Parar para avanzar y ganar: caja de herramientas de análisis y propuestas para el 21-N

Nota: el siguiente texto es el resultado de las reflexiones de personas inquietas e interesadas en enriquecer las miradas en un momento político crucial para dar saltos de calidad en el proceso de acumulación de fuerzas del campo popular. Queremos, pues, abrir un debate y aportar ideas que lo enriquezcan, no ofrecer un recetario que deba ser cumplido al pie de la letra.

Creemos no exagerar al decir que, dadas las condiciones de indignación ciudadana creciente y la relativa crisis de credibilidad de los que mandan, el paro convocado para el próximo 21 de noviembre puede ser el punto de partida de un proceso de movilización trascendental para la historia del país, pero, infelizmente, puede ser también otra oportunidad dilapidada en la que hagamos una marcha grande y bulla mediática durante un día y a la mañana siguiente como en la canción de Serrat vuelve el pobre a su pobreza, vuelve el rico a sus riquezas y el señor cura a sus misas.

A continuación, presentamos algunos elementos de análisis y propuestas que pretenden contribuir al propósito común de hacer del 21-N una ocasión para hacer pagar caro a los de arriba el precio de sus políticas contra la gente sencilla de nuestro país. No está de más recordar que, aunque en tiempos de reflujo hayamos normalizado la idea según la cual un paro es una marcha de tres horas por alguna calle céntrica que termina con discursos que casi nadie escucha en una tarima, en realidad, un paro es una batalla política que los de abajo enfrentan para demostrar su fuerza a los adversarios, avanzar y ganar.

  • El 21-N como arranque de un proceso de movilización transversal, sostenida y con vocación de triunfo

En primer lugar, el paro del 21-N no es el paro de las centrales obreras aunque ellas sean muy importantes, no es el paro de la izquierda aunque sus organizaciones y militantes participemos, no es el paro del «petrismo» aunque esa corriente política y otras se movilicen también; debemos aspirar a que este sea el paro de todo el pueblo: el paro de los de abajo contra los de arriba y el de las mayorías ciudadanas que se sientan inconformes contra la minúscula élite que nos mal gobierna, para esto toca pasar de la atomización gremial, sectorial y sectaria que nos divide a la transversalidad, entendida esta como la capacidad de convocar y articular a las y los colombianos en torno a propósitos que nos son comunes más allá de las múltiples diferencias que nos puedan separar, toda esa gente que se siente molesta con lo que estamos viviendo, pero que no necesariamente responde a nuestros lugares de enunciación, nuestros lenguajes o símbolos o que simplemente no se sienten identificados con nuestras etiquetas y consignas, es precisamente a la que necesitamos conmover para sumar el 99% de la sociedad contra ese odioso 1% minúsculo pero poderoso que nos jode la vida todos los días con sus decisiones.

En este país solo el 4,6% de la población laboralmente activa está sindicalizada, esto quiere decir, que una muy minúscula porción de la sociedad cuenta con garantías y respaldos colectivos que le defiendan para marchar en horas de trabajo, esto nos exige buscar alternativas para vincular a esa amplia franja de personas que por distintas razones no pueden ir a las calles a manifestarse, una posibilidad inicial es declarar ese día un paro de consumo a los almacenes de cadena y centros comerciales. Tocar el bolsillo a las grandes superficies y volver a comprar en la tienda del barrio y al pequeño comerciante, es también, una manera de presionar al poder donde más les duele: en sus ganancias.

En segundo lugar, podemos intentar ejercicios de brazos caídos durante pequeños espacios de la jornada de trabajo en el que se hable con los compañeros de la situación del país o en la que las y los trabajadores se ausenten de su puesto, esa también es una manera de contribuir a visibilizar la indignación.

En tercer lugar, es necesario posicionar símbolos de la protesta que puedan ser llevados a los sitios de trabajo de quienes no puedan marchar para generar opinión pública, el movimiento independentista catalán, por ejemplo, usa un lazo amarillo en la solapa, aquí propondríamos usar la camiseta de la selección Colombia que es un símbolo más o menos universal que nos identifica y que el uribismo y la derecha han querido usurpar como si la patria fuera de ellos. Esta es, además, una posibilidad de disputar esa simbología y poner sobre la mesa que la patria somos también las y los disidentes, rebeldes, y en general quienes queremos otra cosa para nuestro país. Medidas complementarias como hacer movilización por redes, fijar carteles de apoyo a la protesta en casas y sitios de trabajo o sacar los días o medias jornadas compensatorias por las elecciones, son también maneras de apoyar las movilizaciones.

Desde ya es necesario ir pensando lo que vamos a proponer el día después del 21-N para que las brasas del descontento y la movilización que tanto ha costado encender no se extingan; uno de los factores limitantes en procesos de movilización anteriores es que no han sido pensados —dadas nuestras debilidades y correlaciones de fuerzas desfavorables— como procesos sostenidos en el tiempo. Es inconveniente, en nuestra opinión, seguir el trámite canónico de hacer una evaluación posterior en reuniones sindicales y trazar una nueva fecha seguramente lejana para hacer otra marcha; de entrada, proponemos considerar las siguientes posibilidades para trazar una agenda que mantenga cohesionado y movilizado el descontento:

-Asambleas ciudadanas autoconvocadas en pueblos, veredas y plazas de ciudades para aportar, desde el sentir y voz de la gente, elementos a la construcción de un pliego nacional.

-Apagón simbólico en casas y negocios terminando con cacerolazos, acompañado de movilización por redes sociales.

-Marcha del silencio la siguiente semana en la cual se haga entrega oficial al gobierno nacional de un conjunto de exigencias ciudadanas construidas de forma amplia y alimentadas por múltiples colectivos e individuos.

-Conmemoración del día de la no violencia contra la mujer.

  • Exigencias ciudadanas

Oponerse a lo que se ha llamado «Paquetazo de Duque» está bien, pero nos hace incurrir en la lógica reactiva y es insuficiente para sostener un proceso de movilización, se necesitan, además, un conjunto de exigencias ciudadanas frente a las cuales el gobierno nacional no se pueda permitir recular para salvar el pellejo y la gobernabilidad —como lo ha venido haciendo—, porque sabemos que estas son maniobras para desactivar la movilización y que ese paso atrás de los que mandan es transitorio porque en cuanto bajemos la guardia y vean mejor ambiente político para abrocharnos con las reformas que les mandan los gremios, los banqueros y los organismos internacionales —a quienes siempre obedecen— lo harán sin dudar. En tal sentido, postulamos unos puntos que no son palabra sagrada y que solo pretenden brindar insumos y abrir un debate necesario respecto a la necesidad de establecer una serie de demandas articuladoras de las que puedan derivar medidas que contribuyan a mejorar la vida de la gente y a comprobar a las mayorías que luchar vale la pena.

  1. No al paquetazo

El gobierno debe desistir públicamente de las siguientes medidas:

-Contratación por horas.

-Salarios mínimos regionales.

-Reforma pensional que liquide o debilite el régimen de prima media.

-Venta o enajenación del patrimonio público.

  1. Que no nos sigan robando:

-Establecer una ley que dictamine reclusión carcelaria intramuros para los partícipes comprobados de actos de corrupción, muerte política e imposibilidad de volver a contratar o ser elegidos para cargos del Estado.

-Establecer 10 SMMLV como tope salarial de los altos funcionarios del estado: congresistas, ministros, presidente, vicepresidente, embajadores.

-Hacer obligatorio como requisito de posesión en los altos cargos públicos la publicación de las declaraciones de renta de los altos funcionarios del Estado.

-Todos los funcionarios públicos de elección popular estarán obligados a presentar una rendición de cuentas anual en la que se permita el debate y la participación activa de la ciudadanía. Esta debe incluir una relación expresa de sus ingresos durante ese periodo.

-Los senadores, representantes, diputados, concejales y ediles que sumen más de 6 faltas continuas o discontinuas a las respectivas sesiones de trabajo de sus respectivas corporaciones perderán su curul y a esta se aplicará el sistema de «la silla vacía».

  1. La economía al servicio de la gente:

-Aumento del salario mínimo para los trabajadores en las siguientes proporciones 8% en el 2020; 7% para el 2021; y 6% en el año 2022.

-Acabar con el 4×1000 y los cobros de servicios financieros por transacciones en los cajeros.

-Ley de alivio para las deudas agropecuarias de las y los campesinos del país.

-Eliminar progresivamente las exenciones tributarias a grandes empresarios y multinacionales.

-Compromiso de revisar y renegociar los Tratados de Libre Comercio para salvaguardar la producción y el trabajo nacional. Implementar una política de mediano plazo que haga posible la sustitución de importaciones y la articulación del mercado interno.

– Disminución del IVA del 19% al 5% en los productos de la canasta familiar, especialmente en los ítems de abarrotes, vestuario y vivienda.

-Disminución del precio de la gasolina y los combustibles en todo el territorio nacional.

  1. Por encima de las ganancias de unos pocos, cuidar la casa común y los animales:

-Modificación de la jurisprudencia y los marcos normativos necesarios que hagan posible reactivar el mecanismo de consultas populares como una forma de decisión ciudadana sobre el territorio que habitan.

-Eliminar de la resolución 00350 del 2019 la pesca de tiburones y los estímulos a la práctica del «aleteo».

-Prohibición del Fracking.

  1. Defender la vida de las y los líderes sociales:

-Esclarecer en un plazo perentorio los crímenes y amenazas cometidos contra líderes y lideresas sociales del país y castigar a los responsables intelectuales y materiales de esos delitos.

-Aumentar las partidas presupuestales y garantías institucionales orientadas a proteger a las y los líderes sociales del país.

  1. La educación es el arma para construir el futuro:

-Mejorar el presupuesto, cobertura, calidad, oportunidad y transparencia del plan de alimentación escolar especialmente en las zonas rurales y los sectores más vulnerables.

-Cumplir cabalmente los acuerdos con el movimiento de la educación superior del año pasado.

-Destinar las partidas presupuestales necesarias para que sea posible la matricula 0 para todos los estudiantes de universidades públicas del país.

– Aumentar los recursos para saneamiento básico, salud y educación a través de una reforma efectiva y democrática al Sistema General de Participaciones.

-Destinar obligatoriamente 2 puntos del PIB anual a la ciencia, la tecnología y la innovación a partir de 2021.

  1. La salud es un derecho y no un negocio:

-Pago inmediato de las deudas de las EPS a los hospitales, clínicas públicas y entidades territoriales.

-Postular en el corto plazo una reforma integral al modelo de salud que elimine la intermediación financiera y que se fundamente en el acceso universal y gratuito a la salud.

  • El adversario frente al 21-N

Las elites entienden muy bien lo explosiva que puede resultar la situación presente dados los factores que en ella confluyen: un continente en llamas por cuenta de manifestaciones, protestas y golpes de Estado, un gobierno que es percibido como débil y sin rumbo, una ciudadanía cada vez más inconforme y un partido de gobierno al que le cuesta cada vez más imponer sus narrativas sobre la mayoría social; por esta razón, han desplegado una campaña mediática fundada en miedo y engaños para encajar tanto como sea posible los costos políticos que les supone el 21-N.

Esta andanada ideológica —expresión de una profunda desesperación y temor de quienes mandan frente a la posibilidad de que el 21-N sea más que una marcha y pueda convertirse en una auténtica crisis de régimen que les implique, como en el caso chileno: «compartir sus privilegios»— está construida entorno a dos líneas de argumentación básica: una camorrera y belicosa que sustentan los dirigentes del Centro Democrático que no están involucrados directamente en el gobierno en la cual se intenta ligar la movilización a la anarquía, Venezuela y hasta con el demonio mismo; por otro lado, una más mesurada en la que intervienen los ministros y Duque en la cual se sustenta que no hay razones para la protesta porque el gobierno nunca ha hablado de hacer reformas de ningún tipo a pesar que existan declaraciones y proyectos de ley que prueban exactamente lo contrario, ambas, no obstante, tienen como objetivo común reducir a su mínima expresión al 21-N.

Consideraciones finales

-Lo que el uribismo está esperando son desordenes y tropeles para justificar una represión y desprestigio que apague el movimiento, convendría dejarlos con los crespos hechos en el entendido que las barricadas en llamas, aunque nos resulten eróticas a muchos, si no sirven para acumular opinión pública y apoyos, no son útiles en absoluto.

-Hay que pensar la conducción del movimiento más allá de las sedes y las cúpulas sindicales e ir construyendo un musculo organizativo desde abajo fundado en asambleas ciudadanas en las cuales la gente opine, aporte y decida; esta es una idea que definitivamente debemos atrevernos a probar.

-Puede ser que el paro no acabe con el imperialismo, ni logre abolir la propiedad privada sobre los medios de producción, pero atreverse a conquistar un conjunto de reivindicaciones que siembren contradicciones en nuestros adversarios y den esperanza a los nuestros es en estos tiempos la mejor manera de hacer una política radical.

Luis Felipe Marín Guzmán

Julián Alvarán Muñoz.

Francisco Javier Castaño Correa

Camila Trujillo Sánchez

Bladimir Ramírez Valencia.

Fernando Cuenca.

Laura Fonseca Peña

Alejandro Parra Giraldo

Wilmar Castillo Amorocho.

Yenny Andrea Belalcazar.

Camilo Imbacuan Pazos.

Sebastián Galvis Acevedo

Rafael Núñez

Laura Daza Serna

Esteban Bernal

Karent Portilla

Víctor Hugo Ramírez Porres

Diana Lorena Echeverry

Jesús Villa

Martín Román

Luz María Múnera

Julián Andrés Herrera Valencia

Olimpo Cárdenas Delgado

Miguel Ángel Romero

Andrés Llano

David Sánchez

David Martínez

Jose Oner Jimenez

 

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