El campo político colombiano: ¿Cuál es la contradicción principal? ¿Cuál es la tarea clave del campo democrático popular?

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Opiniones en forma de tesis

1. El campo político siempre expresa las relaciones entre clases, sus apuestas e intereses. No puede abordarse desde una explicación liberal que describe trayectorias de actores desterrenalizados guiados por ideales universales. Los partidos y movimientos políticos expresan formaciones de clase. El campo político colombiano, conformado en los últimos años, se caracteriza por una intensa lucha entre facciones de las clases dominantes, por darle determinado énfasis al modelo de acumulación capitalista guiado por los monopolios internacionales capitalistas y por el repliegue del proyecto alternativo democrático popular y sus dificultades para deslindar del proyecto hegemónico.

2. Una lectura que orienta a franjas importantes de las izquierdas y los centroizquierdas, con diferentes matices y énfasis, es que la contradicción clave del campo político es entre sectores de una burguesía modernizante y sectores de una ultraderecha militarista y económicamente retardataria, en consecuencia la lógica y el buen sentido obligan a cerrar filas con el sector progresista (aunque vacilante) de la granburguesía y cerrarle el paso a los retardatarios.

3. Esta visión es profundamente superficial y metafísica, en tanto describe una falsa división del carácter y composición de las facciones enfrentadas de las clases dominantes. El sector fascista no es un sector absolutamente enfeudado y no se opone para nada al modelo de acumulación capitalista y el sector “modernizante” no es tan liberal y modernizante como se quisiera. En ambos hay, en diferente grado, elementos fascistizantes y sobre todo tienen como unidad el desenvolvimiento del modelo de acumulación por desposesión, la defensa del capital financiero y la primacía del proceso de concentración y centralización monopolista de capitales. Así que fijar las esperanzas en una deseable transición democrática y en una alianza con el sector modernizante del capitalismo neoliberal, es empeñar y rehuir la necesidad apremiante del momento: construir un nuevo proyecto alternativo, en deslinde con el proyecto dominante. Más aún cuando, el desgastado y desprestigiado santismo, cuyo partido, la U, se muestra incapaz de proponer siquiera candidato, dejando que la recomposición política de las clases dominantes la jalonen el uribismo y el vargasllerismo. Veremos los esfuerzos de más de uno por travestir a este último de “bastión democrático y pacifista consumado”.

4. Igualmente, es insuficiente y poco convincente que el elemento decisorio para la ampliación de derechos políticos y económico-sociales del pueblo en el actual momento político sea el desarrollo de la implementación de los acuerdos. Estos son un aspecto importante, y sobre todo se debe defender las garantías políticas para que el tránsito de la insurgencia a la actividad política sin armas, no repercuta en un nuevo fracaso y en otro ciclo de violencia. Ahora bien, es insuficiente porque la dinámica de las luchas populares recientes están brotando de la reiteración de los incumplimientos de los acuerdos del gobierno con los movimientos sociales y su idea de que la paz no tiene por qué implicar reformas y concesiones.

5. La contradicción clave de este momento político es a todas luces la que existe entre proyecto hegemónico capitalista y la democracia para el pueblo. El viejo estado busca recomponerse y oxigenarse para conducir y hacer viable el modelo económico. La democracia para el pueblo incluye la implementación de los acuerdos con las Farc, las garantías para el nuevo partido, el apoyo al proceso de diálogos que definan el ELN y el EPL, la exigencia de los derechos económico sociales de las mayorías, el desmonte completo del paramilitarismo y sobre todo el trabajo principal por sentar las bases de un proyecto antihegemónico, plural, diverso, anticapitalista, antipatriarcal, incluyente, orientada a nutrir de pueblo la apuesta. Es decir, en el campo democrático-popular requerimos llegar a acuerdos sobre estos puntos, si se opta por la vía de que primero nos unamos en torno a qué facción de los de arriba debemos situarnos, será aún más profunda y lejana la recomposición de las alternativas desde el punto de vista y las necesidades de los de abajo.

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Por: Frank Molano, profesor. Amigo de la casa.

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