La real Geopolitik en Oriente Medio

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¿Creen que el conflicto entre Israel y Palestina ha terminado? Pues no, esto es tan solo el comienzo de la escalada.

Empecemos por llamar conflicto y no guerra a lo que está sucediendo en Palestina

Guerra es un concepto muy difícil de digerir teniendo en cuenta lo que se nos revela en las redes sociales, especialmente a través de algunos videos que circulan de niños y niñas palestinos desmembrados por las bombas del gobierno de Benjamín Netanyahu.

¿Guerra de quién? ¿Del Estado Israel en contra de un pueblo palestino?

Israel precisamente con estos actos ha violado casi todas las condiciones suscritas al derecho humanitario internacional, por eso hay que recordar que desde 1967, el Estado de Israel ocupó el 60% del territorio palestino llamado Cisjordania, donde comenzaron varios procesos de colonización que terminaron con el despojo de miles de campesinos palestinos para la construcción de viviendas y edificios de alquiler. Además de no haber dejado de transferir población israelí a estos territorios[1].

Esto incrementó la economía especulativa relacionada con el mercado inmobiliario por parte de Israel. Por un lado, con el beneplácito del gobierno británico las tasas de interés se fijaron para que buena parte de esos ciudadanos israelís pudieran comprar viviendas en lo que fue territorio palestino, precisamente en el momento en el que la agricultura y la economía palestina se insertaba en el mercado global[2].

Ahora, el Estado de Israel viene hostigando el territorio palestino llamado la Franja de Gaza, cuya extensión geográfica es de tan solo 51 km cuadrados, pero donde se aglomera una población de más de dos millones de habitantes.[3] Sin embargo, cabría preguntarnos entonces ¿cuál es el fin económico detrás de toda esta ocupación? Y ¿quiénes son los gobiernos implicados en este proceso de acumulación por desposesión de tierras palestinas?

El actual interés energético de Israel en Palestina

Tanto Israel como Palestina, Egipto, Chipre, Italia, Francia y Jordania hacen parte de un mismo consorcio comercial de energías fósiles llamado EMGF[3]. Dos días antes de declararse la “guerra” en territorio palestino, HAMÁS había hecho cerrar algunas tuberías de gas que pertenecían a los socios comerciales de EMGF y que suministraba gas directamente desde el sur occidente del territorio palestino hacia el mercado energético del mar mediterráneo.

Esta decisión tomada por parte de este grupo político y armado, afectó directamente la extracción de energías fósiles en la región oriental del mediterráneo, a tal punto que la poderosa petrolera estadounidense Chevron, suspendió las actividades de explotación en una de sus plataformas marinas llamada Tamar, la cual se encuentra actualmente cerca de la costa sur oriental del territorio israelí.

Esta situación probablemente afectó los intereses estratégicos del imperio estadounidense debido a la funesta doctrina de sus guerras preventivas y el orden “democrático” del capitalismo global, pues precisamente el pasado mes de junio cuando el gobierno de Netanyahu aprobaba de forma preliminar el desarrollo de Gaza Marine, los ejercicios militares del gobierno Biden comenzaba a incrementar en esta área del mediterráneo[5].

 En este sentido, desde que inició el conflicto de Israel en territorio palestino, los precios del gas han experimentado un considerable aumento. Por ejemplo, en el mercado europeo, el precio del petróleo y del gas sigue ubicándose en torno a los 50 euros por megavatio, un incremento del 35% antes del inicio de la ocupación israelí.

Debido a esta situación, según la Agencia Internacional de Energía (AIE), el comienzo del invierno en el norte global traerá un elevado incremento en las facturas de gas y electricidad en buena parte de la Europa occidental y los Estados Unidos, lo que indicará que el conflicto en entre Israel y el Estado Palestino pueda escalar debido a los intereses en juego de occidente por un lado y de Irán por el otro debido a la compleja situación en materia de seguridad energética. Pero ¿por qué Irán?

Irán es el socio comercial más importante que tienen Rusia y China en oriente medio. Para nadie es un secreto que el armamento utilizado por HAMÁS fue proveído precisamente por la industria iraní, la cual a su vez viene incursionando en el terreno geopolítico del mundo oriental por los recursos energéticos en esta región.

Pero no solo los intereses económicos de Israel e Irán están puestos sobre la mesa, los de Egipto también. De hecho, Egipto es el principal mediador entre Palestina e Israel debido a los intereses de muchas inmobiliarias egipcias que tienen sus negocios especulativos en territorio palestino.

Por un lado, Egipto venia adelantando un proyecto de construcción de tres grandes áreas residenciales en Gaza, pero, por otro lado, el capital obtenido para dichos proyectos proviene paradójicamente de algunos socios israelís. Veintidós de esos proyectos inmobiliarios se venían adelantando en el norte de la Franja de Gaza donde tan solo 35 de estos edificios fueron construidos en el centro de esta pequeña región. Así mismo, Egipto tenía como objetivo invertir en la construcción de una avenida costera que conectaría una ruta alternativa entre Gaza (territorio palestino) con la frontera egipcia, pero todo esto terminó debido a los fuertes hostigamientos de ambos lados en dicha área del mediterráneo.

De esta manera a nivel financiero, el conflicto entre Israel y el pueblo de palestina deja entrever una compleja situación que potencialmente puede beneficiar a la oligarquía global y afectar a toda la población global trabajadora o desempleada en occidente.

Cada día que pasa, millones de personas en el mundo observamos con detenimiento cómo las economías extractivistas y de armamento viene incrementando durante la administración de Joe Biden quien, a sus 81 años, sigue creyendo que la mejor forma de fortalecer la economía estadounidense es a partir del pillaje imperialistas y la privatización de la tierra.

 Los focos de la guerra imperialista, en este caso el de Palestina, son focos que nos deja ver lo que el geógrafo marxista David Harvey conceptualiza como un desarrollo geográfico desigual que busca obtener tasas positivas en el crecimiento de la economía a través de la acumulación de riquezas por desposesión de territorios y vidas humanas.

Palestina debe resistir, de lo contrario, este conflicto abrirá nuevas guerras geoestratégicas que decantarían en una posible confrontación directa entre potencias nucleares.

Por: Julian Escobar Ávila. Geógrafo, periodista e investigador social. Así lo encuentran en redes sociales Instagram: julianescobar60 y en Twitter como @julianaandreses.


[1] La guerra de los seis días en 1967. Archipiélago Palestina: la ruptura de la continuidad territorial de Cisjordania. Ignacio álvarez-ossorio

[2] las raíces del apartheid en Palestina: la judaización del territorio durante el mandato británico. Ferran Izquierdo Brichs

[4] East Mediterranean Gas Forum por sus siglas en ingles.

[5] Proyecto de extracción de gas ubicado a tan solo 20 millas en el interior de las aguas territoriales de la Franja de Gaza.

 

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