necesaria porque saben muy bien que el petróleo, alimento del capitalismo, entró en la etapa de descenso en su producción por una ley natural: lo que es finito, si se consume, se acaba. Y los combustibles fósiles, formados por un proceso geológico que duró millones de años y que no se ha repetido, se van a terminar. No se agotarán por completo, sino que su extracción será cada vez más costosa pues a medida que se consuman, los yacimientos serán cada vez más escasos y su contenido de menor calidad[vii]. Esto mismo ocurre a todos los materiales minerales usados por los humanos.

el término transición exactamente lo que busca es que el momento de quiebre de la extracción de combustibles fósiles, no “nos coja dormidos”.

Para los que no somos expertos en el tema, expliquémonos con el lenguaje coloquial: el término transición exactamente lo que busca es que el momento de quiebre de la extracción de combustibles fósiles, no “nos coja dormidos”. Estamos excesivamente subordinados a los combustibles fósiles, especialmente al petróleo, pero muy pronto llegará el momento en que no se podrá disponer de él, y qué mejor que ese día ya estén en ejecución alternativas energéticas, indispensablemente en conjunción con tipos/fuentes energéticas diferentes y un muy inferior consumo energético. Algo similar deberá ocurrir con las hidroeléctricas[viii].

«Lamentablemente, es frecuente que para las poblaciones urbanas pasen desapercibidas las crisis socioambientales que viven las regiones donde se han desarrollado proyectos energéticos o de minería de hidrocarburos»

Tatiana Roa Avendaño

En el contexto colombiano, pero no solo en él, es necesaria la transición energética no solo por el insalvable problema del agotamiento de las fuentes, sino porque adicionalmente la matriz energética actual es absolutamente representativa del extractivismo, que es un modelo de acumulación de capital que aparentemente entrega beneficios económicos al país y territorio donde se practica, pero que en realidad ocasiona gravísimos daños a la naturaleza y a las comunidades de los territorios explotados [ix]. Lamentablemente, es frecuente que para las poblaciones urbanas pasen desapercibidas las crisis socioambientales que viven las regiones donde se han desarrollado proyectos energéticos o de minería de hidrocarburos, los que han resultado en una profunda contaminación atmosférica e hídrica (Roa, 2018), desplazamiento violento y consecuente pauperización de los habitantes, pérdida de comunidades por desintegración de sus lazos sociales y familiares, y otros males que afectan individual y colectivamente a la población.

¿Cuáles son las principales características de la TEP?

la energía como una herramienta para mejorar la calidad de vida de las personas en un marco de derechos congruente con los derechos de la naturaleza

La transición energética popular (TEP) tiene unas características que trataremos de resumir, ayudados por nuestros referentes de consulta. La primera a resaltar es su existencia dentro de una necesaria transición socioecológica, la cual permitirá “sentipensar cómo construir muchas sociedades que puedan alcanzar la felicidad con mucha menos materia y energía de la que actualmente están gastando” (Bertinat, 2020). Bertinat propone que inclusive debe llegarse a entender la energía como una herramienta para mejorar la calidad de vida de las personas en un marco de derechos congruente con los derechos de la naturaleza (Bertinat, 2020). Esto nos lleva a afirmar que pensar en “soluciones técnicas y rápidas” como los automóviles eléctricos o los “mega-parques eólicos” no es sino trasladar y difundir el problema existente.

“proponemos… pensar una transición más allá de lo estrictamente energético con una perspectiva ecofeminista y comunitaria que ponga en el centro la reproducción de la vida.”

Y, en segundo término, la transición energética popular no es un programa que tenga listo y terminado el que queremos sea el nuevo gobierno, sino que debe ser una construcción colectiva en la cual confluyan todas las comunidades: los grupos de investigación en ciencia y tecnología, los activistas ecológicos y defensores de la naturaleza, los productores campesinos, afrodescendientes e indígenas, feministas, trabajadorxs, juventudes en sus diferentes ocupaciones, y aún, la niñez, etc. Es por esto que posiciones como “proponemos… pensar una transición más allá de lo estrictamente energético con una perspectiva ecofeminista y comunitaria que ponga en el centro la reproducción de la vida.” (Garzón et. al, 2021) no solo son absolutamente válidas sino indispensables. Con una firme dimensión ideológica, ya existen varios colectivos y organizaciones que están trabajando para “la construcción de esa agenda hacia la transición, [la cual tiene la] intención de construir puntos comunes …” (Garzón et. al, 2021). A manera de ejemplo presentamos estos seis planteamientos: 1) autonomía de los planes de vida comunitarios, 2) un sistema comunitario de cuidados, 3) justicia y reparación, 4) energía para lo común, 5) democratización tecnológica y 6) derecho a la energía. (Garzón et. al, 2021)

“La transición energética popular se configura como un proceso de democratización, desmercantilización, despatriarcalización, desprivatización, descentralización, desconcentración, desfosilización y descolonización del pensamiento, para la construcción de nuevas relaciones sociales, congruentes con los derechos humanos y con los derechos de la naturaleza” (Bertinat, 2020).

Fernando A. Cuervo C.

Ingeniero Químico, experto en Industrias de Bebidas y Alimentos. Docente universitario durante 20 años.
Con estudios en Energías alternativas (BUAP- México) y Economía ambiental. Estudioso del Ecosocialismo y de las alternativas al desarrollo.

Referencias

  • BERTINAT P., CHEMES J., FORERO L. Transición energética. Aportes para la reflexión colectiva. Transnational Institute y Taller Ecologista. 2020
  • ENERGÍA Y EQUIDAD. Transiciones en disputa. En: Revista Energía y Equidad. Heinrich Böll Stiftung, Cono Sur. Creative Commons. Argentina. Diciembre 2020
  • GARZÓN M., LEYTON M., LLEDÍN J. y UMAÑA L. Esperanzarnos desde lo común. Una apuesta ecofeminista para la transición. En: Energías para la transición. Reflexiones y relatos. Compiladora: Tatiana Roa Avendaño. Censat Agua Viva y Fundación Heinrich Böll. Ediciones Ántropos. Bogotá. 2021
  • RÁTIVA-GAONA, SANDRA. La interdependencia como una clave analítica para pensar la transición energética. En: Energías para la transición. Reflexiones y relatos. Compiladora: Tatiana Roa Avendaño. Censat Agua Viva y Fundación Heinrich Böll. Ediciones Ántropos. Bogotá. 2021
  • ROA AVENDAÑO, TATIANA. (coordinación), SOLER, J Y ARISTIZÁBAL, J. Transición energética en Colombia: aproximaciones, debates y propuestas. En: Ideas Verdes. Número 7. Fundación Heinrich Böll. Bogotá. Febrero 2018
  • MOVIMIENTO MUNDIAL POR LOS BOSQUES TROPICALES. Represas. La lucha contra los modernos dinosaurios. Abril de 2003

Recursos

  • Energía y Equidad es un grupo de estudio y discusión que cree “necesario que existan espacios de reflexión que visibilicen las transiciones energéticas como dinámicas complejas” http://energiayequidad.com/

[i] Matriz energética “es una representación cuantitativa de la totalidad de energía que utiliza un país, e indica la incidencia relativa de las fuentes de las que procede cada tipo de energía: nuclear, hidráulica, solar, eólica, biomasa, geotérmica o combustibles fósiles como el petróleo, el gas y el carbón” (Roa, 2018)

[ii] En 1997, la red internacional de resistencia a las actividades petroleras Oilwatch propuso en Kyoto, simultáneamente con la Convención de Cambio Climático de ese año hacer una moratoria a las actividades petroleras. (Roa, 2018)

[iii] No todas las sociedades y grupos humanos han contribuido en igual forma a este problema. Basta comparar el consumo energético per cápita, el cual para un país del norte global es entre cinco y veinticinco veces el de un país del sur global.

[iv] Lo cual ha sido más que comprobado con los agrocombustibles alcohol, “biodiesel” y otros (desde 1ª hasta 3ª generación), los cuales no pueden reemplazar al petróleo sino hasta un porcentaje no mayor al 20%.

[v] En tal sentido, “La construcción de alternativas energéticas exige pensar en la descentralización de la generación de energía, buscar el control de la energía por parte de las propias comunidades o mediante empresas sociales sin ánimo de lucro.” (Roa, 2018)

[vi] La autora citada aclara que entiende por campo popular, “el entramado de organizaciones, procesos, colectivos y múltiples expresiones que se dan forma política a sí mismas y se reconocen como sectores en disputa con diferentes

formas de dominación: el campesinado, los pueblos indígenas, las comunidades negras, los sindicatos, los partidos de izquierdas, intelectuales críticxs, las organizaciones feministas y/o de mujeres, el estudiantado, las organizaciones cívicas y urbano-populares, el movimiento ambientalista y los movimientos por la diversidad sexual, entre otras muchas expresiones”. (Rátiva-Gaona, 2021).

[vii] El físico Antonio Turiel, experto en asuntos energéticos, dijo que “Los factores coyunturales que han impulsado una nueva subida del petróleo en las últimas semanas tienen como telón de fondo un declive y un proceso de desinversión en la industria petrolera sostenido desde 2014” y agrega: “el problema de fondo es estructural y se resume en una cada vez menor disponibilidad de petróleo. El hecho de que el petróleo que queda sea cada vez de peor calidad, más caro de extraer y de menor rentabilidad energética ha hecho que las propias petroleras hayan ido abandonando la búsqueda de nuevos yacimientos” (citado en artículo publicado el 13/01/22: https://rebelion.org/las-tensiones-en-kazajistan-y-libia-aumentan-los-temores-a-una-nueva-crisis-del-petroleo/)

[viii]Las presas hidroeléctricas generan impactos negativos en el territorio donde son construidas, como es el empobrecimiento y sufrimiento de miles de personas, pues destruyen las vidas, medios de subsistencia, culturas y existencia espiritual de las comunidades que habitan el territorio. Los impactos negativos son directamente proporcionales al tamaño de la presa. La justificación como panacea en la lucha contra el cambio climático, es falsa, puesto que la vegetación sumergida en la zona de inundación se descompone, generando enormes cantidades de metano, un gas de efecto invernadero más peligroso que el CO2. Para disimular el asunto, la Asociación Internacional de la Hidroelectricidad, entidad industrial privada, en asociación con el Fondo Mundial para la Naturaleza -WWF, y The Nature Conservancy, ha establecido un “Protocolo de Evaluación de la Sostenibilidad de la Hidroelectricidad”, el cual no establece ningún estándar mínimo para la construcción de presas. Los embalses son un perfecto campo de cultivo de transmisores de enfermedades, como los mosquitos de la malaria o los caracoles portadores de esquistosomiasis. Los embalses alteran profundamente el entorno del río, disminuyéndose dramáticamente los bancos de peces con lo que se termina la pesca. Y finalmente, la sedimentación lleva a la presa a elevados niveles de ineficiencia energética. Ver: Presos del desarrollo. Pueblos indígenas y presas hidroeléctricas. Informe de SURVIVAL INTERNATIONAL. 2010

[ix] “El capitalismo patriarcal colonialista ha producido un modelo energético biocida, concentrado, centralizado, privatizado y, fundamentalmente, fósil.” (Rátiva-Gaona, 2021). 

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