El Pacto Histórico será marea

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Se ha cumplido la jornada electoral presidencial, cuyo resultado oficial es que se debe efectuar una segunda vuelta entre las dos duplas mayoritarias, para decidir la elegida final (presidente/vicepresidenta), lo que en otros países llaman balotaje.  Y en casi todos los medios se dio como ganadora de esta primera jornada a la dupla Gustavo Petro + Francia Márquez.

en los últimos veinte años el establecimiento ha tenido una especie de coordinador o gerente general, Álvaro Uribe Vélez, y una de las metas que desea alcanzar es la de mutar la colombo-democracia, que no es más que un remedo patético de la democracia liberal, en una forma que encadene las tres ramas del poder público formando un solo poder: el poder mafioso.

Sin embargo, las cosas no son así de simples. La conclusión que se podría sacar es que al día de hoy, luego de poco más de 200 años de haber alcanzado la independencia política de España, Colombia cumple con un sino trágico que la mantiene sumida en la violencia, la explotación, la destrucción y el colonialato, sin que haya corrido algún lapso de tiempo en el cual se hayan visto perspectivas diferentes, salvo tal vez momentos efímeros como el fugaz gobierno de José María Melo y algo del primer gobierno de Alfonso López Pumarejo.

Todo esto por causa del establecimiento o statu quo, un régimen oligárquico que se ha perpetuado en el poder político-financiero, y que, aunque se auto-reproduce en forma endógena, no vacila en incluir individuos o grupos de individuos que refuercen su objetivo principal: la acumulación de capital. Tal es el caso del narcotráfico, que le ha dado su impronta al establecimiento, convirtiéndolo en la actual lumpenburguesía. Tal como lo describe la investigación del penalista Daniel Mendoza Leal, en los últimos veinte años el establecimiento ha tenido una especie de coordinador o gerente general, Álvaro Uribe Vélez, y una de las metas que desea alcanzar es la de mutar la colombo-democracia, que no es más que un remedo patético de la democracia liberal, en una forma que encadene las tres ramas del poder público formando un solo poder: el poder mafioso.

Tal establecimiento se propone sumir al país en otros 100 años de oscuridad, y por consiguiente no permite el mínimo cambio hacia otra forma de organización social, política y económica. Es por ello que “ganó” las elecciones, y aunque los números no dejan ver la ecuación, la realidad es que nuestro verdugo ostenta alrededor de 12’113.000 votos, mientras que la opción de cambio, la pareja Gustavo Petro y Francia Márquez, representantes del Pacto Histórico, obtuvo alrededor de 8’500.00 votos. Los votos en blanco fueron 366.600

La real confrontación electoral

Un asunto a aclarar es que es engañoso pensar que en la primera vuelta presidencial competían varios candidatos. La realidad es que la candidatura del Pacto Histórico compitió contra el establecimiento representado por el resto de los candidatos que figuraban en el tarjetón electoral. Todos estos candidatos, varios de ellos seleccionados mediante una consulta popular previa, funcionaron a la manera de una carrera de relevos, donde el que iba quedando eliminado por la contundencia argumentativa de Petro y Francia, cedía su lugar a otro que se encargaba del ataque a la pareja del pacto Histórico. Este fue un plan puesto en marcha de tiempo atrás, pues desde la campaña a las elecciones legislativas, como durante la campaña presidencial, todos los candidatos del establecimiento, algunos camuflados en un centro etéreo o en una supuesta independencia, se dedicaron a atacar en coro a Gustavo Petro y a Francia Márquez, y no hicieron lo elementalmente esperado de un candidato a un cargo público: presentar propuestas y programas de gobierno concretos y sustentados; solo lanzaron ideas generales del deber ser.

La realidad es que la candidatura del Pacto Histórico compitió contra el establecimiento representado por el resto de los candidatos que figuraban en el tarjetón electoral.

El establecimiento hizo su campaña electoral. Y para ello empleó todas las tácticas posibles, tramposas en su mayoría, y algunas en contra de la ley. En primer lugar, usó como principal aparato al gobierno central y a muchos gobiernos regionales, los que en forma descarada y contraviniendo las leyes, tal y como lo hicieron Iván Duque, los ministros y los mandos militares, se dedicaron a atacar a la fórmula del Pacto Histórico.

Las reglas las impone el sistema, pero no las cumple

Como se trataba de presentar al país y al mundo una cifra muy alta de votos, la cual debía indicar tácitamente la derrota del Pacto Histórico, el establecimiento aplicó cuatro estrategias:

  • coacción del elector,
  • compra de votos,
  • engaño al elector,
  • fraude directo.

Todo ello se cumplió en varios escenarios. No son nada fortuito diversos hechos ocurridos como el llamado “paro armado” del grupo paramilitar Clan del Golfo que justamente afectó varios departamentos en los cuales, aunque ganó el Pacto Histórico, se esperaba una mayor votación. La acción del “Clan” consistió en atacar, so pena de muerte, las libertades ciudadanas, columna vertebral del Pacto Histórico. Adicionalmente en este año de campañas electorales, en muchos sitios del país no cesó el asesinato de líderes sociales, líderes ambientales, excombatientes de las FARC, líderes indígenas y personas civiles, entre otras víctimas.  Además de la coacción armada, fue enorme la coacción psicológica que efectuaron directivas empresariales, advirtiendo a trabajadores y relacionados comerciales del cierre de operaciones si se votaba por Petro o si Petro ganaba. Y como dijo Federico Gutiérrez, el candidato relacionado con la organización criminal “oficina de Envigado”, ‘plata es plata’ y bien se sabe que el dinero de los clanes políticos tiene el mismo valor en la costa Caribe o en el interior del país.

Las mentiras inundaron la vida cotidiana

Por supuesto que lo más fácil fue el engaño al elector, en un país que no se distingue por la lectura ni por la educación política. Las mentiras inundaron la vida cotidiana, y nada más el andar por ciertas ciudades se convirtió en algo asqueante al observar cómo se multiplicaban las vallas gigantes en las cuales, debajo de una afirmación mentirosa,  aparecía explícitamente que se debía votar por cualquiera menos por Petro; ni qué decir de la tarea que cumplieron los periódicos, revistas, emisoras de radio y canales de televisión de propiedad de los grupos económicos poderosos, y por supuesto, las horripilantes “redes sociales” manejadas desde los recintos uribistas.

Para rematar, al igual que en las elecciones legislativas donde fue absolutamente evidente el fraude en contra del Pacto Histórico, nuevamente y con el mismo registrador nacional absolutamente cuestionado por sus nexos y por sus actuaciones irregulares, se efectúa la primera vuelta presidencial. En estos momentos están saliendo a la luz enormes inconsistencias en los reportes de la votación.

Hernández, el relevo del establecimiento

El establecimiento lanza a la segunda vuelta a un personaje con el cual pretende disimular sus intenciones, y por ello le ha construido una imagen “para descrestar calentanos” como decían los abuelos, o un ídolo con pies de barro, de acuerdo con la Biblia.

Es mucho lo que se podría decir de los absurdos, inconsistencias, incoherencias y vacíos que adornan a Rodolfo Hernández, pero haremos una corta observación. Para ello, transcribimos la traducción de lo que escribió el portal inglés Progressive International: “Hernández es un autoritario, xenófobo y populista de derecha quien cree que la mujer debe estar por fuera de la política y simplemente debe ofrecer ‘apoyo desde la casa’. Hernández surgió en las encuestas a través de su cuenta de TikTok y su singular campaña prometiendo encarcelar a los políticos corruptos – a pesar del hecho que él mismo está bajo investigación por corrupción.  Si todo esto suena a Trumpiano, es porque lo es.”

El Pacto Histórico todavía no es la mayoría que se quiere, pero será marea.

Y también en relación con Hernández, quien celebró su llegada al balotaje recluido en su casa por condena judicial, su bandera de campaña “encarcelaré a los políticos corruptos” no solo es absurda porque el Presidente tiene funciones ejecutivas y no judiciales, sino que si Hernández quisiera hacer lo que promete, tendría que ser especialista en derecho, él es ingeniero, y en tal caso debería postularse para Procurador o Fiscal. Resumiendo: si no fuera tan serio lo que está en juego, lo menos que causaría Hernández sería una estruendosa carcajada. Pero a este peligroso personaje ya se le adhirieron el candidato Federico Gutiérrez (alias “Fico”) y las cabezas del Centro Democrático.

Si Iván Duque estuvo cuatro años destruyendo el país en todos los órdenes (social, económico y ambiental), Hernández sería el puntillazo final para corroborar el desastre.

Pero la antorcha aún ilumina

Ante esa oscuridad a que nos quiere someter el régimen oligárquico, existe una antorcha que ilumina el camino para cambiar el rumbo y entrar a la claridad. Nuestra antorcha es el Pacto Histórico, alianza de varios partidos, movimientos políticos y movimientos sociales que tiene un ideario común basado en la libertad, la igualdad, la vida digna y el respeto al medioambiente como unión indisoluble de naturaleza y humanidad. Este ideario creemos se puede materializar mediante la aplicación de una verdadera democracia, no la parodia que existe en Colombia. Y todo esto se logra mediante una construcción colectiva y permanente. Representan al Pacto Histórico Gustavo Petro y Francia Márquez, personas que no solo conocen todo el país y sus problemas, sino que tienen la capacidad humana e intelectual para hacerles frente y hallar su solución, como lo han demostrado a lo largo de sus vidas.

Nuestra antorcha es el Pacto Histórico, alianza de varios partidos, movimientos políticos y movimientos sociales que tiene un ideario común basado en la libertad, la igualdad, la vida digna y el respeto al medioambiente como unión indisoluble de naturaleza y humanidad.

El Pacto es un movimiento que más se puede definir como progresista, sin desconocer que lo integramos personas de izquierda, de comunidades indígenas, feministas, LGBTQ+, ambientalistas, afrodescendientes y millones de personas que ante todo reclaman sus derechos humanos y elementales. Este movimiento de gentes de todos los rincones del país, de todos los matices étnicos, de toda la diversidad cultural, sexual y de género, con multiplicidad de ideas políticas y económicas, con grandes diferencias en sus saberes y en sus existencias, está convergiendo hacia unos propósitos comunes, que se resumen en convivencia pacífica, la cual lleva a sentir felicidad por vivir, vivir sabroso.

Ese deseo común en el Pacto hizo que a pesar de las trapisondas del gobierno uribista de Iván Duque y de todas las acciones malintencionadas del régimen, la campaña Petro+Francia fuera civilista y honesta. Sigue faltando algo, o de pronto mucho, y vale plantear el análisis y la autocrítica, porque esa abstención del 45% interpela fuertemente. Ante las enormes dificultades, las trampas y la violencia factual o simbólica, opta el trabajo paciente y la lucha constante. Solo así se mantendrá encendida la antorcha.

El Pacto Histórico todavía no es la mayoría que se quiere, pero será marea.

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