Muy linda para ser satánica

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“Muy linda para ser satánica”, eso fue lo que me dijo una señora de esas que andan en parche pregonando la palabra de dios. Se le notaba que era de clase media alta, por su piel, la estatura y la forma en la que hablaba.

Iba entrando a mi casa, y el ingreso coincidió con la llegada de las señoras. La doña quiso compartir unos apartados de la biblia, pero de forma casi inmediata e instintiva le respondí “gracias sumercé, pero es que soy satánica”. Ella no lo podía creer y soltó la afirmación del principio. En algo no se equivoca, soy muy linda. No soy poseedora de una belleza hegemónica, pero tengo rasgos dulces, soy bajita y a primera vista creo que me veo tierna. Sin embargo, tengo una mirada demoniaca.

La señora no se sintió satisfecha con mi respuesta y quiso saber más, continué: “veci, quienes reivindican a dios son malas personas. Vea la patria milagro, esa gente toda llena de odio, sin amor al prójimo. En cambio, creo que hay que amar con berraquera, que importa más el amor al prójimo que a un dios, creo en la solidaridad, yo si creo en el amor y la diversidad, así que eso debe hacerme satánica”.

Por supuesto, la señora y sus amigas se enfadaron. Cuando me di cuenta estaba rodeada, ya no me querían evangelizar sino exorcizar. Una levantó la voz, citó algún versículo, mientras esperaba verme endemoniada. “Compermiso me retiro”, me despedí, mientras ellas esperaban que ajustara la puerta.

Seguramente, mi casa ya quedó marcada como un hogar satánico. Como pinta la cosa, en unas semanas vendrán a echarle agua bendita y en unos meses, mi familia y yo seremos juzgados por impíos y mamertos. No estoy exagerando, de verdad creo que eso puede pasar por como van las cosas en este gobierno. 

La ultraderecha de “Salvación Nacional” anunció la radicación de un proyecto de ley para declarar el 31 de octubre como el día nacional de la biblia. Parece una de esas iniciativas tontas de los congresistas de derecha, una iniciativa que, pese al absurdo que representa, advierte nuestra posible distopía: que esas señoras ultraconservadoras, rezanderas e hipócritas sean las vecinas y vecinos de cada barrio y cada ciudad.

El 31 de octubre es para hablar de espantos y creo que no hay nada más miedoso que los aleluyos y las aleluyas envalentonados. La historia demuestra que de esa gente no sale nada bueno, solo fanatismo, destrucción, ignorancia y hogueras.

Hace unos días vi una película sin saber que era de terror. No fue Insidious 6 ni mucho menos La Montaña de Takeda Shingo. Se trató del Aniversario (2025) dirigida por el polaco Jan Komasa. La película cuenta con la siempre maravillosa actuación de Diane Lane, así como la gran interpretación de Dylan O’Brien. Una familia de clase media alta se empieza a romper por causa de una suerte de fascismo corporativo. El terror autoritario se ve lejano hasta que empieza a afectar la cotidianidad, cada detalle de la vida. Hacía muchos años que no se me acelera el corazón viendo una película de miedo, nunca había llorado con una película de miedo. El fascismo es aterrador con sus mensajes sencillos, su estética, el componente aspiracional, y la necesidad de revanchismo.

Al fascismo no se le debe tomar a la ligera. No es un juego. Este nuevo fascismo de corte ultra católico, evangélico y sionista (quien creería hace unos años que ese mix sería posible), avanza lento pero seguro, y va cobrando fuerza, la película lo retrata a la perfección. También evidencia cómo la despreocupación liberal facilita ese camino.

La ultraderecha lleva décadas preparándose para este momento, estudiando a las izquierdas, los movimientos sociales, y deformando nuestras consignas. Conocen nuestra agenda, nuestras formas y debilidades, ¿qué alternativa queda?, no es el satanismo jajaj (¿o si?), nos queda la actitud de la monstruosidad, la brujería, la magia y la imaginación política.

Es que no es casual que el 31 de octubre lo que quieran proclamar el día de la biblia, no es solamente por el inicio de la reforma protestante (fue ese día pero de 1517 que Martín Lutero hizo públicas las 95 tesis en Wittenberg). El 31 de octubre es incómodo para los conservadores de ayer y hoy, tan incómodo como lo son las brujas, las históricas, las reales, es decir, las mujeres sabias, libres, rebeldes, a las que intentaron domesticar y cuando no pudieron las sometieron al despojo de sus conocimientos y a la opresión de su sexualidad. Esta cruzada fascista nos quiere despojar de las brujas, de lo monstruoso y de esos símbolos subversivos y alternativos a la normalidad conservadora y asfixiante.

Precisamente, en el segundo capítulo de Disorder, el pódcast de la Revista Hekatombe, hablamos sobre lo monstruoso como respuesta al fascismo. Planteamos que lo monstruoso es potencia política y retomamos a Mark Fisher para reivindicar lo raro y negarnos a domesticar lo anómalo: “habitar la brecha que abre la anomalía para transformar nuestras herramientas conceptuales y abrirnos a posibilidades que sobrepasan los límites de lo ya conocido”.

Camaradas, tengo miedo. Creo que está muy bien tener miedo, activar la paranoia, estar en la juega, no dejarse desmovilizar. Ser monstruos y monstruas para salirnos de esta normalidad de trade wifes, de incels, de fascistas, de fanáticos, de gente que se odia a sí misma y odia a los demás.

Nos quieren reemplazar los derechos, nos quieren reemplazar el halloween, nos quieren ignorantes, nos quieren paralizadxs, nos quieren ver jodidxs. Que nuestra respuesta sea que el miedo cambie de bando, porque nuestra libertad y rebeldía los llena de miedo.

Si a esa señora le parecí muy linda para ser satánica, no me imagino que pensaría si supiera que soy antifascista.a.