Suenan las campanas de la actividad política

El miércoles 5 de octubre asistimos a la Marcha por la Paz llevada a cabo en Bogotá como una decisión colectiva de los estudiantes universitarios para reclamar y exigir la implementación de los Acuerdos entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las Farc rechazados el pasado domingo 2, por una mayoría insignificante, por nada, los que decían No le dieron una segunda vuelta política al trato pactado para alcanzar una paz estable y duradera. Se dice que eso responde nada más a esa competencia por alcanzar la próxima presidencia de la república y obvio, que el doctor Uribe se salve el pellejo.

Caminar por el Park Way siempre ha sido una actividad placentera para nosotros. La tranquilidad de este bello lugar de la capital resulta fascinante. Ver a parejas sentadas en las bancas, o caminando por ahí, tomados de la mano dan la apariencia de ser un lugar tranquilo, apacible. El olor a marihuana que es ya característico, mezclado con el sonido de una guitarra acústica de la cual emergen las notas de alguna canción popular del rock en español  hacen del recorrido a pie en este sendero una experiencia deliciosa. Nos hicieron una invitación, es desconocido el propósito.

Es jueves, 06 de octubre de 2016, caminamos pensando en cuál será el producto en esta oportunidad. Llegamos exactamente al lugar en donde la estatua del Almirante Padilla se muestra imponente y sucia a la vista de todos. Hay muchas personas y siguen llegando, por ahí unas 120, 125, 150 y aumentan. Quienes lo hacen no todos son actores políticos dedicados a esta hermosa tarea, llegan también gente del común, con esperanza de paz en sus miradas, personas que a pesar del frío capitalino desean participar y alzar la voz, hacerle saber al mundo que ya no hay miedos ni temores. Hay un pendón blanco, más o menos de tres metros de largo como por 60 de ancho, le ponen piedras a los extremos, sacan pinturas, van a plasmar algo en él. Unos 25 jóvenes sentados en círculo, con su nombre en el pecho, escritos sobre tramos de cinta de enmascarar hablan de  planes en torno a un festival, mencionan la frase “Aldeas Ciudadanas” y Silvia, una de las líderes le contesta a uno de nuestros compañeros un “Paz a la Calle” el nombre de la iniciativa, el movimiento ciudadano por la paz. En este momento comprendimos que gracias al contexto histórico que está viviendo nuestro país las mentes se hacen masa para luchar por un fin común que es el rescate de la armonía en nuestros territorios y la defensa de la democracia y las buenas prácticas políticas para todos los ciudadanos. Nos acompaña un clima óptimo, el ambiente es de total calma. Suena la campana de la actividad política, los ánimos se encienden, las velas se gastan, el alma entra en sintonía con el deseo de una Colombia en Paz.

Ya se había realizado la primera asamblea el 03 de octubre en la que se consolidó el empoderamiento del espacio público como lugar de dialogo y exploración de posibles soluciones a las problemáticas de la sociedad, que además se decretó ese espacio como un medio para la reconciliación y en donde “todo el mundo es bienvenido” como lo afirma la primera persona que tomó el micrófono para dirigirse a la gente.

Javier, otro líder, anuncia la apertura de la asamblea, agregando que se pretende hacer una deliberación pública de los acontecimientos y una pedagogía generalizada sobre el tema de los acuerdos, además apunta en que hay que movilizarnos hasta que se implementen los mismos, reuniones como estas cada semana ya que “la sociedad civil necesita que la guerra se acabe”. Sabemos que no es fácil convencer a las personas para que dejen el rencor a un lado y se comprometan con el objetivo de cambio desde nosotros mismos para irradiarlo a los demás. Mientras Javier explicaba se acercaban más curiosos e invitados. Todos pueden hablar o exponer sus ideas, tienen derecho a hacerlo.

Una situación singular es que no habrá ni algarabías ni ruidos en estas reuniones. Nada de aplausos o gritos. Todo se manifiesta por medio de señas y movimientos de las manos, tanto para aprobar o lo contrario.

Él manifiesta la creación de cinco comisiones que facilitan no tanto la división de tareas sino también el enriquecimiento del proyecto ya que funcionan estas como pilares que sostendrán la idea de país con el que soñamos todos. Las comisiones son:

–    Comisión de trabajo: Plantea metodologías y se encarga de la logística
–    Comisión de comunicaciones: Comunica todas las decisiones y pasos logrados y a seguir. Además maneja las redes sociales.
–    Comisión ecuménica: Se encarga de involucrar a los actores de la sociedad que tienen una concepción espiritual de la vida.
–    Comisión jurídica: recibe y crea alternativas de solución de conflictos con bases en derecho y leyes.
–    Comisión de paz territorial: Debe fomentar el enlace de todos y cada uno de los individuos con capacidad de tomar lugar y partido en el tema de la paz en todo el territorio nacional.

Cada comisión tiene su turno para hablar de los avances en los tres días después de la primera asamblea, cada persona tendrá la oportunidad de aportar su granito de arena para la construcción de una propuesta real de cambio.

Que linda se ve la gente haciendo política, se nos eriza la piel. Qué bonita se escucha la palabra participación cuando nos encontramos rodeados de estudiantes como nosotros que levantan su mano y su voz para decir, “aquí estamos”. Es apasionante pensar en el poder político como un conjunto de personas que aman lo suyo y no en un solo abogado con dinero que además ha estudiado en el exterior y que se cree dueño del universo, que grite y proponga cosas que además de falsas nunca cumplirá.

Para alcanzar ese anhelo es necesario evitar emitir la concepción de que el acuerdo que tanta división ha ocasionado es para traer ese símbolo abstracto llamado paz. El movimiento Paz a la Calle debe asimilarse como una agenda de transformación del país, una constante sacudida incluso después del éxito de esta decisión.

Esta vez no hay velas, pero la noche está llena de luz, está encendida la llama del verdadero amor a la patria, no el que nos vendieron alguna vez como propaganda comercial en los televisores de nuestras casas, por allá en 2011.

Para nosotros la velada acaba antes que la asamblea, por temas académicos debemos partir pero con una sonrisa en el alma porque nos dimos cuenta que si se puede unir la población para reclamar cambios, que si se puede asumir posiciones distintas al pesimismo y el conformismo con el que nos han criado nuestros “líderes”, que nos alegraría la vida ver a las guerrillas dejando las armas de fuego por la palabra libertad.

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Estudiantes invitados de Uninpahu.

Angie Lorena Palomino | @PalominAngie
Jennifer Carolina Guerrero Barrera | @karojguerrero90
Jainer J. Correa González | @JacoboGonzalez0
Yeison Daniel Fajardo Bohorquez | @danielyei91
Cristian U. Ocampo Bejarano

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