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El dolor de vivir aquí y el placer de educarse

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“La moraleja de vivir aquí, es que pa’ donde mires tienes que subir”, dicen sabiamente los Alcolirykoz en su temón “Aranjuez”, y esta es una metáfora bella, pero dolorosa, que aplica tanto para los miles de escalones que hay subir en los barrios que se ubican en las lomas de las ciudades, que hace que el tránsito sea agotador, pero que sirve también para pensar lo agobiante que es vivir en este país. Leer las noticias, verlas por televisión o escucharlas por radio o en un podcast resulta igual de vomitivo. La desesperanza es la eterna protagonista de nuestra dolorosa novela colombiana.

En mi rol como profesora me he preguntado últimamente por el lugar del dolor en los procesos educativos.

Ser de Colombia duele. En mi rol como profesora me he preguntado últimamente por el lugar del dolor en los procesos educativos. Me pregunto qué dispositivos o estrategias puedo imaginar y llevar al aula de clase para darle lugar a eso que sentimos, preguntándonos por eso que nos duele y nos indigna, pero también intentando que nos conectemos con lo que otrxs sienten, así sean experiencias radicalmente distintas a las propias. Creo en la potencia de lo que Leanne Betasamosake (2017) llama la reciprocidad radical, como posibilidad de “danzar el mundo para traerlo a la vida”.

Así, lo que nos duele nos pasa por el cuerpo y nos hace retornar a él, según la autora, y nos plantea la reflexión

Para Sara Ahmed, una de mis escritoras feministas favorita que les recomiendo con el corazón, el dolor tiene que ver con que “lo que nos separa de otros también nos conecta con otros” (2015, p. 53). Así, lo que nos duele nos pasa por el cuerpo y nos hace retornar a él, según la autora, y nos plantea la reflexión —retomando a Leder (1990) — frente a un dolor que en ocasiones lleva a que el cuerpo se encierre en sí mismo, mientras que el placer permite que los cuerpos se abran hacia otros cuerpos.

¿cómo permitir que nuestros dolores puedan ser una posibilidad de expansión y conexión de nuestros cuerpos con los de otrxs?

¿Cómo podemos traer nuestros dolores y los de otrxs al aula, mientras potenciamos al placer de aprender juntxs? ¿cómo permitir que nuestros dolores puedan ser una posibilidad de expansión y conexión de nuestros cuerpos con los de otrxs? ¿cómo danzamos el mundo para traerlo a la vida? Incluso desde pasos de danza que hagan que nuestro cuerpo se resienta, se estire, se encoja, se canse, pero también desde otros que nos permitan la alegría, la risa y el éxtasis.

Creo que ya es bastante triste vivir en este país, como para que educarnos no pueda ser placentero, aunque eso pase por sensaciones que no siempre sean agradables, porque sino estaríamos reproduciendo esa vieja idea del entorno educativo como una burbuja que no se conecta con la realidad, lo cual se dice bastante en entornos universitarios. Pero, el dolor debe ser un gesto pedagógico para aprender a pensar, no el resultado de acciones violentas que inflijamos sobre otrxs para que puedan aprender.

Con esto me refiero a que cada vez me entristece más escuchar que algunxs estudiantes admiran a sus profesores humillativos, autoritarios y violentos. “Es que me hace sentir estúpidx”, “Es que la letra con sangre entra”, “es que hasta una escupa de ese profesor sería un halago para mí”, son algunas de las frases que he podido escuchar y que me problematizan como profesora. ¿Es ese el dolor que necesitamos para aprender? ¿aprobamos que el saber de quién enseña no se comparta desde el amor por lxs otrxs, sino desde la necesidad de humillarles?

Dejemos de alabar al rey que nos amenaza con decapitarnos, y que nos ha dejado como resultado relaciones medievales naturalizadas con quienes nos enseñan.

Les invito a cuestionarse si sus niveles de admiración por sus docentes son directamente proporcionales a la cantidad de dolor que les infligen de formas violentas que no son en absoluto sutiles. La sensación dolorosa asociada a la violencia no puede justificarse en ningún espacio, y menos en los académicos y formativos. Dejemos de alabar al rey que nos amenaza con decapitarnos, y que nos ha dejado como resultado relaciones medievales naturalizadas con quienes nos enseñan.

Sigo imaginando una educación placentera, en medio de un país que no debe dejar de dolernos. Sigo soñando que aprender juntxs debe estar atravesado por el deseo, el amor y la excitación que produce el conspirar desobediencias desde nuestra juntanza en el salón de clases, ese lugar que es nuestro, que construimos en el día a día, que se sostiene por nuestras presencias y que se vuelve guarida y refugio en medio de tanta hostilidad. Lo que allí pase, nadie nos lo puede quitar.

¿Nos hemos preguntado por qué cada vez hay más profes y estudiantes que preferirían no ir a clases? ¿en qué momento educarse se volvió una experiencia tortuosa? ¿por qué aprender no puede ser placentero? Traigamos el dolor de otra manera, volvámoslo posibilidad, hagamos de él un fueguito que ilumine nuestra esperanza de un mundo distinto y hagamos del saber un goce eterno.

¿Acaso no hemos sufrido bastante viviendo aquí? No permitamos que el individualismo, el sufrimiento y la competencia, principios que se imponen en esta época neoliberal, se vuelvan una plaga que invada nuestras aulas y nos nuble la posibilidad de soñarlas distintas. Como cantaron Los Dólares (banda venezolana de punk) hace años:

“¡Hasta que los oxidados engranajes dejen de crujir!
¡Hasta que las horas del reloj, nos dejen de contar!
¡Hasta que desaparezca de nuestras mentes, la necesidad de producir y festejemos en lo cotidiano, la pasión de crear!”.

Succession, el Titanic y las Kardashian: odio de clases o lucha de clases

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Por ahí vi un meme que decía que no era la primera vez que el Titanic se llevaba al fondo del mar a unos multimillonarios. Sin embargo, en la tragedia de 1912 la mayoría de los que se salvaron fueron los de primera clase, porque la tercera clase, o sea los pobres, no eran la prioridad para subir a los botes de rescate, como en la película de James Cameron.

El capitalismo neoliberal vuelve absolutamente todo, una mercancía. Algo producido para ser vendido a mayor precio de lo que costó. Cuando todo es mercancía, hasta el entretenimiento, nos podemos encontrar con productos culturales tan diversos como Succession y el reality que nos cuenta la vida de las Kardashian, que son reflejo de las disputas ideológicas globales.

Para mí, el éxito de una serie como Succession se debe a que nos cuenta algo que la mayoría de los mortales intuimos pero que no logramos experimentar, y es que los verdaderos dueños del mundo no son seres excepcionales que merezcan ocupar los espacios de poder que ocupan. Son gente ordinaria que por la lotería genética nacen y crecen bajo la premisa de superioridad económica, política y social. Se lo dijo Roman a Kendall en el ultimo capitulo de la serie: “somos mierda”.

La serie esta plagada de momentos en los que esta gente estúpida se enfrenta a situaciones que se salen de su control y poder. Por ejemplo, cuando Kendall llama a su asistente, para que le buscara el mejor cardiólogo del mundo y lo hiciera llegar al avión privado donde su padre yacía muerto por un infarto. O como cuando Roman es golpeado en una manifestación por la elección de un fascista como presidente de los Estados Unidos, en la que los Roy tuvieron todo que ver. Más o menos lo mismo que dice el otro meme que esta circulando en redes: “hay cosas que el dinero no puede comprar, como el oxigeno en el fondo del Atlántico”.

Así como tenemos ese producto cultural que, seguramente pasará a la historia del streaming junto con series como Breaking Bad, existen otros como el reality de las Kardashian, quienes ganan cantidades absurdas de dinero mientras las vemos lamentarse por los procedimientos para conseguir un vientre de alquiler confiable o lo difícil que es lidiar con la remodelación de su nueva mansión, como si fueran problemas cotidianos tuyos o míos.

Los anarcocapitalistas contemporáneos nos quieren hacer creer que los problemas que enfrentamos como especie, serán resueltos por la excepcionalidad de personajes como Elon Musk, Jeff Bezos, Bill Gates o Mark Zuckerberg. Gente aparentemente ordinaria, pero brillante —porque se ponen la misma ropa todos los días—, que dedica sus recursos “infinitos” para afrontar problemas que consideramos comunes como la crisis climática, pandemias, guerras, hambre o el acceso a internet. Bill Gates, por ejemplo, tiene su propia plu-serie de Netflix en la que lo proyectan como un ser absolutamente fuera de “lo normal”.

No encontramos productos culturales que nos cuenten cómo la Unión Soviética fue la que ganó la Segunda Guerra Mundial y derrotó al fascismo, o sobre luchas épicas de los nadies del mundo, dignas de una serie en Netflix. Necesitamos contarnos esas historias también y ojalá en formatos y con presupuestos similares a los de Succession. Debemos sentirnos orgullosos de nuestro pasado de lucha, para construir las utopías del futuro y poder imaginarnos las alternativas al apocalipsis que tenemos enfrente.

Ayer se confirmó que los multimillonarios que pagaron una gran cantidad de dinero para ver el Titanic murieron en el juguete mientras descendían a experimentar lo impensable. Estas personas no se consideran personas comunes como le ocurre a los de Succession, solo tienen su dinero para demostrárselo al mundo, aunque eso implique hacer estupideces que los lleven a la muerte.

Al final estos productos culturales nos permiten entender las fronteras entre las clases sociales, y en buena medida, también para recuperar esa categoría conceptual marxista que causa tanta piquiña a quienes nos señalan como resentidos, odiadores y polarizadores. La lucha de clases es una realidad palpable y por ahora la van ganando los Roy del mundo.

Hablemos de libertad de prensa

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La libertad de prensa es una característica base de las democracias: que se pueda informar, opinar, incomodar, dar luz sobre temas complejos y vigilar al poder, supone que se vive en un Estado de derecho, en el que expresarse es lícito y posible. “La Prensa” es un poder, pero debe ser sobre todo un contra-poder, es importante incomodar.

En las últimas semanas, en artículos de grandes medios corporativos, se han prendido las alarmas: “Amenazada la libertad de prensa” dice la editorial del 10 de junio de “El País”; “Prensa en Alerta” grita un artículo de opinión de “Semana” del 31 de abril, y el 11 de junio, el periódico “El Colombiano” dice: “Los constantes ataques contra la libertad de prensa y algunos periodistas de forma directa a través de redes sociales han hecho que la relación entre el presidente Gustavo Petro y los medios de comunicación se esté deteriorando.”  A pesar de que hay validez en algunas de las críticas que se elevan al presidente Petro desde los medios tradicionales, y si bien, es cierto que el presidente encarna en sí mismo la institución de la presidencia, y por ende sus declaraciones y señalamientos tienen un peso mayor: el Twitter de Petro, no es la gran amenaza contra la libertad de prensa en este país. En Colombia hacer periodismo es peligroso y la libertad de prensa está limitada, pero ni Petro ni este gobierno son los culpables.

La libertad de Prensa en Colombia

Estamos mal en libertad de prensa en Colombia, según el índice de “Reporters without borders”, Colombia es el país número 139 de 180 en libertad de prensa; en general “Colombia se mantiene como uno de los países más peligrosos para los periodistas en el continente” pues son víctimas de “hostigamiento, intimidación y violencia”. El índice de libertad de prensa se calcula basado en cinco criterios de evaluación: contexto político, contexto económico, marco legal, contexto sociocultural, y seguridad. Basado en esto se califica a un país de 0 a 100, siendo 100 lo mejor y 0 lo peor. Colombia tiene este año 45.23, un poco mejor que el año pasado, pero igual de lamentable. Nos rajamos en todo, sin embargo, nos fue peor con las calificaciones relacionadas con el contexto económico, sociocultural y en el indicador de seguridad, con alrededor de los 30 puntos (considerado muy grave).

El contexto económico habla de tres cosas: de límites económicos relacionados con políticas gubernamentales; se incluye la gran dificultad de crear y mantener medios independientes, el favoritismo y corrupción a la hora de entregar subsidios estatales para estos fines; de límites económicos relacionados con actores no gubernamentales, como anunciantes y socios comerciales; y de límites económicos relacionados con los propietarios de los medios queriendo promover o defender sus propios intereses a través de estos.

Sobre Colombia “Reporters without borders” dice: “la mayoría de los medios regionales están cooptados por la financiación del sector público o de empresas locales, lo que limita su capacidad crítica”.

Respecto al contexto sociocultural, la organización anota principalmente que, está aumentando la desinformación y que el público ha dejado de confiar en el periodismo y en los periodistas. Además, dice que las conexiones entre el periodismo, los sectores económicos y la política se mantienen en muchas regiones, y que algunos líderes locales y nacionales contribuyen a la creciente estigmatización de periodistas francos.

Y esto nos lleva al último punto, la seguridad de los periodistas. El cubrimiento de problemas ambientales, del conflicto armado, del crimen organizado, de la reivindicación de la tierra, de las organizaciones comunitarias, de los derechos de las comunidades étnicas, y de la ejecución del proceso de paz en el país, pone a los periodistas en riesgo.

En Colombia desde 2018 fueron asesinados 10 periodistas: Abelardo Liz, comunicador indígena; Felipe Guevara, periodista del “Q’ hubo” especializado en investigaciones judiciales; Wilder Córdoba, director del medio comunitario “TV Unión”; Efraín Segarra, Paul Rivas y Javier Ortega, equipo del periódico ecuatoriano “El Comercio” asesinados en la frontera colombo-ecuatoriana; Marcos Efraín Montalvo Escobar, un referente del periodismo regional en Tuluá; Mauricio Lezama, cineasta asesinado en Arauca, Rafael Moreno, fundador del medio independiente “Voces de Córdoba”; y Víctor Diago, comunicador social, y locutor en Riohacha.

¿Qué pasa con los medios tradicionales?

En 2015, sucede un caso en el periódico “El Colombiano”, que da mucha luz sobre este tema: dos periodistas estaban investigando cómo iba la restitución de tierras en el Urabá antioqueño, resulta que Juan Carlos Hernández de la Cuesta y Jorge Hernández de la Cuesta, accionistas mayoritarios del periódico, son dueños de la hacienda “Flor del monte”, ubicada en Blanquicet, vereda de Turbo, y sobre la que existe un reclamo de restitución de tierras. Los hermanos Hernández de la Cuesta, exigieron que los periodistas se acercaran a fuentes específicas y descartaran otras, y ejercieron presión para detener sus investigaciones dentro del propio periódico. Es exactamente este tipo de conflicto de intereses lo que hace que los medios tradicionales, sean como son.

¿Y qué significa todo esto?

Pues significa que los principales problemas de violencia hacia la prensa en el país lo sufren los periodistas en las regiones, principalmente, integrantes de medios locales, populares, o autónomos. No los periodistas de gigantes medios corporativos. Además, que la libertad de prensa está limitada en igual medida por factores financieros, porque es muy difícil hacer periodismo independiente, y porque los medios tradicionales son propiedad de grupos económicos que priorizan sus propios intereses antes que la verdad. Y, por último, que la gente está mamada del mal periodismo y de su mediocridad, y que es deber de la prensa y de los periodistas, recobrar la confianza que con justa causa perdieron, mediante un periodismo exacto, honesto, contextualizado y ético.

Posdata: Parce, ¡apoye los medios independientes!

Por: Juan Pablo Arboleda. Tiene 19 años, es caleño, y quiere estudiar literatura.

Buenas noticias para el país – 22-06-2023

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Editorial Hekatombe. 22 de junio de 2023

Desde la Revista Hekatombe hemos notado en conversaciones cotidianas que muchas personas se están quedando con escándalos e información tergiversada, perdiendo de vista algunas de las cosas buenas que están pasando en el país.

En términos de alcance parece que es más potente caer en la dinámica de lo inmediato y del escándalo, sin embargo, para este medio lo importante es ver más allá de las cortinas de humo, pillar si el gobierno del cambio si está cumpliendo, o si es más de lo mismo.

Aquí les dejamos algunas noticias que se apartan de la agenda de los medios corporativos, se trata de buenas noticias para el país y de malas noticias para el 1%.

Acueducto para el 100% de Timbiquí

El acueducto de Timbiquí tenía una cobertura del 21% de la población, mientras que el resto de dependía de agua de lluvia para abastecerse, gracias a las obras que fueron aprobadas el 13 de junio, arranca su ampliación y adecuación.

Según la vicepresidenta Francia Márquez, el municipio del Cauca tuvo que esperar cerca de 100 años para que esta obra se hiciera realidad.

«Hace algunos meses estuvimos aquí, y dijimos que el cambio empezaba en este territorio, y hoy como Gobierno del Cambio estamos aquí con nuevas respuestas concretas y es el avance hacia la construcción del acueducto”, señaló la vicepresidenta.

¡El pueblo lo dice y tiene la razón, primero lo primero, salud y educación!

El 14 de junio el gobierno nacional radicó en el Congreso la adición presupuestal para el 2023, con un monto cercano a los $16,9 billones de pesos.

Los sectores que recibirían más recursos, según esta propuesta, son educación, con una adición de 2.196 miles de millones, seguida de salud, con 2.027 miles de millones de pesos.

A propósito el presidente Gustavo Petro señaló: «Esta es la adición presupuestal que hemos presentado al Congreso. Aquí está el fruto de la reforma tributaria que se aprobó en Diciembre. Usted dirá si el pueblo no se merece esta inversión de recursos de sus impuestos».

Lo que empezó como una consigna, hoy se empieza a materializar.

Ya se fue el tren, pero a plenaria de Cámara

«Vamos hacia una ley ferroviaria que permita que los trenes puedan ser el transporte más eficiente, barato y limpio en el país», dijo el presidente Gustavo Petro, tras la aprobación de la ley ferroviaria en la comisión sexta de Cámara. Al proyecto todavía le faltan tres debates más para ser ley.

Entre otras cosas, esta propuesta busca generar las condiciones necesarias para el desarrollo de la infraestructura ferroviaria en el país, el ordenamiento institucional, garantizar un régimen económico y los mecanismos de gestión y financiación.

Es hora de volver aquí

Solas y encerradas en una gran habitación, esperando esta decisión: regresan las máscaras Kogui al país.

“Llevamos de regreso estas máscaras mágicas del pueblo Kogui para que se conecten con los espíritus y nos ayuden a alcanzar la Paz Total”: dijo el presidente Gustavo Petro.

Estas máscaras estaban desde 1915 en el Museo Etnológico de Berlín y le fueron devueltas al país tras el viaje del presidente a Alemania.

Según la Cancillería, han sido recuperados cerca de 540 bienes arqueológicos que se encontraban en colecciones privadas y en diferentes museos del mundo.

Somos la oveja negra de la prensa nacional y seguiremos bailando contra la motosierra.

Shakira: un reflejo más del sistema

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Era un día de aquellos en que miraba hacia el cielo tratando de descifrar qué hacer, cuando una amiga me envió un enlace de Instagram con algunos apartados de una entrevista que le hizo el periódico El País a Shakira. A medida que iba leyendo, me invadía un sentimiento que solo aparece cuando encuentro a alguien con exceso de privilegios que va diciendo estupideces y no le importa porque se las cree.

A medida que iba leyendo, me invadía un sentimiento que solo aparece cuando encuentro a alguien con exceso de privilegios que va diciendo estupideces y no le importa porque se las cree.

Traté de no pensar en eso, pero este fin de semana las palabras de Shakira estaban presentes. Mientras lavaba la loza, cuando estaba barriendo, doblando la ropa, viendo alguna serie, también cuando fui a comprar el pan, escuchaba en mi cabeza ese extraño acento diciendo: “soy una obrera”.

Shakira, la mujer que no llora pero sí factura, como buena millonaria, desdeña del pago de impuestos; ella, la empresaria que adapta sus canciones a las condiciones del mercado, se vale del feminismo para deslegitimar el juicio al que se enfrenta, porque según ella: “La visión de Hacienda es machista y retrógrada”.

Con una visión retorcida de Carlota Pickles* y un empoderamiento femenino todavía más godo que el feminismo liberal, cuenta orgullosa que puso su cuerpo en función del trabajo: antes que pensar en ella, o incluso en su bebé, básicamente y atendiendo a su narración, se autoexplotó ¡Y sin necesidad!, porque la cantante barranquillera no vive del rebusque, ni tiene que salir corriendo a trabajar para pagar el arriendo. No se puede ser más funcional al sistema. 

Shakira, la empresaria que adapta sus canciones a las condiciones del mercado.

Para rematar, Shak es tan absurda que luego se compara con una mamá indígena que “lleva a su bebé a cuestas”: “Programé la cesárea porque tenía un contrato con The Voice. Entré con maquillaje a la sala de parto. Parí y me llevé a mi niño recién nacido. Lo llevaba conmigo a cuestas a todos lados como esas mamás indígenas que llevan a sus niños a cuestas”.

Si, Shakira ha trabajado para llegar donde está, pero decirse obrera es un insulto. Me pregunto ¿Cuántas de ustedes tienen por lo menos una blusa Versace?, o ¿Cuántas casas tienen, como ella dice, en: “Uruguay, Nueva York, Miami, Barranquilla, Nassau y Barcelona”? Shack está más cerca del mundo de los super ricos, tan es así que parece que tiene todo para aparecer en un cameo de Succession. Y sé que esto no me debería sorprender, ya lo había dicho en 1998: “no creo en Carlos Marx”.

“He sido una trabajadora nata, es como me han criado. Soy una obrera”.

Lo siento por quienes ven a Shakira como una diosa, una feminista, una criatura que suda empoderamiento femenino, porque ella en realidad es solo el reflejo del sistema capitalista, es un camaleón de la mercadotecnia, ha sido desde una Alanis Morissette, o una rockera tipo Cristina Rosenvinge, hasta una provida, luego pasó de ser una reggetonera consagrada y una persona con dependencia emocional a una feminista liberal fuerte y autónoma. Mañana ya veremos. Arena ven a mi.

*Carlota es la mamá de Angélica en Aventuras en Pañales.

Contemplar y actuar

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Las piernas me duelen a diario. No hago trabajo netamente físico; no soy cotero, jornalero, obrero ni nada por el estilo. Simplemente, soy profesor de francés. Paso seis horas diarias de lunes a viernes, y otras cuatro y media los sábados, enseñando un idioma en el que no soy experto, pero que por alguna razón aprendí en la universidad. Estudié Licenciatura en Español y Literatura, siendo esta última mi verdadera vocación.

tampoco aporto nada a que el mundo que me rodea sea al menos un poco mejor. Solo significa ganar lo suficiente para vivir y darme algún gusto de vez en cuando.

Desde que obtuve mi diploma, no he tenido ningún trabajo en lo que se supone que hace un graduado de mi carrera. Fue el segundo idioma —lo que menos me gustaba en el plan de estudio— lo que me supuso una entrada de dinero. Ahora llevo casi un año y medio en esto, y siento que estoy condenado a hacerlo hasta que me jubile. Sin embargo, cada vez me convenzo más de que necesito dejarlo. No encuentro una verdadera realización en eso; tampoco aporto nada a que el mundo que me rodea sea al menos un poco mejor. Solo significa ganar lo suficiente para vivir y darme algún gusto de vez en cuando.

la actividad se convierte en un mecanicismo en el cual el sujeto no actúa por sí mismo, sino que se deja dirigir como un engranaje en una maquinaria.

El filósofo Byung-Chul Han contrapone la «vida activa» y la «vida contemplativa». Para él, la primera, a pesar de ser defendida por filósofos marxistas, no es más que una interiorización de las dinámicas capitalistas del trabajo, en las que se nos exige ser productivos para aceptarnos como miembros del colectivo humano. Por lo tanto, la actividad se convierte en un mecanicismo en el cual el sujeto no actúa por sí mismo, sino que se deja dirigir como un engranaje en una maquinaria. La «vida activa» es, en realidad, una «vida pasiva».

Mientras tanto, el tiempo de ocio lo dedicamos a las redes sociales o a cualquier fuente de placer momentáneo. Mientras no estamos inmersos en la tarea que nos corresponde, nos dopamos para no tener que pensar en el significado —o la ausencia de este— de nuestra vida. Así, gastamos los años de mayor energía en una existencia carente de sentido, en la que ni siquiera nos identificamos con nosotros mismos. Y al final, el burnout nos lanza a la depresión, la ansiedad y la dependencia de sustancias que nos cieguen ante la miseria de nuestra realidad. Todo para morir renegando del tiempo perdido.

Me cuesta dedicar unas horas a leer, escribir, ver una película que me guste o simplemente escuchar lo que considero buena música.

Por mi parte, cuando no estoy en el trabajo, paso mucho tiempo en el celular. No consumo cannabis y el alcohol lo pruebo una que otra vez —ya solo soporto el vino y la cerveza—. Sin embargo, las drogas que no se fuman ni se beben, las que entran por la vista y el oído, hacen más efecto en mí. Me cuesta dedicar unas horas a leer, escribir, ver una película que me guste o simplemente escuchar lo que considero buena música. Al fin y al cabo, la distracción me aleja de la última salida: la contemplación.

ser consciente del momento en el que me encuentro y mirar a mi alrededor, pero observándolo realmente, no de la forma mecánica de todos los días.

Han la plantea como una alternativa. Mientras la «vida activa» es en realidad una forma de pasividad, la «vida contemplativa» requiere una voluntad activa por parte de la persona. Debo ser capaz de detenerme, ser consciente del momento en el que me encuentro y mirar a mi alrededor, pero observándolo realmente, no de la forma mecánica de todos los días. Es ahí, en esos momentos de reflexión o meditación, donde nace el arte, donde se conciben las verdaderas ideas. En el correr bajo la lluvia, el mirar las estrellas, el conmoverse con la letra de una canción o con la vista de la naturaleza; ahí es donde el humano se convierte en lo que es.

Sin embargo, en mis condiciones, solo consigo robar unos minutos de vez en cuando para ser yo. Somos vidas desperdiciadas, si esto es lo que se llama vida.

Por Emerita. Licenciado en Español y Literatura de la UIS. Rapero, poeta, cuentista y, en general, escritor aficionado. Ha publicado en medios como la revista digital Alter Vox Media, participó en Quemarlo todo. Antología contra la dictadura (Editorial Sátiro, 2021) y cuenta con la publicación digital del poemario Donde las aves construyen sus tumbas (Editorial Hoja en Blanco, 2023), obras bajo su nombre real. Tiene más de una docena de canciones publicadas en YouTube. Por lo demás, es un habitante anónimo de la urbe, sin más pretensión que decir lo que siente y ser escuchado por quien quiera hacerlo.

Sobre la paz total

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No me interesa entrar a desglosar cada uno de los componentes de la Paz Total de la que habla el presidente, una iniciativa que, además, ya es ley, la 2272 de 2022, por el contrario, quiero compartir con ustedes algunas de las ideas y preocupaciones que me despierta esta política de gobierno que busca ser política de Estado.

Sobre el enemigo

Entonces, si estás contra mí, representas una amenaza que por todos los medios posibles debe ser eliminada

Me acuerdo que en primaria, en la clase de religión, la profesora nos ponía a transcribir algunos pasajes de la biblia. Para ser honesta lo poco que sé de religión es por los dibujos animados que pasan en semana santa, no por esas jornadas tediosas de copiar algo que ni entendía bien. El caso es que de algo si me acuerdo, de un versìculo que dice: “si no estás conmigo estás contra mí”.

Parece que a gran parte de la humanidad le pasó lo mismo que a mí y por eso se apropió la frase a un grado tal, que cree que nada puede funcionar fuera de la lógica del amigo-enemigo, como si fuera lo más normal del mundo, como si se tratase de un componente más del genoma.

Entonces, si estás contra mí, representas una amenaza que por todos los medios posibles debe ser eliminada, en términos de Hollywood es un: “no negociamos con terroristas”, en colombiano es: “plomo es lo que hay, bala es lo que viene”, porque ese ‘otro’ que no está de acuerdo y no tiene reivindicaciones válidas, no debe ser escuchado. A ese otro se le bombardea, se mutila, se celebra su muerte, como pasaba hace unos años con los integrantes de las FARC.

Ahora nos enfrentamos a un reto enorme: tener disposición al diálogo y a la construcción colectiva, pero entre diferentes.

¿La pelea y el bochinche no nos hacen falta?

Varias cosas, la primera, el conflicto es inherente a la sociedad; segundo, la paz no es la ausencia de la guerra; tercero, el conflicto armado no se resuelve con una ley o decreto que diga que el conflicto fue socialmente superado; y cuarto, no todo conflicto es conflicto armado.

Siempre existirán intereses contrarios que entren en disputa

La pelea y el bochinche le hacen falta a cualquier sociedad democrática. Siempre existirán intereses contrarios que entren en disputa así que la cuestión no radica, entonces, en hacer de cuenta que todo es perfecto, sino en reconocer las diferencias y establecer mecanismos institucionales y sociales que den trámite a esa diferencia, y con todo, la posibilidad de que existan acciones sociales que desborden el orden institucional siempre estará presente.

Adversario

Lo que sí es posible es superar la dinámica de amigo-enemigo, reconociendo la diferencia del otro

A diferencia de lo que algunos sectores políticos y bastantes influencers creen, con la Paz Total no vamos a llegar a una especie de consenso universal basado en la razón, que solucione los problemas de manera “civilizada”, con una copa de vino y un acento refinado, insinuando que todas y todos somos iguales y por eso tenemos las mismas oportunidades. Lo que sí es posible es superar la dinámica de amigo-enemigo, reconociendo la diferencia del otro, esto significa de paso el reconocimiento de la pluralidad. Chantal Mouffe propone al adversario. Entre adversarios no hay destrucción, sino demandas legítimas que son resueltas mediante el sistema democrático.

Mi preocupación

Lo que me lleva a imaginar que en unos meses apelarán a los argumentos del centro y de la derecha

Aunque el presidente cada vez que puede habla de la Paz Total y de la posibilidad de una Colombia en paz, el mensaje no ha calado del todo y muchas personas no dimensionan su relación con el acceso a derechos, por ejemplo. 

También parece que el camino de la Paz Total se está asociando con la eliminación de cualquier manifestación disruptiva de descontento y se me hace que en cualquier momento será duramente señalada la pinta, el bloqueo o estos repertorios de movilización social que resultan incómodos, tildados como opuestos a este proyecto de país. De por sí ya son satanizados por algunos sectores del “petrismo” y hasta de las izquierdas, lo que me lleva a imaginar que en unos meses apelarán a los argumentos del centro y de la derecha -que no es lo mismo, pero es igual- para atacar toda forma de divergencia y disrupción.

Dos ideas sobre las petro-comunicaciones

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El gobierno del PH no necesita de una mejor estrategia de comunicación sino de contra-comunicación (que no es la contra-información). Justamente lo que le está haciendo jaque a Petro es la comunicación. No porque no sepa ejercerla sino porque precisamente la comunicación está siempre del lado del statu quo porque se alimentan el uno a la otra.

Pero no hay que desesperanzarse, justamente al quebrar el statu quo semiótico-semántico-perceptual se le da lugar a la posibilidad de una conceptualización colectiva

Enviar mensajes contundentes, claros y eficaces presupone el mundo, es decir el statu quo semiótico-semántico-perceptual. Cualquier operación que pretenda derrumbar el statu quo a tales niveles nunca logrará ser contundente, clara y eficaz. Y es que está desarmando dicho statu quo. De hecho, la contra-comunicación no puede ser masiva (porque lo que hace es despertar singularidades) aunque sí puede ser multitudinaria. Pero no hay que desesperanzarse, justamente al quebrar el statu quo semiótico-semántico-perceptual se le da lugar a la posibilidad de una conceptualización colectiva. Alguien podría objetar que eso toma tiempo. Pero hay que constatar que la comunicación puesta del lado de lo popular tampoco ha logrado hacer mella en el régimen así lleve 50 años de ser teorizada y practicada. Y la verdad, muchas veces, lo que el intelecto humano requiere es de un espacio libre, de que se le libere del peso (del statu quo de la convención) y no de que se le indiquen nuevos pesos, nuevas delimitaciones espaciales, nuevas gramáticas (nuevas convenciones).

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De todas formas repetir que hay que quitarle el Twitter a Petro, aunque pueda ser verdad, no deja de reproducir el statu quo. O sea, estoy de acuerdo en que comunica mal. Pero así como no hay poder de izquierdas no hay tampoco comunicación de izquierdas. Hay prácticas lingüísticas de izquierdas, de una multiplicidad de lenguajes, de una pausa en la comunicación asfixiante, de un «deja de reducir lo real a tus burdos mensajes, a tu mundo simplón». Habría que quitarle el Twitter a Petro pero no para dárselo a un_ «comunicador_» a no ser que eso signifique que sea muy riguros_ con lo que comunica al punto de limitarse y comunicar lo estrictamente necesario para permitir que surjan el pensamiento y el diálogo colectivos.

El Manifiesto de Córdoba y la autonomía universitaria

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El 21 de junio de 1918 en Córdoba, Argentina, fue publicado un manifiesto revolucionario que cambiaría la historia de las universidades de América Latina. 

El Manifiesto Liminar de Córdoba habla sobre la importancia de un gobierno universitario para y de los universitarios; exige la libertad de cátedra y su relación con la esencia de la universidad; así como su función social; y la lucha frontal contra cualquier forma autoritaria de saber y de gobierno.

Manifiesto de Córdoba

Hombres de una República libre, acabamos de romper la última cadena que, en pleno siglo XX, nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica. Hemos resuelto llamar a todas las cosas por el nombre que tienen. Córdoba se redime. Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que quedan son las libertades que faltan. Creemos no equivocarnos. Las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana. 

La rebeldía estalla en Córdoba y es violenta porque aquí los tiranos se habían ensoberbecido y era necesario borrar para siempre el recuerdo de los contrarrevolucionarios de mayo

La rebeldía estalla en Córdoba y es violenta porque aquí los tiranos se habían ensoberbecido y era necesario borrar para siempre el recuerdo de los contrarrevolucionarios de mayo. Las universidades han sido hasta aquí el refugio secular de los mediocres, la renta de los ignorantes, la hospitalización segura de los inválidos y – lo que peor aún el lugar en donde todas las formas de tiranizar y de insensibilizar hallaron la cátedra que las dictara. Las universidades han llegado a ser así fiel reflejo de estas sociedades decadentes que se empeñan en ofrecer el triste espectáculo de una inmovilidad senil. Por eso es que la ciencia frente a estas casas mudas y cerradas, pasa silenciosa o entra mutilada y grotesca al servicio burocrático. Cuando en un rapto fugaz abre sus puertas a los altos espíritus es para arrepentirse luego y hacerles imposible la vida en su recinto. Por eso es que dentro de semejante régimen, las fuerzas naturales llevan a medio trizar la enseñanza y el ensanchamiento vital de los organismos universitarios no es el fruto del desarrollo orgánico, sino el aliento de la periodicidad revolucionaria. 

Nuestro régimen universitario -aún el más reciente divino: el derecho divino del profesorado universitario. Se crea así mismo. En él nace y en él muere. Mantiene un alejamiento olímpico. La Federación Universitaria de Córdoba se alza para luchar contra ese régimen y entiende que en ello lleva la vida. Reclama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el demos universitario, la soberanía, el derecho a darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes. El concepto de autoridad que corresponde y acompaña a un director o a un maestro en un hogar de estudiantes universitarios no puede apoyarse en la fuerza de disciplinas extrañas a la sustancia misma de los estudios. La autoridad en un hogar de estudiantes no se ejercita mandando, sino sugiriendo y amando: enseñando.

Reclama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el demos universitario, la soberanía, el derecho a darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes.

Si no existe una vinculación espiritual entre el que enseña y el que aprende, toda enseñanza es hostil y por consiguiente infecunda. Toda la educación es una larga obra de amor a los que aprenden. Fundar la garantía de una paz fecunda en el artículo conminatorio de un reglamento o de un estatuto es, en todo caso, amparar un régimen cuartelario, pero no una labor de ciencia.

Mantener la actual relación de gobernantes a gobernados es agitar el fermento de futuros trastornos. Las almas de los jóvenes deben ser movidas por fuerzas espirituales. Los gastados resortes de la autoridad que emana de la fuerza no se avienen con lo que reclaman el sentimiento y el concepto moderno de las universidades. El chasquido del látigo sólo puede rubricar el silencio de los inconscientes o de los cobardes. La única actitud silenciosa que cabe en un instituto de ciencia es la del que escucha una verdad o la del que experimenta para crearla o comprobarla. 

Por eso queremos arrancar de raíz en el organismo universitario el arcaico y bárbaro concepto de autoridad que en estas casas de estudios es un baluarte de absurda tiranía y sólo sirve para proteger criminalmente la falsa dignidad y la falsa competencia. Ahora advertimos que la reciente reforma, sinceramente liberal, aportada a la Universidad de Córdoba por el doctor José Nicolás Matienzo sólo ha venido a probar que el mal era más afligente de lo que imaginábamos y que los antiguos privilegios disimulaban un estado de avanzada descomposición. La reforma Matienzo no ha inaugurado una democracia universitaria, ha sancionado el predominio de una casta de profesores. Los intereses creados en tornos de los mediocres han encontrado en ella un inesperado apoyo. Se nos acusa ahora de insurrectos en nombre de un orden que no discutimos, pero que nada tiene que hacer con nosotros. Si ello es así, si en nombre del orden se nos quiere seguir burlando y embruteciendo, proclamamos bien alto el derecho sagrado a la insurrección. Entonces la única puerta que nos queda abierta es la esperanza, es el destino heroico de la juventud. El sacrificio es nuestro mejor estímulo, la redención espiritual de las juventudes americanas nuestra única recompensa, pues sabemos que nuestras verdades son -y dolorosas- las de todo el continente ¿Qué en nuestro país una ley – se dice- la ley de Avellaneda, se opone a nuestro anhelos?, pues a reformar la ley que nuestra salud moral lo está exigiendo.

En adelante sólo podrán ser maestros en la futura república universitaria los verdaderos constructores de almas, los creadores de verdad, de belleza y de bien.

La juventud vive siempre en trance de heroísmo. Es desinteresada, es pura. No ha tenido tiempo aún de contaminarse. No se equivoca nunca en la elevación de sus propios maestros. Ante los jóvenes no se hace mérito adulante o comprado. Hay que dejar que ellos mismo elijan sus maestros y directores, seguros de que el acierto ha de coronar sus determinaciones. En adelante sólo podrán ser maestros en la futura república universitaria los verdaderos constructores de almas, los creadores de verdad, de belleza y de bien.

La juventud universitaria de Córdoba cree que ha llegado la hora de plantear este grave problema a la consideración del país y de sus hombres representativos.

Los sucesos acaecidos recientemente en la Universidad de Córdoba con motivo de la elección rectoral, aclaran singularmente nuestra razón en la manera de apreciar el conflicto universitario. La Federación Universitaria de Córdoba cree que debe hacer conocer al país y a América las circunstancias de orden moral y jurídico que invalida al acto electoral verificado el 15 de junio. Al confesar los ideales y principios que mueven al juventud en esta hora única de su vida, quiere referir los aspectos locales del conflicto y levantar bien alta la llama que está quemando el viejo reducto de la opresión clerical. En la Universidad Nacional de Córdoba y en esta ciudad no se han presenciado desórdenes, se ha contemplado y se contempla el nacimiento de una verdadera revolución que ha de agrupar bien pronto bajo su bandera a todos los hombres libres del continente. Referiremos los sucesos para que se vea cuanta razón nos asistía y cuánta vergüenza nos sacó a la cara la cobardía y la perfidia de los reaccionarios. Los actos de violencia, de los cuales nos responsabilizamos íntegramente, se cumplían como en el ejercicio de puras ideas. Volteamos lo que representaba un alzamiento. Aquellos representan también la medida de nuestra indignación en presencia de la miseria moral, de la simulación y del engaño artero que pretendía filtrarse con las apariencias de la legalidad. El sentido moral estaba oscurecido en las clases dirigentes por un fariseísmo tradicional y por una pavorosa indigencia de ideales.

Se nos acusa ahora de insurrectos en nombre de un orden que no discutimos, pero que nada tiene que hacer con nosotros.

El espectáculo que ofrecía la Asamblea universitaria era repugnante. Grupos de amorales deseosos de captarse la buena voluntad del futuro rector exploraban los contornos en el primer escrutinio, para inclinarse luego al bando que parecía asegurar el triunfo, sin recordar la adhesión públicamente empeñada, el compromiso de honor contraído por los intereses de la universidad. Otros -los más- en nombre del sentimiento religioso y bajo la advocación de la Compañía de Jesús, exhortaban a la traición y al pronunciamiento subalterno. (Curiosa religión que enseña a menospreciar el honor y deprimir la personalidad. Religión para vencidos o para esclavos). Se había obtenido una reforma liberal mediante el sacrificio heroico de una juventud. Se creía haber conquistado una garantía y de la garantía se apoderaban los únicos enemigos de la reforma. En la sombra los jesuitas habían preparado el triunfo de una profunda inmoralidad. Consentirla habría comportado otra traición. A la burla respondimos con la revolución. La mayoría expresaba la suma de la represión, de la ignorancia y el vicio. Entonces vimos la única lección que cumplía y espantamos para siempre la amenaza del dominio clerical.

Armoniosa lección que acaba de dar a la juventud el primer ciudadano de una democracia universitaria. Recojamos la lección compañeros de toda América, acaso tenga el sentido de un presagio glorioso, la virtud de un llamamiento a la lucha suprema por la libertad, ella nos muestra el verdadero carácter de la autoridad universitaria, tiránica y obcecada, que ve en cada petición un agravio y en cada pensamiento una semilla de rebelión.

La juventud ya no pide, exige que se le reconozca el derecho a exteriorizar ese pensamiento propio en los cuerpos universitarios por medio de sus representantes. Está cansada de soportar a los tiranos. Si ha sido capaz de realizar una revolución en las conciencias, no puede desconocérsele la capacidad de intervenir en el gobierno de su propia casa.

¡Escándalo! ¿Es un escándalo?

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Preferiría seguir hablando de Gladys y la orcanización, para, al mejor estilo de Fajardo, desentenderme de lo que está pasando en el país y ponerme a ver ballenas… pero es que es muy difícil. La verdad es que me agota este escándalo, por eso no me quiero poner a hacer una cronología de todo lo que ha pasado, en lugar de eso, aprovecho para recomendar el análisis que hace el profesor Shameel Thahir en su Instagram, y mejor hago algunos comentarios que de pronto pueden resultar impopulares, pero ni modos.

Aclaro que mi intención no es salir a defender el gobierno a capa y espada, así que si no soporta las críticas, por favor no lea esto. Tampoco voy a darle todo el palo del mundo a Gustavo Francisco, así que si es un troll, le advierto que no va a encontrar argumentos para atacar al gobierno.

¿Nos debería sorprender lo que hizo Armando Benedetti?

No. Benedetti es leal a sus intereses, no a Gustavo Francisco, ni al gobierno del cambio, ni a un proyecto de país. La propuesta de Petro en elecciones respondía a los intereses de Benedetti, ya sea por promesas, por aparato clientelista o por querer ser el poder detrás del poder, no en vano, Laura Sarabia, quien fue de su UTL, terminó convertida en la sombra del presidente.

Benedetti se sintió traicionado, porque después de apoyar la candidatura de Gustavo Francisco recibió un puesto que para él no era estratégico, el juego no le salió bien y pues hizo lo que ha hecho durante años: atacar lo que apoyó y de paso demostró que es un macho violento.

¿Gustavo Francisco no debió aliarse con Benedetti?

La política no es pura, ni aquí ni en ninguna parte existen los gobiernos de ángeles. Petro en ese momento debió aliarse con él, así como con otros hombres de la política tradicional. Es ingenuo pensar que Gustavo Francisco llegaría a la presidencia solamente por las canciones lindas, estampatones y rodadas en bici, así no funciona la política. La dinámica política es más cercana a Juego de Tronos y a House of Cards que a la versión de Disney que a veces nos imaginamos.

¿Laura Sarabia debería estar en ese puesto?

No, pero descalificar a Sarabia por ser joven y mujer, es una bobada machista. En ese cargo debía estar desde el principio una persona que esté comprometida con el proyecto político, que conozca la estructura del Estado y que no sea la cuota de la esposa, o del aliado, o de un exfuncionario de Duque, sino que sea cercana a Gustavo Francisco.

¿Este es un escándalo importante?

Si y no. Si porque se supone que en un gobierno que es del cambio, en el que convergen los sectores sociales y populares, ya sea en algunos cargos o en el papel, no deberían presentarse este tipo de cosas. Ahora, no es comparable con otros “escándalos” y la reacción del presidente ha sido bien diferente a la de sus antecesores, pues retiró del cargo a los protagonistas y pidió que investigaran; no embolató a la opinión pública, ni se espero a que el Congreso tomara cartas en el asunto, como ha pasado en gobiernos anteriores, por ejemplo, con las mociones de censura al ex ministro de defensa Diego Molano, al que Duque respaldó hasta el final a pesar del uso desmedido de la fuerza pública en el paro nacional, o a Guillermo Botero con el bombardeo y asesinato de los niños en Caquetá, o también esta el caso de Karen Abudinen.

No es esperable un gobierno sin escándalos, y eso nos lleva al siguiente punto.

¿El gobierno está en peligro por este escándalo?

El gobierno del cambio está en peligro desde el momento en que Gustavo Francisco ganó las elecciones. No creo que se caiga por esto, pero sí nos permite identificar claramente a los actores que están en contra y lo que hacen para desviar la atención de asuntos como la presunta alianza, que analistas vienen señalando, entre la Fiscalía y el Clan del Golfo.

También es claro el papel de los medios corporativos de comunicación y las formas en las que se quedan con el humo en lugar de buscar el origen, la verdadera candela.

¿Soy una fanática de Gustavo Francisco y eso no me deja ver las cosas claramente?

No. Me gusta Gustavo Francisco. Me gusta desde hace años y me gustó más luego de que me dio la mano mientras era Senador, le escribí a mis amigas y llamé a mi mamá porque fue una experiencia religiosa, sin embargo, he criticado en varias publicaciones de la Revista Hekatombe su obtusa visión sobre los feminismos, el apoyo incondicional a Hollman Morris, su alcahuetería a Fabián Sanabria, algunas declaraciones, entre otras cosas. Con esto puedo decir claramente que no estoy ciega de amor, sino que hay un gusto crítico.

Nos queda esperar el resultado de las investigaciones y que Gustavo Francisco se empiece a rodear mejor. Mientras, no le demos al presi un carácter de mesías, y no caigamos en las alertas de influencers que dicen que el país se está quemando porque creen que la política es respetuosa, racional y prístina.