Palestina, donde lo cotidiano es imposible

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“Gaza se ha convertido en un cementerio de niños” titula un artículo publicado por el portal de la ONU al retomar la expresión de un delegado de UNICEF. Son más de 3.000 niñas y niños asesinados por los bombardeos de Israel. 

Lo único que les queda es esperar, envueltos de miedo y terror, con la esperanza de no sufrir ningún daño. Cientos de miles de personas ya han abandonado sus hogares en un intento desesperado por protegerse a sí mismos y a sus familias, y todavía no hay un lugar seguro en la Franja

En un artículo publicado en octubre, el Centro de Información Israelí para los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados explicaba por qué los bombardeos afectan, en lo fundamental, a la población civil: 

“En Gaza no hay lugar donde esconderse y los residentes no tienen forma de protegerse: no hay refugios de emergencia, ni espacios protegidos, ni alarmas que les permitan escapar. Lo único que les queda es esperar, envueltos de miedo y terror, con la esperanza de no sufrir ningún daño. Cientos de miles de personas ya han abandonado sus hogares en un intento desesperado por protegerse a sí mismos y a sus familias, y todavía no hay un lugar seguro en la Franja”.

El filósofo israelí Ariel Feldman, en su ya célebre artículo publicado en la revista Jacobin “Gaza: Sobre sionismo, judaísmo, racismo y barbarie”, basado en las cifras de la misma organización, afirma que lo que ha sucedido en los últimos 10 años “no es una guerra sino simplemente una masacre. El 95% de los muertos son palestinos, y entre ellos, un alto porcentaje son niños”. 

“El 15 de mayo de 1948, más de 700.000 palestinos fueron expulsados de su patria y más de 500 aldeas palestinas fueron destruidas en lo que se conoce como la Nakba o «catástrofe»”

Pero la situación no es en absoluto reciente, tiene antecedentes históricos de larga duración. La corta duración se remontaria a los tres años posteriores al fin de la segunda guerra mundial, cuando por una decisión imperial, como lo explica el periodista Taj Ali, “El 15 de mayo de 1948, más de 700.000 palestinos fueron expulsados de su patria y más de 500 aldeas palestinas fueron destruidas en lo que se conoce como la Nakba o «catástrofe»” con el inicio de la implantación del Estado de Israel.

La expansión del Estado de Israel ha tomado tres formas principales: la militar, por medio de los bombardeos; la administrativa, por medio de los controles y las restricciones de los territorios palestinos que fueron separados a la fuerza —Gaza, Cisjornadia y Jerusalén este—; y la civil, con colonos armados que poco a poco, amparados en la violencia física y simbólica, van despojando y desplazando a familias palestinas. 

Desde el estallido de las hostilidades, al menos 13 comunidades de pastores han sido desplazadas de sus tierras (…) Los agricultores palestinos son especialmente vulnerables ahora, durante la temporada de recolección de aceitunas. Saben muy bien, y los colonos también, que si no consiguen recoger las aceitunas, perderán el sustento de un año entero.

Sobre este último punto, el comunicado del 29 de octubre, firmado por organizaciones como Amnistía Internacional Israel, el Centro de Información Israelí para los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados, la Asociación por los Derechos Civiles en Israel, o Padres contra arrestos de niños, es muy diciente. En el escrito denuncian cómo los colonos sionistas en Cisjordania están aprovechando la atención puesta en Gaza para seguir desplazando a las familias palestinas:

“Desde el estallido de las hostilidades, al menos 13 comunidades de pastores han sido desplazadas de sus tierras (…) Los agricultores palestinos son especialmente vulnerables ahora, durante la temporada de recolección de aceitunas. Saben muy bien, y los colonos también, que si no consiguen recoger las aceitunas, perderán el sustento de un año entero. Ayer, Bilal Muhammad Saleh, de la aldea de As-Sawiya, al sur de Nablus, fue asesinado mientras cuidaba sus olivos. Fue el séptimo palestino asesinado por colonos desde el estallido de la guerra actual”.

Esta acción de ocupación, respaldada por los imperios occidentales en el propósito de consolidar un punto de control y expansión geoestratégico en el oriente, tuvo en su momento, y tiene en la actualidad, una modalidad colonial, de control económico, y político, así como de legitimación racista. 

la deshumanización del pueblo palestino, es un eje fundamental del régimen de apartheid que sostiene Israel sobre Palestina, régimen que reconoció la misma ONU en el 2022.

En una conferencia, el periodista judío Gideon Levy, señalaba que en Israel existen tres dispositivos culturales para sustentar y legitimar sus prácticas coloniales:

“A la mayoría de los israelíes (…) creen profundamente que nosotros somos los elegidos, y si somos los elegidos tenemos derecho de hacer todo lo que queramos. B. Hubo ocupaciones más brutales en la historia, (…) pero en la historia nunca hubo una ocupación en donde el ocupante se presentara a sí mismo como la víctima, y no solo como la víctima sino como la única víctima del entorno. Esto también permite que cada israelí viva en paz, porque ‘nosotros somos las víctimas’ (…) C. En la sociedad israeli hay una sistemática deshumanización de los palestinos, piensan que no son seres humanos y que no es un problema de derechos humanos. Si le rascan la piel a casi todos los israelíes, se encontrarán con eso. Casi nadie tratará a los palestinos como seres humanos iguales a nosotros”.

Y justamente este último punto, la deshumanización del pueblo palestino, es un eje fundamental del régimen de apartheid que sostiene Israel sobre Palestina, régimen que reconoció la misma ONU en el 2022.

El régimen de apartheid se hizo conocido en Sudáfrica por separar a la población blanca, descendiente de los colonos holandeses e ingleses, de la negra que era histórica de la región. Esta separación tenía como principio despojar a la población negra de sus tierras y orillarla a espacios específicos y reducidos, conocidos como bantustanes, así como privarla de derechos políticos para impedir su organización y lucha legal, mientras otorgaba la ciudadanía, la tierra y los recursos naturales a la población blanca. Cabe decir que el apartheid es un crimen de lesa humanidad entendido por el Estatuto de Roma como “régimen institucionalizado de opresión y dominación sistemáticas de un grupo racial sobre uno o más grupos raciales y con la intención de mantener ese régimen”.

el apartheid es un crimen de lesa humanidad entendido por el Estatuto de Roma como “régimen institucionalizado de opresión y dominación sistemáticas de un grupo racial sobre uno o más grupos raciales y con la intención de mantener ese régimen”.


En el informe de Amnistía Internacional, El apartheid israelí contra la población palestina. Cruel sistema de dominación y crimen de lesa humanidad, se expone de forma clara esta separación que puede ser identificada con la lógica de los bantustanes. En el Estado de Israel, a la población árabe-palestina, si bien se le reconoce la ciudadanía, le es negada la igualdad de derechos, como el del acceso a propiedades y a la participación política. Mientras que a la población de los Territorios Palestinos Ocupados (TPO) se le reconoce la “residencia permanente”, recortando de esta forma los derechos parciales que supone la ciudadanía. El resto de la población palestina debe someterse “al régimen militar israelí y a las draconianas órdenes militares adoptadas desde 1967”. 

Como se explica en uno de los apartados del informe: 

“La misma existencia de estos regímenes jurídicos separados, sin embargo, es una de las principales herramientas con las que Israel fragmenta a la población palestina y aplica su sistema de opresión y dominación, y sirve, como señala la Comisión Económica y Social para Asia Occidental (CESPAO), ‘para ocultar la misma existencia del régimen [de apartheid israelí]’. De hecho, las políticas de Israel tienen por objeto (…) tratar de forma diferente a cada comunidad palestina con el fin de debilitar los lazos entre ellas, eliminar cualquier forma de disidencia sostenida contra el sistema que ha creado y garantizar un control político y de seguridad más efectivo sobre las tierras y las personas en la totalidad de los territorios”.

la idea de “guerra de Israel contra Hamas”, reproducida por los grandes medios corporativos nacionales e internacionales, es intencionalmente engañosa, ya que lo que en realidad está teniendo lugar es la puesta en marcha del proyecto de expansión total del Estado de Israel

A la luz de esta estructura discriminatoria, la idea de “guerra de Israel contra Hamas”, reproducida por los grandes medios corporativos nacionales e internacionales, es intencionalmente engañosa, ya que lo que en realidad está teniendo lugar es la puesta en marcha del proyecto de expansión total del Estado de Israel a partir de la dominación, expulsión y asesinato del pueblo palestino.

La matriz noticiosa de “guerra contra Hamas”, que omite la correlación desigual de fuerzas e insiste en la idea simplificada de “terrorismo árabe”, sirve para justificar, precisamente, las tres formas de expansión colonial del Estado de Israel ya mencionadas: la militar, con las incursiones y los bombardeos; la administrativa/cultural, con los distintos mecanismos del apartheid; y la civil, con las prácticas paramilitares de ocupación de los colonos sobre lo que queda de las tierras palestinas. 

En estos medios no se muestran las imágenes de los niños palestinos que son detenidos por el ejército israelí, ni se mencionan los traumas que viven por las formas de represión a las que son expuestos a temprana edad. Se omite que sea la niñez una de las principales víctimas, y se descarta el análisis tras estas acciones, para no reflexionar sobre lo que esto puede suponer simbólica y materialmente: el hecho de impedir un horizonte, una visión de futuro para la nación palestina.

En estos medios no se muestran las imágenes de los niños palestinos que son detenidos por el ejército israelí, ni se mencionan los traumas que viven por las formas de represión a las que son expuestos a temprana edad.

Franz Fanon explicaba en su libro “Los condenados de la tierra” que la colonización también es una experiencia de subordinación. No solo basta con la dominación, los colonizadores idean métodos de humillación para que los colonizados asuman ese estado de dominación en las entrañas, con el control de la alimentación, los medicamentos, del sueño y las pesadillas. En Gaza hay incertidumbre sobre el próximo bombardeo o la próxima incursión armada. La violencia es la regla. Con Fanon se puede decir: “en esta atmósfera lo cotidiano se vuelve simplemente imposible”.

Lo que sucede hoy en Palestina es la evidencia de lo que, en teoría, se había superado tras el cierre del siglo XX: el colonialismo, el apartheid, el genocidio. Lo que sucede en Palestina recuerda la opresión colonial e imperial sobre Argelia, Vietnam o Sudáfrica, e incluso lleva a pensar en la persecución contra la población judía por parte del zarismo ruso o el nazismo en Alemania. Solidarizarse hoy con el pueblo palestino es empatizar con la causa de los oprimidos de la historia. 

Mi apellido: ofendido; mi nombre: humillado; mi estado civil: la rebeldía; mi edad: la edad de piedra.

Aimé Césaire

Revista Hekatombe hace parte de la Alianza Informativa Palestina Libre.

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