Los sueños frustrados de Arturito Char y el poder mafioso en Colombia

Arturo Char le cumplió el sueño a su papá: ser presidente del Senado de la República. Se lo cumplió, así como también lo hizo cuando el patriarca Fuad Char lo obligó a estudiar administración en Estados Unidos, aunque él lo que quiere es cantar vallenatos y salsa. Se lo cumplió; aunque el confeso que sus años en el Congreso han sido los mas aburridos de su vida. En la oligarquía colombiana no importan los sueños individuales sino el poder y las apariencias.

La ciencia política ha analizado de mil formas cómo el poder en Colombia se reparte entre las elites regionales como los Char o el grupo político de Dilian Francisca Toro y las nacionales representadas en personajes tradicionales como German Vargas Lleras y Juan Manuel Santos. Álvaro Uribe Vélez es un caso paradigmático que en medio de una crisis profunda saltó de lo regional a lo nacional como lo hizo en su momento César Gaviria. Ariel Ávila caracteriza precisamente por este tipo de familias, vale la pena recordar el caso de los Char al sistema político colombiano como autoritarismo burocrático-competitivo.

La violencia, la corrupción y el narcotráfico han sido herramientas fundamentales para que estas familias tengan el poder que tienen en nuestras regiones. Revisen cómo David Char Navas —sobrino del patriarca Fuad— está confesando ante la JEP cómo fue que el paramilitarismo lo llevo al Congreso de la Republica y para qué. No olviden tampoco que Aida Merlano iba a ser parte de la bancada charista (porque aja, los autoritarismos regionales tienen sus propias bancadas, cuando deberían ser de negros, indígenas, campesinos y obreros) en el Congreso de la República y cómo ella ha confesado a los medios de comunicación el papel que jugó esta familia en su entramado corrupto y clientelar potenciada por los aliados tradicionales de los char que son los hermanos Gerlein. Tampoco toca dejar de lado las relaciones de los Char con el Ñeñe y el narcotráfico en general.

Según la revista Forbes Fuad Char como cabeza de la familia ocupa el puesto 10 entre los colombianos más ricos del país. El clan Char maneja el 25% de las concesiones viales y aeroportuarias de Colombia. La esposa de Alex Char —el hermanito de Arturito, ex alcalde de Barranquilla, ex gobernador del Atlántico, el que quiere repetir la hazaña de Álvaro Uribe y César Gaviria desafiando a personajes tan poderosos como German Vargas Lleras en el 2022— es la hermana de Guido Nule. Como alcalde de Barranquilla fue Alex el que le dio el contrato de Transmetro al Grupo Nule a pesar de los cuestionamientos.

Alex Char como alcalde de Barranquilla es uno de los mejores amigos de Javier Torres Vergara quien es considerado un miembro premium de la elite barranquillera y que fue favorecido con 72.300 millones de pesos de nuestros impuestos como megacontratista de la alcaldía en el último mandato de Alex. En el 2014 ese mismo Javier Torres recibió 9400 millones de pesos de Odebrecht y el Grupo Aval de Luis Carlos Sarmiento Angulo a través de un contrato falso para obras que nunca hizo; dinero que presuntamente termino financiando ilegalmente las campañas electorales en donde la familia Char tenía puesto el ojo y las ganas.

No olvidemos que el patriarca Fuad había sido nombrado gobernador del Atlántico por el presidente Belisario Betancur en 1984. Seguramente en el 2022 Alex será candidato presidencial cumpliendo así el ultimo sueño del patriarca, ya que a lo más alto que llegó fue a ser ministro de desarrollo en el gobierno de Barco.

Todos conocen a la marca Olímpica y muchas personas también saben que los Char son sus dueños. Lo que pocos saben es que esa marca reporto activos por 5,6 billones de pesos en el 2018. Tampoco es de conocimiento publico que de las 32 empresas que hacen parte del imperio de los Char por lo menos tres están domiciliadas en paraísos fiscales. El hoy presidente del Congreso de la República es director y tesorero de Staton Assets Corp residenciada en Panamá. Tan solo la marca Olímpica facturó 22 mil millones de pesos con el Estado cuando el presidente era Juan Manuel Santos.

El gerente de la campaña electoral de Arturito al Senado de la República en el 2014 fue contratista de la gobernación del Atlántico, cuando su hermano Alex era el gobernador. El contador de su campaña del 2018 es gerente de una de las empresas del imperio familiar. “Tú me financias y yo te contrato con los impuestos de todos”. Es un poco insultante que Arturito solo reportara una cuenta bancaria con 2 millones de pesos y su domicilio como servidor público como el mismo que figura para el Junior de Barranquilla. Se burlan del país de frente porque se creen intocables y a nosotros idiotas.

Arturito ha propuesto dos veces ocupando su silla en el Congreso la reelección inmediata de alcaldías y gobernaciones, mientras su hermano se gastó en promedio 93 millones de pesos diarios de nuestros impuestos en publicidad la última vez que fue alcalde de Barranquilla, que son los que le permiten tener esos niveles altos de favorabilidad ante la opinión publica. Que no se nos olvide que Arturito fue ponente del proyecto que buscaba convertir en ley el programa Agro Ingreso Seguro que terminó beneficiando a muchas familias poderosas, como la suya, con el dinero de nuestros impuestos que debería destinarse a mejorar la calidad de vida del campesinado colombiano. Revisen el informe sobre Arturo Char en este especial.

Una de las ultimas jugadas de la familia Char fue la compra de un banco a la familia Santodomingo, cabe recordar que Alejandro aparece como el tercero en el ranking de los colombianos más ricos del país. Serfinansa es el banco de la familia Char. Con él manejan las tarjetas de crédito de su marca Olímpica y planean expandirse hacia más servicios. Como una macha negra y pegajosa van expandiéndose poco a poco preparando las trincheras para lo que será la campaña presidencial de Alex en el 2022. Arturito cumple su papel con juicio y apuntala en su nuevo rol como presidente del poder legislativo las alianzas que su hermano necesitará para ganar con el uribismo, mientras acorrala a sus otrora aliados como el mismísimo Vargas Lleras.

Seguramente lo que queda del 2020 será aprovechado por la familia Char para seguir haciendo lo que saben hacer mejor: lagartear. Estos lagartos tienen muchísimas posibilidades de llegar a la jefatura del Estado colombiano si es que no hay una respuesta clara y contundente del campo popular. Dependerá mucho también de cómo se comportará el autodenominado centro representado en Sergio Fajardo, Claudia López y Jorge Enrique Robledo en este ajedrez. Al final lo único que importa es lo que exprese la gente en las calles y urnas. Mientras tanto, Arturito se quedará con las ganas de cantar más allá de YouTube y la ducha porque lo que importa es el poder.

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