Las y los sastres de Ulm en el siglo XXI: urge reivindicar y reconfigurar el horizonte comunista

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¡Obispo, puedo volar!
le dijo el sastre al obispo.
¡Fíjate, voy a probar! -
Y con algo como alas
el sastre subió al lugar
más alto de la catedral.
Pero el obispo no quiso mirar.
Como el hombre no es un ave,
eso es pura falsedad -
dijo el obispo del sastre
Nadie volará jamás. -
El sastre ha muerto - la gente
al obispo fue a informar
Fue una locura. Sus alas
se tenían que desarmar.
Y ahora yace destrozado
sobre la plaza de la catedral.
¡Que repiquen las campanas!
Era pura falsedad
Como el hombre no es un ave
dijo el obispo a la gente -
¡nunca el hombre volará! –
El sastre de Ulm, Bertol Brecth, 1933

Cuando las reformas se concretan o su posibilidad se abre paso con mayor grado de certidumbre, las y los comunistas siempre estamos ahí celebrando lo logrado y recordando al tiempo, que el horizonte es largo y que hay que seguir andando, luchando y empujando.

Cuando las reformas se concretan o su posibilidad se abre paso con mayor grado de certidumbre, las y los comunistas siempre estamos ahí celebrando lo logrado y recordando al tiempo, que el horizonte es largo y que hay que seguir andando, luchando y empujando. En Colombia con el aporte de las personas comunistas y de multitud de otros sectores y actores sociales ha triunfado un gobierno progresista que puede avanzar en mejorar las condiciones de amplios sectores de la población depauperadas por el fundamentalismo de mercado y en concretar cambios democráticos urgentes que, con toda su importancia y significación histórica, claramente no agotan los objetivos de quienes creemos que la sociedad necesita ser transformada radicalmente y que el capitalismo conduce a la humanidad al desastre.

Los y las comunistas somos herederos, a la vez que continuadores, de una utopía de justicia, libertad verdadera y fraternidad entre iguales, que se ha ido construyendo históricamente en muchos idiomas y de muchas maneras

Los y las comunistas somos herederos, a la vez que continuadores, de una utopía de justicia, libertad verdadera y fraternidad entre iguales, que se ha ido construyendo históricamente en muchos idiomas y de muchas maneras, como la fraguada en la conspiración de los iguales de Graco Babeuf en 1795, en la apuesta icariana de Cabet; en los falansterios de Fourier que intentaron anticipar un mundo y una humanidad radicalmente nuevas en las entrañas del industrialismo capitalista del siglo XIX; en las barricadas europeas y en las sociedades políticas americanas en las que circularon y se discutieron bajo el genérico nombre de socialismo los contornos a veces informales de una idea política que quería cambiarlo todo de raíz y desde abajo; en la liga de los comunistas y su manifiesto esclarecedor de 1848; en las y los comuneros que mostraron el camino en París en 1871; en la Rusia bolchevique que abrió el siglo XX; en la China popular que mostró nuevos caminos y desafió muchos mitos que el socialismo soviético había construido; en el socialismo revolucionario esotérico y conspirativo de María Cano, Ignacio Torres Giraldo, Raúl Mahecha, Tomas Uribe y Manuel Quintín Lame que cautivaron la mentalidad popular de la gente de nuestro país en la década del 20.

pero también ha cometido errores y en su nombre se han perpetrado crímenes que nos avergüenzan, nos interpelan y nos obligan a seguir reflexionando sobre cómo construir una alternativa al capitalismo

Nuestra corriente política ha acertado en el cumplimiento de varios de sus objetivos, aunque siempre sus éxitos y aportes se minimizan, pero también ha cometido errores y en su nombre se han perpetrado crímenes que nos avergüenzan, nos interpelan y nos obligan a seguir reflexionando sobre cómo construir una alternativa al capitalismo profundamente democrática y humanista.

Es también cierto que bajo el estandarte de diversas ideas en que la humanidad ha creído -el capitalismo incluido- se han cometido atrocidades indecibles, algunas de las cuales por obra y gracia de la hegemonía cultural del capital tienen mejor prensa que otras, por ejemplo, los Gulag Soviéticos son un crimen terrible -que lo son indiscutiblemente- pero los campos de concentración de japoneses en los Estados Unidos durante la segunda guerra mundial son apenas un daño colateral entendible a la luz de las circunstancias excepcionales que se vivían en ese momento, sobre los primeros hay películas, libros, conferencias anuales y recopilaciones amplias de testimonios que dan cuenta del horror, respecto a los segundos apenas si existen unas pálidas referencias.

Muchos de los derechos democráticos de los que disfrutamos y que el capitalismo liberal se atribuye falsamente como resultado automático de su predominio, son en realidad el producto de luchas populares en las que la militancia comunista ha participado de manera decisiva

Muchos de los derechos democráticos de los que disfrutamos y que el capitalismo liberal se atribuye falsamente como resultado automático de su predominio, son en realidad el producto de luchas populares en las que la militancia comunista ha participado de manera decisiva, desde el tránsito del sufragio censitario al universal, pasando por la conquista de los derechos laborales fundamentales, incluso varios derechos de las mujeres resultarían incomprensibles sin poner en valor la persistencia y decisión de la gente de la bandera roja que en todo tiempo y lugar ha estado al pie del cañón atizando la indignación, buscando caminos y ayudando a construir perspectivas de transformación certeras y profundas de la realidad.

el comunismo es, como ya dijimos, una tradición política consolidada que si quiere seguir jugando un papel útil al propósito de la liberación de las personas explotadas tiene que ser capaz de reconfigurarse y cuestionarse a la luz de ideas, programas y apuestas que vienen desde muchos lugares diferentes  

El pasado, sin embargo, no alcanza para ser un jugador de importancia en el tempestuoso presente, el comunismo es, como ya dijimos, una tradición política consolidada que si quiere seguir jugando un papel útil al propósito de la liberación de las personas explotadas tiene que ser capaz de reconfigurarse y cuestionarse a la luz de ideas, programas y apuestas que vienen desde muchos lugares diferentes, solo así será posible seguir pariendo un comunismo portador de las mejores herramientas que hemos forjado con el paso del tiempo pero con el corazón joven y a la altura de las necesidades y sensibilidades de estos tiempos.

Nuestras derrotas históricas y los triunfos del adversario especialmente en el terreno ideológico y cultural han contribuido a normalizar el anticomunismo en todas sus formas y variantes

Quienes nos posicionamos en esta orilla lo primero que tenemos que aceptar es que tenemos mucho que aprender de las poderosas mareas sociales y populares que han irrumpido en la sociedad en los últimos 30 años con un fractal de demandas que no admiten el sectarismo ni el vanguardismo y que necesitan tejerse y alimentarse en el seno de un proyecto muy amplio de emancipación humana.

Para muchas personas ser comunistas ha implicado encerrarse en un closet de exclusión y marginación del que es fundamental salir para hacer frente al anticomunismo

Nuestras derrotas históricas y los triunfos del adversario especialmente en el terreno ideológico y cultural han contribuido a normalizar el anticomunismo en todas sus formas y variantes, a base de falsificaciones históricas han equiparado el nazismo y el comunismo, han inventado historias absurdas y han falseado la realidad de mil maneras, al punto que varios sectores que se reclaman de izquierdas han terminado por sumarse a la política del cordón sanitario contra quienes defendemos la posibilidad y vigencia de la idea comunista, en muchos casos somos por decirlo así el invitado incómodo.

aunque terminemos en el suelo una y otra vez, no damos crédito al obispo, sabemos que la humanidad algún día volará.

Para muchas personas ser comunistas ha implicado encerrarse en un closet de exclusión y marginación del que es fundamental salir para hacer frente al anticomunismo, al posibilismo de quienes dicen que nos tenemos que acostumbrar al capitalismo reformado y humanizado como máxima aspiración, pero también para desenmascarar a quienes viven en un mundo de proclamación de principios abstractos que no tienen nada que ver con la posibilidad de forjar una alternativa real y revolucionaria aquí y ahora.

El dirigente del Partido Comunista Italiano, Lucio Magri, escribió en 2009 unas muy interesantes memorias en las que rescató el viejo poema de Brecht que se cita al comienzo. Creo que las personas comunistas somos como el sastre de Ulm, estamos en el taller soñando con la posibilidad de surcar los cielos mientras afinamos las alas con las que vamos a intentarlo, aunque terminemos en el suelo una y otra vez, no damos crédito al obispo, sabemos que la humanidad algún día volará.

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