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El Lara-móvil

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Llegó mi época favorita del año: ya empezaron las campañas políticas, hay debates, la gente está eufórica y las agencias o estrategas de comunicaciones muestran toda su creatividad —o falta de ella— Llegaron los tiempos de risas, tensión y magia electoral, por eso desde ya sigo a todos los candidatos a la alcaldía de Bogotá para conocer sus propuestas porque soy una ciudadana comprometida y curiosa.

¡Llegaron los tiempos de risas, tensión y magia electoral!

El fin de semana recibí una grata sorpresa, un candidato se apartó de los bailes ridículos en programas radiales, y de los retos tontos, pero de todos modos estuvo a la altura de lo que se espera en estos días: Rodrigo Lara presentó en Tik Tok su Lara-móvil, lo mejor es que no le bastó con mostrar el carro, sino que dijo: “Ahora sí que tiemblan los ladrones porque vean, nos llegó el Batimóvil, no se nos va a escapar ni un ladrón”. ¡Se manifestó la magia electoral! Una sensación de calidez me invadió, todo lo que me gusta sintetizado en 12 segundos.

Usa algo así como una estrategia de péndulo para recoger los votos de la derecha, del centro, y de los sectores progresistas

Rodrigo Lara lleva años preparándose para llegar a un cargo del ejecutivo, ya quemó sus cartuchos en la Cámara de Representantes y en el Senado, se midió en las elecciones presidenciales y ahora va con toda por la alcaldía de Bogotá. Usa algo así como una estrategia de péndulo para recoger los votos de la derecha, del centro, y de los sectores progresistas, así que el video le cae de perlas con todos, por supuesto, si lo vemos más allá del Batimóvil en el parqueadero.

Si hacemos un ejercicio comparativo partiendo de un acomodado principio de realidad, es posible decir que Lara se siente un poquito como Bruce Wayne en ciudad Gótica. Dos hombres que, cegados por la venda del privilegio, creen que el problema de la ciudad es la delincuencia y asumen un rol de patrulleros o vigilantes, ni siquiera de detectives como John McClane. Tienen una visión tan obtusa de la seguridad que no les deja ver nada estructural, ni tocar a los de su misma clase. Rodrigo Lara parece una copia un poco menos musculosa y lukera del Batman Begins de Christopher Nolan, de la que, a propósito, Zizek dice:

“el héroe permanece dentro de las limitaciones de un orden liberal: el sistema puede ser defendido con métodos moralmente aceptables. (...) El héroe es simplemente una figura clásica de los vigilantes urbanos que castiga a los criminales donde la policía no puede hacerlo”.

Una de las formas es por medio de una nueva cárcel distrital, pero diferente a la Cárcel Distrital, sin que sea necesariamente el Asilo Arkham.

Rodrigo siente que Bogotá es como su mansión, en la que pone a la gente a trabajar, a estudiar, o en la cárcel, según corresponda, sobre todo para “el muchacho que ni estudia, ni trabaja”, un espécimen capitalino que lo pone renervioso, pero al que, según él, le va a cambiar la vida. Una de las formas es por medio de una nueva cárcel distrital, pero diferente a la Cárcel Distrital, sin que sea necesariamente el Asilo Arkham. Una propuesta dirigida a quienes son fans de Bukele, pero más tranqui para no molestar a los progres desubicados: su propuesta es una “descentralización por experimentación” con una cárcel privada, sin que sea como la de Orange is the New Black, para allí, resocializar “al muchacho”.

Creo que los candidatos deberían ver menos Batman y de pronto más The Wire

Hay que decirlo, Rodrigo y Bruce tienen diferencias además de las económicas, mientras que el segundo casi que quedó en la quiebra por su proyecto de energía limpia ―que lamentablemente, sería manipulado por el parche de Ra’s al Ghul―, esa sería su marca ante el mundo; mientras que la de Rodrigo será un mejorado Museo del Oro que será construido por los diez mejores arquitectos del mundo, para que, como dice el patrón: “me dejen un edificio absolutamente extraordinario”.

Para cerrar, creo que los candidatos deberían ver menos Batman y de pronto más The Wire, si es que van a basar su candidatura en referencias de la cultura pop, y no tienen mucho interés en escuchar de manera genuina a quienes vivimos en Bogotá.

Una opinión sobre Barbie (Spoiler Alert!)

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“Es literalmente imposible ser mujer.
Eres muy hermosa e inteligente
y me parte el alma que no
creas ser suficientemente buena”.
Gloria en Barbie

La presencia de Barbie, la hubiéramos tenido o no, siempre estuvo ahí, al menos para un importante número de personas de los centros urbanos. Barbie estuvo como objeto de deseo, como imagen de belleza, como juguete de lujo y también como superficie de experimentos estéticos. En su defecto algunas accedimos a Teresa, no la amiga latina de Barbie que salió al mercado a finales de los años ochenta, sino una de las tantas falsificaciones nacionales de la siempre costosa muñeca de belleza imposible que fabrica Mattel.

El aspecto más comercial no es la multimillonaria campaña de expectativa que se hizo sobre la película, sino el que prácticamente todas las cosas que aparecen en ella son susceptibles de mercadearse

Ahora ella reaparece como película para vender más productos de la marca que, al parecer, espera replantear algunos de los principios que definen a la muñeca, además de introducir patrocinios de otras tantas marcas de prestigio internacional. El aspecto más comercial no es la multimillonaria campaña de expectativa que se hizo sobre la película, sino el que prácticamente todas las cosas que aparecen en ella son susceptibles de mercadearse: tenemos muchos más personajes, la recuperación de algunos olvidados, prendas clásicas de todos los tiempos, cosas de uso diario como carros y casas, medios de transporte alternativos… Todo un negocio, en el marco de una comedia ligera no muy apegada al realismo, con chistes subidos de tono e interpretaciones musicales con divertidas coreografías.

A pesar de todo ello, sería injusto no aceptar que la estrategia de márquetin es, por lo menos, interesante. Se soporta en una reflexión sobre los problemas de la idealización de un tipo de mujer asociados a Barbie; ella misma se sorprende de las críticas que le hacen cara a cara un grupo de adolescentes que la desprecian en lugar de adorarla. Cierto que con Barbie se impuso un tipo de juguete con el que el rol de madre no era lo determinante, sino la ficción de la adultez y la independencia, pero terminó siendo un mecanismo de promoción del consumo y de estándares corporales muy estrechos. Por ello, se podría considerar a esta película como un acto de contrición de Mattel aliándose con unos discursos de género que trata explícitamente, para fortalecer y actualizar su marca.

Cierto que con Barbie se impuso un tipo de juguete con el que el rol de madre no era lo determinante, sino la ficción de la adultez y la independencia, pero terminó siendo un mecanismo de promoción del consumo y de estándares corporales muy estrechos.

La historia, dirigida por Greta Gerwig, es un contrapunto entre dos universos, el de la muñeca, Barbieland, y el nuestro. Lo que se subraya sin ningún tipo de ambigüedad en cada uno de estos mundos es la centralidad de sus binarismos y jerarquías de género. En nuestro mundo las mujeres son hostigadas por su belleza, encajadas en roles de cuidado y superficialidad, y con muy poco poder en el campo de los negocios. En Barbieland, en cambio, los Ken son accesorios, están al servicio de Barbie y parece que lo único que les importa es la aprobación de la muñeca. La película es clara en señalar que en el mundo real y en el de ficción, hay un género despreciado y al servicio del otro.

Cuando Barbie llega al mundo real, siente el peso de la inversión de los roles de género respecto de Barbieland. Nos habla de la incomodidad y el malestar que percibe solo con la mirada y los comentarios de los humanos con que se cruza. Por su parte, Ken siente lo opuesto, el respeto y la ventaja de ser un hombre en el mundo real. Un descubrimiento que lo lleva de vuelta a su mundo de ficción para enseñarle a los otros Ken el gozo de una existencia llena de privilegios, en el que las mujeres están al servicio de los hombres.

Mientras la aventura de Barbie continúa en nuestra realidad, Ken convierte su mundo de ficción en Kenland. Limitando en rango de acción de las Barbies de todo tipo a servidoras de los caprichos de los Ken, los cuales, como en el mundo idealizado de Barbie, son simplistas y estereotipados. Estos contrastes y cambios en los roles de género marcados me parece que tienen un carácter didáctico muy poderoso: se expresan bien unas sensaciones que como mujeres conocemos pero que son difíciles de transmitir a quienes no sufren ese tipo de exclusión en nuestras sociedades. Cierto que la masculinidad que se muestra en Kenland es exagerada, pero la feminidad de Barbieland también lo era, esa exageración idealizada es uno de los rasgos distintivos del mundo de la ficción, ajeno a las ambigüedades, dramas y dificultades del mundo real.

Estos contrastes y cambios en los roles de género marcados me parece que tienen un carácter didáctico muy poderoso: se expresan bien unas sensaciones que como mujeres conocemos pero que son difíciles de transmitir a quienes no sufren ese tipo de exclusión en nuestras sociedades.

Es justo esta exageración, muy a tono con el género de la película, lo que esclarece la ridiculez de los estereotipos y segregaciones de género, pero también lo pesado de su carga. Ahora en el mundo de ficción, Gloria, la humana que jugaba con la muñeca protagonista (interpretada por Margot Robbie) anima a Barbie para recuperar Barbieland, eso sí, señalando que la figura perfecta de feminidad que Barbie representa es imposible, mientras que, a la inversa, Barbie libera a Ken no solo de la frágil banalidad de esa masculinidad estereotipada, sino también de la carga de ser la figura secundaria al servicio de la muñeca.

No se crea que Barbie le enseña a Ken cómo vivir. Al dislocar las reglas de género ella misma está desubicada, de hecho, toda su aventura ha girado alrededor de su propia crisis existencial. Cuando sale de Barbieland lo hace porque quiere que todo se quede como había estado siempre, ahora ya no le basta volver al estado anterior solo que tampoco sabe qué dirección debe tomar. Así, sale de los atavíos rosados de su mundo hacia un espacio en blanco, de la mano de su creadora Rut Handler, para cumplir el sueño de Pinocho. La película cierra con Barbie asistiendo a un consultorio ginecológico, así nos deja ante la incógnita sobre qué pasó con la “protuberancia de plástico” que desde su creación en 1959 ha tenido en lugar de órganos sexuales.

Creo que la forma directa y tosca con que se acerca al género más que un defecto es una virtud, si en lugar de enfocar la simpleza de la reflexión pensamos en la función didáctica que puede tener hacer visible el peso del género con tanta claridad.

Sin duda, Barbie es una película publicitaria. También es una película ligera, cargada de estereotipos y con una evidente finalidad de entretenimiento. Asimismo, toca muchas cuestiones de género con una evidencia trivial. Adicionalmente, al ser una película sobre una figura que, como Barbie, ha reforzado los roles de género binarios, se concentra mucho en las estandarizadas normas de conducta de las formas “cis” de hombres y mujeres.

Pero Barbie también es una película que hace una apuesta feminista firme: muestra que las cargas sociales que definen nuestros roles de género pesan sobre los hombros de todes, hacen nuestra vida más difícil de lo que ya es, nos obligan a encajar en moldes en los que quizá no cabemos, nos pone ante violencias que soportamos calladamente sin saber bien a qué se deben o si estamos en disposición de asumirlas. Creo que la forma directa y tosca con que se acerca al género más que un defecto es una virtud, si en lugar de enfocar la simpleza de la reflexión pensamos en la función didáctica que puede tener hacer visible el peso del género con tanta claridad. Parece que como cuando era niña, Barbie seguirá ahí, pero esta vez más compleja: ambigua, dispuesta a que las cosas cambien, a envejecer y también a seguir siendo parte de un negocio; una complejidad que, si bien le resta brillo, la hace más real.

 

Una rueda de prensa atropellada: la molestia de Carlos Carrillo

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En la mañana del 25 de julio fue anunciado ante la opinión pública que Gustavo Bolívar es el candidato a la alcaldía de Bogotá por el Pacto Histórico. Se trató de una rueda de prensa poco convencional que en un momento se salió de control, no por las preguntas de espectadores y periodistas, sino por quienes daban la noticia.

las canas que son sinónimo de juventud y, por supuesto, quienes representan las cuotas de la ‘renovación’.

Como es costumbre en este tipo de anuncios, está la diversidad representada de pie, detrás de quienes hablan, caras visibles y sonrientes de las y los representantes de los partidos, facciones y movimientos que conforman el Pacto Histórico, las canas que son sinónimo de juventud y, por supuesto, quienes representan las cuotas de la ‘renovación’. Al frente Heidy Sánchez, Gustavo Bolívar y Carlos Carrillo. 

Todo iba bien, Heidy Sánchez dijo que la Unión Patriótica y el Partido Comunista están firmes con la unidad de la izquierda y apoyan de manera decidida a Gustavo Bolívar, luego fue el turno de Carlos Carrillo, en ese momento el ambiente se enrareció. Era la crónica de una denuncia anunciada.

el Polo Democrático es una ‘famiempresa’ electoral y que el presidente del partido, Alexander López, se dedicó a sabotearlo.

Carrillo agarró el micrófono y empezó a hablar, solamente paraba para pedir aplausos —tomaba aire— y seguía, estaba poseído por una especie de frenesí. Básicamente dijo lo que viene denunciando desde hace semanas en sus redes sociales, según dice, el Polo Democrático es una ‘famiempresa’ electoral y que el presidente del partido, Alexander López, se dedicó a sabotearlo.

Pues hace unos días se dio a conocer una imagen en un tablero con la lista de las y los candidatos al Concejo de Bogotá con sus respectivos votos para definir quiénes del Polo Democrático estarían en la lista del Pacto Histórico. No me voy a detener en el tejemaneje, sino en los resultados: Rocío Dussan sacó 23 votos, Quena Ribadeneira 21, Donka Atanassova 15, Rafael Romero 13, Christian Robayo 7, Celio Nieves 7. 

Todo parece indicar que para los gamonales del Polo Democrático la curul es el nuevo terreno.

La primera denuncia: Rocío es hija de Jaime Dussan, reconocido gamonal del Polo Democrático que actualmente es presidente de Colpensiones. En mayo fue noticia que Dussan padre, aparentemente, participó en una reunión del Pacto Histórico para garantizar que su hija quedara como candidata al concejo por el PDA. Rocío no es la única heredera, Támara Argote es representante a la Cámara y también hija de Álvaro Argote, concejal histórico del Polo Democrático (todo parece indicar que la curul es el nuevo terreno). La segunda denuncia fue sobre la aprobación, la desaprobación, la candidatura y descandidatura de Carrillo por cuenta de Alexander López. 

Lo único sorprendente en la rueda de prensa fue ver la sorpresa de la concejala Ana Teresa Bernal durante el discurso de Carrillo, prácticamente quería que la pellizcaran para saber si era cierto lo que estaba pasando, a diferencia de Heydi Sánchez quien seguro lleva semanas escuchando al monotemático concejal.

Lo cierto es que él se echó a la espalda la denuncia, ya sea porque se cree el ombligo del mundo, o porque está convencido del proyecto de cambio que defiende

El caso es que las denuncias entraron a competir con el anuncio de la candidatura de Bolívar. En los comentarios de rigor con las amistades siempre estuvo presente la inquietud sobre si Carrillo debió hacer eso en la rueda de prensa, para algunas personas si, para otras no. Intenté ponerme en sus zapatos para poder tomar una decisión, pero en lo único que pude pensar fue en que si fuera él me habría bajado la barba. Lo cierto es que él se echó a la espalda la denuncia, ya sea porque se cree el ombligo del mundo, o porque está convencido del proyecto de cambio que defiende, pero abre otras preguntas: ¿al único que le molestó la selección de Rocío Dussan fue a él?, ¿dónde deben hacerse las denuncias?, ¿será que nos acostumbramos a que todo se haga por Twitter?, ¿será que este tipo de ropa sucia se debe lavar en casa?, porque creo que las y los electores tenemos derecho a saber cómo se toman las decisiones por muy pacto y muy histórico que sea.

Posdata: en la rueda de prensa Gustavo Bolívar dijo: ‘Una persona que sepa inglés no le pega una puñalada a nadie’, solo diré que debería ajustar un poquito el discurso y que según eso, soy una delincuente en potencia.

Tipos de personas que se encuentran en el trabajo

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Durante varias semanas he estado haciendo esta clasificación de los tipos de personas que nos encontramos en el trabajo, principalmente desde la observación participante y la entrevista semiestructurada. A continuación, comparto los resultados, no sin antes señalar que una persona puede representar varios tipos a la vez ya que no son excluyentes entre sí. Estas personas se encuentran en empresas, ONGs, o en el Estado.

Hago referencia a las personas en general.

Las camaradas: hablan de ‘la causa’ y por la ‘causa’ esperan que se sacrifique la vida, se trabaje gratis, se carguen ladrillos y se visibilice a la o el camarada. Si alguien no copia a esta dinámica, prácticamente se le somete a un juicio de guerra por reaccionario y por ir en contra de los intereses de la causa que el o la camarada lidera.

Las borrachas: esta categoría es bien amplia, pues se puede tratar de borrachos que se pierden durante la jornada laboral; borrachos que trabajan, es decir, que se embriagan entre semana, pero cumplen con sus funciones; o de borrachos amañados, que después de compartir todo el día con sus compañeros de trabajo, quieren salir a tomarse las polas con ellos.

Está también un tipo liminal al que llamo prendos por necesidad, ¿Cómo se constituyen? Debido a que el trabajo es muy pesado y hostil, se hace necesaria la ingesta de bebidas alcohólicas —y en algunos casos de un poquito de marihuana— durante la jornada laboral, para poder tolerar los abusos. Es así que ciertas personas llegan a un punto en el que no están borrachas, pero tampoco completamente sobrias.

Las que instrumentalizan los feminismos: se trata de mujeres que se valen del conocimiento que tienen de los feminismos para explotar o perjudicar a otras compañeras de trabajo. Son violentas, crueles y despiadadas. Se les encuentra en el feminismo liberal (que es normal), pero también en los feminismos de izquierdas.

Las que se ponen la camiseta, el overol o cualquier prenda, por el trabajo: son aquellas personas que trabajan más de lo que deben, sacrifican sus fines de semana, su salud, las noches, y la vida, para hacer más de lo que les toca. Envían correos a las 3:00 AM, o sacan plata de su bolsillo para aportar a su lugar de trabajo. Al regalarse hacen que su ejemplo sea el rasero para los demás.

La que se queja: tiene que hacer el mismo trabajo que el resto del equipo, pero se queja tanto que parece que hace más. No le rinde por estar quejándose.

Defensoras de Derechos Humanos: de esta clase fueron identificadas dos tipos, el primero está compuesto por lo que denomino ‘los de verdad’, son quienes intentan la coherencia entre su discurso y lo que hacen, no maltratan a subordinad_s y compañer_s de trabajo, son personas consideradas y empáticas. Por otra parte, se encuentran ‘los de fachada’, comúnmente llevan décadas trabajando por la defensa de DDHH, han sido amenazados y creen que eso les da derecho a maltratar a subordinados, y básicamente, a convertirse en tiranos y tiranas.

Quienes hacen lo estrictamente necesario: trabajan de manera directamente proporcional a su salario, separan el trabajo de sus vidas, no son mediocres y son conscientes de las malas condiciones laborales. Normalmente duran poco, ya sea por renuncia o por no poner su existencia en función del lugar en el que trabajan.

La agradecida: estuvo mucho tiempo sin trabajo, o lleva mucho tiempo en ese sitio, así que le agradece al universo, a dios, a la energía positiva, que está recibiendo un salario. Su principal propósito es caer bien y evitar que la saquen. Habla de la fuerza de voluntad, del destino divino, de superar obstáculos y la recompensa que recibirá del cielo.

Las que se ganan indulgencias con avemarías ajenas: quedan bien a costa del trabajo de otros. Se roban las ideas de sus compañeros o subordinados sin avergonzarse. Algunas de estas personas se disculpan y hablan de malos entendidos, pero siempre repiten su modus operandi.

Las sobachaquetas: andan detrás del jefe y así consiguen ascensos, se ríen de los chistes estúpidos de sus superiores, sapean compañeros y pisotean porque creen que hacen parte de la familia de su lugar de trabajo.

Quienes tienen una profunda conexión con la naturaleza: debido a que tienen un sexto sentido y por experiencias místicas, no pueden hacer su trabajo por la relación existente entre la luna y la migraña; la dinámica de las olas y sus lágrimas; los nimbostratus y su estado de ánimo. De esta manera recargan a sus compañeros de trabajo, mientras ellos o ellas recargan energía. 

Las rescatistas: llevan un buen tiempo trabajando en el mismo sitio o son expertas en un tema, si se acude a estas personas dan soluciones concretas, sugieren posibilidades y hacen recomendaciones. Son generosas con el conocimiento.

Los obstáculos: se quedan llorando sobre la leche derramada, no aportan soluciones, hacen mala cara cuando se les pide orientación, dilatan trámites, dan información errónea, pimponean y la culpa siempre es de quien pidió ayuda.

Las saboteadoras: se presentan como personas rigurosas y exigentes, sin embargo, se dedican a aburrir a sus compañer_s de trabajo y arrinconarl_s hasta la desesperación y la renuncia. Suelen usar tácticas como mensajes contradictorios, o no responder preguntas, llamar los viernes a las 10 PM para decir que algo está mal, aunque se hizo al pie de la letra. Maltratan cuando nadie más está presente, o por llamada telefónica, para no dejar testigos.

Las lámparas: para dejar huella o hacerse visibles, se cargan y se inventan más actividades de las necesarias, para luego decir que tiene mucho trabajo.

Fastis de ‘planta’: hacen parte de un paquidérmico sistema que se siente por encima del bien y del mal porque ha sobrevivido a muchos jefes, pero no porque hagan bien su trabajo. Se sienten los dueños del chuzo, son antipáticos, por tener el trabajo asegurado se convierten en barreras para contratistas. Hacen parte del ‘cartel de la coca’, creen que les deben rendir pleitesía, no caminan sino que levitan.

Las mediocres: su propósito es que les paguen por existir. Ganan lo mismo que los demás, pero no hacen nada.

La gente todo bien: con estas personas se puede trabajar en equipo, existe complicidad laboral, y en algunos casos se puede convertir en una gran amistad.

Para cerrar recuerda, tu jefe no es tu amigo 😉

Posdata: trabajar es feo y encontrarse con gente que es paila lo hace mucho peor.

Los animales son parte de la clase trabajadora: Jason Hribal

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Les compartimos un fragmento del texto ‘Los animales son parte de la clase trabajadora revisitado’, publicado por Jason Hribal, en 2012.

(…)

Pero tienen algo importante en común: durante mucho tiempo han sido miembros de la misma clase. Trabajan para los humanos, quienes extraen un superávit de su trabajo para fines de uso, intercambio y/o acumulación.

Saqué varias conclusiones [de la pregunta ¿cuál fue el papel que los demás animales desempeñaron en el desarrollo del capitalismo? a partir de las tasaciones realizadas desde el siglo XVII hasta principios del XIX en la zona del Atlántico Norte, de las Islas Británicas a las Américas]. La primera, que los animales desempeñaron un papel fundamental en el desarrollo del capitalismo. Ninguna de las revoluciones anteriormente citadas podrían haber ocurrido sin ellos. La segunda, que su indispensable papel fue el de trabajadores. Los animales trabajaron en las granjas, las fábricas y las ciudades. Ellos, tanto como los humanos, construyeron el mundo moderno. La tercera, que a través del proceso de las anteriormente citadas revoluciones y a través de su indispensable trabajo, los animales pasaron a formar parte de la clase trabajadora. 

(…)

Las vacas, los pollos, los cerdos y los caballos aparentemente no tienen nada en común. No son de la misma especie. Tienen diferentes culturas, relaciones sociales, métodos de comunicación, medios de gobernanza, etc. Pero tienen algo importante en común: durante mucho tiempo han sido miembros de la misma clase. Trabajan para los humanos, quienes extraen un superávit de su trabajo para fines de uso, intercambio y/o acumulación. Son tratados como propiedades para ser comprados y vendidos. No perciben salario. Estos animales, frecuentemente, tienen que trabajar de manera colaborativa para cumplir con las funciones y tareas que les requieren. Pero también pueden colaborar para resistirse a su trabajo. Esto es más significativo porque estas acciones colectivas, tanto en el trabajo como contra él, son el auto-reconocimiento y la auto-realización de una relación de clase. Estos animales son una clase trabajadora a la que los humanos se han estado uniendo periódicamente a través de la historia. Y sus miembros se han extendido a los esclavos, mujeres, niños y más allá.

Más bien, al situar a otros animales de lleno en nuestras más amplias discusiones, como compañeros trabajadores que producen, resisten y activamente dan forma al mundo, les incluimos en el futuro.

(…)

En su forma actual, nuestro concepto de clase no es adecuado. Es mucho más amplio y complejo de lo que hasta ahora hemos entendido. Reconocer este hecho es un primer paso hacia adelante en el desarrollo de nuevas ideas y enfoques. Hay dificultades por delante. No podemos, por ejemplo, tener diálogos críticos con otros animales. No podemos organizarnos políticamente con ellos en un sentido tradicional. Puede que la relación no proporcione los niveles de reciprocidad a los que estamos acostumbrados, pero estos desafíos pueden ser superados.

Algunos individuos ya han empezado el proceso en serio y en profundidad. Agnese Pignataro ha hecho un llamamiento por un proyecto político entre las especies basado en las ideas de clase, empoderamiento y solidaridad (2009). Sue Donaldson y Will Kymlicka tienen diseños para una ciudadanía políticamente comprometida con los animales de trabajo (2012). Tener estas conversaciones no es ventriloquía. Me he enfrentado a esas acusaciones con el ensayo Understanding Class and Species (Hribal 2011). Tampoco es paternalismo. Más bien, al situar a otros animales de lleno en nuestras más amplias discusiones, como compañeros trabajadores que producen, resisten y activamente dan forma al mundo, les incluimos en el futuro. Esto es una cuestión de solidaridad.

lo largo de Estados Unidos hay actualmente caballos salvajes en Utah, vacas salvajes en Georgia, macacos salvajes en Florida, ovejas salvajes en Hawái, burros salvajes en California, cabras salvajes en el Sur de Illinois y cerdos salvajes en Pennsylvania

Alrededor del mundo hay en marcha importantes debates sobre el futuro del bien común. Sin embargo, lo que se echa en falta en esas conversaciones es dónde y cómo otros animales, en particular nuestros compañeros miembros de la clase trabajadora, encajan en esto. A lo largo de Estados Unidos hay actualmente caballos salvajes en Utah, vacas salvajes en Georgia, macacos salvajes en Florida, ovejas salvajes en Hawái, burros salvajes en California, cabras salvajes en el Sur de Illinois y cerdos salvajes en Pennsylvania. Aunque estos animales no sean originariamente salvajes, son autónomos. Son comunidades cimarronas. El término cimarrones viene del español y se refiere al ganado que ha escapado. Llegó a aplicarse a las esclavas fugadas pero eso fue, de nuevo, más tarde. Algunas de estas comunidades cimarronas son viejas, se remontan a décadas o siglos; algunas son jóvenes y su cultura se está empezando a formar.

Estas criaturas que un día fueron domesticadas han encontrado una forma de sobrevivir y persistir en un bien común que ellas mismas han creado. Este bien común representa una alternativa viable al presente, una alternativa creada por elección, dirección y propósito de los propios animales. Esto no es sólo una teoría, es práctica. Y estará presente en mi trabajo durante las próximas décadas. Otros están invitados a unirse. Los animales han tenido una larga y profunda comprensión del bien común. Deberíamos aprender de ellos y descubrir cómo encajamos juntas en el futuro.

Nuestra historia es invisible: Julieta Kirkwood

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“Nuestra historia es invisible, como es invisible
toda la historia de los oprimidos”

Fragmento del texto ‘Feminario’ – 1987

«Hablar de historia es difícil; pero hablar de historia de la mujer lo es más por varias razones: la casi inexistencia de libros e investigaciones sobre el tema; las mujeres no cuentan su historia (además no soy historiadora).

Pero, la razón de fondo es que sumergirse en la historia es una aventura muy compleja, de gran responsabilidad y que trae una serie de efectos. Bloch lo plantea así:

- La incapacidad que tenemos de comprender el presente, nace fatalmente de la ignorancia del pasado; pero agrega que;
- No es menos vano y absurdo querer entender el pasado si no se sabe nada del presente, porque aquí está la vida-viva y sobre ella y desde ella actuamos; en cambio, para reconocer la vidaviva en el pasado, tenemos que desarrollar tremendos esfuerzos de imaginación.

Ahora bien, si entrar a la historia, en general, es difícil y requiere de un gran esfuerzo, la historia de la mujer supone uno doble y aún más imaginación.

Ahora bien, si entrar a la historia, en general, es difícil y requiere de un gran esfuerzo, la historia de la mujer supone uno doble y aún más imaginación. Porque apenas conocemos el presente de nuestra condición: apenas sabemos cómo y cuánto trabajamos; cómo vivimos; qué se nos niega; cómo somos alienadas; ¿cuál es nuestra identidad? ¿somos algo más que la clase del marido, del padre, del hermano? ¿cómo es nuestra biología, nuestra sexualidad? ¿cómo es nuestra psiquis, nuestra inteligencia? ¿cómo nos comportamos políticamente, en las organizaciones? ¿cuál es nuestro papel en la educación, la salud, etc.?

La conclusión a que se llega: nuestra historia es invisible, como es invisible toda la historia de los (conquistados) oprimidos.

Recién estamos construyendo laboriosamente nuestro presente. De nuestra historia pasada casi nada o poco sabemos. ¿Es Gabriela Mistral, premio Nobel, nuestra historia? ¿Es Fresia? De esos mitos individualizados algo sabemos. ¿Y de las otras, de esas millones que trabajan en fábricas, en el empleo doméstico, en las casas, en las cocinas prendidas por siglos? La conclusión a que se llega: nuestra historia es invisible, como es invisible toda la historia de los (conquistados) oprimidos.

Así, las mujeres también hemos heredado una “historia general” y una historia de nuestra participación en particular (de apoyo), narrada y constituida por los hombres (por la cultura masculina). Esto ha supuesto (al igual que la historia de la conquista), una cierta desviación que nos ha dejado en silencio e invisibles frente a la historia.

o me refiero a la maldad de un hombre (aunque a veces…), sino de un sistema cultural total que establece y fija roles rígidos en virtud del orden, de la religión, de la filosofía, etc., también inventados por los hombres.

(…) Bien, decíamos que o no teníamos historia o ésta está narrada por los hombres que nos hacen invisibles. Pero, todo el mundo sabe que ser hombre es distinto a ser mujer, y que probablemente ha sido así antes. Luego, tendríamos una historia no conocida. De allí que un primer paso para superar este peso de la historiografía masculina (hegemónica), en nuestras conciencias y en nuestro hacer, tendrá que querer mostrar las características de masculinidad de esa historia y reconocer, tomar visible (sacar a luz, parir) todo lo actuado por las mujeres, especialmente, todo lo hecho por aquellas que antes que nosotras han resistido, han luchado, por cambiar nuestra condición.

Cuando hablo de “masculinidad”, no me refiero a la maldad de un hombre (aunque a veces…), sino de un sistema cultural total que establece y fija roles rígidos en virtud del orden, de la religión, de la filosofía, etc., también inventados por los hombres.

La mayoría de las veces, los orígenes de los logros actuales en la condición de la mujer nos son desconocidos, no identificados.

La mayoría de las veces, los orígenes de los logros actuales en la condición de la mujer nos son desconocidos, no identificados. Así, tendemos a creer que son “concesiones” de nuestros amantes protectores, e ignoramos que otras antes que nosotras han sufrido castigos, presiones, prisiones, torturas, muerte, para que hoy nos paremos cuasi como seres humanos, ciudadanas, con derecho a leer y educarse, con derecho a trabajar, a proteger nuestra maternidad, a no vendarse los pies, a no deformarse cuellos ni cinturas, ni pechos. En suma, a paramos como aspirantes a “personas integrales”.

La historia global, sistemáticamente ha olvidado, cuando no ha desvirtuado, el origen de las concepciones que cambiaron la vida de las mujeres, haciéndonos olvidar, como decía, que cada uno de esos logros ha supuesto luchas, resistencias, titánica voluntad (las mujeres inventan muchos de los procedimientos que pasan a la izquierda: asalto al congreso, huelgas de hambre, encadenarse, etc.)».

Julieta Kirkwood (1936-1985) fue una socióloga chilena, reconocida por impulsar desde la academia al movimiento feminista, además de ser referente de los estudios de género en América Latina. Fue opositora activa de la dictadura de Augusto Pinochet, planteó la relación ente democracia y feminismo, además a ella se le atribuye el que sería el lema del movimiento feminista en su país durante esta etapa: “Democracia en la calle, en la casa y en la cama”.

Entre sus textos más conocidos están ‘Tejiendo rebeldías: escritos feministas’, ‘El feminismo como negación del autoritarismo’, ‘Feminarios’, entre otros.

Repartir el trabajo

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El reparto del trabajo permite pensar en una distribución de las cargas, y así, en un reparto del empleo e incluso en una reducción de las jornadas laborales

Una vieja consigna proveniente del anarquismo demandaba el reparto del trabajo. Es una idea simple pero poderosa que parte de un hecho evidente: el trabajo está concentrado, lo que lleva a que unos tengan ese ingreso y otros no, que unas personas tengan que trabajar mucho mientras que otras no pueden trabajar nada (o trabajar de manera informal sin ninguna estabilidad).

el trabajo está concentrado, lo que lleva a que unos tengan ese ingreso y otros no, que unas personas tengan que trabajar mucho mientras que otras no pueden trabajar nada

Hay trabajos con una carga laboral enorme, en los que no existe como tal una jornada, ni fines de semana, ni en general un espacio propicio para el ocio y otras actividades. Mientras que hay otros trabajos en los que el ingreso no está realmente justificado.

En los primeros, la identidad se va fundiendo con el trabajo porque la carga laboral va llevando a que la vida no sea más que el cargo. Entonces, así sea sin intención, se termina pensando todo el tiempo, casi que exclusivamente, en el trabajo, sea en lo que ha sucedido, lo que va a suceder, o en las relaciones interpersonales de ese ámbito. 

El reparto del trabajo permite pensar en una distribución de las cargas, y así, en un reparto del empleo e incluso en una reducción de las jornadas laborales, pero el sistema siempre empuja hacia la concentración de recursos, conocimientos, o cargas. Se prefiere tener un trabajo explotador, en el que el individuo explotado compite por su empleo con el colega y con el desempleado, antes que una mejor organización de ingresos y tareas. En últimas, se deja de lado la posibilidad de una organización del empleo cuyo principio sea la colaboración.

la concentración del trabajo, contradictoriamente, propicia la ineficiencia y la ineficacia, porque va configurando a trabajadoras y trabajadores desgastado

Incluso la concentración del trabajo, contradictoriamente, propicia la ineficiencia y la ineficacia, porque va configurando a trabajadoras y trabajadores desgastados, ansiosos o deprimidos que van cumpliendo a medias con lo que se les exige para poder dar cuenta de todo. Es una lógica absurda. Mientras tanto, gran cantidad de personas desempleadas, deprimidas por esa condición, desean ocupar esos cargos sobreexplotados. 

Cabe precisar que reparto es distinto a división, la división del trabajo que lleva a la ampliación de la diferencia entre trabajo manual e intelectual, y que lleva, a su vez, a la reproducción del imaginario según el cual unas personas son las únicas capacitadas para pensar y mandar y otras para hacer y obedecer. El reparto responde, más bien, a la distribución equitativa y a la superación gradual de esa idea de división. 

Ese desgaste diario, sea por el empleo o el desempleo, debería ser suficiente para imaginar otros modos de vivir, otros modos que lleven a pensar más allá de las lógicas del capitalismo que tienden a la concentración. Otros modos en los que sea posible «trabajar menos, trabajar todos, producir lo necesario y redistribuir todo».

El “White Power” usa corpse paint: del black metal al fascismo

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La música ha sido un insumo social importante: desde su papel como medio para acicalar las necedades burguesas hasta la representación del sentir juvenil, social y revolucionario en las principales coyunturas de la escena mundial, y particularmente, en la latinoamericana. Sin embargo, un sector del black metal, raya con la línea de lo paradójico. Por su contenido, por sus liricas, sus letras e incluso discurso fuertemente religioso y, en otros casos, nacionalista, el black metal ha logrado cautivar la atención de millones de seguidores, pero también de perseguidores.

A la escena de esos áridos años, se mezcló un elemento en este género que, hasta el sol de hoy, ha alcanzado límites de lo misantrópico: el elemento Nazi.

Desde su metamorfosis acelerada en los años 90s, etapa con diferentes hechos marcaron la entrada a una nueva ola, la quema de iglesias y el asesinato masivo de personas era frecuente, el black metal se caracterizó por su agresividad e incluso restricción en un primer momento. A la escena de esos áridos años, se mezcló un elemento en este género que, hasta el sol de hoy, ha alcanzado límites de lo misantrópico: el elemento Nazi.

El movimiento de Black Metal Nacional Socialista, o sus siglas en ingles NSBM, es quizás uno de los más polémicos tanto en contenido como en ritmo y demás. Sus integrantes se caracterizan por coincidir en un discurso nacionalista, que es respaldado por el odio, la oscuridad y el rescate de elementos anticristianos de la escena clásica de los años 90s; no obstante, estos individuos van mucho más allá del espectro estético, pues su contenido artístico, ni tan siquiera entre líneas, defiende arbitraria pero directa y fidedignamente un discurso político.

No obstante, esto es en realidad una instrumentalización del discurso estético y espiritual del black metal clásico, el cual, explicita y desmesuradamente, revive no solo un discurso, sino también la ilusión de repetir un momento en específico de la historia

Un carácter principal de este movimiento es definido por Garrell (2003) quien abarca a su vez la definición del movimiento por integrantes de bandas de esta escena, dice que “este movimiento es una extensión lógica de la disidencia política y espiritual inherente al black metal” (2003, p. 307). No obstante, esto es en realidad una instrumentalización del discurso estético y espiritual del black metal clásico, el cual, explicita y desmesuradamente, revive no solo un discurso, sino también la ilusión de repetir un momento en específico de la historia, dicho momento es el holocausto o también llamada “Solución final”.

Este tipo de bandas, incluso desde su propio nombre, caracteriza su claro enfoque ideológico; tal es el caso de la banda francesa Gestapo 666, cuya influencia directa está en la que solía ser la policía secreta del régimen Nazi. Con sus letras, evocan no solo una posición ideológica, sino también que validan un momento histórico pútrido en el que el exterminio era el único medio para abastecer al honor nacional; siendo esta la manifestación del nacionalismo sucio y ambiguo que aun defienden muchos ¿o no le suena a sumercé familiar?

Otro insumo de instrumentalización es el teológico, materializado en el odio al cristianismo, haciendo del discurso nacionalista, una propuesta de combate a lo que es el aspecto religioso. Retomando el ejemplo de Gestapo 666, en su canción “Gestapo Of Satan” estos afirman: “Los judíos fueron eliminados primero, para satisfacer a nuestro señor SATANAS”. Sin embargo, en realidad el discurso anticristiano, característico de la escena clásica del black metal de los 90s, es solo un pretexto.

En su gen primitivo en los 90s, Varg Vikerns, líder y único miembro de Burzum, buscaba con su propuesta musical anular el discurso cristiano e imponer una religión pagana alterna, símbolo de la destrucción de la raza

El anticristianismo tiene otro objetivo además de la imposición de un discurso nacionalista; dicho objetivo es reivindicar la religión pagana. En su gen primitivo en los 90s, Varg Vikerns, líder y único miembro de Burzum, buscaba con su propuesta musical anular el discurso cristiano e imponer una religión pagana alterna, símbolo de la destrucción de la raza y de imposición de una nueva generación de hombres. Lo anterior apoyado en discursos racistas, homófobos e incluso xenófobos.

En la actualidad, esta escena del NSBM es primordial, y más en el contexto bélico, siendo esta otra de sus estratagemas de justificación del discurso. La base fundamental de la ideología de la escena NSBM, hoy, es el extremo nacionalismo, gen del Nazismo en la validación del exterminio de millones de personas. En Ucrania, por ejemplo, contexto en disputa con Rusia, bandas de black metal han apoyado ideológica y pragmáticamente las determinaciones de Vladimir Zelensky, en donde la nación está por encima de la integridad humana, y la vida de millones de personas se pierde solo por el deseo enfermo de reivindicar un nacionalismo con claras bases fascistas.

En Ucrania, por ejemplo, contexto en disputa con Rusia, bandas de black metal han apoyado ideológica y pragmáticamente las determinaciones de Vladimir Zelensky, en donde la nación está por encima de la integridad humana

Es preocupante el cómo el discurso fascista alcanza el aspecto estético de la humanidad, sinónimo de libertad y trascendencia. La escena del black metal, pese a que es una en donde tanto individuos como estilo y propuesta estética e ideológica es densa, no puede permitir que agrupaciones con claras intenciones de revivir etapas sádicas de la historia y discursos de odio que justifiquen la superioridad, sean parte de una propuesta musical que queda plasmada en el panteón de la cultura, en donde, inmediatamente, será validada la propuesta estética que esconde claros intereses políticos, religiosos, pero también culturales y personales.

Bibliografía

Gardell. M (2003) Gods of the Blood: The pagan Revival and White Separatism. Carolina del Norte: Universidad de Duke.

Opinión de  J. S Ramírez. Estudiante de filosofía de la Universidad de Caldas, amante de la música mamerta y de la historia del pensamiento. 

Crítica a la crítica del Ministerio de Igualdad

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Circula por ahí un video de una ONG ‘progre’ en el que critican el Ministerio de la Igualdad. Lo ví por curiosidad porque quería conocer las razones, bien sustentadas, por las que no están de acuerdo con la nueva cartera, supuse que sus argumentos estarían lejos de los de la derecha. Hasta saque papel y lápiz para tomar nota porque me imaginé que pondrían sobre la mesa debates teóricos, nombrarían autoras y toda la cosa, pero no. Me equivoqué.

El argumento es básicamente el siguiente: el Ministerio es un desperdicio de plata porque ya hay otras entidades o direcciones que trabajan con esas poblaciones, la contratación se presta para pagar favores políticos y no es más que una propuesta vacía.

Ya hay varios artículos y videos que hablan sobre la estructura del Ministerio, el bajo presupuesto que tiene en comparación con otros, o el reto que tiene la vicepresidenta y ministra Francia Márquez para acompasar las dos agendas, así que no me voy a detener en eso que ya ha sido ampliamente analizado sino de los siguientes aspectos:

1.

Los tres poderes públicos en Colombia se han construido con una lógica machista, racista, clasista y patriarcal, no es una exageración, es una verdad de perogrullo. El Ministerio de la Igualdad rompe con este esquema en el ejecutivo y, además, lo pone en función de la garantía de derechos de comunidades históricamente excluidas. 

2.

700 cargos para un ministerio es una cifra realmente muy baja. Los viceministerios son: de la mujer; de juventud; para las poblaciones y territorios excluidos y la superación de la pobreza; de las diversidades; y, finalmente, de pueblos étnicos y campesinos. Digamos que cada viceministerio va a tener la misma cantidad de funcionarios, serían entonces, más o menos, 140 personas en cada uno. Es decir, cada viceministerio va a ser más chiquito que la alcaldía local de Ciudad Bolívar en Bogotá.

Es decir, cada viceministerio va a ser más chiquito que la alcaldía local de Ciudad Bolívar en Bogotá.

Un ejemplo, hay resguardos o consejos comunitarios que superan las 3000 personas, hay zonas de reserva campesina o territorios campesinos agroalimentarios que superan las 800 personas, teniendo en cuenta eso me pregunto ¿Será que 700 personas son suficientes? porque aquí estamos hablando del Estado, no de otra ONG. Creo que las preocupaciones en este sentido deberían ser: ¿Cómo van a manejar las cargas laborales para que sea una entidad eficiente, pero no a costa de quienes trabajarán allá?, ¿Cómo le van a garantizar atención en salud mental a l_s funcionarios para evitar el síndrome de burnout?

También sería chévere hablar sobre el Estado como empleador, pensando en el fortalecimiento de lo público con contratación directa o, así sea, por prestación de servicios. Parece que hemos normalizado la reproducción de la tercerización de esta oferta estatal por medio de las ONGs o las empresas, sin que eso se traduzca, necesariamente, en mayor gestión o eficiencia.

3.

Seguramente van a poner cuotas políticas en el Ministerio de la Igualdad, no faltarán uribistas y godos, de hecho, es de esperarse que eso pase, porque un gobierno se construye a partir de la negociación, es así como se logra la gobernabilidad. Es ingenuo esperar que sea diferente.

4.

La articulación con otras direcciones que misionalmente apuntan a trabajar con estos sectores es una preocupación importante, pero poner al mismo nivel la subdirección de alguna cosa, con un viceministerio, da cuenta del desconocimiento de la estructura del Estado, de los alcances presupuestales o del peso político que se le da a ciertos temas.

5.

Es válido azararse, pero si somos de sectores ‘progres’, las preocupaciones con el Ministerio de la Igualdad son diferentes a las de las derechas. 

El Ministerio de la Igualdad no va a terminar con la desigualdad en el país, pero si cambia la forma en la que se ha venido abordando , entendiendo que los problemas del país son estructurales, y que la exclusión es resultado de eso, no de las personas que no fueron capaces de echarle ganas a la vida. 

Es válido azararse, pero si somos de sectores ‘progres’, las preocupaciones con el Ministerio de la Igualdad son diferentes a las de las derechas. 

Recordemos que Colombia va más allá del barrio tranqui en el que algun_s viven, que hay sectores a los que, lamentablemente, no les queda otro camino diferente al delito porque encuentran todas las puertas cerradas y su experiencia está marcada por la subalternidad, o que estudiar ya no es sinónimo de movilidad social. Para cerrar, como diría Silvio Rodríguez en la Canción en Harapos:

Qué fácil es protestar por la bomba que cayó
A mil kilómetros del ropero y del refrigerador
Qué fácil es escribir algo que invite a la acción
Contra tiranos, contra asesinos
Contra la cruz o el poder divino
Siempre al alcance de la vidriera y el comedor

Posdata: un artículo de opinión no es objetivo, sin embargo, sí es importante estudiar antes de decir lo que se va a decir, toca revisar bibliografía, consultar con las amistades, en fin, el contenido importa no solo los likes. 

Un sistema jodido: meritocracia

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Ya no necesita bases pues la sociedad se ha convertido en su base, se ha encargado de apropiarlo y expandirlo, dañando cada día a las personas, su mentalidad y el funcionamiento del mundo.

Eres incapaz, no eres útil, trabaja, eres una basura. Los cimientos de un sistema que degrada constantemente a las personas, las humilla, las hace sentir menos y las desprecia. En el que la desigualdad social se acentúa constantemente y se basa en ella para extender su plaga desde las escuelas hasta los espacios de trabajo. Ya no necesita bases pues la sociedad se ha convertido en su base, se ha encargado de apropiarlo y expandirlo, dañando cada día a las personas, su mentalidad y el funcionamiento del mundo. Meritocracia. Un nombre que probablemente sea extraño para muchas personas, lo que lo hace aún peor, ya que no son capaces de ver el problema en el que están envueltos.

Pero esta visión utópica sobre la sociedad se ha basado en muchas incoherencias que han conducido a un sistema no realista. La base de esta incoherencia es el ideal de una igualdad social en la que todos puedan tener los mismos privilegios y oportunidades.

La meritocracia ha sido, durante décadas, la forma en que las élites mantienen el dominio sobre las masas, así han construido una jerarquía en torno a la idea del mérito. Esta misma idea de mérito se ha difundido en la sociedad como un estímulo positivo, ya que se ha presentado como la forma en que «las personas con más talento [son dirigidas] a los puestos funcionalmente más importantes y, por lo tanto, mejora la supervivencia y la eficiencia de una sociedad» (Scully, M. A., 2015). Pero esta visión utópica sobre la sociedad se ha basado en muchas incoherencias que han conducido a un sistema no realista. La base de esta incoherencia es el ideal de una igualdad social en la que todos puedan tener los mismos privilegios y oportunidades. Un concepto erróneo que, con ello, conduce a la justificación de esas mismas desigualdades. Como dice Shanon McCoy en su libro Priming meritocracy and the psychological justification of inequality, «este sistema de creencias justifica las desigualdades de estatus localizando la causa de las diferencias de estatus en los talentos y esfuerzos individuales de los miembros del grupo» (McCoy, S., 2007). Así que, básicamente, la meritocracia es lo que conduce a la discriminación, los estereotipos y la no dignificación en la sociedad. Todo esto puede parecer una conclusión apresurada, pero si se analiza todo el panorama, se puede evidenciar la forma en que los problemas comienzan en las raíces de la sociedad. La educación. 

Sin embargo, en esa misma sociedad postindustrialista el acceso a la educación en sí es limitado, por lo que, volviendo a la afirmación de Bell, no todos en la sociedad tienen las mismas oportunidades de «defenderse».

El sistema educativo norteamericano es un mecanismo políticamente utilizado para mantener vivo el ideal meritocrático, ya que ayuda a los alumnos a digerir la idea de que todos en la escuela tienen las mismas posibilidades, y las buenas o malas notas están alineadas sólo con el factor esfuerzo. Según Bell (1973), la educación superior en una sociedad postindustrialista, se convierte en una «necesidad defensiva». Sin embargo, en esa misma sociedad postindustrialista el acceso a la educación en sí es limitado, por lo que, volviendo a la afirmación de Bell, no todos en la sociedad tienen las mismas oportunidades de «defenderse».

las personas sólo son concebidas como iguales, mismas capacidades, mismas posibilidades, mismos talentos, el sistema prohíbe a los alumnos desarrollarse creativamente y dar su propia contribución a la sociedad de manera que realmente puedan dar lo mejor de sí mismos para los demás, basándose en aquello para lo que son buenos.

La educación es un factor determinante de la futura estratificación de la sociedad, y si no todo el mundo tiene acceso a la educación, la exclusión y marginación de grupos de personas es inevitable. Un efecto preocupante de una visión acrítica de la meritocracia es que, al no reconocer que hay mayores desigualdades sociales estructurales en juego, puede haber una tendencia a considerar que los estudiantes que no alcanzan niveles educativos superiores han fracasado en sus propios términos (Karabel 2005; McNamee y Miller 2004; Young 2001). Por otro lado, tenemos las restricciones creativas y de desarrollo inherentes a la educación. Debido a las diferencias entre los individuos, sus distintas habilidades, capacidades y talentos, la forma de ver la sociedad como la vigilancia y el éxito de los más talentosos está sesgada por la idea de que somos una masa. En las escuelas o universidades, las personas no son tomadas como individuos, sino como masas, que pueden ser todas estandarizadas y categorizadas «igual que las patatas, grado A, grado B, grado C, y así saber cuál es la mejor patata y cuál no, cuál es la mejor persona y cuál no» (Wolff, 2020). De esta manera, las personas sólo son concebidas como iguales, mismas capacidades, mismas posibilidades, mismos talentos, el sistema prohíbe a los alumnos desarrollarse creativamente y dar su propia contribución a la sociedad de manera que realmente puedan dar lo mejor de sí mismos para los demás, basándose en aquello para lo que son buenos. Esta última parte nos lleva al problema del trabajo, el cual es uno de los principales responsables de la degradación de la sociedad desde la meritocracia. 

La respuesta a la pregunta: ¿por qué menos reconocida? Es básicamente porque la educación ya predispone a los individuos a ese mismo mecanismo. La humillación cuando se obtiene una mala nota es similar a cuando el jefe insulta al subordinado en el trabajo, FUE SU CULPA.

Después de la educación, la necesidad que Bell (1973) explicó, se encuentra en el mundo laboral, lo que muchos llaman el «mundo real» y es en este contexto, que la marginación, la humillación, la exclusión y la desigualdad en general es más evidente, pero menos reconocida. La respuesta a la pregunta: ¿por qué menos reconocida? Es básicamente porque la educación ya predispone a los individuos a ese mismo mecanismo. La humillación cuando se obtiene una mala nota es similar a cuando el jefe insulta al subordinado en el trabajo, FUE SU CULPA. En los espacios laborales «las diferencias iniciales en oportunidades y recompensas moldean el rendimiento y/o las oportunidades y recompensas subsiguientes, de tal manera que aquellos que reciben más oportunidades y recompensas iniciales tienden a recibir aún más con el tiempo» (Khan, S., & Jerolmack, C., 2013). Por lo tanto, si el sistema educativo estaba totalmente jodido al principio debido a sus desigualdades sociales, esto se refleja directamente en un espacio de trabajo laboral igual de jodido. Es el sistema culpando a las personas por sus propios fallos.

Así que la infelicidad en la sociedad moderna está altamente relacionada con el modelo capitalista y consumista.

Por último, los efectos de la meritocracia repercuten directamente en los individuos, conduciéndolos al autodesprecio y al conformismo debido a la idea de «es su culpa» que este sistema ha difundido. La infelicidad está constantemente relacionada con el fracaso en la obtención del «éxito» en la vida. Así que la infelicidad en la sociedad moderna está altamente relacionada con el modelo capitalista y consumista. La infelicidad actual es causada por el funcionamiento de la sociedad, por el deseo constante de una vida utópica, que gira en torno a la idea del dinero.

El dinero se gana a través de un trabajo y esa ganancia está delimitada por lo que has podido aprender a lo largo de tu vida, lo cual es inherente establecer como parámetro, debido a las diferencias sociales de nuestra sociedad. Un sistema fallido. «Kasser describe investigaciones suyas y de otros que demuestran que cuando las personas organizan su vida en torno a objetivos extrínsecos, como la adquisición de productos, manifiestan mayor infelicidad en las relaciones, peor humor y más problemas psicológicos. Kasser distingue los objetivos extrínsecos -que tienden a centrarse en las posesiones, la imagen, el estatus y la recepción de recompensas y elogios- de los intrínsecos, que persiguen resultados como el crecimiento personal y la conexión con la comunidad y son satisfactorios en sí mismos». (DeAngelis, T., 2004). Hasta que las personas no sean capaces de cambiar la definición que la sociedad ha dado al éxito, la felicidad individual se convertirá en una meta imposible, inhibida por un sistema podrido.

Referencias

  • Goldthorpe, J., & Jackson, M. (2008). Education-based Meritocracy: The Barries to its Realisation. Stato e mercato, (1), 31-60.
  • Liu, A. (2011). Unraveling the myth of meritocracy within the context of US higher education. Higher education, 62(4), 383-397.
  • McCoy, S. K., & Major, B. (2007). Priming meritocracy and the psychological justification of inequality. Journal of experimental social psychology, 43(3), 341-351.
  • Brown, P., & Tannock, S. (2009). Education, meritocracy and the global war for talent. Journal of Education Policy, 24(4), 377-392.
  • Haybron, D. M., & Haybron, D. M. (2008). The pursuit of unhappiness: The elusive psychology of well-being. Oxford University Press on Demand.
  • Hauser, R. M. (2002). Meritocracy, cognitive ability, and the sources of occupational success. Madison, WI: Center for Demography and Ecology, University of Wisconsin.
  • van Dijk, H., Kooij, D., Karanika-Murray, M., De Vos, A., & Meyer, B. (2020). Meritocracy a myth? A multilevel perspective of how social inequality accumulates through work. Organizational Psychology Review, 10(3-4), 240-269.
  • DeAngelis, T. (2004). Consumerism and its discontents. Monitor on Psychology, 35(6), 52.
  • Michelle, R. (2021, 19 febrero). The Popular Definition of Success & Why It’s Complete Bullshit. Medium. Recuperado 16 de febrero de 2022, de https://medium.com/the-ascent/the-popular-definition-of-success-5a1b2e15770d
  • RichardDWolff. (2019, 23 agosto). Wolff Responds: Meritocracy [Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=lyV6w9oviF4
  • TED. (2020, 15 septiembre). The tyranny of merit | Michael Sandel. YouTube. Recuperado 16 de febrero de 2022, de https://www.youtube.com/watch?v=Qewckuxa9hw&t=235s
  • The Agenda with Steve Paikin. (2020, 23 septiembre). Michael Sandel: The Tyranny of Merit. YouTube. Recuperado 16 de febrero de 2022, de https://www.youtube.com/watch?v=FFaLj3YWkGo&t=818s
  • Levy Economics Institute Levy Economics Institute. (2016, 25 abril). Richard D. Wolff Lecture on Worker Coops: Theory and Practice of 21st Century Socialism. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=a1WUKahMm1s

Daniel Alejandro Ospina Cruz (17 años). Es ex estudiante del colegio San Carlos de Bogotá, Colombia. Es una persona interesada en temas filosóficos y sociales, lo cual plasmó en varias publicaciones a través de su vida estudiantil. Su experiencia se basa principalmente en el amplio repertorio literario que tiene y la ardua investigación bibliográfica que ha recopilado a través de los años con respecto a temáticas como la post-democracia, desigualdad, concepto filosófico de la felicidad, entre otros. Instagram: @daniel.ospina400