Hoy es un día para recordar cómo se iluminan las caras de nuestras estudiantes cuando se apropian de un tema, el agradecimiento porque les gustó el libro que se les recomendó, las carcajadas en el salón de clase, los saludos en los pasillos, la emoción que les causa corcharnos.
También para evaluar lo que se hace y cómo se hace. Si estamos buscando entender sus preocupaciones e intereses o meterlos en nuestros moldes conservadores; si las clases las pensamos para ellos y ellas o si son para cumplir con sílabos que parecen camisas de fuerza.
Para preguntarnos si estamos haciendo resistencia en el aula de clase o estamos cumpliendo con lo que el neoliberalismo nos exige. Para ver qué tipo de violencias estamos reproduciendo con nuestras y nuestros compañeros de trabajo, otros profes, equipos administrativos y con estudiantes.
Para ver si caímos en el afán de los puntos o si estamos haciéndonos preguntas que realmente contribuyan a la profundización de la democracia y a que nuestras y nuestros estudiantes tengan un presente y un futuro con dignidad.
También para que quienes se están formando en la labor docente se exijan disciplina y rigor, porque calle ya tenemos y a esa calle le falta academia.
¡Feliz día profes, un abrazo, vamos por la tarifa estudiantil y viva la educación pública!
