El Lara-móvil

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Llegó mi época favorita del año: ya empezaron las campañas políticas, hay debates, la gente está eufórica y las agencias o estrategas de comunicaciones muestran toda su creatividad —o falta de ella— Llegaron los tiempos de risas, tensión y magia electoral, por eso desde ya sigo a todos los candidatos a la alcaldía de Bogotá para conocer sus propuestas porque soy una ciudadana comprometida y curiosa.

¡Llegaron los tiempos de risas, tensión y magia electoral!

El fin de semana recibí una grata sorpresa, un candidato se apartó de los bailes ridículos en programas radiales, y de los retos tontos, pero de todos modos estuvo a la altura de lo que se espera en estos días: Rodrigo Lara presentó en Tik Tok su Lara-móvil, lo mejor es que no le bastó con mostrar el carro, sino que dijo: “Ahora sí que tiemblan los ladrones porque vean, nos llegó el Batimóvil, no se nos va a escapar ni un ladrón”. ¡Se manifestó la magia electoral! Una sensación de calidez me invadió, todo lo que me gusta sintetizado en 12 segundos.

Usa algo así como una estrategia de péndulo para recoger los votos de la derecha, del centro, y de los sectores progresistas

Rodrigo Lara lleva años preparándose para llegar a un cargo del ejecutivo, ya quemó sus cartuchos en la Cámara de Representantes y en el Senado, se midió en las elecciones presidenciales y ahora va con toda por la alcaldía de Bogotá. Usa algo así como una estrategia de péndulo para recoger los votos de la derecha, del centro, y de los sectores progresistas, así que el video le cae de perlas con todos, por supuesto, si lo vemos más allá del Batimóvil en el parqueadero.

Si hacemos un ejercicio comparativo partiendo de un acomodado principio de realidad, es posible decir que Lara se siente un poquito como Bruce Wayne en ciudad Gótica. Dos hombres que, cegados por la venda del privilegio, creen que el problema de la ciudad es la delincuencia y asumen un rol de patrulleros o vigilantes, ni siquiera de detectives como John McClane. Tienen una visión tan obtusa de la seguridad que no les deja ver nada estructural, ni tocar a los de su misma clase. Rodrigo Lara parece una copia un poco menos musculosa y lukera del Batman Begins de Christopher Nolan, de la que, a propósito, Zizek dice:

“el héroe permanece dentro de las limitaciones de un orden liberal: el sistema puede ser defendido con métodos moralmente aceptables. (...) El héroe es simplemente una figura clásica de los vigilantes urbanos que castiga a los criminales donde la policía no puede hacerlo”.

Una de las formas es por medio de una nueva cárcel distrital, pero diferente a la Cárcel Distrital, sin que sea necesariamente el Asilo Arkham.

Rodrigo siente que Bogotá es como su mansión, en la que pone a la gente a trabajar, a estudiar, o en la cárcel, según corresponda, sobre todo para “el muchacho que ni estudia, ni trabaja”, un espécimen capitalino que lo pone renervioso, pero al que, según él, le va a cambiar la vida. Una de las formas es por medio de una nueva cárcel distrital, pero diferente a la Cárcel Distrital, sin que sea necesariamente el Asilo Arkham. Una propuesta dirigida a quienes son fans de Bukele, pero más tranqui para no molestar a los progres desubicados: su propuesta es una “descentralización por experimentación” con una cárcel privada, sin que sea como la de Orange is the New Black, para allí, resocializar “al muchacho”.

Creo que los candidatos deberían ver menos Batman y de pronto más The Wire

Hay que decirlo, Rodrigo y Bruce tienen diferencias además de las económicas, mientras que el segundo casi que quedó en la quiebra por su proyecto de energía limpia ―que lamentablemente, sería manipulado por el parche de Ra’s al Ghul―, esa sería su marca ante el mundo; mientras que la de Rodrigo será un mejorado Museo del Oro que será construido por los diez mejores arquitectos del mundo, para que, como dice el patrón: “me dejen un edificio absolutamente extraordinario”.

Para cerrar, creo que los candidatos deberían ver menos Batman y de pronto más The Wire, si es que van a basar su candidatura en referencias de la cultura pop, y no tienen mucho interés en escuchar de manera genuina a quienes vivimos en Bogotá.

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