El castigo – ya viene el corpus –

El tiempo es la sustancia de que estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego. El mundo, desgraciadamente, es real; yo, desgraciadamente, soy Borges.

 Jorge Luis Borges.

Después que el país cambio de rumbo, se consolidó un aspecto de transición que se mantuvo. La prohibición en que otros momentos se dirigía a la envidia y la deshumanización se volvió hacia la condición que Bruno enunció, “pensar los sentimientos y sentir los pensamientos”.  El cambio se dio por un aspecto más pacificador, podría justificarse el concepto pues es el utilizado en dicho tiempo. Un aspecto de empoderamiento de ciertos sujetos que se mantenían bajo la condición de una unidad comunal.

La transición había logrado mejorar los aspectos de la participación de las bases, los desesperados y desposeídos. El logro humano se había dado en la consolidación de una vox comunis. Si me lo preguntaran no habría contradicciones. Aunque esta es la historia de un sujeto que se mantuvo distante por el mecanismo de la dialéctica, pero para no morir, seguía el rumbo doxográfico. Un sujeto terco, rebelde y con la búsqueda de un compañero de letras, un desconocido que no necesariamente debía estar junto a él. Como si la historia de Euler y Catalina volviera a escribirse.

Parece que todo quedo calculado. Fue encontrado frente a libros prohibidos, llenos de historias fantásticas escritas por un argentino que llamaban Gorila, pues no comprendieron ni aprendieron a diferenciar. Era dirigido a un lugar. En ese instante pensó.

En el momento en que mi sueño más ambicioso se estaba volviendo mi despertar, fue superado por un arma que apareció en mi cabeza. No comprendo en que momento fui encadenado, todo fue tan rápido.

Pude haber hecho grandes cosas por el mundo, resistirme a la estupidez y la barbarie. Y ahora solo me espera lo desconocido, pero a la vez la intuición del material en que se convertirá mi cuerpo, es algo seguro. Aunque mi nombre sea difamado y usado para el escarmiento, para procurar que otros se alejen del verso, de la poesía y del poder pensar, en algunos seguiré, pues en muchos que aún son jóvenes se mantiene esa esencia.

En frente a las acusadoras o acusadores o ambos, pidió un último favor. Le trajeron una pluma, cera y tres hojas. Con la primera realizó un sobre. Con la segunda realizo un esquema que inmortalizaba el objetivo de la literatura, la distinción de las figuras que vienen por la imaginación y que provocan sentir en los lectores. Con la tercera realizó un último escrito en el que se leía:

Año 31 de la transición.

Lugar: desconocido.

Ignoto, lejano y desconocido humano.

 

Cuando inicie a escribir el corpus de mi interés, aquel objeto por conocer no existía. Al inicio solo pensaba que el objeto de interés debía ser un objeto por conocer. Así que lo que hice fue construir la posibilidad de llegar a un cualquier particular que por la mínima curiosidad fuera parte del corpus. Al lograrlo me fundí en el objeto no solo para ver su apariencia sino para entender, lo cual me hizo recrear una vida inexistente pero que pareciera real. Al final todo colapsó porque mi realidad no se llevaba en la misma dimensión del objeto. Al ser un objeto solo lo vislumbraba en mi mente, no obstante, él seguía un flujo de su realidad. Por lo demás, puedo entender porque el objeto pretendía tomar posesión y decisión.

Al terminar de escribir lo compuesto por una colcha de retazos, de textos sin unidad alguna, logré escurrir fuera de mi mente una realidad creíble para alguien que sería inexistente. Luego al existir el ser en su realidad cuasi dimensionada, las letras dieron paso a un imaginario, este a un sentir y este a un enunciado. Con ello logre el objetivo: provocar que una materia sensible recreara en un ser lo sensible sin materia.

Mientras veían cómo escribía, alistaban cada uno su fusil, alistaban la sentencia con la que darían en castigar el acto atroz por el cual había sido juzgado. Eliminar el sueño. Con las ganas y el ánimo del daño en el cuerpo ajeno, saboreaban la venganza por su mente formalizada por la ideología y continuidad de su sistema de creencias que había sido invadido por la mente de un sujeto, que se escondía detrás de símbolos, que formaban significados por el encadenamiento de significantes.

El texto continuaba:

Mi crimen, escribir, pero no de cualquier cosa. Escribí con la intención de construir un sistema científico por la razón de un sistema sensible, bajo las posibilidades de las circunstancias de lo que considero obra. Ahora espero que esta realidad que existe convierta en inexistentes las armas y las haga polvo. Que se congele el tiempo en este instante para que no continúe lo que pretenden hacer. Haga que las balas y el corazón blindado de rencor se transforme en materiales para el arte. Ahora que veo de cerca mi muerte y que este papel barato se perderá, desearía que mi libertad fuera real y no solo las letras que nadie leerá.

Entonces uno de los acusadores o acusadoras, puso sobre el sobre la dirección de un lugar, él supo que esto lo enviarían a su madre, así que terminó de escribir:

Hoy mueren miles de recuerdos. Muere un rostro que no se volverá a ver. Muere un hombre único e igual a otros. Un hombre construido por un sapere aude. No me escondía por la clandestinidad, aunque así pareciera. Esperaba la calma, esperaba, esperaba. El afán era la espera. No habría que ir rápido ni demasiado apresurado para tener la imagen de un rostro que no se ve seguido. He comprendido que esconderme detrás de las letras me llevo a este punto y me llevo a quien ha continuado mi manera de ser leyéndome.

Quienes me conocen saben quién fui, quienes me conocen saben que mi sacrificio fue por algo más allá que un deseo subjetivo e individual. Así que mi tiempo no se agota hoy, pues en la memoria queda mi ausencia y la imagen que construí en la elaboración de una colección de mimesis, enigmas y concatenaciones. A mi corta edad logré ser un intelectual anónimo para pocos, un ejemplo ojalá superable para muchos.

Gracias por haber leído a otro desaparecido. Gracias porque mantienes viva la luz y el sueño perdido que busque realizar.

Hasta el próximo texto que leas, no me olvides, Siempre tuyo, DPG.

Las balas atravesaron sus manos mientras trataba de cubrirse su cabeza. El texto fue sellado y enviado a su madre con la salpicadura de la sangre junto con una nota:

un ave que aspire a salir de la jaula debe pagar el precio de respirar lo que no le pertenece.

¿Qué tipo de sociedad no puede tolerar las angustias de sus individuos? Una sociedad que otrora se mantenía pendiente y resguardando la vida hoy sucumbe entre la barbaros, como manera de expresión de su salvajismo, que denuncia a otros barbaros para considerar que los otros son el problema, que la solución está en desacreditar y llegar a matar a otro.

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