¿Salpicados del escándalo o envueltos en los hechos de paramilitarismo y corrupción?

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Los medios de comunicación corporativos han titulado como un “enredados” o “salpicados” a los vinculados con las recientes declaraciones del ex presidente del Fondo de Ganaderos de Córdoba y también exgobernador del mismo departamento, Benito Osorio, conocido por sus estrechas relaciones con los altos mandos paramilitares del Bloque Norte y Córdoba, entre ellos Mancuso y Jorge 40. También es señalada como nota al margen la influencia que el expresidente Álvaro Uribe Vélez tuvo en su nombramiento en el cargo de gobernador, su estrecha relación con José Félix Lafaurie presidente de FEDEGAN (Federación Nacional de Ganaderos) y la inmensa fortuna y poder de la que ostentaba.

En su testimonio Osorio aseguró ser testigo de cómo los fondos de ganaderos del departamento, junto con FEDEGAN, financiaron a los grupos paramilitares y organizaron en conjunto el asesinato y desplazamiento masivo de miles de campesinos de la zona de Córdoba y Urabá; además, afirmó presenciar el encuentro de Lafaurie y Salvatore Mancuso para organizar la elección de Mario Iguarán como fiscal general en el periodo de 2005 a 2009.

No hay absolutamente nada enredado en los vínculos de ganaderos, empresarios y políticos con la financiación y expansión del paramilitarismo

Con lista en mano, con los datos personales de los miembros de la Corte Suprema y sus amigos, (no para tumbar las puertas de sus casas, sacarlos semidesnudos, pararlos en la mitad de una cancha y asesinarlos en frente de sus familias, como hicieron con miles de  campesinos) sino para llamarlos, tomarse unas copas y pensarse cómo construir el país que les convenía, iniciaron una cruzada a nombre del gobierno nacional en palabras de Osorio; cruzada que desembocó en la efectiva elección de Iguarán como fiscal general de la nación y quien desde su cargo, nombraría a la esposa del presidente de FEDEGAN José Félix Lafaurie, la actual senadora María Fernanda Cabal, vinculada con hechos de corrupción y parapolítica, como directora de Asuntos Internacionales, como un agradecimiento por la conquista política obtenida en conjunto.

Sería mejor afirmar que están salpicados por todos los años desangrando al país y que siguen enredando la administración de la justicia para garantizar su impunidad

Con este testimonio y el de otros importantes miembros de la Autodefensas Unidas de Colombia, incluyendo al último jefe máximo de los paramilitares, Salvatore Mancuso, es un atrevimiento llamar enredo a estos lazos. No hay absolutamente nada enredado en los vínculos de ganaderos, empresarios y políticos con la financiación y expansión del paramilitarismo, no se puede llamar salpicadura a vínculos que eran un secreto a voces en las zonas más álgidas del conflicto, que, durante las versiones libres de los paramilitares se nombraron y demostraron con las listas firmadas por centenares de ganaderos, políticos y empresarios para la consolidación de la llamada “parapolítica”, que, en los tribunales de justicia y paz Salvatore Mancuso ratificó y que el mismo Lafaurie en 2006 confirmó esta información cuando declaró que el gremio de ganaderos auspicio a los paramilitares como una medida de autodefensa.

A esos ganaderos, políticos y sus “enredos” como actores del conflicto y reproductores de narrativas sociales para justificar la violencia, se les está acabando la cuerda.

Sería mejor afirmar que están salpicados por todos los años desangrando al país y que siguen enredando la administración de la justicia para garantizar su impunidad, que lo único supuesto es su apuesta por la paz o por la ganadería sostenible, como respondió Lafaurie a los señalamientos, cuando en realidad es un profundo temor a la verdad, a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) o a todo aquello que ponga en duda la historia, la memoria, el sentido común que han construido para mantenerse en el poder, porque a esos ganaderos, políticos y sus “enredos” como actores del conflicto y reproductores de narrativas sociales para justificar la violencia, se les está acabando la cuerda.

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