La cultura en el marco de la protesta

Por: Mauro Klavijo. Mesa Amplía por el Arte y la Cultura MAAC. CICA cine

El derecho a la protesta ha sido el pilar fundamental de grandes cambios en el mundo, es una de las herramientas más utilizadas y eficaces por la humanidad para expresar su inconformismo ante los gobiernos y así reclamar sus derechos civiles, sociales, económicos, políticos y culturales (Organización de las Naciones Unidas, 2014) En este texto presento una opinión sobre la importancia de mantener la manifestación social.

La Cultura como herramienta de denuncia social

¿Por qué ahora?  Mirado al pasado podemos encontrar referencias sobresalientes en artistas como Débora Arango o Beatriz González, sus obras no alcanzan a tener el matiz suficiente que lleve a incomodar tanto como en efecto lo logra, por ejemplo, el humor con Jaime Garzón y recientemente Emerson Cáceres (Cacerolo) con sus retratos de la sonrisa de Guasón de personajes como Álvaro Uribe y otros políticos. También incómoda la denuncia del caricaturista Matador. Antes que ellos está Ricardo Rendón con su cuadro «Corte de Franela» de 1916 cuadro de la colección del Banco de la República.

Estos son de los más destacados o conocidos porque están presentes en la retina del ciudadano, no obstante las tablas siempre estuvieron ligadas a la denuncia, bandera que después tomaron con ímpetu el arte callejero, el graffiti o el mural. Así es que el arte siempre ha estado y nunca abandonará la protesta. Pese a que la necesidad o el consumismo terminan por consumir buena parte del arte, este siempre estará incomodando, protestando, sin importar quién esté en el poder porque la denuncia está en el gen del arte y del artista.

La Protesta en Colombia 2021

El artista es la amenaza más grande para un mal político porque evidencia, denuncia, desnuda la verdad y eso incomoda.

En este escenario el descontento social hacía mucho tiempo atrás se había empezado a propagar por el resto de la ciudadanía, no como una enfermedad contagiosa como el COVID 19, sino como reacción a la tortura, una tortura que se va aplicando dosificada de generación en generación y en cada individuo. Se aplicó en nuestros padres, en nuestros abuelos y en los padres de ellos, a quienes, además, la religión y la guerra los silenció, hasta que llegó la generación que explotó porque se hizo inaguantable la tortura, el hambre, se hizo inaguantable la misoginia, la discriminación y la desigualdad.

No importa quien convocó el paro, lo que importa es que el nuevo florero de Llorente fue el manejo que se le dio a la pandemia y la presentación de la reforma tributaria. La convocatoria desboca en el presente todo ese acumulado social sin resolver que se tenía, no solo por el encierro de la pandemia sino por años en que las clases trabajadoras y campesinos debieron acumular sufrimiento, enfermedades, frustraciones, falta de garantías, falta de oportunidades. Mientras que sólo algunas familias, acumulaban dinero y con él, todas las ventajas, posibilidades y privilegios que brinda la riqueza.

Ahí es donde se da el estallido, en adelante, la protesta ya no le pertenece a nadie, no reconoce líderes ni representantes, porque la protesta le pertenece a cada manifestante que se organizó alrededor de una comunidad o alrededor de una actividad y el arte  es la que menos representantes reconoce

1.      Protesta en las ciudades capitales

La represión llegó a la capital y a las ciudades para desenmascarar al gobierno opresor. Para desenmascarar una práctica condenada por las entidades de DDHH. El terror de la muerte que antes era en el campo, distante, ahora está en nuestra cuadra, matando nuestros jóvenes. Ese encuentro frente a frente con el terrorismo de Estado ha producido en las artes y el artista tantas manifestaciones como artes: Grafitis o murales, performance, documentales, canciones y otras que están en curso. La cultura se ha manifestado de tantas maneras como la creatividad posibilita, perdiendo el miedo.

2.      Protesta en región

Es imposible continuar este escrito sin mencionar Puerto Resistencia en Cali y hacerles un homenaje a los muertos de esta manifestación. Un homenaje que urge como un minuto de grito, porque estamos cansados del silencio, porque estamos cansados de callar, porque es importante que nunca se olvide que el gobierno en el 2021 y desde hace mucho tiempo, atenta contra su propio pueblo.

El sur del país, donde según el mismo gobierno están los cultivos más extensos de coca, donde la mafia internacional está asentada, el sur del país donde el gobierno los ve sólo como fortín de votos sin brindar soluciones a la problemática social, es donde la crisis es más aguda.

Organización

Esta crisis ha despertado el sentimiento de unidad de organización. Las más juiciosas organizaciones tienen bien estudiada la crisis, tienen lucidez sobre las necesidades y sus soluciones como: Renta básica, Ley de intermitencia laboral, Educación artística desde la escuela hasta la universidad, más una educación centrada en el conocimiento de las artes y su valoración, lejos de las simples manualidades. Gestión de espacios de promoción artística y cultural. Apoyo a la preservación y valoración de los poseedores de saberes ancestrales. Construcción de una política cultural y artística diáfana que respete el arte y al artista proyectándose en el tiempo y como ser.

Resulta increíble evidenciar que no existe un solo partido político, una sola propuesta de candidatos que hayan estudiado y presenten una propuesta alrededor de las artes. No existe una sola propuesta seria pensada en el arte y la cultura. Menos la actual propuesta de la economía naranja,  propuesta mercantilista o comercial que pretende darle un golpe de Estado al ministerio de cultura para convertirlo en sucursal del ministerio de comercio industria y turismo

Representatividad

Ahora, quién tiene la obligación de sentarse a hacer lo que nunca ha hecho, y se niega, es el gobierno.

El gobierno tiene la obligación de atender el llamado que se le hace desde las organizaciones culturales y sentarse a hablar con los representantes que estas mismas designan, evitando los usurpadores que caen en paracaídas provenientes de cualquier país extranjero por muy europeo, si se quiere; como la persona que no vale la pena mencionar pero que denuncian diferentes grupos y asociaciones de artistas.  Pues es Colombia y los artistas los que están organizados. Son los artistas que cargan en sus hombros la función del arte. Tampoco son esos artistas privilegiados que con el menor soplo argumentativo los pueden derrumbar en mil fragmentos, por muy reconocidos que sean, pues la política cultural debe estar direccionada a dar el impulso que el arte y los artistas requieren para que sean muchos más los que logren reconocimiento.

Sabemos que si se brindan las soluciones requeridas. La manifestación en la calle disminuye. Pero jamás el arte dejará de manifestarse y denunciar.

Links relacionados

https://www.facebook.com/JaimeGarzonMemoria/videos/524416998568688/

https://youtu.be/VZECI6vmcGg

https://youtu.be/AmZuAygHe2I

https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=10157785360281572&id=605256571

https://youtu.be/nr75n9xzI8g

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