ABC | ¿Cómo funciona el Congreso?

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El Congreso de la República se encuentra en la rama legislativa del poder público, se encarga de emitir las leyes del país. Algunas de sus funciones son: adelantar debates de control político al gobierno de turno, así como mociones de censura; también se encarga de elegir la dirección de la Defensoría del Pueblo, la Contraloría General de la Nación y las Altas Cortes. 

En las elecciones al Congreso se vota por dos personas, una para la Cámara de Representantes, que representa a un departamento específico o una circunscripción especial, salvo el caso de Bogotá. La otra persona por la que se vota es para Senado.

El Congreso de la República está dividido por diferentes tipos de comisiones, hoy nos centraremos en las siete Comisiones Constitucionales porque son en estas en donde se discuten y aprueban en primera instancia los proyectos de acto legislativo (los que cambian la Constitución) y los proyectos de ley (los que crean o modifican leyes).Aquí les vamos a contar de rapidez cómo es normalmente el proceso para la discusión y aprobación o no de un proyecto de ley:

1. Es radicado un proyecto de ley por parte de congresistas o el gobierno nacional. Pueden decidir si es presentado inicialmente en Cámara o Senado, debe tener por lo menos un debate durante el periodo legislativo para que no sea archivado. El periodo legislativo dura un año (en teoría, pues arranca el 20 de julio y las sesiones van hasta el 16 de diciembre a menos que se declaren sesiones extraordinarias, luego regresan en marzo y van hasta junio).

2. Según donde sea radicado, la Secretaría de Cámara o Senado determina en qué Comisión debe darse el primer debate.

3. Cada comisión tiene una junta directiva, una vez llega el proyecto de ley a la Comisión, la junta directiva (presidencia y vicepresidencia son congresistas que elige la comisión; el secretario o secretaria no es congresista) le asigna coordinador (es) ponente (s) y ponente (s), estos congresistas revisan el proyecto de ley y después de estudiarlo, dan una ponencia positiva al proyecto tal cual está. A veces, la ponencia puede ser positiva, pero cambian completamente el proyecto de ley y eliminan lo que les parece “inconveniente” y agregan cosas que afectan la esencia de este; o también la ponencia puede ser negativa.

4. Las ponencias son radicadas ante la junta directiva de la Comisión y es asignada una fecha de debate del proyecto de ley, allí las y los ponentes presentan la ponencia; quienes integran la Comisión pueden radicar proposiciones, es decir, sugerencias de cambios, adiciones o eliminación de palabras o artículos; debaten cada una de estas, votan y deciden si pasa o no a plenaria (de Cámara o Senado, según la ubicación de la Comisión).

5. En el debate en Comisión pueden determinar si pasa de una vez a la plenaria o si se requiere de una audiencia, para escuchar personas expertas en el tema, para, supuestamente, tomar una decisión informada.

6. Durante este proceso, la sociedad civil puede enviar cartas y conceptos para apoyar o no el proyecto de ley.

7. Una vez en plenaria son asignados nuevamente ponentes y se repite el ciclo. Si tiene debate, es enviado el proyecto a la Comisión de la otra Cámara, se debate en plenaria…

Pero en realidad el trámite es un poco más complejo, a continuación vamos con una historia corta que intenta aclarar la realidad de los trámites legislativos.

En un país muy, muy lejano, un grupo de personas identificaron un problema y una solución a ese problema, así que escribieron un proyecto de ley y pidieron a algunos congresistas que lo radicaran, como es su deber constitucional.

Algunos y algunas congresistas radicaron el proyecto de ley y empezó el sufrimiento. De la secretaría lo enviaron a la Comisión donde se debía adelantar el debate. El presidente de la Comisión, aunque vio que esa solución planteada en el proyecto de ley beneficiaba a muchísimas personas, también afectaba los intereses de los grandes empresarios que habían financiado su campaña. Recibió algunas llamadas y visitas, algunos regalos y promesas, y decidió que los ponentes serían congresistas de su partido y congresistas financiados por el mismo sector empresarial para evitar que el grupo de personas consiguiera su objetivo.

Las personas pidieron cita con los congresistas ponentes, ellos los recibieron y escucharon, supuestamente, para informarse sobre el tema, orientar su opinión y “sacar adelante la mejor medida posible”. Aunque la realidad era otra, desde que escucharon del proyecto de ley, tomaron una decisión y no necesariamente favorable.

El sector empresarial que financió a estos congresistas, escribió cómo debía quedar el proyecto de ley, con absurdos argumentos sobre empleo, competitividad o autorregulación para que ellos salieran bien librados, así muchísimas personas siguieran afectadas. Le pasó ese documento a sus aliados y ellos lo presentaron como ponencia, casi al pie de la letra. 

Además, muy proactivos los congresistas, para que no se notara que la decisión ya la habían tomado, dijeron que era necesaria una audiencia, para escuchar ambas partes y tomar “una decisión informada”. Citaron la audiencia, todo fue dilatado y se acabó el periodo legislativo, así que el proyecto fue ahogado.

Las personas que identificaron el problema volvieron a insistir, los mismos congresistas que los apoyaron la primera vez, radicaron de nuevo el proyecto de ley. El presidente de la comisión, para disimular, cambió los nombres de los congresistas ponentes, pero estos también eran financiados por el mismo grupo empresarial, entonces no había un cambio de verdad.

Estos “nuevos” ponentes, recibieron las mismas instrucciones de sus antecesores, solo que se demoraron mucho en radicar la ponencia y la mesa directiva no agendó el debate, así que después de un año no pasó nada.

Las personas que identificaron el problema siguieron insistiendo, una vez más solicitaron que fuera radicado el proyecto de ley, en la Comisión designaron tres ponentes, dos financiados por el sector empresarial y uno aliado de las personas. 

Como no se pusieron de acuerdo con la ponencia, entonces fueron radicadas dos, una en contra y otra a favor del proyecto de ley. Fue el debate y allí, todas y todos los integrantes de la Comisión participaron y radicaron propuestas, pero resulta que el sector empresarial financia a la mayoría, entonces las propuestas eran para que el sector empresarial saliera bien librado, así fueran afectadas muchísimas personas.

El proyecto fue casi cambiado por completo, pero tuvo lugar el debate, así que el trámite pasaba a plenaria. Para evitar que se debatiera este proyecto en la plenaria, nunca fue agendado y una vez más se acabó el periodo legislativo.

Y así por muchos años.

Esta historia está inspirada en la Ley que prohíbe el uso del asbesto en el país, que fue aprobada después de 12 años “de discusión” y además con cambios para que pasara sin afectar tanto los intereses de unos pocos.

Por eso es importante votar por candidaturas a Senado y Cámara de personas que no hagan parte de los partidos y maquinarias de siempre, porque las campañas de esas candidaturas, por lo general, están financiadas por grandes grupos empresariales que no buscan el bien común sino solo mayores ganancias que puedan sacar a paraísos fiscales.

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