Un artículo más sobre el SI a la paz

-Creo que son injustificados los temores tanto de la ultra derecha como de la izquierda que se autocalifica radical o “de la línea correcta”*

 

David Revista Hekatombe

Lo pactado en La Habana entre una de las insurgencias del país, las FARC-EP, y el gobierno de Juan Manuel Santos, está lejos de llegar a constituirse en una “dictadura castrochavista” –si se le mira desde la óptica de la ultradererecha-, ni si quiera se alcanzaron políticas reformistas –ni que decir, de apuestas revolucionarias- solo se obtuvieron unos puntos mínimos base para conseguir unas reducidas modificaciones al desigual orden social colombiano, que no afectaran la propiedad privada, ni mucho menos la familia y la tradición, con todo y lo patriarcal y conservadores, así que el fascismo no tiene por qué temer ya que sus principios siguen intactos.

Pero no es de extrañar que solo se consiguieran unos mínimos **, ya que es absurdo pensar que sea posible negociar con el bloque de poder dominante, o mejor, con los representantes de una de las facciones de ese bloque de poder, cuya acumulación y riqueza se han construido precisamente sobre la base de la desposesión y la explotación humana y de la naturaleza, que es conseguida a partir del mantenimiento de la desigualdad social. Así que esta impugnación de parte de esta izquierda es injustificada.

Así que no veo con miedo o resentimiento los diálogos en La Habana, como tampoco, debo decir, que lloro de alegría en los eventos por la paz y crea que se avizore por el hecho de una firma, una “nueva Colombia” o un “nuevo gobierno”, perspectiva sumamente vanguardista, que me incomoda un poco.

La guerra y la paz en el capitalismo –y aún más en el actual modelo neoliberal- tiene contras. La guerra, defendida por una facción de poder más afincada a la tierra (terrateniente) acarrea todas las consecuencias que ya conocemos: desplazamientos forzados a causa de los enfrentamientos, o por desposesión de sus territorios para la acumulación de esos terratenientes, muerte, víctimas. Y la “paz”***, que abre completamente las puertas a las transnacionales para despojar nuestros recursos y pisotear las migajas de soberanía que nos queda. Como sea, siguiendo esta lógica, es de esperar que se conserve más la vida en todas sus formas en una sociedad que no esté en guerra.

En el plebiscito votaré por el sí, ya que apoyo este proceso de dialogo, y no por ello me alineo ni con el uribismo ni con las FARC. Claro, que desde una mirada lógica, resulta un sinsentido el hecho de tener que votar para aprobar el cierre del conflicto armado con una de las insurgencias, así como en Chile votaron en su tiempo para ver si la sociedad estaba de acuerdo o no con continuar con una dictadura. Voto porque creo que se necesita un mínimo de humanidad –o humanismo-, en este país, porque es doloroso saber que han muerto –y siguen muriendo- guerrilleros incinerados tras 500 toneladas de bombas arrojadas por la fuerza aérea colombiana; que los hijos del campesinado pobre y de los sectores populares reclutados por el ejército siguen muriendo, en razón de las minas antipersona colocadas por la guerrilla; Que son desplazadas comunidades enteras que tiene que escapar al quedar entre el fuego cruzado de las partes.

Volviendo al tema del modelo económico neoliberal, creo que este no será negociado por ninguna organización en particular, solo puede ser abolido a través de la movilización y presión social, de ese sujeto plural, más comúnmente conocido como pueblo. Esto es, los sectores con un mínimo de conciencia, pertenecientes a las clases populares que optan por la disputa política y la desestabilización y quiebre de las relaciones de poder dominantes. Encabezados por los movimientos y organizaciones sociales realmente democráticos y por ende, transformadores.

Así que mi voto será por la vida, por el sí al cierre del conflicto armado, hacia la humanización del conflicto social que continua.

Si en el plebiscito.

*Valga decir que todos o por lo menos la mayoría de sectores de izquierda consideran que tienen esta “línea correcta” -bueno, debo decir que también soy de izquierda-.

**En lo referido a la tierra-territorio, los cultivos ilícitos, la participación política y la verdad-justicia para las víctimas.

***Mejor hablemos de fin de conflicto armado, el conflicto social continuará hasta tanto no sea superado un sistema económico-cultural que se erige a costa de la acumulación de unos pocos –los de arriba- sobre la explotación y opresión de una mayoría –los de abajo-
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David Pinzón Hernández @LaRataDavid | Integrante de la REVISTA HEKATOMBE.
Estudiante de Universidad Pública. «Tengo una pequeña perra que es más lista que una bruja».

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