Un poquito de la visión y la historia del M-19

El Movimiento 19 de Abril fue un movimiento insurgente colombiano que se lanzó al estrellato en enero de 1974, cuando irrumpió en la opinión pública con mensajes publicitarios en periódicos de circulación nacional que daban la impresión del lanzamiento de un producto comercial: «Contra parásitos y gusanos… espere: M-19», «Falta de energía… inactividad? Espere: M-19», «Decaimiento… falta de memoria? Espere: M-19», «Ya llega. M-19». Una campaña de expectativa que culminaría con el robo de la espada de Bolívar, tomada de la Quinta que lleva el apellido del libertador.  

«Bolívar, tu espada vuelve a la lucha»

«Bolívar, tu espada vuelve a la lucha» rezaba el panfleto que dejó el M-19 en el lugar donde se encontraba la espada. Apartándose de las ortodoxias y rituales que acompañan tradicionalmente a la izquierda, el EME llevó la comunicación política y la fuerza de lo simbólico a un nivel nunca antes conocido en el país. Nació en 1973 y se hizo pública en 1974, en el seno de una organización nacionalista de arraigo popular: la Alianza Nacional Popular (ANAPO), encabezada por el General Rojas Pinilla y su hija María Eugenia Rojas, en la que se hablaba de un socialismo a la colombiana y de un espíritu de lo nacional, que históricamente había sido apropiado por las fuerzas de derecha y extrema derecha. En el plano internacional simpatizaba con el peronismo y con el movimiento de países no alineados, a diferencia de las izquierdas que seguían al pie de la letra lo dispuesto por la Unión Soviética, China, Albania o Cuba.

El nombre del movimiento, 19 de Abril, fue elegido con el propósito de recordar el día en el que el régimen del Frente Nacional, conformado por las élites de los partidos tradicionales Liberal y Conservador, había robado las elecciones a la mayoría popular que había elegido en las urnas un gobierno de la ANAPO ante el conservador Misael Pastrana, quien finalmente se alzaría con la victoria fraudulenta en 1970.

Tras una relación conflictiva con la ANAPO, el M-19 se alzó en vuelo propio y empezó a crecer en popularidad con acciones polémicas y osadas. Por ejemplo, a fines de 1978, en plena presidencia cuasi dictatorial de Julio Cesar Turbay, la organización inició la excavación de un túnel que comunicaba una casa con el Cantón Norte del ejército. La incursión por el túnel culminó con la sustracción de más de 5700 armas, a las 0 horas del 1 de enero de 1979. Días antes el ministro de defensa, el General Luis Carlos Camacho Leyva, había dicho públicamente: “todo ciudadano debe armarse como pueda” frente al delito organizado. El M-19, sarcásticamente contestó “… y lo hicimos!!”.

Otras acciones menos mediáticas pero que generan recordación en muchos de los habitantes de los barrios populares de las zonas en las que el M-19 hacía presencia, eran los asaltos a camiones transportadores de comida de grandes empresas, por parte de comandos de la organización para repartir su contenido. En medio de estos operativos insurgentes, en el suroccidente de Bogotá en 1985, agentes de la policía asesinaron extrajudicialmente a un grupo de jóvenes del M-19, que habían asaltado un camión de transporte de leche para repartir entre los habitantes.

Uno de los episodios oscuros fue el de la toma del Palacio de Justicia, sobre el que reposa una lamentable tergiversación de los hechos nutrida por los relatos difundidos en narconovelas, con los que se legitima la violenta y sangrienta retoma del Palacio perpetrada por el ejército.

Te puede interesar: 1985: la Toma del Palacio de Justicia en contexto

El M-19 se reclamó como una organización nacionalista e hizo de la democracia real y la paz con justicia social, sus principales consignas. Reproducimos a continuación, algunos fragmentos de entrevistas a sus protagonistas registradas en el libro “Siembra vientos y recogerás tempestades” de Patricia Lara, así como de artículos tomados de productos informativos y propagandísticos del Movimiento. 

Sobre la democracia

Jaime Bateman [comandante histórico de la organización que quería hacer del vallenato “la ley del embudo” el himno del M-19]:

“A Gaitán lo asesinó la oligarquía. Y lo mató porque él quería instaurar la democracia. Gaitán había logrado revivir el movimiento popular, el cual estaba adquiriendo dimensiones impredecibles. Y eso amenazaba los intereses de la oligarquía conservadora que detentaba entonces el poder. Gaitán despertó en el pueblo expectativas de triunfo. Le enseñó que, un día, el poder de  los pobres triunfaría sobre el poder de los ricos… Y así iba a ocurrir… Por eso lo mataron… Por eso el gobierno de Ospina Pérez ahogó el movimiento de masas. Por eso armó su policía política. Por eso reprimió. Por eso desató la violencia. Por eso desalojaron a los campesinos de sus tierras. Por eso empuñaron las armas. Por eso murieron trescientos mil colombianos. Por eso han seguido muriendo… Por eso morirán otros… Por eso quizás, moriremos nosotros… Porque en este país no hay  democracia (…).

La protesta es considerada, aquí, subversiva y la protesta es uno de los derechos elementales que garantizan las democracias…(…).

Cuando el gobierno dice que, con la represión, defiende la democracia, miente también. Miente descaradamente. Lo que defiende es el Estado policivo, el régimen de la minoría, el gobierno elegido por el diecisiete por ciento de los colombianos. Y muchos de ellos votan porque por su voto les entregan dinero, les ofrecen empleo, les dan ron… Las elecciones son en Colombia los carnavales de la oligarquía. Son el resultado del poder del dinero. Son el producto de toda una maquinaria gamonalesca y clientelista: en cada pueblito las gentes son llevadas como vacas a votar…

¿Pero qué ocurriría si en este país el pueblo votara a conciencia? ¿qué pasaría si las elecciones, en vez de ser el resultado del poder del dinero, fueran el del poder de la convicción, de la inteligencia, de la razón? ¿Qué ocurriría entonces? Es imposible hacer esa prueba si en Colombia el Estado sigue como está. Para hacerla tenemos que transformarlo (…) Sus instituciones están basadas sobre estructuras realmente opresivas… Nosotros estamos convencidos que si se implantaran las libertades democráticas en Colombia, eso simplemente, aquí ¡ya constituiría una revolución! (…) Aquí los sindicatos están atados: este es el país de América Latina donde ha existido el menor porcentaje de sindicalización (…). Aquí la gente se acostumbró a la represión, sí, se acostumbró a que la lleven a la policía a darle patadas… Aquí la mayoría no sabe qué es la libertad… Aquí sólo lo saben quienes tienen dinero, quienes pueden contratar a un buen abogado si necesitan defenderse, quienes pueden comprar lo que quieran… Aquí detienen al que les dé la gana, lo retienen diez días, lo someten a las peores torturas y aquí no pasa nada.. Aquí la protesta está amordazada, está represada.. Aquí los intelectuales tienen que emigrar, sólo se quedan unos cuantos, los más berracos, los que soportan trabajar en unas condiciones increíblemente difíciles (…). La riqueza intelectual de Colombia es enorme. Pero la ausencia de democracia no permite que ella se demuestre más. 

¡Aquí no hay democracia! (…) Aquí no hay un poder del pueblo que controle a los monopolios. Aquí las otras corrientes de expresión distintas a las del sistema no tienen canales de expresión. Aquí la libertad de prensa existe sólo para quienes tienen los millones que se requieren para crear una empresa informativa. Aquí la propiedad privada no cumple una función social. Aquí no priman los intereses de la mayoría. Aquí la educación y la salud son privilegios (…). Aquí no les da vergüenza mentir. Aquí no les importa afirmar que en Colombia existe la democracia cuando es la propia realidad, la que , con todo lo anterior, a diario los desmiente”.

Sobre el M-19 

Iván Marino Ospina: «El movimiento 19 de Abril M-19 es una organización democrática, nacionalista, revolucionaria y patriótica en cuanto es respuesta al manejo oligárquico y militarista de los partidos tradicionales y del Estado. 

Democrática, porque propugna por una real y profunda participación de todos los colombianos en la conducción de su propio destino; participación en la vida política, económica, cultural y social del país. Nacionalista, porque aspira a un desarrollo económico que tenga por objetivo central la satisfacción de las necesidades de la sociedad colombiana, contrariamente a lo que acontece ahora que tenemos una economía que se maneja en función de los intereses de los monopolios y de las transnacionales.

Nacionalista porque aspira a sustituir la dependencia actual por una gestión independiente y autónoma de nuestra economía y de nuestra vida como nación soberana y libre. Revolucionaria, en el sentido que entiende que sin un cambio profundo de las relaciones económicas y políticas hacia adentro y hacia afuera del país no serán posibles ni la democracia, ni la libertad, ni la autonomía de nuestra patria.

Y, finalmente, nuestro Movimiento M-19 es patriótico por cuanto se inspira en las luchas de nuestro propio pueblo, hundiendo sus pies en la historia colombiana: Galán, Antonia Santos, Bolívar, Páez, Carbonell, Nariño, Murillo Toro, José María Madiedo, Rafael Uribe Uribe, Jorge Eliécer Gaitán y Camilo Torres Restrepo, han aportado, cada uno de ellos y muchos más, de acuerdo a su momento histórico grandes contribuciones al proceso de liberación de nuestra nación y de nuestro pueblo».

Álvaro Fayad [conocido como “El Turco”, el tercero histórico al mando de la organización]:

“Entonces no nos interesaba aportar nuevas teorías revolucionarias, ni novedosísimas ideas. Nó. Lo que nos interesaba más era encontrar esa nueva manera de luchar, de organizarse, de unirse, de ligarse —como movimiento armado— al movimiento popular, de conjugar la fuerza de la política con la fuerza de las armas, de hacer la revolución del pueblo, es decir, de hacerla como es la gente de Colombia, sencilla, luchadora, alegre, descomplicada, con sentido del humor, mamagallista, sin carretas pesadas, gente que se le mide a las cosas cuando ve posibilidades de victoria… Y así como es el pueblo de Colombia, así es el M-19. Por eso nosotros decimos que quienes afirman que no entienden al M-19, que no comprenden nuestras propuestas políticas, ni nuestros operativos, ni nuestra manera de ser, lo afirman porque ellos no entienden a nuestro país”. 

Bateman: “Y la revolución se hace para el pueblo, por eso tenemos que nacionalizar la revolución, ponerla bajo los pies de Colombia, darle sabor a pachanga, hacerla con bambucos, vallenatos y cumbias, hacerla cantando el Himno Nacional (…) no hay que tenerle miedo al cambio: en su sentido estricto, la palabra revolución significa cambio, cambio permanente… Que yo no sea un marxista ortodoxo, ¡me importa un carajo! Me parece que el marxismo es una teoría y, al mismo tiempo, una práctica del movimiento revolucionario mundial, que está en constante movimiento y que hoy, más que nunca, exige evolucionar, cambiar… Pero aquí hemos sido estáticos, no hemos tenido en cuenta la realidad de este pueblo, le hemos hablado en un lenguaje de Marte, hemos sido negativos y artificiales en la crítica… (…).  La política no consiste simplemente en «tener» la razón, en ser el representante óptimo de la ideología. La política consiste en demostrar que se tiene la razón, en llevar a la práctica la teoría, lo que se piensa que constituye la verdad. Y si esa teoría, si esa verdad no se comprueba, esa teoría no es verdad. La verdad nunca es teórica, nunca se expresa en abstracciones. La verdad, si no se materializa, no es verdad. Por eso hay que estar listos a ¡materializarla! Y si para lograrlo hay que cambiar, pues adelante, ¡cambiemos lo que sea necesario!

- Advertisement -

Nuestras REDES

250,848FansMe gusta
14,130SeguidoresSeguir
16,386SeguidoresSeguir
750suscriptoresSuscribirte

así se vio en Heka