¿Qué es ser Un Varón en Colombia?

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El largometraje de ficción del director Fabián Hernández propone un escenario de reflexión y diálogo en aras de profundizar en los procesos y discusiones ya abordadas desde diversos sectores políticos y sociales relacionadas a las masculinidades, a lo frágil, lo diferente, lo que diverge del engranaje sistemático, de la normativa inapelable.

Lo que refleja la peli es un imaginario patente del varón en Colombia que se recrudece dependiendo de la región, el contexto cultural y las dinámicas relacionales cercanas

Lo que refleja la peli es un imaginario patente del varón en Colombia que se recrudece dependiendo de la región, el contexto cultural y las dinámicas relacionales cercanas como la familia, los círculos sociales y la escuela. Ser “un hombre de verdad” es ser el macho pechi peludo, que entre más tosco y pelión, más respetado; y es que así es la calle. Tampoco queda atrás el rechazo tajante hacia cualquier labor doméstica, hacia la crianza, y reina quien peor trate a las mujeres, a los gais, a lo “frágil”.

La violencia agudiza estos paradigmas pertinaces, impuestos en el diario vivir como un traje de defensa. Pero, ¿a son de qué eso de las masculinidades?… Foucault en “Los Espacios Otros” habla sobre las Heterotopías, esos espacios antagónicos a las utopías que, justamente, son los materializados, los habitados en la cotidianidad pero que están supeditados a las relaciones sociales que ocurren dentro de ellos. Existen múltiples formas de Heterotopía, el manicomio y el cementerio son algunos ejemplos, y funcionan para arrojar todo aquello incomprendido por la sociedad, lo que no produce, lo que no alimenta plácidamente el capital.

Estas normativas sociales y culturales que parecen inherentes a nuestra naturaleza y falsamente inocuas en nuestro entorno, son métodos de dominación

La masculinidad descrita en la película y en la experiencia diaria es entonces la aceptada, y todo lo que se presente como una sutil variación del comportamiento predeterminado, será entonces arrojado hacia el espacio otro, hacia la desviación, directo al rechazo. Estas normativas sociales y culturales que parecen inherentes a nuestra naturaleza y falsamente inocuas en nuestro entorno, son métodos de dominación que reproducen las relaciones de poder y mantienen bajo un efecto hipnótico a un sector de la sociedad, que responde a sus miedos, sentires y afectos como su peor enemigo.

Lo que nos propone este tipo de cartografía es comenzar a construir espacio territorializado a partir de las narrativas y los relatos propios de quienes lo habitan

Ajá, ¿y entonces qué? Hay algunos métodos que pueden contribuir a dispersar inicialmente la bruma densa que invocan estos comportamientos, por ejemplo, la cartografía social da unas pistas sobre los cambios paulatinos que se pueden articular a los espacios donde existen dinámicas sociales determinadas gracias al encuentro y desencuentro de prácticas. Lo que nos propone este tipo de cartografía es comenzar a construir espacio territorializado a partir de las narrativas y los relatos propios de quienes lo habitan, así se reconocen líneas de comunicación, de poder y de acción que no solo recuerdan el pasado, sino que reconstruyen el presente y plantean trayectorias hacia el futuro.

Hablar, la vaina es de hablar, retratar, reparar y reconstruir; como la paz, haga de cuenta, y es que sí, va por ahí. Uno de los primeros pasos para construir un mundo radicalmente diferente es romper con las formas de relacionamiento aprendidas por las lógicas del capital que van en función de dominar, cooptar, someter; iniciando por la subyugación del fuego interno, de la chispa refulgente que quiere transformar el mundo justamente por la sensibilidad que éste le genera. Que arda todo por dentro, la ternura es revolucionaria.

Llore compay, que las lágrimas no apagan la barricada; la atizan.

Mi nombre es Mechita Rojas (en el registro civil sale otro nombre que no entiendo). Soy comunicadora audiovisual graduada del Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid, especialista en guión de cine de la Universidad Tecnológica de México y actualmente trabajo como redactora. Cumplo años el 7 de febrero. Nací en Bogotá, vivo en Medellín pero mi corazón pertenece al Caribe. Creo en el cine y en la comunicación contra hegemónica como formas de transformación social. Soy feminista, comunista, mujer, cumbiera.
Instagram: @casianaranjada.

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