Un manifiesto contra la repartida de Polombia

Un fantasma recorre Polombia: el fantasma del uribismo. Todas las fuerzas retardatarias y politiqueras se han unido en una cruzada para acompañar al fantasma en un nuevo desgobierno. El monaguillo Alejandro Ordoñez fue uno de los primeros en pedir tajada, el culibajito desde el Congreso desde hace rato hace ya de Zar, el príncipe Fernando Londoño hace de Metternich en la radio y en la televisión, por su parte Acevedo implanta a capa y espada la doctrina del negacionismo en el Centro Nacional de Memoria Histórica.

¿Qué partido político alternativo y ciudadano del común no ha sido motejado de castrochavista por los uribestias? ¿Qué partido tradicional no se ha arrodillado a las huestes de la mermelada del neoliberalismo de la chequera de Carrasquilla? De esto resulta una doble enseñanza: el petrismo está ya más que reconocido como fuerza política alternativa para llegar al gobierno de una Polombia billonariamente saqueada en tiempos de Covid-19, en dos años, el fajardismo con su tibieza intentará llegar al poder con ayuda de José Obdulio Gaviria, Claudia López la peñalosista y Jorge “el curioso” Robledo.

Ya es hora de que vuelva el circo del fútbol en vez del programa de variedades en la tarde del presidente presentador, que Zidane deje jugar a James, que Uribe haga consejo de ministros para definir el tercer día sin IVA del año, y de una vez: la canasta sin IVA para los Polombianos. Que dejen de ser vagos extremistas y dejen vender lo que queda de la cama de la perra de Ecopetrol, que tumben ese Hospital San Juan de Dios y; así acabamos, de una vez por todas con los derechos históricos de los pobres y poco a poco vamos terminando de repartir lo que queda del Estado. Al fin y al cabo, hoy la dirección de la política de la repartida de Polombia, prevé unas leyes y decretos para la propia destrucción de la sociedad colombiana, la destrucción del planeta y hasta de la sobrevivencia humana.

Sin embargo, desde los movimientos políticos, sociales y el ejercicio democrático participativo y transformativo de las ciudadanías libres, debemos proponer alternativas para la construcción de nuevas instituciones fundadas en la construcción de una democracia desde lo local que se fundamente en la participación local, que pueda generar la posibilidad de empezar a construir, un nuevo poder, contra un Estado polombiano centralizado que ultraja a la gran mayoría de las personas con decisiones políticas retrogradas.

Por eso, construir un nuevo sistema de relaciones sociales entorno a la política se hace más que necesario, si de lo que tratamos es de generar un ejercicio consiente de transformación desde la ética y para la vida digna, como única posibilidad para intentar salir de esa política de partido corrupta y rebasada, que vuelve a las personas cínicas e indiferentes y siempre más encerradas en sus propias esferas e intereses privados.

Desde ya el reto es que hay que luchar para mejorar las relaciones humanas a partir del encuentro, para enfrentar a aquella estructura retardataria política de un sistema hegemónico: anti-cultural, capitalista y neoliberal de una manera organizada; ya que en la política nacional hoy se simplifica los sentimientos, el espíritu y el pensamiento, para favorecer los intereses corporativos internacionales de la banca privada y usurera polombiana. Y esto se refleja en acciones que atentan contra lo humanamente deseable como el de no garantizar una renta básica a las familias colombianas, mientras que el gobierno de Uri-Duque vuela a salvar empresas que guardan sus capitales en paraísos fiscales.

Finalmente, creemos que la política alternativa debe darse a nivel de base, no solo para conseguir unos votos para una campaña electoral, sino como un proyecto de trasformación económico, político, ecológico, ambiental, social y cultural. De ninguna manera desde la base de la sociedad se debe seguir permitiendo la demagogia y el utilitarismo propio a la politiquería. Ya que esas acciones políticas acaban con el espíritu de rebeldía del pueblo, el único capaz de promover un cambio social verdadero, una paz con justicia social y un reverdecimiento real para nuestro planeta.

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