Inicio Blog Página 59

‘Sobre la lectura’ un texto de Estanislao Zuleta

0

En este #AprendiendoCositas les invitamos a leer una reflexión sobre la lectura, un texto maravilloso que nos dejó el intelectual colombiano Estanislao Zuleta, un autor brillante pero que lamentablemente es poco estudiado en Colombia. Nació en Medellín, un 3 de febrero de 1935, y falleció en Cali, un 17 de febrero de 1990, luego de haber dedicado sus últimos años a la búsqueda de una salida negociada del conflicto armado y a la construcción de una democracia que asumiera inteligentemente el conflicto social. 

Se desempeñó como profesor universitario y conferencista, estando siempre cerca de la academia, pese a que se retiró del colegio para iniciar una formación autodidacta. 

En su escrito, Estanislao nos dice que “Hay que dejarse afectar, perturbar, trastornar por un texto del que uno todavía no puede dar cuenta, pero que ya lo conmueve. Hay que ser capaz de habitar largamente en él, antes de poder hablar de él; como hacemos con todo, con la Novena sinfonía, con la obra de Cezanne, ser capaz de habitar mucho tiempo en ella, aunque todavía no seamos capaces de decir algo”. Que se trata de interpretar y leer desde el esfuerzo y desde un problema intelectual, para ir más allá de la lectura como un simple  acto de consumo.

Es un escrito más extenso de los que compartimos regularmente, pero que de verdad vale la pena leer.


Sobre la lectura

Voy a hablarles de la lectura. Me referiré a un texto escrito hace unos años. Espero que lo comentemos en detalle para que logremos acercarnos al problema de la lectura. Comencemos con un comentario sobre Nietzsche. Nietzsche tiene muchos textos sobre este tema, pero por ahora les recomiendo sólo dos: el prólogo a la Genealogía de la moral y el capítulo de la primera parte de Zaratustra que se llama “Del leer y el escribir”; hay otros muy buenos en el Ecce Homo y en las Consideraciones intempestivas, particularmente en la que lleva por título, Schopenhauer educador. En ella se habla de lo que significó Schopenhauer para Nietzsche en su juventud y en qué sentido fue para él un educador. Además les recomiendo que se lean Sobre el porvenir de nuestros institutos de enseñanza, pues en él, Nietzsche, hace una crítica de la Universidad como pocas veces se ha hecho, incluso hoy. Vamos a leer el texto sobre la lectura; lo comentaremos y contestaré las objeciones, críticas o insatisfacciones que ustedes me manifiesten.

“por el contrario, mi obra requiere de lectores que tengan carácter de vacas, que sean capaces de rumiar, de estar tranquilos”

Acaso ningún escritor haya hecho tan conscientemente como Nietzsche de su estilo, un arte de provocar la buena lectura, una más abierta invitación a descifrar y obligación de interpretar, una más brillante capacidad de arrastrar por el ritmo de la frase y, al mismo tiempo de frenar por el asombro del contenido. Hay que considerar el humorismo con el que esta escritura descarta como de pasada lo más firme y antiguamente establecido y se detiene corrosiva e implacable en el detalle desapercibido: hay que aprender a escuchar la factura musical de este pensamiento, la manera alusiva y enigmática de anunciar un tema que sólo encontrará más adelante toda amplitud y la necesidad de sus conexiones. Este estilo es la otra cara, el reverso de un nítido concepto de la lectura, de un concepto que a medida que se hace más exigente y más quisquilloso libera la escritura de toda preocupación efectista, periodística, de toda aspiración al gran público y de esta manera abre al fin el espacio en que pueden consignarse las palabras del Zaratustra y elaborarse la extraordinaria serie de obras que lo continúan, comentan y confirman. Al final del prólogo de la Genealogía de la moral Nietzsche dice que requiere un lector que se separe por completo de lo que se comprende ahora por el hombre moderno. El hombre moderno es el hombre que está de afán, que quiere rápidamente asimilar; “por el contrario, mi obra requiere de lectores que tengan carácter de vacas, que sean capaces de rumiar, de estar tranquilos”. Nietzsche dice que “existe la ilusión de haber leído, cuando todavía no se ha interpretado el texto. Y esa ilusión existe por el estilo mísero en que escribe.

Pero él va más lejos, el texto que viene más a la mano es el Zaratustra y se encuentra en el primer discurso del Zaratustra. Dice Nietzsche que va a contar la manera como el espíritu se convierte en primer lugar en camello, el camello se convierte en león y éste se convierte finalmente en niño.

Nietzsche dice que primero el espíritu se convierte en camello, es el espíritu que admira, que tiene grandes ideales, grandes maestros. Por ejemplo, en el caso de Nietzsche, Schopenhauer, y una inmensa capacidad de trabajo y dedicación; el camello es el espíritu sufrido, el espíritu que busca una comunidad con cualquier cosa. –Es un aspecto que se refiere al pensamiento, todo el Zaratustra es una teoría del pensamiento–. Si no se logra leer así, no se entiende nada; pero el espíritu no es sólo eso, admiración, dedicación, fervor, y trabajo; el espíritu es también crítica, oposición y entonces dice que el espíritu se convierte en león; Como león se hace solitario casi siempre y en el desierto se enfrenta con el dragón lleno de múltiples escamas y todas esas escamas rezan una misma frase: tú debes. Entonces el espíritu se opone al deber, es el espíritu rebelde, el que toma el tú debes como una imposición interna contra la cual se rebela, que mata todas las formas de imposición y de jerarquía, pero que todavía se mantiene en la negación. Y dice Nietzsche que el león se convierte finalmente en niño y explica así: el niño es inocencia y olvido, un nuevo comienzo, y una rueda que gira, una santa afirmación. Eso ya no es rebelión contra algo; la rebelión contra algo sigue estando determinada por aquello contra lo cual uno se rebela, de la manera en que por ejemplo el blasfemo sigue siendo religioso, porque para pegarle una puñalada a una hostia hay que ser tan religioso como para tragársela; es inocencia y olvido; olvido en Nietzsche es una fórmula muy fuerte, una potencia positiva. Nuestra capacidad de olvidar es nuestra superación del resentimiento. Ahora, el pensamiento funciona con las tres categorías: capacidad de admiración: idealización, trabajo o labor; la capacidad de oposición: critica, rebelión, y otra: la capacidad de creación: sin oponernos a nada, de juego, de inocencia, de rueda que gira. El espíritu es las tres cosas; sólo si esas tres cosas se combinan funciona el pensamiento filosófico; cuando cualquiera de las tres se enuncia sola es una determinada frustración, una filosofía sombría, un dogmatismo o una idealización de cualquier tipo, o una filosofía rebelde que no es más que rebelión, o es también una filosofía que no tiene ni apoyo en aquello a lo que busca integrarse, ni en aquello contra lo que lucha sino que se predica sólo como juego y que como juego sólo es anarquismo vacío.

En un libro más tardío. La voluntad de dominio, Nietzsche retoma estas ideas y las da como historia de su vida; ese mismo juego de oposiciones contiene una filosofía que nos impone un trabajo: interpretar; si no, no entendemos nada. Nietzsche dice comentando algunos artículos sobre su obra: “Creo que la incomprensión que tienen hacia mí, es en el fondo alejada de la lengua que yo hablo; todavía no pueden llegar a mis textos ya que cuando uno no oye nada, puede tener la ilusión de que allí no se dice nada, entonces, hace falta un tiempo para que me oigan. En todo caso los que me elogian están más lejos de mí, incluso que los que me critican”. 

Es al primer discurso del Zaratrusta al que Nietzsche se refiere cuando dice que la lectura requiere la interpretación en el sentido fuerte. Es precisamente por eso que su estilo logró imponer la necesidad de interpretar. El Zaratustra es por eso un libro curioso; casi no existe hoy entre nosotros un libro alemán más famoso que el Zaratustra. Es difícil encontrar en Colombia un zapatero que no se haya leído el Zaratustra; se vende en las librerías de segunda al lado de las obras completas de Vargas Vila y sin embargo probablemente no haya un libro más difícil que el Zaratustra; es como si se vendiera al lado de Vargas Vila La fenomenología del espíritu. Tiene pues una situación muy particular, ya que se puede recibir como poesía, o se puede hacer una lectura religiosa; en realidad es un libro muy exigente con el lector; hay que cogerlo casi que párrafo por párrafo y someterlo a una interpretación: eso es lo que exige del lector.

Nietzsche es particularmente explícito sobre este punto al final del prefacio a la Genealogía de la moral (1887) y al final del prefacio a Aurora: “No escribir de otra cosa más que de aquello que podría desesperar a los hombres que se apresuran”. No se trata, sin embargo aquí, como podrían hacer pensar éste y muchos otros textos del “Afán del hombre moderno” que requiere informarse lo más rápidamente posible y al que debiérase oponer una lectura lenta, cuidadosa, y “rumiante”. Al poner el acento sobre la “interpretación” Nietzsche rechaza toda concepción naturalista o instrumentalista de la lectura: leer no es recibir, consumir, adquirir, leer es trabajar. Lo que tenemos ante nosotros no es un mensaje en el que un autor nos informa por medio de palabras –ya que poseemos con él un código común, el idioma– sus experiencias, sentimientos, pensamientos o conocimientos sobre el mundo; y nosotros provistos de ese código común procuramos averiguar lo que ese autor nos quiso decir. 

Que leer es trabajar, quiere decir ante todo que no hay un tal código común al que hayan sido “traducidas” las significaciones que luego vamos a descifrar. El texto produce su propio código por las relaciones que establece entre sus signos; genera, por decirlo así, un lenguaje interior en relación de afinidad, contradicción y diferencia con otros “lenguajes”, el trabajo consiste pues en determinar el valor que el texto asigna a cada uno de sus términos, valor que puede estar en contradicción con el que posee el mismo término en otros textos. Para tomar un ejemplo muy sencillo, en contradicción con el valor que tiene en el texto de la ideología dominante. Platón en el Teeteto incluye en el concepto de “Esclavos” a los reyes, los jueces y en general a todos los que no pueden respetar el tiempo propio que requiere el desarrollo del pensamiento porque están obligados a decidir o concluir en un plazo determinado y ese plazo prefijado los excluye de la relación con la verdad, la cual tiene sus propios ciclos, sus caminos y sus rodeos, sus ritmos y sus tiempos que ninguna instancia y ningún poder pueden determinar de antemano. Así Nietzsche llama “Voluntad de dominio” a una fuerza unificadora perfectamente impersonal que confiere una nueva ordenación y una nueva interpretación a los elementos que estaban hasta entonces determinados por otra dominación. Esta noción es por lo tanto no sólo ajena a la significación que le asigna la ideología dominante, sino directamente opuesta, puesto que en ésta se entiende como deseo de dominar, superar, de oprimir a otros dentro de los valores y jerarquías existentes y por lo tanto de someterse a esos valores y jerarquías. Traemos esto a cuento, sólo para indicar que toda lectura “objetiva”, “neutral” o “inocente” es en realidad una interpretación: la dislocación de las relaciones internas de un texto para someterlo a la interpretación de la ideología dominante. 

Quiero subrayar aquí un punto: no hay un tal código común. Cuando uno aborda el texto, cualquier que sea, desde que se trate de una escritura en el sentido propio del término, es decir, en el sentido de una creación, no de una habladuría, como dice Heidegger (por que las habladurías también se pueden escribir, eso es lo que hacen todos los días los periodistas, escribir habladurías) cuando se trata, de una escritura en el sentido fuerte del término entonces no hay ningún código común previo, pues el texto produce su propio código, le asigna su valor; ese es un punto importantísimo en la teoría de la lectura; voy a tratar de acercarme un poco más a las lecturas de ustedes; como desgraciadamente ustedes tienen una idea del marxismo según la cual hay que estudiar marxismo y sólo marxismo, entonces como a Marx; bueno, por lo menos sí es un gran escritor. Cuando nosotros abrimos El Capital, no tenemos con Marx un código común; por ejemplo: Marx comienza a hablarnos de la mercancía: “La riqueza de las sociedades donde impera el régimen capitalista de producción se nos aparece como un inmenso arsenal de mercancías”… pero precisamente el concepto de mercancía y el concepto de riqueza que están en la primera frase de El Capital no nos es común. Nosotros lo entendemos sin necesidad de buscarlo en el diccionario, nadie ignora qué es una mercancía, nosotros creemos y lo entendemos también por una vía empírica porque podemos dar ejemplos. ¡Ah! si, la mercancía… lo que está exhibido en las vitrinas de los almacenes. Pero Marx nos va a mostrar que nosotros no sabemos qué es la mercancía, ni tampoco qué es riqueza. Marx nos dice en el primer apartado de la Crítica del programa de Gotha, que dicho programa comenzaba tan tranquilamente con la tesis de que toda la riqueza procede del trabajo y Marx dice, no, la riqueza no procede del trabajo, procede igualmente de la naturaleza; Marx complica inmediatamente la cosa mercancía; son las relaciones sociales de producción las que llevan en sí el poder sobre el trabajo. 

La riqueza se presenta (se presenta pero no es) como una gran acumulación de mercancías, incluso, “se presenta”, en una formulación permanente de Marx. Luego dice Marx: la manera como las cosas se presentan no es la manera como son; y si las cosas fueran como se presentan la ciencia entera sobraría. Por lo tanto, el texto produce su código, no tenemos un código común, tenemos que extraer el código del texto mismo de Marx, Código quiere decir un término al que el receptor y el emisor asignan un mismo sentido. Sin un término al que se le asigne un mismo sentido no hay mensaje y por eso, por ejemplo, un hablante de una lengua como el chino u otra lengua desconocida, no constituye para nosotros un mensaje porque no tenemos código común. El problema de la lectura es que nunca hay un código común cuando se trata de una buena escritura.

Tenemos que descifrar el código de la manera como esa escritura lo revele. La literatura como la filosofía imponen un código que hay que definir y el texto lo define; cada término se define por las relaciones necesarias que tiene con los otros términos. 

Si nosotros no llegamos a definir qué significa para Kafka el alimento, entonces nunca podremos entender La metamorfosis, “Las investigaciones de un perro”, “El artista del hambre”, nunca los podremos leer; cuando nosotros vemos que alimento significa para Kafka motivos para vivir y que la falta de apetito significa falta de motivos para vivir y para luchar, entonces se nos va esclareciendo la cosa. Pero, al comienzo no tenemos un código común, ese es el problema de toda lectura seria, y ahora, ustedes pueden coger cualquier texto que sea verdaderamente una escritura, si no le logran dar una determinada asignación a cada una de las manifestaciones del autor, sino que le dan la que rige en la ideología dominante, no cogen nada. Por ejemplo, no cogen nada del Quijote si entienden por locura una oposición a la razón, no cogen ni una palabra, porque precisamente la maniobra de Cervantes es poner en boca de Don Quijote los pensamientos más razonables, su mensaje más íntimo y fundamental, su mensaje histórico, y no es por equivocación que a veces delira y a veces dice los pensamientos más cuerdos. Ustedes encuentran en el Quijote los textos más alarmantemente locos; en boca de Don Quijote también encuentran la parodia más maligna y los textos más razonables: 

“Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos…”. Ahí está Don Quijote hablando de la locura. En cierto sentido es la locura en el sentido de la inadaptación, es la sabiduría en el sentido de la inadaptación. El Quijote es el hombre tardío, el hombre que ha fracasado en todo durante la vida, que no ha sido más que un fracaso y que no resigna a la vida cotidiana y prefiere salir y salir quiere decir muchas cosas: nacer, enloquecerse, desadaptarse, aventurarse, entonces Cervantes construye todo el comienzo del Quijote, con la imagen del hombre cotidiano, por parejas de oposición, una cosa verdaderamente extraordinaria, una estructura musical, todo está en parejas de oposición: “Y tenía en su casa un ama que no pasaba de los cuarenta y una sobrina que no llegaba a los veinte, y se pasaba las noches de claro en claro y los días de turbio en turbio leyendo libros de caballería” –todo cae en oposiciones– “hasta que cayó en la más extravagante idea que hubiese dado loco alguno y fue que parecióle convenible y necesario, así como para el aumento de su honra como para el servicio de su república hacerse caballero andante” y culmina ahí, eso es música. Pero el Quijote es eso, un hombre que se iba a morir allí, en una haciendita, con un caballito, con un perrito, con una sobrina y una ama; ya tiene 50 años y no ha pasado nada, y Cervantes tiene 50 años y está en la cárcel y no ha pasado nada, y ha fracasado en todo y de pronto sale y ese salir es un nacimiento y sale Cervantes y sale Don Quijote, esa maravilla, el hombre con 50 años de fracasos se niega a que su vida termine en una muerte solitaria, en una vida cotidiana apagada y prefiere la locura a la cotidianidad, pero eso no lo dice Cervantes, eso lo tenemos que construir los lectores al ir construyendo el código. 

La más notable obra de nuestra literatura –porque en toda nuestra literatura no hay nada comparable– en el bachillerato nos la prohíben, es decir, nos la recomiendan; es lo mismo que prohibir, porque recomendar a uno como un deber lo que es una carcajada contra la adaptación, es lo mismo que prohibírselo. Después de eso uno no se atreve ni a leerlo, le cuentan que el gerundio está muy bien usado, le hablan de sintaxis, de gramática, del arte de los que saben cómo se debería escribir pero que escriben muy mal: una cosa que a Cervantes no le interesaba, pues lo que hacía era escribir soberanamente, con las más ocultas fibras de su ser. Cuando nosotros llegamos a abrir los ojos ante el Quijote, con asombro, nos damos cuenta que tanto Sancho como el Quijote pueden estar de acuerdo porque ambos son irrealistas, el uno construye una realidad, el otro se atiene a la inmediatez, lo real pasa por encima de uno y por debajo del otro y en conjunto los dos son una crítica de la realidad, a nombre de la inmediatez del deseo y a nombre de la trascendencia del anhelo. La realidad es la que queda muerta, no ellos.

Y sin embargo, Cervantes no nos puede dar eso inmediatamente; el más grande de nuestros autores, un hombre de la altura de Shakespeare, nos da un texto que si nosotros no somos capaces de descifrar, de interpretar, no lo entendemos. No somos capaces ni siquiera de leerlo, o lo leemos por “fuerza de voluntad”, que es peor; pero de lo que se trata es de coger el entusiasmo, coger el ritmo, coger el estilo de Cervantes, o mejor dicho los estilos de Cervantes. Cervantes sabe hacerlo todo, el estilo metonímico de Sancho, apoyado en refranes para darse aire de que no es él el que lo dice y poner la ponzoña por debajo; el estilo lírico de Don Quijote: “Ya no hay hombre que saliendo de este valle entre en aquella montaña y de allá pise una desierta y desolada playa de mar»; esa combinación de estilos que nos da el Quijote se nos escapa porque no sabemos leerlo; ese es el problema que yo les planteo, pues el problema no es que tengamos nada que leer porque traduzcan mal, sino que no sabemos leer nosotros. Claro, ya en el bachillerato nos prohíben El Quijote, ¿por qué nos lo prohíben?; desde la primaria, antes del bachillerato, se introduce una serie de oposiciones en las que ingresamos desde el primer año: el tiempo de clase donde se aprende, aburridor, y el recreo donde se disfruta sin aprender. El Quijote no cabe en esos dos tiempos, porque el Quijote es una fiesta y al mismo tiempo el más alto conocimiento. 

Si nosotros tomamos El Capital como un deber, si no somos capaces de tomarlo como una fiesta del conocimiento, tampoco lo podemos conocer; en ese sentido también nos está prohibido el Zaratustra, que es un verdadero libro, la filosofía más rigurosa, más completa de la Alemania del siglo XIX, dicha en forma de verdadera fiesta. Nietzsche quiere romper el saber del lado del deber, y del lado de la diversión, el olvido de sí, el embrutecimiento. Nietzsche quiere romper eso, entonces hace la filosofía más rigurosa que se pueda hacer, en tono de fiesta, eso es el Zaratustra –es el sentido fundamental del Zaratustra. 

Pero si queremos saber qué significa interpretar, partamos de una base: interpretar es producir el código que el texto impone y no creer que tenemos de antemano con el texto un código común, ni buscarlo en un maestro. ¡Ah! es que todavía no tengo elementos, dicen los estudiantes; el estudiante se puede caracterizar como la personificación de una demanda pasiva. “Explíqueme”, “deme elementos”, “¿cuáles son los prerrequisitos para esta materia?”, “¿cómo estamos en la escalera?”, “¿cuántos años hay que hacer para empezar a leer El Quijote? No hay que hacer ningún curso.

Hay que aprender a pensar. Lo que se les olvida de El Capital, a todos los marxistas es el prólogo. Esta obra no requiere conocimientos previos, sólo la capacidad de saber pensar por sí mismos. No podemos leer a Marx con la disculpa de que “realmente me faltan elementos, sería mejor haber conocido a Hegel, entonces vamos con Hegel pero Hegel está discutiendo a Kant, entonces me faltan elementos y vamos con Kant, pero Kant está discutiendo a Hume, entonces me faltan elementos y vamos con Hume, pero Hume está discutiendo a Descartes y vamos…” y entonces comience con Tales de Mileto y cuando tenga 80 años llegará a Sócrates, si le va bien. Lo que le falta no son elementos, lo que le falta es interpretación, posición activa, discusión con el texto. Pero el estudiante tiene una posición pasiva, deme elementos, métodos, es decir cabestro, pero ¿Cuál es el método? El método es pensar, es interpretar, criticar. Se puede empezar un estudio de filosofía perfectamente con El Ser y el Tiempo de Heidegger, los prerequisitos están en el texto mismo. Pero la educación es un sistema de prohibición del pensamiento”, transmisión del conocimiento como un deber, el conocimiento como algo dado, petrificado. ¿Qué le falta para leer el Quijote? Le falta aprender a leer. ¡Qué elementos ni qué apoyos, ni qué críticos, ni qué muletas, ni qué cabestro! Le falta aprender a leer, eso es lo que pasa y por eso no siente la maravilla del tono, del estilo, no siente la música secreta, la finura de la parodia, la terrible ponzoña de Cervantes. Don Quijote cree en los libros de caballería, es una locura, ¿por qué una locura? Porque no son una ideología dominante y por eso los pone Cervantes; en cambio si fueran una ideología dominante no serían una locura. Por ejemplo, el cura le dice a Don Quijote: “Y vos alma de cántaro. Don Quijote o Don Tonto, o como os llaméis, quién ha venido a contaros que hay gigantes, malandrines y encantadores, ni los hubo nunca en el mundo y por qué no vais a preocuparte por tu. Y mujer y tus hijos en vez de ir disparatando por el mundo?”. Y Don Quijote le dice: “¡Ah! pero la biblia que no puede faltar en nada a la verdad, nos enseña que los hubo, contándonos la historia de aquel gigantazo de Goliat”. En otras palabras don Quijote le dice al cura que el problema consiste
en que mientras él –Don Quijote– cree en los libros de caballería, el cura cree en la Biblia. El cura cree que lo de Don Quijote es loco porque lo siguen pocos y lo suyo es cuerdo porque lo siguen muchos. 

Esa finura y esa ponzoña de Cervantes, su agudeza de pensamiento, su critica fundamental de la ideología, eso no se coge de buenas a primeras si no se interpreta el texto; sólo así se comprende que es una verdadera fiesta del pensamiento y del lenguaje, que párrafo por párrafo es una música que se derrama una y otra vez. Sin embargo, a nosotros nos la prohíben. Todos nos dicen que es una vergüenza que no lo hayamos leído, entonces nos callamos, pero con vergüenza, claro, porque eso sí lo aprendemos, la capacidad de avergonzarnos, o lo leemos por fuerza de voluntad, pero de todas maneras nos está prohibido.

Estamos instalados en un lenguaje complejo y hay que aprender a leer; la primera fórmula es ésta: el código que producimos como lectores. Hay algunos autores que nos desafían desde la primera frase: Kafka, Musil, nos desafían a que produzcamos su código, que no es común.  

Cuando uno abre La Metamorfosis y lee: “Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, encontróse en su cama convertido en un monstruoso insecto. Hallábase echado sobre el duro caparazón de su espalda, y, al alzar un poco la cabeza, vio la figura convexa de su vientre obscuro, surcado por curvadas callosidades, cuya prominencia apenas si podía aguantar la colcha que estaba visiblemente a punto de escurrirse hasta el suelo. Innumerables patas, lamentablemente escuálidas en comparación con el grosor ordinario de sus piernas, ofrecían a sus ojos el espectáculo de una agitación sin consistencia”. Ahí hay que interpretar o cerrar el libro, ahí sí no se llama nadie a engaño. Hay que tener en cuenta esto: “No hay obras fáciles”. Es una frase de Valery: no hay autores fáciles, lo que hay son lectores fáciles, Hay autores que son más francos, como Kafka, que de una vez le muestra a uno que si no interpreta lo mejor es devolverse. Hay , otros que son camuflados como Dostoyevski; uno puede leer Crimen y castigo sin darse cuenta de que no ha entendido nada, sino que un señor mató a dos viejas y finalmente lo metieron a la cárcel; y en las páginas rojas de los periódicos aparecen cosas de esas todos los días, eso no quiere decir nada, eso no tiene que ver nada con Crimen y castigo. 

No hay textos fáciles; no busquen facilidad por ninguna parte, no busquen la escalera, primero Marta Harneker, después Althusser; eso es lo peor; no hay autores fáciles, lo que hay son lectores fáciles, que leen con facilidad porque no saben que no están entendiendo, por eso les parece más sencillo Descartes que Hegel. Toda lectura es ardua y es un trabajo de interpretación: fundación de un código a partir del texto, no de la ideología dominante preasignada a los términos. 

Pregunta: ¿Pero yo me imagino que eso no se va a descubrir en un párrafo sino en el desarrollo mismo del texto? 

Respuesta: Sí, en el desarrollo mismo del texto, pero hay que preguntárselo y no poner esta disyuntiva básicamente estudiantil: entiendo o no entiendo. Esa disyuntiva estudiantil quiere decir, “¿con esto podría presentar examen o no podría?”. Hay que dejarse afectar, perturbar, trastornar por un texto del que uno todavía no puede dar cuenta, pero que ya lo conmueve. Hay que ser capaz de habitar largamente en él, antes de poder hablar de él; como hacemos con todo, con la Novena sinfonía, con la obra de Cezanne, ser capaz de habitar mucho tiempo en ella, aunque todavía no seamos capaces de decir algo o sacarle al profesor – porque siempre hay para los estudiantes un profesor, ese es el problema– la pregunta, “¿y esto qué quiere decir?”. Ese profesor puede ser uno mismo, puede ser imaginario o real, pero siempre hay una demanda de cuentas a alguien, en vez de pedirle cuentas al texto, de debatirse con el texto, de establecer un código. 

Pero no vaya a creerse que el trabajo al que aquí nos referimos consiste en restablecer el pensamiento auténtico del autor, lo que en realidad quiso decir. El así llamado autor no es ningún propietario del sentido de su Textos. 

Si cogemos el ejemplo del Quijote, el verdadero problema no es el preguntarse qué quería decir Cervantes; el problema es qué dice el texto y el texto siempre dice las cosas que se escapan al autor, a la intención del autor. El autor no es una última instancia. Lo que Cervantes quiso decir no es la clave del Quijote. No hay ningún propietario del sentido llamado autor; la dificultad de escribir, la gravedad de escribir, es que escribir es un desalojo. Por eso, es más fácil hablar; cuando uno habla tiende a prever el efecto que sus palabras producen en el otro, a justificarlo, a insinuar por medio de gestos, a esperar una corroboración, aunque no sea más que un Shhh, una seña de que le está cogiendo el sentido que uno quiere; cuando uno escribe, en cambio, no hay señal alguna, porque el sujeto no lo determina ya y eso hace que la escritura sea un desalojo del sujeto. La escritura no tiene receptor controlable, porque su receptor, el lector, es virtual, aunque se trate de una carta, porque se puede leer una carta de buen genio, de mal genio, dentro de dos años, en otra situación, en otra relación; la palabra en acto es un intento de controlar al que oye; la escritura ya no se puede permitir eso, tiene que producir sus referencias y no la controla nadie; no es propiedad de nadie el sentido de lo escrito. “Este sentido es un efecto incontrolable de la economía interna del texto y de sus relaciones con otros textos; el autor puede ignorarlo por completo, puede verse asombrado por él y de hecho se le escapa siempre en algún grado: Escritura es aventura, el “sentido” es múltiple, irreductible a un querer decir, irrecuperable, inapropiable. “Lo anterior es suficiente para disipar la ilusión humanista, pedagógica, opresoramente generosa de una escritura que regale a un “Lector Ocioso” (Nietzsche) un saber que no posee y que va a adquirir”. 

Estas observaciones pueden servir de introducción a un tema central en la teoría de la lectura, tema en el que dejaremos, otra vez para comenzar, la palabra a Nietzsche, estudiando dos proposiciones aparentemente contradictorias y formuladas con todo el radicalismo deseable en Ecce Homo: 

  1. “En última instancia nadie puede escuchar en las cosas, incluidos los libros, más de lo que ya sabe. Se carece de oídos para escuchar aquello a que no se tiene acceso desde la vivencia. Imaginémonos el caso extremo de un libro que no hable más que de vivencias que, en su totalidad, se encuentran más allá de la posibilidad de una experiencia frecuente o, también, poco frecuente, de que sea el primer lenguaje para expresar una serie nueva de experiencias. En este caso sencillamente, no se oye nada, lo cual produce la ilusión acústica de creer que donde no se oye nada, no hay tampoco nada”. 
  2. “Cuando me represento la imagen de un lector perfecto siempre resulta un monstruo de valor y curiosidad, y además, una cosa dúctil, astuta, cauta, un aventurero y un descubridor nato. Por fin: mejor que lo he dicho en Zaratustra no sabría yo decir para quién únicamente hablo en el fondo; ¿a quién únicamente quiere él contar su enigma?”.

“A vosotros los audaces, buscadores, y a quien quisiera que alguna vez se haya lanzado con astutas velas a mares terribles. A vosotros los ebrios de enigmas que gozáis con la luz del crepúsculo, cuyas almas son atraídas con flautas a todos los abismos laberínticos; allí donde podéis adivinar, odiáis el deducir…”.  

¿Cómo mantener asidos los dos extremos de esta cadena en la que se nos propone que no se lee sino lo que ya se sabe y que para leer es preciso ser un aventurero y un descubridor nato? 

La primera cita parece amargamente pesimista, la segunda es terriblemente exigente; considerémoslas de cerca. En el primer caso Nietzsche especifica el ‘ya se sabe’ como aquello a lo cual se tiene acceso desde la vivencia. Declara muda, inaudible, invisible, toda palabra en la que no podemos leer algo que ya sabíamos; ilegible todo lenguaje que no sea el lenguaje de nuestro problema, si nuestros conflictos y nuestras perspectivas no han llegado a configurarse como una pregunta y una sospecha de la que ese lenguaje es expresión, desarrollo y respuesta, nada podemos oír en él. Recordemos aquí la extraordinaria tensión que se produce al final de la segunda parte del Zaratustra, en el capítulo titulado “La más silenciosa de todas las horas”, principalmente en el pasaje en que Zaratustra está lleno de terror. “Entonces algo volvió a hablarme sin voz: lo sabes, Zaratustra, pero no lo dices”.

Y en efecto Nietzsche despliega en estas páginas de transición entre la segunda y la tercera parte, todas las sutilezas de su arte para indicar que la mayor dificultad consiste en decir lo que ya se sabe, en reconocer lo que secretamente se conoce; que es un abismo aterrador porque se conoce, porque si no se conociera sería una palabra vacía; pero si se reconoce nos hace pedazos. Aquí encontramos el vínculo entre lo “Que ya se sabe”, y la exigencia de valor, de audacia y de arriesgarse a ser descubridor. El lector que Nietzsche reclama no es solamente cuidadoso, “rumiante”, capaz de interpretar. Es aquel que es capaz de permitir que el texto lo afecte en su ser mismo, hable de aquello que pugna por hacerse reconocer aún a riesgo de transformarle, que teme morir y nacer en su lectura; pero que se deja encantar por el gusto de esa aventura y de ese peligro. Pero ¿cómo puede el lector permitir que el texto lo afecte en su ser? y además, ¿cuál ser? Es evidente que esas exigencias nos conducen hacia la lectura, pero no sabemos nada aún de ese “Dejarse afectar” y ninguna apelación al “coraje” o al valor, es suficiente aquí. 

Así como, téngase buena o mala vista, hay que mirar desde alguna parte, así mismo hay que leer desde alguna parte, desde alguna perspectiva. Y ahora, ¿qué puede ser una perspectiva para leer? Esa perspectiva tiene que ser una pregunta aún no contestada, que trabaja en nosotros y sobre la cual nosotros trabajamos con una escritura (sólo se debe escribir para escritores y sólo el que escribe realmente lee). Una pregunta abierta es una búsqueda en marcha que tiene un efecto específico sobre la lectura; ¿cuál? Algunos amigos me han dicho que esa frase es muy fuerte; yo la respaldo; sólo se debe escribir para escritores y sólo el que escribe, realmente lee. En este caso mi inspiración consciente más próxima, es también Nietzsche: “Un siglo más de lectores y el espíritu mismo olerá mal” dice Nietzsche. Qué cantidad de lectores: Se lee desde un trabajo, desde una pregunta abierta, desde una cuestión no resuelta; ese trabajo se plasma en una escritura; entonces, todo lo que se lee alude a lo que uno busca, se convierte en lenguaje de nuestro ser. No se lee por información, ni por diversión; eso no es lectura en el sentido que queremos darle en este texto a la lectura. 

Siempre se lee porque uno tiene una cuestión qué resolver y aspira a que el texto diga algo sobre la cuestión; lo más importante en toda teoría de la lectura es salir de la idea de la lectura como Consumo esa idea rige por ejemplo en la crítica literaria, claro que no en la freudiana, o en la de Barthes o la de Bajtin. Le recomiendo a todo el que pueda conseguirlo que se lea un libro de Bajtin sobre Dostoyevski, titulado La poética de Dostoyevski; lo escribió en el 29; lo prohibió el camarada Stalin y acaba de ser publicado en Rusia y traducido al francés. Es lo más grande que hay hoy en la crítica literaria; mientras tanto Bajtin se pasó 40 años en una pequeña aldea siberiana como profesor de Gramática Rusa. 

Es una obra sencillamente gigantesca; el análisis del siglo de Dostoyevski; sobre nadie tenemos una cosa tan incompleta, tan global. Es un tipo de lectura que no se pone a hablar de lo que pueden querer decir las obras de Dostoyevski, sino que se escribe sobre el estilo de Dostoyevski; eso es lo verdaderamente sorprendente. Creo que con Bajtin la estilística, como rama efectivamente independiente de conocimiento, queda fundada. 

Observación preliminar. Poseemos una magnífica, una redentora capacidad de olvidar todo lo que no podemos convertir en un instrumento de nuestro trabajo. Y como ese trabajo es en realidad un proceso que sigue vías múltiples, senderos tortuosos y a menudo toma por atajos inesperados, solemos recoger materiales en los lugares más inesperados, casi en todas partes; cualquiera que tenga una experiencia de lectura (y con mayor razón si es “adicto”), ya que algunos psicoanalistas, Fenichel por ejemplo, hablan de adición a la lectura en sus estudios sobre drogadictos, cualquiera que acostumbre a tomar al azar en un rato de ocio, el primer libro que tenga a la mano, habrá notado sin duda, con cierto asombro, cuan frecuentemente encuentra allí, donde quería olvidarse un rato, que el libro le habla del problema que en ese momento le estaba trabajando. 

No hay sin embargo aquí nada de extraño, ni es necesario negar el azar de la escogencia apelando por ejemplo a una premeditación inconsciente: la selección había sido hecha por el problema durante la lectura misma, el problema buscaba sus conceptos, sus conexiones y recibía y capturaba todo lo que le pudiera llenar sus lagunas, las discontinuidades entre los puntos que parecían esclarecidos, y desechaba todo lo demás; o mejor dicho, como no lo capturaba no podía verlo puesto que era el problema mismo el que leía, aquel del que queríamos descansar un poco y que sin embargo seguía trabajando oscuramente como un topo. 

Hay que tomar por lo tanto en su sentido más fuerte la tesis de que es necesario leer a la luz de un problema. Como se ve, a medida que escribo estas líneas, el concepto de “problema” ha venido a sustituir subrepticiamente el concepto de “preguntas abiertas” como si se tratara de la misma cosa, o como si fuera algo más explícito, cuando en realidad en el lenguaje corriente es el término más vago que existe. Sin embargo aquí además de substituirse comienza ya a definirse: un problema es una esperanza y una sospecha. La sospecha de que existe una unidad, una articulación necesaria allí donde hay algunos elementos dispersos, que creemos entender parcialmente, que se nos escapan, pero insisten como una herida abierta; la esperanza de que si logramos establecer esa articulación necesariamente quedará explicado algo que no lo estaba; quedará removido algo que impedía el proceso de nuestro pensamiento y funcionaba por lo tanto como un nudo en nuestra vida; quedará roto un lazo de aquellos que nos atan, obligándonos a emplear toda nuestra energía, nuestra agresividad y nuestra libido en lo que Freud llamaba “una guerra civil” sin esperanzas. El trabajo de la sospecha consiste en entregar o someter todos los elementos a una elaboración, a una crítica, que permita superar el poder de las fuerzas que los mantienen dispersos y yuxtapuestos o falsamente conectados. Porque se trata siempre de una fuerza: represión, ideología dominante, racionalización, etc.”. 

Leer a la luz de un problema es, pues, leer en un campo de batalla, en el campo abierto por una escritura, por una investigación.  

El que quiere descifrar en su vida realmente, efectivamente, un problema, por ejemplo, el que quiere descifrar en su vida el enigma del matrimonio, las dificultades de la compaginación, de convivencia de la pareja, de amor y amistad, de dependencia y amor, de hostilidad y dependencia, entonces puede leer con provecho Ana Karenina; el que no está en eso, no la lea; no la lea, puede que la termine, pero lo que se llama leer, pensar a Tolstoi, no. Ahora, si nosotros queremos evitar todos los problemas y en abstracto aprender, nos volvemos unos estudiantes, porque los estudiantes, como se sabe, “leen”. 

Así pues, eso era lo que quería decir la fórmula, que hay que leer desde alguna parte, así como hay que mirar desde alguna parte. “Por lo demás no cabe duda de que esta batalla no se libra principalmente en el escenario de la conciencia. Basta leer El hombre de los lobos o La organización genital infantil de Freud, para saber que ya los cuentos de hadas y las explicaciones sobre el nacimiento y la diferencia de los sexos son leídos, es decir, interpretados, criticados, capturados y desechados a partir del drama que Freud no vacila en calificar de Investigación Originaria”.  

Recomiendo a todo el que quiera tener una teoría del conocimiento más o menos fundada, la lectura de La organización genital infantil; probablemente no poseemos hoy una teoría del conocimiento que pueda ser considerada superior a esa; especialmente el capítulo que se llama Teorías sexuales infantiles. Ahí Freud nos dice que el niño es un investigador, esa es su esencia; pero describiéndonos al niño como investigador, nos da las condiciones de todo investigador niño o no y de toda investigación. 

Pero, inconscientemente o no, la lectura es siempre el sometimiento de un texto que por sus condiciones de producción y por sus efectos escapa a la propiedad de cualquier “autor”; es una elaboración, parte de un proceso, que en ningún caso puede ser pensado como consumo; puede ser lenguaje en que se reconoce una indagación o puede ser neutralizado por una traducción a la ideología dominante, pero no puede ser la apropiación de un saber. Y ese es el punto al que hay que llegar para romper la concepción y la práctica de la lectura en la ideología burguesa. 

También aquí el capital tiene su propia concepción que corresponde natural y humildemente al sentido común, el más peligroso de los sentidos. 

  1. Ante todo la lectura no puede ser sino una de las dos cosas en las que el capital divide el ámbito de las actividades humanas: producción o consumo. Cuando es consumo, gasto, diversión, “recreación”, se presenta como el disfrute de un valor de uso y el ejercicio de un “derecho” (la burguesía esgrime como su consigna más querida el derecho, los derechos, la igualdad de derechos; con lo cual oculta siempre, como demostró una y otra vez Marx, el problema mucho más interesante, de las posibilidades reales y de los procesos objetivos que determinan las posibilidades y las imposibilidades). 
  2. Como producción, la lectura es: trabajo, deber, empleo útil del tiempo. Actividad por medio de la cual uno se vuelve propietario de un saber, de una cantidad de conocimientos, o en términos más modernos y más descarnados, de una cantidad de información, y, en términos algo pasados de moda, “adquiere una cultura”. Este es el período del ahorro, de la capitalización; aquí es necesario abrir la caja de ahorros, la “memoria”, y sus sucursales: archivadores, notas y ficheros. 
  3. En el primer momento se trata, como demostró Marx, de todo “consumo final”, de la reproducción de las clases, aquí de la reproducción ideológica, de la inculcación de los “valores”, las opiniones y las cegueras, que necesita para funcionar”. 

En la segunda forma de lectura se procede por una división del trabajo mucho más precisa, puesto que la lectura, ahorro-deber, no es ya el consumo final sino la formación de los funcionarios de la repetición, de la reproducción ideológica, aun cuando se trate de una reproducción ampliada y su capital fructifique; es decir, no sólo transmiten los conocimientos adquiridos sino que los desarrollan; producen dentro de la misma rama, o tecnológicamente hablando `crean’. Pero sea que se trate como ahorro o como gasto, la lectura queda siempre como recepción. 

Ahora bien, si la lectura no es recepción, es necesariamente interpretación. Volvemos pues a la interpretación. Psicoanalítica, lingüística, marxista, la interpretación no es la simple aplicación de un saber, de un conjunto de conocimientos a un texto de tal manera que permita encontrar detrás de su conexión aparente, la ley interna de su producción. Ante todo porque ningún saber así es una posesión de un sujeto neutral, sino la sistematización progresiva de una lucha contra una fuerza específica de dominación; contra la explotación de clase y sus efectos sobre la conciencia, contra la opresión, contra las ilusiones teológicas, teleológicas subjetivistas, sedimentadas en la gramática y en la conciencia ingenua del lenguaje. 

El texto citado en realidad es una alusión a Nietzsche. 

Nietzsche dice: No nos liberamos de Dios mientras mantengamos nuestra fe ingenua en el lenguaje, porque el lenguaje, la gramática impone un sujeto y distingue al sujeto de las actividades que realiza; esto es teológico; la estructura del lenguaje nos impone un sujeto allí donde el sentido de la frase lo destruye, por ejemplo, en la frase: el viento sopla. ¿Quién sopla? El viento. Qué sopla ni qué sopla, el viento es aire en movimiento, ahí no hay nadie que sople; pero la estructura del lenguaje nos impone siempre la denominación de la cosa como un sujeto que actúa y un objeto que padece. El sujeto impone. Eso lo había visto muy bien Nietzsche; en Más allá del bien y del mal lo plantea. El lenguaje nos impone una estructura teológica, por todas partes está inventando un sujeto de la acción y algo que padece la acción; por eso dice Nietzsche que no nos liberaremos de Dios mientras permanezcamos presos de la gramática. 

Pregunta: ¿Dios entonces es la contaminación ideológica del lenguaje, la imposición subrepticia?  

Respuesta: Sí, por eso cuando pronunciamos una palabra tenemos que vivir alerta de su contaminación ideológica. Las palabras no son indicadores neutrales de un referente, sino calificativos aunque uno no lo quiera; en una determinada formación social, si uno dice mujer, con eso quiere ya decirlo todo: un ser que es mitad florero y mitad sirvienta, pero en otra formación social podría querer decir otra cosa, por ejemplo, compañera; pero siempre la palabra tiene una adherencia, la palabra es siempre más calificativa de lo que uno cree. 

Nadie ha llegado a saber marxismo si no lo ha llegado a leer en una lucha contra la explotación, ni psicoanálisis si no lo ha leído (sufrido) desde un debate con sus problemas inconscientes; y el desarrollo de la lingüística y su meditación actual, por Derrida, muestra que nadie llegará a ser lingüista, sin una lucha con la teología implícita en nuestro lenguaje y en las formas clásicas de pensarlo. 

Unos psicoanalistas hablan del problema del tiempo propio del lenguaje: me refiero principalmente a Lacan y naturalmente a algunos de sus discípulos. El problema se puede describir así: cualquier formulación en el lenguaje, espera su sentido de lo que la complementa; lo que quiere decir que cualquier recepción del lenguaje es necesariamente una interpretación retrospectiva de cada uno de sus términos a la luz del conjunto de la frase o del texto. 

Es decir, que no es una suma de informes progresivos, sino una reinterpretación por el conjunto de los momentos del discurso. Hay pues una espera para la interpretación retrospectiva, que es el arte de escuchar, o si ustedes quieren, también el arte de leer pero ya en el lenguaje como tal, ya en el escuchar más simple, hay una espera, es un ejercicio interesante el de darse cuenta de que las palabras más corrientes son terriblemente indefinibles; si a uno le dicen qué quiere decir una palabra uno se pone a pensar seriamente en eso, se da rápidamente cuenta de que su significado depende de los contextos en que esté dicha, es decir, que si a nosotros nos preguntan por ejemplo qué quiere decir un verbo bien corriente, el verbo hacer: ¿qué es hacer? hacer es casi todo, se puede dejar por hacer y también deshacer un tejido. ¡No hagas eso!, se le dice al niño. ¿Y qué está haciendo él? Está deshaciendo algo, entonces hacer es deshacer. 

En una palabra, el término más corriente deriva su sentido del contexto. 

El que crea encontrar el sentido de una fórmula de El Capital allí donde está y no tenga la idea del viaje de regreso, no lo encuentra. Por ejemplo, una fórmula como ésta: Se va a conocer el capital por medio del estudio de la mercancía, porque en las sociedades donde domina el modo de producción capitalista, la riqueza se presenta como una gran acumulación de mercancías. ¿Qué quiere decir “se presenta”? Sólo avanzando en la lectura, llegamos a descubrir que esa tendencia a presentarse es esencial a la cosa, pero en la frase misma no sabemos qué es lo que quiere decir, pues Marx después demuestra que riqueza no es lo mismo que valor, que valor no es lo mismo que valor de uso, que todos los recursos naturales también son riquezas aunque no sean valores, porque no son producto del trabajo, y luego nos ilustra más y nos dice que tienden a devenir mercancías precisamente por estar bajo un régimen de producción de mercancías, así pues sólo poco a poco la frase nos resulta inteligible retrospectivamente, pero inicialmente no da la razón de sí. 

Ante la lectura, si se hace una lectura seria, se tiene que asumir una posición similar a la forma de escuchar que propuso Freud.  

Es necesario aprender una disciplina difícil; esa disciplina la puedo determinar así: la suspensión del juicio. El lector de El Capital tiene que tomar ese libro –o cualquier otro libro serio– como una pregunta. Si lo enfrenta como una respuesta anula toda posibilidad de lectura seria, es decir, transformadora. Con ese “método” se pueden dogmatizar hasta los libros más revolucionarios. 

Uno de los problemas de la lectura es la lectura posesiva, cosa que a los estudiantes les cae supremamente bien, porque les enseña el modelo de la escalerita. La escalerita quiere decir: ir de escalón en escalón, de lo simple a lo complejo, y lo simple es el profesor. ¿Cuál simple? ¿Dónde hay algo simple? ¡Ah! pero la pedagogía dice: primero los elementos esenciales y después veremos…”. 

Ese es el modelo desgraciadísimo y que nos produce el efecto de una lectura obsesiva. El obsesivo quiere orden; cada cosa en su lugar dice el ama de casa obsesiva, la neurosis colectiva del ama de casa lo manda así: el aseo. el orden, los pañales, cada cosa en su lugar y un lugar para cada cosa. Y así quiere uno leer también: primero tengamos esto claro para poder seguir, porque cómo vamos a seguir si no tenemos eso claro. Esto es falso, pues precisamente los problemas se esclarecen después; es necesario seguir, plantear los problemas, volver, en síntesis, trabajar. ¡Qué cuentos de detenernos!  

¡No! La lectura es riesgo. La exigencia de rigor muchas veces puede ser una racionalización, el temor al riesgo hace que la lectura sea prácticamente imposible y genera una lectura hostil a la escritura cuando lo que debe predicarse es exactamente lo contrario; que sólo se puede leer desde una escritura y que sólo el que escribe realmente lee. Porque no puede encontrar nada el que no está buscando y si por azar se lo encuentra, ¿cómo podría reconocerlo si no está buscando nada, y el que está buscando es el que está en el terreno de una batalla entre lo consciente y lo inconsciente, lo reprimido y lo informulable, lo racionalizado o idealizado y lo que efectivamente es válido? Si no está buscando nada, nada puede encontrar. Establecer el territorio de una búsqueda es precisamente escribir, en el sentido fuerte, no en el sentido de transcribir habladurías. Pero escribir en el sentido fuerte es tener siempre un problema, una incógnita abierta, que guía el pensamiento, guía la lectura; desde una escritura se puede leer, a no ser que uno tenga la tristeza de leer para presentar un examen, entonces le ha pasado lo peor que le puede pasar a uno en el mundo, ser estudiante y leer para presentar un examen y como no lo incorpora a su ser, lo olvida. Esa es la única ventaja que tienen los estudiantes: que olvidan, afortunadamente; qué tal que no tuvieran esa potencia vivificadora y limpiadora, qué tal que nos acordáramos de todo lo que nos enseñaron en el bachillerato. 

Medellín, junio 8 de 1982.

La vacuna contra la Covid-19 como un bien común

0

Las vacunas deben ser un bien común de la humanidad. Ni herramientas geopolíticas, ni negocios del gran capital | Parte II

 Nota del editor: para leer la segunda parte no es indispensable leer la primera, pero si es recomendable a fin de tener un panorama mucho más completo de la exposición del autor sobre el tema.

Las vacunas deben ser un bien común de la humanidad. Parte I

La expansión global de la vacunación y la antivacunación

En el siglo XIX, en el marco de la ampliación de la ecología-mundo capitalista —un periodo caracterizado por la expansión colonialista, la urbanización, la industrialización y las guerras—, las potencias coloniales conformaron sistemas de investigación para prevenir las enfermedades derivadas de la intensificación del tráfico global de gérmenes que diezmaban tropas coloniales y afectaban la vida de los pobres urbanos y su rentabilidad laboral, con pandemias como el cólera, la peste, la rabia, la sífilis, generadas por virus y bacterias.

El sello distintivo de la medicina del siglo XIX fue la teoría microbiana de la enfermedad. El descubrimiento de que las enfermedades infecciosas eran causadas por microbios proporcionó mejores elementos para entender las causas y las posibles curas. Además, los sistemas médicos incorporaron nuevos instrumentos: microscopios, jeringas, agujas hipodérmicas que reemplazaron las plumas y los intestinos de animales, lo que además posibilitó en Europa y Estados Unidos el inicio de la fabricación masiva de vacunas y antitoxinas, con la promesa de que la modernización capitalista pondría a la humanidad a salvo de las enfermedades letales. Sin duda hubo mejoras en la calidad de vida de la población, se alargó la esperanza de vida en todos los países, pese a que persiste aún una desigual distribución mundial del bienestar, ya que en la ecología-mundo capitalista los sistemas de salud se configuraron acorde a la estructura de clases sociales, al género y a la ideología de la raza, lo que determinó calidades diferenciadas de atención en salud.

Entre 1881 y 1885, el biólogo francés Louis Pasteur desarrolló vacunas exitosas contra el ántrax y la rabia, exponiendo a los patógenos al oxígeno y al calor y debilitándolos, pero sin matarlos. Mientras que las vacunas contra el cólera, la tos ferina, la influenza se orientaron a matar los patógenos, mediante el uso de formalina, una versión diluida del formaldehído.

En el periodo de entreguerras del siglo XX el médico británico Alexander Fleming descubrió la penicilina que resultó fundamental para detener las infecciones de numerosos heridos durante la Segunda Guerra Mundial y las guerras neocoloniales de la segunda mitad del siglo XX.

Pese a la existencia de los negacionistas y anti vacuna, el desarrollo del conocimiento médico ha hecho avances notables para la vida de los pueblos.

Las campañas de vacunación también han tenido detractores. Son diferentes razones las que llevan a personas a oponerse e incluso a insurreccionarse contra las vacunas. Un primer grupo de opositores han sido sectores radicales de las iglesias que consideran que es anticristiano introducir en el cuerpo humano sustancias de origen animal como las vacunas. Otro grupo que rechaza las vacunas está conformado por personas que consideran que las vacunas destruyen el sistema inmunológico y algunas pueden producir otras enfermedades, por ejemplo, el autismo a partir de la vacuna contra el sarampión. En sus escritos Voltaire se burlaba de los ingleses que vacunaban a sus niños, infectándolos para prevenir una enfermedad incierta. Un tercer grupo rechaza, no tanto las vacunas sino los métodos represivos de vacunación que están acompañados por el prejuicio burgués y colonial de que los pobres son bárbaros irracionales opuestos al progreso, por lo que el “desarrollo” debe estar acompañado de violencia. Uno de los casos más emblemáticos fue el de la “Revolta da Vacina” en Río de Janeiro, Brasil, en 1904. Ese año la municipalidad, liderada por una política higienista, quiso aplicar una campaña de vacunación contra la viruela y la fiebre amarilla en la que la policía y el personal médico invadieron los barrios populares y forzaron a la población a vacunarse, lo que llevó a un violento levantamiento popular y a la suspensión temporal de la campaña de vacunación.

Pese a la existencia de los negacionistas y anti vacuna, el desarrollo del conocimiento médico ha hecho avances notables para la vida de los pueblos. En la década de 1980 se erradicó la viruela en el mundo. Y se han desarrollado cerca de 40 vacunas contra 25 enfermedades. La poliomielitis se ha reducido en un 99%. La vacuna antitetánica, administrada para evitar el tétanos materno y neonatal e introducida en 103 países a finales de 2012, ha protegido frente a la enfermedad a cerca de un 81% de los recién nacidos. Entre los años 2000 y 2012, la vacunación del sarampión ha evitado 13,8 millones de muertes. El 85% de los tumores de cuello uterino provocados por el virus del papiloma humano (VPH) empieza a ser erradicado. Vivir en un mundo gobernado por el capitalismo que acelera la crisis ambiental y social hace de las vacunas un derecho para el disfrute de la vida.  Claro está, las vacunas son un complemento y deberían ser el último recurso, ya que la prioridad fundamental es el cuidado holístico del bienestar individual y colectivo, y un sistema de salubridad público accesible a todas las personas, dedicado a la prevención y a la investigación.

la ecología-mundo capitalista caracterizada por la destrucción de ecosistemas, la deforestación, la contaminación, el extractivismo y la agricultura y ganadería comercial, genera rápida mutación de virus y bacterias

Hoy sabemos que, si bien las vacunas son un avance científico, su generalización no es recomendable. Ciertas vacunas son contraproducentes si la persona padece determinadas afecciones, tiene cierta edad y su historia clínica tiene alarmas médicas que deben respetarse.  De ahí la importancia del derecho al acceso libre a la información médica. Justamente, el secretismo científico que los monopolios farmacéuticos generan alrededor de la salud y las vacunas favorece el escepticismo y las posturas antivacunación, soportadas en todo tipo de teorías de conspiración. La actual pandemia ha vuelto a renovar los grupos antivacunación que utilizan activamente las redes de información para difundir información, muchas veces errónea que siembra confusión.

Por otra parte, la ecología-mundo capitalista caracterizada por la destrucción de ecosistemas, la deforestación, la contaminación, el extractivismo y la agricultura y ganadería comercial, genera rápida mutación de virus y bacterias, lo que ha obligado recientemente a acuñar el término de enfermedades emergentes y remergentes, en su mayoría de origen zoonótico, es decir mutaciones microbianas de animales a humanos, algunas de estas son:

Enfermedades emergentes:

Por virus:
Infección por VIH/SIDA.
Fiebre hemorrágica de ébola.
Hepatitis C, Delta, E, GB.
Influenza A (H5N1) virus.
Neumonía por morbillivirus.
Síndrome pulmonar por hantavirus.
Enfermedad diarreica aguda por Rotavi-rus.
Fiebres hemorrágicas por arenavirus (fiebre hemorrágica argentina, venezolana, boliviana).
Eritema infeccioso.

Por bacterias:
Ehrlichiosis.
Enfermedad diarreica aguda por Campi-lobacter yeyuni y Escherichia coli 0157 H7.
Legionelosis.
Gastritis por Helicobacter pylori.
Síndrome de shock tóxico por estafilococo áureo.

Por protozoos:
Cryptosporidiasis.

Por espiroquetas:
Enfermedad de Lyne.
Enfermedades reemergentes (retorno de enfermedades que ya habían sido erradicadas)

Por virus:
Dengue.
Enfermedad rábica.
Fiebre amarilla.

Por bacterias:
Cólera.
Difteria.
Fascitis necrotizante.
Leptospirosis.
Peste.
Tuberculosis.

Por parásitos:
Paludismo. (Carmen Luisa Suárez Larreinaga y Denis Berdasquera Corcho, 2000).

Muchas de estas enfermedades están presentes en el sur global y se reproducen por las condiciones de pobreza y la debilidad de los sistemas de saneamiento y salubridad pública, mientras en el norte global se concentra el capital farmacéutico y las capacidades científicas y tecnológicas para la producción de vacunas.

Capital monopolista farmacéutico y basura farmacéutica en la ecología-mundo capitalista

En el siglo XX el capital monopolista estatal y privado promovieron la formación del «complejo médico-industrial», que trajo el control financiero de los sistemas de salud por parte de grandes monopolios internacionales que simultáneamente controlan la industria química y la producción de agroquímicos. Los principales monopolios farmacéuticos son, en Estados Unidos: Johnson y Johnson, Pfizer, Merck, Eli Lilly y Bristol-Myers Squibb. Pfizer se fusionó en 2002 con Pharmacia. En Europa en 1999 se fusionaron la sueca Astra AB y la británica Zeneca para dar paso a AstraZeneca; Además están Novartis en Suiza, Aventis de la Bayer alemana y Francia, Sanofi de Francia, GlaxoSmithKline, de Inglaterra.

Estas fusiones implican que los monopolios se orientan por los nichos de mercado más rentables. Por ejemplo, AstraZeneca se concentró en oncología, metabolismo cardiovascular y enfermedades respiratorias, inflamatorias y autoinmunes, y dejó de lado el programa de enfermedades infecciosas. En lugar de promover la investigación y la innovación médicas, los monopolios farmacéuticos utilizan su influencia financiera para acumular patentes sobre medicamentos desarrollados con dinero público y producir medicamentos acordes a la ideología capitalista y patriarcal: potenciadores sexuales y “rejuvenecedores”.

En la ecología-mundo capitalista la concentración y centralización del capital farmacéutico en unos pocos monopolios que controlan el mercado es la tónica. Pero, el monopolio es descomposición, y tare un nuevo y cada vez complicado problema: la basura farmacéutica en la producción, consumo y eliminación de fármacos, que representa una seria amenaza para los ecosistemas y la salud humana. Cada vez que animales humanos y no humanos consumimos un medicamento, entre el 30 y el 90% de la dosis administrada se excreta generalmente como sustancia activa en la orina y las heces. Otra parte importante de los medicamentos se desecha en fregaderos e inodoros y acaba en el medio ambiente. Se han detectado residuos farmacéuticos en aguas superficiales, efluentes de aguas residuales, aguas subterráneas, agua potable, estiércol, suelo y otras matrices ambientales a nivel mundial. Los fármacos más encontrados en el agua son los calmantes del dolor y los antibióticos diclofenaco, Ibuprofeno, Carbamazepina, sulfametoxadol, naproxeno (Gwynne Lyons, 2014).

En la ecología-mundo capitalista la concentración y centralización del capital farmacéutico en unos pocos monopolios que controlan el mercado es la tónica.

Existe evidencia científica de que incluso concentraciones bajas de productos farmacéuticos en el medio ambiente tienen efectos nocivos en la vida animal y vegetal, con efectos que incluyen: insuficiencia renal en aves, deterioro de la reproducción en peces o inhibición del crecimiento de ciertas especies acuáticas. Para los humanos se estudia si la contaminación del agua y el suelo con basura farmacéutica afecta la producción de alimentos y el agua potable y sus posibles efectos en la creación de resistencia a los antimicrobianos o antivirales en la flora intestinal humana haciendo que los antibióticos y antivirales sean cada vez menos eficaces.

Con la privatización de los sistemas de salud en el mundo los monopolios farmacéuticos controlan el tipo de medicina que se ofrece a los pacientes, encareciendo y estratificando el acceso a medicamentos y recibiendo gruesas sumas de dinero de los contribuyentes de los sistemas de salud y de los gobiernos que financian los planes de Investigación y Desarrollo de estos monopolios, orientados a nichos de ganancia y no a atender las tendencias mundiales de salud. Esto explica que si bien en las últimas dos décadas se presentaron una serie de epidemias que se han cobrado miles de vidas (Sars-CoV-1, Mers, Zika, Ébola, etc.), hasta antes de 2019 solo se produjo la vacuna para el ébola, debido a que los monopolios farmacéuticos vieron estas epidemias como mercados reducidos de baja rentabilidad, de hecho, las dos vacunas contra el ébola fueron producidas por el Instituyo Gamaleya de Rusia. Para el capitalismo producir vacunas que curen enfermedades con dos o tres dosis no resulta rentable, el negocio es producir medicamentos para que los pacientes controlen la enfermedad durante largos periodos de tiempo.

Los monopolios farmacéuticos y la vacuna contra el virus Sars-CoV-2

La producción de vacunas para los coronavirus emergentes en las últimas dos décadas creó un importante campo de investigación de vacunas, pero esto no se tradujo en la creación de vacunas para inmunizar a la población, debido a los altos costos de su producción y a que los monopolios farmacéuticos temieron incursionar en un campo inestable que no tenía un mercado asegurado. Desde 2000, los gobiernos imperialistas han invertido miles de millones en la investigación del coronavirus, pero nunca se produjo una vacuna contra SARS o el MERS porque monopolios como Pfizer, Merck, GlaxoSmithKline [GSK] y Sanofi, no vieron suficientes ganancias potenciales en la lucha contra los coronavirus. Daniel Boffey, periodista de The Guardian (2020) señala que en 2017 los monopolios se opusieron a un programa de investigación en vacunas contra porque no les resultaba suficientemente atractivo

La pandemia de la Covid-19 se expandió aceleradamente y los precarios sistemas de salud pública, la inicial reticencia de los monopolios a investigar tempranamente una vacuna y la pobreza que trajo las cuarentenas capitalistas que exponen a los pueblos a la infección para salvar al capital, han generado más de un millón de muertes y cerca de 100 millones de personas infectadas por el coronavirus.

Solo cuando los monopolios vieron una oportunidad de negocio, con recursos públicos mundiales dispuestos a financiar la producción y compra de la vacuna y un gigantesco mercado de usuarios, que decidieron participar activamente en la producción de miles de millones de vacunas, y, a la vez lavar su imagen de capitalistas desalmados, como han sido expuestos por periodistas y películas.

La velocidad en la producción de la vacuna no se debió a la brillantez de los monopolios. Una combinación de fondos públicos y estudios previos de universidades sobre los coronavirus hicieron posible esto. Según Stephen Buranyi en el diario New York Times (2020). Pfizer que se precia de decir que rechaza el dinero público para mantener la independencia, se asoció con la alemana BioNTech, una empresa que recibió más de 440 millones de dólares en fondos del gobierno federal alemán. Moderna, creada por profesores universitarios estadounidenses y una financiera de riesgo en 2010, ha recibido alrededor de 2.5 mil millones en investigación federal y financiamiento para suministros como parte del programa Operation Warp Speed ​​del gobierno. También la alianza de la Universidad de Oxford y AstraZeneca se base en fondos públicos.

La velocidad en la producción de la vacuna no se debió a la brillantez de los monopolios. Una combinación de fondos públicos y estudios previos de universidades sobre los coronavirus hicieron posible esto.

Las vacunas creadas por los monopolios farmacéuticos se rigen por las leyes de la economía capitalista, derechos de propiedad y patentes, estas últimas les otorgan derechos exclusivos para fabricar y vender sus medicamentos durante 20 años, impidiendo el suministro de versiones genéricas más baratas.

La vacuna rusa Sputnik V, creada por el Instituto Gamaleya, una empresa estatal rusa, ha podido ingresar al mercado occidental debido a la alianza buscada por Putin con la inglesa AstraZeneca. Y los chinos, la empresa, de economía mixta, Sinopharm produjo la vacuna CoronaVac que está siendo comprada por numerosos países del sur global.

En la distribución global de vacunas está imperando la ley del mercado. Las personas potencialmente vacunables deben recibir varias dosis para reforzar las defensas, así que esto impulsó el acaparamiento global de los mercados de futuros. Las potencias del norte global que representan solo el 14% de la población mundial, han comprado hasta el 53% de las vacunas más prometedoras hasta ahora, todas las dosis de Moderna y el 96% de Pfizer / BioNTech. Pese a las promesas de que la vacuna será universal este 2021 solo el 18% de la población mundial tendrá acceso a la vacuna, según lo denuncia People’s Vaccine Alliance (Oxfam, 2020). La UE, Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Japón, Suiza, Australia, Hong Kong, Macao, Nueva Zelanda, Israel y Kuwait han adquirido el 53% de estas dosis potenciales, y Canadá ha comprado lo suficiente para vacunar cinco veces a su población.

Los monopolios han fijado valores diferenciales de las vacunas. La más cara es la de Moderna, que anuncia efectividad del 95%, con un costo de 25 dólares por unidad. La de Johnson & Johnson por valor de 20 dólares. Pfizer-BioNTech, con menor efectividad tendrá un costo de 19 dólares. La de AstraZeneca-Oxford saldrá a 2,8 dólares (Cristian Acosta, 2021). La Sputnik V, con una efectividad del 95% tiene un costo de 10 dólares y la china Sinovac, 22 dólares.

La idea de la vacuna contra la Covid-19 como un bien común no es sinónimo de abogar por la universalización de las dosis para todas las personas. Hasta la fecha, algunas personas de las miles de vacunadas han fallecido, esto implica la exigencia del derecho a la mejor información posible por parte de cada gobierno y de las mismas empresas sobre los casos en que no debería aplicarse a determinadas personas.

Referencias

Cristian Acosta, 2021. El panorama global de las dosis y los precios de las vacunas contra el virus covid-19. La República, https://www.larepublica.co/globoeconomia/un-vistazo-al-panorama-global-de-las-dosis-y-los-precios-de-vacunas-contra-el-covid-19-3108081

Daniel Boffey, 2020. Exclusive: big pharma rejected EU plan to fast track vaccines in 2017. The Guardian. https://www.theguardian.com/world/2020/may/25/exclusive-big-pharma-rejected-eu-plan-to-fast-track-vaccines-in-2017

Stephen Buranyi, 2020. Big Pharma Is Fooling Us. Heroic work went into the development of the coronavirus vaccines. But that doesn’t mean this industry deserves your affection. https://www.nytimes.com/2020/12/17/opinion/covid-vaccine-big-pharma.html

Gwynne Lyons, 2014. PHARMACEUTICALS IN THE ENVIRONMENT: A GROWING THREAT TO OUR TAP WATER AND WILDLIFE. https://www.chemtrust.org/wp-content/uploads/CHEM-Trust-Pharma-Dec14.pdf

Oxfam, 2020. Activistas de todo el mundo advierten que 9 de cada 10 personas en los países pobres no tendrán acceso a la vacuna contra la Covid-19 el próximo año. https://www.oxfam.org/es/notas-prensa/activistas-de-todo-el-mundo-advierten-que-9-de-cada-10-personas-en-los-paises-pobres

Carmen Luisa Suárez Larreinaga y Denis Berdasquera Corcho, 2000. Enfermedades emergentes y reemergentes: factores causales y vigilancia. Revista Cubana de Medicina General Integral, v. 16, No. 6, http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-21252000000600011

Próximamente, tercera y última parte: La vacuna en la Colombia del subpresidente.

Algunos comentarios impopulares sobre la salida de Ángela María Robledo de la Colombia Humana

0

 Dice la canción de la agrupación Mägo de Oz No todo es blanco o negro, es gris. Todo depende del matiz (…), todo, hasta la renuncia de Robledo de la Colombia Humana. A continuación, voy a presentar algunos comentarios absolutamente impopulares, pero que me atrevo a compartir porque pueden aportar al debate, pues considero que la discusión política debe ir más allá de la posición política. En ese sentido, creo que la cuestión es más compleja que afirmar «estoy con Ángela María Robledo y en contra de Petro» o «estoy con Petro y en contra de Ángela María Robledo».

Sobre la Colombia Humana

1. Por una parte se encuentran las posiciones machistas, violentas y cerradas que orbitan la figura de Hollman Morris y creen que la política se divide entre quienes apoyaron su candidatura a la alcaldía y quienes se distanciaron por ser personas “tibias”, insisto, según ellos, y sin reconocer que esta era considerada antidemocrática, inviable y poco ética. Este sector acostumbra atacar el feminismo por redes sociales. En sus comentarios asocia a los feminismos con el centro y así descalifican a las mujeres que nos declaramos feministas.

En este sector también se encuentra un grupo que habla de algo denominado “feminismo popular” sin precisar muy bien de qué se trata, que descarta la teoría feminista, y rechaza a las intelectuales o a las mujeres que se encuentran en la academia, tildándolas de “burguesas” o representantes del “feminismo burgués”; además defienden, con argumentos machistas o con ideas simplificadas y descontextualizadas del feminismo, prácticas violentas y pedagogías de la crueldad que obedecen a mandatos de masculinidad.

Existe también un sector que esta juicioso estudiando sobre teorías feministas, que creen en el proyecto de la Colombia Humana y es atacado de manera permanente por ese «feminismo popular», valdría la pena prestarle más atención a Juventud Humana, Género y Diversidades.

2. Parece que Gustavo Petro no tiene mucho conocimiento sobre feminismos ni mucho interés en indagar en ellos, pese a su evidente curiosidad intelectual en múltiples temas, y que está a gusto siendo un hombre de su época. A su vez ha desatendido los llamados de atención, reuniones y solicitudes de las mujeres feministas, distintas a quienes orbitan la figura de Morris, para avanzar en la comprensión de la teoría feminista y su inclusión en la Colombia Humana ya contemplada en el programa. Tampoco demuestra mayor interés en tratar de entender qué es eso del feminismo y lo ve lejano de sus banderas políticas, cuando éste en realidad alimenta y profundiza la democracia y la paz con justicia social.

3. También es cierto que Gustavo Petro con algunos retuits a cuentas violentas, comentarios desafortunados e intervenciones desde el desconocimiento, le da alas a este sector que en muchos casos reniega de la academia y de la importancia de la formación para participar en la arena política, lo que además es absolutamente contradictorio, pues Petro es un hombre estudioso.

4. Parece que Petro no dimensiona aún lo que pasa en las redes sociales y la gravedad del fortalecimiento del machismo entre sus seguidores y cómo este se aleja sustancialmente de la política de la vida y la política del amor, en tanto este comportamiento y los mensajes que difunde, no promueve un diálogo tranquilo y argumentado, tiende a justificar las violencias contra las mujeres y asume un tono legalista que reniega del trasfondo ético de las posiciones y actitudes en política, llevando a que personas afines a la Colombia Humana que plantean críticas abiertamente, se sientan hostigadas e intimidadas para volver a exponer sus ideas.

Sobre Ángela María Robledo

5. Es importante tener varias cosas en cuenta de Robledo. Como es bien sabido, viene de los Verdes y como congresista de ese partido, se destacó por su disciplina, por ejemplo, sacó adelante leyes como la 1719 del 2014 para combatir la impunidad en casos de violencia sexual en el marco del conflicto armado, y también que garantizan los derechos de las mujeres. Impulsó el desarrollo de la Ley 1413 de 2010 sobre el uso del tiempo y el desarrollo de las bases del Sistema Nacional de Cuidado, temas absolutamente relacionados con el feminismo y que significan un avance importante en los derechos de las mujeres en Colombia.

6. Fue una de las mujeres que al interior de la Colombia Humana impulsó el impedimento moral de apoyo a Hollman Morris por las denuncias que cursaban en su contra, dejando muy claro que lo personal es político, siendo consecuente con el feminismo.

7. Por otra parte, hay que decir que Ángela María Robledo nunca se fue completamente de la Alianza Verde, lo que es apenas lógico, su carrera política la hizo en ese partido, de la mano de Antanas Mockus. La conexión era evidente con su permanente respaldo a Claudia López, del que me atrevo a decir:

– Fue mucho más allá del obvio y entendible impedimento moral de apoyar a Morris, que argumentó de forma clara durante la campaña a la alcaldía. 

– Y fue mucho más allá del acuerdo programático de mujeres que impulsó en la campaña a la alcaldía, un acuerdo, que cabe decir, fue incumplido de entrada por López, al proponer a una mujer no feminista en la Secretaría de la Mujer.

8. Esta cercanía se ha hecho más clara con el paso del tiempo, por ejemplo, mientras en el Concejo de Bogotá eran adelantados debates de control político por parte de sus copartidarias, Robledo hacía cariñosos llamados de atención a la descuidada y agresiva ‘ciudad cuidadora’; aplaudía efusivamente a la alcaldesa en sus frases y promesas vacías, o ahora con el improvisado y poco ético manejo de la pandemia, retuitea a la alcaldesa sin cuestionar, por ejemplo, lo que ha criticado el gremio médico de situar la nueva cepa como el argumento para legitimar la cuarentena estricta, ocultando la responsabilidad en el aumento de contagios del mes de diciembre, en el que no hubo controles ni una pedagogía efectiva para la compra en el comercio; o los contagios por las aglomeraciones en TransMilenio.

Además, mantuvo un bajo perfil en temas relacionados con la agenda de la Colombia Humana, como el metro subterráneo, el hospital San Juan de Dios o la financiación de lo privado con recursos públicos, con la habilitación de un pabellón de Corferias para recibir pacientes.

9. También es curioso que Robledo insiste en no estar dispuesta a seguir patriarcas, refiriéndose a Petro, pero sigue casi fielmente a Mockus, patriarca del centro neoliberal y promotor del Escuadrón Móvil Antidisturbios.

10. Es paradójico que una mujer que citó en los debates a la presidencia a Arturo Escobar y sus críticas al desarrollismo, que nos hizo pensar que quería en realidad la construcción de un gobierno alternativo, respalde sin chistar a quien creó al Esmad, a quien apoyó la envalentonada a la policía por medio del nuevo Código de Policía, a quien avala y justifica la represión; en un partido que es abiertamente cercano a un exgobernante que tuvo vínculos con un nefasto proyecto desarrollista [Hidroituango], y a un exalcalde que restringió el derecho a la ciudad, para hacer de este un privilegio de las grandes constructoras destructoras de humedales, responsables de desplazamientos internos y desalojos de familias pobres. 

Lo cierto es que fue bonito mientras duró. Queda esperar que Gustavo Petro reflexione sobre la importancia de los feminismos que incomodan y tensionan realmente la estructura patriarcal, de lo nocivo que es el machismo y las graves consecuencias que puede traer a su proyecto político y que la cuota electoral femenina, si bien es un paso importante, no es suficiente para que un movimiento se denomine feminista. Y que Ángela María Robledo reflexione sobre ese proyecto alternativo que realmente quiere y qué tan alternativo lo quiere, que ambos aprendan de sus errores y que vean más allá de su nariz, para seguir en la línea de Mägo de Oz.

Es común en la izquierda y los proyectos alternativos que enarbolan la crítica a los discursos y al sistema imperante, como una de sus principales características, criticar la crítica al interior de las organizaciones, movimiento o partidos al considerarla como un síntoma de debilidad que favorece a la derecha. De esta forma van quedando heridas sin sanar que solo contribuyen a agudizar las diferencias. Este artículo se inscribe entonces, en la perspectiva que hace de la crítica un instrumento para fortalecer proyectos de cambio.

Para finalizar y como no soy hipócrita, ni poso de una falsa neutralidad, escribo estas palabras bajo la firme convicción que para que Colombia se democratice en los planos económico, social, político y cultural, desde una perspectiva ambiental, es necesario que la unidad que se logre construir sea con la fuerza del programa de Colombia Humana, que no es un paño de agua tibia, como la propuesta desarrollista y neoliberal del centro político.

Tras 7 meses de protesta trabajadores de los oleoductos de Ecopetrol alcanzan acuerdo con la empresa

0

18 de enero de 2020 El sector sindicalizado en la Subdirectiva Única del Oleoducto -Unión Sindical Obrera- SUO-USO que venía adelantado una protesta desde el 25 de junio de 2020, encabezada por dos dirigentes sindicales encadenados en el monumento ubicado frente a la sede principal de la empresa en Bogotá, alcanzaron un acuerdo que permite el respeto de los derechos laborales consignados en la convención colectiva, “conquistada por las luchas de los obreros petroleros en la historia la USO”, como sostienen los trabajadores.

La empresa Ecopetrol ha venido delegando sus funciones en una serie de empresas subsidiarias entre las que se encuentra CENIT S.A.S, que posee el 82% de la capacidad de transporte de petróleo y el 100% de la capacidad de transporte de productos como la gasolina y el diésel, por medio de oleoductos y poliductos. La protesta había iniciado contra las posibilidades de privatización de CENIT y Ecopetrol por parte del gobierno nacional, por medio del decreto 811, que fue derogado por la Corte Constitucional luego de la presión ejercida por este y otros sectores del movimiento sindical y por diversos congresistas como Wilson Arias y Luis Fernando Velasco.

A su vez, la SUO-USO se oponía a un traslado de nómina de los trabajadores de los oleoductos que trabajaban directamente con Ecopetrol hacia la filial Cenit, sin tener en cuenta la convención colectiva. Es por este motivo que el sindicato demandaba la figura de «sustitución patronal», con la que podrían sostener la convención colectiva y a su vez, continuar con el reconocimiento sindical, siendo esta una condición indispensable para la organización de una futura oposición a nuevas iniciativas privatizadoras promovidas desde las altas directivas de la empresa, según explican los comunicados de la Subdirectiva Única del Oleoducto-Unión Sindical Obrera.

El comunicado emitido por la organización de trabajadores tras la consecución del acuerdo, sostiene que fueron alcanzados tres objetivos: “1) La ejecución de la Sustitución Patronal legal y con ello el reconocimiento de nuestros actuales contratos de trabajo con Ecopetrol SA por la nueva empresa CENIT SAS 2) El reconocimiento por Ecopetrol y Cenit de su obligación sobre la Convención Colectiva USO – Ecopetrol y 3) El reconocimiento y la existencia de la USO Subdirectiva Única de Oleoductos”.

Sumado a lo anterior, en el comunicado manifiestan que “El acuerdo también significa un acumulado para que la USO agite en todo el país y como bandera permanente la lucha al interior del Grupo Empresarial Ecopetrol por la exigencia de que la Convención Colectiva USO Ecopetrol se aplique a todos los trabajadores de las 29 empresas filiales actuales y las nuevas que se creen. De esta forma anticiparse a las presiones que sabemos ya se están dando a los trabajadores de las refinerías de Cartagena, campos petroleros del sur del país, refinería de Barrancabermeja y que se extenderán por todo Ecopetrol, para que se renuncie a ser trabajadores de Ecopetrol S.A y con ello convertirse en trabajadores de las filiales, pero como lo intentaron en los oleoductos, Sin Convención USO – Ecopetrol”.

En ese sentido, los trabajadores calificaron el acuerdo como una victoria para la SUO-USO y para el movimiento sindical al demostrar que la organización sindical es necesaria y útil para la defensa de los derechos de las y los trabajadores y para la defensa del patrimonio nacional.

Hay un alto riesgo de violanción de derechos humanos en el nuevo decreto que regula la protesta social

0

18 de enero de 2021. Las organizaciones de la sociedad civil como la Comisión Colombiana de Juristas – CCJ, el Comité de Solidaridad con los Presos Políticos – CSPP, y Dejusticia, firmaron un comunicado conjunto en el que manifiestan preocupaciones frente al decreto 003 del 5 de enero de 2021, con el que el Gobierno “pretende cumplir con las órdenes de la Corte Suprema de Justicia sobre el derecho fundamental a la protesta social”, luego de la tutela que ganaran dichas organizaciones debido al abuso de autoridad de la fuerza pública en las movilizaciones de 2019, con el caso paradigmático del homicidio del joven manifestante Dilan Cruz, a manos del Escuadrón Móvil Antidisturbios de la Policía Nacional. 

Algunas de las preocupaciones señaladas en el comunicado fueron la negativa del Gobierno Nacional de incluir regulaciones mucho más específicas en el ejercicio de la Fuerza Pública en el marco de la protesta social o el rechazo a que “organismos externos a la Policía revisen las fichas académicas que sirven para la formación y capacitación de los funcionarios de policía, así como la posibilidad de que organizaciones de la sociedad civil [como organizaciones de derechos humanos] tengan participación en los Puestos de Mando Unificado” que se establecen en los días de convocatoria de protesta social masiva.

Reproducimos a continuación la totalidad del comunicado:

Cinco preocupaciones sobre el decreto que reglamenta el uso de la fuerza pública en las manifestaciones sociales

Bogotá D.C., 14 de enero del 2021. Las organizaciones abajo firmantes, interesadas y apoderadas de personas víctimas de violencia policial en el marco del Paro Nacional del 2019, instauramos una acción de tutela con el fin de que se protejan los derechos fundamentales a la protesta, vida, integridad personal, libertad de expresión, debido proceso, entre otros​. A partir de esa tutela, la honorable Corte Suprema de Justicia profirió la sentencia ​STC-7641-2020 del 22 de septiembre del 2020. Este fallo ordenó al Presidente de la República convocar una Mesa de Trabajo para reestructurar las directrices sobre uso de la fuerza en manifestaciones y expedir un “Estatuto de Uso, Reacción y Verificación de la Fuerza”.

Entre el 14 de octubre y el 28 de diciembre de 2020 hicimos presencia en la Mesa de Trabajo convocada por el Gobierno para dar cumplimiento a la sentencia en mención.

Durante nueve semanas, la ciudadanía y los accionantes , discutieron y analizaron  con los representantes del Gobierno un conjunto de hechos sobre la actuación de las autoridades de Policía en manifestaciones públicas, además de las acciones que aquellas deben observar en etapas preventivas, concomitantes y posteriores al desarrollo de las manifestaciones.

Sin embargo, varios puntos de gran importancia no fueron tenidos en cuenta para una adecuada y efectiva reglamentación que limite la actuación policial y evite excesos en su labor de atención a manifestaciones públicas. Esta debe procurar una garantía real del derecho fundamental a la protesta social y la protección a la vida, integridad personal, libertad de expresión y debido proceso en el marco del ejercicio de este derecho. A continuación explicamos  algunos de estos disensos:

1) Los y las accionantes rechazamos que el Gobierno, a lo largo de las discusiones de la Mesa de Trabajo, ​desestimara de plano cualquier posibilidad de que se revisaran las directrices de uso de la fuerza vigentes con fines de reestructuración​, como lo ordenó la Corte Suprema de Justicia. A nuestro juicio, estas directrices resultan insuficientes y permisivas para el abuso de la fuerza. Entre dichas directrices se encuentran las Resoluciones 2903 y 3002 de 2017, expedidas por el Director General de la Policía Nacional, donde se establecen pautas generales sobre el ​uso de armas de letalidad reducida y sobre la atención en manifestaciones​. Estas reglamentaciones, que configuran el marco operacional que posibilitó la brutalidad policial durante el Paro Nacional de 2019 y durante las movilizaciones de 2020, no fueron cuestionadas ni revisadas. La negativa férrea del Gobierno invisibiliza los hechos de violencia evidenciados por la Corte Suprema de Justicia, que dan cuenta de una intervención sistemática, arbitraria y violenta de la fuerza pública sobre la manifestación pública y pacífica.

2)  Rechazamos que el Gobierno no admitiera la posibilidad de redefinir algunos elementos de importancia para una adecuada prevención de actuaciones arbitrarias por parte de la Policía en atención a manifestaciones. En este punto nos referimos a la posibilidad de que ​la ciudadanía y organismos externos a la Policía revisen las fichas académicas que sirven para la formación y capacitación de los funcionarios de policía​; así como la posibilidad de que organizaciones de la sociedad civil tengan participación en los Puestos de Mando Unificado que se convocan con el fin de coordinar la actuación institucional para la conservación del orden público en las manifestaciones sociales, como lo permite el Decreto 563 de 2015 de la Alcaldía Mayor de Bogotá.

3)  Confirmamos a su vez que en la Mesa de Trabajo no se llegó a un consenso sobre la necesidad de una regulación clara, estricta y restrictiva del papel de las ​Fuerzas Militares​ de manera previa y posterior al desarrollo de manifestaciones.

4)  En la Mesa de Trabajo encontramos obstáculos para la inclusión del ​respeto a la misión periodística y a la labor de documentación en los casos específicos donde se presentan focos de violencia. Si bien quedó incluida una disposición de respeto transversal en las acciones previas, no hubo consenso por parte del Gobierno Nacional en la inclusión de este deber de respeto en el artículo de los focos de violencia, a pesar de haber advertido que en este escenario concreto es donde se materializan gran parte de las agresiones a la prensa en las manifestaciones.

5)  Por último, rechazamos que el Gobierno Nacional se opusiera a la inclusión de criterios ciertos, claros y completos para limitar la realización de ​capturas, traslados por protección y traslado para procedimiento policivo durante el desarrollo de manifestaciones, y la posibilidad de que las organizaciones de derechos humanos podamos ejercer una labor de verificación de la integridad personal de los sujetos de estas medidas.

Estos aspectos, que consideramos centrales para una adecuada regulación del uso de la fuerza en garantía del derecho fundamental a la protesta resultan ser indispensables para dar cumplimiento integral a las órdenes impartidas por la Corte Suprema de Justicia.

Vemos con preocupación que esta nueva reglamentación sea una declaración de principios que en lo operativo no modifica sustancialmente ningún aspecto de la actuación de la Policía Nacional en manifestaciones​, la cual a lo largo del 2020 continuó siendo arbitraria y desproporcionada. Asimismo, denunciamos que la actitud del Gobierno en lo atinente a su férrea oposición de discutir y debatir estos temas, a la luz de las recomendaciones internacionales y de instancias judiciales, resulta ser una grave restricción del derecho a la participación de las personas y organizaciones que acudieron a la Mesa de Trabajo.

La sociedad colombiana necesita de manera urgente una regulación del uso de la fuerza en las manifestaciones públicas. Esta debe ser compatible con los derechos a la participación en asuntos públicos, la libertad de expresión y la libre circulación de las ideas, especialmente las disidentes, que a lo largo de la historia política del país han sido excluidas y estigmatizadas.

Asociación Red de Defensores y Defensoras de Derechos Humanos – DH Colombia Humanidad Vigente Corporación Jurídica

Colectivo de Abogados “José Alvear Restrepo” – CAJAR

Comisión Colombiana de Juristas – CCJ

Comité de Solidaridad con los Presos Políticos – CSPP

Douglas Lorduy Montañez

Dejusticia

Fundación para la Libertad de Prensa – FLIP 

La Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular

La red de derechos humanos del Suroccidente colombiano “Francisco Isaias Cifuentes” La Coordinación Social y Política Marcha Patriótica

María Angélica Prada

Tipos de onvres según su participación en publicaciones sobre feminismos

0

Las redes sociales se han configurado como un espacio amplio en el que cualquier persona puede dar su opinión sobre lo que sea, en muchos casos desde el desconocimiento, los prejuicios, o un sentido común desprovisto de toda lectura o revisión sobre el tema. La verdad es que son pocas las opiniones realmente informadas que nutren un debate. En este artículo voy a proponer una categorización de las opiniones desinformadas sobre las publicaciones relacionadas con los feminismos, que son realizadas por una especie de criaturas que creen poseer la verdad absoluta, a las que denominaré ‘onvres’. Es preciso aclarar que los tipos no son excluyentes entre sí, por lo que un mismo «onvre» puede representar varias de estas características a la vez:

El educador: es el que «explica» por qué los feminismos “están mal”, en sus comentarios nunca faltan citas descontextualizadas de Friedrich Nietzsche o de Arthur Schopenhauer. Usa un lenguaje muy florido que parece más una lista de sinónimos y a veces lo que dice no tiene sentido.

El de la moda: al parecer es aquel que está pendiente de las últimas tendencias y cree que todo en la vida se define en las pasarelas, por eso cree que los feminismos son una moda y que además, ya pasaron de moda.

El consejero: es el que hace recomendaciones a la hora de protestar, por ejemplo, no rayar paredes, no arengar, no usar esas máscaras, o usar camiseta o blusa para no mostrar los senos.

El que pide respeto: después de referirse a las feministas como ‘feminazis’, se ofende si le responden.

El niño de las preguntas: normalmente hace preguntas tendenciosas que, de manera juiciosa, responden varias mujeres, sin embargo, no le son suficientes las respuestas y hace más y más preguntas que no van a ninguna parte.

El de la gran imaginación: se saca de la manga casos hipotéticos de mujeres agrediendo hombres y se inventa términos como ‘hombrecidio’.

El que vivió en un matriarcado: en sus argumentos nunca falta “yo sé lo que quieren las mujeres, porque me educaron mi mamá y mis tías”, acto seguido ataca el aborto, dice que las mujeres y los onvres ya son iguales, o que el feminismo no tiene sentido y que el patriarcado no existe.

El biólogo: es el que explica cómo el cerebro y el cuerpo de las mujeres fue diseñado para “dar el toque femenino”, cuidar, ser amadas y un poco tontas.

El víctima: es aquel onvre al que le ha pasado de todo según el post en el que comenta, en uno fue acosado por una mujer, en otro una mujer lo persiguió para golpearlo, en otro le escondieron los anticonceptivos.

El de las prioridades: le dice a las feministas que primero hay que tumbar el capitalismo y que «después vemos el resto».

El historiador: en sus comentarios habla de las olas del feminismo, sobre cómo el feminismo de la primera ola era el verdadero, incluso menciona algunas sufragistas y la fecha en la que la mujer empezó a votar en su país, para terminar diciendo que ya no es necesario el feminismo.

El pitoniso: es el que le dice a las mujeres que por ser feministas no van a ser felices, no encontrarán el amor y tendrán una vida de desdicha.

El aterrador: normalmente tiene una foto familiar en su perfil, en sus comentarios es absolutamente violento y seguramente también es así con las mujeres que lo rodean.

El de los enlaces: parece que tiene un documento de Word con enlaces de medios amarallistas, de vídeos descontextualizados y conferencias de Agustín Laje para “argumentar” en contra de los feminismos. Es común que publique noticias de una mujer que hizo algo horroroso, para responder a un post sobre feminicidios o violencia basada en género.

El caballero: es el que “ama a las mujeres”, “explica” que los onvres deben protegernos y velar por nuestro bienestar porque somos delicadas y débiles. Son frecuentes frases en su muro del tipo “detrás de cada gran hombre hay una gran mujer”.

El tesista: es aquel que pide fuentes. A primera vista, parece que quiere aprender, pero en realidad lo hace para sabotear, ya que es reiterativo en argumentos que ponen en evidencia su completo desinteres en revisar lo que se le sugiere.

El doctor: viene del mundo académico. Ataca a las feministas con cualquier tipo de insulto, aunque cuando es cuestionado, llama al «debate de altura». Al poner en evidencia que está implicado en casos de acoso o abuso, se queja por la «cancelación cultural» de la que es una supuesta víctima. Siempre aprovecha la asimertría de poder a su favor, y cuando esto es expuesto, lo niega o lo justifica.

El escritor: redacta párrafos interminables. Sus ideas son tan elaboradas y complejas que tiene que escribir muchos comentarios para justificar su machismo de manual.

¿Qué otros tipos de onvres incluirían en este listado?

Igual aquí aprovecho para compartir FeminisHKa, una sección de la Revista Hekatombe en la que divulga textos sobre la teoría social feminista y puede ser una primera aproximación a este mundo tan bonito de gafas violeta, democracia profunda y mucha paciencia.

Las vacunas deben ser un bien común de la humanidad. Parte I

0

Parte I. Ni herramientas geopolíticas, ni negocios del gran capital

En la ecología-mundo capitalista, las agresiones del capitalismo contra la naturaleza humana y no humana anclan la vida en el planeta, en las arenas movedizas de lo que  Ulrick Beck ha denominado sociedad global de riesgo; una etapa del capitalismo gobernada por el capital financiero, en la que la producción de riqueza está acompañada de la distribución del dolor y el malestar derivado de catástrofes, pandemias y desechos.

La actual pandemia generada por el virus SARS-CoV-2 se ha encargado de desnudar la lógica con la que el capitalismo organiza la expoliación de toda la vida en el planeta para maximizar la ganancia. La lógica destructiva y violenta de lo que Jason Moore llama  los siete baratos: naturaleza barata, dinero barato, trabajo barato, cuidado barato, comida barata, energía barata y vidas baratas, cuyos resultados se evidencian en el colapso climático, social, sanitario, ambiental, ético y político del mundo.

A continuación, propongo un análisis de las vacunas como un horizonte de disputa con la lógica de la ecología-mundo capitalista, por hacer de ellas un bien común de la humanidad.

La dialéctica de la vida en la ecología-mundo capitalista


Nuestros cuerpos son unidades [social y biológicamente construidas] interdependientes de los ecosistemas y los sistemas sociales, gobernados por la contradicción vida – muerte. A lo que llamamos el lapso vital es a un complejo proceso metabólico de construcción [homeostasis], destrucción [retroalimentación negativa] e intercambios, que permiten que los siete sistemas corporales: circulatorio-respiratorio, muscoesquelético, digestivo-excretor, nervioso y endocrino, reproductor y por último, inmunológico, se regeneren en medio del inevitable proceso de degeneración y transformación de nuestra materialidad biológica [incluido el pensamiento, los sentimientos, y nuestra red de relaciones sociales].

Nuestro sistema inmunológico está conformado por los glóbulos blancos, órganos como la piel, y la capacidad adaptativa del organismo para interactuar con los gérmenes [virus y bacterias], procesar información y convertirla en memoria corporal. El sistema inmunitario se fortalece con el ejercicio corporal, la buena alimentación, el control de la ansiedad y el sueño profundo. Condiciones que cada día son menos accesibles a millones de personas cuyas vidas son una pesadilla debido a la desigualdad y la explotación capitalista.

Lo que ha hecho el capitalismo es convertir las enfermedades en epidemias y pandemias, intensificar la velocidad del contagio e incrementar la frecuencia y diversidad de estos males.

Pero, debido a que la ecología-mundo capitalista viene desde hace seis siglos alterando especies y ecosistemas, los gérmenes tienen mayor probabilidad de mutar y encontrar en las poblaciones humanas huéspedes, cuyos sistemas inmunológicos no están preparados para el intercambio dialéctico, ya que la urbanización, la agricultura y ganadería capitalista, el extractivismo minero-energético y la intensificación del tráfico y tránsito de personas y bienes, altera las especies y arrasa o afecta de manera severa de bosques, glaciares, cuerpos de agua, en los que los gérmenes y otras especies convivieron con otras especies durante miles o millones de años.

Si bien, desde antes del capitalismo todas las sociedades enfrentaron enfermedades, lo que ha hecho el capitalismo, al realizar lo que Emmanuel Le Roy Ladurie entiende como la unificación microbiana del mundo, es convertir las enfermedades en epidemias y pandemias, intensificar la velocidad del contagio e incrementar la frecuencia y diversidad de estos males.

Para ayudar al sistema inmunológico a regular nuestro metabolismo, cada vez más desafiado por la ecología-mundo capitalista, se crearon las vacunas.

Vacunas y expropiación de saber

La narrativa occidental de la historia de la contradicción salud-enfermedad suele enfatizar que fue en la Europa ilustrada del siglo XVIII donde el médico inglés Edward Jenner experimentó con criados y vacas y creó la vacuna contra la viruela, dando paso a la virología y la epidemiología contemporáneas.

No pretendo desconocer el trabajo de Jenner, solamente discuto la narrativa occidental y la idea burguesa de que los descubrimientos científicos se deben a la genialidad de, casi siempre, hombres blancos adinerados asumidos como «personas excepcionales».

La virología ya existía en China en el siglo V antes de nuestra era común, así como en India y en el Imperio Otomano, mucho antes que en Europa. Particularmente el tratamiento de la viruela generada por el variola virus, se realizaba mediante la inoculación, vía respiratoria, de fragmentos de piel infectada por viruela, que fortalecía el sistema inmunológico. Estos tratamientos se intercambiaron a lo largo de la ruta de seda y por esa vía llegó a Europa. En 1700 Voltaire, en una de sus Cartas Filosóficas, se refirió a este procedimiento cuyo origen atribuyó a los alquimistas taoístas que vivían en las cuevas de la provincia de Sichúan.

… solamente discuto la narrativa occidental y la idea burguesa de que los descubrimientos científicos se deben a la genialidad de, casi siempre, hombres blancos adinerados asumidos como «personas excepcionales».

A lo largo del siglo XVIII, las élites ilustradas europeas promovieron la inoculación, pero se enfrentaron a debates de orden moral, como el rechazo a un sistema médico nacido en países bárbaros, y de orden científico, por los temores a que el método propagara la enfermedad. Así que el trabajo de Jenner de finales de esa centuria no se hizo en el vacío, sino que hizo parte de un programa de investigación, cooperación e intercambios de conocimiento y espiritualidades que terminarían por dar origen a la expropiación y acumulación de la ciencia en la cúspide social de la ecología-mundo capitalista.

Partiendo del método de inoculación, Jenner agudizó sus sentidos de observación. Se dio cuenta que una variante de la viruela se presentaba en las vacas y que los trabajadores del ordeño eran resistentes a la viruela humana, quienes sostenían que nunca tendrían las marcas de la viruela porque ya habían tenido la viruela bovina. Así que en 1796 experimentó con el hijo de uno de sus trabajadores, el niño James Phipps de ocho años, en perfecto estado de salud. Tomó pus de una ordeñadora de su hacienda que tenía viruela bovina y lo introdujo en los dos brazos del niño. Durante 9 días James tuvo fiebres y pústulas en sus brazos, pero no presentó otras dificultades. Al mes siguiente Jenner lo volvió a infectar con pus de un enfermo humano de viruela y el niño sobrevivió. Jenner se llevó los créditos, confirmó las aseveraciones de sus trabajadores, se apropió de sus saberes y con los años recibió el reconocimiento por su descubrimiento. Jenner acuñó el término «vaccination», vacunación, a partir del latín vaccinus que significa vaca.

Pese a las resistencias a vacunarse por el temor religioso a que el sagrado cuerpo humano fuera invadido por partes de vacas y los humanos resultaran con cuernos y ubres, durante el siglo XIX las potencias colonialistas construyeron robustos sistemas de salud para garantizar su expansión sobre África, Asia y Oceanía. Napoleón Bonaparte fue uno de los primeros en vacunar a todo su ejército, como parte de su proyecto expansionista.

Así, en términos médicos, por vacuna se entiende todo tipo de preparación con base en antígenos [toxoides, bacterias, virus atenuados, muertos o realizados por ingeniería genética y otras tecnologías], que se administran a las personas para generar inmunidad activa y duradera contra una enfermedad, estimulando la producción de defensas. Se trata de activar el sistema inmunológico para que cree anticuerpos sin que el organismo infectado desarrolle la enfermedad peligrosamente.

Las vacunas deben ser un bien común de la humanidad. Ni herramientas geopolíticas, ni negocios del gran capital | Parte II.

Las vacunas deben ser un bien común de la humanidad. Ni herramientas geopolíticas, ni negocios del gran capital | Parte III.

Sobre la guerra, una reflexión de Estanislao Zuleta

0

Sobre la guerra fue el título que recibió el registro de las respuestas dadas por el intelectual colombiano Estanislao Zuleta (1935-1990) a una serie de preguntas sobre el conflicto, la guerra y las posibilidades de la paz en Colombia, formuladas por la dirección de la revista “La Cábala”. Años después, el compilado fue publicado en los libros “Sobre la idealización en la vida personal y colectiva”; “El Elogio de la dificultad y otros ensayos”; y en otras publicaciones como revistas y periódicos.

Las palabras pronunciadas por Zuleta tienen vigencia por la dinámica armada el país, y por la importancia de construir democracias más sólidas que asuman el tratamiento adecuado del conflicto social como un dinamizador de la participación, la pluralidad y la complejidad de las relaciones humanas.

_______________________________________________________________________

Sobre la guerra

1.

Pienso que lo más urgente cuando se trata de combatir la guerra es no hacerse ilusiones sobre el carácter y las posibilidades de este combate. Sobre todo no oponerle a la guerra, como han hecho hasta ahora casi todas las tendencias pacifistas, un reino del amor y la abundancia, de la igualdad y la homogeneidad, una entropía social. En realidad la idealización del conjunto social a nombre de Dios, de la razón o de cualquier cosa conduce siempre al terror; y como decía Dostoievski, su fórmula completa es “Liberté, egalité, fraternité… de la mort”. Para combatir la guerra con una posibilidad remota, pero real de éxito, es necesario comenzar por reconocer que el conflicto y la hostilidad son fenómenos tan constitutivos del vínculo social, como la interdependencia misma, y que la noción de una sociedad armónica es una contradicción en los términos. La erradicación de los conflictos y su disolución en una cálida convivencia no es una meta alcanzable, ni deseable, ni en la vida personal – en el amor y la amistad- ni en la vida colectiva. Es preciso, por el contrario, construir un espacio social y legal en el cual los conflictos puedan manifestarse y desarrollarse, sin que la oposición al otro conduzca a la supresión del otro, matándolo, reduciéndolo a la impotencia o silenciándolo.

2.

Es verdad que para ello, la superación de “las contradicciones antinómicas” entre las clases y de las relaciones de dominación entre las naciones es un paso muy importante. Pero no es suficiente y es muy peligroso creer que es suficiente. Porque entonces se tratará inevitablemente de reducir todas las diferencias, las oposiciones y las confrontaciones a una sola diferencia, a una sola oposición y a una sola confrontación; es tratar de negar los conflictos internos y reducirlos a un conflicto externo, con el enemigo, con el otro absoluto: la otra clase, la otra religión, la otra nación; pero éste es el mecanismo más íntimo de la guerra y el más eficaz, puesto que es el que genera la felicidad de la guerra.

3.

Los diversos tipos de pacifismo hablan abundantemente de los dolores, las desgracias y las tragedias de la guerra y esto está muy bien, aunque nadie lo ignora; pero suelen callar sobre ese otro aspecto tan inconfesable y tan decisivo, que es la felicidad de la guerra. Porque si se quiere evitar al hombre el destino de la guerra hay que empezar por confesar, serena y severamente la verdad: la guerra es fiesta. Fiesta de la comunidad al fin unida con el más entrañable de los vínculos, del individuo al fin disuelto en ella y liberado de su soledad, de su particularidad y de sus intereses; capaz de darlo todo, hasta su vida. Fiesta de poderse aprobar sin sombras y sin dudas frente al perverso enemigo, de creer tontamente tener la razón, y de creer más tontamente aún que podemos dar testimonio de la verdad con nuestra sangre. Si esto no se tiene en cuenta, la mayor parte de las guerras parecen extravagantemente irracionales, porque todo el mundo conoce de antemano la desproporción existente entre el valor de lo que se persigue y el valor de lo que se está dispuesto a sacrificar. Cuando Hamlet se reprocha su indecisión en una empresa aparentemente clara como la que tenía ante sí, comenta: “Mientras para vergüenza mía veo la destrucción inmediata de veinte mil hombres que, por un capricho, por una estéril gloria van al sepulcro corno a sus lechos, combatiendo por una causa que la multitud es incapaz de comprender, por un terreno que no es suficiente sepultura para tantos cadáveres”. ¿Quién ignora que este es frecuentemente el caso? Hay que decir que las grandes palabras solemnes: el honor, la patria, los principios, sirven casi siempre para racionalizar el deseo de entregarse a esa borrachera colectiva.

4.

Los gobiernos saben esto, y para negar la disensión y las dificultades internas, imponen a sus súbditos la unidad mostrándoles, como decía Hegel, la figura del amo absoluto: la muerte. Los ponen a elegir entre solidaridad y derrota. Es triste sin duda la muerte de los muchachos argentinos y el dolor de sus deudos y la de los muchachos ingleses y el de los suyos; pero es tal vez más triste ver la alegría momentánea del pueblo argentino unido detrás de [el dictador] Galtieri y la del pueblo inglés unido detrás de Margaret Thatcher [primer ministra británica conocida por implementar un agresivo paquete de medidas neoliberales que agudizaron la situación de precariedad de la clase obrera de Gran Bretaña]*.

5.

Si alguien me objetara que el reconocimiento previo de los conflictos y las diferencias, de su inevitabilidad y su conveniencia, arriesgaría paralizar en nosotros la decisión y el entusiasmo en la lucha por una sociedad más justa, organizada y racional, yo le replicaría que para mí una sociedad mejor es una sociedad capaz de tener mejores conflictos. De reconocerlos y de contenerlos. De vivir no a pesar de ellos, sino productiva e inteligentemente en ellos. Que sólo un pueblo escéptico sobre la fiesta de la guerra, maduro para el conflicto, es un pueblo maduro para la paz.

______________________
* El autor se refiere a la guerra de las Malvinas de 1982, entre el Reino Unido y Argentina, cuando esta última se encontraba bajo la dictadura de la Junta Militar.  

El bajo aumento del salario mínimo afecta la economía nacional

0

La ciudadanía consciente y diversos  sectores sociales, sindicales y políticos manifestaron su indignación luego de hacerse conocido el decreto presidencial que aumentó en un 3.5% el salario mínimo legal vigente. 

El valor del salario será en el 2021 de $908.526, y el del subsidio de transporte será de $106.454. El aumento mensual será entonces de $30.723.

Estas fueron algunas de las reacciones:

Para el senador Wilson Arias, que se ha caracterizado por hacer un seguimiento permanente de las políticas económicas del gobierno nacional y por formular contra-propuestas económicas junto a escenarios académicos y sindicales, el bajo aumento del salario mínimo tendrá un impacto negativo en la economía nacional, al no incentivar el consumo, impidiendo el ciclo que fomenta una mayor demanda, con aumento de la productividad, generación de empleo y aumento de la oferta.

Como lo sintetizó para Revista Hekatombe, luego de ilustrar el caso con un ejemplo de la cotidianidad: “sin salario no hay consumo, sin consumo no hay empresas, sin empresas no hay empleo, sin empleo no hay salarios”. Sostuvo además que un aumento justo del salario mínimo tendría que acarrear a su vez otra serie de políticas que impliquen un control a las importaciones para el fortalecimiento de la empresa nacional; un respaldo estatal a la principal generadora de empleo: la micro, pequeña y mediana empresa; el abaratamiento del crédito, entre otras.

A su vez, señaló que estas medidas eran necesarias en el actual contexto de pandemia, en el que hay una caída de la demanda:

Y la banca privada ha sido una de las grandes beneficiadas por el gobierno nacional:

Como lo explica en el siguiente vídeo, también para Revista Hekatombe:

Un poquito de la visión y la historia del M-19

0

El 17 de enero de 1974 el Movimiento 19 de Abril se lanzó al estrellato. Días antes había publicado anuncios publicitarios en periódicos de circulación nacional: «Contra parásitos y gusanos… espere: M-19», «Falta de energía… inactividad? Espere: M-19», «Decaimiento… falta de memoria? Espere: M-19», «Ya llega. M-19».

Se trató de una sólida campaña de expectativa que culminaría con la recuperación de la espada de Bolívar. De nuevo, el mensaje y el símbolo fueron lo fundamental:

«BOLÍVAR, TU ESPADA VUELVE A LA LUCHA
‘No envainaré jamás la espada mientras la libertad de mi pueblo no esté totalmente asegurada’
Discurso pronunciado el 2 de enero de 1814
Simón Bolívar
Y la libertad no esta asegurada [afirma el M-19]. No existe. De México a la Tierra del Fuego, el obrero, el campesino, el trabajador, el estudiante, la mujer del pueblo, el indio…
(...) Su espada (...). Pasa a nuestras manos, a las manos del pueblo en armas. Y apunta ahora contra los explotadores del pueblo. Contra los amos nacionales y extranjeros. Contra ellos, los que la encerraron en museos, enmoheciéndola. Los que deformaron la idea del Libertador. Los que nos llamarán subversivos, apátridas, aventureros, bandoleros. Y es que para ellos este reencuentro de Bolívar con su pueblo es un ultraje, un crimen. Y es que para ellos su espada libertadora en nuestras manos es un peligro…»

Decía un fragmento del breve manifiesto que dejaron en la Quinta de Bolivar, en Bogotá.

Y así, apartándose de las ortodoxias y rituales que acompañan tradicionalmente a la izquierda, el EME llevó la comunicación política y la fuerza de lo simbólico a un nivel nunca antes conocido en el país.

Tres años después las bases sociales del partido gritarían en las calles del país: «Rojas, Perón y Allende, Latinoamérica está que prende».

Pero esta organización se venía gestando desde antes, con exintegrantes de las Farc insatisfechos con el énfasis rural de esa guerrilla, y en el seno de un partido nacionalista de arraigo popular: la Alianza Nacional Popular (ANAPO), encabezado por el General Rojas Pinilla y su hija María Eugenia Rojas, en el que se hablaba de un socialismo a la colombiana y se exaltaba «lo nacional», que históricamente había sido apropiado por las fuerzas de derecha y extrema derecha. En el plano internacional, la ANAPO simpatizaba con el peronismo y con el movimiento de países no alineados, a diferencia de las izquierdas que seguían al pie de la letra lo dispuesto por la Unión Soviética, China, Albania o Cuba.

El nombre del movimiento, 19 de Abril, fue elegido con el propósito de recordar el día en el que el régimen del Frente Nacional —conformado por las élites de los partidos Liberal y Conservador— perpetró el fraude electoral de 1970, en el que se impuso al candidato conservador Misael Pastrana —padre de Andrés Pastrana— como ficha para impedir el posible gobierno de la ANAPO. Tres años después las bases sociales del partido gritarían en las calles del país: «Rojas, Perón y Allende, Latinoamérica está que prende».

“todo ciudadano debe armarse como pueda» [frente al delito organizado]. El M-19 contestó sarcásticamente «… y lo hicimos!!”.

Tras una relación conflictiva con este partido, el M-19 se alzó en vuelo propio y empezó a ganar más y más reconocimiento con acciones polémicas y osadas. Por ejemplo, a fines de 1978, en plena presidencia cuasi dictatorial de Julio Cesar Turbay, la organización inició la excavación de un túnel que comunicaba una casa con el Cantón Norte del ejército.

La incursión por el túnel culminó con la sustracción de más de 5700 armas, a las 0 horas del 1 de enero de 1979. Días atrás el ministro de defensa, el General Luis Carlos Camacho Leyva, había dicho públicamente: “todo ciudadano debe armarse como pueda» [frente al delito organizado]. El M-19 contestó sarcásticamente «… y lo hicimos!!”.

También se ganaron el cariño barrial con acciones como el asalto y reparto de leche transportada en camiones pertenecientes a grandes empresas, como medida inmediata para enfrentar el hambre. En medio de estos operativos insurgentes, en 1985, agentes de la policía asesinaron extrajudicialmente a un grupo de jóvenes del M-19 en Bogotá.

Uno de los episodios oscuros fue el de la toma del Palacio de Justicia, sobre el que reposa una lamentable tergiversación de los hechos nutrida por los relatos difundidos en narconovelas, con los que se legitima la violenta y sangrienta retoma del Palacio realizada por el ejército. Al respecto invito a leer el artículo: «1985: la toma del Palacio de Justicia en contexto» también publicado en Revista Hekatombe.

El M-19 se reclamó como una organización nacionalista e hizo de la democracia real y la paz con justicia social sus principales consignas. Siempre buscó tener un lenguaje claro y directo, a tono con la cultura popular. Como diría Álvaro Fayad, uno de sus comandantes:

«Entonces no nos interesaba aportar nuevas teorías revolucionarias, ni novedosísimas ideas. No. Lo que nos interesaba más era encontrar esa nueva manera de luchar, de organizarse (...) de hacer la revolución del pueblo, es decir, de hacerla como es la gente de Colombia, sencilla, luchadora, alegre, descomplicada, con sentido del humor, mamagallista, sin carretas pesadas, gente que se le mide a las cosas cuando ve posibilidades de victoria… Y así como es el pueblo de Colombia, así es el M-19».

Jaime Bateman, el comandante máximo, lo diría también aunque en otras palabras:

«Y la revolución se hace para el pueblo, por eso tenemos que nacionalizar la revolución, ponerla bajo los pies de Colombia, darle sabor a pachanga, hacerla con bambucos, vallenatos y cumbias, hacerla cantando el Himno Nacional».

Y si bien insistían en la sencillez, como se puede corroborar en sus entrevistas y comunicados, esta no suponía una falta de complejidad en los análisis de contexto y coyuntura que hacían.

Con errores y aciertos, marcaron la pauta sobre la importancia de comprender y fundirse con los símbolos y lenguajes de la cultura popular, y de asumir una actitud pedagógica de la política, para evitar caer en el espíritu de secta y «alta cultura» que tiende a configurarse en las expresiones de izquierda.