En un universo capitalista cualquiera aviva sus heridas

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ya esto complica un poco más el tema, pues no todos contamos en un país como Colombia, con una educación de calidad, acá más que un derecho parece un privilegio.

Las heridas de la infancia o heridas emocionales se van construyendo a partir de las experiencias que vivimos y la interpretación que hacemos en ese momento de ellas, lo problemático es que la interpretación que realizamos está basada en los recursos y aprendizajes que teníamos a esa fecha, que no son los mejores, incluso que tanto desarrollemos otros recursos psíquicos estará mediado por la educación a la que tengamos acceso y a nuestro capital cultural, ya esto complica un poco más el tema, pues no todos contamos en un país como Colombia, con una educación de calidad, acá más que un derecho parece un privilegio.

una economía capitalista y neoliberal, dichas heridas están lejos de repararse, por el contrario, se exacerban al punto que somos la generación con mayor índice de depresión y ansiedad de la historia, y es que como no, si desde niños en la sociedad occidental nos enseñan que hay una estrecha relación entre éxito y reconocimiento, entre éxito y realización material

Las heridas emocionales son inherentes a nuestra condición humana, no es algo que podamos evitar o simplemente saltarnos en nuestro proceso de desarrollo. Hasta ahí se podría decir “normal”, todos vamos a elaborar alguna herida a partir de las vivencias y recursos de la infancia. Ahora, estas heridas y su superación se pueden complejizar de acuerdo al entorno social, cultural, económico que nos rodee y en una economía capitalista y neoliberal, dichas heridas están lejos de repararse, por el contrario, se exacerban al punto que somos la generación con mayor índice de depresión y ansiedad de la historia, y es que como no, si desde niños en la sociedad occidental nos enseñan que hay una estrecha relación entre éxito y reconocimiento, entre éxito y realización material; carro, casa, viajes, entre éxito y familia, pero además, el modelo de familia heteronormativa, porque si tenemos una orientación sexual distinta a la hegemónica eso ya es causa para generar otra herida grave y profunda asociada con rechazo e infinidad de opresiones, pero bueno, es otra discusión.

En estas condiciones es apenas ‘natural’ que, al no cumplir con los estándares impuestos, tantas personas padezcamos ansiedad y depresión.

Todo el sistema espera que reproduzcamos el molde, nos reconoce y exalta si lo repetimos, si somos los mejores en nuestro trabajo, si además consolidamos una familia y tenemos, hijo, casa, perro, importando muy poco el costo, que puede ser desde una infinita insatisfacción, vínculos y relaciones frágiles hasta enfermedades crónicas.

Supongamos por un momento, que no queremos continuar el patrón y empieza a conflictuarnos toda esta dinámica, aparecen los psicólogos con formación tradicional (que no son todos), coach de desarrollo personal, guías espirituales que nos dicen que el problema somos nosotros y solo por lo menos yo podría aceptar semejante afirmación, que parece más un eufemismo si todos tuviéramos satisfechas nuestras necesidades más básicas; una alimentación, vivienda, salud, educación digna, como no es así parece más una invención más del capitalismo.

vivir puede volverse un bucle infinito que nos consume y nos regresa a nosotros, para no permitirnos ver más allá y entender que esto es estructural, que el problema no es solo mío, que el problema es de todos

En estas condiciones es apenas ‘natural’ que, al no cumplir con los estándares impuestos, tantas personas padezcamos ansiedad y depresión. Un coctel de emociones que se agudiza con el pésimo sistema de salud, producto de prácticas neoliberales como la Ley 100, en las que estamos expuestos a revictimización continua por los trámites burocráticos y la calidad de la atención recibida, centrada en etiquetar la enfermedad desplazando lo relevante, sus causas. Por esta razón vivir puede volverse un bucle infinito que nos consume y nos regresa a nosotros, para no permitirnos ver más allá y entender que esto es estructural, que el problema no es solo mío, que el problema es de todos y cuando todos tengamos lo esencial, lo básico, habrá tiempo y recursos para ocuparnos seguramente con mayor asertividad en lo individual. Es que el sistema capitalista arraiga y robustece su estructura, configurando nuestras instituciones de forma que se adapte a sus intereses.

Entonces sí solo existir y crecer nos implica necesariamente tener heridas, este sistema le pone sal, limón y pimienta haciendo de ella un manjar que le es completamente funcional.

Por: Angy Galvis. Nació en Barrancabermeja el 15 de enero del 95. Psicóloga de formación con experiencia en el campo organizacional y con la intención de transitar a lo social trabajando con comunidades, mujeres, niños, niñas y adolescentes. 

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