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Alicia Arango Olmos: la Dolores Umbrigde del uribismo

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“La mayoría de los problemas que ha tenido ha sido por exceso de democracia”.
Alicia Arango refiriéndose a su patrón Uribe en una entrevista.
“Gobernara Duque, pero no hay que olvidar que Uribe es nuestro jefe”.
Alicia Arango en entrevista en la W.

Sobre los disturbios en la Universidad Nacional

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Bogotá, 15 de agosto de 2018. En la tarde del miércoles se presentaron disturbios en la Universidad Nacional. Sus promotores fueron integrantes del Movimiento Bolivariano, de un sector que argumenta no sentirse recogido en los diálogos de La Habana al asumirlos como rendición. Reivindicaron el aniversario de Jacobo Arenas y manifestaron estar en contra del gobierno uribista de Duque, según ellos, para hacerle saber por medio de la acción violenta, que ésta expresión organizativa sigue presente en rebelión contra el Estado.

La Ilps abre el capítulo Colombia

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Bogotá, agosto de 2018. La Liga Internacional de la Lucha de los Pueblos –Ilps en inglés- es una organización de carácter democrático y antiimperialista, creada en Holanda en 2001 para apoyar y articular las diferentes luchas de los pueblos del mundo, hasta la fecha cuenta con la participación activa de cuarenta países y más de 200 organizaciones sociales.

El Movimiento por la Constituyente Popular –Mcp-, el colectivo nacional sindical clasista Guillemo Marín, el Movimiento por la Defensa de los Derechos del Pueblo –Modep-, la Corporación para la Investigación y la Educación Popular-Ciep-, y la Organización de Mujeres del Pueblo de Colombia-Omcp-, suscribieron la plataforma que cuenta con 17 puntos que configuran el escenario de acción:

1. La causa de la liberación nacional, la democracia y la liberación social contra el imperialismo y toda la reacción.

2. El desarrollo socio-económico para los países y las naciones oprimidas y explotadas y la equidad social para todos los trabajadores.

3. Los derechos humanos en los ámbitos civil, político, económico, social y cultural contra la violencia de Estado, la opresión nacional, la explotación y la opresión de clase, la opresión de género, el fascismo, el sistema de castas, el racismo y el fanatismo religioso; la justicia y la indemnización para las victimas de arrestos, detenciones ilegales (sobre todo los presos políticos), violaciones del debido proceso, tortura, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones, desplazamientos masivos y otras formas flagrantes de violaciones de derechos humanos.

4. La causa de paz justa y luchas contra las guerras de agresión, la contrarrevolución y contra las armas nucleares, biológicas, químicas, misiles y otras armas de destrucción masiva.

5. La promoción de los sindicatos obreros y otros derechos democráticos de la clase trabajadora; la mejora de los salarios y las condiciones de vida contra todas las formas de intensificación de la explotación del trabajo y la destrucción de las organizaciones de la clase obrera en su lucha por la misión histórica de luchar por la liberación social.

6. La reforma agraria y los derechos de los campesinos, los obreros agrícolas y los pescadores contra la explotación feudal, semi-feudal y capitalista y la opresión.

7. La causa de la liberación y los derechos de las mujeres contra todas las formas de discriminación sexual, la explotación y la violencia.

8. Los derechos de la juventud a la educación y al empleo

9. Los derechos de los niños contra el trabajo infantil, el abuso sexual y otras formas de explotación

10. Los derechos de los pueblos indígenas, las minorías nacionales y las nacionalidades a la autodeterminación y la descolonización contra la discriminación, el racismo y la opresión nacional por el imperialismo y la reacción local.

11. Los derechos de los maestros, los investigadores y otras personas vinculadas a la educación y la lucha contra las ideas e investigaciones dirigidas contra el pueblo.

12. Los derechos del pueblo a la salud y los derechos de los trabajadores de la salud

13. La ciencia y la tecnología en función de las necesidades del pueblo y el desarrollo, la protección ambiental contra el saqueo, la contaminación y la destrucción de los fundamentos de la vida humana, el derecho a una alimentación segura y saludable , acceso al agua y la oposición a la manipulación de la tecnología genética con fines de lucro imperialista.

14. El arte y la cultura y la libre circulación de información al servicio del pueblo y los derechos de los artistas, escritores creativos, periodistas y otros trabajadores de la cultura contra el imperialismo y la propaganda reaccionaria y la opresión.

15. Los derechos y el bienestar de las personas sin hogar, los refugiados y los trabajadores inmigrantes desplazados por el imperialismo y los reaccionarios locales.

16. Los derechos de los ancianos y otros minusválidos a una vida digna y segura

17. Los derechos de los gays, lesbianas, bisexuales y transexuales contra la discriminación, la intolerancia y la homofobia

A continuación compartimos el comunicado de la creación del capítulo Colombia, que además de celebrar la suscripción realiza un análisis sobre la situación actual del país y el movimiento social internacional en términos generales:

Saludamos la fundación del capítulo Colombiano de ILPS, luchar por la justicia social en Colombia y en el mundo

Peñalosa: el mito del alcalde-gerente se ha deteriorado

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Después de dos intentos fallidos, en 2015 Enrique Peñalosa se posesionó por segunda vez como Alcalde de Bogotá. En esas elecciones derrotó a la izquierda agrupada en torno a la candidatura de Clara López, quien quedó tercera, resultado que castigó a la administración saliente de Gustavo Petro, que la apoyaba.

La ‘obamizacion’ de Juan Manuel Santos

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Obama se mantuvo como presidente de los Estados Unidos durante 8 años y llego a su puesto sobre los hombros de un movimiento social – el “Yes we can” – que vio en la posibilidad del primer presidente afroamericano de ese país, una esperanza de cambio que esa sociedad pide a gritos.

El fin de la era de Juanma; ¿un debate de Santos y Demonios? Parte 1

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Terminan ocho años del gobierno Santos, nos deja un país en términos económicos, sociales y ambientales afectado negativamente por la profundización del modelo de libre mercado, y al tiempo un país que ha desescalado la violencia armada como consecuencia del Acuerdo Final de Paz con las Farc.

La angustia del pueblo mapayerri

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Colombia, julio de 2018. Solamente 70 personas conforman en la actualidad el pueblo indígena mapayerri. Víctimas del conflicto, de la ausencia del Estado, de colonos, multinacionales y de un sistema que no permite y no reconoce formas diferentes de vivir a las establecidas por occidente, esta comunidad nómada esta al borde de la extinción.

Guía básica para entender qué pasa con Uribe y la Corte Suprema de Justicia

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Colombia, 24 de julio de 2018. Hoy a las 4:00 p.m. el país vivió una montaña rusa de emociones. Pasamos por la felicidad de ver que la Corte Suprema de Justicia llamaba a Uribe a indagatoria y luego quedamos en shock con su renuncia. Para entender qué fue lo que pasó en cuestión de una hora en el país, nos asesoramos de un abogado increíble que además es educador popular.

Llegó la FARC al Congreso, el culo de Mockus y la furia «paraca» de De La Espriella

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En un hecho sin precedentes para nuestra historia republicana, el partido político FARC —Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común— ha llegado al Congreso de la República para posesionarse de las diez curules que le corresponden por cuenta de los Acuerdos de Paz de La Habana. Independientemente de cómo se valore, es quizá una de las noticias más importantes del país, opacada como es costumbre, por la indiferencia, el escepticismo o la incertidumbre, el aura de ilegitimidad que el uribismo ha puesto sobre cada hito implementado del Acuerdo Final y el inesperado culo de Mockus —del que no hablaré pues ya se le ha dado suficiente atención—.

¿Somos Millenials o somos el precariado?

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Que la política y lo político no tiene que ver con la gente del común sino con algunos “técnicos” que entienden a la sociedad como a una gran empresa compuesta de “recursos humanos y naturales” y no como una relación de equidad entre seres humanos y medio ambiente.

El termino Millenial es engañoso, nos lleva a creer que la forma como nos entendemos a nosotras y nosotros mismos y entendemos lo que nos rodea es connatural a una generación en términos del ciclo vital que atravesamos. Que es un asunto juvenil la incertidumbre en el trabajo y en la vida en general, que es normal que los impuestos que pagamos sean usados para subsidiar a los grandes empresarios y banqueros antes que para garantizar unas condiciones de vida digna para las ciudadanías de a pie. Que la política y lo político no tiene que ver con la gente del común sino con algunos “técnicos” que entienden a la sociedad como a una gran empresa compuesta de “recursos humanos y naturales” y no como una relación de equidad entre seres humanos y medio ambiente. Y que nosotras y nosotros, las ciudadanías de a pie, nos debemos interesar solamente por tener un (mal) trabajo y ser “emprendedores”, y acaso, por estudiar un carrera técnica o tecnológica.

A continuación compartimos un fragmento del libro Curso Urgente de Política para Gente Decente del politólogo y sociólogo español Juan Carlos Monedero, en el que se explica, de una forma bastante didáctica, cómo las ciudadanías trabajadoras de hoy en día se pueden caracterizar como “precariado”, para hacernos notar cómo la incertidumbre y la fragmentación de las identidades colectivas, así como la prevalencia del individualismo y la privatización de lo público no son naturales sino que hacen parte de un momento histórico y que por ende, puede ser cambiado si nos interesamos y echamos mano de la política, que no es solo corrupción ni patrimonio de “técnicos” sino una relación y una herramienta útil para la transformación de realidades sociales antidemocráticas e injustas.

La perdida de los marcadores de certeza (y de precarios que sueñan con una cerilla y un bidón de gasolina)

carecer de trabajo significa también carecer, tarde o temprano, de derechos de ciudadanía.

Como recordaba Richard Sennett en su obra acerca de la corrosión del carácter en nuestras sociedades (las que otro sociólogo, Bauman, ha llamado sociedades líquidas), los trabajos ya no duran. Sin estabilidad laboral, ya no hay estabilidad ciudadana. Los vecinos ya no te construyen la biografía y la actividad laboral deja de ser el filtro a través del cual ves el mundo y el mundo te observa. Podría ser una bendición, pero en ausencia de una renta básica universal, carecer de trabajo significa también carecer, tarde o temprano, de derechos de ciudadanía. En un mundo donde no existe posibilidad de trabajar como no sea asalariándote (pocos son los que pueden acudir al autoempleo –y como HK agregaríamos, prosperar en el intento-), no tener faena está un grado por debajo de tener un trabajo basura […] ya no eres ni productor ni consumidor, puedes morirte como un perro.

La precarización del trabajo hace que el mundo occidental esté entrando en nueva fase de la historia. […] El ‘precariado’ se ha convertido en la promesa laboral universal del neoliberalismo y, por tanto, en la bomba de relojería que dinamitará el Estado social y democrático de derecho.

El trabajo orientaba la opción política, la vida sindical, la lectura del país y de otros países. La total movilidad laboral es el sueño de los empleadores, aunque las sociedades se recienten. Una mayor movilidad baja los salarios (hay más gente dispuesta para el mismo trabajo). Si trabajas seis meses en una misma ciudad, seis meses en otra y quizá un año en la siguiente, aparece otro tipo de problemas. O tienes las facilidades de un diplomático o resulta difícil poder conciliar cualquier vida familiar o social. En la evolución de los test de aptitud laboral, dejó de ser relevante la capacidad de dirigir equipos para valorarse más la capacidad para deshacerse de los mismos. El desarrollo tecnológico, a diferencia de otros momentos de la historia, ya no crea empleo al ritmo que lo destruye. Máquinas construyendo máquinas. ¿Quién va a trabajar? ¿Quién va a consumir? No es tampoco extraño que el capitalismo devenga en pura depredación. Si nadie compra, lo que queda es especular o despojar las riquezas a los que las tienen y se dejan despojar.

La precarización del trabajo hace que el mundo occidental esté entrando en nueva fase de la historia. […] El ‘precariado’ se ha convertido en la promesa laboral universal del neoliberalismo y, por tanto, en la bomba de relojería que dinamitará el Estado social y democrático de derecho.

El precario carece de seguridad para emplearse, para mantener el empleo, para hacer carrera, no posee garantías ni seguridad en el puesto de trabajo y tampoco para reproducir sus habilidades e ir mejorándolas.

Esa nueva forma de trabajo –suma de ‘precario’ y ‘proletario’, como recuerda Guy Stading en Precariado- tiene como rasgo central el truncamiento de su estatus (que es lo que lo diferencia del trabajador tipo de los años sesenta del siglo XX). El estatus es el espacio de reconocimiento social vinculado al trabajo asalariado. Mientras un trabajador con ingresos bajos podía construir una carrera profesional (por limitada que fuera), al precario se le niega esa posibilidad.

los precarios han terminado despreciando la política, perdiendo el único instrumento que realmente podría ayudarles.

El precario carece de seguridad para emplearse, para mantener el empleo, para hacer carrera, no posee garantías ni seguridad en el puesto de trabajo y tampoco para reproducir sus habilidades e ir mejorándolas. Sus ingresos son tan menguados que pierde la seguridad para acceder a una vivienda, a sanidad, a educación. Y al no poder ejercer presión en la esfera productiva por su propia precariedad, tampoco puede representar colectivamente sus intereses.

Esa nueva forma de trabajo –suma de ‘precario’ y ‘proletario’, como recuerda Guy Stading en Precariado- tiene como rasgo central el truncamiento de su estatus (que es lo que lo diferencia del trabajador tipo de los años sesenta del siglo XX)

El precariado carece de identidad basada en el trabajo, no tiene memoria social ni la sensación de pertenecer a una ‘comunidad ocupacional basada en prácticas estables, códigos éticos y normas de comportamiento, reciprocidad y fraternidad’. Curiosamente, en el mundo de la conexión y la información, el precario está aislado y fragmentado. La solidaridad entre los precarios es débil pues no existe el lugar permanente de encuentro que constituía la fábrica o la oficina (aunque cuando aparece, como en la Puerta del Sol de Madrid, nacen nuevas solidaridades –o en nuestro caso en la Plaza de Bolívar-). La sensación del precario es de estar siendo constantemente maltratado. Esa desigualdad –otra clave de nuestra época- genera enfado ante cómo les va a unos y cómo les va a otros aunque se hayan hecho los mismos deberes. Becarios permanentes que ven truncada cualquier posibilidad de ascenso por mucho que hagan lo imposible: aprender chino mandarín por la noche en Internet, hacer otro posgrado, llevarse más trabajo a casa, atender cualquier requerimiento de la empresa marcado por las exigencias de la competencia, moldear el cuerpo para ser más agraciados, incluir la sonrisa y la apariencia como un plus para la ‘empleabilidad’; convertirse, en suma, en un radical empresario de sí mismo y aun así ver que no hay muchas oportunidades para un trabajo decente.

convertirse, en suma, en un radical empresario de sí mismo y aun así ver que no hay muchas oportunidades para un trabajo decente.

Esta quiebra de las formas laborales guiadas por la seguridad genera un nuevo sujeto a la búsqueda de una nueva subjetividad en donde entenderse. En lucha contra la aversión (cierta envidia o resentimiento que lleva al desarraigo de quien no está dispuesto a más esfuerzos o al exceso de autoexplotación que caracteriza esa perspectiva laboral siempre amenazada). Con un pie constantemente en la anomia, esa pasividad nacida de quien espera sin esperanza. Sometidos a la ansiedad de saberes siempre al borde del abismo (bastará un error o un golpe de mala suerte para caer al lado oscuro). Con la frustración permanente de saber que se tiene muy poco y que, además, es muy fácil perder lo poco que se tiene. La perspectiva laboral que ofrece esta fase del capitalismo privatizador y competitivo conduce necesariamente a la alienación: frustrados profesionales que tienen profundas dificultades para desarrollar relaciones de confianza y, al tiempo, escuchan que tienen que ser positivos y sonreír.

frustrados profesionales que tienen profundas dificultades para desarrollar relaciones de confianza y, al tiempo, escuchan que tienen que ser positivos y sonreír.

El precariado está arrojado al mundo, a merced de unas fuerzas –los mercados- contra las que no puede hacer nada sino sumar resentimiento. La política podría ayudar, pero a fuerza de no controlar su destino, de vivir bajo formas de democracia representativa, de ser sujetos de los mensajes constantes que dicen que no hay alternativa, los precarios han terminado despreciando la política, perdiendo el único instrumento que realmente podría ayudarles.