Nacer, crecer, llamar, colgar, morir

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me molesta que las cifras se usen para sostener el orden social en lugar de desestabilizarlo. Me raya que el conocimiento se construya para legitimar, y no para incomodar

Es domingo. Llega un mensaje a mi WhatsApp de un número desconocido. Lo abro y veo la foto de perfil: es el alcalde de mi ciudad, Carlos Mario Marín, o al menos fue el nombre de usuario que vi. No tengo idea por qué me llega ese mensaje, es un enlace de El Espectador en el que desarrollan el informe que él dio para Asocapitales sobre su gestión durante este período. Se titula “Manizales: la ciudad con las mejores cifras de Colombia”.

Frunzo mi ceño, me molesta ese título. Como ciudadana, como trabajadora social y habitante de este tierrero sé que ese título es demasiado ruidoso y distante de la realidad, y como investigadora me molesta que las cifras se usen para sostener el orden social en lugar de desestabilizarlo. Me raya que el conocimiento se construya para legitimar, y no para incomodar.

No es sencillo encontrar cifras actualizadas, pero a 2019 el número de personas trabajando en call centers en Manizales llegó a 6.400. Actualmente debe ser mucho más alta.

El alcalde me pide que revise sus cifras, pues bien, hablemos de cifras entonces.  Manizales es una ciudad pequeña, somos 458.442 habitantes. En el informe de Asocapitales el alcalde afirma lo siguiente: “En 2019 recibí a Manizales en la posición 18 en desempleo y cerramos el 2022 siendo una de las dos ciudades con más trabajo del país”. Más adelante dice también: “Nunca en la ciudad se había generado tanto empleo. Hoy tenemos el máximo histórico de gente trabajando: 228.000 personas, según el Dane, y somos la ciudad con más puestos de trabajo formales del país”.

Es interesante e importante que una ciudad genere empleo, obviamente. Sin embargo, siempre hay que hacerles preguntas a esos empleos. ¿Cuáles son? ¿qué tan dignos son? ¿cómo se siente la gente trabajando allí? ¿qué tanto se correlacionan esos empleos con los proyectos de vida de las personas trabajadoras? No es sencillo encontrar cifras actualizadas, pero a 2019 el número de personas trabajando en call centers en Manizales llegó a 6.400. Actualmente debe ser mucho más alta.

Manizales se ha convertido en una ciudad atractiva para estas empresas, principalmente multinacionales, que ven como un diamante en bruto a esta ciudad universitaria con miles de jóvenes que viven en condiciones precarias y necesitan trabajar y estudiar para poder comer y soñar con otro futuro posible.

Según el DANE, a 2021 el sector de los call centers empleó a 705.000 personas en el país, aumentando un 3,2% respecto a 2020, y un 22,3% con relación a 2019. Estos puestos son ocupados por un 80% de personas jóvenes (18 a 28 años) (Torres, 2022). Manizales se ha convertido en una ciudad atractiva para estas empresas, principalmente multinacionales, que ven como un diamante en bruto a esta ciudad universitaria con miles de jóvenes que viven en condiciones precarias y necesitan trabajar y estudiar para poder comer y soñar con otro futuro posible.

Como docente universitaria escucho todos los días a mis estudiantes sobre sus experiencias en estos trabajos. Llegan con ojeras, con crisis de ansiedad, agotadxs, hastiadxs de vivir, y ahogándose en el sin sentido de reproducir todos los días la misma dinámica de sentarse por ocho o diez horas en un cubículo en el que llaman a cientos de personas o reciben llamadas, para seguir un guion, colgar, descansar un corto tiempo en la jornada, atragantarse con el almuerzo o la cena, ir al baño en tiempo récord, volverse a sentar, y repetir, a cambio de un salario mínimo, y en medio de dinámicas laborales en las que el autoritarismo es el protagonista.

Este país es el número uno en este tipo de industrias, seguido de India, Bulgaria, Sudáfrica y El Salvador. ¡Qué casualidad! No son precisamente los países nórdicos los favoritos. Tenemos mucha suerte.

Los ingresos de este sector de tercerización son de aproximadamente 25 billones de pesos al año. Colombia es un lugar paradisíaco para este tipo de sector, y ¿cómo no? Si el salario mínimo es un chiste, la explotación laboral se sostiene triunfante y la precarización se profundiza cada vez más. Este país es el número uno en este tipo de industrias, seguido de India, Bulgaria, Sudáfrica y El Salvador. ¡Qué casualidad! No son precisamente los países nórdicos los favoritos. Tenemos mucha suerte.

Si siguen leyendo este aburrido artículo lleno de números, sigamos. Entre enero y julio de 2023 se suicidaron 26 personas en Manizales, de acuerdo con el boletín de julio de Medicina Legal. Desde hace años Manizales aparece en el top diez nacional frente a los índices de suicidio. Volviendo a mis estudiantes, cada vez expresan con mayor dureza que la salud mental es su principal preocupación. La idea de morir no es poco frecuente, al contrario, aparece seductoramente como una posible fuga ante una vida sin sentido. Trabajar en un call center le suma problemas de salud mental a sus vidas, y además les piden que agradezcan, que por eso comen.

¿De verdad hay que sentir orgullo por esto? ¿en serio me están pidiendo que eduque jóvenes en la universidad para pedirles que salgan a dedicarse a esto? ¿el alcalde me está pidiendo que aplauda estas cifras cuando la gente acá se está matando porque no encuentra un sentido al que aferrarse?

David Graeber publicó en 2018 su libro “Trabajos de mierda: una teoría”. Allí plantea que hay trabajos que no tienen propósito y que le hacen daño a la sociedad porque además ejercen una profunda violencia psicológica; son inútiles, innecesarios y se obliga a quien trabaja allí a que finja que es justificable y necesaria la existencia de este empleo.

Una ciudad que le ofrece a sus jóvenes como único y mejor trabajo posible (aún siendo profesionales muchas veces) el trabajar para bancos y empresas que buscan endeudar a la gente, venderle cosas que no necesita, mentirles a sus clientes, ofrecerles falsas soluciones a sus problemas y recibir madrazos durante horas a cambio de joder su salud mental y recibir un salario mínimo, es una vergüenza de la que tendríamos que estar hablando y que deberíamos frenar.

Tal vez existan excepciones frente a las condiciones laborales en los call center, pero, lo claro es que muchos de ellos ofrecen trabajos de mierda y sus trabajadorxs solo son números para quienes los dirigen y administran. ¿De verdad hay que sentir orgullo por esto? ¿en serio me están pidiendo que eduque jóvenes en la universidad para pedirles que salgan a dedicarse a esto? ¿el alcalde me está pidiendo que aplauda estas cifras cuando la gente acá se está matando porque no encuentra un sentido al que aferrarse?

La vida tiene que ser más que esto, tenemos que exigir y luchar por otras condiciones laborales. Otro presente tiene que ser posible, y eso implica que cuando la explotación y la precarización nos llame, le vamos a colgar, le vamos a tirar el teléfono, la vamos a bloquear, así como yo a usted, señor que me escribió al WhatsApp invitándome a aplaudir ficciones.

“Bienvenidos al mercado laboral,
compre el obrero más barato.
¡OFERTA ESPECIAL!,
garantía asegurada, es sumiso y eficaz,
su contrato es basura,
no dudes en llamar”.
Gástale una broma, Los Muertos de Cristo

Referencias:

-Graeber, D. (2018). Trabajos de Mierda: una teoría. Barcelona: Ariel.

-El Espectador. (27 de agosto de 2023). “Manizales: la ciudad con las mejores cifras de Colombia”. URL: https://www.elespectador.com/especiales/manizales-la-ciudad-con-las-mejores-cifras-de-colombia/

-Medicina Legal. (2023). Boletines estadísticos mensuales. URL: https://www.medicinalegal.gov.co/cifras-estadisticas/boletines-estadisticos-mensuales

-Torres, A. (2022). “Uno siempre cambia el trabajo de su vida (por un call center o por otra vida)”. URL: https://cerosetenta.uniandes.edu.co/uno-siempre-cambia-el-trabajo-de-su-vida-por-un-call-center-o-por-otra-vida/

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