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Revista Hekatombe se autogestiona

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La autogestión es una forma colectiva de producir. Su objetivo no es la acumulación de riqueza y la explotación de otras personas, sino la construcción de las garantías de existencia básicas. Sus valores son el apoyo mutuo y la solidaridad antes que la competencia ciega y el egoísmo.

En Revista Hekatombe elegimos el camino de la autogestión para garantizar nuestro funcionamiento, y poder ser fieles a nuestros principios de ovejas negras. Cuando alguna de las personas que nos leen adquiere uno de los artículos que hacemos, está dando un respaldo directo a nuestra existencia como medio alternativo de comunicación.

En este momento contamos con hekaretablos, agenditas, tulas y cuadernos. Pillen para que se antojen, encuentran por cuánto sale cada cosa. Si les interesa algo pueden escribirnos un mensaje interno a nuestro Facebook, Twitter o Instagram. Siga sin compromiso.

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La Pola rebelde

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Recuerden que para adquirirlos nos pueden escribir por nuestras redes sociales y que nos apoyan con nuestra existencia como medio alternativo de comunicación.

Debate con precandidaturas presidenciales sobre la reforma a la policía, balance

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El 22 de noviembre de 2021 fue realizado el debate con precandidatas y precandidatos a la presidencia, sobre la reforma a la policía. Lo organizaron Temblores ONG, El Espectador y Friedrich-Ebert-Stiftung -Fescol-. A continuación, presento algunos comentarios, la mayoría con mucho respeto.

1. Organización

Le dieron a las y los precandidatos una botella de agua con la palabra “Paz”, para que el debate fuera pacífico, lo que me lleva a preguntarme ¿Qué entienden por pacífico, cuando en ninguno de los debates que he visto desde que tengo memoria, ha terminado en puños? ¿Acaso quieren un debate sin conflicto? ¿Eso es posible? ¿No sería mejor una charla con amistades y no invitar a las personas con las que no hay simpatía?

Al principio para participar tenían que apretar un botón que hacía prender un bombillo y sonar una chicharra, parecía más un programa de concurso que un debate. Pensé que en cualquier momento salía Pacheco a presentar los premios.

2. Roy Barreras

Es muy inteligente, le puso picante al debate, es más, ayudó a que fuera un debate cuando levantó a Lara y le respondió durito a Paloma Valencia. Confieso que me gustó cuando nombró a Carl Schmitt para hacer referencia a la construcción del enemigo en el país. Sin embargo, no me parece una persona respetable, no sé si es porque cuando lo veo me acuerdo de José Gaviria y su, creo que único éxito como cantante, Camaleón de 1995.

Roy casi que lo dice textual, su propuesta es retomar el camino del santismo si es presidente, un camino que la verdad no es tan bonito. Santos firmó el acuerdo, puso en marcha una implementación ficticia, y no permitió que se tocaran los problemas estructurales sino a lo sumo retocar algunas cositas.

3. Rodrigo Lara

Debo confesar que hace un tiempo me parecía un tipo medianamente atractivo, de los que sin ser guapos se ven guapos, pero parece que ya no queda nada de eso. Mi mamá me dijo una vez: “cuando los hombres recién se cortan el pelo se ven mal, por eso es mejor que no se lo corten el día que tienen algo importante”, por supuesto, Lara fue hoy al peluquero antes del debate. Se ve cansado, con bolsas en los ojos. Todo eso acentúa ese gomelo de derecha que quiere tramar de liberal.

Rodrigo empezó muy regular y terminó peor. Empezó libreteado y se salió del libreto. Dio a entender que el auto hackeo orquestado por el Ministerio de Defensa no era algo de mucha importancia, cree que es necesario que la fuerza pública le quite el internet a la ciudadanía para “garantizar” la “seguridad” y el “restablecimiento” del “orden”. Parece que está muy perdido y no entiende a qué se refiere el contexto, por eso compara a Francia, España y Estados Unidos con Colombia, como si fueran países mellizos.

Hoy dejó ver su esencia, qué miedo ese muchacho de presidente, nos deja sin internet en medio de una marcha y manda de una al ejército a “poner orden”. No se mide. Trató de atacar a Gustavo Francisco y pues no, Petro lo hacía quedar peor.

4. Alejandro Gaviria

Sabía que él era paila, pero no dimensionaba que fuera, para ponerlo en términos coloquiales, tan gonorrea. Para llevarle la contraria a Gustavo Francisco sobre la urgencia de una reforma agraria, dijo y cito:

“(…) los problemas de seguridad ocurren en lugares con derechos colectivos sobre la tierra y temas de resguardos indígenas, donde se da eso. Por lo tanto, la clave está en familias cocaleras que son 130 mil son proyectos productivos. Más que redistribución de la tierra es apoyo del Estado de muchas maneras a esas familias, más que el tema de la tierra es apoyo integral del Estado”.

Sinceramente parece que fue libreteado por la misma Cabal. Él, todo “descomplicado”, es el retrato de la derecha terrateniente y retardataria con tenis y doctorado.

Le preguntaron qué habría hecho diferente a Duque si fuera presidente y se montó en una historia toda loca. El día que fue asesinado Santiago Murillo o al día siguiente “el 1 o 2 de mayo”, dijo, habría viajado a Ibagué para pedir disculpas y su mensaje sería tan poderoso que casi lograría la paz mundial. Se podría concluir que él esperaría a que todo el país estuviera en la inmunda para actuar, no tiene un enfoque de prevención, no habría escuchado las exigencias de la gente, nada de eso. Además, cree que tiene la elocuencia de Gaitán, de Luther King, la fuerza de la Madre Teresa de Calcuta como para calmar todo con unas palabras.

La verdad me sorprendió verlo peinado y sin rubor, me pregunto si solo fue por el debate, porque le aconsejaron que no se aplicara tanto o se le acabó.

5. Francia Márquez

Me parece genial su participación en la contienda electoral, marca un nuevo camino en el futuro del país. Dice las cosas como son, por ejemplo, le respondió a Paloma Valencia, quien aseguró que la fuerza pública es la que ha logrado la democracia en Colombia:

“¿Cuál es la democracia para las mujeres empobrecidas del país, que se van a trabajar en casas de familia y regresan a enterrar a sus hijos que han sido asesinados en los barrios?”.

En un momento del debate dije: “¡Sáquele a Cristo el ministerio del interior!” porque cuando veo los debates grito, me emociono, me río, me imagino que así es como ve la gente los partidos de fútbol. El caso es que no lo hizo en ese momento. En su siguiente intervención le pegó severa levantada a Juanfer con el tema de la minería y, por supuesto, le desdibujó ese discurso de gran ministro que había estado montando en sus intervenciones.

Sin embargo, creo que Francia no respondió todas las preguntas, en lugar de eso lanzó algunas consignas no muy relacionadas. Es importante que el equipo programático aterrice las propuestas para este tipo de debates, que Francia le meta energía, que se vea convencida de lo que dice. Parece una bobada, hasta algo frívolo, pero, así, con toda mi admiración, no me movió.

6. Juanfer Cristo

A ratos se le olvidaba que había sido ministro del interior y a ratos se acordaba y siempre dejó de lado que ha pasado de un gobierno a otro sin generar mayor impacto sino acomodándose, como lo hacen los señores como él y sus amigos de la Coalición.

Trata de decir cosas bien, pero se le cae la mentira, por ejemplo, que es necesario mejorar la relación de la juventud con la policía, como si la gente joven fuera el problema y no la policía. Parece ser el nuevo Horacio Serpa, pero con menos oportunidades, un eterno candidato. Deberían ponerle la canción “Un buen perdedor” de Franco de Vita para que la reflexione.

7. Gustavo Francisco Petro Urrego (suspiros)

No sé ni por dónde empezar. Fue el único que concretó las respuestas de tal manera que daba contexto del problema y solución real, además dentro del contexto enseñaba algo, una cosa maravillosa. No se fue por las ramas, habló de la Seguridad Humana con cifras y sensibilidad al mismo tiempo.

Hizo chistes demostrando lo inteligente y gracioso que es. Habló claramente de la construcción del enemigo interno en Colombia, pues hasta el momento la seguridad ha estado ideologizada y orientada a la protección de un enfoque conservador del Estado o de un gobierno en específico, lo que ha llevado a que se busquen enemigos donde no los hay y uno de los resultados de esa lógica equivocada ha sido y es la persecución a las juventudes y a la protesta social, por eso dice que la solución es la seguridad orientada a la protección de las personas y ese es el espíritu de la Seguridad Humana.

También, cuando se tocó el tema de la habitabilidad en calle, definió la prevención de la drogadicción desde un punto de vista integral y lo resumió así: “arreglar los dientes de las personas habitantes de calle, eso es lo que los lleva a consumir bazuco”.

Petro habla de la estructura, no de acciones aisladas que ni siquiera dan para pañitos de agua tibia.

8. Galán (el que no es concejal)

Muy galante le reconoció a Gustavo Francisco el avance tan importante que fueron los Camad en la alcaldía. Además, resulta que es más centro que los candidatos del centro y le da menos miedo atacar al uribismo, dijo que el uribismo había politizado a la fuerza pública para que fuera el brazo armado para criminalizar la protesta social. Cuando Galán se siente acorralado saca al viejo confiable: su papá, debería dejarlo sano, cada campaña ese pobre señor es usado y eso que no soy fan de esa alma bendita.

9. Paloma Valencia

Estuvo toda rara durante el debate y es que era lógico, para qué se iba a desgastar si quien va a representar al uribismo es Óscar Iván Zuluaga y no ella. Hizo maromas para justificar la existencia de los sheriff, cuando le preguntaron sobre el trabajo sexual.

10. Federico Gutiérrez

Horrible. Es un Uribe con el pelo más largo. Le preguntaron cómo implementaría las recomendaciones de la CIDH y parece que ni revisó una infografía sobre el tema, además dijo que no era tolerable que la ciudadanía “acribille a la policía”. Claro como la gente sale armada con la venom para exigir sus derechos…

Le dijo a Petro que incendiaba el país y lo único cierto es que Petro me tenía encendida a mí con esas respuestas tan seductoras, su sonrisa, sus burlas a la tecnocracia, diciendo “yo soy antifascista”.

11. Una observación

A Gaviria y a Galán los vistió el mismo o la misma diseñadora, no sé mucho de eso, pero se notaba a leguas.

ABC | ¿Cómo funciona el Congreso?

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El Congreso de la República se encuentra en la rama legislativa del poder público, se encarga de emitir las leyes del país. Algunas de sus funciones son: adelantar debates de control político al gobierno de turno, así como mociones de censura; también se encarga de elegir la dirección de la Defensoría del Pueblo, la Contraloría General de la Nación y las Altas Cortes. 

En las elecciones al Congreso se vota por dos personas, una para la Cámara de Representantes, que representa a un departamento específico o una circunscripción especial, salvo el caso de Bogotá. La otra persona por la que se vota es para Senado.

El Congreso de la República está dividido por diferentes tipos de comisiones, es en las siete Comisiones Constitucionales donde se discuten y aprueban en primera instancia los proyectos de acto legislativo (los que cambian la Constitución) y los proyectos de ley (los que crean o modifican leyes). No nos vamos a centrar en qué hace cada comisión, sino que les vamos a contar de rapidez cómo es normalmente el proceso para la discusión y aprobación o no de un proyecto de ley:

1. Es radicado un proyecto de ley por parte de congresistas o el gobierno nacional. Pueden decidir si es presentado inicialmente en Cámara o Senado, debe tener por lo menos un debate durante el periodo legislativo para que no sea archivado. El periodo legislativo dura un año (en teoría, pues arranca el 20 de julio y las sesiones van hasta el 16 de diciembre a menos que se declaren sesiones extraordinarias, luego regresan en marzo y van hasta junio).

2. Según donde sea radicado, la Secretaría de Cámara o Senado determina en qué Comisión debe darse el primer debate.

3. Cada comisión tiene una junta directiva, una vez llega el proyecto de ley a la Comisión, la junta directiva (presidencia y vicepresidencia son congresistas que elige la comisión; el secretario o secretaria no es congresista) le asigna coordinador (es) ponente (s) y ponente (s), estos congresistas revisan el proyecto de ley y después de estudiarlo, dan una ponencia positiva al proyecto tal cual está. A veces, la ponencia puede ser positiva, pero cambian completamente el proyecto de ley y eliminan lo que les parece “inconveniente” y agregan cosas que afectan la esencia de este; o también la ponencia puede ser negativa.

4. Las ponencias son radicadas ante la junta directiva de la Comisión y es asignada una fecha de debate del proyecto de ley, allí las y los ponentes presentan la ponencia; quienes integran la Comisión pueden radicar proposiciones, es decir, sugerencias de cambios, adiciones o eliminación de palabras o artículos; debaten cada una de estas, votan y deciden si pasa o no a plenaria (de Cámara o Senado, según la ubicación de la Comisión).

5. En el debate en Comisión pueden determinar si pasa de una vez a la plenaria o si se requiere de una audiencia, para escuchar personas expertas en el tema, para, supuestamente, tomar una decisión informada.

6. Durante este proceso, la sociedad civil puede enviar cartas y conceptos para apoyar o no el proyecto de ley.

7. Una vez en plenaria son asignados nuevamente ponentes y se repite el ciclo. Si tiene debate, es enviado el proyecto a la Comisión de la otra Cámara, se debate en plenaria…

Pero en realidad el trámite es un poco más complejo, a continuación, vamos con una historia corta que intenta aclarar la realidad de los trámites legislativos.

Historia de un proyecto de Ley

En un país muy, muy lejano, un grupo de personas identificaron un problema y una solución a ese problema, así que escribieron un proyecto de ley y pidieron a algunos congresistas que lo radicaran, como es su deber constitucional.

Algunos y algunas congresistas radicaron el proyecto de ley y empezó el sufrimiento. De la secretaría lo enviaron a la Comisión donde se debía adelantar el debate. El presidente de la Comisión, aunque vio que esa solución planteada en el proyecto de ley beneficiaba a muchísimas personas, también afectaba los intereses de los grandes empresarios que habían financiado su campaña. Recibió algunas llamadas y visitas, algunos regalos y promesas, y decidió que los ponentes serían congresistas de su partido y congresistas financiados por el mismo sector empresarial para evitar que el grupo de personas consiguiera su objetivo.

Recibió algunas llamadas y visitas, algunos regalos y promesas, y decidió que los ponentes serían congresistas de su partido y congresistas financiados por el mismo sector empresarial para evitar que el grupo de personas consiguiera su objetivo.

Las personas pidieron cita con los congresistas ponentes, ellos los recibieron y escucharon, supuestamente, para informarse sobre el tema, orientar su opinión y “sacar adelante la mejor medida posible”. Aunque la realidad era otra, desde que escucharon del proyecto de ley, tomaron una decisión y no necesariamente favorable.

El sector empresarial que financió a estos congresistas, escribió cómo debía quedar el proyecto de ley, con absurdos argumentos sobre empleo, competitividad o autorregulación para que ellos salieran bien librados, así muchísimas personas siguieran afectadas. Le pasó ese documento a sus aliados y ellos lo presentaron como ponencia, casi al pie de la letra. 

El sector empresarial que financió a estos congresistas, escribió cómo debía quedar el proyecto de ley

Además, muy proactivos los congresistas, para que no se notara que la decisión ya la habían tomado, dijeron que era necesaria una audiencia, para escuchar ambas partes y tomar “una decisión informada”. Citaron la audiencia, todo fue dilatado y se acabó el periodo legislativo, así que el proyecto fue ahogado.

Las personas que identificaron el problema volvieron a insistir, los mismos congresistas que los apoyaron la primera vez, radicaron de nuevo el proyecto de ley. El presidente de la comisión, para disimular, cambió los nombres de los congresistas ponentes, pero estos también eran financiados por el mismo grupo empresarial, entonces no había un cambio de verdad.

El presidente de la comisión, para disimular, cambió los nombres de los congresistas ponentes, pero estos también eran financiados por el mismo grupo empresarial, entonces no había un cambio de verdad.

Estos “nuevos” ponentes, recibieron las mismas instrucciones de sus antecesores, solo que se demoraron mucho en radicar la ponencia y la mesa directiva no agendó el debate, así que después de un año no pasó nada.

Las personas que identificaron el problema siguieron insistiendo, una vez más solicitaron que fuera radicado el proyecto de ley, en la Comisión designaron tres ponentes, dos financiados por el sector empresarial y uno aliado de las personas. 

Como no se pusieron de acuerdo con la ponencia, entonces fueron radicadas dos, una en contra y otra a favor del proyecto de ley. Fue el debate y allí, todas y todos los integrantes de la Comisión participaron y radicaron propuestas, pero resulta que el sector empresarial financia a la mayoría, entonces las propuestas eran para que el sector empresarial saliera bien librado, así fueran afectadas muchísimas personas.

El proyecto fue casi cambiado por completo, pero tuvo lugar el debate, así que el trámite pasaba a plenaria. Para evitar que se debatiera este proyecto en la plenaria, nunca fue agendado y una vez más se acabó el periodo legislativo.

Y así por muchos años.

Moraleja

Esta historia está inspirada en la Ley que prohíbe el uso del asbesto en el país, que fue aprobada después de 12 años “de discusión” y además con cambios para que pasara sin afectar tanto los intereses de unos pocos.

Por eso es importante votar por candidaturas a Senado y Cámara de personas que no hagan parte de los partidos y maquinarias de siempre, porque las campañas de esas candidaturas, por lo general, están financiadas por grandes grupos empresariales que no buscan el bien común sino solo mayores ganancias que puedan sacar a paraísos fiscales.

Elecciones | ¿Qué hace la presidencia de la república?

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Este cargo representa la cabeza de la rama ejecutiva del poder público. El programa de gobierno de la persona que se lanza se traduce en el plan de desarrollo cuando es elegida, y ese plan es el que marca el rumbo de las medidas económicas, sociales, educativas, culturales, etc., del país en los próximos cuatro años.

OJO: si la candidatura presidencial que triunfa viene de la política tradicional y es financiada por la clase política y los grandes grupos empresariales, el plan de desarrollo será para el beneficio casi exclusivo de esos sectores, a costa de la economía de las mayorías cómo ha venido pasando en Colombia. Si por el contrario las fuentes de financiación de su campaña son amplias y diversas y no representan sólo a unos grupos poderosos, es más probable que su plan de desarrollo traiga beneficios al conjunto de la ciudadanía.

Estas son algunas otras funciones según el artículo 189 de la Constitución:

– Nombrar y separar libremente a los Ministros del Despacho y a los Directores de Departamentos Administrativos.

– Dirigir la fuerza pública y disponer de ella como Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas de la República.

– Ejercer la potestad reglamentaria, mediante la expedición de los decretos, resoluciones y órdenes necesarios para la cumplida ejecución de las leyes.

– Velar por la estricta recaudación y administración de las rentas y caudales públicos y decretar su inversión de acuerdo con las leyes.

Para que el conjunto de sus políticas salgan adelante por medio de leyes, el o la presidenta de la república necesitan tener un partido mayoritario o una coalición que logre la mayoría de senadores y representantes a la cámara en el Congreso de la República. 

Si pilla, por eso es bueno ver quién es quién, qué propone y votar, porque de la presidencia dependen muchas vainas re importantes. Pero siempre recuerde que somos una república en la que el presidente es una persona común y corriente que llega allí por voto popular, y que es elegida para que sirva a la ciudadanía, no para que la ciudadanía sirva a sus intereses

Oso internacional

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Parece que los mandatarios colombianos y sus equipos tuvieran como función, además de hundir al país, hacerlo quedar mal. No lo digo únicamente por la metida de pata del ministro de defensa Diego Molano al casi declararle la guerra a Irán o por el paseo familiar que montó el presidente Duque a la cumbre climática COP26, las vergüenzas internacionales vienen de tiempo atrás.

En 1964, el entonces presidente de Francia,Charles de Gaulle, visitó Bogotá, la gente salió a recibirlo mientras él recorría las principales calles de la ciudad en un carro descapotado. En medio de una cena con la crema y nata capitalina, el presidente colombiano León Valencia gritó  “¡Viva España!” en lugar del común grito de la época “¡Viva Francia!”.

En 1978 llegó a la presidencia Julio César Turbay, conocido por querer reducir la corrupción a sus “justas” proporciones, por el macabro Estatuto de Seguridad que criminalizó y persiguió a más de medio país y por los chistes a los que se hizo acreedor. Aunque no tengo evidencia de ningún oso internacional, además de su interés por la corrupción, no es correcto dejar de nombrar algunos chistes:

Una vez le preguntaron a doña Nydia: “¿Qué dice su esposo de los chistes que le hacen?” y ella respondió: “Julio César no dice nada… como no los entiende”.

Periodista: «doctor Turbay, qué fue lo que más le impresionó de su visita a Francia?» – Turbay: «que los niños hablan francés a los tres años».

Robaron su casa, así que Turbay fue a la estación de policía a poner el denuncio. El agente le dice: “ex presidente debe decir todo lo que le robaron con sus respectivas marcas. Y dice Turbay: «me robaron un televisor marca Sony, me robaron un VHS marca Panasonic, me robaron una grabadora Aiwa y un crucifijo marca INRI”.

En 2005 Uribe fue a visitar a la realeza española y mandó hacer un frac, según dicen lo hicieron de afán, por eso le quedó diminuto y cantinflesco. En febrero de 2018, cerraron el Centro Internacional en Bogotá porque allí estaba siendo grabada la película ‘Milla 22’ protagonizada por Mark Wahlberg, todo bien hasta aquí, la cosa es que el presidente Juan Manuel Santos fue a visitar al actor. Alguien le debió decir: “Amigo, ubícate, no seas tan regalado, tu eres presidente de un país”. 

Volviendo al chiste que tenemos por presidente, en 2018 en una de sus primeras giras, Duque le dijo al rey de España «Le manda saludos el presidente Uribe. Su gran amigo. Que lo quiere mucho.  También le manda muchos saludos el presidente Pastrana».

Se espera que un presidente viajero como Duque, después de haber tenido más de tres años de aprendizaje, domine las relaciones diplomáticas y sea cuidadoso, pero al parecer no le importa su imagen en el exterior, pues en 2020 anunció que en Colombia había espías rusos al mejor estilo de la guerra fría. Y es que tampoco se puede esperar mucho del presidente Duque, cuando en un evento de la Unesco en París, comparó los pilares de la economía naranja con los enanos de Blanca Nieves: “Y nos remontamos a lo que llamamos las siete íes. ¿Y por qué siete? Porque siete es un número importante para la cultura. Tenemos las siete notas musicales, las siete artes, los siete enanitos. Mejor dicho, hay muchas cosas que empiezan por siete”.

Duque empezó fuera de lugar, porque que toda una figura del fútbol como Emilio Butrageño le diga: “Yo la cabeza la utilizaba para pensar, no para golpear”, es por algo, pues ¿A quién se le ocurre poner a Francisco Santos de embajador de Colombia en Estados Unidos?, solo a Pacho se le pasa por la cabeza ir a una cafetería cerca al trabajo para hablar mal del Departamento de Estado gringo.

¿De qué otro oso internacional se acuerdan?

Las elecciones importan, pero qué pereza las elecciones

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Qué pereza la política electoral. Tan falsa ella. Tan de apariencias siempre. Con su clásico afán de protagonismo y visibilidad individual, de buscar acumular «contactos» y futuros votantes a lo largo de los años antes que vínculos sinceros; donde lo colectivo no es más que una plataforma para el posicionamiento personal; con sus jerarquías explícitas e implícitas; con sus roscas.

De poco o nada sirve tener una crítica activa de la democracia liberal como legitimadora del orden desigual, y defender la disputa electoral desde perspectivas distintas a las tradicionales, cuando sin la menor dificultad se repiten una y otra vez las mismas prácticas de los defensores de ese orden, pero encubiertas de discursos de cambio.

 Rara vez responden las elecciones a la premisa del «mandar obedeciendo». 

La política electoral tendencialmente funciona como una empresa de narcisismo, zalamería y zancadilla, antes que como un escenario para la promoción de liderazgos honestos, apegados al mandato social o comunitario al que tendrían que responder. Rara vez responden las elecciones a la premisa del «mandar obedeciendo».

¿El abstencionismo es la salida?

No se puede decir que el grueso del abstencionismo sea consecuencia de las malas prácticas de la política electoral cuando son evidentes la cantidad de abstencionistas que lo son más por apatía, pereza o una lectura simplificada, que por otra cosa, siendo una minoría la que lo es por una postura ideológica, en el buen sentido del término. Pero también habría que reconocer que otro tanto ha dado un paso al costado de este escenario porque lo electoral termina convirtiéndose en una fábrica de nuevos abstencionistas: gente que sale desgastada, o bien, que queda asqueada con lo que se encuentra.

El camino tendría que hacer parte y ser expresión del fin, dice la tradición anarquista, pero la política electoral, que tantas veces ha caricaturizado el espíritu ácrata, parece seguir estando lejos de entender esa idea.

Camillo Berneri (1897-1937) fue un célebre anarquista italiano que polemizó tanto con contradictores políticos como con otros anarquistas. Él se preguntaba: «¿el abstencionismo es un dogma táctico que excluye cualquier excepción estratégica?» para cuestionar el «cretinismo abstencionista», entendido como un principio supersticioso que niega de plano, más allá del análisis concreto, toda votación y toda jornada electoral. Siguiendo su visión práctica, no es útil el rechazo radical y permanente de las elecciones, incluso cuando pueden ser favorables en algún punto o momento al proceso de cambio social, pero si sigue siendo necesario criticar cuando el camino, en este caso la práctica electoral, se distancia demasiado de los fines, esto claro, si los fines incluyen también una ética y una política distintas de las que son hegemónicas en el capitalismo.

Cabe aclarar que la coherencia entre medios y fines alude en el anarquismo, en sentido inmediato, al terreno organizativo, y con este, a la reivindicación de la asamblea y el horizontalismo contra el autoritarismo y la dominación inherentes a los modos de organización estatal, pero a su vez, dicha coherencia implica también, una ética anti autoritaria sin la cual sería poco probable poner en marcha esos modos de organización anti autoritarios. 

También se puede entender como lo propone el anarquista argentino Christian Ferrer en su libro Cabezas de tormenta

«el anarquismo no constituyó un modo de pensar la sociedad de la dominación sino una forma de existencia contra la dominación. En la idea de libertad del anarquismo no estaba contenido únicamente un ideal, sino también distintas prácticas éticas, o sea, correas de transmisión entre la actualidad de la persona y la realización del porvenir anunciado». 

Haciendo una maroma interpretativa sería interesante si se asumiera el principio ético de la articulación medio-fin del anarquismo en la arena contradictoria que supone la lucha en lo estatal. Puede que de asumirse de forma generalizada en el campo de izquierda y progresista, serían menos las personas decepcionadas, o en caso contrario, las personas que se acomodan fácilmente a las actitudes y valores típicos de lo electoral, como la objetivación de simpatizantes, que son vistos simplemente como masa votante que puede ser utilizada y desechada; o la búsqueda permanente de status individual e influencia en los círculos políticos y luego en la opinión pública, en detrimento de la organización, la visibilización y la construcción colectiva. 

Si bien la crítica anarquista a las elecciones tiene que ver con su posición de abolición del Estado, creo que su cuestionamiento nos proporciona a los no anarquistas una reflexión ética importante sobre la mecánica electoral y sus productos, tantas veces tan ajenos en la práctica a lo que se supone son los objetivos de cambio de quienes se reivindican como izquierdistas y progresistas.

Renovar el Congreso, pero con quiénes

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Uno de los resultados del Estallido social contra el no futuro, fue la generalización de la necesidad de renovar el Congreso para evitar que se tramiten medidas que afectan de manera negativa al grueso de la ciudadanía, como la reforma tributaria o la reforma a la salud.

Esta necesidad de renovación no es del todo nueva, en las elecciones del 2018, los medios corporativos, algunos medios independientes y “analistas” celebraban ver nuevas caras en el Congreso y la salida de personajes como Roberto Gerlein, sin embargo, esta revisión superficial omitía que las curules habían sido heredadas y que solo se trataba de un cambio cosmético a la corrupción y la continuación de un modelo que busca enriquecer a unos pocos, a costa de la ciudadanía. Si se tratara de una renovación de verdad, Cambio Radical no se habría configurado como una de las principales fuerzas en el Congreso, y tampoco habría una fuerte y disciplinada coalición de gobierno con los partidos de derechas.

Entonces, la renovación efectiva no se reduce a la elección plana de personas jóvenes, que pueden llegar con actitudes frescas, pero van a trabajar para que no cambie nada y en función de la agenda que les pongan sus padrinos políticos. Cabe decir que son muy diligentes, han logrado frenar la posibilidad de una renta básica, desfiguran proyectos como el etiquetado frontal de advertencia y se ríen de las mociones de censura.

Se suele creer que los debates en el Congreso son racionales: son expuestas unas propuestas y debatidas, para luego llegar a unos consensos que se traducen en leyes que benefician al país

Volviendo a la pregunta inicial, considero que, para lograr la renovación efectiva del Congreso, son necesarias dos variables, la primera, es votar por programas y, la segunda, elegir a personas que entienden esos programas y se comprometen de lleno con ellos. Parece que, con esto, la pregunta sobre por quién o quiénes votar quedara resuelta, como si se tratase de una ecuación sencillita, pero lamentablemente, no es así.

Haciendo un ejercicio juicioso y no plano de pros y contras de programas (no de personas que de pronto tienen buenas intenciones, o se ven buena gente, pero están en el partido “equivocado”, como si el partido, sus estructuras de poder e intereses fueran secundarios), es fácil identificar qué listas, coaliciones o partidos se acercan o no a las demandas democratización y justicia social del Estallido social contra el no futuro. Ahora, la variable quiénes empieza a complejizar el asunto porque ¿Quiénes van a defender y traducir ese programa en leyes?

Se suele creer que los debates en el Congreso son racionales: son expuestas unas propuestas y debatidas, para luego llegar a unos consensos que se traducen en leyes que benefician al país, algo así es lo que ha dicho la representante Juanita Goebertus en sus intervenciones. No sé si es que es muy inocente, está muy perdida en la vida o si tiene alguna intención oculta cuando dice este tipo de cosas. Lo cierto es que los debates en el Congreso están a años luz de esa dinámica. Las decisiones siempre son tomadas antes de que inicie el debate y la tarea que queda es sabotear o apoyar las propuestas o los proyectos de ley. Las derechas con su disciplina partidaria, prácticamente en bloque, definen cómo actuar frente a una propuesta legislativa, piden orientación de los grandes empresarios y banqueros del país y listo. Los debates, las audiencias públicas las sesiones en comisión son puro teatro y esto pasa porque las mayorías en el Congreso son de derechas, y las derechas defienden intereses políticos y económicos bastante estrechos.

Mientras tanto los partidos “progresistas” tratan de legislar para lograr que pasen iniciativas legislativas que benefician al grueso de la población, resultado del trabajo con organizaciones sociales y ONGs; tratan de evitar que pasen medidas nocivas, sin mucho éxito debido a que son minoría; y cumplen con su rol de control político investigando para sacar adelante debates y mociones de censura. Este trabajo es monumental y requiere de un compromiso importante, se necesita disciplina. Sin embargo, algunos congresistas se toman este trabajo a la ligera y se nota porque sus intervenciones son bastante desafortunadas y hasta mediocres, algo aceptable en la derecha, pero inadmisible en sectores políticos que dicen trabajar por el bienestar del país.

Renovar el congreso, pero con quiénes. Entre más lo pienso, más preguntas salen y todas inquietantes, por ejemplo, me pregunto si solo con tener una intuición de que las cosas no van bien es suficiente para legislar, intuición que para muchos y muchas candidatas no se transforma en un ejercicio juicioso de estudio, dirán: “aaaah para eso están las Unidades de Trabajo Legislativo”, pues sí y no. Están y en algunos casos son excelentes y el congresista es mediocre, en otros casos solo van a farandulear con el congresista, entonces están, pero no están y la responsabilidad sobre cómo se legisla no puede recaer sobre estas personas.

Renovar el congreso, pero con quiénes. Entre más lo pienso, más preguntas salen y todas inquietantes, por ejemplo, me pregunto si solo con tener una intuición de que las cosas no van bien es suficiente para legislar

Otra pregunta es sobre la calidad de los debates, así las decisiones ya lleguen tomadas para el caso de la derecha y no se necesite de fuerza en las calles para legitimarlas. Para los sectores alternativos es diferente con medios corporativos en contra, grandes industrias en contra y todo en contra. Considero, que los debates argumentados, lejos de clichés y frases vacías son necesarios como mecanismo de politización, como tribuna de denuncia e incluso formación ciudadana, y sinceramente, viendo la conformación de ciertas listas progresistas y de izquierdas, me pregunto si estas personas que son candidatas son conscientes de eso. Espero que sí y tengo prendida una velita para que en medio de la campaña se estén cualificando, porque tengo la impresión de que muchas personas piensan que basta con ser “antiuribista” y decirle sí a todo lo que dice el precandidato presidencial, para ser un congresista.

También me inquieta qué entienden por democracia y el lugar de la protesta en su profundización. Muchas de estas personas que están en las listas son uribistas que se arrepienten, pero ¿ese arrepentimiento les ha llevado a cuestionar la lógica amigo-enemigo?, ¿Satanizan la protesta y a quienes se movilizan?, ¿Creen que la protesta no debe incomodar?, ¿Hasta dónde llega su disposición por el cambio?, ¿Problematizan los conflictos de interés? ¿En qué están dispuestos y dispuestas en ceder?, ¿Entenderán que hay estructuras económicas y políticas de fondo más allá de las malas y buenas intenciones de individuos? Claro que hay otros sectores alternativos con una tradición de izquierdas y progresista que también le hacen el juego al conservadurismo, al rechazar de tajo los feminismos, el ecologismo, o el anti imperialismo + descolonización cultural, parece absurdo, pero así es.

También pienso: ¿Será que me he hecho la pregunta equivocada? Tal vez no sea renovar el congreso con quiénes, sino hasta dónde. Aclaro que no fantaseo que con una presidencia alternativa y un congreso renovado lleguemos a un país ideal, pero sí puede ser un empujón hacia una dinámica realmente democratizadora y con todo, el panorama no es alentador ¿Hasta dónde llegará la renovación, más allá de caras nuevas y reconocidas en redes sociales?

Adenda: vigilancia del Congreso, pero ¿Qué tipo de vigilancia?

Hay una iniciativa que me parece bien curiosa, se llama “Trabajen Vagos” y se hizo conocida por hacerle seguimiento al ausentismo en el Congreso. De entrada, parece interesante, pero si se mira con detenimiento, no identifica cuál es el rol de estos congresistas y deja de lado cuál es su propósito en el legislativo, porque ¿En realidad cuando no asisten a la sesión de la comisión o a la plenaria, están dejando de trabajar? ¡No, claro que están trabajando! La inasistencia hace parte de su modus operandi para garantizar que las agendas para las que se hicieron elegir funcionen. Ese es el problema de este tipo de iniciativas que dejan de lado el análisis político de fondo y solo buscan el posicionamiento público o electoral de quienes las impulsan antes que la garantía del cumplimiento de la Constitución o del ejercicio de la democracia.

Pandora papers: élites del mundo escondiendo riquezas y evadiendo impuestos

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A continuación, les compartimos algunas claves para pensar los Pandora Papers más allá de la coyuntura:

¿Qué son los Pandora Papers?

Millones de archivos filtrados por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación —ICIJ— en Washington DC. Fueron publicados el 3 de octubre de 2021.

¿Qué contienen los archivos?

Información sobre riqueza oculta y mecanismos de evasión fiscal llevados a cabo por exmandatarios, mandatarios y grandes empresarios a nivel mundial.

¿Qué colombianos están en los Pandora Papers por evadir impuestos o esconder riqueza?

En el caso colombiano, algunos de los nombres son los siguientes: los expresidentes Andrés Pastrana, Cesar Gaviria; la actual vicepresidenta Martha Lucía Ramírez; la ministra de Transporte Ángela María Orozco; el embajador de Colombia en Chile Guillermo Botero; la exministra de Educación y ex congresista Gina Parody; el director de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales de Colombia (DIAN), Lisandro Junco Riveira; el presidente de la Federación de Aseguradores Colombianos (Fasecolda), Miguel Gómez Ramírez; y grandes empresarios como Luis Carlos Sarmiento Angulo, Isaac, Jaime y Gabriel Gilinski o Alejandro Santo Domingo, entre los más de 500 nombres de personas jurídicas y naturales que aparecen del país.

¿Qué implican los Pandora Papers?

La evasión fiscal es un delito en varios países, y la riqueza en paraísos fiscales es considerada como una práctica poco ética, pero los archivos no solo muestran un delito o una práctica poco ética, revelan la falsedad de la teoría económica del goteo.

Por muchos años los economistas neoliberales —como Carrasquilla en Colombia— nos han dicho que el Estado tiene que otorgar alivios en impuestos y beneficios a las grandes empresas para que de este modo puedan generar empleo y dinamizar así la economía nacional. En otras palabras, inyectar beneficios desde arriba que bajarán en modo de «gotas» y beneficiarán al grueso de la estructura social; pero lo que pasa en la práctica es que además de los beneficios estatales recibidos, los grandes empresarios ocultan su riqueza real y sacan sus ganancias a paraísos fiscales para no pagar impuestos.

En sus países los grandes empresarios no generan el empleo necesario —al buscar siempre otros países en los que la mano de obra sea más barata—, ni retribuyen al Estado y a la nación por dichos beneficios vía pago de impuestos. Además, los pocos empleos que generan son en condiciones de sobre explotación y precariedad laboral, buscando siempre sostener altas tasas de desempleo que les permitan abaratar más la mano de obra local, llevando a que la población trabajadora compita por vender su trabajo en condiciones cada vez peores.

Revista Hekatombe, oveja negra de la prensa nacional

Petro, tú no creaste el feminismo popular

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Hace unos días Gustavo Francisco salió con una declaración polémica en una entrevista que le hicieron en el periódico español El País. No fue de esas en las que con cifras, datos concretos y contexto deja mal parada a la élite nacional, no fue una de esas para compartir con las amistades y decir con cariño, “ese Petro”. Se trató de una declaración tan desafortunada que se puede calificar como una vergüenza internacional y por la que quedó como un ignorante.

Antes de que me salten al cuello, quiero decir que creo en el programa de Petro y que cuando me ha dado la mano o me ha saludado de beso, he sentido una emoción casi que adolescente que va entre la admiración y una especie de relación tóxica, así que, me pueden calificar de lo que sea, pero no me pueden decir que soy de centro o una liberal —Mao no lo quiera —.

Petro salió en prensa internacional a decir que él, un hombre, se había prácticamente inventado el feminismo popular, porque, según él, a las feministas colombianas nos quedó grande tener una agenda feminista relacionada con la ciudad y luego, en una maroma argumentativa salió a decir que él es un feministo que le va a dar la propiedad de la tierra a las mujeres campesinas. Y es que hay que decirlo, Petro es muy inteligente, en los debates se ve hasta guapo, pero en temas relacionados con la lucha histórica de las feministas parece que no sabe nada, porque, de lo poco que habla sobre el tema, se nota que sus apreciaciones van por la misma línea de los trinos que hacen hombres ‘progres’ antifeministas.

Se trató de una declaración tan desafortunada que se puede calificar como una vergüenza internacional y por la que quedó como un ignorante.

Parece que esta postura sobre la justificación de la ignorancia entorno a los feminismos, por lo menos en redes sociales, es la mayoritaria en la Colombia Humana. En las elecciones presidenciales de 2018, la Colombia Humana nos echó el cuento de que se trataba de una campaña feminista, yo me lo creí, aunque habían cosas que no me convencían y que rayaban con el feminismo liberal, pero que iban muy a tono con el “capitalismo democrático” del que habla Gustavo Francisco, pero bueno, nadie es perfecto, ni siquiera Petro, así muchas personas no lo crean.

Meses después, ese sentimiento que es la Colombia Humana nos salió con que Hollman Morris era el candidato a la alcaldía porque no había de otra —soy de las que creen que Ángela María Robledo debía ser la candidata. No entiendo todavía por qué dijo que no, aun cuando las probabilidades de que fuera elegida eran muy altas, y tampoco entiendo por qué Hollman Morris no dio un paso al costado viendo el daño que le estaba haciendo a la Colombia Humana y que en realidad no tenía opciones de ganar, porque en los sectores demócratas, a diferencia del uribismo, eso de “el que dijo Petro” no funciona tanto. ¿Será que en ambos primó un cálculo personal? —. A pesar de las denuncias por violencia intrafamiliar y violencia de género que salieron a flote, empezó la operación defender lo indefendible, adelantada por Petro.

La operación defender lo indefendible empezó con “argumentos” que justificaban el apoyo a Morris, aunque al parecer al propio Petro tampoco le encantaba su candidato de frases vacías. A la operación se sumó inmediatamente ese círculo impermeable de personas que lo rodea, que no permiten que entre nada ni nadie diferente. El círculo impermeable rápidamente avanzó, y de forma decidida cabe decir, con frases célebres como “tenemos que aprender a divorciarnos” pronunciada por la concejala Ana Teresa Bernal.

Con el triunfo de Duque, el fortalecimiento de la derecha, la debacle del Polo Democrático en manos del Moir y el chanchullo de la registraduría, la Colombia Humana se convirtió en un paraguas que brindaba “abrigo” al sentimiento antiuribista que iba en ascenso, un sentimiento que en muchos casos se quedó en eso, porque no estuvo acompañado con formación política. Un sentimiento que asumió una postura anti-intelectual, una cosa rarísima en algo liderado por un tipo que se dedica a comer libros; anti-comunista, sin distanciarse de los valores políticos hegemónicos de Colombia, ese baluarte derechista y pro gringo latinoamericano; y por supuesto, machista, todo esto bien condesado en los trinos del senador Gustavo Bolívar.

Con el triunfo de Duque, el fortalecimiento de la derecha, la debacle del Polo Democrático en manos del Moir y el chanchullo de la registraduría, la Colombia Humana se convirtió en un paraguas que brindaba “abrigo” al sentimiento antiuribista que iba en ascenso

Este escampadero perfecto para personas arrepentidas (eso es bonito, que la gente vea que comete errores y busca enmendarlos, lo grave es cuando no lo hace bien) por haber votado por Uribe o por el funcionario de Estado de toda la vida, Humberto de La Calle, se encontraban para hablar no de un proyecto de país, sino de un salvador, un salvador con muchos errores. Esta cosa amorfa que aglutina todo tipo de sentimientos no se preocupó por identificar falencias y por apostarle a la formación política y de cuadros para las próximas elecciones, sino que se convirtió en un ejército de redes sociales que ataca a quien se meta con Petro, algunas veces con razón, otras veces buscando enemistades donde no las hay.

El objetivo de la operación defender lo indefendible fueron las personas que apoyaron a Fajardo (entendible), el uribismo (entendible), Claudia López (entendible) y las mujeres de la Colombia Humana que se asumen como feministas (inentendible), de este último segmento sale algo que, sinceramente no termino de comprender, un grupo de mujeres machistas, que parece estar liderado por la abogada Cielo Rusinque, que votó por el neoliberal Humberto de la Calle y ahora es más petrista que Petro.

Este grupo habla de un “feminismo” complaciente con las practicas machistas que propone cosas como “el protocolo incluyente no inquisitivo contra los hombres”, como si los feminismos históricos estuvieran en contra de los hombres y no del sistema patriarcal, como si estas mujeres no hubieran agarrado nunca un libro básico sobre feminismos. También adelantan la defensa de Fabián Sanabria con una lectura vintage, o mejor, bastante conservadora y positivista del derecho; el ataque destructivo propio de haters, contra feministas e intelectuales de izquierdas como Luciana Cadahia, Sara Tufano o Mónica Godoy, además con análisis super superficiales sumado a lo que han llamado «feminismo popular», que no es más que un homónimo y una mala interpretación del feminismo popular que ya existía, que se opone a la jeraraquización de las opresiones, y que es anticapitalista, siendo crítico, por tanto, del feminismo liberal que se limita a la lucha contra el techo de cristal sin cuestionar el orden capitalista —recordemos de nuevo: mucha gente de la Colombia Humana defiende abiertamente el orden capitalista—, todo esto en contravía de eso que defiende el “feminismo” machista de la Colombia Humana.

Este grupo habla de un “feminismo” complaciente con las practicas machistas que propone cosas como “el protocolo incluyente no inquisitivo contra los hombres”, como si los feminismos históricos estuvieran en contra de los hombres y no del sistema patriarcal…

Si se mira con detenimiento, ese “feminismo popular” que tiene este sector de Colombia Humana es una suerte de salpicón entre tener una actitud tibia ante prácticas machistas, una adaptación del feminismo liberal, antiintelectualismo, el nuevo libro negro de la izquierda y, además, se cree tan genial, que carga un feministómetro para medir el feminismo de las feministas que sí han estudiado sobre el feminismo y saben de la existencia de años del feminismo popular. Es una cosa rarísima.

Esto nos manda de nuevo a eso que Petro denominó el “feminismo popular”. Argumenta que él se dio cuenta que existe un vínculo entre las mujeres, la tierra y el cuidado, desconociendo las investigaciones que vienen de décadas atrás sobre estos, los feminismos indígenas y campesinos, o los textos escritos por Silvia Federici o Nancy Fraser (querido Petro, creo que de ella leíste por lo menos el título del manifiesto “Un feminismo para el 99%”). Basta con googlear “vínculos de las mujeres con la tierra y el territorio”, de hecho, pongo el link para que verifiquen que es real, para darse cuenta que Gustavo Petro descubrió que el agua moja.

Espero que le pongan fin a la operación defender lo indefendible. Sueño con ver por lo menos un trino de Gustavo Francisco que dé la orientación de leer y estudiar; que así sea en privado, le dé un plan de estudio a Gustavo Bolívar para que salga de su mundo de clichés y estereotipos anticomunistas y superación personal. Espero que Luciana Cadahia no caiga en esa dinámica, porque la veo muy tentada en sus últimas publicaciones o que Susana Muhamad no haga gimnasia olímpica para defender esa entrevista.

Por lo que más quieras Gustavo Francisco, lee, estudia sobre feminismos y con textos feministas, no con esos libros de la derecha machista o con los trinos de Cielo Rusinque “#MiFeminismoEs”. Es que con esas declaraciones no solo tú quedas mal, también tu círculo impermeable, y en general la Colombia Humana. Yo quedo mal porque la gente sabe que te he apoyado. Si quieres hacemos un grupito de estudio, un club de lectura, algo, pero no vuelvas a salir con esas barrabasadas.

Adenda

Como siempre rescato el papel de algunos nodos y algunas personas de la Colombia Humana que tienen una lectura seria sobre el feminismo y no son solo un comité de aplausos de Petro y de su círculo impermeable.

En defensa de Epa Colombia

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Las redes sociales explotaron por el vídeo que Epa Colombia subió en Instagram. ¿La razón? Su compañía: Álvaro Uribe Vélez. No creo que sea necesario describir el vídeo, pues a estas alturas ha circulado por todos los medios de comunicación y todas las redes sociales. Lo que pretendo hacer en este escrito no es aplaudir la reunión, sino invitar a los lectores a ver más allá y preguntarnos si en realidad tiene sentido convertir a Epa Colombia en un objeto de desprecio colectivo.

El llamado a la cancelación de Epa Colombia no pasó desapercibido. Sin embargo, me pregunto ¿tiene sentido cancelar a Epa Colombia por lo ocurrido? Desde hace varios meses he cuestionado la cultura de la cancelación, principalmente por dos razones: en primer lugar, tiende a dirigirse hacia quienes menos poder tienen y, por lo tanto, representan un mal menor y, en segundo lugar, porque responsabiliza a los individuos de problemas que en realidad son estructurales y que son responsabilidad de la sociedad en su conjunto. Con respecto a la primera razón, he tenido la posibilidad de leer algunos artículos que muestran cómo la cultura de la cancelación afecta de maneras distintas a las mujeres y a los hombres, pues normalmente se dirige contra las mujeres con mayor potencia y por razones comúnmente sexistas. No sólo eso, también tiene por objetivos principales a personas racializadas y pobres, quienes por actuar de una manera considerada inaceptable han perdido sus empleos, entre otros aspectos de su vida.

Esta tendencia a dirigir el linchamiento colectivo hacia quienes menos poder tienen no es arbitraria. Seguramente, responde a la impotencia que tenemos frente a los poderosos, quienes pueden ser acusados de violación, de asesinato, de corrupción y un largo etcétera, sin que por ello tengan que asumir ninguna consecuencia negativa. La impunidad es directamente proporcional al poder y nosotros, los que no podemos ejercer ninguna clase de poder sobre quienes están arriba, sabemos que esto es así, pero nos sentimos molestos por la injusticia y buscamos ejercerla sobre aquellos que sí tendrían que asumir las consecuencias.

En cuanto a la segunda razón, he visto decenas de casos en las redes sociales de personas que han sido canceladas por tener comportamientos racistas, xenófobos, homófobos, misóginos, entre otros. Estas personas, en su mayoría, son miembros de la clase trabajadora: meseros, cajeros, vendedores, etc. Cuando estos individuos han actuado de dicha manera, ¿realmente han sido ellos, desde una voluntad consciente, quienes han actuado? Claramente son ellos, pero ¿son sólo ellos? Hay mínimo dos cuestiones que se pueden problematizar: en primer lugar, que sean sólo ellos quienes actúan; en segundo lugar, que lo hagan desde una consciencia absoluta. La realidad es que todos ellos sostienen prejuicios a partir de lo que han naturalizado, no a partir de las ideas que autónomamente han formado, después de pensar a solas y sin ningún aprendizaje social al respecto. Por ese motivo, no son sólo ellos quienes actúan, sino es su cultura y su sociedad quienes hablan a través de ellos. ¿Cómo esperamos que haya sujetos libres de prejuicios en una sociedad y una cultura que se basa en la (re)producción de prejuicios contra los que considera anormales o diferentes? Especialmente, ¿por qué le exigimos esta autonomía a quienes ni siquiera han tenido acceso a una educación de calidad, no tienen tiempo para cuestionar(se) porque su vida está al servicio de la sobrevivencia y tampoco tienen posibilidades de ampliar sus perspectivas, pues su mundo es reducido y sólo tienen contacto con personas que piensan igual que ellos?

La comprensión de cómo opera la manipulación de los medios de comunicación, de cómo opera la escuela como reproductor de la ideología dominante, en fin, de cómo opera lo que Althusser llamaría los “aparatos ideológicos de Estado” y que Gramsci denominaría “hegemonía” debería permitirnos entender que la mayoría sostiene determinadas ideas como resultado de la reproducción cultural, no como resultado de su responsabilidad individual.   

Epa Colombia es un objetivo de la cultura de la cancelación porque reúne estas dos condiciones: su ejercicio del poder es muy limitado en tanto mujer sobre la cual recaen estigmas por ñera, por no haber tenido acceso a una educación de calidad, por lesbiana y por vándala. Además de eso, en varias ocasiones han hecho un llamado a cancelarla, pues sus acciones han sido cuestionables. Primero, llamaron a cancelarla por su “contenido basura” y “guiso”. Después, llamaron a cancelarla por “vándala” y “criminal”. Después, se le acusó de “racista” e incluso hizo vídeos tratando a las mujeres y personas trans que ejercen la prostitución como mercancía. Ahora, se le acusa de ser de derecha y uribista, razones suficientes para cancelarla. Todas estas invitaciones públicas a cancelarla han sido resultado de sus acciones, que no son tan suyas, sino nuestras. ¿cómo esperamos que Epa Colombia no sea racista, si nuestra cultura, nuestra sociedad, nuestra economía son profundamente racistas?, ¿cómo esperamos que ella no trate a ciertas personas como mercancía vendible, si normalizamos que al cuerpo de las mujeres y de las personas trans se puede acceder a cambio de unos billetes?, ¿cómo esperamos que ella no se reúna con Álvaro Uribe Vélez, si vivimos en un país controlado por él y su partido? Si hay que exigirle autonomía a alguien, que sea justamente a quienes nacieron con privilegios y por ello han podido permitirse pensar en cuestiones más allá del dinero y de su vida personal. Pero, se trata de una mujer que no nació en cuna, que tuvo que trabajar desde niña y que hasta ahora puede darse la posibilidad de ampliar sus perspectivas.

Muchos de nosotros hubiéramos tomado otros caminos en su lugar, pero eso no nos da la autoridad para lincharla y así hacernos participes de la instrumentalización de la que ella ha sido objeto. Ha sido instrumentalizada por el sistema judicial, quien la ha tomado como modelo para asustar a los ciudadanos que protestan en las calles. ¿Ahora nosotros la vamos a instrumentalizar para enseñarle a los demás lo que les puede pasar si deciden ser uribistas o sentarse a comer con Uribe?

Este texto no pretende ser un llamado al conformismo ni tampoco sostiene que como las acciones individuales son resultado de lo que hemos reproducido estructuralmente no hagamos nada frente a lo que los individuos hacen. Al contrario, pretendo que asumamos la responsabilidad colectiva que tenemos y nos comprometamos con transformar la sociedad de manera radical para no continuar construyendo subjetividades que se alíen con la opresión. Además, este texto sí pretende cuestionar las razones por las cuales dirigimos la cultura de la cancelación hacia personas como Epa Colombia, en lugar de dirigir la mirada hacia quienes son la causa de nuestro malestar, hacia los verdaderos responsables, hacia quienes han acumulado tanto poder que se convierten en la carta de salvación para quienes están cansados de la persecución estatal. Sería más fructífero dirigir nuestra indignación colectiva hacia los poderosos, en lugar de dirigirla hacia los peones.