Para la guerra, nada

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Reseña de Pedro Alejandro Ríos. Escritor Integrante Mesa Amplia Arte y Cultura MAAC.

Hace unos días y de forma genuina llegó a mí un ejemplar del libro: Para la guerra, nada, un texto de literatura infantil y, por ende, para todo el mundo, escrito por Marta Gómez e ilustrado por Daniela Violi, y no pude dejar de recordar el sonido de la canción de la cual nace este libro, y nace este mensaje que llena por montones el alma y el ser.  No dejo de sentir a flor de piel ese profundo y revelador mensaje de esperanza que le ha dado a Colombia, y a los ciudadanos del mundo, esa canción con el mismo nombre de la obra que hoy nos convida, y es este mismo sentimiento el que me ha dejado el leer y ver este libro.

Un sentir colmado de tranquilidad y fe en que desde distintos puntos de resistencia se sigue construyendo, fortaleciendo y amando, el sueño diario de paz, la consolidación de una era más allá de las armas y de los discursos de miedo, más allá de todo ello, hoy, el sentir es esperanzador desde las calles y las páginas de obras como la que hoy he querido comentar.

La propuesta de este libro y este movimiento  cultural- social, y literario,  no es otra que el cantar de la paz; el grito artístico y resistente desde la paz como cotidianidad; la paz como resurgir de una nación empecinada con la guerra, pero desde las páginas hacia los más chicos; un país para la paz, un país cansado y ante todo,  hastiado de asesinar de todas las formas y narrar desde todos sus frentes una guerra que parece infinita, pero a su vez, parece enclenque ante el movimiento que genera esta obra.   

El libro es profundamente ilustrado, conmovedoramente escrito y genuinamente elaborado. Veo esta obra acompañando a nuevas generaciones en el camino continuo hacia la paz, en la construcción de un país que sueña con fortalecer los cantos de la imaginación, de la felicidad y la humanidad. Ya me monto en este sueño, desde las páginas de una canción hecha libro y de un país hecho para sumar voces y forjar bases que canten, cuenten y se adentren a los sentires más profundos de una Colombia que quiere desde las páginas, pasar esas continuas y devastadoras décadas de guerra y siniestros pensares.

Quiero también decir que el libro es un movimiento, y es de millones; es de los sentires, de la esperanza y de estos sentires que se siguen expandiendo, sembrando, y creciendo; ojalá germinando en el corazón de todos, incluyendo los que se han llamado a sí mismos, guerreros.  Y lo creo porque como acto seguido después de leer el libro, he vuelto a ser un niño soñador y decido en la reflexión que genera la obra: el soñar es hacer y la paz es un acto simple y diario, por tanto, profundamente revolucionario.

Creo en ello, y creo en el poder del título del libro y creo que a la guerra históricamente en este país se le ha dado todo: primeras planas, políticas públicas, narración literaria, sentimientos profundos y los hilos de poder de este país. Desde la literatura colombiana (Y quiero hacer especialmente énfasis en ello) se ha narrado todos los actos de barbarie y olvido, se le ha dado a la guerra el título de grandes obras, y se le ha dado la vida de grandes obras. Por eso es tan revelador encontrarme con este libro, justamente escribiendo, para entender y comprender que desde mi escritura: Para la guerra, nada.

Y con este libro también comprendo que, yo puedo participar de este gran convite de paz y letras y por ello:  para mi escritura, la paz que me da Mireya, los vientos y las historias de Boyacá, para la guerra, nada. Puede entender también, desde las páginas genuinas de este libro que, para mi madre los cuentos de mi abuela, y para mi padre los recuerdos de mi infancia, para la guerra, nada. Esto es el libro, un tejido de paz desde las palabras y los actos de amor diario.     

Creo en el poder de la palabra y en el poder del: para guerra, nada, un movimiento de gente incontable que se mueve por los suelos y las arenas más duras de este país, con el afecto suficiente para resistir desde la palabra.  Además, creo en el todo para los nuevos escenarios, para las nuevas ciudadanías y la convergencia entorno a las letras de paz. 

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