Propaganda, bulos, «Fake News» y posverdad

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Una invención ajustada para cazadores de views, likes y todo tipo de interacciones del mass media.

Una noticia es una construcción discursiva basada en un hecho real, dada su naturaleza narrativa puede presentarse ante los ojos del lector a través de un sinfín de alusiones imagenológicas. Claro está, todas ellas deberían ceñirse a la autenticidad del acontecimiento como premisa integral del periodismo, pese a ser no más que una pretensión olvidada en el imaginario actual de escritores(as) y editores(as), nos enfrentamos a la turbulenta oleada de la historia soñada. Una invención ajustada para cazadores de views, likes y todo tipo de interacciones del mass media.

Aunque dicho fenómeno no gestó los bulos «Fake News», podemos encontrarlos en cada periodo de la Historia desde la Antigüedad como las denuncias realizadas por Sócrates hacia los sofistas griegos por recorrer los pueblos de Hélade divulgando mentiras, en la Edad Media a través de las falsificaciones de bulas papales, en la Edad Moderna con la difusión de la segunda parte de El Quijote por Alonso Fernández de Avellaneda y por último la Edad Contemporánea donde la invasión alienígena ha sido una idea recalcitrante desde que Orson Wells la propagó en 1983 en medios radiales[1].

Si bien las Fakes News son tan viejas como la historia de la humanidad ¿qué las hace tan peligrosas en la actualidad?

Si bien las Fakes News son tan viejas como la historia de la humanidad ¿qué las hace tan peligrosas en la actualidad? Su problema reside en el régimen de impacto del subconsciente colectivo y velocidad de propagación. Se trata pues de un torbellino propagandístico que devasta y condena a la sociedad al cúmulo de adeptos frenéticos de la fast information.

Noticias crudas, viscerales, fabricadas en las cloacas de los principales diarios del país, cuyo objetivo consiste en influir en la opinión pública, posicionar un discurso emotivo a través del miedo, la indignación, la repulsión y el desprestigio. Elementos clave en la manipulación mediática y responsables de la violencia política aun latente, por ejemplo, en las grandes refinerías de crudo —y no me refiero al petróleo— se destilan titulares febriles y artificiosos como “Exguerrillero o Ingeniero” o  “Petro se viste de Dictador”.

Elementos clave en la manipulación mediática y responsables de la violencia política aun latente, por ejemplo, en las grandes refinerías de crudo —y no me refiero al petróleo— se destilan titulares febriles y artificiosos como “Exguerrillero o Ingeniero” o  “Petro se viste de Dictador”.

Aquel pseudoperiodismo fabrica a diario historias a modo de commodities cuidadosamente diseñados para incrustarse en la mente de cada individuo, su estrategia consiste en tres pilares inmiscibles que garantizan la reproducción de las experiencias particulares como discursos aceptables en el marco de la posverdad. Cada relato se torna veraz porque atiende al papel del sujeto en sociedad, la construcción de la memoria y su rol como ciudadano.

No se quede con el titular, lea, pregunte antes de compartir, no sea otra victima más de las Fake News.

Sin más preámbulo los dadores de experiencias hacen uso del tiempo de residencia de las ideas, el sitio activo de las creencias del individuo y el complejo emoción-reacción, dicha triada garantiza la legitimación de sus discursos. Siendo esto un efecto imaginativo y de credibilidad variable, detonante de la falsa sensación de consenso y la generación de sesgos de confirmación[2], no queda otra alternativa más que detenerse constantemente a cuestionar las historias consumidas por nuestra sociedad de interpretaciones. La cuestión es ¿creer o no?, la próxima vez que usted se tope con una noticia pregúntese ¿qué medio la construyó?, ¿qué fuentes utiliza y argumentos presenta? ¿a quién o quiénes beneficia la divulgación de esta información? No se quede con el titular, lea, pregunte antes de compartir, no sea otra victima más de las Fake News.

Por Rosa Camila Parra Mora. Me declaro payanesa de corazón, 26 años, Ingeniería Química de la Universidad Nacional de Colombia y actual estudiante del programa de Historia en la Universidad de Caldas. Realizo fotografía documental, si bien el patriotismo no va conmigo mi patria son mis hermanas(os) que están labrando la tierra, soy fiel y critica lectora. Mis redes son Twitter: @Ingrcparram, Instagram: @Ingrcparram.


[1] Véase Salas Abad, C. (2019). La primera «fake news» de la historia. Historia y Comunicación Social, 24(2), 411-431. https://doi.org/10.5209/hics.66268

[2] Véase Elías, C. (2018). Fakenews, poder y periodismo en la era de la posverdad y ‘hechos alternativos’. Ámbitos. Revista Internacional de Comunicación, 40, 19-24. https://doi.org/10.12795/Ambitos.2018.i40.04

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