La II República, 8 años de un sueño

Otras formas de gobierno desde abajo y justos son posibles, es la enseñanza que nos ha dejado la Comuna de París o la Segunda República Española, por ejemplo. También nos ha enseñado que son aplastadas y asfixiadas por monarquías, grandes empresarios, la iglesia y gobiernos extranjeros.

A continuación, les compartimos un ABC para entender de qué se trató la II República española, como un aperitivo o una muestra para que se antojen y busquen más sobre este hecho histórico del que poco se habla.

Antes de iniciar, les avisamos que va acompañado de algunas canciones que hacen alusión a este momento histórico, porque, ¿Qué es la rebeldía sin música?

A. Un poquito de contexto

En 1929 inicia la Gran Depresión, la primera crisis del sistema capitalista del siglo XX. Inició en Estados Unidos y se extendió por América y Europa (en Colombia no la vivimos tan grave porque nos quedaba algo de plata del robo de Panamá y la bonanza cafetera no nos dejó morir), esta crisis duró cerca de una década y empató con el inicio de la Segunda Guerra Mundial.

Tras el fortalecimiento de la facción fascista y corporativista del ejército desde principios de siglo, así como su interferencia en política, el 13 de septiembre de 1923 inició la dictadura militar de Miguel Primo de Rivera, después de un golpe militar avalado por el rey Alfonso XIII. Mientras tanto, como resultado de la represión y las medidas antidemocráticas impulsadas por el rey, los sectores democráticos crecían. Por ejemplo, la Unión General de Trabajadores que ya estaba desde 1888 o la Confederación Nacional del Trabajo — CNT,  que fue fundada en 1910, de corte anarcosindicalista.

Entre 1910 y 1921 fue la Guerra de Marruecos —por la que Francisco Franco se haría famoso y sería nombrado general a los 33 años, para “premiar la frialdad con la que enviaba a sus hombres a la muerte” como relata el historiador Josep Fontana— que desembocó en una crisis en España tras la derrota militar lograda por Abd el-Krim, uno de los líderes anticolonialistas más importantes de Marruecos.

Tras esta situación y el anuncio de investigaciones, el general Primo de Rivera preparó un pronunciamiento militar, que terminaría en la proclamación de estado de guerra en Barcelona y que, por supuesto, contó con el apoyo de militares, industriales y sectores conservadores. Más tarde, el Rey Alfonso XIII también concedió su apoyo al general para dar el golpe de estado al entonces presidente Manuel García Prieto.

La dictadura disolvió las Cortes, prohibió el uso de otra lengua que no fuera el castellano —se hablan cerca de nueve idiomas además del castellano—, también de otras banderas —como la vasca o la catalana—, fueron restringidas las libertades políticas, perseguido el separatismo, anuladas las elecciones y fue censurada la prensa; además, en política exterior, Primo de Rivera era apoyado por el dictador fascista italiano Benito Mussolini, lo que ya deja mucho que pensar sobre lo que proponía.

La dictadura no dio más y la salud de Rivera tampoco, así que dimitió en enero de 1930. El rey nombró al general Dámaso Berenguer como sucesor, en lo que se conoció como la “Dictablanda”, para garantizar el control del gobierno, pero no funcionó.

B. Algunas medidas de la II República

El 12 de abril de 1931 fueron las elecciones municipales en las que los partidos pro-monarquía fueron derrotados, razón por la que Alfonso XIII huyó de España y fue proclamada la II República. 

A continuación, vamos a enumerar algunas de las medidas:

La república española de 1931 promulgó una legislación dirigida a conceder a la población femenina la igualdad legal con la población masculina. Las mujeres españolas obtuvieron de la república ciertos derechos políticos, civiles y sociales pero no consiguieron la total equiparación legislativa. Importantes factores estructurales y coyunturales se opusieron al cambio y líderes feministas denunciaron que la república no había solucionado el que las mujeres ocupasen un estatus inferior al de los varones.

  • Entre esas leyes promulgadas en favor de la igualdad y de las mujeres, se encuentra el decreto del 23 de junio de 1931 que abolió la prostitución: “Queda suprimida la reglamentación de la prostitución, el ejercicio de la cual no se reconoce en España a partir de este Decreto como medio lícito de vida”. Este artículo es resultado de discusiones adelantadas por mujeres desde el siglo XIX.

El profesor Josep Fontana, en una conferencia de 2002 pronunciada en la  Universitat Autònoma de Barcelona, señala:

  •  Los índices económicos españoles muestran descensos moderados, o estabilidad, e incluso cierto crecimiento en algunos sectores. En comparación con los datos de los años 1925-1929, las importaciones de algodón en rama en 1935 se situaron un 20 % por encima, y la lana empleada en Terrassa y Sabadell un 34 %.
  • La renta nacional había aumentado también un 10 %. La mejora en las condiciones de trabajo, consecuencia en gran medida del hecho de que se acabó la represión contra la actividad sindical, conllevó un alza de la masa salarial y el aumento de la capacidad de consumo de la población, generando un crecimiento interior desligado de la coyuntura de los mercados mundiales. Nada aquí que se parezca al desastre de la recesión en Estados Unidos o en Alemania, con la caída brutal de la producción y los millones de parados, que, en el caso alemán, serían el cultivo que favorecería el ascenso del nazismo. Hay que añadir, además, que todo ello fue el resultado de una política reformista elemental y limitada. De hecho, una medida importante como la de la reforma agraria fue emprendida con tal timidez y con tan pocos recursos (como dijo Camilo Berneri, «se aplicó con dosis homeopáticas«), que puede afirmarse que apenas había empezado en 1936.
  • Ley de Confesiones y Congregaciones religiosas prohibió la enseñanza a las órdenes religiosas.
  •  Herederos de  una antigua tradición ilustrada, los republicanos creyeron que educar a la población era  el camino que había de llevarles a movilizarla para un programa de transformación social. Y se dedicó a ello con un entusiasmo que nunca se había conocido en España —y que no ha vuelto a conocerse después—. Suele olvidarse que entre los primeros decretos republicanos figura uno que creaba cerca de 7.000 plazas de maestro y aumentaba el sueldo de los enseñantes.
  • Se llevó a cabo una gran tarea de formación de maestros, se construyeron más de 16.000 escuelas, al tiempo que se desarrollaron programas de difusión cultural a fin de llevar a todos los rincones del país los libros o el teatro. No en vano los franceses decían que esta República española era «la República de los profesores».
  • «Se obligaba a los terratenientes a roturar y cultivar sus tierras baldías, se protegía al trabajador de la agricultura tanto como al de la industria, se creaban escuelas laicas, se introducía el divorcio, se secularizaban los cementerios, pasaban los hospitales a depender directamente del Estado…» 

Entre otras.

C. ¿Por qué aplastaron la II República?

 «La República que conciben los partidos republicanos no es una República dirigida por motivos sociales o económicos de clase, sino un régimen de libertad democrática, impulsado por razones de interés público y progreso social». Pacto-programa del Frente Popular publicado el 16 de enero de 1936.

De acuerdo con el historiador Josep Fontana, lo que detonó la necesidad de la derecha de asfixiar la República no fue ni el bolchevismo, pues la presencia comunista era mínima, ni la reforma agraria, pues era tímida, no tuvo un avance significativo y además dejaba intacta la gran propiedad.

La II República, entre otras razones, fue aplastada por el proceso de sindicalización y organización de las y los trabajadores y campesinos que empezaron a demandar condiciones laborales dignas, a pesar de que no era todo color de rosa, pues para no enfadar a las elites tradicionales, en 1932 fue aprobada la Ley de Seguridad de la República cargada de disposiciones represivas contra los luchadores que dejaron un saldo de 9.000 presos políticos en enero de 1933.

Sumado a esto, una crisis de gobernabilidad que buscaba mantener contenta a la derecha, a la iglesia, el ejército y al gran empresariado y apaciguar los ánimos de las clases populares, además de la división de los sectores antimonárquicos, dejó como resultado la debilitación de la II República y  dejó clara su incapacidad institucional de responder al golpe militar que daría como resultado la Guerra Civil Española, en la que fueron las y los obreros y campesinos quienes enfrentaron el golpe, mientras en sus comunidades, por medio de la auto-organización, la auto-gestión y la solidaridad, ponían en marcha todo lo que la II República dejó de lado.

Y la ñapa: D. La revolución social libertaria

La II República todo el tiempo estuvo en jaque, desde las elecciones mismas, el embajador de Estados Unidos en España ya estaba alertando de los “peligros” que esta representaba, además significó una derrota para la monarquía, el ejército y la iglesia, por lo que era permanente la posibilidad de un golpe, lo que hacía más complejo todo, golpe que derivó en la guerra civil española que inició en 1936.

En medio de la guerra y la incertidumbre por la II República, se dio uno de los procesos más bonitos (cabe decir, que lo bonito era directamente proporcional al peligro que representaba para las derechas), se trató de la revolución social libertaria. Durante la II República se presentaron varios levantamientos anarquistas, como resultado del débil empuje de los gobiernos por implementar medidas que beneficiaran directamente a las y los trabajadores y campesinos. El primero en enero de 1932, y el segundo en enero de 1933 y diciembre del mismo año. Estos derivaron en la revolución social libertaria.

Mientras el 18 de julio de 1936 los militares golpistas, apoyados por la iglesia y la monarquía avanzaban en la destrucción de la II República, integrantes de la Confederación Nacional del Trabajo (anarquistas) y de la Unidad General de Trabajadores (socialista), se sublevaron en Cataluña y convocaron a huelga general del 19 al 23 de julio.

En el marco de esta, para evitar el golpe militar y el regreso de la dictadura, se empezaron a formar estructuras diversas de milicias populares, entre ellas la Columna Durruti, liderada por el obrero Buenaventura Durruti.

Mientras tanto, las y los obreros sindicalizados se tomaron un número importante de empresas, este fenómeno fue más fuerte en Cataluña, controlando parte de la economía del país y garantizando mejoras laborales para las y los trabajadores, además este proceso se dio de forma espontánea, no como una imposición. 

La revolución libertaria, en términos sociales y culturales, impulsó medidas como el aborto libre, el auge de la formación política, creación de bibliotecas y centros culturales, espacios de cuidado para las y los hijos de las obreras y milicianas, y fueron creadas asambleas populares.

Era tan emocionante lo que pasaba que es mejor ponerlo en palabras de George Orwell que vivió y participó en la guerra civil española:

Yo estaba integrando, más o menos por azar, la única comunidad de Europa occidental donde la conciencia revolucionaria y el rechazo del capitalismo eran más normales que su contrario. En Aragón se estaba entre decenas de miles de personas de origen proletario en su mayoría, todas ellas vivían y se trataban en términos de igualdad. En teoría, era una igualdad perfecta, y en la práctica no estaba muy lejos de serlo. En algunos aspectos, se experimentaba un pregusto de socialismo, por lo cual entiendo que la actitud mental prevaleciente fuera de índole socialista. Muchas de las motivaciones corrientes en la vida civilizada —ostentación, afán de lucro, temor a los patrones, etcétera— simplemente habían dejado de existir. La división de clases desapareció hasta un punto que resulta casi inconcebible en la atmósfera mercantil de Inglaterra; allí sólo estábamos los campesinos y nosotros, y nadie era amo de nadie.

Sin embargo, por una parte seguían las tensiones entre anarcosindicalistas, comunistas, y liberales, mientras se enfrentaban en milicias a los golpistas.

A finales de 1936, las tensiones ya estaban al límite, Stalin intervino para dejar por fuera a los sectores anarcosindicalistas y trotskistas, de cualquier posibilidad de alianza en el gobierno y los señaló como enemigos del comunismo y el gobierno obligó a las milicias anarquistas a que integraran el Ejército Popular. Sumado a esto Durruti muere, y hasta ahora no es claro si fue por causa de asesinato perpetrado por un comunista, un fascista o  si fue un accidente.

En 1937 inicia la disolución de la II República y con ello, la de un sueño de democracia y justicia que no tuvo tiempo suficiente de concretarse. Dice la historiadora Pura Sánchez: «El proyecto republicano, aunque reformista, necesitaba tiempo para desarrollarse; un tiempo que no tuvo».

Ahora, a pesar del conflicto al interior de la República y la presión de Stalin por formar un ejército que se alineara fielmente a las disposiciones del gobierno soviético, esto no puede entenderse como la principal razón por la que el proceso democrático no triunfó, es importante tener en cuenta la constante inestabilidad política resultado de la posibilidad de un golpe militar, o la presencia de los medios comunicación que satanizaban las propuestas reformistas adelantadas, a propósito señala Sánchez: “En el fondo se cometió un error de planteamiento: pensar que si se pausaba el ritmo de los cambios, las fuerzas reaccionarias se tranquilizarían, lo que no iba a suceder en modo alguno».

En entrevista para El Diario.es Ángel Viñas señala: «La República fracasó porque los republicanos no supieron y no pudieron atajar la conspiración que se fue fraguando en las fuerzas armadas contra ella desde, por lo menos, 1934».

Nos quedan los aprendizajes, su emocionante historia y esta canción del escritor y político José Antonio Labordeta.

Las canciones que compartimos son interpretadas por el español Chicho Sánchez Ferlosio (1940-2003), uno de los cantautores anarquistas más importantes del Estado español y el chileno Rolando Alarcón (1929-1973), de quienes vale la pena leer sobre sus vidas, ambas marcadas por la persecución política y por su orientación sexual, en el caso de Alarcón.

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