Impunidad Infinita

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La película de Brandon Cronenberg, titulada “Infinity Pool”, o por su traducción al español “Muerte Infinita”, plantea una simbología bastante interesante de lo que el ejercicio de poder y las acciones inhumanas de aquel estrato social económicamente favorecido, ejecuta sin recato alguno sobre el grueso de la sociedad. Este último, representado por el imaginario tercermundista, el que de antemano sabemos, es caracterizado por su carencia de recursos y porque sus pobladores son entes consuetudinarios del abuso y la marginación. Sin temor a equivocarnos, podría enunciarse que retrata de manera contundente algo del panorama nacional. La anterior sentencia, aunque quizá apresurada, se irá desglosando de a poco en las siguientes líneas:

Capítulo I: La muerte infinita

En una sinopsis breve, podríamos describir los acontecimientos narrados en la película bajo la mirada de una pareja que, en una isla paradisíaca, conoce a un grupo de personas presto a gozar también de un merecido descanso, así como de los suculentos festines que el lugar tiene para ellos. En una de sus alocadas parrandas, el personaje principal James Foster, Interpretado por el actor Alexander Skarsgård, en un hecho imprudente atropella a uno de los lugareños. Por lo cual, es atrapado por las autoridades y llevado a una estación. Lo particular y difuso de las acciones siguientes, es el modelo de condena. Incurriendo en lo que denominan “spoiler”, nuestro personaje es clonado y obligado a ver, tanto él como su esposa, la manera en que el hijo de la víctima masacra cruentamente al clon, apuñalándolo sin cesar.

Dadas las vicisitudes, su esposa abandona el lugar y él, un tanto tentado por el deleite sádico que ofrecía el espacio, decide quedarse y disfrutar del más cruel descontrol que el ejercicio de la impunidad ofrecía a los adinerados paseantes.

Capítulo II: Colombia infinita

La analogía perfecta que nos ofrece la película con nuestro terruño, es la idea, aunque trillada, pero real, del abuso de poder sistemático y contundente de la miserable élite criolla. Es tan simple como observar la manera inmoral como las políticas estatales han venido abriendo las piernas de la madre patria. El poderoso en Colombia, aunado con las grandes empresas y capitales extranjeros, desplaza y asesina a sus anchas, ante la mirada apacible de los entes estatales. Y todo esto, tal y como se plantea en la película del director Brandon Cronemberg, bajo la supervisión de los brazos armados de la nación y los administradores de justicia. Fenómeno que Néstor García Canclini, desarrolló con propiedad en su texto “Democracia Canalla”, contenido en la obra “El Mundo Entero Como Lugar Extraño”, a saber:

“Más allá de las explicaciones de los economistas y politólogos sobre la crisis de la democracia ¿No se debe también a que se están deshaciendo los pactos sociales de disimulo? Se podría ver por dos lados: una clave sería la tendencia de los medios a irse volviendo casi todos paparazzi, reveladores de arreglos corruptos entre políticos, empresarios y mafiosos. Cada vez es más difícil para los gobernantes encubrir como servicios a la sociedad los beneficios que obtienen con sus políticas de privatización”. (García Canclini 88).

La anterior cita de García Canclini, nos muestra cómo los entes estatales se vinculan al desenfreno colonialista y bárbaro de los grandes capitales. El juego de máscaras que se plantea en la película, es la representación de un pseudoaltruista cambio de rol. Me visto de ustedes para demostrar mi más noble empatía y el deseo de construir de su mano. Acción análoga, cuando vemos a nuestros políticos vestidos de montañeros paisas, viajando en el transporte público de la ciudad o ridículamente disfrazados de policías o militares. Pero en el teatro nacional, se destrozan unos a otros y al retirarse la máscara, vemos individuos enfermos de poder, quienes al igual que el personaje de Skarsgård, han perdido toda identidad, avasallando lo que en un principio él había jurado defender cuando tenía su máscara.

Capítulo III: Impunidad Infinita

Para el momento en este artículo iba en marcha, la liberación de “Arturito Char” era un hecho. El mejor abogado del país, “Vencimiento de términos”, había hecho su labor, de la mano de diligentes, por no decir, amañados funcionarios, quienes obraron en tiempo récord para la salida del susodicho. Como afirma García Canclini, “el asco ante las hipocresías de la vida pública sería entonces más dignificante que las fracasadas conciencias de clase o las políticas afirmativas que reivindican la etnicidad o el género” (García Canclini 89). Al igual que en el filme, estamos frente a la epítome de un estado fallido, que se arrodilla ante los poderosos que juegan con sus máscaras de buenos muchachos.

Pero este asco, que plantea el escritor argentino, no llega a buen término cuando en la nación se elige a aquellos que representan los poderes tradicionales. Las pasadas elecciones regionales fueron una cruel muestra de ello. El teatro del absurdo, donde la institución administradora de justicia posee más del 95% de impunidad nos demuestra que el colombiano no padece de asco, sencillamente nos expone, la imposibilidad de un pensamiento poscolonial y el hambre de los pobladores. Tanto Cronemberg como García Canclini coinciden en algo: el poder siempre disfrazará su discurso para llegar al marginado, incluso falsamente expondrá su sacrificio, pero claramente sabemos quiénes son los masacrados.

Epílogo

El gran relato Fresas de Joseph Roth, define a la perfección nuestro contexto, “los funcionarios (…) Vivían de sobornos. Por eso, nadie iba a prisión (…) Los crímenes “graves” salían a la luz; los “leves” no se descubrían (Roth 103).

Referencias

Cronemberg, B (director). (2023). Infinity Pool (Película) Elevation Pictures

García Canclini, N (2014). El Mundo Entero Como Lugar Extraño: Democracia Canalla.Barcelona, editorial Gedisa

Roth J, (2006). Escenas de la Vida Burguesa: Fresas. Madrid, Siglo XXI Editores

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