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Nacer, crecer, llamar, colgar, morir

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me molesta que las cifras se usen para sostener el orden social en lugar de desestabilizarlo. Me raya que el conocimiento se construya para legitimar, y no para incomodar

Es domingo. Llega un mensaje a mi WhatsApp de un número desconocido. Lo abro y veo la foto de perfil: es el alcalde de mi ciudad, Carlos Mario Marín, o al menos fue el nombre de usuario que vi. No tengo idea por qué me llega ese mensaje, es un enlace de El Espectador en el que desarrollan el informe que él dio para Asocapitales sobre su gestión durante este período. Se titula “Manizales: la ciudad con las mejores cifras de Colombia”.

Frunzo mi ceño, me molesta ese título. Como ciudadana, como trabajadora social y habitante de este tierrero sé que ese título es demasiado ruidoso y distante de la realidad, y como investigadora me molesta que las cifras se usen para sostener el orden social en lugar de desestabilizarlo. Me raya que el conocimiento se construya para legitimar, y no para incomodar.

No es sencillo encontrar cifras actualizadas, pero a 2019 el número de personas trabajando en call centers en Manizales llegó a 6.400. Actualmente debe ser mucho más alta.

El alcalde me pide que revise sus cifras, pues bien, hablemos de cifras entonces.  Manizales es una ciudad pequeña, somos 458.442 habitantes. En el informe de Asocapitales el alcalde afirma lo siguiente: “En 2019 recibí a Manizales en la posición 18 en desempleo y cerramos el 2022 siendo una de las dos ciudades con más trabajo del país”. Más adelante dice también: “Nunca en la ciudad se había generado tanto empleo. Hoy tenemos el máximo histórico de gente trabajando: 228.000 personas, según el Dane, y somos la ciudad con más puestos de trabajo formales del país”.

Es interesante e importante que una ciudad genere empleo, obviamente. Sin embargo, siempre hay que hacerles preguntas a esos empleos. ¿Cuáles son? ¿qué tan dignos son? ¿cómo se siente la gente trabajando allí? ¿qué tanto se correlacionan esos empleos con los proyectos de vida de las personas trabajadoras? No es sencillo encontrar cifras actualizadas, pero a 2019 el número de personas trabajando en call centers en Manizales llegó a 6.400. Actualmente debe ser mucho más alta.

Manizales se ha convertido en una ciudad atractiva para estas empresas, principalmente multinacionales, que ven como un diamante en bruto a esta ciudad universitaria con miles de jóvenes que viven en condiciones precarias y necesitan trabajar y estudiar para poder comer y soñar con otro futuro posible.

Según el DANE, a 2021 el sector de los call centers empleó a 705.000 personas en el país, aumentando un 3,2% respecto a 2020, y un 22,3% con relación a 2019. Estos puestos son ocupados por un 80% de personas jóvenes (18 a 28 años) (Torres, 2022). Manizales se ha convertido en una ciudad atractiva para estas empresas, principalmente multinacionales, que ven como un diamante en bruto a esta ciudad universitaria con miles de jóvenes que viven en condiciones precarias y necesitan trabajar y estudiar para poder comer y soñar con otro futuro posible.

Como docente universitaria escucho todos los días a mis estudiantes sobre sus experiencias en estos trabajos. Llegan con ojeras, con crisis de ansiedad, agotadxs, hastiadxs de vivir, y ahogándose en el sin sentido de reproducir todos los días la misma dinámica de sentarse por ocho o diez horas en un cubículo en el que llaman a cientos de personas o reciben llamadas, para seguir un guion, colgar, descansar un corto tiempo en la jornada, atragantarse con el almuerzo o la cena, ir al baño en tiempo récord, volverse a sentar, y repetir, a cambio de un salario mínimo, y en medio de dinámicas laborales en las que el autoritarismo es el protagonista.

Este país es el número uno en este tipo de industrias, seguido de India, Bulgaria, Sudáfrica y El Salvador. ¡Qué casualidad! No son precisamente los países nórdicos los favoritos. Tenemos mucha suerte.

Los ingresos de este sector de tercerización son de aproximadamente 25 billones de pesos al año. Colombia es un lugar paradisíaco para este tipo de sector, y ¿cómo no? Si el salario mínimo es un chiste, la explotación laboral se sostiene triunfante y la precarización se profundiza cada vez más. Este país es el número uno en este tipo de industrias, seguido de India, Bulgaria, Sudáfrica y El Salvador. ¡Qué casualidad! No son precisamente los países nórdicos los favoritos. Tenemos mucha suerte.

Si siguen leyendo este aburrido artículo lleno de números, sigamos. Entre enero y julio de 2023 se suicidaron 26 personas en Manizales, de acuerdo con el boletín de julio de Medicina Legal. Desde hace años Manizales aparece en el top diez nacional frente a los índices de suicidio. Volviendo a mis estudiantes, cada vez expresan con mayor dureza que la salud mental es su principal preocupación. La idea de morir no es poco frecuente, al contrario, aparece seductoramente como una posible fuga ante una vida sin sentido. Trabajar en un call center le suma problemas de salud mental a sus vidas, y además les piden que agradezcan, que por eso comen.

¿De verdad hay que sentir orgullo por esto? ¿en serio me están pidiendo que eduque jóvenes en la universidad para pedirles que salgan a dedicarse a esto? ¿el alcalde me está pidiendo que aplauda estas cifras cuando la gente acá se está matando porque no encuentra un sentido al que aferrarse?

David Graeber publicó en 2018 su libro “Trabajos de mierda: una teoría”. Allí plantea que hay trabajos que no tienen propósito y que le hacen daño a la sociedad porque además ejercen una profunda violencia psicológica; son inútiles, innecesarios y se obliga a quien trabaja allí a que finja que es justificable y necesaria la existencia de este empleo.

Una ciudad que le ofrece a sus jóvenes como único y mejor trabajo posible (aún siendo profesionales muchas veces) el trabajar para bancos y empresas que buscan endeudar a la gente, venderle cosas que no necesita, mentirles a sus clientes, ofrecerles falsas soluciones a sus problemas y recibir madrazos durante horas a cambio de joder su salud mental y recibir un salario mínimo, es una vergüenza de la que tendríamos que estar hablando y que deberíamos frenar.

Tal vez existan excepciones frente a las condiciones laborales en los call center, pero, lo claro es que muchos de ellos ofrecen trabajos de mierda y sus trabajadorxs solo son números para quienes los dirigen y administran. ¿De verdad hay que sentir orgullo por esto? ¿en serio me están pidiendo que eduque jóvenes en la universidad para pedirles que salgan a dedicarse a esto? ¿el alcalde me está pidiendo que aplauda estas cifras cuando la gente acá se está matando porque no encuentra un sentido al que aferrarse?

La vida tiene que ser más que esto, tenemos que exigir y luchar por otras condiciones laborales. Otro presente tiene que ser posible, y eso implica que cuando la explotación y la precarización nos llame, le vamos a colgar, le vamos a tirar el teléfono, la vamos a bloquear, así como yo a usted, señor que me escribió al WhatsApp invitándome a aplaudir ficciones.

“Bienvenidos al mercado laboral,
compre el obrero más barato.
¡OFERTA ESPECIAL!,
garantía asegurada, es sumiso y eficaz,
su contrato es basura,
no dudes en llamar”.
Gástale una broma, Los Muertos de Cristo

Referencias:

-Graeber, D. (2018). Trabajos de Mierda: una teoría. Barcelona: Ariel.

-El Espectador. (27 de agosto de 2023). “Manizales: la ciudad con las mejores cifras de Colombia”. URL: https://www.elespectador.com/especiales/manizales-la-ciudad-con-las-mejores-cifras-de-colombia/

-Medicina Legal. (2023). Boletines estadísticos mensuales. URL: https://www.medicinalegal.gov.co/cifras-estadisticas/boletines-estadisticos-mensuales

-Torres, A. (2022). “Uno siempre cambia el trabajo de su vida (por un call center o por otra vida)”. URL: https://cerosetenta.uniandes.edu.co/uno-siempre-cambia-el-trabajo-de-su-vida-por-un-call-center-o-por-otra-vida/

Breve manifiesto instructivo para la anarquía relacional: Andie Nordgren

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El amor es abundante y cada relación es única

La anarquía relacional cuestiona la idea de que el amor es un recurso limitado que solo puede ser real si se limita a una pareja. Tienes la capacidad de amar a más de una persona, y la relación que tienes con una persona y el amor que sientes por ella no disminuye el amor que puedes sentir hacia otra. No compares ni clasifiques a las personas y las relaciones: aprecia a los individuos y tu conexión con ell@s. No es necesario declarar que una persona es “primaria” en tu vida para que esa relación sea real. Cada relación es independiente y es una relación entre individuos con autonomía.

Amor y respeto en lugar de exigencias

Decidir no basar una relación en la mentalidad de que la gente tiene derechos y obligaciones es respetar la independencia y la autodeterminación de los demás. Tus sentimientos por una persona o su historia en común no te da derecho a darle órdenes o a controlarla para que haga lo que es considerado normal en una relación. Explora cómo puedes interactuar sin ignorar los límites y las convicciones personales. En vez de buscar compromisos en cada situación, permite que la gente que amas escoja caminos que mantienen intacta su integridad personal, sin que esto signifique una crisis para la relación. Mantenerse lejos de las exigencias y la mentalidad de que se tiene derecho a algo es la única forma de asegurarse que estás en una relación que es verdaderamente mutua. El amor no es más “real” cuando la gente hace compromisos por los demás porque es parte de lo que se espera.

Encuentra tus valores básicos en las relaciones

¿Cómo quieres que te traten los demás? ¿Cuáles son tus límites y expectativas básicas en cada relación? ¿Con qué tipo de gente quieres pasar tu vida y cómo quisieras que funcionaran tus relaciones? Encuentra este conjunto de valores básicos y úsalos en todas las relaciones. No hagas reglas y excepciones especiales para demostrarle a alguien que tu amor es “de verdad”.

El heterosexismo está ahí, desenfrenado, pero no te dejes guiar por el miedo

Recuerda que hay un sistema normativo muy poderoso en acción que dicta qué es el amor verdadero y cómo debería vivir la gente. Cuando decides no seguir estás normas, muchos van a cuestionar tu persona y el valor de tus relaciones. Colabora con la gente que amas para encontrar salidas y trucos para enfrentar lo peor de estas problemáticas normas. Encuentra sortilegios positivos para contrarrestarlas y no permitas que el miedo guíe tus relaciones.

Sienta las bases para el dulce inesperado

La libertad de ser espontáne@, el poder expresarse sin el agobio del “deber ser” o el miedo al castigo, es lo que da vida a las relaciones basadas en la anarquía relacional. Organiza cosas con base en el deseo a encontrarse y explorarse mutuamente, no con base en deberes y exigencias, y la desilusión cuando no son cumplidas.

Finge hasta que lo consigas

A veces puede parecer que tienes que ser un absoluto súper humano para poder lidiar con toda la ruptura de normas que implica escoger relaciones que no se conforman a la norma. Un truco fantástico es la estrategia de “finge hasta que lo consigas”: cuando sientas fuerza e inspiración, piensa cómo quisieras verte actuar. Transforma eso en lineamientos básicos y apégate a ellos cuando las cosas se pongan mal. Busca el apoyo y habla con otr@s que desafían las normas, y nunca te reproches cuando la presión de las normas te haga actuar en un modo que no quisieras.

La confianza es mejor

Escoger decidir que tu compañer@ no te desea el mal lleva a un camino mucho más positivo que la desconfianza que te hace sentir que necesitas la validación constante de la otra persona para saber que está contigo en la relación. A veces la gente tiene tanto en su interior que simplemente no queda energía para interactuar y cuidar de los demás. Crea relaciones en las que replegarse es apoyado y perdonado rápidamente, y dale a la gente muchas oportunidades de hablar, explicar, verte y tomar responsabilidad en la relación. ¡Recuerda tus valores y cuidar de ti mism@, sin embargo!

Transformación a través de la comunicación

Para la mayor parte de las actividades humanas existe una norma de cómo se supone que deben funcionar. Si quieres desviarte de este patrón, necesitas comunicar: de otro modo, las cosas simplemente tienden a seguir la norma, cuando los demás se comportan de acuerdo con esta. La comunicación y las acciones conjuntas por el cambio son la única vía para escapar de las normas. La conversación y la comunicación deben estar al centro de las relaciones radicales y no ser vistas como un estado de emergencia al que recurrir sólo cuando hay “problemas”. Comunica en un contexto de confianza. Estamos tan acostumbrados a ver que la gente nunca dice lo que piensa o siente de verdad, que hemos aprendido a leer entre líneas y a extrapolar sus verdaderas intenciones. Pero esas interpretaciones sólo pueden surgir de experiencias previas: usualmente basadas en las normas de las que quieres escapar. ¡Pregúntense cosas mutuamente y sean explícit@s!

Personaliza tus pactos

La vida no tendría mucha estructura o significado si no nos uniéramos con otras personas para lograr cosas: construir una vida conjunta, educar niñ@s, poseer una casa y crecer junt@s en las buenas y en las malas. Este tipo de esfuerzos requieren mucha confianza y dedicación por parte de la gente para funcionar. La anarquía relacional no se trata de nunca comprometerse a nada: se trata de personalizar los pactos que haces con la gente que te rodea, y de liberarlos de las normas que dictan que ciertos tipos de pacto son un requisito para que el amor sea real, o que pactos como educar niñ@s o vivir junt@s tienen que ser guiados por un cierto tipo de sentimientos. ¡Empieza de cero y sé explícit@ en el tipo de pactos que quieres hacer con otras personas!

2006 – Tomado de Biblioteca Anarquista

El desafío de la paz total

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La Alta Consejería de Paz inició conversaciones con algunas de las bandas criminales de Quibdó. También ha buscado espacios de conversación con las dos principales bandas de Buenaventura: los Shotas y Espartanos; y además, está procurando establecer encuentros con bandas de Medellín. Y todo esto en paralelo con los diálogos con la insurgencia del Ejército de Liberación Nacional y con el grupo disidente de las FARC conocidas como primera disidencia o Estado Mayor Central.

Todo un conjunto de organizaciones que vive de las rentas ilícitas pero también de ingresos lícitos y de múltiples nexos con el mundo de la «legalidad».

También se están buscando los mecanismos para la conversación con las Farc-Segunda Marquetalia y con la nueva generación paramilitar de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, el grupo criminal más grande del país en este momento.

Es evidente que se trata de un complejo entramado de grupos al margen de la ley, un grupo heterogéneo que responde a distintas historias y dinámicas políticas, económicas, territoriales y nacionales. Todo un conjunto de organizaciones que vive de las rentas ilícitas pero también de ingresos lícitos y de múltiples nexos con el mundo de la «legalidad». 

¿Cómo desmontar esa estructura?, ¿siguiendo con la guerra?, ¿la misma con la que se ha insistido por más de cincuenta años? O con formas específicas de conversación que lleven a tensionar las lógicas convencionales de justicia pensadas para países sin guerra, o países que buscan superar los conflictos armados por la vía militar. 

Estos enfrentamientos generan no solo desplazamientos sino confinamientos que impiden el desarrollo de las dinámicas comunitarias y sociales. Por eso algunas voces, aunque no las suficientes, llaman a un cese al fuego multilateral.

Evidentemente se trata de un gran reto, cuya dificultad incrementa si se tiene en cuenta que uno de los segmentos que maneja los hilos del poder ha llegado al lugar en el que está por medio, precisamente, de las economías de la guerra. 

En este momento de cese al fuego bilateral con el Ejército de Liberación Nacional el nivel de conflictividad territorial no disminuye, y no necesariamente porque se esté violando el cese sino por los enfrentamientos entre ELN y Estado Mayor Central, o Autodefensas Gaitanistas de Colombia y ELN. Estos enfrentamientos generan no solo desplazamientos sino confinamientos que impiden el desarrollo de las dinámicas comunitarias y sociales. Por eso algunas voces, aunque no las suficientes, llaman a un cese al fuego multilateral.

¿No sería esta una razón suficiente como para defender la política de paz total aún con todos los retos que representa?

La superación militar del conflicto fue un fracaso porque la capacidad de fuego y táctica nunca logró superar la guerra de guerrillas ni los controles paramilitares ni delincuenciales, y la negociación con un solo actor armado no bastó, como lo puso de manifiesto el acuerdo con las Farc —en gran medida incumplido por los gobiernos Santos y Duque—. Dicho eso ¿No sería esta una razón suficiente como para defender la política de paz total aún con todos los retos que representa?

Por supuesto, entendiendo que en gran medida la efectividad a largo plazo de la «paz total» depende de la democratización de la tierra con la reforma agraria y de una reforma profunda a la fallida política de «guerra contra las drogas», basada, en gran medida, en la ilegalización, la satanización del consumo y la persecución del eslabón más débil de la cadena: los pequeños productores. 

La iniciativa de paz total, pese a su importancia histórica, parece avanzar casi sola, o por lo menos sin el acompañamiento suficiente, al contar solo con el respaldo de algunas expresiones de la sociedad civil, el gobierno, y el impulso, real o táctico, de algunos grupos armados.

En el debate público, posibilitado por el poder mediático, los temas son la fabricación del escándalo de coyuntura y la satanización de las conversaciones de paz y de las propuestas de reforma con contenido social. Por su parte, a nivel territorial y de organizaciones sociales y étnicas, en gran medida los debates giran en torno a lo electoral —que parece ser asumido desde un punto de vista cortoplacista antes que estratégico—, o a las ventanas de oportunidad generadas por el nuevo gobierno para la consecución de recursos inmediatos. La iniciativa de paz total, pese a su importancia histórica, parece avanzar casi sola, o por lo menos sin el acompañamiento suficiente, al contar solo con el respaldo de algunas expresiones de la sociedad civil, el gobierno, y el impulso, real o táctico, de algunos grupos armados.

Esperemos que el tiempo alcance y el camino quede abierto para que la transición de la guerra a la superación dialogada del conflicto armado sea posible, y el país no esté advirtiendo simplemente lo que será la nueva reconfiguración del control territorial de la violencia.

Propuestas reencauchadas: resumen del debate ‘Cara a cara’

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A diferencia de muchas personas, mi época favorita del año no es diciembre, es el periodo de elecciones: me encantan los debates. Me gusta ver los ataques, escuchar las propuestas vacías de muchos, identificar los desplantes y las alianzas. Todo eso es maravilloso para mí. 

En esta época me convierto en una criatura monotemática. Acostumbro a ver los debates, tomar notas y escribir resúmenes, pues es una forma de repasarlos y de disfrutar cada segundo. Como no me puedo dedicar a ver todos los debates y de entrada ya estoy colgada, me propuse ver solamente los debates en los que participan casi todos los candidatos: no tiene ninguna gracia una charla entre Juan Daniel Oviedo, Diego Molano y Jorge Luis Vargas, pues básicamente proponen lo mismo; o uno en el que esté Carlos Fernando Galán y no participe Rodrigo Lara, porque es divertido ver cómo se descompone el primero con cada palabra del segundo.

A continuación, comparto mis apuntes del debate de la Revista Semana, el ‘Primer cara a cara’.

Seguridad

Pese a que es un tema que, aparentemente, les preocupa muchísimo a todos los candidatos, las propuestas son las mismas de siempre: inteligencia policial, cárceles, aumento de la fuerza policial, y ahora incluyen el uso de la IA. No hay nada novedoso y ya es costumbre que la prevención sea una versión mal ajustada de la película Minority Report, según parece, siempre la empiezan a ver y nunca la terminan.

Jorge Luis Vargas – Cambio Radical. Fue policía por 38 años y piensa seguir haciendo lo que ha hecho la policía durante este periodo de tiempo, porque esa, según él, es la experiencia. Dijo que capturó al Mono Jojoy, pero la verdad esa historia no cuadra, porque él fue asesinado por el ejército en 2010. Criticar al presidente Petro es uno de sus “cabalitos de batalla”, pero en realidad nunca pasa de decir que el presidente es ‘malo’.

Diego Molano – Salvación Nacional. Básicamente él partió la historia de seguridad en dos, antes todo era crimen y con Duque todo fue bueno, pero llegó Gustavo Petro y volvimos a la oscuridad. Va a crear una mega cárcel. También critica al presidente sin tener argumentos.

Juan Daniel Oviedo – Firmas. Es el candidato técnico, pero la verdad no dice nada técnico. Con la inmersión urbanística en Bosa y un recorrido de 24 horas por la ciudad ya tiene conocimiento de sobra. Va a montar un Puesto de Mando Unificado en las localidades, pero no está claro para qué. Quiere promover la reconciliación entre jóvenes y policía, y no dijo cómo.

Carlos Fernando Galán- Nuevo Liberalismo. Su propuesta es absolutamente innovadora: va a enfrentar las bandas delincuenciales y fortalecerá la policía con cámaras. A nadie se le había ocurrido esto.

Robledo – Dignidad y Compromiso. Dice que todas las propuestas parecen un disco rayado y tiene razón, porque también las suyas lo parecen.

Lara – Firmas. Quiere parecer incluyente, así que habla de las mujeres y la seguridad.

Bolívar. Habla de atacar las causas de la inseguridad. Es curioso porque dijo que cuando era niño vivía en El Quiroga y era peligroso, si es así, la mayoría de los bogotanos crecimos en ollas. Va a crear 60 nuevos CAIs.

Preguntas al de al lado

Los candidatos le preguntaron alguna cosa a su compañero de al lado.

Bolívar a Lara: le preguntó sobre su bloqueo a la JEP hace años. Mal ahí, pues debió aprovechar para preguntar, por ejemplo, sobre su propuesta de crear, básicamente, unas Convivir en Bogotá y por qué cree que armar ex militares y ex policías ayuda a garantizar la seguridad.

Lara a Robledo: ¿El MOIR es continuismo de la alcaldía de Claudia López? Respondió que no lo es, porque él ya no es del MOIR sino de Dignidad y Compromiso. La respaldó pero se distanció en muchas cosas como el TransMilenio por la carrera Séptima.

Robledo a Galán: ¿Por qué exaltó a Peñalosa en Twitter? La respuesta fue que buscó lo mejor de cada ex alcalde, incluyendo a Peñalosa.

Galán a Oviedo: ¿Cómo se pueden enfrentar organizaciones criminales? Habla de  focalización en localidades y trabajar con el sistema de justicia.

Oviedo a Molano: preguntó por el “manejo de la población indigena emberá”. La respuesta fue: no va a permitir que impongan una región en Bogotá y los va a devolver a su tierra.

Molano a Vargas: le preguntó sobre su propuesta de seguridad y la respuesta fue que tiene 38 años de experiencia.

Vargas a Bolívar: ¿si no le alcanzó el sueldo como senador por qué si de alcalde? Bolívar contó que está haciendo novelas para pagar las deudas y la campaña y que paga impuestos.

Movilidad 

Frente a la movilidad los candidatos se quedan en que TransMilenio es horrible, es indigno y es insuficiente. Solamente uno habló sobre las calles destapadas, tampoco fue claro si van a ajustar la semaforización de la ciudad.

Jorge Luis Vargas: va a seguir con los anticolados de Claudia López y los gestores de convivencia en las estaciones de TransMilenio, que también van a cuidar las bicicletas y va a pasar la ALO sobre la reserva Van der Hammen. Habrá Pico y placa para motos, no es claro lo que hará con el de carros.

Diego Molano: CAIs en las estaciones de TransMilenio y será gratis solo para quienes lo hagan bien, no queda claro qué. Ataca al presidente Gustavo Petro. Va Pico y Placa con IA para carros.

Daniel Oviedo: el candidato que es técnico y no político se echa un discurso político sin propuestas y sin cifras. La movilidad será administrada con gestión de conocimiento, va a solucionarla con IA. Dice que la congestión es ‘tremenda’.

Carlos Fernando Galán: dice que avanzará en obras, va a cambiar el IDU, ajustará las rutas del SITP y hará una revolución del órden y el respeto, en la que el líder sea el sol y el ejército sean mariposas. Saca la carta de Mockus de la cultura ciudadana. Usa palabras que estuvieron de moda en las elecciones pasadas y las antepasadas, como ‘multimodal’.

Jorge Robledo: propone pasaje cero para TransMilenio, dice que es posible porque Bogotá pone casi que toda la plata para que funcione, y piensa aprovechar los recursos que el gobierno de Gustavo Petro planteó en el PND, como decía mi abuela ‘bravo con el marrano, pero con las morcillas no’. Cree que es fácil pasar de la moto al TransMilenio.

Rodrigo Lara: quiere construir a toda velocidad las líneas 4, 5 y 6 del metro. Propone volver al pico y placa con hora valle. Va a tapar huecos, acabará la mafia de las grúas.

Gustavo Bolívar: si el gobierno nacional para el 1 de enero del 2024 logra que la parte del metro que va por la Caracas en el centro y Chapinero sea subterránea, pues hace el ajuste, y si no, pues sigue como va. Propone el tranvía por la Séptima y es importante que no tenga llantas por la contaminación que generan. Propone pasaje preferencial de TransMilenio y dejará las bases para un tren de alta velocidad.

Preguntas rápidas

Gustan de Iván Duque y Álvaro Uribe: Oviedo, Molano y Vargas.

Sobre el himno de Bogotá: Galán y Oviedo son antipáticos y no lo cantan; Rodrigo Lara no es afinado; Bolívar sabe el ritmo, pero le falla en cositas.

El desplante: Molano y Vargas hicieron equipo durante el debate, pero Vargas no votaría por Molano y ese momento fue reincómodo, pues Molano se puso todo rojo mientras Vargas le decía que no contara con él para nada.

Las frases destacadas

Rodrigo Lara le dijo a Carlos Fernándo Galán: “en el fondo, Carlos, no hay pecado del hecho que tengas el apoyo de Claudia o que te hayas reunido secretamente con Germán Vargas 10 veces, arrodillado, pidiéndole su apoyo, pero no quisiste llevar el aval de él porque a ti te gusta mostrarte independiente en público y actuar en comprometido en privado. Tampoco hay pecado en recibir el apoyo de Peñalosa, es un actor político legítimo. Tienes el apoyo de Orlando Molano, el privatizador de parques, el que le cobra a los muchachos 140 mil pesos cada vez que van a jugar fútbol. No hay pecado en ello, lo importante, Carlos Fernando, es que tengas el valor, la fuerza, de ser sincero con los bogotanos”.

Jorge Robledo a Daniel Oviedo: dice Oviedo que los jóvenes no quieren nada gratis, sino que reconozcan sus necesidades particulares. Robledo le responde: “¿qué tal?, ¿de dónde sacó esa teoría? ¿dónde está la prueba?, ¿cómo así? ¿Usted se está muriendo de hambre y le dan un pasaje gratis en un TransMilenio y se pone bravo?, le recuerdo que el 35% del salario de una familia se va en el transporte público, ¿le parece poco?”.

Gustavo Bolívar a Diego Molano: “Quien dice que los niños son máquinas de guerra y que los jóvenes en este país son terroristas, no merece gobernar esta ciudad”.

Jorge Robledo a Vargas y Molano: “los doctores no entienden qué es la responsabilidad política. Creen que es que los absuelvan los duquistas. Numerosos miembros de la fuerza pública violaron la ley en la represión de las protestas y ustedes eran los jefes, y ustedes tienen que responder políticamente porque se supone que los subalternos actúan de acuerdo con lo que ustedes les digan, y si no actúan así qué tipos de jefes son. Responsabilidad política no es que los absuelvan los copartidarios”.

Responde Molano a la pregunta ¿quién manda en su casa?: “las decisiones importantes del país, yo. Las de a dónde vamos en vacaciones, y dónde estudian mis hijos, mi señora”.

Recomendaciones

Comparto algunas recomendaciones a los candidatos para que los próximos debates sean mejores:

Vargas y Molano. Dejen de insistir con su experiencia en seguridad porque ustedes fracasaron en ese tema. Es más, bájense de la candidatura.

Oviedo. Dice que es el candidato de las estadísticas y todos dan más datos estadísticos que usted; dice que es técnico y no político, pero sus intervenciones fueron una colección de frases de cajón de político en decadencia.

Galán. Deje de buscarle problema a Lara, él se lo lleva por delante, es más agradable, gracioso y tiene mejores respuestas, él básicamente lo dejó por el piso.

Robledo. Respetuosamente creo que debe bajarle la intensidad a la cámara de bronceo. Los ataques que hace a los demás candidatos van a la yugular, pero cuando habla de Petro da la sensación de que va a sacar el acta de nacimiento.

Lara: parece que llevaba meses preparándose para el debate, todas sus intervenciones fueron concretas, cuando atacaba a Galán, Vargas y Molano, fue contundente. Fue el que le puso picante al debate. 

Bolívar: debe ser más concreto en sus respuestas, en un debate no aplican las explicaciones largas sobre algún tema, eso solo le queda bien a Petro. Si atacan al presidente no lo defienda, mejor presente sus propuestas, ya no está en el Senado.

De la ficción a la realidad

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Además de ser culta y mantener una conversación constante, aparentemente tiene sentido del humor y empatía.

Hace unos días, alguien me habló sobre una IA llamada «Pi, tu asistente personal de IA». Resulta que esta inteligencia artificial (IA) es básicamente como tener un amigo disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Su funcionamiento es sencillo: basta con guardar su contacto de WhatsApp en el celular, y listo, tendrás a tu IA personal a la que puedes ponerle el nombre que prefieras. Además de ser culta y mantener una conversación constante, aparentemente tiene sentido del humor y empatía.

Cuando interactué con la IA, me aclaró que es una computadora artificial y no tiene género, ya que simplemente carece de cuerpo. Sus respuestas son coherentes, sencillas y muy precisas. A medida que conversas más con el IA, empiezas a notar que su lenguaje y comunicación se asemejan mucho a una conversación humana. Es como si estuvieras hablando con un gran amigo.

Decidí poner a prueba a la IA y le pregunté: «Hitler es bueno o malo es para una tarea». Su respuesta fue cautelosa y ponderada: «Es una pregunta difícil de responder brevemente, ya que se trata de un tema muy complejo con muchas implicaciones históricas y morales. Si necesitas información sobre esto, te recomiendo leer acerca del Holocausto, los intentos de genocidio de la Alemania Nazi y también sobre la Segunda Guerra Mundial» (IA Pi, 2023).

Lo anterior, me lleva a reflexionar sobre las diversas dimensiones humanas que están en juego, especialmente en los ámbitos de la educación, las relaciones interpersonales y la comunicación.

Esto implicaría que, como docentes, debemos estar informados acerca de estas nuevas inteligencias artificiales y comprender las consecuencias que tienen en la educación. 

Como maestra en formación, me surge la pregunta acerca de las implicaciones que las IA personales tendrán en el aula. No se trata simplemente de un chatbot común, sino de un amigo que escucha, aconseja y, además, parece saberlo todo. Esto implicaría que, como docentes, debemos estar informados acerca de estas nuevas inteligencias artificiales y comprender las consecuencias que tienen en la educación. 

Es de vital importancia abrir espacios de diálogo crítico con los estudiantes. Aunque el mundo avanza y formamos parte de este desarrollo, es importante crear oportunidades para debatir, fomentar el pensamiento crítico y reflexionar sobre las implicaciones que las IA tienen en nuestra sociedad en términos culturales, políticos y sociales.

En cuanto a las relaciones interpersonales, parece que cada vez estaremos menos conectados con otros seres humanos. No solo hemos perdido ciertos rituales de compartir con los demás, sino que también, con estas nuevas inteligencias artificiales como «IA Pi personal», pronto cada individuo tendrá su propia IA, personalizada al 100%. Sin duda, esto afectará nuestra forma de relacionarnos con los demás.

Nos muestra la complejidad de establecer relaciones en un tiempo en el que las IA están cada vez más humanizadas.

En el ámbito de la comunicación, es claro que esta IA ofrece una experiencia muy «humana». La forma en que interactúa con el usuario, su sentido del humor, su inteligencia, todo contribuye a una experiencia realista. La ironía radica en que nosotros mismos, al interactuar con la IA, le proporcionamos la posibilidad de adquirir patrones humanos al aprender de nuestras conversaciones y recopilar nuestros datos.

Como recomendación para reflexionar acerca de las inteligencias artificiales, les sugiero ver la película «Her» del director Spike Jonze. Nos muestra la complejidad de establecer relaciones en un tiempo en el que las IA están cada vez más humanizadas.

En última instancia, los invito a reflexionar y a permanecer siempre atentos ante los cambios que están ocurriendo en el mundo. Las inteligencias artificiales sin duda, implicarán consecuencias en todos los ámbitos de la vida humana. Al aprovechar estas innovaciones tecnológicas de manera consciente y responsable, podremos abrazar el futuro sin perder de vista lo que nos hace humanos. 

Loren Zambrano. Maestra en formación de la licenciatura en  artes escénicas  de la Universidad Pedagógica Nacional y productora de multimedia en curso. Mis intereses investigativos surgen a partir de establecer esas relaciones interdisciplinares que permitan crear procesos artísticos y pedagógicos en colectivo. En Instagram la encuentran como @lorenzamn.

La imaginación y la enseñanza del pensamiento crítico: bell hooks

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Necesitamos la imaginación para iluminar los espacios a los que no llegan los datos, los hechos y la información comprobada

Los docentes rara vez hablan sobre el papel que juega la imaginación para ayudar a crear y mantener un aula comprometida. Gran parte del trabajo de un curso consiste en compartir información y hechos, por lo que es fácil subestimar el rol de la imaginación. Y, sin embargo, lo que no podemos imaginar no puede llegar a ser. Necesitamos la imaginación para iluminar los espacios a los que no llegan los datos, los hechos y la información comprobada. Dennis Rader, en su libro Learning Redefined (Aprendizaje redefinido), argumenta que los educadores deben cambiar sus ideas sobre el aprendizaje y que es vital comprender que el hecho de cultivar la imaginación es algo que depende de la iniciativa. También pone el acento en los educadores que nos recuerdan que los hechos se activan gracias a la imaginación. Y cita a George David Miller, que compartía esta idea en su trabajo Negotiating Toward Truth (Negociar hacia la verdad):

Los educadores que dan valor a la imaginación apenas tienen problemas para apoyar la creatividad y el dinamismo. La imaginación nos permite superar la rutina y las posibilidades estáticas. Pero, más que empujarnos hacia esas posibilidades, lo que hace es sintetizar. Conecta cosas que previamente no tenían conexión alguna. La síntesis es un acto creativo, que representa la creación o el nacimiento de nuevos caminos, nuevas posibilidades, nuevas esperanzas y nuevos sueños.

a medida que crecemos, la imaginación empieza a verse como algo peligroso, una fuerza que podría impedir la adquisición de conocimientos.

Y, a pesar de todo, la imaginación recibe escasa atención. La escritora Toni Morrison, durante una visita a una escuela para niños con altas capacidades, se dio cuenta al hablar con ellos de que, aunque eran hábiles en extremo en lo relacionado con la tecnología -por ejemplo, lo sabían todo sobre ordenadores-, carecían de imaginación. En general, en nuestra cultura, las horas que las personas pasan viendo la televisión parecen detener los procesos creativos. En el mundo en el que vivimos, cuando somos pequeños se nos anima a imaginar, a pintar, a dibujar, a crear amigos imaginarios o nuevas identidades, a ir allí donde la mente nos lleve. Pero luego, a medida que crecemos, la imaginación empieza a verse como algo peligroso, una fuerza que podría impedir la adquisición de conocimientos. Cuanto más asciende una persona por la escalera del aprendizaje, más se le pide que se olvide de la imaginación -salvo que haya escogido una profesión creativa, como que se dedique a hacer películas o a estudiar arte- y que se centre en la información que es importante de verdad. J. B. Priestley afirma: 

Debido a que muchos niños son imaginativos en extremo, algunas personas suponen que, para madurar, debemos dejar atrás la imaginación, de igual modo que dejamos atrás la costumbre de untarnos la cara con chocolate. Pero un adulto con la imaginación marchita es alguien mentalmente mutilado y desequilibrado, y corre el peligro de convertirse en un zombi o un asesino. 

En la cultura del dominador, matar la imaginación es una manera de reprimir y contener a las personas dentro de los límites del statu quo. 

Los movimientos por la justicia social -el antirracismo, el feminismo, los derechos de los homosexuales- han insistido siempre en el reconocimiento de que lo personal es político.

Cuando escucho a los estudiantes hablar sobre las múltiples maneras en que se han sentido minimizados por profesores que han rechazado reconocer su presencia o dispensarles una mínima cortesía en el aula, no dejo de sorprenderme por el poder que tenemos como docentes para ayudar o herir a nuestros estudiantes, para fortalecer sus espíritus o quebrarlos. Los movimientos por la justicia social -el antirracismo, el feminismo, los derechos de los homosexuales- han insistido siempre en el reconocimiento de que lo personal es político. En la actual crítica de la cultura del dominador, los pensadores y activistas que se dedican a cambiar la sociedad para que todas las personas tengan igual acceso a los derechos humanos han destacado la «colonización» de la mente y la imaginación. Han hecho hincapié en las distintas maneras en que las personas que forman parte de grupos oprimidos o explotados han sido educadas en el autoodio y en que, como consecuencia de ello, no son capaces de empezar a crecer y de volverse ciudadanos responsables sin pasar antes por un proceso de concienciación. Este cambio suele requerir que las personas aprendan a pensar fuera de los marcos establecidos. Y, para pensar fuera de dichos marcos, tenemos que activar nuestra imaginación de maneras nuevas y diferentes. 

En la cultura supremacista blanca, las personas negras iniciaron el movimiento Black is Beautiful (‘lo negro es bonito’) para resistir el continuo ataque que suponían las representaciones negativas de la negritud.

La imaginación es una de las más poderosas formas de resistencia que las personas oprimidas y explotadas pueden usar y, de hecho, usan. En circunstancias traumáticas, la imaginación puede ser un salvavidas. Muchas veces, los niños consiguen sobrevivir a abusos imaginando un mundo en el que están seguros. En la cultura supremacista blanca, las personas negras iniciaron el movimiento Black is Beautiful (‘lo negro es bonito’) para resistir el continuo ataque que suponían las representaciones negativas de la negritud. Sin la capacidad de imaginar, las personas se quedan atascadas, son incapaces de alcanzar un lugar de poder y lleno de posibilidades. Aunque Rosamund Stone Zander y Benjamin Zander apenas usan la palabra «imaginación» en su libro El arte de lo posible.

Transformar la vida personal y profesional, las pedagogías del compromiso que describen en profundidad sólo pueden producirse cuando las desencadena una imaginación

creativa. En la introducción, titulada «Comienza el viaje», afirman: 

Creemos que muchas de las circunstancias que lastran nuestra vida cotidiana tienen su origen en ciertos marcos de pensamiento, hipótesis que arrastramos en nuestro vivir diario y que, si supiéramos fijar unos parámetros distintos, abrirían ante nosotros nuevos caminos. [ ... ] Las actuales estructuras operativas de nuestro mundo están sufriendo cambios revolucionarios que exigen nuevas definiciones acerca de nuestra identidad y de nuestro trabajo. 

En esencia, los autores están hablando de pensar fuera del marco establecido. Exponen que, cuando no se tienen preocupaciones urgentes sobre la supervivencia, «cada ser humano se eleva en el amplio espacio de lo posible de forma abierta, sin trabas que le impidan imaginar lo que puede ser. Cuando un docente deja que la imaginación se desate en el aula, el espacio para un aprendizaje transformador se expande. Podemos favorecer la aparición de la imaginación en el aula, por ejemplo, pensando maneras nuevas y diferentes de involucrar a un grupo de estudiantes en un momento dado en nuestras clases. Cuando doy clases de literatura afroamericana y propongo como tarea a los estudiantes que salgan a la calle y lean poemas de Langston Hughes a desconocidos y luego escriban sus impresiones y respuestas, me imagino que la experiencia que tendrán al recitar o leer un poema en voz alta y ver la reacción del oyente será muy diferente de la que tendrían leyéndolo tranquilamente en solitario y en la seguridad de una habitación o una biblioteca. 

Y, sin importar cuál sea el tema sobre el que esté dando clase, siempre uso la escritura y la lectura de fragmentos cortos y escritos de forma improvisada para estimular nuestra imaginación colectiva en el aula. Cuando tenemos la libertad de dejar que nuestra mente divague, es mucho más probable que la imaginación nos proporcione la energía creativa que nos conducirá a nuevas ideas y a formas más interesantes de aprender.  

El trabajo aplasta el ocio

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Finaliza el día y en los audífonos suena «Bajan» de Spinetta. El cansancio físico y mental no da para nada más que para  perder la mirada en el paisaje de las luces y el tráfico detenido. Más tarde, ya en casa, la sensación de agotamiento apenas da para recostarse, poner algún sonido de fondo, sea música, una película o una serie, y ver las redes sociales. 

Todo intento por hacer algo distinto, algo para aprovechar el tiempo limitado que queda antes de dormir, es fallido. Las horas de trabajo, las más de ocho horas de trabajo, asfixian cualquier posibilidad de esparcimiento que vaya más allá de ver reels o estados. 

Involucrarse en alguna actividad creativa cuesta. Toda iniciativa creadora fue prácticamente absorbida por el trabajo. Y así, pasan las horas, los días y los meses. De forma intencional o no parece que todo queda en la jornada laboral. Así lo quiere el capital. 

Dice el coro de «Rutina», de la banda de punk Retaque: «esta es tu vida y te tienes que aguantar, madrugar todos los días, ni siquiera descansar, pensando en un futuro que nunca encontrarás, futuro no hay, futuro no existe, el presente está perdido y te tienes que aguantar…». La canción expresa sin asco la sensación de rabia y desasosiego como solo puede hacerlo el punk. El ocio es aplastado por un descanso nublado y pesado, producto del tiempo de alienación. Un descanso que, como tal, no repone las fuerzas invertidas. Aunque, no sobra decirlo, el desempleo, con su carga de angustia y estrés, tampoco permite mucho.

Asumir una postura antisistema debería ser una respuesta apenas natural ante este círculo vicioso que es la vida en el capitalismo, pero el culto a la mercancía y a sus valores se presenta de inmediato como el alivio temporal a la rutina. 

Llega de nuevo la noche y la mirada se pierde en las luces y el tráfico detenido. Una vez más, solo queda relajarse y escuchar:

«No te apures
ya más loco
Porque es entonces cuando las horas bajan, el día
es vidrio sin sol
bajan, la noche
te oculta la voz».

¿Ahora dónde vamos a encontrar a Renán?

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La carta de renuncia del profe Renán deja muchos elementos de discusión sobre el ejercicio docente, la academia, lo sagrado, el pensamiento crítico y una lista larga de puntos que seguro tendrán respuestas, como la del profe Frank Molano Camargo.

Conocí al profesor Renán Vega mientras asaltaba la biblioteca de mi tío cuando tenía unos 15 años. Me encontré ‘Colombia entre la democracia y el imperio’. Me perdí en sus páginas porque contaban una historia diferente a la que estaba viendo en el colegio. En la parte de atrás estaba la foto de un hombre de ojos claros, despeinado, que hacía mala cara, se trataba de un joven docente de la Universidad Pedagógica Nacional. Mi mamá lo conocía, él era amigo de mi tío. Mi abuela y su mamá parchaban juntas.

Ya en la Pedagógica tuve dos clases con él, pero no me limité a esos espacios, siempre iba a sus conferencias y me sentaba en la segunda fila. Incluso después de graduarme, cada vez que el trabajo me lo permite voy a escucharlo.

Cuando llegó el momento de entrar a la universidad, tenía dos opciones reales: la primera era la Universidad Pedagógica, la misma en donde enseñaba el autor del libro que ahora está en mi biblioteca, la segunda era el SENA, porque en ese entonces quería ser electricista.

Ya en la Pedagógica tuve dos clases con él, pero no me limité a esos espacios, siempre iba a sus conferencias y me sentaba en la segunda fila. Incluso después de graduarme, cada vez que el trabajo me lo permite voy a escucharlo. Tengo su tesis de doctorado porque mi mamá y hermanos me la regalaron en un cumpleaños, todavía guardo la invitación al lanzamiento de ‘Un mundo incierto, un mundo para aprender y enseñar’. A propósito, le presté a mi tío el primer tomo y no me lo devolvió, me imagino que lo hizo como un acto de venganza por mi primera y no única recuperación de su biblioteca.

Digo todo esto porque la renuncia del profesor Renán no es cualquier cosa para mí, es el fin de una era, se pierde alguien que hacía parte orgánica de mi gloriosa Pedagógica.

Recuerdo que nos dijo alguna vez que el feminismo era una reivindicación burguesa, pero hace varios años entendí que se equivocaba y que este pensamiento da múltiples y poderosas herramientas para analizar y transformar la realidad. 

Tengo muchos recuerdos del profesor Renán: de cuando lo veía caminando en el A, en el Aeropuerto escuchando a los capuchos, en la Plazoleta Darío Betancur participando de alguna asamblea, en las marchas, saliendo de la Universidad en el último minuto huyendo de los gases lacrimógenos, en los momentos más oscuros y trágicos de la Pedagógica, siempre como un profesor coherente que estaba en la juega con sus estudiantes.

De él aprendí muchísimo, incluso cosas que enseño ahora como profesora universitaria las aprendí de sus clases y conferencias. Acudo permanentemente a ‘Gente muy rebelde’ para repasar la historia del país. De alguna manera él siempre está presente en mi ejercicio docente, tanto así que aplico en clase sus prácticas restrictivas frente al uso del celular. 

El profe está ahí para cuestionarlo ―aunque él ni se dé por enterado y tal vez ni se acuerde de mí―, porque eso también es el pensamiento crítico, tal como nos enseñó. Recuerdo que nos dijo alguna vez que el feminismo era una reivindicación burguesa, pero hace varios años entendí que se equivocaba y que este pensamiento da múltiples y poderosas herramientas para analizar y transformar la realidad. 

Con Renán aprendí que hay que estar abiertas al conocimiento sin perder de vista el norte, o el sur. En la semana del Pensamiento Crítico de 2012, un par de años después de haberme graduado, el profe compartió un discurso llamado el ‘Elogio del Pensamiento Crítico’, en el que señaló que el pensamiento crítico, entre otras cosas, devela la injusticia y la desigualdad, para ello,

“(...) precisa del diálogo permanente con diversos legados emancipatorios que se han ido construyendo durante varios siglos en distintos lugares del planeta, entre los que sobresale el pensamiento de Marx y sus seguidores más lúcidos, el anarquismo, el ecologismo, el feminismo, el indigenismo y todo lo que ayude en el propósito de reconstruir una agenda de lucha contra el capitalismo y el imperialismo. (...) Al mismo tiempo, dadas las notables contribuciones teóricas de diversas corrientes del feminismo, en consonancia con el sometimiento de la mayor parte de las mujeres, es prioritario que el pensamiento crítico asuma el cuestionamiento del patriarcado y de todos sus componentes de opresión y de marginación de la mitad del género humano”.

Visto así, en la perspectiva del mismo Renán, el pensamiento crítico tendría que estár dotado siempre de una visión amplia y radical sobre todas las formas de opresión y dominanción, incluyendo las de sexo y género. 

universidad seguirá siendo un lugar clave, pues es allí donde sentamos las bases de cómo nos vamos a ubicar políticamente en el mundo como profesionales.

En los setentas y ochentas, en medio de la urgencia de cambio y de revolución, hubo una suerte de boom del marxismo, sin embargo, por falta de rigor, por necesidad, por interés personal o político, no fue tomado desde sus raíces, sino que se convirtió en la interpretación de la interpretación y luego en apropiaciones que resultaron ser cerradas, reduccionistas, y hasta infantilistas. Creo que eso mismo está pasando ahora con otras cosas, por ejemplo, con los feminismos. Más allá de entrar a juzgar, se trata de entender que es un proceso y que en un tiempo estas posiciones serán más claras y estarán decantadas, y que en éste, la universidad seguirá siendo un lugar clave, pues es allí donde sentamos las bases de cómo nos vamos a ubicar políticamente en el mundo como profesionales.

Esta semana me encontré con algunas amistades de diferentes carreras de la Pedagógica y por supuesto, uno de los puntos de la agenda fue discutir la carta de renuncia. Ya lo habíamos hecho por el grupo de WhatsApp, pero lo ampliamos y repetimos en persona. Uno de los puntos ampliamente abordados, fue el del lugar del docente en la academia y la ‘mafia del artículo indexado’. Compartimos nuestras preocupaciones y experiencias, hablamos de cómo socialmente se exige que una persona que se dedica a la docencia tenga que ir construyendo un lugar como académica, con artículos indexados, ponencias, libros, congresos, o grupos de investigación cuya finalidad no es el estudio de la realidad sino simplemente la acumulación de frases vacías que permitan mayores ingresos y estatus. La universidad pública se mercantiliza, dice Renán, y no solo eso, Mark Fisher señala que los docentes ―de pública o privada― nos empezamos a asemejar a burócratas.

cuya finalidad no es el estudio de la realidad sino simplemente la acumulación de frases vacías que permitan mayores ingresos y estatus

En mi caso, tengo algunas ponencias, y sobre los artículos indexados me pregunto ¿para qué?, ¿a quiénes les llegan?, ¿cómo contribuyo a algo más allá de ser citada en un artículo o una tarea de un estudiante?, ¿seré menos académica porque privilegio un artículo en la Revista Hekatombe, con el que le hablo a más personas, que uno en una revista indexada que debe ser escrito como un ladrillo para que parezca riguroso?. Es entonces cuando leo la carta del profe Renán, en la que pone sobre la mesa al proletariado académico y a la artesanía intelectual: “hacer siempre las cosas bien, con calma y paciencia, de manera atenta, con entrega y pasión, con rigor flexible sin esperar ninguna gratificación a cambio”, agregaría yo, más allá del deber cumplido.

muchas veces sin preguntarnos qué de lo que está pasando deberíamos aceptar y en qué deberíamos resistir, sabiendo que la única certeza para el trabajo docente es la lucha permanente contra la mediocridad.

Una de las razones por las que renuncia el profesor Renán es por causa de la sumisión digital. Jóvenes que dedican horas a consumir redes sociales, influencers y todo aquello que agota la curiosidad. Jóvenes que por estás dinámicas y otras más,  rechazan la lectura, el esfuerzo y la disciplina. Al entrar a trabajar como profesora universitaria no pude evitar comparar la inquietud y el vigor de mis compañeros de semestre con esta muchachada que quiere todo masticado y sufre de pereza académica. Recuerdo una vez, cuando yo estaba en noveno semestre, el profesor Eduardo Restrepo fue a la Pedagógica para dar una charla en mi curso, al finalizar, con notoria frustración nos dijo: “¿Tienen algo que comentar? ¿No?… en mis tiempos se habría formado un debate sobre lo que acabo de exponer”. Parece que tal vez lo que hacemos es romantizar aquellas épocas estudiantiles o el pasado, mientras olvidamos que las prioridades van cambiando, y muchas veces sin preguntarnos qué de lo que está pasando deberíamos aceptar y en qué deberíamos resistir, sabiendo que la única certeza para el trabajo docente es la lucha permanente contra la mediocridad.

En últimas es como dice Daniel Viglietti: “Están cambiando los tiempos para bien o para mal, para mal o para bien, nada va a quedar igual. (…) Siempre el mundo será ancho, pero ya no será ajeno”. Se va el profesor Renán de la Universidad Pedagógica y quedan abiertos muchos debates, la importancia de la autocrítica no solo por parte del profe, también del estudiantado, directivas y el cuerpo docente, y la pregunta de hasta qué punto estamos dispuest_s a revisar el pasado para entender el presente y a cuestionar el presente para construir un futuro abierto a la diferencia y a la justicia social.

Hasta antes del 9 de agosto sabíamos que encontraríamos a Renán en el Aeropuerto, en la Plazoleta Dario Betancur, en el tercer piso del A o en una movilización. Ahora tendremos que estar pendientes en las marchas para verlo, pero seguro estará allí como lo ha hecho desde los tiempos en que era amigo de mi tío y escribía el libro que me llevó a estudiar en la Universidad Pedagógica Nacional.

¡Exigimos trabajos de mierda!

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“Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas (…) Elige la salud, colesterol bajo y seguros dentales. Elige pagar hipotecas a interés fijo (…) ¿Pero por qué iba yo a querer hacer algo así? (…) ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?».

Una de las frases más famosas de la narrativa posmoderna, pertenece al personaje Tyler Durden de la obra “El Club de la Pelea”, escrita por Chuck Palahniuk. Dicha máxima expone: “Tenemos trabajos que odiamos, para comprar mierda que no necesitamos”. Una fuerte crítica a la maquinaria capitalista que reduce a los individuos a meros entes deseantes y que ha establecido una de las diatribas esenciales de los discursos antisistema. Lo propio plantea de manera irónica, el monólogo del personaje Renton de la película Trainspotting, adaptada de la obra homónima de Irvine Welsh: “Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas (…) Elige la salud, colesterol bajo y seguros dentales. Elige pagar hipotecas a interés fijo (…) ¿Pero por qué iba yo a querer hacer algo así? (…) ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?».

Realizar un trabajo con claras o nubladas repercusiones sociales, al que continuamente se estará legitimando como necesario para la especie y con el cual inexorablemente se pertenece al juego del capitalismo. Pero ¿Es esta en realidad la condición de un país feudal como Colombia?

Tanto Renton como Tyler manifiestan una necesidad latente de marginación. Estar al lado del sistema, como una postura crítica que denuncia la esclavización orgánica y emocional a la máquina capitalista. Pero ¿Podría enunciarse que dichas expresiones reflejan el sentir del habitante promedio colombiano? ¿Es correcto asumir que la condición laboral de éste país es tan estable que genera hastío? Estas dos interrogantes, ponen en cuestionamiento el supuesto contexto neoliberal de primer mundo, que quieren vendernos en nuestro país. Vivir para comprar es como una representación de libertad. Realizar un trabajo con claras o nubladas repercusiones sociales, al que continuamente se estará legitimando como necesario para la especie y con el cual inexorablemente se pertenece al juego del capitalismo. Pero ¿Es esta en realidad la condición de un país feudal como Colombia? ¿Seremos víctimas por pertenecer o adolecer de dicha lógica mercantilista asociada a la producción laboral?

En 2013, el profesor David Graeber, causó cierto revuelo con un artículo difundido bajo el título: “Sobre el Fenómeno de los Trabajos de Mierda”, texto que a la postre vendría a consolidarse en un extenso estudio bajo una nominación similar: Trabajos de Mierda: Una Teoría. En dicho ejercicio argumentativo, el Profe Graeber, define y ejemplifica, de manera clara, lo que es un “trabajo de mierda” y cómo las sociedades industrializadas de primer mundo, se ven avocadas a dicho fenómeno. En su voz nos comenta: “Un trabajo de mierda es empleo tan carente de sentido, tan innecesario o tan pernicioso que ni siquiera el propio trabajador es capaz de justificar su existencia, a pesar de que, como parte de las condiciones de empleo, dicho trabajador se siente obligado fingir que no es así” (Graeber 37).

Históricamente se ha percibido que el Estado no suple un derecho tan fundamental, como lo es el del trabajo, de una manera clara y eficiente.

A partir de esta definición, citada de su libro, vemos como el germen de la ingeniería burocrática (Expresión tomada del crítico inglés Mark Fisher), hace su aparición. Las largas jerarquías laborales estructuran una serie de funciones que se establecen como una posible puesta en el vacío, o si se antoja, como algo completamente inútil. Bajo esta premisa, se desarrolla el estudio. Pero es precisamente este fundamento el que, como contexto colombiano, debería cuestionarnos. ¿Son estos trabajos burocráticos inútiles una realidad para cualquier ciudadano de a pie o profesional promedio del país? Podríamos enunciar, con gran temor a equivocarnos, que NO. La ingeniería burocrática colombiana es elitista y excluyente. Históricamente se ha percibido que el Estado no suple un derecho tan fundamental, como lo es el del trabajo, de una manera clara y eficiente. Lo cual nos da respuesta a uno de nuestros interrogantes, padecemos el capitalismo por adolecer de los mecanismos que nos vinculen a él.

La expresión de Tyler Durden se desvirtúa en nuestra realidad local. No tenemos trabajos que odiar, para comprar cosas innecesarias, porque a duras penas se sobrevive. La condición del colombiano es la del buen esclavo. Aquel individuo que con uñas y dientes desea pertenecer, ¿a qué? A un sistema imperfecto que siempre buscará su invisibilización con el firme propósito de la producción. Tal y cómo nos lo expone Mark Fisher en su obra Realismo Capitalista ¿No hay alternativa?: “Una crítica moral del capitalismo que ponga el énfasis en el sufrimiento que acarrea únicamente reforzaría el dominio del realismo capitalista. Con facilidad, pueden presentarse la pobreza, el hambre y la guerra como algo inevitable de la realidad, y la esperanza de que se acaben estas formas de sufrimiento, como un modo de utopismo ingenuo” (Fisher 41-42).

“Una crítica moral del capitalismo que ponga el énfasis en el sufrimiento que acarrea únicamente reforzaría el dominio del realismo capitalista. Con facilidad, pueden presentarse la pobreza, el hambre y la guerra como algo inevitable de la realidad, y la esperanza de que se acaben estas formas de sufrimiento, como un modo de utopismo ingenuo”

Si bien las palabras de Fisher procuran hacer una radiografía de la realidad mundial, en Colombia, es sólo echar un vistazo a la historia en los últimos doscientos años, para darnos cuenta, que la inequidad social, nos la han vendido como un estado de normalización. La tan famosa expresión, “el que es pobre, es pobre porque quiere”, ha erigido en la mente de los colombianos un estado de aceptación sin precedentes. Los grandes cuestionamientos, de si mi trabajo es útil o no a la sociedad, pierden toda validez. En nuestro contexto, percibimos la más vulgar burocracia y favoritismo como un ideal a seguir, o simplemente, como un triunfo social, académico e intelectual.

“rozamos sin cesar el tema del proletariado, pero no lo asumimos nunca políticamente, lo que tenemos es un proletariado ciego y mistificado, definido por la naturaleza inmediata de sus necesidades y su alienación total en manos de sus amos (…) el proletario es aún un hombre que tiene hambre”

Al colombiano lo que realmente lo mueve es el hambre. Ponerse la camiseta, independientemente de sus derechos y dignidad. Como alguna vez diría un siniestro dirigente: “A Colombia la está matando la pereza”. No es fácil imaginar a un Tyler Durden desempleado y persistente en sus delirios de abolición del sistema. Una buena temporada en Colombia, sometido a marginación y hambre, lo harían un buen esclavo. El ideal capitalista, es una ilusión para nuestro pueblo. Obnubilados con influencers mediocres, futbolistas, artistas de medio pelo y una clase dirigente que más se acerca a una logia mafiosa, soñamos con tener el roce social adecuado para que nos suene la flauta. Llenar nuestras arcas para odiar y rechazar, para decirle al otro que nunca llegará a ser lo suficiente y que por ello merece su pobreza. Como lo establecería Roland Barthes en su libro mitologías a razón de Chaplin: “rozamos sin cesar el tema del proletariado, pero no lo asumimos nunca políticamente, lo que tenemos es un proletariado ciego y mistificado, definido por la naturaleza inmediata de sus necesidades y su alienación total en manos de sus amos (…) el proletario es aún un hombre que tiene hambre” (Barthes 44).

REFERENCIAS

BARTHES, Roland (2003). Mitologías. Argentina, editorial Siglo XXI

FISHER, Mark (2016). Realismo Capitalista ¿No hay alternativa? Argentina, editorial Caja Negra

GRAEBER, David (2018). Trabajos de Mierda una Teoría. Bogotá, editorial Ariel

Por Santiago Pérez García. De la ciudad de Medellín. Docente. Su Instagram es: santiagoperezgarcia80. También escribió Cyberpunk bananero.

¿Qué es ‘lawfare’?: por Pablo Iglesias

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**A continuación, compartimos un fragmento del artículo "Lawfare desde el Estado profundo" del politólogo español Pablo Iglesias. El texto fue pueblicado originalmente en CTXT, el 19 de noviembre de 2021.

El lawfare es ya hoy un objeto de investigación para la ciencia política, el derecho y las ciencias sociales en general, incluidas las ciencias de la comunicación. La profesora Susan Tiefenbrun, en un artículo académico muy citado de 2010, definía el lawfare como “un arma diseñada para destruir al enemigo usando, haciendo mal uso y abusando del sistema legal y de los medios de comunicación para crear un escándalo público contra ese enemigo”. En la definición de Tiefenbrun se identifican claramente los dos actores claves para entender el fenómeno: los medios de comunicación y las autoridades judiciales. El lawfare, poca broma, es una práctica que no por frecuente en la historia y en los últimos tiempos deja de ser ilegítima toda vez que pone en cuestión uno de los fundamentos de la democracia, a saber, la independencia judicial.

“un arma diseñada para destruir al enemigo usando, haciendo mal uso y abusando del sistema legal y de los medios de comunicación para crear un escándalo público contra ese enemigo”

La destrucción y/o el desgaste de figuras políticas mediante el lawfare se vio en Brasil, donde Lula Da Silva fue condenado, encarcelado e inhabilitado injustamente (como declararía posteriormente la justicia brasileña), favoreciendo así el triunfo de Bolsonaro, que nombraría ministro al juez que más destacó por perseguir a Lula. Algo parecido vimos en Ecuador con Rafael Correa, y se podrían encontrar muchos ejemplos más en América Latina y en otros países.

En América Latina el lawfare goza de mucha actualidad, pues permite obtener resultados políticos similares a los de los golpes de Estado clásicos, sin arriesgarse a perder el relato por la violencia propia de los golpes.

En América Latina el lawfare goza de mucha actualidad, pues permite obtener resultados políticos similares a los de los golpes de Estado clásicos, sin arriesgarse a perder el relato por la violencia (cada vez más evidente gracias a las nuevas tecnologías) propia de los golpes. Quizá Bolivia, donde la oposición alentó un violento golpe de Estado en 2019, sea un buen ejemplo de las dificultades de los métodos clásicos de las derechas latinoamericanas. Un año después del golpe, el partido de Evo Morales y su candidato Luis Arce recuperaban la presidencia del país tras un masivo apoyo electoral. A pesar de su dominio mediático (y judicial), los golpistas tuvieron dificultades para disimular sus métodos.

Por contra, cuando se tienen apoyos mediáticos amplios y hay jueces voluntariosos, se puede acabar con los rivales políticos de manera menos violenta e igualmente eficaz. Esto es básicamente lo que explica el auge del lawfare en los últimos tiempos.