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Denuncia: ser adulto mayor en Bogotá, la ciudad cuidadora

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Fragilidad, debilidad, dependencia, son algunas de las características con las que se relaciona el adulto mayor, pero no a cualquier adulto mayor, al empobrecido que a diario sufre maltrato y vulneración de sus derechos, es humillado, rechazado, tratado de forma irrespetuosa e infantilizado.

Son las 6:30 am, tiene 74 años y siempre se ha caracterizado por ser una persona puntual. En la sala de espera del hospital Centro Oriente de La Candelaria, está atento a ser llamado para subir a la ruta que le llevará al hospital Santa Clara donde le harán unas radiografías. Dos mujeres se acercan y dicen su nombre, así que él las sigue esperando que le guíen a la ruta. Salen del hospital y caminan algo más de una cuadra. Desorientado y desconfiado «porque uno siempre tiene que saber para dónde va«, se detiene un momento y una de las mujeres, molesta y de forma grosera, le reclama que se apure. Primer maltrato del día.

Sube a la ruta que estaba a la vuelta de la esquina. Son ya las 7:30 am y sigue recorriendo la ciudad, van de un hospital a otro recogiendo a pacientes. En el recorrido le pasan un listado para que él y las demás personas adultas mayores anoten sus datos, «imagínese, en un carro en movimiento, con gafas, con tapabocas, con la careta, sin ver bien, algunas personas con los bastones y tener que llenar una lista, que además tiene la letra pequeña. Es un absurdo. Para las personas viejas no es fácil. Le dije a la señora lo complicado que resultaba y ella me respondió de forma grosera que pusiera mis datos. Me tuve que quitar la careta para hacerlo, entonces, además de insultado, expuesto al virus por el capricho de una funcionaria».

A las 8:30 am llegamos al hospital San Blas.

– «Ya se tiene que bajar señor», le dice la mujer que acompaña al chofer.
– «¿No vamos al Santa Clara?» pregunta él.
– ¡Tiene que bajar aquí y esperar otra ruta que lo lleve al Santa Clara, nosotros no vamos para allá! responde con tono grosero.

Molesto, cansado y mareado, baja y pregunta a una enfermera por la ruta para ir al hospital Santa Clara, pues le tienen que sacar unas radiografías. Ella habla con la mujer grosera y el conductor, minutos después se acerca a él, le dice que efectivamente debe esperar otra ruta y le señala una que está por arrancar.

– «Buenos días, disculpe», ¿usted va para el Santa Clara? Pregunta «es que llevo desde las 6:30 am de la mañana intentando llegar y he dado ya vueltas por toda la ciudad», él además de puntual es educado y respetuoso.
– «¿Se va a subir o no?» le grita el conductor «¡No tenemos una ruta exprés para usted!».

Intenta respirar y estar tranquilo, no se puede exaltar, las radiografías son por un fuerte dolor en el pecho, pero las reiteradas faltas de respeto, la ausencia de respuestas, la humillación y desprecio acumulados hasta ahora, le hacen gritar al chofer.

– «No sea abusivo, a usted le pagan por hacer este trabajo. Le pregunté de manera respetuosa y usted me responde con tres piedras en la mano. Ya son las 9 de la mañana, estoy en esto de las rutas desde las 6:30, me han paseado por toda la ciudad, nadie me dice nada y ahora usted es grosero conmigo ¡Respéteme!».

Su indignación y rabia, motivan a los demás adultos mayores que también esperaban una respuesta sobre las rutas. Se levantan como pueden. Espantan por un momento ese frío bogotano que últimamente no da tregua, y apoyados con bastones, muletas o desde sus viejas sillas de ruedas, reclaman respeto.

– «No estamos pidiendo nada regalado» gritan unos, «¿Acaso los viejos no valemos nada?» reclaman otros.

Cansado de la falta de respuestas, del maltrato por parte del personal de la Secretaría de la Salud, se va. Le habían dicho que podía acceder a ese servicio de rutas, pero finalmente, por la falta de información precisa y debido al constante irrespeto de las y los funcionarios, se ve sometido a defender su dignidad no accediendo al traslado «ofrecido» previamente. «Los funcionarios nos trataban a los adultos mayores como rebaño, nunca con respeto e información clara». Se retira pero no sin antes consultar con una funcionaria el nombre del funcionario que le contestó de forma altanera, su nombre es Yeferson Farfán, también le saca una foto a él y una de las funcionarias que no le dio información clara en la ruta y no respondía a sus preguntas, con la que había llegado al hospital San Blas.

     

Los hechos sucedieron el 5 de marzo en Bogotá.

Compartimos esta denuncia y preguntamos abiertamente a la Secretaría de Salud:

1. ¿Cuál es la metodología para definir las rutas que transportan a las personas de la tercera edad?

2. ¿Las personas que trabajan en las rutas son funcionarias de la Secretaría de Salud?

3. En la llamada ciudad cuidadora ¿imparten algún tipo de capacitación sobre relacionamiento cuidadoso con las y los usuarios?

4. ¿Por qué no se les da información clara y precisa a las y los usuarios de la Secretaría de Salud?

5. ¿Cuáles son los aspectos de evaluación y seguimiento a las rutas, que adelanta la supervisión de este «servicio»?

La economía política es el background de toda lectura de la realidad

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La realidad se comprende con los marcos interpretativos sobre los que tenemos alcance, son los planos de inmanencia que tenemos disponibles los que nos permiten hablar de lo que llamamos realidad. Esto, claro está, se construye socialmente en espacios especializados, como la universidad, los medios de comunicación, los partidos políticos y los movimientos sociales entre otros y otras expresiones. Movilizamos discursos y discusiones que emergen de estas instituciones y espacios sociales, y a su vez la lucha social pone sobre la mesa, siempre tercamente, realidades que deben ser interpretadas por estos lugares.

Así entonces, en ocasiones se dice que algunos marcos interpretativos no nos sirven ya para comprender la realidad, que el mundo ha cambiado. Esto ha sucedido particularmente con la teoría crítica y el marxismo. Paso de ser hegemónico, a marginal, a ser un lastre, un embarazoso elemento que impide graduarse si lo usamos como referente, por antiacadémico. Sin embargo, las calles, las luchas sociales, los impuestos, los ojos arrancados por la policía, los y las indígenas desplazadas nos dicen que algo esta fallando en la academia, que la universidad no esta logrando comprender los fenómenos, y si lo hace, quizá lo hace para entenderlos, pero no para transformarlos.

Veamos. En primer lugar hubo un auge por el existencialismo, en la década de los 60 y 70, en los 80 inicia un proyecto por ampliar la mirada a través de la hermenéutica, por un lado, y por otro el del posestructuralismo, desde Foucault hasta Esposito, Agamben y demás autores. En América latina se avanzó en una propuesta que partiera de nuestro background, de nuestras preconcepciones, de nuestra forma de ser en el mundo. Sin embargo, gran parte de sus análisis están basados en Foucault, en una visión alejada, igual que el marxismo eurocéntrico, de las comunidades, lo que en muchas ocasiones ha convertido a estos intelectuales en narradores deportivos de las luchas sociales.

Seria irrespetuoso decir que todos y todas las intelectuales decoloniales hacen esto, muchos y muchas se han vinculado a las luchas políticas y sociales, y han aportado teórica y prácticamente a estas organizaciones y movimientos. El auge y crecimiento del movimiento feminista quizá sea el mas coherente y cohesionado, pues ha hecho un trabajo pedagógico entre las mujeres y ha llevado a la practica sus lecturas sobre la realidad. Modificando políticas públicas, practicas y economías. Quizá y está en proceso, aun no interlocuta con todas las mujeres de las clases mas marginadas, pero es un proceso ascendente, que llegara a las clases subalternas.

Sin embargo, la realidad económica y política de América latina gira sobre un viejo fantasma: la izquierda y la derecha, reformas sobre el capital y el trabajo, reforma agraria, renta básica y salarios. Explotación de los recursos naturales por acumulación originaria. Y dependiendo de como se asumen estos temas se enmarcan dos modelos: el neoliberal capitalista, o el alternativo, el anticapitalista.

En la lectura crítica de la economía política, se hablaba de la necesidad de reformas agrarias, de estatizar los recursos naturales del país, de elevar el salario, de cobrar impuestos a quienes tienen empresas enormes y capital. Todo esto son las políticas económicas de los gobiernos alternativos, son la condición de posibilidad para tener horizontes de sentido, que no sean la exclusión y el hambre. En esta lucha política es que se debate América latina. El conflicto colombiano se enmarca en la necesidad de ampliar la democracia y la tierra.

Rezan los libros de fenomenología, de filosofía analítica y otros autores que el SER, es antecedido del estar siendo, del background, es como la preconcepción del mundo, antes de ser pensado, es como el suelo sobre el que desplegamos nuestra vida. Esto es cierto. No racionalizamos el mundo mientras actuamos en él. Vamos siendo. Lo que no notaron, o no quisieron notar es que la sociedad tiene un background, un suelo sobre el que se hace posible la comprensión del mundo, y por mas que pasen los años seguimos inmersos en el marco del capitalismo, sobre él se han hecho marcos interpretativos que nos han ampliado la manera de comprender el mundo, pero no hemos podido trascender el modelo que hoy por hoy pone en peligro la vida. Hay una biopolítica, hay una gubenamentalidad, hay una relación entre poder soberano y comunidad, hay regímenes inmunitarios, hay hermenéuticas, pero también hay plusvalía, desigualdad, pobreza, salarios y eso es el suelo sobre el que se despliegan las otras posibilidades. Por esta razón la economía, aunque no determine, si condiciona las otras comprensiones de mundo.

En Colombia la disputa por la presidencia de la república se trata un poco de eso. El Partido Verde puede aceptar e incorporar agendas que emergen de la realidad, como el feminismo, las diferencias culturales, la política de control sobre los cuerpos, la función de la policía, y la implementación del acuerdo de paz. Pero todo este repertorio se vera destrozado cuando la economía política, que es neoliberal, demande ganancias y crecimiento. Vendrán represiones, vendrán machismos, exclusión, el «trabaje juicioso», allí donde se ponga en riesgo los negocios. Por otro lado, el pacto histórico propone una agenda similar, y quizá mas amplia pero su programa en materia de economía política si afecta el modelo económico. El centro democrático es mas de lo mismo. Por eso decimos que la base de toda propuesta es la economía. En lo político el marxismo tiene mucho que aprender de otras comprensiones de mundo. La teoría critica debe serlo consigo misma. Pero esto será asunto de otro artículo.

Pd. El pacto histórico debe contar con el partido Comunes, que surge del acuerdo de paz. El punto de partida del acuerdo se trata de incluir un sector de la población importante del país, que fue excluido a sangre y fuego. La falta de credibilidad hacia ese partido, y los evidentes delitos que deben asumir, producto de un conflicto armado, serán el costo político que deberá pagar dicha fuerza política, pero no puede ser justificación para excluir al partido de la paz, porque seria repetir el circulo vicioso de la exclusión, y no cumplir con lo acordado, precisamente para detener los delitos políticos. Esto no quiere decir que quepa la posibilidad de volver a la guerra, mas bien se trata de la descomposición de los tejidos sociales, del ahondamiento de bandas criminales en los territorios, de la perpetuación de una guerra mas degradada sin horizonte político ni agenda.

Moxie!: fanzine, feminismo y punk en una peli adolescente

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Sí, sabemos que es una película producida por una plataforma multimillonaria, también es cierto que se vienen produciendo series y películas con lo que se puede denominar enfoque de género, pero también es cierto que el cine en general y las películas de adolescentes, en particular las realizadas en Hollywood, han reproducido y normalizado la violencia machista, los mandatos de masculinidad, los roles de género, así como una suerte de darwinismo social que justifica el bullying y el acoso. Por lo que viene muy bien la apertura de un nuevo ciclo de cine adolescente que cuestione ese viejo libreto para que nuevas generaciones se socialicen en formas distintas de ser y asumirse en el mundo.

Moxie es una reivindicación de los fanzines y la nostalgia del Riot Grrrl de principios de los noventa, un fanzine feminista y punk que se convirtió en una red de mujeres de diferentes lugares de Estados Unidos, en donde intercambiaban sus experiencias, ideas sobre los feminismos y compartían su desprecio por el patriarcado. En la película los fanzines son la voz de las situaciones que atraviesan las mujeres jóvenes en un colegio, aborda temas relacionados con todas las dimensiones del machismo, desde el privilegiar ciertos autores en clase, hasta el acoso y la violación.

La película de forma muy general señala diferentes tipos de feminismos, diferentes opresiones, las relaciones respetuosas y entre iguales, la amistad, una linda relación de madre e hija, mientras tiene como himno Rebel Girl de Bikini Kill.

Aquí dos de los elementos, que, a nuestro juicio, resultan más emocionantes de esta adaptación de la novela homónima de Jennifer Mathieu.

La fuerza del fanzine

Moxie es el fanzine que problematiza lo normalizado, listas que ‘clasifican’ a las mujeres, el acoso, la injusticia, en general todo aquello que en las películas de adolescentes es “gracioso”.

El fanzine es resultado de la filosofía punk ¡Hazlo tu mismo!, surge en los setenta como un mecanismo para dar a conocer bandas y criticar al sistema. A finales de los ochenta, con una escena punk masculinizada, un grupo de mujeres de Olymipia en Estados Unidos decidió hacer lo suyo, su propio fanzine. En 1989 fue publicado un fanzine feminista y punk llamado Jigsaw, creado por Tobi Vail (quien tiempo después sería la batera de Bikini Kill), al que se sumó Kathleen Hanna para los números 3 y 4 (quien sería la vocalista de Bikini Kill). Se popularizó tanto que iniciaron las colaboraciones con fanzineras de Red Rover y Girl Germs.

Después de varias colaboraciones surge Riot Grrrl, un fanzine que le dio nombre a un movimiento y por qué no, a una generación de mujeres que desde el punk y el movimiento fanzinero, cuestionaron el patriarcado. Lo que había empezado en Olympia como una idea para respaldar bandas de mujeres y hablar sobre la violación, el acoso, estereotipos y machismo, en poco tiempo se extendió a Nueva York, Chicago, Filadelfia y Richmond.

Rebel Girl

Se trata de un himno del feminismo punk compuesto por la influencia de Riot Grrrl. Fue escrito en 1993 por Bikini Kill en un momento en el que la banda estaba peleando y funcionó como medio de reconciliación, porque las chicas rebeldes llevan la cabeza en alto y son amigas. ‘Rebel Girl’ se suma a esa lista de himnos que rompían estereotipos en el punk como Bad Reputation de Joan Jett (1980), Me Gusta Ser una Zorra de The Vulpes (1983), ¡Viva Zapata! De Seven Year Bitch.

No es la primera vez que hablan de este temazo en una película adolescente, en 10 cosas que odio de ti, cuando Heath Ledger quiere impresionar a Julia Styles le dice que escucha Rebel Girl de Bikini Kill, por ejemplo. También la escuchamos en The Orange is the New Black y en Comité de Itty Bitty Titty y es la primera vez que es interpretada en vivo por una banda de niñas orientales como un guiño coqueto a 5 6 7 8’s.

Ojalá Muxie! Sea la línea para un cine adolescente que se aleje del bullying y ponga sobre la mesa la importancia de los feminismos.

No queda más sino decir: ¡Qué viva el punk! Y que nos cuenten qué otros himnos del punk rompen estereotipos.

Posdata: nos encantó que la mamá de Regina George se convirtiera en una joven rebelde y una madre feminista que contribuyó a Muxie!

Ser demócrata según Estanislao Zuleta

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Estanislao Zuleta, fue intelectual colombiano nacido en Medellín, un 3 de febrero de 1935 y que falleció en Cali, un 17 de febrero de 1990. Se sentía insatisfecho con la idea de democracia que propone un liberalismo simplón que consiste en una obediencia del orden democrárico existente, así fuese restringido, y en una convivencia hipócrita que se tapa los ojos ante el conflicto; así como con la noción de democracia de cierta izquierda, concebida como una idea burguesa que no encaja con las aspiraciones revolucionarias.

Crítico, entonces, tanto de la idea de un partido único que garantizara la igualdad social, como de la democracia electorera, defensora de una libertad de las élites para acumular y formar monopolios, y de los sectores populares para morirse de hambre; en contravía de estas dos concepciones, reivindicó una democracia radical, que pusiera en diálogo la justicia social con la participación real de la población, pero una participación que tuviese como requisito el rechazo del dogmatismo y del sectarismo, que superara la tolerancia insípida e irrespetuosa y se erigiera sobre la formación de una ciudadanía con criterio. 

Compartimos a continuación un apartado que seleccionamos de ”Educación y Democracia, un campo de combate”, texto que compila una serie de entrevistas y escritos de Estanistalo Zuleta. Una selección de  fragmentos en los que nos explica su perspectiva sobre lo que exige la democracia para realizarse a nivel de ciudadanía, pillen:

¿Qué implica la democracia?

En este sentido la democracia es modestia, disposición a cambiar, disposición a la reflexión autocrítica, disposición a oír al otro seriamente.

La democracia implica (…) la modestia de reconocer que la pluralidad de pensamientos, opiniones, convicciones y visiones del mundo es enriquecedora; que la propia visión del mundo no es definitiva ni segura, porque la confrontación con otras podría obligarme a cambiarla o a enriquecerla; que la verdad no es la que yo propongo sino la que resulta del debate, del conflicto; que el pluralismo no hay que aceptarlo resignadamente sino como resultado de reconocer el hecho de que los hombres, para mi desgracia, no marchan al unísono como los relojes; que la existencia de diferentes puntos de vista, partidos o convicciones debe llevar a la aceptación del pluralismo con alegría, con la esperanza de que la confrontación de opiniones mejorará nuestros puntos de vista. En este sentido la democracia es modestia, disposición a cambiar, disposición a la reflexión autocrítica, disposición a oír al otro seriamente. En realidad, no hay ninguna teoría, de cualquier clase que sea que pueda pretender un enfoque total, ni mirada alguna que globalice el paisaje humano en su complejidad. Los enfoques sobre un mismo objeto, cuando provienen de un pensamiento propio se completan y se combaten a la vez.

El concepto de tolerancia no le parecía especialmente fuerte ni adecuado para hablar de democracia; ésta por el contrario, consiste en sentir alegría por las diferencias que puedan existir entre nosotros, en la certeza de que los conflictos son inevitables, y de que, a pesar de que no nos van a conducir a unanimidad alguna, nos van a enriquecer.

Kant, que para su época y para la nuestra fue un gran maestro de la democracia, no amaba en absoluto el concepto de tolerancia; le parecía que era muy pretencioso porque parecía implicar la idea de que era inevitable tolerar las opiniones de otros, pero sobre la base de la convicción inmodificable de que «yo sé que tengo la razón». El concepto de tolerancia no le parecía especialmente fuerte ni adecuado para hablar de democracia; ésta por el contrario, consiste en sentir alegría por las diferencias que puedan existir entre nosotros, en la certeza de que los conflictos son inevitables, y de que, a pesar de que no nos van a conducir a unanimidad alguna, nos van a enriquecer.

Respeto no quiere decir lo que cierta ideología liberal imagina: dejar que todo el mundo piense lo que le venga en gana y hacer uno lo propio.

(…) la democracia implica igualmente la exigencia del respeto. Respeto no quiere decir lo que cierta ideología liberal imagina: dejar que todo el mundo piense lo que le venga en gana y hacer uno lo propio. Este tipo de respeto conduce a un mosaico de microdogmatismo, en el que cada cual tiene su punto de vista y respeta el ajeno con tal de que no se metan con el suyo. Así ocurre en cierta fastidiosas conversaciones de café en que hay tres personas con ideas distintas y fijas y toleran que uno hable de su manía, cualquiera que sea, con tal de que después se calle y deje hablar al otro de la suya y después al otro que oye bostezando, Allí, por consiguiente, no hay ningún diálogo, hay tres monólogos.

En un debate seriamente llevado no hay perdedores: quien pierde gana, sostenía un error y salió de él; quien gana no pierde nada, sostenía una teoría que resultó corroborada. Esta es una disputa muy distinta a la que se presenta en las guerras, en las que el que pierde, nunca gana.

Respeto significa, en cambio tomar en serio el pensamiento del otro; discutir con él sin agredirlo, sin violentarlo, sin ofenderlo, sin intimidarlo, sin desacreditar su punto de vista, sin aprovechar los errores que cometa o los malo ejemplos que presente, tratando de saber qué grado de verdad tiene; pero al mismo tiempo significa defender el pensamiento propio sin caer en el pequeño pacto de respeto de nuestras diferencias. Muy a menudo creemos que discutir no es respeto; muy por el contrario, el verdadero respeto exige que nuestro punto de vista, sea equivocado total o parcialmente, sea puesto en relación con el punto de vista del otro a través de la discusión. Esta idea es tan antigua que ya está enunciada por Platón en la Carta séptima a los amigos de Dión de Siracusa. En un debate seriamente llevado no hay perdedores: quien pierde gana, sostenía un error y salió de él; quien gana no pierde nada, sostenía una teoría que resultó corroborada. Esta es una disputa muy distinta a la que se presenta en las guerras, en las que el que pierde, nunca gana.

(…) debemos reconocer que en el hombre existen profundas tendencias arcaicas contra la democracia y, si queremos defenderla realmente, comencemos por reconocer una de sus mayores dificultades: nuestros orígenes no fueron democráticos. En este sentido la democracia es maduración, superación de nuestros orígenes y afirmación contra nuestras tendencias a regresar a lo arcaico, que están siempre presentes.

Los psicoanalistas, sostienen que el dogmatismo está inscrito en nuestro origen, porque los padres —seres que para nosotros son esenciales— nos inscribieron en un mundo que ya estaba fijado de antemano. El lenguaje, por ejemplo, no es neutro. Nunca es simplemente denotativo. No se reduce a nombrar las cosas. Está cargado de interpretación. Nos ofrece un mapa del mundo completamente valorado. El lenguaje es, pues, nuestro dogma inicial.

Por esto afirmamos que el dogmatismo es lo arcaico y la democracia no nos viene espontáneamente, sino como resultado de una conquista, como aceptación de la angustia, de la duda, de la duda sobre sí mismo y de pasar por «la prueba de la duda»

Tal vez siempre conservaremos la añoranza de una palabra inobjetable a la que podamos atenernos como alguna vez lo hicimos, al aprender a hablar, a la palabra de la madre. En algún momento todos pasamos por una crisis que Piera Aulagnier llama «la prueba de la duda»: el descubrimiento progresivo y doloroso de que los padres aquellos «monstruos sagrados» de nuestra infancia, eran personas comunes y corrientes, que podían equivocarse y que muchas de sus opiniones eran dudosas o sencillamente erradas. Este descubrimiento nos puede provocar resentimiento, rebelión, dolor, o llevarnos simplemente a buscar un reemplazo en el líder que elijamos. Por esto afirmamos que el dogmatismo es lo arcaico y la democracia no nos viene espontáneamente, sino como resultado de una conquista, como aceptación de la angustia, de la duda, de la duda sobre sí mismo y de pasar por «la prueba de la duda». Se han hecho descripciones muy notables sobre este punto. No pienso extenderme en él porque amerita una larga disertación. Quiero indicar solamente que nuestro origen mismo es el dogma, independientemente de dónde nacimos y del trato que nos dieron, por bondadoso y libertario que haya sido.

Un tirano puede, en esas condiciones obligarnos a decir o a hacer cualquier cosa: arrodillarnos, llorar. Pero hay dos cosas a las que nadie puede obligarnos: a pensar y a amar. Todo tirano fracasa en esta empresa cualesquiera que sean los métodos que emplee.

En el desarrollo progresivo de la democracia, es necesaria una afirmación positiva, no una afirmación resignada. La unanimidad nunca se consigue, se impone, y en realidad ni siquiera se impone, porque hay cosas que no se pueden imponer. Alguna pequeña reserva de libertad tiene el hombre en las peores circunstancias, bajo la dictadura más atroz o bajo la tortura. Un tirano puede, en esas condiciones obligarnos a decir o a hacer cualquier cosa: arrodillarnos, llorar. Pero hay dos cosas a las que nadie puede obligarnos: a pensar y a amar. Todo tirano fracasa en esta empresa cualesquiera que sean los métodos que emplee. Puede obligarnos a pensar como él, pero no lo logrará si no lo deseamos; sí por temor a la angustia que significa pensar por nosotros mismos, llegamos a pensar como el tirano, lo convertiremos en un nuevo ídolo.– Fue Dostoievski quien dijo que los hombres no habrían padecido tanto la esclavitud si no amaran tanto sus cadenas.

Muy probablemente conocer la vulnerabilidad y la fragilidad de la democracia, que la historia nos muestra de manera tan dramática, nos prepara para amarla. Cuántas bellas causas han terminado en la idolatría por un caudillo.

Hay que comenzar por reconocer que la adhesión a la democracia sólo la lograremos en lucha contra nosotros mismos: contra nuestra formación arcaica, contra nuestros anhelos de seguridad o de dogma, contra el afán de idealizar a alguien de tal manera que no nos quepan más dudas contra nuestra tendencia a despojarnos de la responsabilidad de la decisión y de la dificultad que implica el pensar por nosotros mismos.

Por todo ello la lucha por la democracia es frágil, ya que se trata de algo difícil de alcanzar. Es mejor comenzar por reconocer que es así. Muy probablemente conocer la vulnerabilidad y la fragilidad de la democracia, que la historia nos muestra de manera tan dramática, nos prepara para amarla. Cuántas bellas causas han terminado en la idolatría por un caudillo.

¿Qué es Colombia? Ignorancia

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En el himno de Colombia podemos escuchar ceso la horrible noche en una de sus estrofas. Pero ¿Ceso la horrible noche? Lo que creí era parte de un himno, que era parte del pasado y como dice había cesado, se convirtió en décadas de violencia, donde la ignorancia, los asesinatos y la corrupción, son los protagonistas de la falsa violencia de Colombia.

En este artículo no quiero hablarles de lo que todos ya sabemos, de la clásica historia de la violencia, nuestra actualidad me inspiró a que este artículo fuera sobre la violencia en Colombia, que al contrario de lo que dice el himno nacional, aún no cesa ¿Qué es Colombia? Ignorancia, con esa palabra podría definir a mi país. No solo en el tema político, pero hoy hablare de solo eso.

Colombia es un país ignorante, porque ve que acaban con sus recursos, que suben los impuestos, (pero solo para las clases medias y bajas, porque los congresistas no pagan impuestos, a pesar de que ganan en 2 meses lo que un estudiante universitario paga en 20 años), o que hay miles de personas asesinadas durante el periodo en el que gobierno conservador estuvo en el poder, pero aun así las personas siguen votando por ellos ¿La culpa es nuestra por dejarlos al poder o la culpa es nuestra por nuestra ignorancia? Bueno, es por nuestra ignorancia que los dejamos al poder, pero la culpa no es toda nuestra; cuando el gobierno conservador se ve amenazado su solución es dar órdenes, ¿Cuáles? Asesinar a la persona que está haciendo que el pueblo piense.

Anteriormente, estaba diciendo que las personas que hacen pensar al pueblo son asesinadas, lo cual es algo que aún se puede ver; líderes sociales asesinados, personas que salen a marchar por sus derechos son asesinadas, en este hermoso país libre de violencia eres asesinado por cualquier razón, si te expresas o piensas diferente no logras sobrevivir. Recordemos, en el año 2019 hubo un bombardeo en Caquetá, a lo que un periodista le preguntó al presidente Duque sobre eso y el respondió: «¿De que me hablas viejo?», (CM& la noticia, 2019). Ese es solo uno de los “espaldazos” que le da el gobierno a la situación del país.

Volvamos al 9 de abril de 1948, el día que el líder Jorge Eliécer Gaitán fue asesinado mientras salía de su oficina. ¿Quién se imaginaría que ese asesinato se volvería en lo que dicen que fueron las 72 horas más violentas de la historia de Bogotá? El 9 de abril se vio apagada la esperanza del pueblo al ver que su candidato fue asesinado, a lo que el pueblo estallo en una mezcla de furia y tristeza.

Con la investigación que he hecho, me atrevería a decir que Jorge Eliécer Gaitán ha sido de los pocos candidatos a la presidencia que estaba escuchando al pueblo, como dice en uno de sus discursos: “yo no soy yo personalmente; yo soy un pueblo que me sigue porque se sigue a si mismo cuando me sigue a mí que lo he interpretado». Dicen que fue asesinado por la oligarquía colombiana al sentirse amenazada por ver que el pueblo lo apoyaba. Sin embargo, Juan Roa Sierra fue declarado culpable por el asesinato, pero ¿Quién le dio la orden? La respuesta que todos y todas sabemos entre voces.

La violencia en Colombia no existe, está en el pasado, como dice el himno: la horrible noche ceso. Por eso nuestro presidente Duque no sabe de qué le hablamos y las masacres que han pasado en el año 2020 son solo de nuestra imaginación. Las colombianas y los colombianos ignoran la situación del país entrando en una burbuja en la que todo parece estar bien, eso sucede más que todo en las ciudades, pero las personas no lo creen hasta que llega un grupo armado a desalojarlos de su vivienda o aparece su hijo asesinado con acusaciones de delitos y con uniforme de guerrillero, cuando el niño solo iba a la tienda.

¿Entonces cuál es la solución a la violencia en Colombia? No podría asegurarles que con el liberalismo en el poder la historia sería diferente, pero si puedo afirmarles que si escogemos a consciencia a un líder que consideremos puede hacer un cambio, habrá un gran cambio.

Debemos dejar de votar según lo que crea la demás gente, tenemos que dejar de lado la ignorancia, empezar a pensar en el beneficio de todas las personas y no solo en el beneficio personal. Tenemos que luchar por nuestro país, nuestros paisajes y por lo que queremos dejarles a las futuras generaciones, el cambio empieza en nosotros, tomemos la decisión y en vez de querer huir de Colombia, quedémonos a arreglar todo.

El día de la mujer para Aleksandra Killontai

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A propósito del 8 de marzo les compartimos este texto escrito en 1913 por Aleksandra Kollontai (1872-1952). Fue la primera mujer embajadora en la historia, reconocida por ser una de las promotoras de la modernización de la Unión Soviética, un año después de la Revolución de Octubre, diseñó, impulsó y logró la aprobación de un avance legislativo muy importante para la historia de la humanidad: el programa del seguro de maternidad.

En este programa las mujeres tenían ocho semanas de licencia de maternidad plenamente remunerada, recesos para la lactancia, instalaciones de descanso en sus lugares de trabajo, servicios médicos gratuitos antes y después del parto, así como bonos económicos. Fueron creadas redes de clínicas de maternidad, consultorios especializados.

Junto a otras mujeres también impulsó la posibilidad de una licencia menstrual que funcionó entre 1920 y 1930. En su trabajo consiguió la prohibición de matrimonios forzados, acabó la distinción entre hijos legítimos e hijos ilegítimos, avanzó en la igualdad material, volviendo públicos los trabajos del cuidado para que no quedaran como responsabilidad de las mujeres. El aborto fue legalizado, fueron mejoradas las condiciones laborales y consiguió la igualdad de salarios. Estos avances sufrieron gravísimos retrocesos con la muerte de Lenin, quien a pesar de tener diferencias profundas con Kollontai, reconoció la importancia de las mujeres en la revolución y el avance hacia el socialismo.

Cuando Stalin se hizo del poder, la mayoría de las medidas progresistas tanto para la mujer, como para las diversidades sexuales, fueron eliminadas y su importancia cultural y política fueron renegadas.

Ahora sí, vamos con este documento de Alejandra Kollontai sobre la importancia del día de la mujer.

El Día de la Mujer

¿Qué es el día de la mujer? ¿Es realmente necesario? ¿No es una concesión a las mujeres de clase burguesa, a las feministas y sufragistas? ¿No es dañino para la unidad del movimiento obrero? Esas cuestiones todavía se oyen en Rusia, aunque ya no en el extranjero. La vida misma le ha dado una respuesta clara y elocuente a estas preguntas.

El día de la mujer es un eslabón en la larga y sólida cadena de la mujer en el movimiento obrero. El ejército organizado de mujeres trabajadoras crece cada día. Hace veinte años las organizaciones obreras sólo tenías grupos dispersos de mujeres en las bases de los partidos obreros… Ahora los sindicatos ingleses tienen más de 292.000 mujeres sindicadas; en Alemania son alrededor de 200.000 sindicadas y 150.000 en el partido obrero, en Austria hay 47.000 en los sindicatos y 20.000 en el partido. En todas partes, en Italia, Hungría, Dinamarca, Suecia, Noruega y Suiza, las mujeres de la clase obrera se están organizando a sí mismas. El ejército de mujeres socialistas tiene casi un millón de miembros. ¡Una fuerza poderosa! Una fuerza con la que los poderes del mundo deben contar cuando se pone sobre la mesa el tema del coste de la vida, el seguro de maternidad, el trabajo infantil o la legislación para proteger a las trabajadoras.

El retraso y falta de derechos sufridos por las mujeres, su dependencia e indiferencia no son beneficiosos para la clase trabajadora, y de hecho son un daño directo hacia la lucha obrera.

Hubo un tiempo en el que los hombres trabajadores pensaron que deberían cargar ellos solos sobre sus hombros el peso de la lucha contra el capital, pensaron que ellos solos debían enfrentarse al «viejo mundo» sin el apoyo de sus compañeras. Sin embargo, como las mujeres de clase trabajadora entraron en las filas de aquellos que vendían su trabajo a cambio de un salario, forzadas a entrar en el mercado laboral por necesidad, porque su marido o padre estaba en el paro, los trabajadores empezaron a darse cuenta de que dejar atrás a las mujeres entre las filas de «no-conscientes» era dañar su causa y evitar que avanzara. ¿Qué nivel de conciencia posee una mujer que se sienta en el fogón, que no tiene derechos en la sociedad, en el estado o en la familia? ¿Ella no tiene ideas propias? Todo se hace según ordena su padre o marido…

El retraso y falta de derechos sufridos por las mujeres, su dependencia e indiferencia no son beneficiosos para la clase trabajadora, y de hecho son un daño directo hacia la lucha obrera. ¿Pero cómo entrará la mujer en esa lucha, como se la despertará?

La socialdemocracia extranjera no encontró la solución correcta inmediatamente. Las organizaciones obreras estaban abiertas a las mujeres, pero sólo unas pocas entraban. ¿Por qué? Porque la clase trabajadora al principio no se percató de que la mujer trabajadora es el miembro más degradado, tanto legal como socialmente, de la clase obrera, de que ella ha sido golpeada, intimidada, acosada a lo largo de los siglos, y de que para estimular su mente y su corazón se necesita una aproximación especial, palabras que ella, como mujer, entienda. Los trabajadores no se dieron cuenta inmediatamente de que en este mundo de falta de derechos y de explotación, la mujer está oprimida no sólo como trabajadora, si no también como madre, mujer. Sin embargo, cuando los miembros del partido socialista obrero entendieron esto, hicieron suya la lucha por la defensa de las trabajadoras como asalariadas, como madres, como mujeres.

Los socialistas en cada país comienzan a demandar una protección especial para el trabajo de las mujeres, seguros para las madres y sus hijos, derechos políticos para las mujeres y la defensa de sus intereses.

En el día de la mujer las mujeres organizadas se manifiestan contra su falta de derechos.

Cuanto más claramente el partido obrero percibía esta dicotomía mujer/trabajadora, más ansiosamente las mujeres se unían al partido, más apreciaban el rol del partido como su verdadero defensor y más decididamente sentían que la clase trabajadora también luchaba por sus necesidades. Las mujeres trabajadoras, organizadas y conscientes, han hecho muchísimo para elucidar este objetivo. Ahora el peso del trabajo para atraer a las trabajadoras al movimiento socialista reside en las mismas trabajadoras. Los partidos en cada país tienen sus comités de mujeres, con sus secretariados y burós para la mujer. Estos comités de mujeres trabajan en la todavía gran población de mujeres no conscientes, levantando la conciencia de las trabajadoras a su alrededor. También examinan las demandas y cuestiones que afectan más directamente a la mujer: protección y provisión para las madres embarazadas o con hijos, legislación del trabajo femenino, campaña contra la prostitución y el trabajo infantil, la demanda de derechos políticos para las mujeres, la campaña contra la subida del coste de la vida…

Así, como miembros del partido, las mujeres trabajadoras luchan por la causa común de la clase, mientras al mismo tiempo delinean y ponen en cuestión aquellas necesidades y sus demandas que les afectan más directamente como mujeres, amas de casa y madres. El partido apoya esas demandas y lucha por ellas… Estas necesidades de las mujeres trabajadoras son parte de la causa de los trabajadores como clase.

En el día de la mujer las mujeres organizadas se manifiestan contra su falta de derechos. Pero algunos dicen ¿por qué está separación de las luchas de las mujeres? ¿Por qué hay un día de la Mujer, panfletos especiales para trabajadoras, conferencias y mítines? ¿No es, en fin, una concesión a las feministas y sufragistas burguesas? Sólo aquellos que no comprendan la diferencia radical entre el movimiento de mujeres socialistas y las sufragistas burguesas pueden pensar de esa manera.

¿Cuál es el objetivo de las feministas burguesas? Conseguir las mismas ventajas, el mismo poder, los mismos derechos en la sociedad capitalista que poseen ahora sus maridos, padres y hermanos. ¿Cuál es el objetivo de las obreras socialistas? Abolir todo tipo de privilegios que deriven del nacimiento o de la riqueza. A la mujer obrera le es indiferente si su patrón es hombre o mujer.

Dejad que un sentimiento alegre de servir a la causa común de la clase trabajadora y de luchar simultáneamente por la emancipación femenina inspire a las trabajadoras a unirse a la celebración del Día de la Mujer.

Las feministas burguesas demandan la igualdad de derechos siempre y en cualquier lugar. Las mujeres trabajadoras responden: demandamos derechos para todos los ciudadanos, hombres y mujeres, pero nosotras no sólo somos mujeres y trabajadoras, también somos madres. Y como madres, como mujeres que tendremos hijos en el futuro, demandamos un cuidado especial del gobierno, protección especial del estado y de la sociedad.

Las feministas burguesas están luchando para conseguir derechos políticos: también aquí nuestros caminos se separan: para las mujeres burguesas, los derechos políticos son simplemente un medio para conseguir sus objetivos más cómodamente y más seguramente en este mundo basado en la explotación de los trabajadores. Para las mujeres obreras, los derechos políticos son un paso en el camino empedrado y difícil que lleva al deseado reino del trabajo.

Los caminos seguidos por las mujeres trabajadoras y las sufragistas burguesas se han separado hace tiempo. Hay una gran diferencia entre sus objetivos. Hay también una gran contradicción entre los intereses de una mujer obrera y las damas propietarias, entre la sirvienta y su señora… Así pues, los trabajadores no deberían temer que haya un día separado y señalado como el Día de la Mujer, ni que haya conferencias especiales y panfletos o prensa especial para las mujeres.

Cada distinción especial hacia las mujeres en el trabajo de una organización obrera es una forma de elevar la conciencia de las trabajadoras y acercarlas a las filas de aquellos que están luchando por un futuro mejor. El Día de la Mujer y el lento, meticuloso trabajo llevado para elevar la auto-conciencia de la mujer trabajadora están sirviendo a la causa, no de la división, sino de la unión de la clase trabajadora.

Dejad que un sentimiento alegre de servir a la causa común de la clase trabajadora y de luchar simultáneamente por la emancipación femenina inspire a las trabajadoras a unirse a la celebración del Día de la Mujer.

Entre sanciones internacionales y una relativa protección al migrante

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Según la ACNUR[1], el éxodo de 5 millones y medio de venezolanos representa una de las crisis de desplazamiento más importantes del mundo en la última década. Para Colombia, la situación se ha convertido en un nuevo dolor de cabeza por tres razones. La primera corresponde al reto económico que exige dotar de bienes y servicios públicos a más de 1 millón 700 mil nuevos visitantes y regularizar a un poco menos de 1 millón; la segunda debido a los esfuerzos socioculturales de integración que requiere una población percibida como amenaza a la seguridad ciudadana y a las oportunidades laborales de los colombianos; y la tercera porque aún no se cuenta con una política pública acorde al momento. Trágico, pues no se ha logrado capitalizar los beneficios sociales de la diversidad cultural y el trabajo calificado.

Pero el problema de migración es complejo y tiene tanto de largo como de ancho. Hay 2.219 km de frontera con Venezuela lo que la hace difícil de controlar, es tan extensa como la distancia que hay en ir y volver de Bogotá a Quito. Por otro lado, la ONU proyecta que a finales de 2021 el número de venezolanos fuera de su país será de 6,2 millones y Colombia recibirá cerca de 300 mil nuevos migrantes en los próximos tres meses[2]. Tampoco podremos ofrecer oportunidades laborales en el corto plazo debido al sorprendente 17,3% de desempleo que ha dejado la pandemia. Ahora, súmele que no hay relaciones diplomáticas ni consulares con el gobierno de Nicolás Maduro para negociar algo. Estamos hechos.

Así que cualquier esfuerzo que mejore la condición del migrante vale la pena, y hay que reconocer que, aunque el gobierno colombiano se raje en política exterior, el reciente Estatuto Temporal de Protección para Migrantes Venezolanos es una iniciativa importante, aun siendo principalmente una estrategia de caracterización y vinculación laboral legal de extranjeros con todo lo que ello significa. Desde esta orilla política, tenemos que reconocer lo positivo de la otra. Aunque sea poco. Y es que el reconocimiento ha sido internacional. La alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, felicitó al gobierno por el Estatuto después de criticar su limitado accionar en defensa de los derechos humanos referente a líderes sociales, excombatientes firmantes del acuerdo y estrategias para desmantelar las organizaciones criminales.

Como se ve, no todos son aplausos para este «magnífico» gobierno. Ni, como lo dice la Canciller, es una muestra de «solidaridad y hermandad histórica», de hecho, el mismo Estatuto expresa que la irregularidad «genera un desplazamiento de la oferta de trabajo, implica reducción de salarios y disminución en el empleo de trabajadores nativos», así mismo reduce los «aportes de los migrantes a la economía» y dificulta su identificación y judicialización. Hay una clara racionalidad económica y normativa. Que, dicho sea de paso, hay que tenerla, pero sin excluir las preocupaciones humanitarias.

Si se profundiza, se reconocerá que la migración está mediada por niveles de pobreza extrema en Venezuela que se sitúan entre el 50 y 90% dependiendo de la fuente y este escenario se debe, a su vez, a las sanciones que Estados Unidos y la Unión Europea, sin fundamento en el derecho internacional, le han aplicado con mayor rigor desde 2015. Ese es el análisis que hace la relatora especial de la ONU en sus conclusiones preliminares sobre medidas coercitivas unilaterales y derechos humanos, Alena Douhan, quien visitó Venezuela en febrero de 2021. Lo que sugiere Douhan es que Estados Unidos y los demás Estados involucrados, deben revisar y levantar las sanciones que afecten el sector público venezolano, los suministros de diésel y los activos del Banco Central de Venezuela «para la compra de medicamentos, vacunas, alimentos, equipos médicos y de otro tipo, repuestos y otros bienes esenciales para garantizar las necesidades humanitarias… y la restauración de los servicios públicos…». Así las cosas y según la relatora, si se quiere dar trámite a la compleja situación humanitaria en Venezuela y por extensión al problema migratorio, se debe partir de que las medidas coercitivas unilaterales han tenido una repercusión negativa sobre el disfrute de los derechos humanos y no son el camino.

Ya que ni el cerco diplomático, ni los presidentes interinos, ni la actitud hostil hacia el régimen de Maduro, ni la ruptura de relaciones diplomáticas, ni las sanciones unilaterales, ni el cierre de fronteras, ni los conciertos de «ayuda y libertad» han cambiado el gobierno de Venezuela ni resuelto de forma consistente el problema de migración y derechos humanos de miles de venezolanos, valdría la pena revisar las estrategias y así, como lo plantea Douhan, minimizar los efectos humanitarios de todas esas medidas. Pero claro, ni soñar que eso al menos se contemple en el actual gobierno, más bien, será una propuesta que las fuerzas alternativas deberán viabilizar en los diferentes espacios de debate y gobierno.

[1] Agencia de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para los Refugiados.

[2] ABECÉ Estatuto Temporal de Protección para Migrantes. Migración, Ministerio de Relaciones Exteriores. 2021.

ABC: ¿Qué pasa en Siria?

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Los medios corporativos reducen el conflicto en Siria a Estados Unidos, Inglaterra y Francia como los buenos y a Putin como el malo. Otros medios enaltecen a Putin como bueno y los demás como malos, sin embargo, la realidad no puede entenderse de forma maniquea.

A continuación, intentaremos de forma muy muy general, exponer algunos elementos del conflicto en Siria para tratar de entender la complejidad de lo que sucede y además sea una invitación a investigar sobre el tema.

Es importante señalar que los conflictos en estas regiones tienen varios componentes: religioso, político, económico que atraviesan la apropiación y explotación de petróleo, el gas y el agua.

Dejar de lado los prejuicios

Nuestras ideas sobre el mundo islámico en muchos casos, están construidas desde los prejuicios y la información errada de Hollywood. No se trata de una religión homogénea pues existen dos grandes ramas: el sunismo y el chiismo, que cuentan a su vez con algunas tendencias; el Corán en algunos elementos es más de avanzada que la biblia; no todas las mujeres usan burka y no todas las mujeres que usan burka lo hacen por imposición directa, no todos los hombres son terroristas; no trate de entender el conflicto con el sesgo de occidente, pues occidente no lo es todo y nosotros tampoco somos del todo occidente; mientras lee no piense en películas gringas, pues en muchos casos reducen todo a un lado de la historia y se centran en historias de soldados que después de hacer y deshacer se siente culpables y están resentidos con el mundo árabe y no con el sistema que los llevó, con mentiras, a torturar y asesinar personas; aunque el componente religioso es muy importante, no es la base fundamental del conflicto; por favor no diga “la religión es el opio de los pueblos”.

Las movilizaciones ciudadanas contra la dictadura

Entre 2010 y 2013 fuimos testigos de una serie de movilizaciones en oriente medio, conocidas como la Primavera Árabe, que tenían por objetivo la implementación de la democracia en sus países (en muchos casos los gobernantes completaban hasta 42 años en el poder) así como el avance hacía la garantía de derechos. Estas manifestaciones se presentaron en 20 países, sin embargo, nos referiremos únicamente al caso de Siria.

Siria ha sido gobernada por la familia al-Asad durante 77 años. Háfez al-Ásad gobernó durante 29 años hasta su muerte (1971-2000), le sucedió su hijo Bashar Al-Asad, que completa 18 años como presidente. Bashar como presidente impulsó la entrada del neoliberalismo al país, lo que significó la privatización de derechos, para buscar el beneplácito de Estados Unidos.

En 2011 inicia la Primavera Árabe en Siria protagonizada en un inicio por la ciudadanía a la que después de la fuerte represión del gobierno, se sumaron sectores del ejército para conformar el Ejército Libre de Siria compuesto principalmente por sunitas, esto es importante señalarlo porque la familia Al Asad es chiita y los chiitas son minoría en el país, entonces el Ejército asume el conflicto desde lo religioso-político. El Ejército Libre de Siria recibe financiación de Estados Unidos y ve con buenos ojos los actuales ataques a su país, pues considera que desestabilizan el régimen.

El Estado Islámico

En 2014 llega un nuevo actor, el Estado Islámico. Apareció en nuestro radar en 2014 con la toma de Mosúl en Irak, sin embargo, no significa que antes no existiera. El Isis o Daesh es un grupo fundamentalista yihadista wahabita. Es decir, en occidente yihadista significa que hace parte de un ala del islam radical que pretende una guerra santa. El wahabismo es una corriente político-religiosa mayoritariamente sunita. Para entender a Isis tenemos que viajar hasta la creación de Al-Qaeda que es como la mamá de Isis, sí, Al Qaeda es la de Osama que fue financiada en un principio por la CIA. Pero como esto es para entender por encima, no vamos a profundizar. Un dato para que tenga en cuenta y se enrede más: Arabia Saudita es un país whabista y su monarquía además de ser aliada de Estados Unidos, al parecer, financia a Isis.

Entonces, Isis empieza a asesinar a rebeldes y a integrantes de Al-Asad para tener control territorial de Siria y de Irak con un califato. Entre las personas asesinadas se encuentran varios periodistas de Estados Unidos, situación que Obama en su momento, usó de excusa para entrar a bombardear Siria, causando un daño cultural enorme, además de la población civil asesinada. La guerra ya no es solamente civil y toma nuevas dimensiones que la complejizan todavía más.

Kurdistán sirio

Otro tema importante que no se debe dejar de lado es Kurdistán. Se trata de una región que es entendida como una región y no es reconocida como un Estado, habitada por un grupo humano muy antiguo: los kurdos. Cabe señalar que en la actualidad a la mayor parte de las y los kurdos les interesa más la autonomía que el hecho de ser como tal un Estado.

Después de la Primera Guerra Mundial con la firma del Tratado de Sèvres, que nunca entró en rigor, se reconocía la autodeterminación de la nacionalidades que existieran en antiguos imperios, lo que tendría que haber dado paso a la creación del Estado Kurdo y no fue así. Quedó prisionero de Turquía, Irak, Irán y Siria.

Un importante sector kurdo tuvo un fuerte carácter marxista leninista en términos políticos, hasta la década de los setentas. Años más tarde, Abdulá Ocalan, presidente del Partido de los Trabajadores de Kurdistán PKK, empezó a estudiar sobre el municipalismo libertario, una concepción política cercana al anarquismo, que cuestionaba la idea de Estado. Esta perspectiva le interesó porque el pueblo Kurdo estaba disperso en varios Estados y era dificil proclamara para ese momento un Estado Kurdo en la región.

Como fruto de esa indagación, en el PKK crean el Confederalismo Democrático: se trata de una conformación asamblearia por cantones, que dista de la idea de “Estado” al concebirla como una imposición de occidente que agudizó el conflicto en medio oriente. En el Confederalismo Democrático se articulan el ecologismo, el feminismo, así como la pluralidad religiosa y étnica. Diga usted, guardando las proporciones, se asemeja a las dinámicas autonómicas y asamblearia del zapatismo.

Actualmente, Abdulá Ocalan, se encuentra preso en Turquía y fue condenado a cadena perpetua por terrorismo y separatismo.

En 2014 una porción del territorio kurdo fue invadido por el Estado Islámico, específicamente por el califato de Abu Bakr al-Baghdadi, su presencia trajo consigo torturas y vejámenes. Esta situación llevó a que se organizaran las —YPG— que son el brazo armado del Partido de la Unión democrática —PYD— kurdo de Irak, que son de orientación liberal (lo que significa que no tiene problema en pactar con cualquiera), de allí que sea financiado por Estados Unidos. Además llegaron a la zona las milicias armadas de autodefensa llamadas Unidades de Protección de las Mujeres —YPJ—, impulsadas por el Partido de los Trabajadores de Kurdistán —PKK— que como se vio, es de orientación libertaria. Cabe señalar que las YPJ existen desde 1993.

Estas dos autodefensas Kurdas —por favor no las entienda como los grupos de autodefensa o paramilitares colombianos— se han convertido en los principales opositores de Isis, pero también de Al-Asad, que ha atacado a la población kurda; Turquía, por su parte, como se dijo, las considera organizaciones terroristas.

Entre los principales triunfos de los pueblos kurdos en resistencia a ISIS, se encuentra la liberación de la ciudad de Kobane en Siria por parte de las Unidades de Protección de las Mujeres —YPJ—.

Turquía también tiene velas en ese entierro

Además de tener tropas en Siria, Erdoğan es ficha de Trump y es enemigo del Partido de los Trabajadores de Kurdistán —PKK— y en general del pueblo Kurdo debido al racismo estructural turco, pues representa un grupo subversivo para dicho país. Es más, en 2015 el gobierno turco no permitió al pueblo kurdo cruzar la frontera para protegerse de los ataques de Isis, y tampoco atacó a Isis para defender a los kurdos.

Y Rusia con Putin

Por otra parte está Putin, quien es aliado de Bashar Al-Asad y bombardea al Estado Islámico en Siria. La complicidad entre el gobierno sirio y Rusia no es nueva, pues en Siria han sido instaladas bases militares rusas y tiene incidencia sobre lo que pasa en el golfo Pérsico. Lo que le da un aire de Guerra Fría al conflicto al enfrentar a Estados Unidos y Rusia, pero no por el bienestar del pueblo sirio, sino que se trata de una disputa por recursos como petróleo, gas (aunque sus yacimientos no son muy grandes comparados con el de otros países de la región), agua y al ser una posición geoestratégica, entre otras cosas, por el transporte de gas natural hacia Europa que avanza en una frenética carrera para acabar con su dependencia del gas ruso.

Competencia entre potencias

Entonces lo que empezó como una guerra civil, se convirtió en una guerra por el territorio adquiriendo un carácter regional con incidencia inmediata de las potencias imperialistas.

Pero la cosa no acaba ahí. Mientras tanto se presenta un éxodo masivo de refugiados a Europa y particularmente a Turquía lo que no garantiza vida o dignidad, pues en muchos casos han sido denunciados maltratos en campos de refugiados o violaciones a niñas sirias por parte de integrantes de organizaciones de la comunidad internacional. Debido a ese éxodo se han profundizado las políticas de odio en Europa así como islamofobia.

Los intereses de Estados Unidos en la región han llevado a que desde el nobel de paz, Barak Obama haya bombardeado Siria, hasta que Biden bombardee como «mensaje de advertencia» a los iraníes. Es importante señalar que en esta parte del mundo, los conflictos siempre tienen un impacto y un alcance regional, de allí que Turquía, Irak Irán, Arabia Saudita, Israel y Kurdistán se hayan visto involucrados con lo que pasa en Siria.

Como dijimos al principio, esta una radiografía muy muy general de la situación en Siria, pues además no se puede entender de forma aislada, sino que para entender bien la cosa toca revisar lo que sucede en la región.

Un manifiesto por la libertad de prensa, por Albert Camus

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En este #AprendiendoCositas les compartimos un manifiesto contra la censura que fue escrito por Albert Camus en 1939 durante la ocupación alemana y que, por supuesto, fue censurado.

Camus además de ser un novelista brillante y de haber recibido el Premio Nobel por «el conjunto de una obra que pone de relieve los problemas que se plantean en la conciencia de los hombres de la actualidad», fue periodista y un humanista.

Incomodó no solo a la poderosa Francia, a los Nazis, también a la iglesia y al partido comunista

Nació en Argelia cuando todavía era colonia francesa, militó en el partido comunista y años más tarde en movimientos anarquistas. Creció en uno de los barrios más pobres de Argelia, tuvo acceso a la educación por una beca que le daban a hijos de combatientes caídos en la primera guerra mundial. Sufrió de tuberculosis desde temprana edad y por ello no le permitieron ser profesor universitario, así que se dedicó al periodismo, allí fue censurado en muchas ocasiones, también fue perseguido por lo que tuvo que huir de su natal Argelia a Paris para conseguir trabajo.

Incomodó no solo a la poderosa Francia, a los Nazis, también a la iglesia y al partido comunista. Murió a los 46 años en un accidente de carro del que existen muchas hipótesis.

Aprovechamos esta entrada para recomendarles que vean esta joya del cine “La batalla de Argel”, que retrata el colonialismo, la resistencia y el uso de métodos de tortura de Francia para contener los intentos de independencia de esta colonia:

Ahora sí, el manifiesto:

Manifiesto por la libertad de prensa

Es di­fí­cil hoy en día evo­car la li­ber­tad de pren­sa sin ser gra­va­dos de ex­tra­va­gan­cia, acu­sa­dos de Mata-Hari, de es­tar con­ven­ci­dos de ser so­brino de Stalin.

Sin em­bar­go, es­ta li­ber­tad en­tre otras es só­lo una de las ca­ras de la li­ber­tad tout court y de­be­mos com­pren­der nues­tra obs­ti­na­ción en de­fen­der­la si que­re­mos acep­tar que no hay otro mo­do de ga­nar real­men­te la guerra.

Desde lue­go, la li­ber­tad tie­ne sus lí­mi­tes. También es ne­ce­sa­rio que sea li­bre­men­te re­co­no­ci­da. Los obs­tácu­los que son dis­pues­tos hoy a la li­ber­tad de pen­sa­mien­to, tam­bién he­mos di­cho to­do lo que se po­día de­cir y de­ci­mos una vez más, has­ta la sa­cie­dad, to­do lo que nos se­rá po­si­ble de­cir. En par­ti­cu­lar, no nos asom­bra­re­mos nun­ca lo bas­tan­te, de que el prin­ci­pio de la cen­su­ra una vez pro­nun­cia­da pro­du­ce que la re­pro­duc­ción de tex­tos pu­bli­ca­dos en Francia, y pre­ten­di­do por la cen­su­ra, sea prohi­bi­do en el área me­tro­po­li­ta­na en Soir ré­pu­bli­cain (pe­rió­di­co, pu­bli­ca­do en Argel, del cual Albert Camus fue edi­tor en je­fe en su tiem­po), por ejem­plo. El he­cho de que a es­te res­pec­to un dia­rio de­pen­da del es­ta­do de áni­mo o la com­pe­ten­cia de un hom­bre de­mues­tra me­jor que cual­quier otra co­sa el gra­do de con­cien­cia que he­mos logrado.

El he­cho de que a es­te res­pec­to un dia­rio de­pen­da del es­ta­do de áni­mo o la com­pe­ten­cia de un hom­bre de­mues­tra me­jor que cual­quier otra co­sa el gra­do de con­cien­cia que he­mos logrado.

Uno de los bue­nos pre­cep­tos de una fi­lo­so­fía dig­na de es­te nom­bre es no res­tre­gar­se por la ca­ra la­men­ta­cio­nes inú­ti­les fren­te a una si­tua­ción que no pue­de evi­tar­se. El te­ma en Francia ya no es sa­ber el mo­do de po­der pre­ser­var las li­ber­ta­des de la pren­sa. Se tra­ta de in­ves­ti­gar có­mo, fren­te a la su­pre­sión de es­tas li­ber­ta­des, un pe­rio­dis­ta pue­de per­ma­ne­cer li­bre. El pro­ble­ma ya no es­tá ra­di­ca­do en la co­mu­ni­dad. Incumbe al individuo.

Y pre­ci­sa­men­te lo que se op­tó por de­fi­nir aquí, son las con­di­cio­nes y los me­dios por las que, den­tro de la gue­rra y sus ser­vi­dum­bres, la li­ber­tad pue­de pue­de ser, no só­lo pre­ser­va­da, sino tam­bién ma­ni­fes­tar­se. Estos me­dios son cua­tro: la lu­ci­dez, el re­cha­zo, la iro­nía y la obs­ti­na­ción. La lu­ci­dez su­po­ne el en­tre­na­mien­to de re­sis­ten­cia al cul­to del odio y la fa­ta­li­dad. En el mun­do de nues­tra ex­pe­rien­cia, lo cier­to es que to­do pue­de ser evi­ta­do. La gue­rra en sí, que es un fe­nó­meno hu­mano, pue­de ser evi­ta­da en to­do mo­men­to o ser de­te­ni­do por los me­dios hu­ma­nos. Basta con co­no­cer la his­to­ria de po­lí­ti­ca eu­ro­pea de los úl­ti­mos años pa­ra cer­cio­rar­se de que la gue­rra, sea cual sea es­ta, tie­ne unas cau­sas evi­den­tes. Esta vi­sión cla­ra de las co­sas ex­clu­ye el odio cie­go y la de­ses­pe­ra­ción que lais­se fai­re. Un pe­rio­dis­ta in­de­pen­dien­te, en 1939, no se deses­pe­ra y lu­char por lo que él cree que es ver­dad, co­mo si su ac­ción pu­die­ra afec­tar el cur­so de los acon­te­ci­mien­tos. El no pu­bli­ca­rá na­da que pue­da in­ci­tar al odio o pro­vo­car la de­ses­pe­ra­ción. Todo ello es­tá en su poder.

un pe­rió­di­co in­de­pen­dien­te da el ori­gen de su in­for­ma­ción, ayu­da al pú­bli­co pa­ra su pon­de­ra­ción, re­pu­dia el la­va­do de ce­re­bro, eli­mi­na la in­ju­ria, su­pera los co­men­ta­rios de la es­tan­da­ri­za­ción del con­jun­to de la in­for­ma­ción

Frente a la cre­cien­te ola de es­tu­pi­dez, es­to es igual­men­te ne­ce­sa­rio pa­ra opo­ner­se a al­gu­nos re­cha­zos. Ni to­das las res­tric­cio­nes del mun­do ha­rán que un es­pí­ri­tu mí­ni­ma­men­te hon­ra­do se com­pro­me­ta an­te la des­ho­nes­ti­dad. Ahora bien, sí co­no­ce­mos los me­ca­nis­mos de la in­for­ma­ción, es fá­cil com­pro­bar la au­ten­ti­ci­dad de una no­ti­cia. Eso es a lo que un pe­rio­dis­ta in­de­pen­dien­te de­be pres­tar to­da su aten­ción. En efec­to, si se pue­de de­cir lo que pien­sa, él no pue­de afir­mar aque­llo que él no pien­sa o que cree co­mo fal­so. Y así es co­mo un pe­rió­di­co li­bre se mi­de tan­to por lo que di­ce co­mo por lo que no di­ce. Cualquier efec­to ne­ga­ti­vo de es­ta li­ber­tad, con mu­cho, es lo más im­por­tan­te de to­do, si se sa­be man­te­ner. En tan­to alla­na el ca­mino a la au­tén­ti­ca li­ber­tad. En con­se­cuen­cia, un pe­rió­di­co in­de­pen­dien­te da el ori­gen de su in­for­ma­ción, ayu­da al pú­bli­co pa­ra su pon­de­ra­ción, re­pu­dia el la­va­do de ce­re­bro, eli­mi­na la in­ju­ria, su­pera los co­men­ta­rios de la es­tan­da­ri­za­ción del con­jun­to de la in­for­ma­ción, en re­su­men, es la ver­dad en la me­di­da de la fuer­za hu­ma­na. Esta me­di­da, si re­sul­ta fa­mi­liar, le per­mi­te al me­nos ne­gar que no hay fuer­za en el mun­do que co­mo no po­dría ha­cer­le acep­tar es­tar: al ser­vi­cio de la mentira.

Un pe­rió­di­co in­de­pen­dien­te da el ori­gen de su in­for­ma­ción, ayu­da al pú­bli­co pa­ra su pon­de­ra­ción, re­pu­dia el la­va­do de ce­re­bro, eli­mi­na la in­ju­ria, su­pera los co­men­ta­rios de la es­tan­da­ri­za­ción del con­jun­to de la in­for­ma­ción, en re­su­men, es la ver­dad en la me­di­da de la fuer­za hu­ma­na.

Esto nos lle­va a la iro­nía. Uno pue­de pos­tu­lar un es­pí­ri­tu que po­see el gus­to y los me­dios pa­ra im­po­ner la res­tric­ción que se mues­tre in­sen­si­ble an­te la iro­nía. No ve­mos a Hitler, por co­ger só­lo un ejem­plo en­tre otros, ha­cien­do uso de la iro­nía so­crá­ti­ca. Por lo tan­to, la iro­nía si­gue sien­do un ar­ma sin pre­ce­den­tes en con­tra de los de­ma­sia­do po­de­ro­sos. Es un com­ple­men­to del re­cha­zo, ya que nos per­mi­te re­cha­zar lo que es fal­so, pe­ro a me­nu­do tam­bién nos sir­ve pa­ra de­cir lo que es ver­da­de­ro. Un pe­rio­dis­ta in­de­pen­dien­te, en 1939, no tie­ne de­ma­sia­das ilu­sio­nes al res­pec­to de la in­te­li­gen­cia de los que le opri­men. Él es pe­si­mis­ta res­pec­to al hom­bre. Una ver­dad ex­pre­sa­da en un tono dog­má­ti­co es cen­su­ra­da nue­ve de ca­da diez ve­ces. La mis­ma ver­dad di­cha en bro­ma lo es tan só­lo cin­co de ca­da diez ve­ces. Esta dis­po­si­ción fi­gu­ra bas­tan­te exac­ta­men­te las po­si­bi­li­da­des de la in­te­li­gen­cia hu­ma­na. También ex­pli­có que los pe­rió­di­cos fran­ce­ses co­mo Le Merle o Le Canard aun cuan­do en­ca­de­na­dos po­drían se­guir pu­bli­can­do re­gu­lar­men­te los va­lien­tes ar­tícu­los que les co­no­ce­mos. Un pe­rio­dis­ta in­de­pen­dien­te, en 1939, es ne­ce­sa­ria­men­te iró­ni­co, sin em­bar­go, es­to es a me­nu­do de ma­la ga­na. Pero la ver­dad y la li­ber­tad son aman­tes exi­gen­tes, por­que tie­nen po­cos amantes.

Una ver­dad ex­pre­sa­da en un tono dog­má­ti­co es cen­su­ra­da nue­ve de ca­da diez ve­ces. La mis­ma ver­dad di­cha en bro­ma lo es tan só­lo cin­co de ca­da diez ve­ces.

Esta dis­po­si­ción del es­pí­ri­tu se de­fi­ne bre­ve­men­te, es evi­den­te que no se pue­de sos­te­ner con efi­ca­cia sin un mí­ni­mo de obs­ti­na­ción. Son los mu­chos obs­tácu­los que se co­lo­can a la li­ber­tad de ex­pre­sión. Estos no son lo más se­ve­ro que pue­de des­co­ra­zo­nar a un es­pí­ri­tu. Ya que las ame­na­zas, las sus­pen­sio­nes, las per­se­cu­cio­nes aco­me­ti­das ge­ne­ral­men­te en Francia, con­si­guen el efec­to con­tra­rio al pre­ten­di­do. Pero de­be­mos ad­mi­tir que se tra­ta de obs­tácu­los de enor­mes pro­por­cio­nes: la cons­tan­cia en la es­tu­pi­dez, la co­bar­día or­ga­ni­za­da, la es­tu­pi­dez agre­si­va, y no­so­tros arre­glán­do­nos­las. Aquí es­tá el gran obs­tácu­lo que de­be su­pe­rar­se. La obs­ti­na­ción es una vir­tud car­di­nal aquí. Por una cu­rio­sa, pe­ro ob­via, pa­ra­do­ja a con­ti­nua­ción se ini­cia en el ser­vi­cio de la ob­je­ti­vi­dad y de la tolerancia.

Aquí hay un con­jun­to de re­glas pa­ra pre­ser­var la li­ber­tad in­clu­so den­tro de la ser­vi­dum­bre. ¿Y des­pués?, di­rán. ¿A con­ti­nua­ción? Que no se pre­ci­pi­ten. Si tan só­lo to­dos los fran­ce­ses tie­nen a bien man­te­ner den­tro de su ám­bi­to to­do lo que creen que es ver­da­de­ro y co­rrec­to, si qui­sie­ran ayu­dar con su pe­que­ña con­tri­bu­ción al man­te­ni­mien­to de la li­ber­tad, re­sis­tir el aban­dono y dar a co­no­cer su vo­lun­tad, en­ton­ces y só­lo en­ton­ces es­ta gue­rra se ga­na­ría, en el sen­ti­do más pro­fun­do de la palabra.

Sí, a me­nu­do de ma­la ga­na un es­pí­ri­tu li­bre de es­te si­glo ha he­cho sen­tir su iro­nía. ¿Qué pla­cer se pue­de en­con­trar en es­te mun­do en lla­mas? Pero la vir­tud del hom­bre es la de per­ma­ne­cer al fren­te de to­do lo que lo nie­ga. Nadie quie­re vol­ver a re­pe­tir los vein­ti­cin­co años de la do­ble ex­pe­rien­cia de 1914 y de 1939. Por lo tan­to, de­be­mos pro­bar un mé­to­do que to­da­vía es bas­tan­te nue­vo, que se­ría la jus­ti­cia y la ge­ne­ro­si­dad. Pero és­tas só­lo se ex­pre­san en los co­ra­zo­nes de los que ya es­tán li­bres y sus es­pí­ri­tus to­da­vía son cla­ri­vi­den­tes. Formar es­tos co­ra­zo­nes y es­pí­ri­tus, des­per­tar más bien, a la fe mo­des­ta y am­bi­cio­sa que re­vier­te al hom­bre en eman­ci­pa­do. Hay que ate­ner­se a ello, sin ver más allá. La his­to­ria se­rá o no te­ner en cuen­ta es­tos es­fuer­zos. Pero que se produjeron.

Texto tomado de: The Sky Was Pink.

«No hay democracia sin feminismo”: Julieta Kirkwood

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La chilena Julieta Kirkwood nació en 1936 y falleció en 1985, por causa del cáncer, con tan solo 49 años. Es reconocida por ser una de las precursoras del movimiento feminista en Chile durante la década del 80 y en plena dictadura de Pinochet. Estudió sociología y ciencias políticas en la Universidad de Chile, para después ser profesora en la Flacso. 

Luchó por la democracia desde la academia y en las calles, tanto así que su preocupación por la democracia la llevó a cuestionarse el lugar que la mujer ocupaba en esta, así como en las mismas organizaciones de izquierda y en los movimientos sociales.

A continuación, les compartimos dos textos que más que análisis académicos son reflexiones sinceras y emocionantes sobre cómo una cosa llevaba a la otra, los descubrimientos que trae consigo el feminismo y su relación directa con la democracia, con la justicia, con la construcción de un mundo nuevo. Cerramos la introducción con una consigna muy famosa del Movimiento Feminista de Oposición a la dictadura de Augusto Pinochet:

«Democracia en el país, en la casa y en la cama»

Esperamos que se enamoren de Julieta Kirkwood, así como Hekatombe se enamoró de ella.

TIEMPO de feminismo

Hasta hace muy poco tiempo en los grandes debates, congresos, plenos o seminarios que realizaba la izquierda chilena -en el país y en el exilio- el tema del feminismo y de la liberación de la mujer eran los grandes ausentes.

A lo más una mención de séptimo párrafo; a lo más un tributo agradecido al apoyo de las nobles compañeras a la lucha social; a lo más, vagas nociones del importante papel pasado a potencial, jugado o por jugar en el cambio social por ciertas organizaciones femeninas con claridad de historia.

Incluso muchas de estas organizaciones a menudo acallaron y pospusieron sus demandas específicas en virtud de la afirmación: No hay feminismo sin democracia, frase que encierra otra manera de reafirmar la secuencia: Lucha contra la dictadura y por la democracia, primero; el problema de la mujer, después.

Que esta lógica tan precisa y justa del después no se da exactamente así en la realidad, es un sentimiento muy vívido para los grupos feministas de aquí y de allá. Sin embargo, este sentimiento de escamoteo puede hoy ser fuertemente atenuado en nuestra práctica política chilena concreta, y con razones tan contundentes como las que nos proporcionan los sucesos del Seminario Chile en los ochenta, organizado por la Convergencia Socialista en el mes de junio de este año.

Allí alrededor de 300 personas de diversos grupos, partidos o movimientos hablaron y opinaron sobre una alternativa democrática y socialista para Chile.

Muchas de esas personas eran mujeres; muchas de ellas feministas; y todas, sumamente activas.

A las discusiones de los temas tradicionales: sindical, juventud, economía, política, relaciones internacionales, se incorporó-inauguró el debate político «mixto» sobre la Liberación de la Mujer. Así. Con todas sus letras.

Hubo un primer momento de asombro, sorpresa y expectación que, luego de algunas risitas nerviosas, chiflidos semi-broma, guiños y codazos cómplices con murmullos masculinos, se transformó a poco andar en una asistencia contundente en la Comisión que habría de discutir sobre mujeres.

Creemos que la curiosidad respondió en parte al cansancio de lo ya discutido, de lo archisabido en temas más convencionales; tal vez la promesa de renovación política contenida en la convocatoria al Seminario; tal vez la promesa de algo aún no definido, no transformado en «línea»… En fin: hubo de hacerse dos grupos para dar cabida a los cercanos a ochenta en número de interesados/as. y entonces… ¡comenzó el debate!

Y se mezcló el sexo con la política; se habló de sociedades mal constituidas, constreñidas.

Ya fuesen tímidas o alegres, a ratos doloridas, siempre contagiosas, las voces feministas hablaron de experiencias personales, de mundos excluyentes, de lo «femenino» y «masculino», de los sesgos pervertidores de la socialización.

Se habló de historia patriarcal.. de la incidencia de sus rasgos en la génesis de lo autoritario, de lo disciplinario; se habló de la negación del afecto para unos, de la negación de la racionalidad para las otras; de la duda, de la gran duda por el Orden; de la íntima sensación de ser persona. Se dijo de las nuevas protestas y de las viejas; de la sociedad castigada, violentada por códigos rigurosos negadores del placer y de la libertad.

Y allí, entre las palabras y los silencios se consiguió esa tan sutil-esquiva ligazón entre lo material-económico, lo social-político y lo individual-dignidad.

Y nos olvidamos de discutir el documento general.

Las voces entre uno y otro grupo se confundían, se juntaban, gatillaban comprensiones de caminos no recorridos.

Para nadie el después fue igual. Un nuevo dato para cambiar la vida en el socialismo quedó allí bien planteado. Ese dato de lo que es lo político en lo cotidiano. En el AQUÍ. en lo que se palpa. En la manera de relacionarnos.

En fin, al fin un poco de luz de lo nuevo, de la frescura de hablar sin códigos; o mejor: transgrediéndolo. La novedad de recuperar experiencias propias de mujeres y de hombre y de ver la apremiante relación del feminismo con la liberación global.

Ensayo de liberarse de los conceptos gastado, de los problemas pre-establecidos como serios, de seriedad en propiedad.

Ensayo de dilatar los significados hasta reventarlos en un parto de sus múltiples contenidos. Develar el porvenir que encierran.

Atravesar las dudas planteando siempre otra más, por el solo requisito de abrir en pleno lo ojo y el entendimiento.

Fue posible, más tarde, oír de algún varón sorprendido de la claridad de lo dicho por mujeres, de sus bien fundamentados juicios, de la seriedad comprometida con la razón y con el afecto, de sus reflexiones.

Algunos, quizá lo menos, pensaron recibir estoicamente quejas, lamentaciones, reclamos a un ya tradicional machismo culto o cotidiano. Y aprestaron sus bien planchadas corazas urdidas de argumentos deslizados en un sí; pero yo en mi casa… 

Pues nada. Se encontraron con que se trataba de cambiar la vida, no de agregarle pequeños parches o cambios de color; no de colgar algunos nombres más de mujeres en las oficinas, en las comisiones políticas, en las estadísticas ocupacionales. Se encontraron con que era algo más que ayudar en la casa. 

Se vieron frente a mujeres que saben -y comprenden por saber- la magnitud de lo que ha sido expoliado a la humanidad cuando se ha aceptado el someter y el ser sometida, relativo a la mitad de la humanidad, por mucho tiempo, por muchos miles de años y con mucha destrucción, muerte, luchas, persecuciones y perversiones en el acto de incubar desigualdades en intimidades familiares.

En la mirada al Después, nos encontramos en un punto en que no cabe duda razonable de que ni la democracia, y menos el socialismo, se construirán -no pueden ser construidos- si mantenemos en reserva y diferido el problema de la mujer.

Nos encontramos con que es necesario y posible reconocer este problema, verlo, asumirlo -aún en medio de la más atroz negación de la democracia- AHORA, para que la liberación de la sociedad humana sea pensable, imaginable… y que eso no es nada difícil: se logra simplemente mirando nuestros propios actos cotidianos. Aquéllos que descansan en ese hacer que nos consideramos, ese hacer de las otras, de las que infatigablemente ordenan y elaboran todo nuestro vivir cotidiano concreto en la ejecución de pequeñas tareas domésticas, no valorizadas, no valorizabies, colgadas en el ámbito de lo privado. que significa lo que está privado de…,  una pura carencia.

Ese fin de semana se descorrió con modales políticos una parte de la cortina doméstica para mostrar las constricciones, injusticias, desigualdades que allí se guardan, se moldean, se constriñen meticulosamente en nombre del amor, de las maternidades, del orden, de la necesidad de hacer primero lo que siempre ha sido así.

Pero lo que ya se vio con ojos socialistas no podrá ser disipado con un nuevo batir de párpados de la necesidad.

El complejo camino socialista es algo más que el camino del Estado. Es el camino por donde se cambia la vida.

Cuando pedimos democracia en el país y en la casa queremos simplemente significar que el socialismo puede empezarse a realizar en la casa.

Tomado de: Tejiendo rebeldías. Escritos feministas de Julieta Kirkwood.

Develemos nuestra historia

Cuando hace tres años un pequeño grupo de mujeres nos juntamos para debatir y re-pensar los contenidos de la democracia, comenzamos a preguntarnos qué significa esta palabra para nosotras: ¿De qué justicia, libertad y solidaridad se trataba para las mujeres? Al poco tiempo la pregunta y el grupo creció… nos juntamos con otras mujeres, con otros grupos. Constituimos el Círculo de las Mujeres. 

Para ese entonces teníamos la sensación de haber “descubierto” la opresión por sexos, para agregarla a las otras opresiones… creíamos haber recién nacido… Que teníamos que inventarlo todo… Desde los orígenes… 

Más adelante, nos propusimos buscar en el tiempo si otras mujeres se habían hecho las mismas preguntas. Algo sabíamos de las Sufragistas, a las que se había llamado “hienas con faldas”, seres “antinatura”. Supimos —se nos había enseñado— que en Chile no habría ya más feminismos, porque había “conciencia social”. Experimentamos el miedo a esas “semejanzas”, a no ser “femeninas”… a “dividir” las ideologías progresistas o revolucionarias.

Cuidadosamente ocultamos nuestro recién inaugurado nombre: Feministas.

Seguimos buscando en los libros de historia: NADA. 

A raíz de la publicación de nuestro Boletín, supimos del MEMCH [Movimiento pro Emancipación de las Mujeres en Chile, nacido en Santiago de Chile el 11 de mayo de 1935]. Ellas lo vieron, nos llamaron, nos encontramos, les preguntamos TODO. Supimos que habían escrito libros feministas, editado folletos y periódicos (“La Mujer Nueva”). 

Que habían formado un movimiento; que habían salido a las calles…

Después nos invitaron a sus tertulias. Tomamos té, y hablamos, hablamos… abríamos los ojos y los oídos… corríamos a contarles a los demás.

Habíamos descubierto que nuestra idea no era una idea atemporal —capricho o moda—, que teníamos continuidad en la historia; que teníamos una identidad singular y humana en tanto mujeres. Simultáneamente comenzamos a hablar con grupos de mujeres en otros países… en el mundo.

Nos pusimos más valientes. Afirmamos: ¡Somos feministas!

Ya en este momento se nos había hecho evidente algo sobre la historia: que así como la historia de la conquista de América la hemos tenido que conocer a través de la pluma de los conquistadores y rarísimamente por el testimonio de sus habitantes originarios, así también, toda la historia referida a las mujeres la hemos tenido que conocer por la pluma y por la vara de los varones. Y así… nos han hablado de prostitutas, de brujas, de santas-madres, o de mártires… jamás de mujeres reales, en mundos reales. Comprendimos por qué entre las feministas del mundo, ahora se habla de “historia invisible”, de historia oculta, no escrita. De historia que necesitamos develar, contra-inventar, decirla en palabras, en nuestras propias palabras y significados. También comprendimos que más invisible aún, por más oculta, estaba la historia de la rebeldía de las mujeres, la historia de las luchas que ellas han sostenido en contra de su opresión, y se inicia con ella. Es simultánea. Y creemos también, que jamás la opresión ha sido aceptada en la “esencia”, como exigencia del “ser” femenino… si no… ¿para qué tantos Códigos, castigos, manipulaciones, sanciones y represiones para obligar a la mujer a asumir su “rol natural”?

Tomado de: Revista Latinoamericana de ecofeminismo, espiritualidad y teología. Cons-pirando.