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Reivindicar la utopía: vivir sabroso

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Desde ese momento me pregunté por qué teníamos que cargar una culpa que en realidad no teníamos.

Me acuerdo cuando por primera vez viví en una misa lo que se pretende sea la sensación de culpa. Tendría unos 8 años y fui obligada por el colegio a asistir a la iglesia. No entendía por qué de la nada el cura, mientras tomaba vino, regañaba a los adultos, mientras estos con los ojos cerrados, casi susurrando, decían: “por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa”, y se pegaban en el pecho con el puño cerrado. Por supuesto, hice lo mismo después de que una señora mayor me mirara mal. Desde ese momento me pregunté por qué teníamos que cargar una culpa que en realidad no teníamos.

La idea del trabajo permanente vino acompañada de historias vacías, sobre hombres que se volvían millonarios por dejar de lado el ocio, el descanso y darlo todo por su empresa.

Poco tiempo después, en la televisión se hablaba de “trabajar, trabajar y trabajar». En el país, además del discurso de culpa normalizado, se sumaba el del mito del sacrificio para salir adelante. Estas ideas serían fundamentales para legitimar el despojo de los derechos laborales a las personas adultas, y serían el telón de fondo que prepararía a la nueva generación en la precarización laboral, los contratos por prestación de servicios y las consultorías absurdas. La idea del trabajo permanente vino acompañada de historias vacías, sobre hombres que se volvían millonarios por dejar de lado el ocio, el descanso y darlo todo por su empresa. Por ejemplo, ahí tenemos a Will Smith en una película de la época, que “buscando la felicidad” deja de tomar agua para no ir al baño y ser así más eficiente mientras regala su fuerza de trabajo.

Fue precisamente en ese tiempo que se empezó a configurar en Colombia una especie de personas, conformada principalmente por hombres, a la que llamaremos tiburones, que recogen todos esos valores —los de la autoexplotación y el sacrificio—, para convertirse en algo así como Steve Jobs. Repiten que el pobre es pobre porque quiere, al considerar que la pobreza se debe a una falta de iniciativa antes que a un efecto estructural de la dinámica capitalista.

Mientras tanto, en los medios corporativos era priorizado el “Vive Colombia, viaja por ella”, sobre la militarización del país, el fortalecimiento del paramilitarismo y la eliminación de comunidades enteras por oponerse al gobierno o exigir el respeto a sus derechos. 

Para quienes crecimos durante el uribismo; la incertidumbre, el miedo, la permanente sensación de fracaso, el hecho de sentirnos insuficientes y de sacrificarnos más para lograr unos mínimos y querer ser tiburones, es lo normal. 

A esos 20 años de hegemonía uribista que fue sinónimo de terror, precarización, despojo de derechos y empobrecimiento, tenemos que sumarle el lugar de los medios corporativos en la normalización del miedo y la ausencia de garantías para una vida digna; también hay que tener en cuenta que crecimos con el sacrificio como mecanismo para redimir una culpa inculcada cotidianamente.

Para quienes crecimos durante el uribismo; la incertidumbre, el miedo, la permanente sensación de fracaso, el hecho de sentirnos insuficientes y de sacrificarnos más para lograr unos mínimos y querer ser tiburones, es lo normal. 

cuanto más utópica es la reivindicación, más está basada en una crítica sustancial, y más nos obliga a pensar con imaginación  sobre las maneras diferentes de organizarlo: Kathi Weeks

La profesora Kathi Weeks, autora del libro El Problema del Trabajo, habla de la importancia de reivindicar la utopía, de soñar con lo imposible, porque “cuanto más utópica es la reivindicación, más está basada en una crítica sustancial, y más nos obliga a pensar con imaginación  sobre las maneras diferentes de organizarlo. El revindicar tiene mucho de arte”. Para reivindicar la utopía es necesario problematizar lo que consideramos normal, así eso signifique perder certezas.

Dicen que se teme lo que se desconoce, supongo que por eso tantas personas sienten ese miedo profundo a vivir sabroso, como lo dije antes, no conocemos otra forma de vivir la vida. Las élites y los medios corporativos están vendiendo el vivir sabroso como sinónimo de vagancia, flojera y derroche, cuando en realidad se trata de viabilizar una reivindicación utópica.

Asumamos el reto de vivir sin miedo y con garantía de derechos ¡Vamos a vivir sabroso!

Ciencia hegemónica y justicia epistémica sin comillas

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El 15 de julio de 2022 fue publicada en El Tiempo una columna de opinión escrita por Moisés Wasserman, un bioquímico colombiano quien también fue rector de la Universidad Nacional, además de haber ostentado varios cargos directivos en el campo académico.

sino que su propósito es comentar dos conceptos “equivocados” y “peligrosos”: la ciencia hegemónica y la justicia epistémica.

En esta columna, el autor se refiere a un documento oficial del gobierno de Gustavo Petro en el cual se establecen los fundamentos para la política en ciencia, tecnología e innovación. Según argumenta Wasserman, dicho documento plantea a la ciencia como una amenaza. Posteriormente, afirma que su intención no es desmentir todas las proposiciones falsas que contiene el documento (que se da a entender que son demasiadas), sino que su propósito es comentar dos conceptos “equivocados” y “peligrosos”: la ciencia hegemónica y la justicia epistémica.

el hecho de que las hegemonías en la ciencia (paradigmas, para usar el término de Kuhn) sean resultado del consenso no implica que no sean resultado del poder.

Con respecto al primero, afirma que la ciencia hegemónica es entendida como logocéntrica, monológica, antropocéntrica, tecnocéntrica y patriarcal. A partir de ahí, afirma que hay hegemonías en la ciencia, pero que estas no son resultado del poder, sino del consenso científico. En ese sentido, la hegemonía en la ciencia es resultado no del poder, sino de su éxito para lograr explicaciones verdaderas de la realidad.

los seres humanos podemos consentir porque no nos queda otra opción o porque el rechazo implicaría la expulsión de una comunidad, incluso científica.

En relación con este argumento, el hecho de que las hegemonías en la ciencia (paradigmas, para usar el término de Kuhn) sean resultado del consenso no implica que no sean resultado del poder. Es decir, Wasserman comete un error de razonamiento al plantear que como es resultado del consenso, no es resultado del poder. En realidad, dicha disyuntiva no existe: es posible que algo sea resultado del consenso y del poder en simultáneo. Esto debido a que los seres humanos podemos consentir porque no nos queda otra opción o porque el rechazo implicaría la expulsión de una comunidad, incluso científica. Por lo anterior, este es un falso dilema y la afirmación de un elemento (el consenso) no implica la exclusión del otro (el poder).

Es un hecho que históricamente quienes han podido hacer ciencia han sido los hombres, clase media-alta y blancos. Los grupos oprimidos que hemos podido -a costa de una gran lucha- involucrarnos en el mundo científico, lo hemos hecho adaptándonos a lo previamente establecido.

Por otro lado, parece considerar que el poder se refiere únicamente a las relaciones establecidas entre los científicos, pues ellos son los que llegan a consensos o a disensos. No obstante, el concepto no se refiere a esto únicamente, sino especialmente a las relaciones de poder que existen en la sociedad y que definen las perspectivas que sí alcanzan un estado de veracidad, a partir de los criterios establecidos por quienes hacen ciencia. Es un hecho que históricamente quienes han podido hacer ciencia han sido los hombres, clase media-alta y blancos. Los grupos oprimidos que hemos podido -a costa de una gran lucha- involucrarnos en el mundo científico, lo hemos hecho adaptándonos a lo previamente establecido.

El consenso que fue consenso para unos sujetos puntuales, implicó para nosotros una adaptación. Al establecer el método científico, fueron ellos mismos quienes decidieron definir qué sí alcanzaría el estatus de “científico” y qué no. No sólo eso, sino que también definieron los problemas que sí era relevante estudiar, bajo qué perspectivas hacerlo y cómo hacerlo. A esto se refiere el reconocimiento de cómo la subjetividad humana limita a la ciencia: el sujeto cognoscente establece los criterios, las necesidades, los problemas relevantes, la forma como se estudian, la forma como se publican, la forma como se comunican, entre otros. Y estas definiciones no pueden responder a las necesidades, intereses e incluso criterios de todos, sino a los suyos. Esto construye una ciencia limitada como se verá más adelante.

Como han demostrado autoras como Miranda Fricker, esta injusticia epistémica sí tiene incidencia en los resultados de la ciencia, en las “verdades” que puede ver y cómo puede verlas.

En cuanto al segundo concepto, cuyo significado Wasserman parece no entender, sostiene que lo “científico no busca repartir méritos igualitariamente entre teorías diferentes y hasta contradictorias” (párr. 4). No obstante, el concepto de justicia epistémica no se refiere a que haya igualdad entre las teorías, sino que se refiere a que el conocimiento sea construido sin jugar bajo las lógicas de la injusticia social. Puntualmente, hay dos maneras de entender la injusticia epistémica: cuando se le niega a alguien acceder al conocimiento y ser sujeto de conocimiento y cuando se le niega a alguien ser objeto de conocimiento. Como han demostrado autoras como Miranda Fricker, esta injusticia epistémica sí tiene incidencia en los resultados de la ciencia, en las “verdades” que puede ver y cómo puede verlas.

la injusticia epistémica que implica no tomar el cuerpo de la mujer como objeto de estudio diferenciado ha tenido como resultado que en la ciencia haya un sesgo y, en ese sentido, su verdad sea parcial.

Un ejemplo claro de esto es con relación a los paros cardíacos. Tomar al hombre como el objeto de interés universal ha implicado en el pasado que no se estudien los síntomas específicos de los infartos en mujeres. Finalmente, se supo que había síntomas diferenciados por el sexo. No obstante, no se le ha dado la relevancia necesaria, lo cual ha implicado que el 95% de las muertes por infarto de mujeres puedan ser evitadas con un diagnóstico a tiempo (al respecto puede leerse este artículo de difusión). En este sentido, la injusticia epistémica que implica no tomar el cuerpo de la mujer como objeto de estudio diferenciado ha tenido como resultado que en la ciencia haya un sesgo y, en ese sentido, su verdad sea parcial.

Por lo tanto, no se señala como injusticia epistémica el hecho de que mi teoría no sea aprobada y la de un investigador en Harvard sí lo sea (aunque habría que analizar si esa aprobación responde al mérito de la investigación o si responde a posibles sesgos en mi contra por ser una mujer de color que investiga en el sur global, lo cual es innegable que también ocurre y para ello recomiendo explorar el papel del sesgo en la epistemología). No es que las teorías deban ser iguales. Se trata de que los sujetos podamos crear conocimiento y no seamos objeto de exclusiones o de subvaloraciones/sobrevaloraciones por quienes somos.

Seguramente si hubiera existido una participación de las mujeres en la ciencia, el clítoris no habría sido “descubierto” por la ciencia hasta 1559, sino desde la antigüedad.

Es ingenuo suponer que en todos los aspectos de nuestra vida tratamos a las personas con sesgos, pero esto no ocurre en la ciencia, como si la ciencia fuera una burbuja hermética libre de toda irracionalidad. La realidad es que los científicos son seres humanos y como tales tienen limitaciones, que pasan por estereotipos y sesgos sociales, pero que también incluyen su incapacidad para abarcar la totalidad de la realidad y adelantarse a las omisiones y exclusiones que sus prioridades establecen. Seguramente si hubiera existido una participación de las mujeres en la ciencia, el clítoris no habría sido “descubierto” por la ciencia hasta 1559, sino desde la antigüedad. Solamente nosotras hubiéramos reconocido la importancia y el interés de su estudio desde antes. Este es otro ejemplo de cómo la subjetividad de los sujetos cognoscentes sí limitan a la ciencia.

con relación a ambos conceptos, es un hecho que hombres blancos han adquirido conocimiento de comunidades indígenas para el “descubrimiento científico” de propiedades medicinales de distintas plantas.

Por otro lado, y con relación a ambos conceptos, es un hecho que hombres blancos han adquirido conocimiento de comunidades indígenas para el “descubrimiento científico” de propiedades medicinales de distintas plantas. Un ejemplo reciente ocurrió en el 2015. Me refiero al caso de la planta quassia amara, la cual es usada en el Amazonas contra la malaria. Científicos franceses se acercaron a los indígenas para obtener conocimientos sobre las propiedades de esta planta, con el fin de patentarla como un descubrimiento de ellos. Esto constituye un ejemplo claro de biopiratería, que lamentablemente no es el único. Además, pone en evidencia cómo en efecto hay una injusticia epistémica que lleva a escuchar unas voces y no otras, a darle crédito a unos y no a otros. Este ejemplo da cuenta de cómo el conocimiento científico no es científico solamente por sus características de veracidad y objetividad o porque haya sido validado por el método científico, sino también por quiénes enuncian esa verdad y desde qué lugares lo hacen.

cómo el conocimiento científico no es científico solamente por sus características de veracidad y objetividad o porque haya sido validado por el método científico, sino también por quiénes enuncian esa verdad y desde qué lugares lo hacen.

En conclusión, la ciencia hegemónica y la justicia epistémica sí son conceptos que dan cuenta de cómo se ha construido la ciencia occidental. Además de ello, se refieren a una comprensión más profunda de las dinámicas relacionales en el mundo científico para determinar las verdades. En este sentido, es claro que Wasserman no sólo no comprende estos conceptos, sino que cree que puede desterrarlos a partir de su tergiversación. Contrario a él, yo sí espero que la ciencia se construya con base en la justicia epistémica, pues esto no sólo repercute en un beneficio para las personas en su diversidad (ya que pueden ser sujeto y objetos de conocimiento), sino que también repercute en un beneficio para la ciencia, pues el diálogo desde la diferencia entre sujetos de conocimiento permite identificar posibles sesgos y vacíos que puedan ser resueltos para lograr el mejor resultado, es decir, el más completo. En suma, el reconocimiento de estos conceptos no supone una identificación de la ciencia como una amenaza, sino como un espacio en el cual es deseable que las dinámicas de poder se modifiquen para mejorar el conocimiento y actuar con base en la justicia.  

La propuesta de vías terciarias del nuevo gobierno y el Acuerdo de Paz

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“Las vías terciarias de Colombia, las que llevan a la vereda campesina, serán contratadas con las juntas de acción comunal campesinas”, dijo el presidente Gustavo Petro en su cuenta de twitter el pasado 12 de julio.

Además de celebrar el anuncio, advirtieron sobre la importancia de disputar y renovar el poder de algunas Juntas de Acción Comunal que están en manos de sectores tradicionales proclives a la corrupción.

Gran parte de las opiniones en contra vinieron de los constructores habituales de vías, mientras que organizaciones campesinas y comunales resaltaron la importancia de la propuesta en términos de la activación económica local y del empoderamiento comunitario que implicaría el manejo de esos recursos. Otras voces, además de celebrar el anuncio, advirtieron sobre la importancia de disputar y renovar el poder de algunas Juntas de Acción Comunal que están en manos de sectores tradicionales proclives a la corrupción.

el Acuerdo Final de Paz entre las Farc-ep y el Estado colombiano, contempla un Plan Nacional de Vías Terciarias

La construcción de vías terciarias —que comunican a las veredas, corregimientos y cabeceras municipales—, ha sido una de las exigencias históricas de los movimientos campesinos, siendo una de las dimensiones fundamentales en el marco de una reforma agraria que democratice el acceso a la tierra, y fortalezca la producción local. 

Al respecto, cabe recordar que el Acuerdo Final de Paz entre las Farc-ep y el Estado colombiano, contempla un Plan Nacional de Vías Terciarias:

“con el propósito de lograr la integración regional y el acceso  a los servicios sociales y a los mercados, incidir favorablemente sobre el precio de  los alimentos como garantía del derecho a la alimentación y mejorar el ingreso de la población campesina,  el Gobierno  Nacional creará e implementará un  Plan  Nacional  de  Vías  Terciarias.  En  su desarrollo, el Plan tendrá en cuenta los  siguientes criterios:
La participación activa de las comunidades  —hombres  y  mujeres— en  la priorización, ejecución y seguimiento de las obras.
 • La asistencia técnica y la promoción de las capacidades organizativas de las comunidades para garantizar el mantenimiento y la sostenibilidad de las obras. 

• El  estímulo a la economía local dando prioridad  a la contratación  de trabajadores y trabajadoras y adquisición de materiales locales.

• La promoción y aplicación de diversas soluciones tecnológicas. 

• La importancia de garantizar la sostenibilidad de las condiciones socioambientales”.

Lo que pondría en evidencia, en un nuevo punto, la sintonía del gobierno entrante con la implementación del Acuerdo de Paz. En la actualidad, el mal estado de gran parte de las vías terciarias dificulta la salida de alimentos producidos por familias rurales, siendo esta una de las razones que llevan al encarecimiento del precio de la comida proveniente del campo colombiano.

¿Qué tanto sabes de historia de Colombia?

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Vamos a poner a prueba esos conocimientos sobre la historia de Colombia con 15 

preguntas. Saca papel, lápiz y a meterle mente ¡Comparte tus resultados!

Preguntas

1. ¿En qué año se abolió la esclavitud?

2. ¿Qué gobiernos conservadores incentivaron la formación de los grupos paramilitares conocidos como «Los Pájaros»?

3. ¿Qué socialista se sentiría decepcionada porque nos dejamos quitar su legado de los tres ochos?

4. ¿De qué presidente es esta frase?:

"Toca reducir la corrupción a sus justas proporciones"

5. Escandalizó al país con su obra y se escandaliza porque con ella pagas una libra de arroz.

6. Costeño al que le gustaba el sancocho nacional.

7. ¿De qué presidente gringo es esta frase?: «I took Panama»

8. En 1978 dijo «Todo está muy caro» y 44 años después sigue teniendo la razón.

9. ¿De quién es esta frase?:

"Hay que procurar que los ricos sean menos ricos y los pobres sean menos pobres".

10. ¿Qué grupos armados aniquilaron un partido político entre 1985 y 2002?

11. ¿A quiénes les debemos el derecho al voto para las mujeres en Colombia?

12. ¿Qué partidos se alternaron en el poder durante el Frente Nacional?

13. ¿En qué año se instituye el género no binario en la cédula de ciudadanía?

14. ¿Durante qué gobierno militares recibieron recompensas por 6.402 ejecuciones extrajudiciales?

15. Nombre de la primera vicepresidenta afro. Es madre soltera, feminista, abogada, ambientalista. Fue empleada del servicio, minera artesanal y vendedora de tamales. Cada que puede, habla del vivir sabroso.

Respuestas

1. La esclavitud fue abolida en 1852.

2. Se trató de los presidentes conservadores Mariano Ospina Pérez y Laureano Gómez.

3. María Cano lideró la lucha organizada de masas para conseguir, entre otras cosas, los 3/8: 8 horas para trabajar, 8 horas para descansar y 8 horas para el ocio.

4. Esa frase descarada fue del liberal Julio César Turbay.

5. La artista paisa que puso de cabeza a la godarria colombiana: Débora Arango.

6. La respuesta es Jaime Bateman, también creía en la cadena de afectos y que había que nacionalizar la revolución.

7. Teodoro Roosevelt.

8. El artista conceptual bogotano Antonio Caro fue muy polémico por sus críticas al consumismo y al poder.

9. Esa frase no es de Gustavo Francisco Petro, es de Jorge Eliécer Gaitán.

10. El narcotráfico, los paramilitares y la fuerza pública se articularon para exterminar a la militancia de la Unión Patriótica -UP.

11. Que las mujeres puedan votar en Colombia no pasó porque un día a Rojas Pinilla se le ocurrió de la nada, sino porque las sufragistas colombianas  exigieron el derecho al voto y recogieron la lucha por el reconocimiento de las mujeres como ciudadanas que venía de tiempo atrás.

12. Los partidos Liberal y Conservador se turnaron la presidencia por 16 años, cerrando de tajo la posibilidad de participación en elecciones y política en general, a otras expresiones.

13. Desde 2022 se reconoce el género no binario por la Sentencia T-033 de la Corte Constitucional.

14. Fue durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez.

15. Francia Márquez-Mina

Resultados

Entre 12 y 15 respuestas correctas: la neita historiadora

Entre 9 y 11 respuestas correctas: buena mi so

Entre 6 y 8 respuestas correctas: mi pez se bandea

Menos de 5 respuestas correctas: hay que meterle mente y estudio mi pez

Las y los sastres de Ulm en el siglo XXI: urge reivindicar y reconfigurar el horizonte comunista

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¡Obispo, puedo volar!
le dijo el sastre al obispo.
¡Fíjate, voy a probar! -
Y con algo como alas
el sastre subió al lugar
más alto de la catedral.
Pero el obispo no quiso mirar.
Como el hombre no es un ave,
eso es pura falsedad -
dijo el obispo del sastre
Nadie volará jamás. -
El sastre ha muerto - la gente
al obispo fue a informar
Fue una locura. Sus alas
se tenían que desarmar.
Y ahora yace destrozado
sobre la plaza de la catedral.
¡Que repiquen las campanas!
Era pura falsedad
Como el hombre no es un ave
dijo el obispo a la gente -
¡nunca el hombre volará! –
El sastre de Ulm, Bertol Brecth, 1933

Cuando las reformas se concretan o su posibilidad se abre paso con mayor grado de certidumbre, las y los comunistas siempre estamos ahí celebrando lo logrado y recordando al tiempo, que el horizonte es largo y que hay que seguir andando, luchando y empujando.

Cuando las reformas se concretan o su posibilidad se abre paso con mayor grado de certidumbre, las y los comunistas siempre estamos ahí celebrando lo logrado y recordando al tiempo, que el horizonte es largo y que hay que seguir andando, luchando y empujando. En Colombia con el aporte de las personas comunistas y de multitud de otros sectores y actores sociales ha triunfado un gobierno progresista que puede avanzar en mejorar las condiciones de amplios sectores de la población depauperadas por el fundamentalismo de mercado y en concretar cambios democráticos urgentes que, con toda su importancia y significación histórica, claramente no agotan los objetivos de quienes creemos que la sociedad necesita ser transformada radicalmente y que el capitalismo conduce a la humanidad al desastre.

Los y las comunistas somos herederos, a la vez que continuadores, de una utopía de justicia, libertad verdadera y fraternidad entre iguales, que se ha ido construyendo históricamente en muchos idiomas y de muchas maneras

Los y las comunistas somos herederos, a la vez que continuadores, de una utopía de justicia, libertad verdadera y fraternidad entre iguales, que se ha ido construyendo históricamente en muchos idiomas y de muchas maneras, como la fraguada en la conspiración de los iguales de Graco Babeuf en 1795, en la apuesta icariana de Cabet; en los falansterios de Fourier que intentaron anticipar un mundo y una humanidad radicalmente nuevas en las entrañas del industrialismo capitalista del siglo XIX; en las barricadas europeas y en las sociedades políticas americanas en las que circularon y se discutieron bajo el genérico nombre de socialismo los contornos a veces informales de una idea política que quería cambiarlo todo de raíz y desde abajo; en la liga de los comunistas y su manifiesto esclarecedor de 1848; en las y los comuneros que mostraron el camino en París en 1871; en la Rusia bolchevique que abrió el siglo XX; en la China popular que mostró nuevos caminos y desafió muchos mitos que el socialismo soviético había construido; en el socialismo revolucionario esotérico y conspirativo de María Cano, Ignacio Torres Giraldo, Raúl Mahecha, Tomas Uribe y Manuel Quintín Lame que cautivaron la mentalidad popular de la gente de nuestro país en la década del 20.

pero también ha cometido errores y en su nombre se han perpetrado crímenes que nos avergüenzan, nos interpelan y nos obligan a seguir reflexionando sobre cómo construir una alternativa al capitalismo

Nuestra corriente política ha acertado en el cumplimiento de varios de sus objetivos, aunque siempre sus éxitos y aportes se minimizan, pero también ha cometido errores y en su nombre se han perpetrado crímenes que nos avergüenzan, nos interpelan y nos obligan a seguir reflexionando sobre cómo construir una alternativa al capitalismo profundamente democrática y humanista.

Es también cierto que bajo el estandarte de diversas ideas en que la humanidad ha creído -el capitalismo incluido- se han cometido atrocidades indecibles, algunas de las cuales por obra y gracia de la hegemonía cultural del capital tienen mejor prensa que otras, por ejemplo, los Gulag Soviéticos son un crimen terrible -que lo son indiscutiblemente- pero los campos de concentración de japoneses en los Estados Unidos durante la segunda guerra mundial son apenas un daño colateral entendible a la luz de las circunstancias excepcionales que se vivían en ese momento, sobre los primeros hay películas, libros, conferencias anuales y recopilaciones amplias de testimonios que dan cuenta del horror, respecto a los segundos apenas si existen unas pálidas referencias.

Muchos de los derechos democráticos de los que disfrutamos y que el capitalismo liberal se atribuye falsamente como resultado automático de su predominio, son en realidad el producto de luchas populares en las que la militancia comunista ha participado de manera decisiva

Muchos de los derechos democráticos de los que disfrutamos y que el capitalismo liberal se atribuye falsamente como resultado automático de su predominio, son en realidad el producto de luchas populares en las que la militancia comunista ha participado de manera decisiva, desde el tránsito del sufragio censitario al universal, pasando por la conquista de los derechos laborales fundamentales, incluso varios derechos de las mujeres resultarían incomprensibles sin poner en valor la persistencia y decisión de la gente de la bandera roja que en todo tiempo y lugar ha estado al pie del cañón atizando la indignación, buscando caminos y ayudando a construir perspectivas de transformación certeras y profundas de la realidad.

el comunismo es, como ya dijimos, una tradición política consolidada que si quiere seguir jugando un papel útil al propósito de la liberación de las personas explotadas tiene que ser capaz de reconfigurarse y cuestionarse a la luz de ideas, programas y apuestas que vienen desde muchos lugares diferentes  

El pasado, sin embargo, no alcanza para ser un jugador de importancia en el tempestuoso presente, el comunismo es, como ya dijimos, una tradición política consolidada que si quiere seguir jugando un papel útil al propósito de la liberación de las personas explotadas tiene que ser capaz de reconfigurarse y cuestionarse a la luz de ideas, programas y apuestas que vienen desde muchos lugares diferentes, solo así será posible seguir pariendo un comunismo portador de las mejores herramientas que hemos forjado con el paso del tiempo pero con el corazón joven y a la altura de las necesidades y sensibilidades de estos tiempos.

Nuestras derrotas históricas y los triunfos del adversario especialmente en el terreno ideológico y cultural han contribuido a normalizar el anticomunismo en todas sus formas y variantes

Quienes nos posicionamos en esta orilla lo primero que tenemos que aceptar es que tenemos mucho que aprender de las poderosas mareas sociales y populares que han irrumpido en la sociedad en los últimos 30 años con un fractal de demandas que no admiten el sectarismo ni el vanguardismo y que necesitan tejerse y alimentarse en el seno de un proyecto muy amplio de emancipación humana.

Para muchas personas ser comunistas ha implicado encerrarse en un closet de exclusión y marginación del que es fundamental salir para hacer frente al anticomunismo

Nuestras derrotas históricas y los triunfos del adversario especialmente en el terreno ideológico y cultural han contribuido a normalizar el anticomunismo en todas sus formas y variantes, a base de falsificaciones históricas han equiparado el nazismo y el comunismo, han inventado historias absurdas y han falseado la realidad de mil maneras, al punto que varios sectores que se reclaman de izquierdas han terminado por sumarse a la política del cordón sanitario contra quienes defendemos la posibilidad y vigencia de la idea comunista, en muchos casos somos por decirlo así el invitado incómodo.

aunque terminemos en el suelo una y otra vez, no damos crédito al obispo, sabemos que la humanidad algún día volará.

Para muchas personas ser comunistas ha implicado encerrarse en un closet de exclusión y marginación del que es fundamental salir para hacer frente al anticomunismo, al posibilismo de quienes dicen que nos tenemos que acostumbrar al capitalismo reformado y humanizado como máxima aspiración, pero también para desenmascarar a quienes viven en un mundo de proclamación de principios abstractos que no tienen nada que ver con la posibilidad de forjar una alternativa real y revolucionaria aquí y ahora.

El dirigente del Partido Comunista Italiano, Lucio Magri, escribió en 2009 unas muy interesantes memorias en las que rescató el viejo poema de Brecht que se cita al comienzo. Creo que las personas comunistas somos como el sastre de Ulm, estamos en el taller soñando con la posibilidad de surcar los cielos mientras afinamos las alas con las que vamos a intentarlo, aunque terminemos en el suelo una y otra vez, no damos crédito al obispo, sabemos que la humanidad algún día volará.

Reflexiones caneras de Angela Davis

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justificando lo que existe y, de pronto, los más arriesgados, hablan de la importancia de una reforma, pero sin desarrollar en lo absoluto la supuesta iniciativa. 

El tema carcelario aparece en la agenda pública principalmente por dos razones: 1. Por elecciones: para muchas y muchos candidatos la solución a la inseguridad es enviar a más personas a las cárceles, y 2. tragedias, como la de Tuluá en la que fallecieron cerca de 52 personas privadas de la libertad; o la de La Modelo que en 2020 dejó más de 80 heridos y 23 fallecidos.

La forma en la que figuras públicas, opinadores y medios corporativos de comunicación abordan el tema carcelario es justificando lo que existe y, de pronto, los más arriesgados, hablan de la importancia de una reforma, pero sin desarrollar en lo absoluto la supuesta iniciativa. 

Como a todo toca meterle mente, les compartimos algunos fragmentos del libro “¿Son obsoletas las prisiones?” publicado en 2003 por la filósofa Ángela Davis y aprovechamos para recomendarles que lo lean con ganas.

Introducción: ¿Reforma carcelaria o abolición de las prisiones?

(…)

Al pensar sobre la posible obsolescencia de la prisión, deberíamos preguntar cómo es que tanta gente puede terminar en la cárcel sin que haya importantes debates sobre la eficacia del encarcelamiento. Cuando apareció el impulso por producir más prisiones y encarcelar cada vez más cantidades de personas en los años ‘80, durante lo que se conoce como la “era Reagan”, los políticos argumentaban que las posiciones “duras contra el crimen” (incluyendo la encarcelación efectiva y las sentencias más largas) mantendrían a las comunidades libres de delitos. Sin embargo, la práctica de encarcelación masiva durante ese período tuvo escaso o ningún efecto sobre las tasas oficiales de criminalidad. De hecho, el patrón más obvio fue que las cada vez mayores poblaciones carcelarias no llevaban a comunidades más seguras, sino, en cambio, a poblaciones carcelarias todavía más grandes.

Cada nueva cárcel daba origen a una nueva cárcel más. Y a medida que el sistema carcelario estadounidense se expandía, también se expandió la involucración corporativa en la construcción y provisión de bienes y servicios para las prisiones, y en la utilización de mano de obra carcelaria.

Cada nueva cárcel daba origen a una nueva cárcel más. Y a medida que el sistema carcelario estadounidense se expandía, también se expandió la involucración corporativa en la construcción y provisión de bienes y servicios para las prisiones, y en la utilización de mano de obra carcelaria. Debido al grado en que la construcción y operación de cárceles comenzó a atraer grandes sumas de capital (desde la industria de la construcción hasta la provisión de alimentos y atención de la salud), de una manera que recordaba el surgimiento del complejo industrial militar, comenzamos a referirnos a un “complejo industrial carcelario”.

(…) Existen ahora en California treinta y tres prisiones, treinta y ocho campos de prisioneros, dieciséis instalaciones correccionales comunitarias, y cinco pequeñas instalaciones para prisioneras madres. En 2002 había 157.979 personas encarceladas en estas instituciones, incluyendo aproximadamente veinte mil personas que están a disposición del estado por violaciones de las leyes de inmigración.

¿Por qué la gente asumió tan rápidamente que encerrar a una proporción cada vez mayor de la población estadounidense ayudaría a quienes viven en el mundo libre a sentirse más seguros y fuera de peligro?

(…)

Presento esta breve narrativa de la prisonización del paisaje de California para permitir a lxs lectores entender qué fácil fue producir un sistema masivo de encarcelamiento con el consenso implícito del público. ¿Por qué la gente asumió tan rápidamente que encerrar a una proporción cada vez mayor de la población estadounidense ayudaría a quienes viven en el mundo libre a sentirse más seguros y fuera de peligro? Esta pregunta puede ser formulada en términos más generales: ¿por qué las prisiones tienden a hacer pensar a la gente que sus propios derechos y libertades están más seguros de lo que lo estarían si las prisiones no existieran? ¿Qué otras razones puede haber habido para la velocidad con que las prisiones comenzaron a colonizar el paisaje californiano? 

(…)

Es como si la cárcel fuera un hecho inevitable de la vida, como el nacimiento y la muerte.

En el fondo hay una pregunta fundamental: ¿Por qué damos por sentada la prisión? Si bien una proporción relativamente pequeña de la población nunca experimentó directamente la vida en la cárcel, esto no es lo que se verifica en las comunidades pobres negras y latinas. Tampoco se verifica para lxs nativxs americanxs ni para ciertas comunidades asiáticas estadounidenses. Pero incluso entre aquellas personas que deben lamentablemente aceptar condenas carcelarias (especialmente gente joven) como una dimensión ordinaria de la vida en comunidad, resulta difícilmente aceptable entablar una discusión pública seria sobre la vida en prisión o sobre alternativas radicales a la prisión. Es como si la cárcel fuera un hecho inevitable de la vida, como el nacimiento y la muerte.

Pensar sobre esta presencia y esta ausencia simultáneas es comenzar a reconocer el papel que tiene la ideología en el modelado de la forma en que interactuamos con nuestros entornos sociales. Tomamos las prisiones como un hecho, pero a menudo tememos enfrentar las realidades que producen.

En general, la gente tiende a dar por sentadas las cárceles. Es difícil imaginar la vida sin ellas. Al mismo tiempo hay una renuencia a enfrentar las realidades que se esconden dentro de ellas, un temor a pensar sobre lo que ocurre ahí. Así, la cárcel está presente en nuestras vidas y, a la vez, está ausente de nuestras vidas. Pensar sobre esta presencia y esta ausencia simultáneas es comenzar a reconocer el papel que tiene la ideología en el modelado de la forma en que interactuamos con nuestros entornos sociales. Tomamos las prisiones como un hecho, pero a menudo tememos enfrentar las realidades que producen. Después de todo, nadie quiere ir a la cárcel. Dado que sería demasiado angustioso manejar la posibilidad de que cualquiera, incluso nosotrxs mismxs, podría convertirse en prisionerx, tendemos a pensar la prisión como desconectada de nuestras propias vidas. Esto vale incluso para algunxs de nosotrxs, mujeres tanto como hombres, que ya hemos experimentado el encarcelamiento.

(…) La prisión por lo tanto funciona ideológicamente como un sitio abstracto en el cual se depositan lxs indeseables, aliviándonos de la responsabilidad de pensar en los verdaderos problemas que afligen a aquellas comunidades de las que se extraen prisionerxs en números tan desproporcionados. Éste es el trabajo ideológico que realiza la prisión: nos exime de la responsabilidad de comprometernos seriamente con los problemas de nuestra sociedad, especialmente aquellos producidos por el racismo y, cada vez más, por el capitalismo global. 

La prisión por lo tanto funciona ideológicamente como un sitio abstracto en el cual se depositan lxs indeseables, aliviándonos de la responsabilidad de pensar en los verdaderos problemas

(…)

La prisión se ha convertido en un agujero negro en el que se depositan los detritos del capitalismo contemporáneo. La encarcelación masiva genera ganancias a medida que devora la riqueza social, y así tiende a reproducir las condiciones mismas que llevan a la gente a prisión.

(…)

la mayor flexibilidad que ha permitido una discusión crítica de los problemas asociados con la expansión carcelaria también restringe esta discusión al tema de la reforma de las prisiones. 

Durante los últimos años, la anterior ausencia de posiciones críticas en la arena política respecto de la expansión carcelaria ha dado lugar a propuestas para la reforma de las prisiones. Si bien el discurso público es ahora más flexible, el énfasis está puesto, casi inevitablemente, en generar los cambios que producirán un sistema carcelario mejor. En otras palabras, la mayor flexibilidad que ha permitido una discusión crítica de los problemas asociados con la expansión carcelaria también restringe esta discusión al tema de la reforma de las prisiones. 

Por importantes que sean algunas reformas (la eliminación del abuso sexual y de la desatención médica en las cárceles de mujeres, por ejemplo), los esquemas que dependen exclusivamente de reformas ayudan a producir la idea atrofiante de que no existe nada más allá de la prisión. Los debates sobre estrategias de descarcelación, que deberían ser el foco de nuestras conversaciones sobre la crisis carcelaria, tienden a quedar marginalizadas cuando la reforma ocupa el centro de la escena. La pregunta más inmediata hoy es cómo evitar que las poblaciones carcelarias sigan expandiéndose, y cómo traer a la mayor cantidad posible de hombres y mujeres de vuelta a lo que lxs prisionerxs llaman “el mundo libre”.

No nos matemos: esa es la reconciliación

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no significa que nos tengamos que volcar a las calles a abrazar policías, subir esas selfies a las redes sociales, ni mucho menos que debamos establecer relaciones sexo-afectivas con uribistas. 

He leído algunos comentarios que dicen que Gustavo Petro se está regalando al uribismo por sus mensajes de diálogo, así que esta reflexión tiene dos propósitos, el primero es dar un parte de tranquilidad y el segundo es profundizar en esto de la reconciliación.

Pueden respirar con tranquilidad, que en el país se empiece a hablar de reconciliación, de dialogar con rivales y de un acuerdo sobre lo fundamental, no significa que nos tengamos que volcar a las calles a abrazar policías, subir esas selfies a las redes sociales, ni mucho menos que debamos establecer relaciones sexo-afectivas con uribistas. 

Dicho esto y ya con calma, les propongo esta revisión rápida, grosera y pandita de algunos elementos para entender muy por encima este tema. Como siempre, insisto que este no es un artículo académico, sino que es una reflexión, un artículo de opinión. 

También decía que a los enemigos del tipo pirata se les debe acabar, mientras que a los partisanos se les debe escuchar y reconocer como oponentes válidos.

Para arrancar, vale la pena retomar al teórico del nazismo, al jurista Carl Schmitt. Él decía que hay dos tipos de enemigos, los primeros son los piratas, personas o agrupaciones de personas que buscan la simple y llana destrucción. El otro tipo es el de los partisanos que son personas que se oponen al orden establecido y para ello plantean unas reivindicaciones claras. También decía que a los enemigos del tipo pirata se les debe acabar, mientras que a los partisanos se les debe escuchar y reconocer como oponentes válidos.

Muchos años después, el filósofo Giorgio Agamben recuperó una categoría usada por los romanos, se trata del Homo Sacer. El homo sacer representa un enemigo para la comunidad, no es hombre, pero tampoco es completamente una bestia, es un hombre lobo. Como no es un hombre y representa una amenaza, es válido acabarlo.

en Colombia llegó primero el anticomunismo antes que el mismo comunismo, siendo la iglesia, las élites y la fuerza pública las llamadas a exterminarlo.

Dice el historiador inglés Malcolm Deas que en Colombia llegó primero el anticomunismo antes que el mismo comunismo, siendo la iglesia, las élites y la fuerza pública las llamadas a exterminarlo. Así se configuró un enemigo común en cualquiera que criticara el orden establecido, sin que necesariamente fuera comunista. Esta lógica marcó todo el siglo xx.

Durante la hegemonía uribista el enemigo común no solo fue la insurgencia, también los  liderazgos sociales, las comunidades empobrecidas, el estudiantado, etc. Se podría decir que este enemigo común se entendía, siguiendo las categorías de Schmitt y Agamben, como piratas y homo sacer. No era necesaria una interlocución con ellos y era válido su exterminio, basta ver, por ejemplo, la mano de Iván Ríos, quien fuera integrante de las Farc, o los 6.402 jóvenes presentados como falsos positivos, en ambos casos, más allá de las diferencias, sus cuerpos fueron despojados de humanidad y se presentaron como trofeos.

Se podría decir que este enemigo común se entendía, siguiendo las categorías de Schmitt y Agamben, como piratas y homo sacer. No era necesaria una interlocución con ellos y era válido su exterminio

La invitación de Gustavo Petro es a entender al enemigo como partisano, e incluso va un poquito más allá, porque no busca la eliminación espontánea del conflicto y una especie de consenso universal, sino que entiende a sus opositores como interlocutores válidos, a quienes es necesario escuchar, eso representa un cambio enorme con la forma en la que las élites lo han hecho a lo largo de la vida republicana.

eso representa un cambio enorme con la forma en la que las élites lo han hecho a lo largo de la vida republicana.

La filósofa y politóloga belga, Chantal Mouffe señala que la teoría política liberal asume que la finalización del conflicto se logra con la construcción de un consenso universal, eso de entrada suena muy bien, pero resulta que el consenso es la negación del conflicto a lo maldita sea, como si bastase con la invocación del fin de la polarización o con cerrar los ojos para que se pudiera acabar. Porque la política no es solo una práctica racional e individualista, llevada a cabo por seres más parecidos a robots que a la humanidad, como a veces creen los liberales, la política también son pasiones y colectividades, es el conflicto por la realización de proyectos de sociedad diferentes.

El conflicto en una sociedad democrática no debe ser eliminado, todo lo contrario, debe ser reconocido y legitimado, la cuestión es que en Colombia lo hemos reducido a la violencia armada.

El conflicto en una sociedad democrática no debe ser eliminado, todo lo contrario, debe ser reconocido y legitimado, la cuestión es que en Colombia lo hemos reducido a la violencia armada. ¿Qué implica reconocer el conflicto? Simple: entender como interlocutor válido al adversario quien se tiende a ver como un enemigo al que hay que suprimir del mapa. Dice Chantal Mouffe:

”lo importante es que el conflicto no adopte la forma de un “antagonismo” (una lucha entre enemigos) sino la forma de un “agonismo” (una lucha entre adversarios)”.

La invitación del presidente Gustavo Petro es acabar con esa lógica de exterminio del otro; reconocer la pluralidad y diversidad del país; llegar a acuerdos básicos para garantizar vida y dignidad, lo que es muy diferente a consensos vacíos, traiciones y cosas de esas en las que tanto insisten opinadoras y opinadores de los medios corporativos de comunicación.

No siendo más, estemos en la juega para no copear de visajes y analizar realidades.

*No me corrijan la palabra “copear”, al hacerlo están copeando de visajes.

¿Veeduría ciudadana o exigir que Roma se construya en un día?

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Es decir, un gran número de ciudadanos hicieron público su compromiso con tener los ojos encima del gobierno entrante, analizarlo con mirada crítica y exigir el cumplimiento de las propuestas.

Después de que se conocieran los resultados de las elecciones presidenciales en Colombia, en las redes sociales no sólo hubo publicaciones a favor o en contra de los resultados, sino que también resaltaron un tipo especial de publicaciones novedosas: aquellas que insisten en que después de la victoria del Pacto Histórico lo que queda es un gran compromiso con la veeduría. Es decir, un gran número de ciudadanos hicieron público su compromiso con tener los ojos encima del gobierno entrante, analizarlo con mirada crítica y exigir el cumplimiento de las propuestas.

es la actitud que todos los ciudadanos deberíamos tener en sociedades democráticas, pues hacer un seguimiento estricto y juicioso de nuestros representantes es lo que hace de la ciudadanía un ejercicio activo y no pasivo.

Afirmo que estas publicaciones son novedosas porque después de la victoria de los anteriores gobiernos no se presentó tanta insistencia por parte de los ciudadanos afines en la necesidad de una veeduría crítica. Esto es característico de Latinoamérica: cuando un gobierno llamado de izquierda o progresista asciende al poder, la ciudadanía exige con ahínco el cumplimiento de las propuestas. Esta no es una actitud negativa. Al contrario, es la actitud que todos los ciudadanos deberíamos tener en sociedades democráticas, pues hacer un seguimiento estricto y juicioso de nuestros representantes es lo que hace de la ciudadanía un ejercicio activo y no pasivo. Sin embargo, llama la atención que esta actitud sólo resalte con esplendor cuando el gobierno elegido es de tendencia progresista y no neoliberal o de derecha. ¿Cuál es la razón de esta diferencia?

llama la atención que esta actitud sólo resalte con esplendor cuando el gobierno elegido es de tendencia progresista y no neoliberal o de derecha.

La primera razón que puede explicar esta tendencia es que con los gobiernos progresistas lo que triunfan son las propuestas de transformación, en un continente en el cual la alternancia del poder no ha sido posible, porque los líderes de izquierda que ascienden al poder son una extraña excepción si se visualizan desde la historia de cada país. Es decir, lo común al analizar las propuestas políticas de los dirigentes en Latinoamérica es que en su grandísima mayoría son compatibles con posiciones de derecha y sus propuestas económicas tienden hacia el neoliberalismo (al menos ha sido así desde finales del siglo pasado). En Colombia, por ejemplo, Gustavo Petro se ha convertido en el primer presidente de la historia del país cuyas posturas políticas tiendan más hacia la izquierda. En este sentido, él al igual que los demás gobiernos progresistas en Latinoamérica representan una ruptura con el estado actual de las cosas.

Gustavo Petro se ha convertido en el primer presidente de la historia del país cuyas posturas políticas tiendan más hacia la izquierda. En este sentido, él al igual que los demás gobiernos progresistas en Latinoamérica representan una ruptura con el estado actual de las cosas.

¿Qué implicaciones tiene esta ruptura? En primer lugar, que las expectativas sean demasiado altas, pues por primera vez los que no han sido escuchados sienten que alguien los representa. En segundo lugar, que los defensores del status quo aúnen esfuerzos para recuperar el poder y así imposibilitar los cambios con los cuales no concuerdan. En tercer lugar, que los medios de comunicación afines con el status quo (esto es característico de los medios masivos de comunicación) exageren y enfaticen en los errores del gobierno, mientras invisibilizan o tratan como nimiedades los logros alcanzados en materia social y económica. Estas han sido las tendencias en los países en los cuales han llegado al poder gobiernos alternativos. Teun Van Dijk, uno de los lingüistas más importantes en la contemporaneidad, insiste en la relevancia del análisis de los discursos desde una perspectiva del poder, justamente porque los medios usan el lenguaje para construir percepciones. Lo que se dice y lo que no se dice responde a intereses de clase, pues los medios masivos son propiedad de las clases más favorecidas quienes suelen ser defensoras del status quo.

Teun Van Dijk, uno de los lingüistas más importantes en la contemporaneidad, insiste en la relevancia del análisis de los discursos desde una perspectiva del poder, justamente porque los medios usan el lenguaje para construir percepciones. Lo que se dice y lo que no se dice responde a intereses de clase, pues los medios masivos son propiedad de las clases más favorecidas quienes suelen ser defensoras del status quo.

Teniendo en cuenta lo anterior, este escrito pretende ser una invitación para que los ciudadanos, sin renunciar a nuestro papel activo como veedores y sin dejar de exigir al gobierno entrante que cumpla con lo prometido, tengamos cuidado, pues podemos caer en el juego de poder que ha llevado a que el progresismo en otros países sea una realidad de un gobierno y luego los cambios prometidos se estanquen, ya que el siguiente gobierno vuelve a ser de derecha.

¿En qué consiste este juego? En primer lugar, consiste en no tener la capacidad de diferenciar entre los distintos poderes y, por lo tanto, exigir al presidente que haga lo que no puede hacer. El presidente pertenece a la rama ejecutiva, mas no a la legislativa. Por lo tanto, el presidente puede formular proyectos de ley, pero no está en sus manos la aprobación de dichos proyectos. Por ese motivo, durante la campaña del Pacto Histórico fue muy importante la insistencia en que las elecciones para Senado y Cámara eran tan relevantes como las presidenciales, ya que sin una mayoría afín los proyectos de ley se iban a quedar en eso: en proyectos o propuestas.

los cambios de un país, especialmente cuando son cambios estructurales, no pueden ocurrir de la noche a la mañana sin que esto produzca crisis económicas. Las transformaciones estructurales requieren una implementación paulatina.

En segundo lugar, este juego también consiste en exigir que los cambios prometidos se vean ya, en el corto plazo. La realidad es que Roma no se construyó en un día. Así mismo, los cambios de un país, especialmente cuando son cambios estructurales (la política ambiental, el funcionamiento del sistema tributario, las prioridades de los Estados, la política social, entre otros), no pueden ocurrir de la noche a la mañana sin que esto produzca crisis económicas. Las transformaciones estructurales requieren una implementación paulatina. Por lo cual, esperar que un gobierno en 4 años cambie la forma como el país ha funcionado en toda su historia no es solo utópico e ingenuo, sino injusto, puesto que exige más de lo que es posible. Para que estas transformaciones sean posibles se necesita iniciar el proceso de cambio y sostenerlo en el tiempo, lo cual sólo es posible si después de Petro sigue un gobierno afín con sus posturas políticas.

exigir en las justas proporciones y con la sensatez comandando nuestras críticas. Hay que reconocer las limitaciones y posibilidades con las que cuenta el gobierno de Gustavo Petro para cumplir con lo prometido.

Por las razones anteriormente expuestas, se concluye que el camino que debemos transitar no consiste en sobreexigir al gobierno entrante, sino exigir en las justas proporciones y con la sensatez comandando nuestras críticas. Hay que reconocer las limitaciones y posibilidades con las que cuenta el gobierno de Gustavo Petro para cumplir con lo prometido. En este sentido, hay que tener la capacidad crítica para centrarse en lo que no se puede hacer porque él no quiere cumplir y lo que no se puede hacer porque el legislativo se lo impide. La sobreexigencia, es decir, una exigencia irracional y que no tiene en consideración el funcionamiento del poder, puede llevar a que en cuatro años -en gran medida por la manipulación mediática- las personas concluyan que el gobierno no hizo nada, así como llegaron a esa conclusión culminada la alcaldía de Gustavo Petro en Bogotá y así como han llegado a esa conclusión en otros países latinoamericanos. Esta sobreexigencia que no se lleva a cabo en los gobiernos tradicionales y sí en los alternativos ha sido la causa del estancamiento de un proceso de transformación, que no sólo necesitamos sino que ahora, con los resultados electorales, sabemos que queremos.  

ABC para entender qué pasa en Ecuador: movilizaciones 2022

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A continuación, les compartimos algunos elementos generales que nos permiten entender qué está pasando en Ecuador. 

A. Los antecedentes

Para entender el estallido social en Ecuador es importante tener en cuenta dos cosas: la primera es que entre 1996 y 2005 fueron depuestos tres presidentes por medio de movilizaciones sociales. El gobierno de Rafael Correa fue el más estable con una duración de 10 años, en el que también se presentaron grandes movilizaciones contra su modelo desarrollista.

La segunda es: en 2019 el gobierno de Lenin Moreno implementó un conjunto de medidas neoliberales conocidas como “el paquetazo económico”, que era exigido por el Fondo Monetario Internacional para la realización de un préstamo al Estado ecuatoriano. La respuesta a estas medidas fue una serie de movilizaciones convocadas por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador —CONAIE— y de las centrales sindicales.

Por su parte, Moreno decretó estado de excepción, estado de sitio y toque de queda, para atacar el ejercicio de la protesta dejando como saldo miles de personas detenidas y manifestantes asesinados por la policía.

Las consignas entonces eran: “Ni Correa, ni Moreno; ni Nebot ni Lasso; el pueblo está contra el paquetazo”.

Aquí les dejamos el artículo ¿Qué está pasando en Ecuador? sobre las protestas de 2019.

En el gobierno de Lasso la canasta familiar cuesta cerca de $730 dólares, mientras el salario mínimo está en $425 dólares. Para enfrentar la pandemia Lasso prometió un aumento de $100 dólares a los salarios, pero no dijo que serían diferidos en cuatro años.

El presidente avanzó en la precarización laboral con un régimen de común acuerdo, para que las partes modifiquen las condiciones laborales, como si empleadores y empleados estuvieran en igualdad de condiciones.

B. La Convocatoria

El 11 de junio de 2021, el 5 de agosto de 2021, el 4 de octubre de 2021 y el 10 de noviembre de 2021 fueron presentadas por la Conaie —Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador— al gobierno ecuatoriano las que son hoy las demandas de la movilización, pero ante la negativa de Lasso para encontrar soluciones conjuntas, se adelantó la convocatoria de movilización.

Para el 13 de junio fue convocada una gran movilización por parte de la Conaie para exigir soluciones a los siguientes puntos:

  1. Reducción y no más subida del precio de los combustibles
  2. Moratoria de 1 año en el sistema financiero para que las familias paguen sus deudas
  3. Precios justos en los productos del campo
  4. Empleo y derechos laborales
  5. No minería en territorios indígenas ni fuentes de agua
  6. Respeto a los 21 derechos colectivos
  7. No privatización de sectores estratégicos
  8. Políticas de control y especulación de precios
  9. Presupuesto urgente para salud y educación
  10. Generación de políticas públicas de seguridad y protección

A esta convocatoria se fueron sumando más sectores, como los colectivos antiextractivos de todo el país, para rechazar la entrega de 2.278.817 hectáreas de Ecuador a compañías mineras sin consultar a las comunidades afectadas.

El presidente Guillermo Lasso adelantó una serie de acciones para deslegitimar la jornada de protesta. En un video publicado el 12 de junio, habló de lo dura que fue la pandemia para el país y lo difícil que era superar esa crisis:

“no podemos permitir que grupos políticos que buscan desestabilizar y pescar a río revuelto, paralicen nuevamente al país. Parar es lo peor que podemos hacer cuando estamos empezando a reactivarnos, a trabajar para salir de la crisis. Todos nos hacemos daño con una protesta violenta (...)”.

El 13 de junio a las 3:37 en la vía Cuenca-Loja, en las poblaciones que conforman la Unión de Comunidades del Azuay —Ucia— en el cantón de Nabón, se presentaron los primeros bloqueos, inaugurando así un nuevo estallido social.

C. El Estallido Social

Lo que empezó como una convocatoria de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, se convirtió en una jornada ampliada de protesta, en la que participaron movimientos estudiantiles y feministas. A los 10 puntos centrales de convocatoria se sumó la liberación de las mujeres detenidas en las movilizaciones del 8M.

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En la madrugada del 14 de junio fue detenido de manera ilegal el líder de la Conaie Leonidas Iza , en el sector de Lasso en la provincia de Cotopaxi. Fue liberado después de 24 horas y presión social.

Todos los días han estado marcados por la violencia policial y la satanización del ejercicio de la protesta. El 17 de junio el presidente Guillermo Lasso expidió el Decreto 455 de 2022, que declaraba el estado de excepción por 30 días y toque de queda en Quito entre las 9 pm y las 5 am. El 20 de junio lo derogó y entró en vigencia el Decreto 459 que amplía la medida a más provincias e incluye el estado de emergencia.

Hasta la fecha se reportan 74 personas heridas, 79 detenciones y por lo menos 2 personas fallecidas. Entre las víctimas se encuentran personas adultas mayores y niñes.

Pese a que las movilizaciones han sido pacíficas, la fuerza pública las ha atacado indiscriminadamente, las denuncias las han hecho con los HT #QuitoBajoAtaque, #ParoNacionalEc2022, #ParenLaMasacre.

Noticia en desarrollo.

La noche de la victoria y el nacimiento de una nueva patria

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La noche del 19 de junio fue de fiesta popular. De Nariño a Bogotá, de la costa atlántica a la costa pacífica, habitantes de barrios y veredas salieron de sus casas para encontrarse con un sentimiento nunca antes vivido en Colombia desde la orilla del cambio: el sentimiento de la victoria.

La misma fiesta popular que se vivió en las jornadas de protesta del estallido social contra el no futuro, se sintió en un día en el que el futuro parecía abrirse.

La misma fiesta popular que se vivió en las jornadas de protesta del estallido social contra el no futuro, se sintió en un día en el que el futuro parecía abrirse. Literalmente se trató del baile de los que sobran: de las juventudes precarizadas y desempleadas, de las generaciones que llevan años luchando y vivieron el peso de la desaparición, la tortura o el asesinato; de madres cabeza de familia, vendedores informales, meseras, cocineras; de millones de personas para las que la política no era más que un mecanismo de despojo de recursos y derechos, y no una expresión de cambio y apertura democrática.

Se agitaron las banderas de Colombia al igual que en el paro nacional, y también banderas de los pueblos indígenas, e incluso la bandera del M-19. Las personas se tomaron cuadras, vías principales y plazas para gritar al unísono “¡Sí se pudo!”.

El 19 de junio del 2022 la bandera estuvo asociada no solo a la resistencia, sino a la victoria de un nuevo gobierno que vino con la fuerza de las protestas pasadas.

Había un orgullo de patria y de cambio. La idea de patria que por años pareció reducida al eslogan del gobierno —derechista y elitista— de turno, o a la pasión futbolera, cuando la selección Colombia jugaba, se ha venido politizando con la movilización social. Se vio ya a la bandera de Colombia ondeando en las protestas del 2019, y luego en las del 2021. El 19 de junio del 2022 la bandera estuvo asociada no solo a la resistencia, sino a la victoria de un nuevo gobierno que vino con la fuerza de las protestas pasadas.

La foto de Gustavo Petro y Francia Márquez, teniendo como telón de fondo las imágenes de la fiesta popular con banderas de Colombia, lleva a pensar en esa patria que se disputa y se construye. Gustavo Petro viene a representar la tradición de una fuerza política, el M-19, que reivindicó una propuesta de izquierda nacionalista y popular en los años 70’s, 80’s y 90’s del siglo XX. Una generación de personas que va de los 50 a los 70 años de edad, y a la que se suman también personas de otras organizaciones de la izquierda histórica y del liberalismo.

En estas dos tradiciones de la historia por el cambio, confluye el torrente de luchas indígenas, afro, estudiantiles, y de los últimos paros ciudadanos que sacudieron al país.

Por su parte, con Francia Márquez llega a la política electoral y al gobierno, la experiencia del movimiento social que se fortaleció en los años 90’s y los 2000. El movimiento social territorializado, que incluyó a la lucha por la tierra la lucha por el ambiente. Y con Francia también llegan las luchas antipatriarcales y LGBTQ+, y de los sectores intelectuales que desde la academia defienden posturas críticas, y se han visto conmovidos por lo que la actual vicepresidenta representa.

En estas dos tradiciones de la historia por el cambio, confluye el torrente de luchas indígenas, afro, estudiantiles, y de los últimos paros ciudadanos que sacudieron al país. Hay una síntesis de una nueva construcción de patria que llega al gobierno. Una patria que toma distancia del militarismo y el conservadurismo. Una patria viva, abierta y en movimiento, anclada en las culturas del país antes que en consignas vacías o símbolos de museo. Una patria vinculada a la democracia real y a la alegría popular, antes que a las elites blanqueadas que se la apropiaron desde el inicio de la república. Un espíritu nacional como el que expresaba, de forma premonitoria, Jaime Bateman y el M-19 hace más de 40 años, cuando hablaban de la importancia de nacionalizar la idea de revolución. 

Una patria que toma distancia del militarismo y el conservadurismo. Una patria viva, abierta y en movimiento, anclada en las culturas del país antes que en consignas vacías o símbolos de museo.

En el Chile de Salvador Allende, y en las izquierdas de ese tiempo, la patria tuvo un fuerte vínculo con el cambio social. Hoy esa relación  se activa en el país, ya no desde un pequeño sector social sino desde millones de personas.

En 1976, la agrupación chilena Quilapayún le puso música al poema “Mi patria” del escritor y profesor Fernando Alegría. En ese momento la canción sonó para ambientar la derrota del proyecto del Nuevo Chile, liderado por la Unidad Popular. La canción daba cuenta, precisamente, de esa conexión entre Patria y cambio social. Hoy en Colombia, pese a ser otra historia y geografía, esa letra parece cobrar sentido en una perspectiva de mayorías:

Patria, luz y bandera
de los puños alzados,
volverás a florecer,
volverás a renacer.