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Colfuturo: lloran, lloran l*s gomel*s

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Con el anuncio del gobierno del cambio sobre no destinar más plata a la ONG Colfuturo, aparecieron los discursitos planos sobre la educación, testimonios dignos de un libro de Og Mandino, del tipo “Los becarios más grandes del mundo”, y por supuesto, no me puedo quedar callada.

Soy hija de la educación pública, estudié desde tercero de primaria en el mismo colegio distrital, luego pregrado y uno de mis posgrados en la universidad pública. No creo que eso me de autoridad para hablar, pero me gusta decirlo, es como la marca de la bestia, o mejor, de la ñera. Eso de querer parecer neutral para validar una opinión no es lo mío, la pose de neutralidad se la dejo a los sectores bienpensantes.

En medio de la preocupación porque el gobierno hace lo que tiene que hacer, o sea, velar porque los recursos públicos se usen para el bien común, y no para mantener a la empresa privada (y eso que a los “empresarios” no les gusta nada regalado), los bienpensantes, como es costumbre, salen a poner el grito en el cielo con una buena dosis de clasismo y maromas argumentativas. Uno de los comentarios más graves fue el de la fundadora de Colfuturo, Isabel Londoño Polo:

“Lo que las personas de estrato 1-2 necesitan en este pais no son becas de posgrado pa empezar: es educacion pre-escolar y basica/media de calidad y acceso a programas técnicos, tecnológicos y universitarios en U. publicas gratis o en privadas con buena financiacion”.

Después de leer semejante barbaridad, ¿cómo no me voy a escandalizar?, lo mismo le pasó al presidente que le respondió:

Esto que escribe Isabel Londoño se llama clasismo. Claro que hay estudiantes de educación superior estratos 1, 2 y 3; son la mayoría. Y claro que se ellos, quienes salen de sus estudios superiores de pregrado deben tener la opción al doctorado y maestría, no de acuerdo a su situación económica, sino a sus méritos”.

Todo esto alborotó la marca de la bestia, o de la ñera. Aunque parezca sorprendente, a los sectores precarizados de la sociedad no les regalan nada y todo lo consiguen por mérito, el capital social es hiperlocalizado y funciona para que los vecis fien la pola o para tener cuenta en la tienda del barrio, pero no para conseguir subsidios porque carecemos del apellido de una senadora y un prestante ganadero.

Al respecto, me representa la postura de Helberth Choachí, rector de la Universidad Pedagógica Nacional, quien insiste en hablar sobre toda la educación como bien común, una postura que se aleja de Isabel Londoño e incluso a la del presidente Gustavo Francisco, porque implica que acceder a cualquier nivel educativo no debe responder a las necesidades del mercado, ni al mérito de cada quien, sino que se trata de una responsabilidad colectiva, de un ejercicio verdaderamente democrático. 

Y es que toda la discusión sobre el acceso a educación debe tener un enfoque interseccional (no me importa la falacia ad hominem, pero ya que Isabel Londoño se dice feminista, sería chévere que le echara un ojito a esa categoría así sea por pura cultura general), porque acceder a la educación no se trata de la posibilidad de estar sentados en un pupitre estudiando inglés, como basicamente dijo en un trino (o un x, como se diga). La clase es reimportante, porque es difícil concentrarse con el presente participio si se está pensando en cómo conseguir lo del arriendo, o con la incertidumbre de saber si habrá almuerzo o no en la casa, o hacer una maestría sufriendo con contratos por prestación de servicios que duran tres o cuatro meses y que tienen horarios de mierd4. Todo eso hace que querer entregar los mejores trabajos no sea necesariamente una prioridad. Claro que hay personas increíbles que lo logran, pero la excepción no debería ser la regla.

Me presenté a muchas becas para hacer la maestría en Colombia o en el exterior, no me acuerdo cuándo desistí, de lo que sí estoy segura es que competí con muchísimas personas y en condiciones desiguales porque soy de un colegio distrital y de una universidad pública históricamente maltratada (a diferencia de la siempre cotizada Universidad Nacional), porque no tuve fiadores, porque entre mis 17 y 21, con todo, la autoexplotación no fue lo suficiente para estudiar y trabajar.

Sería muy lindo que esta discusión abra el debate sobre la democratización del acceso a la educación, pero también sobre la garantía de permanencia, que no es otra cosa que renta básica universal, o sobre la posibilidad de acceder a estudios posgraduales no desde la precariedad y el estrés, sino desde el disfrute y la tranquilidad, como lo fue para las y los gomelos que se beneficiaron con los recursos del Estado a través de la ONG Colfuturo.

Y que no se nos olvide, desde el Estado: ¡Educación primero para el hijo del obrero, educación después para el hijo del burgués!

Posdata 1: siempre ñera, nunca in-ñera.

Posdata 2: que los cartones no nos quiten la calle, no nos dejemos tramar por esa sensación de movilidad social que da un pregrado o un posgrado.

¿Por qué es crucial defender la democracia? una respuesta a El Colombiano

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Estaba agotada de freestalear indicadores y de enfrentarme a esas tablas de Excel que aparecen por montones cada fin de año. Que la tasa de generación, el porcentaje, el documento terminado, que cómo se va a medir el 2026. El caso es que decidí descansar con una lectura corta y muy ligera pero que tuviera relación con lo que pasa en el país, así terminé leyendo un artículo de opinión de El Colombiano.

¿Por qué es crucial defender la democracia? Se pregunta Luz María Sierra, directora de dicho medio. Era justo lo que necesitaba, una reflexión muy chistosa sobre la visión que tiene de la democracia. Me reí, me escandalice, me sorprendí, fue una montaña rusa de emociones en dos minutos. Después de leerlo me sentí vigorosa, con ganas de salir rápido de ese Excel y responder semejante barbaridad.

El artículo es más un cuestionario de 16 preguntas que se acerca a una tarea colegial respondida de afán en TransMilenio, o bueno, en el Metro. Sin reflexión, sin estudiar, es puro pálpito, son como 900 palabras de confirmación del viejo dilema liberal dictadura vs democracia. Tan vacío y flojo que deja de lado la variable oligarquía, y no le permite ir un poquitico más allá y plantearse qué tan democrático es un régimen oligárquico como el de Colombia. Lo de la autora es una reflexión típica de esos sectores tan correctos y biempensantes.

Democracia a secas es todo y nada, para los liberales (no en términos partidistas) es garantía de elecciones, aunque ni siquiera, es el poder insertar un papelito en una urna cada tanto, es la acción de votar y de legitimar su privilegio sin tener que problematizar nada. También es que exista libertad de expresión, pero para expresar lo que los sectores biempensantes o lo que las familias bien quieran decir. Una libertad de expresión tibia o extrema (pero a la derecha, claro), con un evidente sello de clase.

Hace poco quedé enganchada con un texto de Estanislao Zuleta que se llama “Democracia y participación” que se encuentra en el libro Colombia: violencia, democracia y derechos humanos. Es que estoy convencida que para entrar a opinar de cualquier cosa una tiene que instruirse, una costumbre que deberían adquirir algunos y algunas opinadores. Estanislao dice: 

“El derecho fundamental es el derecho a diferir, a ser diferente. Cuando uno no tiene más que el derecho a ser igual, todavía eso no es un derecho. Pero además de derecho —decía Carlos Marx— es necesaria la posibilidad. La democracia va en tres direcciones: la una es la posibilidad, la otra es la igualdad y la otra es la racionalidad. La igualdad debe ser una búsqueda económica y cultural. Es casi una burla para una población decir que todos los ciudadanos son iguales ante la ley, sino lo son ante la vida.

¿Qué dice la ley? Anatole France dijo en el siglo pasado:  “Queda prohibido a ricos y pobres dormir bajo los puentes”. Desde luego, solo les queda prohibido a los pobres, porque los ricos no van a dormir bajo los puentes. Si no hay igualdad ante la ley se convierte en burla”.

Tener unos acuerdos básicos positivizados en una Constitución, que exista separación de poderes y ficción de libertad no es sinónimo de democracia. Que una oligarquía se valga de su posición de poder para tomar decisiones sobre las vidas y bienes comunes de un país, tampoco es democracia.

Para Luz María, la falta de democracia se traduce, por ejemplo, en no poder elegir EPS. A propósito, hace poco me cambié de EPS, de una mala a otra mala para probar si era menos mala que la anterior. Para mí, eso no es poder elegir cómo quiero ser tratada cuando esté enferma, la elección sobre el acceso a la salud no debería estar mediada por principios comerciales. Dice ella que sin democracia hay apagones digitales, pero se le olvidaron los que se dieron en Siloé en pleno estallido social hace unos años, y también se le pasan cosas como el problemita de la brecha digital y de conectividad, e incluso la brecha en el servicio de luz eléctrica, o las travesuras de Abudinen.

No es solo un pensamiento de la directora de El Colombiano, sino que se trata de una idea generalizada de democracia en occidente y de quienes la aceptan pasivamente , en la que se cree que hay libertad y derechos pero sin importar la ya mencionada posibilidad, en los que la elección no va más allá de decidir cómo queremos que nos maten, o como profundiza Jorge González: 

¡Libertad!, para vivir en la miseria

¡Libertad!, para morir en la cárcel por deudas

¡Libertad!, para torturar al esclavo

¡Libertad!, para proteger al millonario

¡Libertad!, para globalizar el hambre

¡Libertad!, para dejar hecho mierda el planeta

¡Libertad!, defensores del derecho a estafarte

Dicho esto, a continuación voy a enlistar algunas de sus frases célebres en las que indica cómo para ella se proyecta Colombia si no se recupera la democracia que le gusta, que supongo, es la de la oligarquía, de los delfines, de los mismos de siempre. Sin embargo, es raro, porque todas las frases aluden a nuestra historia. Confieso que estuve a punto de hacer un cuadro comparativo en Excel comentando cada uno de los apartados, pero me acordé que este artículo era para descansar de los informes laborales de cierre de año, entonces preferí resistirme a la tentación:

  • “Cuando no hay democracia se suele vivir maluco”: es cierto, pero en su democracia también se vive muy muy regulimbis.
  • “La vida diaria, en algunos países que perdieron la democracia, se convierte en un desafío de cómo conseguir comida, gasolina, pañales y medicinas, día tras día”: o sea el día a día de grandes franjas de la población, incluso, desde antes de la Constitución de 1821.
  • “No existe prensa independiente: solo se difunden mensajes propagandísticos”, lo dijo desde el medio que poco o nada informa.
  • “ La gente no abandona los países democráticos; huye de los autoritarios”, pero no se refiere al éxodo de los militantes de la Unión Patriótica que quedaron, o de la fuga de cerebros, o la búsqueda de oportunidades laborales y en general de la condición de millones de migrantes.
  • “La alternancia en democracia permite renovar ideas, corregir errores y mantener viva la representación ciudadana”: lo chistoso es que en Colombia no conocemos tal alternancia, cambió un poco con el actual gobierno, pero en general lo que cambian son los nombres de los partidos, los apellidos, pero siempre siguiendo la tendencia de la clase política: su fiel compromiso a que nada cambie. 
  • “En la dictadura argentina (…) Se instaló el “terror de Estado”, donde cualquier ciudadano podía ser arrestado o asesinado por sospechas políticas. La democracia, en cambio, se rige por leyes, procesos judiciales y garantías para todos los ciudadanos”: ¿eres tu Seguridad democrática de Uribe? ¿Estatuto de Seguridad de Turbay?
  • “Cuando no hay controles, el poder se dedica a saquear”: ¿en serio querrá hablar de la corrupción de Cambio Radical, el Centro Democrático, el Partido Liberal, el Partido de La U, el Partido Conservador, el Pin, Mira?

Que Luz sacara esta columna no es ingenuo, si de verdad estuviera preocupada hablaría de la amenaza que representa Abelardo de la Espriella o habría planteado un recorrido por las constituciones para señalar que todas fueron pensadas por y para hombres blancos de la oligarquía y cómo estas han contribuido a la profundización de los problemas estructurales del país. En cambio, con 16 preguntas insiste en Cuba y Venezuela, mientras atraviesa una publicación que dice que Iván Cepeda va liderando las encuestas.

Tiene sentido que los medios corporativos tengan miedo, porque ahora el país está entrando en un periodo de democratización, en el que con mil retos y dificultades se están configurando posibilidades reales, para todas y todos. Una democratización en la que la participación no se reduzca a votar por los mismos de siempre. 

Volviendo al buen Estanislao, “Lo que nosotros llamamos una apertura democrática es una búsqueda de una nueva comunidad, de un pueblo que exija, que piense, que reclame, que produzca”, y eso, señoras y señores de la oligarquía, es lo que está pasando, es el resultado de desgaste, de la movilización social, de años y años de pérdida de derechos, de criminalización de la protesta y de la pobreza.

Es que la democracia no se hace de arriba hacia abajo, la democracia no es un pacto de caballeros blancos o de familias biempensantes, no es un favor de la oligarquía, no, la democracia es la búsqueda por la socialización del poder, es disputa. La democracia es y será una conquista popular.

Posdata 1: debí dejarme llevar por mis impulsos y escribir este texto en el trabajo.

Posdata 2: el infierno tiene un lugar para las personas que se inventaron que la creatividad y la vida laboral se miden en metas, indicadores y cuadros desconfigurados de Excel.

Posdata 3: es mejor no dedicar ratos de ocio a El Colombiano.

Posdata 4: ¿cómo le dirían a Estanislao de cariño? ¿Estanis? ¿Estan? ¿Tanis? ¿Lao? ¿Laito?

Posdata 5: este artículo pudo ser una playlist.

Ciega, sordomuda – Shakira
Muevan las industrias – Los Prisioneros
El baile de los que sobran – Los Prisioneros
Ultraderecha – Los Prisioneros
El Niágara en bicicleta – Juan Luis Guerra y 4.40
Tienes que decidir – Liliana Felipe
Know your rights – Tha Clash
Se me olvidó otra vez – Juan Gabriel
La democracia – Ángel Parra
Querido amigo – Chico Buarque

Que el fin de año no te adormezca

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“La Realidad es aquello que,
incluso aunque dejes de creer en ello,
sigue existiendo y no desaparece”
Philip K. Dick

Algunas consideraciones para esta temporada. Recordemos que el fin de año de la ultraderecha no es tan folklórico y festivo como el nuestro. Simplemente aprovechan el entumecimiento del pueblo para tener listos sus envites para el 2026. Máxime, cuando se nos avecinan elecciones. La nefasta élite no usa interiores amarillos, no come doce uvas y mucho menos sale con maleta en mano a caminar las manzanas del barrio. Esos agüeros te los dejan a ti, para que con tu trabajo paupérrimo puedas llegar a fin de mes y con suerte ahorrar lo suficiente para ir a la costa a que te estafen con un pescado de quinientos mil pesos. Jamás los verás citar huevonadas como capítulo uno de este nuevo año, despidamos lo viejo para que llegue lo nuevo o cerrando ciclos para atraer la abundancia. Ellos ya poseen los recursos que a ti te hacen falta. Y lo peor, desean a toda costa que la situación continúe de ese modo. El cierre de año simboliza lo máximo a lo que el rancio empresariado puede llegar. Un pago navideño extra, que si no fuera por movimientos sociales de izquierda jamás llegaría, unos días libres, si estás de suerte, y ojalá sean pocos, para que no pongan en vacancia tu puesto de trabajo y una fiesta desabrida donde puedes ventilar tus miserias con compañeros de los cuales desconfías.

Esas variaciones emocionales difícilmente llegan a este selecto grupo que manipulan el espíritu del pueblo. Recordemos las palabras de Charles Dickens en su famoso Cuento de Navidad: “¡Ésta es la justicia que cabe esperar en este mundo! Con nada actúa de forma más cruel que contra la pobreza y, sin embargo, ¡Nada condena con mayor severidad que cualquier intento por hacerse ricos!”. ¡Nada más absurdo que quieras cambiar tu realidad dejando en manos de estos mequetrefes los hilos del país y del pueblo! Los infaustos partidos políticos siguen en la busca de sus cabezas de lista y posibles candidatos presidenciales. Del Centro Democrático, por citar un ejemplo, sacaron a Uribe Londoño como un perro, luego de comprobar su inutilidad en la futura contienda. La bajeza de aprovechar el fallecimiento de su hijo, no fue suficiente para deslumbrar al uribismo. Como declara el viejo adagio: “Así paga el diablo a quien bien le sirve”.

No es mi intención servir como enemigo de la diversión. Simplemente, el interés fundamental es recalcar en el pathos de la indignación. ¡No olvidemos nuestra conciencia política y social! Lo bello de las tradiciones es la cercanía con los rituales, más no la ceguera de la euforia colectiva que nos hace perder la memoria. Como enunciara Byun Chul-Han, “La humanidad está aquejada de una ceguera mortal. Solo es capaz de advertir órdenes inferiores. Ante las órdenes superiores está ciega (…) Por eso la historia de la humanidad es una “lucha eterna contra lo divino”, que “necesariamente es destruido por lo humano” (Han 12). Ante la élite, somos los inferiores, los marginales. Ellos, a su entender, revestidos con lo divino, están dispuestos a bajar de su pedestal por pequeños momentos. Los verás alimentándose de comida callejera, regresando al país cada cuatro años, viajando en transporte público y escuchando tus necesidades como aquel santo de iglesia, que te recibe cual convidado de piedra. No resta más que desear lo mejor a aquellos que regalan minutos vitales en leer estos textos y que el capitalismo, aquella forma económica en que desfogamos nuestra agresividad, no impere en estas fechas. Se les quiere.

Referencias

Han, Byung-chul (2022). Capitalismo Y Pulsión de Muerte. Editorial Herder, Barcelona

Antifa

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uno de sus mensajes, Donald Trump dentro de su ignorancia declara al supuesto grupo Antifa, como grupo terrorista; todo con el ánimo de crear un enemigo interno, algo muy común a los fascismos. En nuestras latitudes el fascismo criollo existe, es algo innegable, pero tiene particularidades que le son muy propias. Señalemos seis de ellas.

1) La nostalgia por un pasado glorioso. El fascismo es básicamente una fuerza conservadora (neoconservadora), que reposa en los pilares sociales heredados del feudalismo colonial, centrado en fuerzas tradicionales como la religión, la raza (blanca), la familia patriarcal, el ejército, la élite hereditaria de capitales de origen feudal y que, sumada a otra supuesta élite empresarial, se han convertido en parasitarias del estado. Cuando esta fuerza ha tenido que dar concesiones dadas las dinámicas y cambios sociales, y retoma nuevamente el poder, perfila como destino y futuro de la nación, el pasado. Para ellos, “todo tiempo pasado fue mejor”, y reinstalarlo, es su imperativo.

2) La concentración autoritaria del poder. Con el gobierno Petro, se ha hecho visible el enorme poder que los gobiernos anteriores concentraban en el poder ejecutivo sobre los demás poderes y estamentos. Poderes y estamentos que, de algún modo, aún le son fieles. Los juicios a favor de los hermanos Uribe, la lentitud en la justicia para abordar casos de corrupción de anteriores gobernantes, clanes políticos y candidato; el bloqueo en el congreso de las reformas políticas y sociales que desea impulsar el nuevo gobierno, y la cooptación de todos los órganos de control (fiscalía, procuraduría, contraloría, defensoría del pueblo) y de los medios de comunicación, entre otros, todo eso atestigua como el poder hegemónico tradicional tenía prácticamente secuestrado al estado, y hoy por hoy, incluso, todavía funcionan como oposición, creando un estado paralelo; es un estado profundo dentro del Estado. Sobra decir que este estado está al servicio, no del pueblo que eligió a Petro para hacer cambios, sino de las élites que siempre han gobernado y no desean reforma alguna.

3) La deslegitimación de las elecciones y del ejercicio democrático. Si lo hizo Donald Trump en Estados Unidos y Bolsonaro en Brasil, se tenía que hacer también en Colombia, por medio de noticias falsas y desinformaciones (fake news). Con el eco de los medios es una estrategia poderosa para crear inestabilidad y deslegitimidad, lo que se conoce como un golpe blando, y ayuda a preparar el terreno para un golpe de estado definitivo. Cada nada se menciona que la elección del presidente Petro es ilegítima dado que, sin pruebas concluyentes, denuncian la superación de topes en los aportes económicos de su campaña, y la intromisión de dineros de dudosa procedencia, lo que ha incitado a la apertura de bulos legales suficientes para crear ruidos mediáticos.

4) Entre la monarquía y el cipayismo. Trump sueña con ser monarca y Milei se cree el rey de la selva. A falta de un exacerbado nacionalismo, para el fascismo criollo es buena la idea de vender las bondades del servilismo. Entrega, traición y servilismo, son términos para designar a ese tipo de personas que, tal como en la dialéctica del amo y el esclavo de Hegel, y reconociéndose como ser inferior, entrega la patria, sus riquezas y los suyos, al servicio de un poder extranjero. Característica heredada desde la conquista española, y que los mexicanos reconocieron en el malinchismo, término que se integra a la figura de la chingada. Nos dice Paz, a propósito del malinchismo y esa doble idea de romper y abrir: “Lo chingado es lo pasivo, lo inerte y abierto, por oposición a lo que chinga, que es activo, agresivo y cerrado. El chingón es el macho, el que abre. La chingada, la hembra, la pasividad pura, inerme ante el exterior. La relación entre ambos es violenta, determinada por el poder cínico del primero y la impotencia de la otra. La idea de violación rige oscuramente todos los significados”. La dialéctica de “lo cerrado” y “lo abierto” se cumple así con precisión casi feroz. Por su oscuro apetito por chingarse al que sea y lo que sea (incluyendo menores), Donald Trump, por ejemplo, castiga de manera infame a la nación o persona que no se deje. Ahora se entiende el triste papel de personas como Javier Milei, Vicky Dávila, María Corina Machado, Fico Gutiérrez y el desfile triste de todos los cipayos de diversas naciones que visitaron hace poco la Casa Blanca.

5) Conformación de un grupo de seguridad selectiva. Llámese Camisas Pardas, las SS, la Gestapo, el F2, el DAS, las Convivir, las brigadas de seguridad de Fico en Medellín, o el AIDS en EEUU todos estos organismos de seguridad han sido conformados, a veces creados, con fines específicos de hacer vigilancia, espiar, obtener información, encarcelar, planear y hacer muertes extrajudiciales. Para la legitimidad de su existencia y de sus funciones, se valen de una estrategia de crear un problema y plantear una solución, y para ello usan todos los medios disponibles, incluyendo los medios de comunicación que continuamente promulgan la narrativa sobre la existencia de un enemigo interno que genera un problema y la necesidad de resolverlo. Por citar un ejemplo: enemigo interno (inmigrantes)-problema (s) (inseguridad, apropiación de fuentes de empleo)-solución (creación del AIDS)-accionar (identificar, perseguir, encarcelar, deportar).

6) Usar los medios y el arte para una batalla cultural. El neo fascismo actual no sólo ataca los medios cuando le son adversos, sino que los utiliza con fines de propaganda. En esa alianza entre élite económica y política los medios son un elemento crucial que posibilita crear desinformación a los opositores, aparte que sirve a fines propagandísticos. En Colombia, la clase empresarial son los dueños de los medios, lo que facilita ese acceso directo a la propaganda ideológica, aparte que sirve como una fuerza de oposición y de manipulación. Otro tanto puede decirse del arte y la crítica. Nada de eso de que “el arte es ruptura de la tradición, tradición de la ruptura”, como dijera Octavio Paz. El arte, sugieren los nostálgicos fascistas, debe seguir los parámetros de los cánones clásicos, y punto. Por eso, lo ideal es volver a aquel momento cuando el arte era grande. Antes de contemplar una banana pegada a un muro con cinta, dicen, hemos de volver a Leonardo, Rafael, Rembrandt, Mozart, Cervantes y Shakespeare, y censurar a García Márquez, Botero, Diego Rivera y Débora Arango, que no hacían arte de verdad sino propaganda comunista. Espero, apreciado lector, que con la semblanza de estos seis puntos le sean suficientes para declararse, como yo, en ser Antifa. Tenga en cuenta que, si así lo hace, en palabras de Trump, puede ser considerado miembro de un grupo terrorista.

Referencias

Paz, Octavio. El laberinto de la Soledad. Fondo de Cultura Económica. México. 1989.

Paz, Octavio. Los hijos del limo. Biblioteca de bolsillo. México. 1991.

Yo también quise analizar Lux de Rosalía, y qué

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Ví el video de Rosalía de Berghain. Como era una colaboración con Bjork, Yves Tumor y la Orquesta Sinfónica de Londres, me imaginé que sería una buena producción y así fue. Rosalía saca a relucir su formación musical, Bjork es Bjork y la Orquesta Sinfónica de Londres es perfecta. El video dirigido por Nicolás Mendez, transita entre comercial de perfume, el estilo de Vincent Moon y el del director de moda Yorgos Lanthimos. No hay discusión, estéticamente es una delicia.

La cosa es que llevo a cuestas la maldición de las humanidades, la cultura pop  y la necesidad de relacionar y cuestionar. En serio que trato de ver las cosas tranquilamente, de desconectarme y caer ante los placeres de la vida, pero como dice Marc Anthony, yo trato-trato pero no lo consigo, y aquí estoy, escribiendo este texto.

Compartiré algunas puntadas sueltas sobre Lux:

1.

La Motomami sabe cómo ser un buen producto de consumo, de eso no cabe la menor duda porque ella siempre responde a la demanda de la industria. Cuando se hablaba de la mujer que desea, ella sacó las respectivas canciones; cuando se decía que la tusa no era el fin del mundo, salió Despechá… y así. Ahora, que la tendencia es el minimalismo y el old money, ella se viste de blanco. Su portada en Lux no es la de una reggaetonera sino la de alguien performando en monja/santa, reproduciendo esos estilos que tanto le gustan a las derechas y al conservadurismo.

2.

Lux es sobre una mujer que busca alcanzar a dios, que ahora se dice celibe voluntaria —recordemos que Rosalía se destiñó una parte del cabello para emular una aureola—; que está en el hogar bien guardadita, fantaseando con venados y mapaches; que interactúa con el corazón, pero no con cualquier corazón, sino con el de la iglesia católica; que juega con la sacralidad pero no la resignifica como lo hizo Madonna en su momento con Like a Prayer, por el contrario, se deja envolver por su visión tradicional y la busca desesperadamente.

3.

Según la entrevista que le hicieron a Rosalía en México para el lanzamiento del álbum, su inspiración fue la “mística femenina”, pero no cualquier mística femenina, fue la de las santas que encontraron la redención acercándose a dios. A esto se suma que la respuesta al amor romántico en el álbum no es una problematización, todo lo contrario, siguiendo la lógica de convento, la idea consiste en acercarse al Señor en plan matrimonio, de ahí su performance de monja en la portada. Casarse con un hombre no terrenal, sino divino, para encontrarse a ella misma, haciéndolo de la forma más conservadora y barroca posible. Todo esto acompañado por una estrategia de marketing brillante, con todos los medios hablando de un poema sinfónico que se sale de la moda musical, lo que contribuye a que además sea presentado como lo más revolucionario del momento.

4.

En la serie del Cuento de la criada, basada en la novela de Margareth Atwood, hay una especie de flashbacks, en los que muestran cómo avanzan el fascismo y el fundamentalismo religioso sentando las bases de lo que luego sería Gilead (la “república” teocrática y opresiva que invade y se apodera de casi todo Estados Unidos). Muestran cómo las mujeres son juzgadas por usar ropa deportiva mientras van perdiendo derechos, y se enaltece a quienes juegan con el clean look y la estética vintage de las amas de casa de los 50s —tradwife—. Además, por medio de Serena Joy, la antagonista más despiadada, y su secta, poco a poco se empieza a generalizar “un deber ser” para las mujeres; mientras se va popularizando la idea de que, gran parte de la culpa de la caída de la natalidad era de ellas por planificar, ser libres y trabajar. Así que la solución definitiva debía ser el totalitarismo. Machos creando rituales, estéticas, frases, y las formas de despojar a las mujeres de sí mismas, de sus nombres, del deseo, de lo que habían sido y dándoles un rol de cuidado y procreación. Mujeres funcionales a ese sistema que renunciaban a estudiar y reducían su existencia al cuidado porque era lo que dios demandaba.

5.

Pero ¿qué tiene que ver Rosalía con el Cuento de la criada y el avance de las derechas (para no decir fascismos)? 

6.

El arte es político, un producto de consumo es político. Lo que se dice, como se dice o deja de decirse también. Rosalía no es ajena a esto, hace unos meses fue increpada por el diseñador Dominnico por no hablar de Palestina y su respuesta, o mejor, la respuesta de un equipo de marketing fue lo suficientemente vaga para no incomodar.

Me acordé de Leonardo Di Caprio, el actor y ambientalista que no dijo nada sobre el ecocidio en Palestina porque va a construir un hotel de lujo en territorio ocupado por Israel. Ese podría ser otro artículo, “Despojo y socialité: hablemos de Kim Kardashian y Leonardo Di Caprio”.

7.

El fascismo nunca se fue, después de la derrota militar en la segunda guerra mundial y de todas las reflexiones que se generaron para entender qué pasó; se escondió como una criatura herida, sedienta de venganza que durante décadas estuvo repasando sus errores para aprender de ellos y salir de nuevo para ganar.

8.

El fascismo no son solamente hombres que miran al sol con una camisa nueva o estados corporativistas, tampoco se reduce a figuras como Giorgia Meloni —primera ministra italiana—, ni al señor de tercera edad que insulta a migrantes y quiere que nos invadan los gringos; también es gente como Leni Riefenstahl, bailarina, actriz y una de las más brillantes directoras de cine del siglo XX. No digo que Rosalía sea fascista, pero sí que las condiciones de cada época van perfilando determinados mensajes y modos que van legitimando, precisamente, la implantación de fascismos, y que las industrias culturales y las formas de régimen van coincidiendo.

9.

Mark Fisher señala que en el capitalismo: “la lenta cancelación del futuro ha sido acompañada por una deflación de las expectativas” (2018), y lo que queda es la hauntología, la nostalgia de un pasado como pastiche, como presencia reciclada de lo que fue. Para este caso se ve en las tradwife o las santas como Rosalía. La cantautora echa mano de Simone Weil y de su experiencia mística, y paradójicamente la vacía de contenido político, legitimando su yoismo, mientras busca lo que Enrique Iglesias llamaría “experiencia religiosa”. 

10.

Los productos de consumo logran captar la corta atención de las audiencias y sintonizarlas en función de un deseo. Tal como lo señala Suramericanrocker, “Un tiempo corto pero que parece infinito, como un presente eterno, que autores como François Hartog han llamado “presentismo”. De algún modo Mark Fisher también lo señalaba cuando retomaba la sentencia de Margaret Thatcher para explicar los propósitos de la ideología neoliberal: no hay alternativa. Al anularse la posibilidad de alternativa se da también una sentencia sobre el tiempo: lo que existe es lo que es y no podrá existir nada distinto. Así, con la cultura del segundo, el presente se hace eterno” (2023).

11.

Lo que existe son las tradewife que reproducen una nostalgia de servilismo y sometimiento; una Rosalía muy católica que canta en 13 idiomas para decirle a sus seguidoras que es más fácil apuntar a ser santa que a construir relaciones sanas; o Vogue que marca como tendencia de moda sentir vergüenza por estar de novia, en lugar de hablar sobre la búsqueda de relaciones sanas, la exploración de la soledad, la anarquía relacional, o el poliamor. No se debería tratar de estar in, o estar out. Nos encontramos con unas tendencias en redes sociales que, de forma solapada, nos van indicando qué usar y cómo comportarnos. Se trata de lo mismo de siempre, pero diferente, presentado como resistencia, como si el conservadurismo exaltado por el consumismo se tratase de algo revolucionario. 

12.

Decía en otra reflexión que el capitalismo es como el vinipel porque no solamente envuelve, sino que además, impregna, clona y en algunos casos, incluso, pareciera que el vinipel no está, pero sí. El capitalismo, cual vinipel, se apoderó del feminismo y el empoderamiento femenino para vender y seguir diciéndonos cómo debemos ser sin llegar a incomodar, además domesticando la rebeldía: eres una mujer empoderada, rebelde y fuerte, pero hasta donde yo diga y como diga; pero con un nuevo ingrediente: ya no desde la exaltación consumista del deseo y la sexualidad y la superación individualista del techo de cristal, sino desde el conservadurismo, porque ahora la actitud monja es la moda, o la actitud madre reprimida de los años 50s. 

13.

Así que sin miedo, toca decir que en la cultura se expresan los síntomas de una época. Recordemos que el fascismo avanza, crece y contagia. El fascismo no se perrea, no libera, no ayuda a sanar.

14.

Nunca me fiaré de motomamis, bichotas ni lobas ni de esos productos de consumo que nos venden como feminismo, porque siempre estarán sujetos a los vaivenes de la mercancía, y por ende, a los vaivenes del poder. 

15.

«Nolite Te Bastardes Carborundorum» escribió en un armario la antecesora de June Osborne en la casa de los Waterford: “No dejes que los bastardos te aplasten”.

Referencias

Fisher, Mark (2018). Los fantasmas de mi vida. Caja Negra.

Suramericanrocker (2023). La rudeza de la red: el narcisismo y la percepción de un presente eterno. Revista Hekatombe.

La milla extra

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“La vida era una piedra que lentamente
se iba gastando y afilando”
Raymond Carver

Wilson García devoró los textos de autoayuda seleccionados por su jefe, esa misma noche. Descubrió su mensaje implícito sin ninguna dificultad. Su condición de maestro en Literatura, ayudó con el asunto. Determinó claramente que la competitividad, la proactividad, la sinergia, la mentalidad positiva y demás, forman parte del individuo triunfador. Por encima de cualquier pretensión académica. Tal y como vociferaba su nuevo jefe: —El discurso académico, señor García, genera individuos temerosos al éxito. Si piensa usted por un momento ¿Qué desea el hombre? ¡Triunfar! Ser el ejemplo claro del éxito… A decir verdad, señor García, hizo bien en abandonar su profesión de mierda—. Al terminar dicha sentencia, el señor Abelardo, arregló su corbata de seda y se aplicó perfume. Movió su mano en un ademán despectivo, indicándole a Wilson que dejara el recinto, a lo que este obedeció de manera sumisa.

A la mañana siguiente, Wilson acelera el paso. Camina por el pasillo que lo lleva al ascensor y al abrirse la puerta, se dirige de forma presurosa al espejo ubicado en la parte posterior. Se mira de palmo a palmo con un gesto ambiguo de supuesta seguridad. Aunque, más que nada, en su interior reverberaba conmiseración y asco de sí. ¿Cuánto debía soportarse para llevar algo de pan a la boca? Repitió el mantra empresarial: soy un ganador, soy un ganador, ¡SOY UN GANADORRR! Con tono ascendente y gesto aguerrido. En la marcha, recordó su antiguo trabajo como docente. Las clases y el designio curricular: —Usted debe ser un sujeto didáctico señor García, debe ser más de la praxis y no del discurso, recuerde que más allá del pago, esta labor es una vocación—. Al tener presentes dichas palabras, supo que su futuro eran los negocios multinivel y las ganancias residuales. Influencia en los demás y trabajarán para ti. Tal y como lo planteaba el señor Abelardo, su nuevo jefe y amo. Escuchaba noticias en la radio. Desfalcos gubernamentales, polarización ideológica, protestas… bla, bla, bla. No iba a permitir que energías negativas invadieran su ser. Había hecho lo suficiente para atraer el éxito, empezando con la donación de sus libros de corte literario y teórico al reciclaje de la iglesia. Ahora era un nuevo individuo, producto de conferencias para asegurar el triunfo, batidos a base de multivitaminas y atuendos de corbata que daban presencia a un hombre de mundo.

Al entrar a la oficina, la charla motivacional del Dr. Abelardo no se hizo esperar. Más que otra cosa, profirió palabras sentenciosas que invitaban a cumplir un mínimo de producción y labores. ¡La milla extra señores! ¡la milla extra! Atrás quedaron posturas académicas que no sirvieron de mucho para ganar el sustento. La academia fracasó en el país, pensaba Wilson. Sus extensas jornadas de lectura le parecían cosa de hippies, peor aún, mierdas de izquierdosos comunistas. Su vida ahora, estaba ligada a comunidades de bien, con valores morales y no a pensamientos marginales de vagancia y conformismo, como aseguraba su nuevo amo.

Su ejercicio laboral transcurría en la pesca de nuevos clientes. Lidiaba con la persecución constante de su supervisor, incluso de sus propios colegas. Ofrecía productos a diestra y siniestra. Los jugos de la eterna juventud, el café con beneficios orgánicos, oportunidades únicas de pertenecer a una compañía donde podrás ser tu propio jefe, en síntesis, todo el paquete del emprendedor posmoderno.

— ¡Señor García! —, chillaba su jefe. — He recibido ciertos comentarios respecto a su rendimiento por parte del supervisor. Recuerde que el éxito se asegura con mentalidad positiva y buenos resultados. Debe seducir a sus clientes, mostrándoles un discurso encantador. Me sorprende que usted, siendo docente, no tenga presente estas cuestiones clave. Pero descuide que yo entiendo, la inteligencia emocional para influenciar en los demás es algo que no lo enseñan en las universidades —.

Las palabras del Dr. Abelardo cayeron como patada en las pelotas. Sumado a esto, la propuesta del departamento de calidad tomó forma. Agregar nuevos formatos que harían las delicias de los ya diezmados descansos de Wilson. Este imprevisto lo desestabilizó. Entendió que debía dar más de sí a la compañía. De ser necesario, debía limpiar la bota que le pateaba la cara. Porque “para ser un verdadero triunfador, debes recibir muchos golpes que fortalecerán tu espíritu”. Lo repitió mentalmente y recordó varios lemas de sus nuevos gurús de la autoayuda.

 “Sanitarios atascados y sociedad atascada”. Sin buscarlo, venían a su cabeza algunas líneas de su escritor favorito en la universidad. “Agonía siempre agonía, recuerda esto cuando pises una cucaracha o tomes una hoja de afeitar antes de salir a soportar el sol”. Otra de las representaciones del hombre posmoderno que recordaba con nostalgia. Algo totalmente alejado al pusilánime en el cual se había convertido ahora. Pero al que, con fervientes deseos de reconocimiento, amaba y odiaba con la mayor de sus pujanzas. Como Dorian Gray negándose a reconocer su propio reflejo.

Esta dualidad lo aturdía. Sentirse damnificado del discurso académico y ahora un paria en el mundo neoliberal. Algo que convertía su existencia en una piltrafa. En el fondo de su ser seguía albergando la idea de revolución. Un concepto tan trillado, que el mismo Wilson lo asociaba a una estrategia de control económico y social. Un auto—sabotaje que se nos había impuesto para digerir de forma tranquila el gran mojón de mierda que, muy diligentemente, nos preparan a diario.

Terminado el frugal almuerzo, es citado a la oficina del supervisor. Luego de una breve charla descifró que no lo veían apto para aquel trabajo. Debía reinventarse. ¿Cuántas veces había que hacerlo? Levantó su mirada para encontrarse con la frase del día en la oficina: “Cuando quieres algo, el universo conspira para ayudarte a conseguirlo” Paulo Coelho. Giró la mirada a la oficina del Dr. Abelardo, atisbando que el supervisor salía con un rostro, mezcla de satisfacción y arrogancia. Sin quererlo, retumbó en su cabeza la imagen de la “garrapata” del escritor Severo Sarduy. Sintió alegría y asco al unísono, mientras por el altavoz retumbaba: —»El señor Wilson García dirigirse a recursos humanos lo antes posible por favor”.

Zohran Mamdani fue elegido alcalde de Nueva York

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5 de noviembre de 2025. Zohran Mamdami es musulman, socialista democrático, migrante, joven, rapero, mal bailarín, y a partir del 1 de enero de 2026, será el alcalde de Nueva York.

Su triunfo dice mucho sobre la situación actual de Estados Unidos, al ganarle al candidato de la maquinaria de la derecha y del presidente Donald Trump, el zorro político Andrew Cuomo, quien ha sido gobernador, fiscal general y ocupó diferentes cargos en el gobierno Clinton.

Mamdami llega a la alcaldía de Nueva York para cumplir sus compromisos de campaña orientados a disminuir el costo de vida de la clase trabajadora en la ciudad.

«Esta campaña es para toda persona que cree en la dignidad de sus vecinos y que el trabajo del gobierno es realmente mejorar nuestras vidas».

Sin necesidad de difuminar su plataforma política, hablando abiertamente de Palestina, de violencias basadas en género, de clase trabajadora, de pago de impuestos de las grandes corporaciones y de proteger Nueva York de Trump, Zohran adelantó una campaña fresca y alegre a través de redes sociales y contó con un despliegue significativo de los Socialistas Democráticos de América, así como de la movida indi, rapera y cultural de la ciudad, además del apoyo de Cynthia Nixon, Morgan Spector, Sofía Coppola, Wallace Shawn, Mark Ruffalo, Lupita Nyong’o, Emily Ratajkowski, Ben Platt, entre otros.

A continuación, compartimos algunas de las propuestas del alcalde electo:

  1. «Congelar inmediatamente el alquiler para todos los inquilinos estabilizados y utilizar todos los recursos disponibles para construir las viviendas que los neoyorquinos necesitan y reducir el alquiler. La razón principal por la que las familias trabajadoras abandonan nuestra ciudad es la crisis de vivienda. El alcalde tiene el poder de cambiar eso».
  2. «Crear una red de supermercados propiedad de la ciudad enfocados en mantener precios bajos, no en obtener ganancias. Al no tener que pagar alquiler ni impuestos prediales, reducirán los gastos generales y trasladarán los ahorros a los compradores. Comprarán y venderán a precios mayoristas, centralizarán el almacenamiento y la distribución, y colaborarán con las comunidades locales en productos y abastecimiento. Con la ciudad de Nueva York ya gastando millones de dólares en subsidiar a operadores de supermercados privados (¡que ni siquiera están obligados a aceptar SNAP/WIC!), deberíamos redirigir el dinero público hacia una verdadera “opción pública”».
  3. «El transporte público debe ser confiable, seguro y universalmente accesible. Pero uno de cada cinco neoyorquinos lucha para poder pagar la tarifa que siempre está aumentando. Para colmo de males: los autobuses de nuestra ciudad son los más lentos del país, robando a la gente trabajadora un tiempo valioso para la familia, el ocio y el descanso. (…) Autobuses rápidos y gratuitos no solo harán que los autobuses sean confiables y accesibles, sino que también mejorarán la seguridad de los pasajeros y operadores, creando el servicio de clase mundial que los neoyorquinos merecen».
  4. «La clase trabajadora de Nueva York está siendo despojada de su dinero poco a poco, y Donald Trump está facilitando que sus amigos corporativos les roben descaradamente. Mientras Trump reduce las protecciones al consumidor y da más poder a los CEO, estafadores, monopolios y el poder monopólico, Nueva York necesita un alcalde que se enfrente a la avaricia corporativa y proteja el dinero de la clase trabajadora. (…) Zohran prohibirá las cláusulas de no competencia, que suprimen los salarios y permiten a los empleadores aprovecharse de sus trabajadores. Pondrá fin a las subvenciones corporativas secretas, donde los dólares de los impuestos se entregan a las empresas en acuerdos protegidos por acuerdos de confidencialidad. Y financiará desafíos a las compañías de servicios públicos, para que ConEd no pueda subir los precios sin una lucha».
  5. «Implementar cuidado infantil gratuito para todos los neoyorquinos de 6 semanas a 5 años, asegurando programas de alta calidad para todas las familias. Y aumentar los salarios de los trabajadores de cuidado infantil –un cuarto de los cuales actualmente vive en pobreza– para que estén a la par con los maestros de escuelas públicas. Esto fomentará el desarrollo temprano de la infancia, ahorrará dinero a los padres y mantendrá a nuestras familias en la ciudad que llaman hogar».

Su agenda de campaña también incluyó temas ambientales, fortalecimiento de la educación pública, dignificación del trabajo docente, fortalecimiento del sistema de salud, derechos laborales, protección de la pequeña empresa,, entre otros.

Nos alegramos por Nueva York y a pesar de coincidir con su programa de campaña, no se nos olvida la tibieza de la política gringa y que eso no se quita con facilidad.

Mientras tanto: un musulman socialista como alcalde de Nueva York, ¡en tu cara Trump!

Después del unicornio: lo que cambia con la reforma laboral (y lo que falta)

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La tercera entrega detalla el capítulo de plataformas de la reforma laboral colombiana (arts. 24–30) y plantea el reto mayor: pasar del papel a la garantía efectiva de derechos en la economía digital.

Cómo se gestó el capítulo de plataformas

Tras más de seis meses de la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales —con 3.000 propuestas recogidas en todo el país, unas 50 de gremios como Alianza In— el gobierno incorporó un capítulo específico sobre trabajo en plataformas. Como explicó la asesora Mery Laura Perdomo, buena parte de la propuesta gremial no buscaba formalización ni empleo, sino bajar costos laborales: una tesis ya desmentida por reformas previas.

Seis llaves regulatorias

  1. Definiciones precisas
    Se delimitan trabajador digital, plataforma, usuario y empresa operadora. Se desmonta la ficción del “usuario independiente” que prestaría un servicio sin relación de trabajo.
  2. Primacía de la realidad
    Se reconocen dos modalidades (dependiente-subordinado e independiente-autónomo), pero si hay subordinación fáctica, se declara relación laboral sin importar el rótulo contractual.
  3. Seguridad social obligatoria
    Las plataformas pagan 60 % de salud y pensión y 100 % de riesgos laborales para todos los trabajadores; la base de cotización es 40 % de los ingresos reales, para reducir evasión y subregistro.
  4. Registro nacional de trabajadores
    Bajo supervisión del MinTrabajo con apoyo del MinTIC, habilita trazabilidad, inspección y acceso efectivo a la protección social.
  5. Transparencia algorítmica y revisión humana. Las plataformas deben informar criterios de asignación, evaluación y sanción, y garantizar revisión humana de decisiones automatizadas que afecten condiciones laborales.
  6. No exclusividad, descanso y no discriminación. Se prohíben cláusulas que impidan trabajar en otras plataformas; se garantiza el derecho al descanso y la no discriminación (personal, ideológica o sindical) en los términos de uso.

El viraje político: frente a la propuesta de Alianza In —derechos segmentados por ingreso, cobertura parcial de riesgos y adhesión unilateral a términos corporativos— la ley impone garantías universales y reconoce el vínculo laboral real.

Del papel al derecho: cómo hacerla cumplir

  • Auditoría algorítmica independiente: acceso regulado a datos y código para verificar sesgos, sanciones y cálculos de tarifa.
  • Inspección laboral geolocalizada: equipos con competencias en datos, IA y seguridad vial.
  • Mecanismos expeditos de queja y reparación: por bloqueos y deudas; debida diligencia en pagos en efectivo.
  • Sanciones proporcionales y publicidad de incumplimientos para desincentivar prácticas abusivas.
  • Coordinación regional: estándares mínimos en la Comunidad Andina y Mercosur para evitar “competencia regulatoria” a la baja.
  • Datos abiertos agregados sobre siniestralidad, ingresos y tiempos muertos para informar política pública.

¿Qué está en juego?

Rappi condensa las tensiones de la economía digital latinoamericana: innovación y capital de riesgo conviven con precariedad y captura. Su valorización (US$6.400 millones en 2024) descansa menos en utilidades presentes que en la expectativa de dominancia futura. La reforma colombiana no resuelve todo, pero establece un piso: relación laboral donde la haya, aportes obligatorios, transparencia algorítmica, registro y límites a la exclusividad.

El desafío ahora es político-técnico: construir capacidad estatal para auditar algoritmos, inspeccionar trabajo en calle y sancionar. El resto depende de la presión social, la coordinación regional y la organización de quienes pedalean la ciudad. Porque el futuro del trabajo digital también definirá el futuro democrático de nuestras sociedades.

Diez años después, Rappi ya no es “una app de domicilios”: es un laboratorio de poder. Con la nueva ley, Colombia marca el paso regional hacia una economía digital con reglas y derechos. Falta lo más difícil: que las cumplan.

Primera entrega: De startup a superapp: la red de poder detrás de Rappi

Segunda entrega: El supervisor invisible: vida y resistencia bajo el algoritmo

Balance rápido y eufórico de la consulta del Pacto Histórico

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La praxis indica que un análisis post-elecciones se debe hacer con mínimo dos cervezas encima y la emoción que se tenga en el momento. Así que como buena analista, lo hice. A continuación, comparto mi balance:

Presidencia

Para el avance 62 los resultados son los siguientes: Carolina Corcho 677.984, Iván Cepeda 1.537.392 y quien no se quiso medir, Daniel Quintero 145.315 votos.

1.

Para la ex ministra de salud, teniendo en cuenta que tuvo a los medios en contra, que estuvo en ese cargo menos de un año, y que es la primera vez que se presenta a elecciones, los resultados son muy buenos. Ahora como cabeza de lista al Senado le queda capitalizar y aspirar a la presidencia en las próximas elecciones. Dejo hasta acá porque el detrás de cámaras se revisa con cabeza fría.

2.

Iván Cepeda arrasó, como diría Thalia. Pesó su trayectoria política y recogió no sólo los votos de la izquierda, sino también de los sectores antiuribistas, resultado de los significativos avances judiciales contra el expresidente. Ojalá para lo que sigue, él y su equipo de campaña le metan estrategia al “ARTE” y le den perrenque a la comunicación política. Ya vimos su importancia con la candidatura de Corcho y de los influencers que consiguieron lugares privilegiados en las listas de Cámara y Senado. El ARTE por sí solo no va a derrotar a un Angel Beccassino, Antoni Gutiérrez-Rubí, Alicia Arango o JJ Rendón.

Congreso

1.

Para hablar del Congreso, empezaré hablando del Congreso de los Pueblos que se vio mucho la semana pasada, pero en las elecciones no apareció ni por las curvas. Robert Daza en el puesto 24 y Rocío Escobar a la Cámara por Bogotá no alcanzó a quedar entre los 30 primeros. Me pregunto por qué se perdió la curul que tenían en el Senado, y si la falta de respaldo no fue solamente porque la registraduría no permitiera el funcionamiento de puestos de votación estratégicos en la ruralidad,  sino también porque sectores que los orbitan desde hace años, pero que en la actualidad son más afines al gobierno (por la entrega de tierras, o el reconocimiento de los Territorios Campesinos Agroalimentarios, entre otras razones), les cobraron los ejercicios de movilización que han venido adelantando en un contexto adverso. 

2.

Preocupante el Partido Comunista. Ha tenido la cabeza de lista durante dos periodos seguidos en el Concejo de Bogotá y su candidato a la Cámara será reelegido, sin embargo, esa fuerza en los tarjetones no se vio traducida en cantidad de votos.

3.

Los votos no se heredan, ni se endosan, solo se transforman. Ese es el gran aprendizaje de estas elecciones. Las y los candidatos “herederos” no recibieron el respaldo esperado, ni los de las maquinarias de Argote y Dussan, ni de quienes esperaban que con una foto y un respaldo abierto a su candidato la magia pasara.

4.

JotaP y Susana Boreal dejaron la vara política muy baja para los congresistas influencers, así que no hay un punto de comparación importante con experiencias cercanas. De este sector queda que tengan disciplina “de partido”, porque teniendo en cuenta sus antecedentes, pueden terminar apoyando iniciativas que se distancien de los ejes programáticos del Pacto, no sé si por desconocimiento o por seguidores, el caso es que ya pasó y se puede repetir.

5.

Le hace muchísima falta un comité de ética al Pacto, uno que sea tomado en serio y respetado. Es increíble que personas como Alex Flórez participaran en la lista. Los sectores alternativos y las izquierdas deben evaluar sus prácticas y alianzas, para garantizar ejercicios legislativos y ejecutivos cada vez más honestos. No es ingenuidad, al contrario, deberíamos dejar de lado el ‘malmenorismo’ y esa idea resignada de ‘la política es así’.

6.

¡Viva el Pacto Histórico!

7.

Me dicen La Terrible y quiero que Iván Cepeda sea mi presidente.

Posdata 1: sospecho que varias personas me van a dejar de hablar por culpa de esta publicación.

Posdata 2: ¡tiembla, tiembla la derecha, mientras el Pacto hace fiesta!

Gracias Bogotá

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Era sábado 25 de octubre a las 6:00 AM. Como de costumbre, me había despertado naturalmente y como cada sábado, me odiaba por eso. Atendí las necesidades de mi gata, comió, le dimos una vuelta a la sala, le dí besos y me acosté con la certeza de que no me volvería a dormir.

A las 8:00 AM me despertó el Pájaro carpintero, la súplica de las peras, y dos personas con micrófono pidiéndole a los niños y niñas que hicieran una bulla. Era la celebración de halloween en el conjunto. No me pude sentir más miserable.

Era imposible poner música, ver tv, y huir del ruido. Como a las 10 AM me asomé por la ventana y había más personas pequeñas corriendo felices. Princesas, ninjas, superhéroes, un león y otras criaturas saltaban sobre rinocerontes inflables. 

Como a las 11, supongo que a los organizadores se les empezó a agotar la playlist infantil y pusieron Latino de Proyecto Uno, Traicionera y un popurrí de Pastor López. A las pequeñas criaturas parecía no importarles el brusco cambio de género musical. Luego siguió El Venao, más merengue, vallenato, el día estaba soleado y pasó lo inevitable, me dió sed.

Mientras miraba de nuevo por la ventana pensé, “ya me bañé y puedo salir al parque. Para no desentonar, aprovecho y me estreno el disfraz que compré para la oficina; tengo un pitillo ecológico, entonces puedo sentarme en una banca, tomar unas cervecitas con la máscara puesta… no es mala idea”.

Pero Bogotá hizo lo suyo. En cuestión de zeptosegundos se oscureció, las primeras gotas fueron la señal de la huída y todo el mundo empezó a correr. Me ahorré lo de una multa, porque en el conjunto ponen multa por todo y todavía más importante, de que madres y cuidadores tuvieran que explicarle a sus hijos e hijas, por qué una Hannya tomaba Coronita en un parque. Gracias a Bogotá esas pequeñas ninjas, princesas, leones y demás criaturas pueden seguir creyendo en la magia, en que un demonio japonés aparece solo para castigar a sus padres y no se parece en nada a una adulta, proto-otaku, cervecera y desparchada.

Bogotá me salvó de mí misma. Finalmente me quedé en el apartamento estudiando sobre imperialismo y preparando el próximo artículo para Hekatombe.