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UDENAR: cuentos de democracia y autonomía

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Los regímenes de todo el mundo han impuesto casi como una regla general, en este periodo de la historia, la situación del Covid-19 como un método de imposición sistemático y ordenado cuyo objetivo fundamental es el recorte de libertades y derechos de las grandes mayorías. Recortar, diezmar o anular estas conquistas no puede tener otra lectura que entender que la sociedad capitalista es por esencia cada vez más reaccionaria, generadora de todo tipo de violencias, que necesita sostener en estos regímenes el estatus quo sobre la base de la muerte y a costa de un retroceso humano que durante siglos nos fue difícil conquistar.

Son ejemplos innegables de lo afirmado las nuevas formas de esclavitud, la sobreexplotación de recursos naturales, la profundización del machismo institucional y cultural, la consolidación de pseudogobiernos resguardados por leyes antidemocráticas, vejámenes de la naturaleza sobre la premisa de la acumulación del capital o la anulación del oponente por la fuerza institucional o extra-institucional. Esto sucede en cada rincón del mundo: de norte a sur, de oriente a occidente, estamos plagados del mismo mal.

Colombia no es la excepción, como súbdito del capital internacional replica con juicio la receta fascista en cada una de sus actuaciones, basta una ojeada a la legislatura pandémica reciente, a la masacre de hombres y mujeres líderes sociales, la protección a los poderosos, la militarización de la vida civil, la falta de audacia del Ministerio Publico para atender las denuncias por violencia de género que siguen engrosando la lista de feminicidios, el control estatal de cada brote de inconformidad como si los derechos fueran una peste más aguda que la misma pandemia, el exagerado control de aquellos escenarios donde pueda brotar cualquier expresión de libertad, por pequeña que sea, impulsada muchas veces por jóvenes universitarios como bastión de los estallidos sociales en nuestra tierra y en muchos países de Latinoamérica.

Pase seis años estudiando mi pregrado y dos más un posgrado en el área de educación, pertenecí al movimiento estudiantil, grite con entusiasmo cada una de sus consignas, abrace la esperanza cuando conquistamos grandes victorias y siempre me enorgulleció pertenecer a ese histórico levantamiento que ha hecho de la Universidad de Nariño, una de las mejores del país, a pesar de las circunstancias. Por eso es que veo necesario levantar la mirada con agudo interés hacia los hechos recientes, para entender qué sucede ahí, por qué ese ataque tan planificado, orquestado desde los partidos tradicionales para recortar derechos y libertades a un núcleo de pensamiento tan importante para los procesos organizados del campo social y popular de los nariñenses. No hacerlo permitiría que la situación por la que atraviesa la universidad se vea desvanecida por el afán de la rutina, en un contexto que no podía ser peor, pues la noticia sobre la violación de la democracia universitaria llega como regalo de fin de año.

La intención es que no pierda ni relevancia ni potencia la necesidad de no ceder ante un ataque tan perverso que en suma no es un acontecimiento local, sino una avanzada de la política nacional en referencia a la autonomía de la Universidad Colombiana.

Quizá sea bueno recordarles a los honorables consiliarios del Consejo Superior Universitario – CSU sobre todo a los del sector externo y quien se presta para esta jugada, que las victorias democráticas del Movimiento Universitario UDENARENCE le ha costado la vida a varios jóvenes activistas; no es un mero accidente que hayan aparecido agentes estatales y paraestatales individualizando a trabajadores, docentes y estudiantes, deslegitimando un proceso importantísimo que desconoce el derecho a elegir rector en la Universidad de Nariño, derecho que se hizo con la sangre de muchos; intentar borrar esto de un golpe sin considerarlo devela la verdadera esencia de su tarea que no es otra que la de servir a un gobierno de derecha en nuestro país, abrir las puertas a un escenario de menos democracia y autonomía y de más violencia y control en nuestro territorio.

A los hechos: la UDENAR era y se recalca, era la única universidad del país que podía elegir sus autoridades, esa es nuestra realidad, hoy con la decisión del consejo superior sigue siendo la política exterior quien decide el destino de la universidad, como sucede en otras partes del país. Quien elige rector, de facto le quita el derecho a elegir a más de trece mil estudiantes y ochocientos docentes. En una mañana el Gobernador Rojas y un grupo de profesores con apetitos individuales pasaron como hecho aislado, una rica y ejemplar tradición democrática, la historia deberá reconocerlos así, aun cuando sus discursos públicos intenten esconder esta acción, los hechos son contundentes y están documentados, impulsaron y ejecutaron un golpe violento al derecho universitario en Nariño, ejemplo para el país.

Un individuo que se reclame demócrata no puede ni siquiera considerar representar nada si de por medio está el sacrificio violento de derechos colectivos, eso es más bien propio de la mentalidad del dictador, del rey que ejerce mando sobre la base de la designación de un superior no legítimo, quien astutamente aprovechó las medidas de confinamiento de fin de año, la situación sanitaria, y la estigmatización y señalamiento a los jóvenes que hacen parte del movimiento estudiantil para liquidar un derecho electoral alcanzado hace años. Estas solo son evidencias de un estilo de Gobierno que solo crece y se endurece en la ausencia de la reacción colectiva para su defensa.

Cinco personas externas a la universidad se abrogaron el derecho a una decisión que no les corresponde, las intenciones políticas del Gobierno Duque aparecen legibles a través de la Representante de la presidencia de la Republica y la delegada del Ministerio de Educación en este espacio, las intenciones del Gobernador del Departamento como presidente del CSU, son evidentes con el delegado del sector productivo, y el delegado de los egresados. Las conclusiones se reducen a dos elementos: primera, que si bien pueden existir promesas burocráticas para los enmermelados, la acción social no es ni será contra las personas sino contra los hechos que impiden el ejercicio pleno del derecho al voto con la premisa de impulsar una política de control sobre espacios democráticos y de pensamiento libre; en segunda instancia, es preciso señalar que la quinta columna al interior de los procesos organizados en un contexto de agitación administrarán desde hoy hasta que se defina, el futuro académico de la U, situación que merece especial atención por parte del movimiento estudiantil y la ciudadanía en aras de conservar el nivel social, científico y humano que el alma mater mantuvo hasta el 22 de diciembre, es decir, esto debe ser un asunto de conocimiento público, incluso si es posible de agitación nacional.

A un hecho antidemocrático se le debe anteponer miles de acciones democráticas, de ahí que es válida la reacción de estamentos profesorales y estudiantiles reclamando autonomía y democracia, todos los escenarios son válidos, los jurídicos, los culturales, los de movilización, los de indignación, los de las redes sociales y las calles, por que la pandemia y los festejos de fin de año no pueden estar por arriba de la democracia.

Exigir respeto por la democracia como principio es lo máximo a defender, solo un hecho democrático puede sustituir a otro hecho democrático, es una regla del ABC en las sociedades que pretenden superar las brechas sociales del sistema para avanzar en la construcción de paz con justicia social, cualquier otra acción violenta las estructuras de cualquier institución.

Concluyo planteando que si bien es verdad que la situación es difícil, no debe venir el pesimismo, la conquista del voto en la Universidad de Nariño ha generado un acumulado histórico de gran magnitud con docentes y estudiantes, a ellos no se les puede engañar y ante la dicotomía democracia – antidemocracia las grandes mayorías abrazaran con fuerza su derecho a ser escuchados por encima de los cinco del Consejo Superior y los docentes que impulsaron este abrupto hecho. Cada estamento valorará aquello que se ha puesto en juego con este suceso. Mientras el escenario eleccionario se da, lo natural es que se siga respetando la decisión mayoritaria y democrática vigente. Cualquier otra cosa es un sofisma.

Personajes del 2020: las movilizaciones de mujeres

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Para definir el personaje del año no fue fácil, pues consideramos que no se trató de personas, sino de actores colectivos que nos dejaron grandes enseñanzas y que además, como dice la canción, no fueron, uno, ni fueron dos, fueron más. Aquí va uno de ellos:

Las movilizaciones de mujeres

La pandemia además de poner de manifiesto la profunda desigualdad económica del país, deja una clara radiografía de las violencias machistas en el ámbito de lo íntimo. Hasta octubre de 2020, según el Observatorio Feminicidios Colombia, fueron perpetrados 508. 

De acuerdo, con el informe de Sisma Mujer, Derechos de las mujeres y las niñas durante la pandemia de COVID-19 en Colombia. Diagnóstico para la acción. Boletín Especial Nº 23, del 27 de noviembre de 2020, las cifras son alarmantes:

“- 1.646 procesos por acoso sexual, lo que indica que cada 4 horas se registró un proceso por acoso sexual durante 2020. 

– 81.033 procesos por violencia intrafamiliar, es decir que cada 5 minutos se registró un proceso por violencia intrafamiliar durante 2020. 

– 295 procesos por feminicidios lo que indica que cada día de 2020 se registró al menos un proceso por feminicidio según la FGN”.

De 1 de enero al 26 de octubre, según el Sistema Integrado de Información sobre Violencia de Género (SIVIGE) del Ministerio de Salud que también recopila Sisma Mujer en el informe:

  • 23.032 víctimas de violencia sexual, 85,53% corresponden a mujeres, y 14,47% a hombres, lo que indica que cada 19 minutos al menos una persona fue víctima de violencia sexual en Colombia durante 2020. En el 48,08% de los casos el victimario fue un familiar, en el 22,73% de los casos un conocido, en el 21,85% una pareja o expareja y solo en el 7,35% de los casos no existía relación. 
  • 75.799 víctimas de violencia intrafamiliar, 79,15% corresponden a mujeres, y 20,85% a hombres, lo que indica que cada 6 minutos al menos una persona fue víctima de violencia intrafamiliar en Colombia durante 2020. En el 70,26% de los casos el victimario fue la pareja o expareja, en el 29,48% de los casos un familiar, en el 0,22% un conocido y en el 0,04% de los casos no existía relación.

Dicho esto, el 2020 inició con movilizaciones masivas, el 2 de marzo frente al Palacio de Justicia por el derecho a decidir y para respaldar el derecho al aborto.

El 8 de marzo para conmemorar el día internacional de la mujer, en el caso de Bogotá fue multicolor, se tomaron una parroquia en el centro de Bogotá, rayaron paredes y CAIs para denunciar el sistema patriarcal.

El 21 de junio el país se enteró que siete soldados violaron a una niña indígena embera chamí en Risaralda, el 26 de junio cientos de mujeres se encontraron frente al batallón San Mateo en Pereira.

En las protestas en Bogotá, la alcaldesa no respetó el derecho a la protesta, un grupo de mujeres se encontró para rechazar la violación y exigir justicia, que terminó con ataques del Esmad.

En septiembre Ernesto Ortíz Ruíz, un ginecólogo que trabajaba en Sanitas en Bogotá, violó a una joven durante la consulta. Con la complicidad de algunas personas que se encontraban en el momento de los hechos, el violador logró escapar. Ante esta situación, mujeres se encontraron para exigir justicia, por supuesto, la alcaldesa de Bogotá no respetó el derecho a la protesta y ellas fueron atacadas por el Esmad.

El 10 de septiembre policías en Bogotá detuvieron arbitrariamente a tres mujeres, las llevaron de Kennedy al CAI de San Diego en el centro de la ciudad, allí las acosaron sexualmente. El 12 de septiembre diferentes grupos de mujeres protestaron frente al lugar de los hechos, donde el Esmad las atacó y una vez más no fue respetado el derecho a la protesta.

Una heroína, al parecer caleña, puso de nuevo sobre la mesa el “piropo” como expresión de acoso callejero, al responder al acosador con lo que parece ser gas pimienta:

Y hasta el momento en que fue publicada esta entrada, la más reciente fue el Estallido Feminista del 25N en todo el país, que además fue cubierto por una alianza entre medios de comunicación alternativos y organizaciones sociales.

Solo nos queda por decir:

¡Abajo el patriarcado, se va a caer, se va a caer! ¡Arriba el feminismo que va a vencer, que va a vencer!

Bonus: las defensoras de Derechos Humanos que estuvieron en cada movilización, se merecen un aplauso, mujeres paradas y valientes.

Personajes del 2020: la Minga

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Definir el personaje del año no fue fácil, pues consideramos que no se trataba de la selección de personas sino de actores colectivos que nos dejaran grandes enseñanzas y que además, como dice la canción, no fueran uno, ni fueran dos, sino que fueran más. Es por eso que para Revista Hekatombe, el personaje del año fue la acción colectiva que pese a la pandemia y al clima de represión y persecución política, se lanzó a las calles para sacar la democracia a movilizarse. Aquí va el primer actor colectivo que hizo de la protesta social la voz de unas ciudadanías con ánimos de cambio social:

La Minga

Sin lugar a dudas, las mingas siempre erizan la piel y nos dejan grandes enseñanzas. Este ejercicio de absoluta democracia y dignidad, este año, empezó el 10 de octubre en el Cauca, llegó a Bogotá el 18 de octubre, para exigirle al gobierno nacional:

  • Respeto al ejercicio del derecho fundamental de los pueblos a la consulta previa libre e informada.
  • Garantías para el ejercicio del derecho fundamental a la protesta social.
  • Proteger y garantizar los derechos de las mujeres frente a los feminicidios y todas las formas de violencia, abuso y estigmatización.
  • Construcción de una política pública integral de respeto y garantía para la defensa de DDHH.
  • Reforma de la doctrina militar de seguridad nacional que ve en la población un enemigo, interno y transformación hacia una política de seguridad para la paz.
  • Cumplimiento de los acuerdos con las organizaciones sociales.
  • Implementación de los acuerdos de paz de La Habana, continuidad con los diálogos con el ELN.
  • Respeto a las decisiones judiciales por parte del ejecutivo y no desmonte de las Cortes.
  • Reconocimiento y desmonte de grupos paramilitares que operan en el país.
  • Realizar una verdadera reforma agraria integral estructural, desde los pueblos, comunidades, sectores sociales y populares del país.
  • No a la política extractivista que atenta contra los territorios de las comunidades y las poblaciones locales

Te interesa: Todxs somos minga por Paola Lancheros Martínez.

En Bogotá durante su recorrido desde el sur hasta el Palacio de los deportes, fue recibida entre aplausos, carteles, consignas y fragmentos del himno de la Guardia Indígena, mientras avanzaban las chivas y las sonrisas de las y los mingueros y sus bastones de mando. La movilización minguera estuvo acompañada de sindicatos, estudiantes y personas que tienen ese animo y afán de democracia y justicia. Hoy la minga se ha configurado como uno de los ejercicios de movilización social más organizado y de amplia participación de Colombia, que a pesar de estar constituido por unas comunidades específicas y de unos territorios determinados, nos da ejemplo de amplitud, de solidaridad y de una democracia que se desborda.

Les compartimos las palabras de Ana Beida Zecua del Consejo Regional Indígena del Cauca – CRIC- que nos contó en octubre qué es la minga y por qué es tan poderosa: 

Por su parte, el gobierno nacional, como ya es costumbre, ignoró la movilización y sus reivindicaciones, sin dejar de lado la satanización de esta como ya es costumbre, vale recordar las declaraciones del representante a la Cámara Edwin Ballesteros, del Centro Democrático: “los indígenas se han convertido en los mayores terratenientes del país”. Esta afirmación prejuiciosa fue respondida por el expresidente de la Onic, Armando Valbuena:

«En Colombia hay 2362 personas jurídicas poseedoras de 40.600.000 hectáreas de las mejores tierras, es es el 34% del territorio de la República, dedicadas a la ganadería y la agroindustria, eso significa latifundios y se continúa despojando tierras a los pueblos indígenas, afros y campesinos. Es injusto que una población que oscila entre seis a once millones de personas en 200 años de República, solo le han reconocido 835.000 hectáreas de tierra, con lo que abastecen el sistema alimentario».

Hasta el 16 de diciembre, según Indepaz han sido asesinadas 96 personas en el Cauca y se han presentado 13 masacres solo en esta región, mientras Iván Duque se estrena como presentador y el Centro Democrático, el partido de latifundistas prepara la candidatura del sucesor de Uribe, otro latifundista.

Para cerrar, les compartimos la despedida de la Plaza de Bolívar para que se conmuevan y terminen un año lleno de emoción, con afán de justicia social y democracia.

Indios que con valentía y fuerza en sus corazones,

por justicia y pervivencia, hoy empuñan los bastones. 

Son amigos de la paz, van de frente con valor.

Y levantan los bastones, con orgullo y sin temor.

Para entender el patriarcado: las pedagogías de la crueldad y los mandatos de masculinidad

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En Revista Hekatombe creemos que a la hora de hablar sobre ciertos temas, la pura intuición es insuficiente y se requiere de un mínimo de indagación y lectura para opinar sobre la base de la argumentación, siendo la cualificación de las opniones un deber de la ciudadanía de cara a fortalecer la cultura política democrática de un país. 

Si bien en nuestro país existen múltiples barreras de acceso al estudio y la formación, sin el ánimo de individualizar la solución a ciertas problemáticas estructurales que implican a su vez un trato estructural, consideramos que un buen inicio es la inquietud personal, «el pálpito» crítico para ingresar a una lectura argumentada de la realidad social, para profundizar la interpretación sobre, por ejemplo, los fenómenos y dinámicas referidas a las situaciones de injusticia.

El feminismo en tanto movimiento social y corpus teórico, ha sido un campo sobre el que múltiples personas han venido considerando que la pura intuición basta para valorar sus consignas y caracterizaciones teóricas de la sociedad, pese al gran caudal escrito y oral existente en torno a temas que han resultado polémicos para concepciones conservadoras del mundo, tales como el patriarcado, la violencia de género, la diversidad sexual o el lenguaje incluyente.

Fue en ese escenario que en Revista Hekatombe abrimos en nuestro portal web una sección de tono pedagógico denominada «FeminisHKa», como un espacio de acceso abierto para todas aquellas personas que sin nociones iniciales, se pudieran acercar a algunas de las ideas teóricas del feminismo. 

Fue en ese escenario que en Revista Hekatombe abrimos en nuestro portal web una sección de tono pedagógico denominada «FeminisHKa».

En esta oportunidad compartimos algunos fragmentos del texto «Contra-pedagogías de la crueldad» de la antropóloga argentina Rita Segato, en los que desarrolla dos nociones claves a la hora de entender la dinámica del patriarcado: las pedagogías de la crueldad y los mandatos de masculinidad.

Segato se ha hecho conocida tanto en el mundo académico como en los movimientos feministas por estudiar los vínculos entre la colonialidad, el racismo, la modernidad y el patriarcado, y por haber hecho un sólido estudio sobre la violencia patriarcal expresada en los contextos de guerra y en los hombres que practican la violación.

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Las pedagogías de la crueldad

Llamo pedagogías de la crueldad a todos los actos y prácticas que enseñan, habitúan y programan a los sujetos a transmutar lo vivo y su vitalidad en cosas. En ese sentido, esta pedagogía enseña algo que va mucho más allá del matar, enseña a matar de una muerte desritualizada, de una muerte que deja apenas residuos en el lugar del difunto. La trata y la explotación sexual como practicadas en los días de hoy son los más perfectos ejemplos y, al mismo tiempo, alegorías de lo que quiero decir con pedagogía de la crueldad. Es posible que eso explique el hecho de que toda empresa extractivista que se establece en los campos y pequeños pueblos de América Latina para producir commodities destinadas al mercado global, al instalarse trae consigo o es, inclusive, precedida por burdeles y el cuerpo-cosa de las mujeres que allí se ofrecen.

Cuando hablo de una pedagogía de la crueldad me refiero a algo muy preciso, como es la captura de algo que fluía errante e imprevisible, como es la vida, para instalar allí la inercia y la esterilidad de la cosa, mensurable, vendible, comprable y obsolescente, como conviene al consumo en esta fase apocalíptica del capital. El ataque sexual y la explotación sexual de las mujeres son hoy actos de rapiña y consumición del cuerpo que  constituyen el lenguaje más preciso con que la cosificación de la vida se expresa. Sus deyectos no van a cementerios, van a basurales.

El ataque sexual y la explotación sexual de las mujeres son hoy actos de rapiña y consumición del cuerpo que  constituyen el lenguaje más preciso con que la cosificación de la vida se expresa.

La repetición de la violencia produce un efecto de normalización de un paisaje de crueldad y, con esto, promueve en la gente los bajos umbrales de empatía indispensables para la empresa predadora. La crueldad habitual es directamente proporcional a formas de gozo narcísico y consumista, y al aislamiento de los ciudadanos mediante su desensitización al sufrimiento de los otros. Un proyecto histórico dirigido por la meta del vínculo como realización de la felicidad muta hacia un proyecto histórico dirigido por la meta de las cosas como forma de satisfacción[1].

La sujeción de las personas a la condición de mercancía impuesta a las mayorías por el carácter precario del empleo y del salario, así como el retorno y expansión del trabajo servil, semi-esclavo y esclavo, también son parte de lo mismo. La predación de territorios que hasta hace poco permanecían como espacios de arraigo comunal, y de paisajes como inscripciones de la historia, es decir, como libros de historia, para su conversión en commodities por la explotación extractivista en las minas y el agro-negocio son facetas de esa cosificación de la vitalidad pachamámica. Incluyo aquí también la alienación, robo o cancelación de la fluencia del tiempo vital, encuadrado ahora, encarcelado, por los preceptos del capital -competitividad, productividad, cálculo de costo/beneficio, acumulación, concentración-, que confiscan la fluencia que llamamos “tiempo” en la que toda vitalidad está inmersa. La pedagogía de la crueldad es, entonces, la que nos habitúa a esa disecación de lo vivo y lo vital, y parece ser el camino inescapable de la modernidad, su último destino.

El paradigma de explotación actual supone una variedad enorme de formas de desprotección y precariedad de la vida, y esta modalidad de explotación depende de un principio de crueldad consistente en la disminución de la empatía de los sujetos. Como he afirmado en otras oportunidades[2], el capital hoy depende de que seamos capaces de acostumbrarnos al espectáculo de la crueldad en un sentido muy preciso: que naturalicemos la expropiación de vida, la predación, es decir, que no tengamos receptores para el acto comunicativo de quien es capturado por el proceso de consumición. Expropiar el aliento vital pasa a ser visto como un mero trámite que no comporta dolor, que no puede comunicarse, un acto maquinal, como cualquier consumición. Es por eso que podemos decir que la estructura de personalidad de tipo psicopático, no vincular, defectiva en lo que respecta a emociones y sentimientos, es la personalidad modal de nuestra época por su funcionalidad a la fase actual extrema del proyecto histórico del capital: la relación entre personas vaciada y transformada en una relación entre funciones, utilidades e intereses.

Es muy difícil encontrar las palabras adecuadas para describir lo que no es nada, la nada marmórea restante del proceso de consumición y obsolescencia en que se ha transformado la vida en los centros de la modernidad. ¿Acaso no percibimos que todas las obras de la más nueva tecnología inician su proceso de degradación apenas erigidas? ¿No es éste, entonces, un ambiente mortuorio, de decadencia acelerada?

 Naturalmente, las relaciones de género y el patriarcado juegan un papel relevante como escena prototípica de este tiempo. La masculinidad está más disponible para la crueldad porque la socialización y entrenamiento para la vida del sujeto que deberá cargar el fardo de la masculinidad lo obliga a desarrollar una afinidad significativa -en una escala de tiempo de gran profundidad histórica- entre masculinidad y guerra, entre masculinidad y crueldad, entre masculinidad y distanciamiento…

 Naturalmente, las relaciones de género y el patriarcado juegan un papel relevante como escena prototípica de este tiempo. La masculinidad está más disponible para la crueldad porque la socialización y entrenamiento para la vida del sujeto que deberá cargar el fardo de la masculinidad lo obliga a desarrollar una afinidad significativa -en una escala de tiempo de gran profundidad histórica- entre masculinidad y guerra, entre masculinidad y crueldad, entre masculinidad y distanciamiento, entre masculinidad y baja empatía. Las mujeres somos empujadas al papel de objeto, disponible y desechable, ya que la organización corporativa de la masculinidad conduce a los hombres a la obediencia incondicional hacia sus pares –y también opresores-, y encuentra en aquéllas las víctimas a mano para dar paso a la cadena ejemplarizante de mandos y expropiaciones.

 En este sentido, es muy importante no guetificar la cuestión de género. Esto quiere decir, no considerarla nunca fuera del contexto más amplio, no verla exclusivamente como una cuestión de la relación entre hombres y mujeres, sino como el modo en que esas relaciones se producen en el contexto de sus circunstancias históricas. No guetificar la violencia de género también quiere decir que su carácter enigmático se esfuma y la violencia deja de ser un misterio cuando ella se ilumina desde la actualidad del mundo en que vivimos.

 El hombre campesino-indígena a lo largo de la historia colonial de nuestro continente, así como el de las masas urbanas de trabajadores precarizados, se ven emasculados como efecto de su subordinación a la regla del blanco, el primero, y del patrón, el segundo -patrón blanco o blanqueado de nuestras costas. Ambos se redimen de esta emasculación, de esta vulneración de su condición social, laboral, incompatible con las exigencias de su género mediante la violencia. Ante el avance de la pedagogía de las cosas, como también podríamos llamarle a la pedagogía de la crueldad, el hombre indígena se transforma en el colonizador dentro de casa, y el hombre de la masa urbana se convierte en el patrón dentro de casa. En otras palabras, el hombre del hogar indígena-campesino se convierte en el representante de la presión colonizadora y despojadora puertas adentro, y el hombre de las masas trabajadoras y de los empleos precarios se convierte en el agente de la presión productivista, competitiva y operadora del descarte puertas adentro.

 A esto se le agrega la expansión de los escenarios de las nuevas formas de la guerra en América latina, con la proliferación del control mafioso de la economía, la política y de amplios sectores de la sociedad. La regla violenta de las pandillas, maras, sicariatos y todos los tipos corporaciones armadas que actúan en una esfera de control de la vida que he caracterizado como para-estatal atraviesa e interviene el ámbito de los vínculos domésticos de género, introduce el orden violento circundante dentro de casa. Es imposible hoy abordar el problema de la violencia de género y la letalidad en aumento de las mujeres como si fuera un tema separado de la situación de intemperie de la vida, con la suspensión de las normativas que dan previsibilidad y amparo a las gentes dentro de una gramática compartida.

Es imposible hoy abordar el problema de la violencia de género y la letalidad en aumento de las mujeres como si fuera un tema separado de la situación de intemperie de la vida, con la suspensión de las normativas que dan previsibilidad y amparo a las gentes dentro de una gramática compartida.

 Al hablar de la pedagogía de la crueldad no podemos olvidarnos de mencionar a los medios masivos de información, con su lección de rapiña, escarnio y ataque a la dignidad ejercitadas sobre el cuerpo de las mujeres. Existe un vínculo estrecho, una identidad común, entre el sujeto que golpea y mata a una mujer y el lente televisivo. También forma parte de ese daño la victimización de las mujeres a manos de los feminicidas como espectáculo televisivo de fin de tarde o de domingos después de misa. Los medios nos deben una explicación sobre por qué no es posible retirar a la mujer de ese lugar de víctima sacrificial, expuesta a la rapiña en su casa, en la calle y en la sala de televisión de cada hogar, donde cada una de estos feminicidios es reproducido hasta el hartazgo en sus detalles mórbidos por una agenda periodística que se ha vuelto ya indefendible e insostenible.

 A partir de lo dicho, ¿cómo entonces concebir y diseñar contra-pedagogías capaces de rescatar una sensibilidad y vincularidad que puedan oponerse a las presiones de la época y, sobre todo, que permitan visualizar caminos alternativos?  Son cuatro los temas que vinculo a la posibilidad de instalar en el mundo esas contra-pedagogías. Me referiré a ellos de forma muy sucinta y aforística, más que nada como una convocatoria para juntar esfuerzos y seguir debatiendo. El texto de las clases podrá dar pistas para entender mejor lo que propongo.

  1. La contra-pedagogía de la crueldad tendrá que ser una contra-pedagogía del poder y, por lo tanto, una contra-pedagogía del patriarcado, porque ella se contrapone a los elementos distintivos del orden patriarcal: mandato de masculinidad, corporativismo masculino, baja empatía, crueldad, insensibilidad, burocratismo, distanciamiento, tecnocracia, formalidad, universalidad, desarraigo, desensitización, limitada vincularidad. El patriarcado, como he afirmado anteriormente[3], es la primera pedagogía de poder y expropiación de valor, tanto en una escala filogenética como ontogenética: es la primera lección de jerarquía, aunque la estructura de esa jerarquía haya ido mutando en la historia[4].
  2. La experiencia histórica de las mujeres podrá sentar el ejemplo de otra forma de pensar y actuar colectivamente. Una politicidad en clave femenina es –no por esencia sino por experiencia histórica acumulada[5]-, en primer lugar una política del arraigo espacial y comunitario; no es utópica sino tópica; pragmática y orientada por las contingencias y no principista en su moralidad; próxima y no burocrática; investida en el proceso más que en el producto; y sobre todo solucionadora de problemas y preservadora de la vida en el cotidiano.
  3. Las mujeres hemos identificado nuestro propio sufrimiento y hablamos de él. Los hombres no han podido hacerlo. Una de las claves del cambio será hablar entre todos de la victimización de los hombres por el mandato de masculinidad y por la nefasta estructura corporativa de la fratria masculina. Existe violencia de género intra-género, y la primera víctima del mandato de masculinidad son los hombres: obligados a curvarse al pacto corporativo y a obedecer sus reglas y jerarquías desde que ingresan a la vida en sociedad. Es la familia la que los prepara para esto. La iniciación a la masculinidad es un tránsito violentísimo. Esa violencia va más tarde reverter al mundo. Muchos hombres hoy se están retirando del pacto corporativo, marcando un camino que va a transformar la sociedad. Lo hacen por sí, en primer lugar. No por nosotras. Y así debe ser.
  4. De una forma esquemática es posible decir que existen dos proyectos históricos en curso en el planeta, orientados por concepciones divergentes de bienestar y felicidad: el proyecto histórico de las cosas y el proyecto histórico de los vínculos, dirigidos a metas de satisfacción distintas, en tensión, y en última instancia incompatibles. El proyecto histórico centrado en las cosas como meta de satisfacción es funcional al capital y produce individuos, que a su vez se transformarán en cosas. El proyecto histórico de los vínculos insta a la reciprocidad, que produce comunidad. Aunque vivamos inevitablemente de forma anfibia, con un pie en cada camino, una contra-pedagogía de la crueldad trabaja la consciencia de que solamente un mundo vincular y comunitario pone límites a la cosificación de la vida.

 En Brasília, el  martes 13 de febrero de 2018. 

Tomado pp. 13-18.



Sobre el mandato de masculinidad

El mandato de masculinidad exige al hombre probarse hombre todo el tiempo; porque la masculinidad, a diferencia de la femineidad, es un estatus, una jerarquía de prestigio, se adquiere como un título, y se debe comprobar su vigencia como tal. 

(…) Las iniciaciones masculinas en las más diversas sociedades, muestran esa necesidad de titulación mediante desafíos y pruebas que incluyen la anti-socialidad, la crueldad de alguna forma y el riesgo. 

El mandato de masculinidad exige al hombre probarse hombre todo el tiempo; porque la masculinidad, a diferencia de la femineidad, es un estatus, una jerarquía de prestigio, se adquiere como un título, y se debe comprobar su vigencia como tal. 

(…) Entonces, este sujeto violador está expuesto a un mandato de masculinidad que le exige exhibir su capacidad, su título, su posición masculina ante los ojos de los demás. Y aunque el violador actúe solo, otras presencias se hacen sentir junto a él. Es lo que he llamado “interlocutores en la sombra” [se trata una idea de grupo que tiene presente el hombre que viola o que ejerce otra violencia patriarcal, así dicho grupo no se encuentre en el acto físicamente. Puede tratarse del grupo de amigos, de primos, de compañeros de estudio o de trabajo, que vigilan el cumplimiento del mandato de masculinidad. Otro ejemplo del mandato puede ser cuando el grupo de hombres vigila a sus congéneres cuando acosan a una mujer o hacen matoneo a un hombre que se salga de los estándares de la masculinidad, cuestionando la “la hombría” de quien no se suma al acoso o al matoneo]. 

Esa compañía que le exige, que lo prueba, que lo insta. La prueba de que es hombre es que será capaz de “extraer” o “exaccionar un tributo” de la posición femenina. En la economía simbólica del género, una posición es femenina porque de ella circula un tributo en dirección a la posición masculina, que lo exacciona y de él se nutre. La violación coloca su víctima -mujer más frecuentemente, pero a veces hombre- en la posición femenina, y se nutre con el tributo resultante de esa nominación, por ese proceso de redacción. No hay masculinidad sin la construcción de ese tributo que la construye. Y no hay feminidad sin esa conducción a la posición reducida, subyugada: ésta es la “matriz heterosexual”, la matriz patriarcal del género. Lo que hace la violación es, precisamente, conducir el cuerpo de mujer en una posición femenina; la violación es una acción feminizadora que reproduce un acto arcaico. 


Tomado de pp. 42-43. Para facilitar la lectura, se separaron párrafos que estaban unidos en el original. 

[1] Para una extensión sobre el tema, ver “La pedagogía de la crueldad”, entrevista que di a Verónica Gago  publicada en  Las 12, Página 12, Buenos Aires, 29 de mayo de 2015

[2] “Patriarcado: del borde al centro. Disciplinamiento, territorialidad y crueldad en la fase apocalíptica del capital” en La Guerra contra las mujeres. Madrid: Traficantes de Sueños, 2016

[3] Ver Las estructuras elementales de la violencia Buenos Aires: Prometeo, 2003 y 2013.

[4] Ver La Crítica de la Colonialidad en Ocho Ensayos y una Antropología por Demanda, Buenos Aires: Prometeo, 2015

[5] Ver “Manifesto in Four Themes” in  Critical Times 1/1, 2018

Segato, Rita (2018). Contra-pedagogías de la crueldad. Prometeo libros. Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Argelia: ¿Algo muy grave va a suceder en este pueblo?

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Gabriel García Márquez compartiría al mundo en 1970 un corto y bello cuento titulado: Algo muy grave va a suceder en este pueblo, en este relata la historia de un pequeño y próspero pueblo que cayó rápidamente en desgracia, quedando finalmente reducido a cenizas. Aparentemente el origen del problema es un presentimiento de una vieja madre, presentimiento que poco a poco se convierte en rumor y se esparce por el pueblo, llegando a tales dimensiones que la paranoia y el miedo se apropiaron de los pobladores, haciendo que estos finalmente decidan emprender un éxodo sin retorno, llevando a cuestas sus pocas pertenencias y prendiendo candela a sus propios ranchos.

Han pasado cinco décadas y este relato que solo podría surgir de la cálida y ligera pluma de ‘Gabo’, con su realismo mágico, se debería y podría volver a reeditar, esta vez no en las calurosas tierras del caribe colombiano, sino en medio del escarpado macizo colombiano, el escenario particular: Argelia, Cauca.

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Hoy las calles están casi desiertas y en máximo silencio, pese a haber un día soleado las pocas personas que deambulan por las calles parecen huir, no se sabe exactamente de qué huyen, pero así lo hacen.

Son las 2:00 PM del sábado 28 de noviembre del 2020, en otrora época a esta hora las calles del pueblo estarían abarrotadas de personas; los billares colmados de jugadores y bebedores;  una “nubecilla” de motos se formaría en cada esquina o calle de la plaza principal, demostrando la importante cantidad de personas convocadas en el pueblo; el estridente ruido proveniente de las diferentes cantinas y discotecas se mezclaría, pasando rápidamente de una tecno-cumbia de Los Hermanos Medina, a un corrido popular de Álzate; las familias junto con sus niños buscarían algún platillo “diferente” para comer, entrando finalmente al único lugar del pueblo donde venden comidas rápidas y helados, lugar que también sirve de escenario de encuentro para parejitas de enamorados o grupos de amigos que entre risas y chanzas buscaban departir; la plaza principal y los restaurantes estarían atestados de personas; las camionetas blancas de Coonstransmicay apostadas a un costado del parque esperarían poder zarpar al próximo viaje, fuese para el Plateado, la Belleza o El Bordo;  otros en el pueblo estarían buscando pareja o grupo para ir a bailar en la noche; mientras algunos, aprovechando los pesos dejados por la semana de trabajo buscarían comprar una camisa, una blusa o un par de zapatos para lucirlos en la noche de baile.

Sin embargo, hoy no es así.

Hoy las calles están casi desiertas y en máximo silencio, pese a haber un día soleado las pocas personas que deambulan por las calles parecen huir, no se sabe exactamente de qué huyen, pero así lo hacen; desde el día de ayer (27de noviembre) a las 6 PM el pueblo se encuentra en medio de un paro armado decretado por el ELN. La mayoría de negocios han permanecido cerrados durante el día y los pocos, muy pocos, que funcionan, lo hacen a medio abrir; la alcaldía municipal cesó actividades desde el viernes a medios día; la cooperativa de transportadores local también decidió suspender recorridos, buscando preservar la vida e integridad de sus pasajeros y empleados; la bulliciosa galería comercial tampoco funcionó; en el parque principal solo rondan un par de escuálidos perros en búsqueda de algo de comer. El día de ayer, sobre las 4 de la tarde, dos horas antes de iniciar el paro, algunas personas salían buscando algo de provisiones para la semana: cebolla, tomate, verduras, carne, fruta, lo que estuviera disponible se compraba, se pagaba al precio que los vendedores quisieran vender. Todo el mundo mantenía un paso ligero, nadie se quedaba haciendo conversa con nadie y no había música en el fondo, como suele ocurrir en el pueblo durante los viernes en la tarde, no solo huían de la menuda lluvia que caía, sino de la noche y lo que podía venir con ella.

Lamentablemente en Argelia, a diferencia del cuento de ‘Gabo’, la bola de nieve no ha venido creciendo por rumores infundados, aquí la bola ha crecido al calor de hechos concretos escritos con sangre. El conflicto armado ha venido escalando en una seguidilla de acciones durante los últimos meses, a tal punto que ya vamos en unos niveles de confrontación donde salir a la calle o recorrer algún camino causa pavor, entrar a zonas como el Plateado demanda de un permiso especial y se requiere de mucha osadía para hacerlo.

Es prometer sobre la promesa antes hecha; pero, además, es la misma respuesta de un Estado incapaz: militarizar aún más la zona, el gobierno aún no entiende que ella no es la solución real y definitiva, que, por el contrario, solo agudiza aún más los problemas.

El miedo, la zozobra y la angustia se esparcen, apropiándose de las charlas entre los habitantes del municipio y es que no es para menos, en lo corrido del año son numerosos los hechos que se han presentado en la zona, entre ellos: el asesinato de la comerciante Amparo Macías Daza en el corregimiento de El Plateado, el día de ayer viernes 27 de noviembre, cuando justo iniciaba el paro; el asesinato de Alinzon Pérez, joven de 14 años proveniente del departamento del Atlántico que se dedicaba a trabajar como payaso en los circos antes de la pandemia; el éxodo de cientos de familias venezolanas durante esta semana, ante las amenazas y panfletos recibidos por el ELN; el asesinato de cinco personas el día sábado 21 de noviembre en el corregimiento de El mango, cuando estas departían en lugares como discotecas y billares; el asesinato de tres personas en la cabecera municipal el 9 de noviembre, dejando además un joven de 15 años con severas lesiones; el asesinato de Edier Riascos a mediados de octubre, una promesa del fútbol caucano con tal solo 16 años de edad. Ello por mencionar tan solo algunos de los hechos más relevantes acaecidos en el municipio durante el último mes, hechos que han estado acompañados por una seguidilla de comunicados y pronunciamientos firmados por las diferentes estructuras armadas que hacen presencia en la zona, entre ellos el frente Carlos Patiño, el ELN y la Segunda Marquetalia, en donde unos y otros se declaran una guerra frontal.

Los Consejos de Seguridad, a los cual asisten autoridades locales, regionales y nacionales ya se muestran como un mero formalismo, al final de ellos las conclusiones suelen ser las mismas: “Haremos lo posible por esclarecer los hechos” y “Enviaremos nuevas tropas a la zona”. Es prometer sobre la promesa antes hecha; pero, además, es la misma respuesta de un Estado incapaz: militarizar aún más la zona, el gobierno aún no entiende que ella no es la solución real y definitiva, que, por el contrario, solo agudiza aún más los problemas.

Por otro lado, retomando el cuento de ‘Gabo’, se puede decir que el origen de todos los males no es precisamente el presentimiento de una vieja madre, como pudiese parecer ante una primera lectura del mismo, sino la incapacidad por parte del pueblo, de la comunidad, de ubicar el origen de todos los males y trabajar para cortarlo de raíz.

La pregunta que le correspondería hacerse a la comunidad de Argelia en este momento es: ¿Cuál es el origen de todos sus males?, una pregunta que seguramente no tendrá una única respuesta, que implicará reconocer fallas y responsabilidades históricas de parte y parte, pero en la cual emergerán al menos dos cosas que no se podrán negar, entre ellas: 1) Buena parte del conflicto que a hoy se vive en esta zona del Cauca responde a la disputa de estructuras armadas por controlar el lucrativo negocio del narcotráfico, probablemente si en la zona no hubiese coca, la guerra no se habría exacerbado a los niveles actuales; 2) La coca llegó a Argelia porque el Estado nunca llegó a esta región, porque pese a los intentos históricos del campesinado por salir a flote con productos como el café, el cacao, la caña, el maíz, entre otros, lo único que se recibía era más militarización y estigmatización, además de un desgobierno que los condujo una y otra vez a la quiebra y la desilusión.

Nunca olvidaré aquel abril del 2018, en que cientos de campesinos se congregaron en el polideportivo municipal para firmar el Acuerdo colectivo de Sustitución de cultivos de Uso Ilícito, enmarcado en el punto 4 del Acuerdo de Paz, era esa una nueva oportunidad para empezar a resarcir los daños causados en esta Colombia olvidada. Al momento, casi tres años después, los esfuerzos hechos por el gobierno nacional para la ejecución de dicho plan son una burla para las comunidades, la confianza que se trató de depositar en el gobierno y la institucionalidad fue vulnerada una vez más.

Y queda claro, que si no se avanza en la solución de viejos problemas, Argelia -tal como el pueblo en el cuento de Márquez- tendrá un desenlace no muy deseado, quizá no con un pueblo ardiendo en llamas, sino marcado por nuevas y más abruptas olas de violencia; un campesinado aún más empobrecido que deberá volver a empezar de cero, en donde se tumbará nuevo monte, se ampliará la frontera agrícola, para instalar nuevos cultivos; se bañará con más sangre las montañas caucanas, en tanto ríos de lágrimas buscarán sanar las heridas abiertas. Y mientras ello ocurre, los grandes capos, estarán campantes paseándose en sus lujosas camionetas blindadas por la zona rosa de Bogotá, buscando nuevos negocios en qué invertir y planeando sus próximas vacaciones en la playa.

¿Qué es el feminismo de la diferencia? por Victoria Sedón de León

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En la década de los sesenta fueron muy importantes, entre otras, dos corrientes de los feminismos, por una parte, el denominado feminismo de la igualdad adscrito a corrientes marxistas, y, por otro lado, el feminismo de la diferencia, que bebía del anarquismo. Esta distinción a generado interesantes debates académicos que no abordaremos en este artículo, por el contrario, acudiremos aun texto publicado en el 2000 por la española Victoria Sendón de León, que de manera muy tranquila y desde su experiencia, cuenta como si se tratara de una conversación, lo que consideraban qué era el feminismo de la diferencia y cómo su desarrollo personal, académico y social giró en torno a esta forma de entender esta postura.

Aquí les compartimos un fragemento:

¿Qué es el feminismo de la diferencia? (Una visión muy personal)

Hace un par de días estuve charlando con dos jóvenes mexicanas, Martha y Artemisa, acerca de cuestiones feministas que aún parece les inquietan : concretamente sobre la definición o peculiaridades de la diferencia frente a la igualdad, un discurso que yo creía superado, endogámico y sin verdadero interés. ¡Después de veinte años ! ¡Sorprendente ! Pero las vi tan entusiasmadas exponiendo sus puntos de vista que no tuve por menos que forzar una puesta a punto de mis experiencias y conclusiones a fin de aclarar-me y aclarar-les cuestiones arrumbadas en el baúl de la memoria y de las emociones, pues cuando las evocaba tuve que reconocer que no sólo revoloteaban en mis neuronas, también -¡cómo no !- en mi corazón, derivando en un apasionado diálogo lógico y visceral como todo lo valioso, como aquello que ya forma parte de la vida. Me sentí hasta más joven recordando rostros, nombres y situaciones que brotaban de una experiencia intensa al hilo de este devenir de lucha y vida que llamamos feminismo, de militancias festivas y fiestas plenas de sororidad, encuentros y desencuentros que aún confortan y desgarran.

Con las ideas aun frescas y el corazón caliente, en una tarde tonta de domingo, con música de los setenta al fondo para ayudar a la memoria, me propongo relatar sencillamente lo que allí se expresó improvisadamente por si algunas de las jóvenes que van llegando al movimiento están interesadas todavía.

Y digo sencillamente porque si me meto en berenjenales muy sesudos perderé la inmediatez que intencionadamente deseo mantener. Ni citas ni tecnicismos deseo que me corten el hilo de lo que fue una conversación viva y reconfortante por la inteligencia, precisión y cercanía de mis interlocutoras.

No quiero que redactar estos papeles a vuelapluma me lleve más de unos pocos días. Con esta intención me pongo a ello y que os aproveche el pastel, que no pastiche, que en esta tarde tonta de domingo voy a meter en el horno de la escritura.

Sólo me resta añadir que se trata de una versión muy personal con la que no deseo hablar en nombre de nadie, salvo de mí misma. Como tampoco creo que el apelativo de “feminismo de la diferencia” sea propiedad intelectual de alguien en particular, espero que ninguna se ofenda por mi modo de concebirlo.

El punto de partida no es inocente

Estoy convencida de que una no elige al azar. El temperamento, los genes, la educación y la experiencia condicionan más de lo previsto. ¡Cómo no ! Por eso me pregunto y me respondo a la vez por qué en los primeros setenta, las hijas del 68 nos encaminamos hacia dos feminismos diversos que, estoy convencida, se complementan por más que se empeñen en excluirse. Si uno u otro no existieran habría que inventarlos.

Unas eligieron lo urgente y otras nos encaminamos hacia lo importante. Creo que ni unas ni otras estábamos dispuestas a ser una generación perdida. De modo más o menos consciente sabíamos que estábamos transformando el mundo (Marx) y cambiando la vida (Rimbaud) Y todas, sin duda, hacíamos historia. Más de lo que imaginábamos, pues el feminismo, de modo diluido o light, ha impregnado ya todos los rincones de la sociedad del dos mil. Y un plus : ha sido el movimiento político más importante de las últimas décadas. Ya veremos si una OPA hostil consigue homologarnos a lo políticamente correcto o somos capaces de superar esa peligrosa trampa de autocensura.

Pues bien, las feministas de lo urgente se lanzaron hacia la ardua tarea de cambiar las leyes para las mujeres en un entorno de mejoras sociales. Había que librarse del estatuto de sometidas y acceder al de iguales, al de ciudadanas. Chapeau!

Otras, que sin duda apoyábamos todos esos cambios, debatíamos sobre cuestiones que nos parecían más importantes porque cambiaban la vida. Empezamos a contarnos las experiencias vividas en “grupos de autoconciencia”, las inquietudes y dudas referentes a la sexualidad y a las opciones en torno a ésta. La autoestima y la fuerza comenzaron a crecer en aquellas reuniones informales que acababan en divertidas cenas y confidencias que produjeron en nosotras una verdadera “catarsis”. Descubrimos lo que era la amistad y la complicidad entre mujeres en un ambiente sin jefes, sin novios, sin maridos, sin secretarios generales que mediaran entre nosotras y el mundo, una burbuja virtual que estalló y nos lanzó al mundo con mucha más seguridad en nosotras mismas. No nos sentíamos solas y los lazos entre nosotras siguen, en muchos casos, aun vivos, por más que nos hayamos replegado “cada mochuela a su olivo”. Aquello pertenece ya a la experiencia vivida, al descubrimiento de un mundo que realmente conseguimos transformar, al menos dentro de nosotras. Y con la certeza, además, de que estábamos haciendo política, ya que lo que intentaba el feminismo era otorgar tal estatuto también a lo privado. Verdaderamente nos convertimos en mujeres nuevas y para siempre.

¿Por qué elegimos distintos caminos ? Ya lo he dicho : imponderables de todo tipo.

El alimento teórico

Las feministas de la igualdad contaban con abundantes fuentes en las que beber ; a las de la diferencia nos gustaba más el vino. De hecho, estábamos permanentemente embriagadas de entusiasmo. No íbamos a permitir que nos aguaran la fiesta. Mejor, las fiestas. Había que celebrar la vida y la celebramos. Y eso marca.

Desde la Ilustración, el tema de la igualdad estaba sobre el tapete. Ellas tenían abundante letra escrita para teorizar y reinterpretar. Y no digamos con la aportación de las teorías socialistas, sin olvidar a Simone de Beauvoir y su tema del Sujeto.

Nosotras, las de la diferencia, nos encontramos con un panorama que planteaba la crisis del sujeto y prefiguraba la posmodernidad. Nuestros lagares rebosaban incertidumbre y cuestionamientos sin cuento. Todo era nuevo porque partíamos de lo que se estaba pensando al hilo de la propia época. Las teorías de la emancipación nos importaban un bledo porque no creíamos en ellas. No queríamos ser mujeres emancipadas. Queríamos ser mujeres libres porque sí, por derecho propio, y así íbamos viviendo todos los “simulacros” de la libertad, todas las osadías del atreverse, todas las explosiones de la dicha.

Condorcet era una antigualla que no valía la pena ni desempolvar. Foucault, Deleuze y Guattari, Derrida, Chomsky y otros muchos estaban diciendo cosas más frescas, que si nos venían al pelo las tomábamos y si no, las despreciábamos : ni dios ni amo. No queríamos doctrinas ni doctrinarios.

Leímos con avidez las primeras teorías feministas radicales que nos llegaban de USA. No había viaje a París sin que nos viniéramos con lo último de la editorial Des Femmes. También recurrimos a la doctora Shaeffer, que nos desveló nuestra potente y creativa sexualidad. ¡Eureka ! Fue divertido y tremendo descubrir tantas cosas a la vez. Nuestro gozo era equiparable a nuestra perplejidad.

Nunca estuvimos seguras de nada y supongo que seguimos buscando.

Las feministas de la igualdad continuaban con sus campañas militantes y sus apoyos teóricos más académicos, evidenciando siempre lo evidente. Pero también aportando investigaciones sociológicas y de otro tipo, que han servido para los consabidos “planes de igualdad” que la Administración tuvo que poner en marcha gracias a la presión y a los trabajos de aquellas mujeres.

Nosotras, las de la diferencia, nos metimos en rollos más psicoanalíticos. No en vano había sido Freud el primero en plantear, de modo más o menos científico, la indescifrable sexualidad femenina. Por supuesto que lo repudiamos, pero nos dio pie para pensar en nosotras mismas desde dentro. Luego vino Lacan con su propuesta lingüística del inconsciente y se puso de moda lo referente al deseo. “¿Qué deseamos realmente las mujeres?” era uno de los leitmotiv de nuestras conversaciones. Y, por fin, Luce Irigaray.

Eran muy difíciles de leer, pero algo nos iba calando.

Así pues, el alimento teórico del movimiento en sus dos versiones era distinto. El de la igualdad más académico y ortodoxo ; el nuestro más underground y herético. Y eso también marca.

Con Irigaray empezamos a caer en la cuenta de que nosotras éramos “feministas de la diferencia”. ¿Por qué? Porque nuestro camino hacia la libertad partía precisamente de nuestra “diferencia sexual”. Esa era la piedra filosofal.

Supimos entonces que el mundo como representación no era más que una proyección del sujeto masculino, es decir, “lo mismo”. Y “lo mismo” sólo se pregunta por aquello que puede responderse y que puede, de nuevo, representar. Para ser sujeto desde “lo mismo” basta con verse reflejado. ¿Cómo ser sujeto desde lo Otro? ¿Cómo ser sujeto en un mundo de representación masculina?

Todo un reto apasionante

La cuestión clave que exponía Irigaray ¿era espejo o speculum? Es decir, ¿se trataba de reflejar el mundo(con el espejo) para hacer una crítica feminista o de explorar la caverna(con el speculum) de la diferencia sexual? ¿Sociología o Psicología?

El feminismo de la igualdad enfrentó un mundo androcéntrico con un espejo crítico. El de la diferencia exploró con su speculum nuestras propias ignotas diferencias para, desde ahí, crear un mundo.
Habrá que reconocer que lo primero, aunque más aburrido, es mucho más fácil. Lo segundo es titánico.

Las amistades peligrosas

No sólo afinidades teóricas, sino políticas, fueron las que nos separaron.

No podemos olvidar que muchas de las feministas de la igualdad pertenecían o provenían de partidos políticos de la izquierda. Su monotema en todo congreso, conferencia o mesa redonda que se preciara era “Mujer y lucha de clases”. Pensaban que una vez realizada la revolución socialista sólo era cuestión de meter en el programa las “reivindicaciones feministas” y listo : puros ajustes logísticos.

Primero fueron marxistas, luego socialistas, después socialdemócratas y ahora progresistas, que debe ser algo así como “ilustradas”.

Las de la diferencia éramos más bien ácratas, de tendencia un poco hippy, radicales, despelotadas, que todo hay que decirlo.
Hoy, después de la caída del muro de Berlín, las de la igualdad, para no quedarse huérfanas, supongo que habrán cambiado a los barbudos Marx y Engels por los empelucados revolucionarios parisinos del XVIII. Nosotras nunca tuvimos padres, y nuestras madres quién sabe cómo andarán. Pero las seguimos amando.

Con todo, la mayoría, de uno y otro lado, nos enfrentamos ahora, un poco perdidas, a un mundo más hostil si cabe que nos ridiculiza por seguir definiéndonos como feministas. Sin embargo ¡no pasarán ! O pasarán por encima de nuestros cadáveres. Exquisitos cadáveres de un tiempo de vino y rosas.

Dos modos de hacer política

Ellos eran cazadores y nosotras agricultoras : un tópico. Lo sé, pero me sirve para la metáfora.

Hay un modo de hacer política masculino y otro femenino. El primero reclama conducir grandes rebaños con el pastor al frente armado de cayado, y los perros que impiden que se desmadre el ganado. ¡Oh, las multitudes siguiendo a un líder ! El sueño de toda política masculina : la revolución de las grandes masas o la sumisión de ellas, que es lo mismo.

Tal vez las de la igualdad soñaran alguna vez con esos espejismos. Al final del camino, “la tierra prometida”.

Las de la diferencia hemos soñado voluptuosamente con “un paraíso perdido” en el que comernos todas las manzanas prohibidas.

La igualdad sigue su camino consiguiendo leyes y normativas que van mejorando la vida de las mujeres, sin duda. Son logros más vistosos que, a veces, hasta salen en los periódicos o en las noticias de la tele, sobre todo si se refieren a temas morbosos, como la violencia doméstica o las violaciones. Es, por lo visto, cuando existimos.

Las de la diferencia, sin saberlo, se han multiplicado como hongos y van plantando sus semillas en multitud de pequeños espacios en los que se sigue buscando, no sólo el cambio de las estructuras y los derechos básicos, sino también el cambio de las mujeres.

Es una política de agricultoras que se afanan en los pequeños huertos de las mil transformaciones. Sembramos y sembramos sabiendo que fructificará. Aunque sigamos siendo invisibles

El qué y el cómo

Por muy importante que sea el qué, no debe lograrse a cualquier precio. Vamos consiguiendo pequeñas emancipaciones: económicas, profesionales, domésticas, políticas o personales, pero el precio de la igualdad, en muchos casos, ha sido muy alto: soledad, agotamiento, triples jornadas, venta de la propia alma, claudicaciones, enfrentamientos, dispersión, enfermedad en muchos casos. Con frecuencia ha supuesto una competitividad y un esfuerzo más allá de lo aceptable.

En este sentido, las feministas de la diferencia siempre hemos tenido muy claro que la vida no es negociable. Por eso nos planteamos el cómo. Llegar más allá de la igualdad, sí, pero ¿cómo?

Ni el dinero ni el prestigio ni el éxito valen el sacrificio del gozo, de la libertad interior, del tiempo personal, de la amistad ni siquiera del dolor compartido. No se trata de que las mujeres lleguemos a la política para seguir haciendo “lo mismo”, ni que podamos ser igual de mediocres que muchos hombres en condiciones adversas para nosotras, porque las feministas de la diferencia nos planteamos la política no sólo para hacer cosas diferentes, sino de distinto modo. Tal vez por eso no estemos.

Nunca hemos querido tener una sexualidad semejante a la masculina de “aquí te pillo, aquí te mato”, ni la promiscuidad que ellos reclaman simplemente para ser iguales, porque en la libertad sexual nos interesa más el cómo que la cosa en sí. Es un pequeño ejemplo extensivo a los demás asuntos, pero lo señalo como muestra de algunas de  las consecuencias de plantearse la igualdad como fin. El precio de las cosas constituye el baremo de nuestra implicación.

Sólo se vive una vez -que yo sepa, de momento- y nada interesa tanto como hacer de esta vida (tal como están las cosas) un acto de rebeldía inteligente. A veces ese acto de rebeldía no consiste más que en sobrevivir cuando la muerte sale al camino en cada encrucijada. Otras, por el contrario, nos reclama una resistencia numantina ante la insistente oferta de una vida fácil en la aceptación de “lo que hay”. Muy frecuentemente tendremos que aceptar que no podemos transformar el mundo, pero nunca renunciaremos a cambiar la vida porque sabemos que la “revolución” sin “evolución” es una trampa demasiado vista como para reincidir. Simplemente : el qué sin el cómo no interesa.

Cuestionar el modelo

El tema de fondo de nuestros desencuentros siempre ha sido el mismo : el modelo.

Cuando se plantea la igualdad parece como si se hiciera desde un peldaño, o muchos, más abajo. La igualdad de las mujeres con los hombres. ¡Peligro!

El feminismo de la diferencia, en cambio, plantea la igualdad entre mujeres y hombres, pero nunca la igualdad con los hombres porque eso implicaría aceptar el modelo. No queremos ser iguales si no se cuestiona el modelo social y cultural androcéntrico, pues entonces la igualdad significaría el triunfo definitivo del paradigma masculino. El panorama quedaría reducido a hombres y “hombrecitos” : todos “casi” iguales. Es muy triste convertirse en una mala copia de un patético modelo. Claro que queremos la igualdad ante la ley, igual salario a igual trabajo y las mismas oportunidades ¡cómo no ! Pero no es suficiente, ni siquiera deseable.
Sospecho que una determinada forma de entender la igualdad proviene de una idealización del sujeto masculino, versión Simone de Beauvoir seducida por la misoginia de Sartre.

La contraposición entre la naturaleza y la libertad sartriana es la que se expresa entre el en-sí y el para-sí. Para los hombres, la libertad ; para las mujeres, la necesidad, lo natural, el cuerpo como destino. Beauvoir atribuye a los hombres la producción y la trascendencia a lo largo de la Historia, es decir, el “para-sí”, mientras que las mujeres quedamos encerradas en el “en-sí”, en nuestra maldita naturaleza de reproductoras, que constituye un serio obstáculo para conseguir la libertad, o sea, la cualidad de Sujeto.

Sin duda que Simone daba cuenta de la situación de la mayoría de las mujeres de su época, pero esa constatación  no puede elevarse a categoría, es decir, no se puede hacer de ella ontología ni metafísica. En todo caso, sociología. Además, parece que ignora en cierto sentido la multitud de cosas que las mujeres hemos hecho e inventado para hacer posible el nivel de humanidad y civilidad que ahora tenemos. Claro que las mujeres hemos trascendido nuestra condición de hembras, pero habitualmente en condiciones de dominación, unas condiciones que no han permitido la brillantez que ha otorgado nuestra civilización a los logros masculinos, esa trascendencia sublime que supone Sartre y, detrás, Simone de Beauvoir.

Siendo consecuentes con lo que plantea Beauvoir, la propuesta de la igualdad y emancipación desde semejantes presupuestos sólo puede lograrse negando la diferencia sexual femenina en beneficio de un Sujeto universal y neutro que, lógicamente, sería masculino, por más que incluyera tanto a hombres como a mujeres en la etapa gloriosa de la igualdad.

Es absurdo contraponer naturaleza y libertad, pues nuestra libertad nace de nuestra naturaleza, que la dota tanto de posibilidades como de límites. Pero, claro, la lógica occidental juega siempre con las oposiciones de un estrecho pensamiento binario : o esto o lo contrario.

Las feministas de la diferencia nunca hemos deseado una igualdad que aniquile nuestra diferencia sexual, ni un Sujeto universal que consagre el modelo masculino de ser, de ser libre, de trascenderse y de otros idealismos que no son más que huidas hacia adelante por el miedo a la propia naturaleza. En definitiva, el rechazo varonil a la materia que nos enraiza y nos hace verdaderamente humanas. ¿Igualdad a costa de negar nuestra diferencia, nuestra naturaleza, nuestra realidad más real ? ¡Qué dislate!

Aclarando conceptos

En este punto es en el que nos tiramos los trastos. Ignoro si se trata de una guerra ideológica o de intereses. Seguramente de las dos cosas. O, tal vez, de confusiones muy arraigadas.

Cuando insistimos en la diferencia, el latiguillo de las feministas de la igualdad es siempre el mismo : “Sí, claro, somos diferentes ¡qué más quieren los hombres ! Eso es lo que ellos han dicho siempre de nosotras para mantenernos sometidas, que somos diferentes. Lo que no soportan es que seamos iguales.” La verdad es que dicho argumento me ha parecido, en cada ocasión, un argumento muy simple, sobre todo en boca de mujeres con gran autoridad académica.

¡Claro que ellos han utilizado nuestra diferencia para someternos ! Y sobre todo nuestra capacidad de gestar nuevos seres. La posibilidad de ser madres y nuestra mayor ligazón a la especie por la crianza y otras derivaciones ha jugado en contra de las mujeres en un modelo androcéntrico. ¡Qué duda cabe ! Hay incluso quién propone la liberación de las mujeres a través de la gestación “in vitro”, el útero artificial y la incubadora. Después…¡hala ! niños para el Estado. Es algo así como cortarte la cabeza sólo por que te duele.

En fin, que es fundamental separar los hechos de los conceptos, porque los hechos se mueven en el devenir del acontecer histórico y los conceptos corresponden a esencias más o menos fijas. O.K. ?

Lo que sucede es que una de las características fundamentales de la dominación masculina es que ha utilizado las diferencias a favor de la desigualdad. Las diferencias de edad, de raza, de religión, de lengua, de etnia, de clase y de sexo han dado lugar a múltiples desigualdades. Pero la diferencia nada tiene que ver conceptualmente con la desigualdad. Esta ha sido una consecuencia perversa.

El concepto clave que hemos de tener en cuenta para no seguir diciendo tonterías es el siguiente : lo contrario de la igualdad no es la diferencia, sino la desigualdad. Hemos contrapuesto igualdad a diferencia cuando en realidad no es posible conseguir una verdadera igualdad sin mantener las diferencias. Lo contrario no sería más que una colonización a saco.

A esto respondería el feminismo de la igualdad que la supuesta diferencia no es más que el producto de una socialización en la desigualdad. Y en este argumento se pone de manifiesto otra confusión más : la confusión de “la diferencia” con el “género”, que sería una diferencia construida como desigualdad. En palabras de Irigaray, supone una confusión con “lo diferido”, es decir, con las infinitas mediaciones que han determinado un “ser mujer” socialmente construido.

Si lo entendiéramos bien, veríamos que las diferencias encierran una potencialidad extraordinaria. Sin diferencias no hay cambio ni pluralidad, todo sería homogéneo y estático. La anulación de las diferencias nos está llevando al modelo único, al pensamiento único, a la economía global. Un sistema que, lejos de anular las desigualdades, las afianza y profundiza. ¿Quién sale reforzado ? Sin duda que el modelo dominante y dominador, el más fuerte. Eso sí : “todos podemos jugar en la Bolsa de valores”, incluso los que ganan veinte rupias al día. ¡Menos mal ! ¡Qué consuelo !

Las diferencias entre los sexos existen. La investigación genética, hormonal, cerebral y psicológica nos lo están demostrando cada día. Pero, claro, esas diferencias están enraizadas en la naturaleza y la naturaleza significa, en la jerga hegeliana-sartriana-bouveriana, el “en-sí”, algo a superar y trascender por la libertad del sujeto en el “para-sí”.

Me recuerda demasiado al mandamiento bíblico de “¡Dominad la tierra !” Doblegar la naturaleza, trascenderla, explotarla y después renegar de ella. Sospechoso camino, vive dios.

Recapitulación

Toda síntesis apretada está exenta de matices, pero mi propósito no es el de elaborar una historia del feminismo de la diferencia, sino de exponer a grandes rasgos lo que para mí significa. Voy a intentar, pues, resumir aún más los puntos axiomáticos de esta propuesta :

1º) El feminismo de la diferencia no es opuesto al de la igualdad, porque no son contrarios conceptualmente.
2º) El objetivo de este feminismo es la transformación del mundo desde el cambio de vida de las mujeres.
3º) El punto de partida, tanto estratégico como epistemológico, radica en la diferencia sexual.
4º) Nuestra diferencia sexual respecto de los varones no constituye un esencialismo que nos hace idénticas, sino diversas.
5º) Nuestro propósito no consiste en ser iguales a los hombres, sino en cuestionar el código secreto de un orden patriarcal que convierte las diferencias en desigualdades.
6º) Los cambios estructurales y legislativos pueden ser un punto de partida, pero no de llegada.
7º) Crear orden simbólico significa introducir la variable de la diferencia sexual en todos los ámbitos de la vida, del pensamiento, de la política. La variable no es el género, que es un sexo colonizado, sino la diferencia.
8º) La complicidad y solidaridad entre las mujeres constituye nuestro bagaje político más poderoso.
9º) La lucha por el poder comienza en la autosignificación, la autoridad femenina y el empoderamiento de espacios creados por las propias mujeres.
10º) El objetivo del poder no consiste en conseguir “cargos” para las mujeres, sino en lograr una representatividad sustantiva, y no abstracta, propia del Sujeto universal y neutro.
11º) El feminismo de la diferencia es una ética fundada en valores que nosotras tendremos que ir definiendo.
12º) El pensamiento de la diferencia sustituye la lógica binaria por la lógica analógica, que tiene que ver con la vida y no con conceptos interesados que la sustituyen.
13º) El feminismo de la diferencia no es una meta, sino un camino provisional. No es un dogma, sino una búsqueda. No es una doctrina sectárea, sino una experiencia al hilo de la vida.

Desde estos pliegos al viento, no me queda más que reconocerme agradecida a tantas y tantas mujeres… que no habría espacio para nombrarlas. “Todo es puro para el puro”, decían los gnósticos. Por eso creo que todo ha sido bueno para todas. Y no lo digo como si estuviéramos al final del camino, sino en la encrucijada de otros muchos que se abren a nuestro paso.

                                              Desde algún rincón del mundo, en el equinoccio de otoño del 2000.

Tomado de Nodo50.

Arde Macondo

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El diálogo debe ser la única salida para buscar una solución al conflicto armado en Colombia sin el uso de la violencia para poder salir de las guerras. Si bien, hoy la memoria del conflicto armado de las últimas décadas corre el peligro de ser arruinada por el revisionismo ideológico y el negacionismo histórico, debemos esmerarnos por ampliar y democratizar el campo de la construcción de espacios, iniciativas y narrativas de la misma.

Hablar de la imposición de una relato memorial oficial, como única forma de representación de la memoria; es desconocer la posibilidad de construir una memoria internacional amplia del conflicto armado en nuestro país, para poder pasar la página y transformar a nuestra sociedad que tanto lo requiere, después de tanto tiempo de sufrimiento humano en nuestros territorios.

En la construcción internacional de la memoria, hoy se toma a la construcción de las memorias nacionales como escenarios en disputa que son fragmentados, por eso, al hablar de la construcción de narrativas de la memoria, lo que se debe buscar es tomar a la memoria como algo vivo y diverso, con el fin de no dejar a un lado ninguna de las narrativas de los actores del conflicto armado, sus víctimas y los sobrevivientes del mismo.

Esto con el fin de no olvidar el pasado y ver deshacer el futuro sin esperanzas de reconciliación y respeto de los Derechos Humanos, así como el poder propiciar la búsqueda de la verdad, la implementación de la justicia transicional y la búsqueda de las personas desaparecidas, como fue acordado en el Acuerdo del Teatro Colón

La memoria internacional parte del principio del respeto a la Convención para la Prevención y la Sanación del Delito de Genocidio, la cual fue ratificada y firmada por nuestro Estado. El libro: Arde Macondo, es un homenaje a las víctimas y sobrevivientes del conflicto armado colombiano. Busca ser un mensaje de reflexión y esperanza en estos tiempos de crisis, oscuridad pero ante todo de cambio social verdadero. 

Click aquí para acceder al texto [se trata de un libro sobre algunos de los episodios de la vida nacional  y algunos fragmentos de la geografía que se han configurado como escenarios de memoria colectiva e histórica, que son recordados y retratados por el autor con versos cortos y emotivos].

¡Perú te Quiero, por eso te Defiendo!: un ABC para entender lo que pasa en Perú

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Desde Revista Hekatombe consultamos al profesor peruano Juan José Yupanqui, magíster en investigación social, para que nos explicara qué pasa en Perú y poder tener un panorama amplio y desde abajo de lo que viene sucediendo en las últimas semanas. Esperamos que les de elementos para analizar realidades y no copiar de los visajes que nos vende la prensa corporativa sobre nuestros vecinos.

A. ¡Ni Merino, ni Vizcarra!

Manuel Merino

Las personas que rodean a Manuel Merino tienen grandes intereses económicos o se estaban viendo afectadas por las reformas que Vizcarra estaba adelantando: grandes petroleras e industrias mineras; empresarios de la educación; y personas que están sindicadas por corrupción o tenían vínculos con los casos de Keiko Fujimori, Ollanta Humala, e incluso, gente como el banquero y ex presidente Pedro Pablo Kuczynski -PPK-. se vio afectada por dichas reformas. Cabe señalar que tres de los ministros del fugaz gobierno de Merino, eran cuota de PPK. 

Quienes respaldan a Merino tienen interés en postergar las elecciones del 11 abril de 2021. En el caso del Partido Unión por el Perú, se debe a que Antauro Humala, hermano de Ollanta Humala y líder de la formación política, busca participar de la contienda electoral, pero debido a que estuvo detenido por sedición cuando era mayor del ejército del Perú contra el entonces presidente Alejandro Toledo (el Andahuaylazo), aún no puede presentarse.

Merino como presidente convocó a diferentes personalidades para ser parte de su gobierno, tales como Ántero Flores-Aráoz de derecha, integrante del Opus Dei y exministro de defensa de Alan García. Durante su gestión, en junio de 2009 se desarrolló ‘El Baguazo’ o la Masacre de Bagua, en la que murieron 33 personas y desapareció otra, mientras avanzaba el desalojo de cerca de 5000 indígenas, entre ellos de los pueblos aguarunas y huambisas, que se oponían a la destrucción de la Amazonía por transnacionales, petroleras, madereras y aceiteras con el beneplácito del gobierno, cabe señalar que esta región se caracteriza también por la ausencia estatal. Estos hechos llevaron a la renuncia de Flores-Aráoz a esa cartera.

LA ESPERA – Historias del Baguazo from fernando vílchez rodríguez on Vimeo.

El gabinete en términos generales representa a diversos sectores de las derechas, lo que en Perú denominan Derecha Bruta y Achorada —DBA— (achorada es como envalentonada, prepotente, que se cree capaz de todo) que se caracteriza por su verticalidad, radicalismo, su cercanía a las fuerzas militares, su irrespeto a los derechos humanos y a la participación ciudadana, situación que ha llevado a que aumente el rechazo de la población al gobierno de Merino, sumado a la ilegitimidad con la llegó a la presidencia. Serían entonces todos estos los detonantes que forzaron la renuncia de Merino, por la presión de la movilización social.

Martín Vizcarra

Martín Vizcarra fue vicepresidente de Pedro Pablo Kuczynski, se puede caracterizar como un gobernante de centro-derecha. Durante el proceso de reactivación económica de Perú, ha favorecido a grandes empresas con créditos y condonaciones.

En el marco de su presidencia adelantó reformas a las universidades privadas, lo que implicó que las licencias de funcionamiento de algunas de ellas fueron suspendidas por no cumplir los estándares de calidad que exige la Superintendencia Nacional de Educación Superior de Perú, afectando, por ejemplo, a la Universidad privada Telesup de José Luna Gálvez, líder de “Podemos Perú” (no confundir con Podemos de España), quien además, cuenta con una orden de detención preliminar desde el 7 de noviembre por haber negociado de forma irregular la inscripción de su partido ante las autoridades electorales, o el caso de José Acuña líder del presidente Alianza por el Progreso. 

También detuvo el licenciamiento de mineras, como en el caso de Arequipa, en donde fue detenida la extracción minera por no cumplir con requisitos del Ministerio de Ambiente. Vizcarra estuvo a favor de la investigación de la corrupción en Perú. 

Su mandato no ha tenido un amplio respaldo parlamentario de los que deberían ser sus aliados, como el partido Contigo Perú de PPK y su gobierno estaba siendo respaldado, en buena medida, por la población, pues respondía a lo que a esta le gustaría, como la lucha contra la corrupción y la disolución del Congreso para convocar a nuevas elecciones parlamentarias, ya que consideraba que la elección de candidatos para el Tribunal Constitucional estaba viciada por el manejo dado por las mayorías del Congreso que eran Fujimoristas (septiembre de 2019) —Fujimori fue un dictador conservador que gobernó Perú en la década de los 90’s, y fue quien en gran medida introdujo el neoliberalismo en el país latinoamericano. Estuvo implicado en escándalos por la violación de derechos humanos en el tramite que dio a la violencia interna y en la actualidad se encuentra pagando una pena por corrupción—. Cabe resaltar que durante la pandemia, el manejo de la crisis no ha sido el ideal, hasta la fecha van cerca de 34.000 personas fallecidas.

Siendo la lucha contra la corrupción la principal bandera de Vizcarra, en octubre la Fiscalía inició una investigación por un caso de corrupción en el que estaría implicado cuando fue gobernador de la provincia de Moquegua, entre 2011 y 2016. Fue este caso el que llevó a la destitución por parte del Congreso, aunque se sostiene que lo que estaría realmente detrás de la destitución sería este lucha contra la corrupción que salpicaba a los principales dirigentes de la clase política peruana.

B. ¡Vamos pueblo carajo, el pueblo no se rinde!

Son las y los jóvenes quienes se han tomado las calles de Perú en los últimos días, su fuerza ha llevado a que salgan manifestantes de los distritos populares medios y ricos de de Perú como Miraflores, San Isidro o Lince; incluso, de manera oportunista, Merino declaró que se sumaba a las marchas, pese a ser representante de esa «Derecha Bruta y Achorada». 

Han estado protagonizadas por jóvenes sin trabajo que han sido muy afectados por la crisis sanitaria, y también ha sido evidente la participación de estudiantes de universidades y de institutos de secundaria, siendo convocantes, por ejemplo, Secundaria Combativa, que es una suerte de red de estudiantes, que se puede decir, están inspirados e inspiradas en el movimiento de Chile.

Otra característica de las movilizaciones, es que no han sido convocadas por sectores gremiales, ni de manera centralizada, como sucedía tradicionalmente con organizaciones grandes e históricas como la Secretaría General de Trabajadores, o la Confederación Campesina Agraria, esto también obedece a la crisis sanitaria y al toque de queda por el Estado de Emergencia que va de 11PM a 4AM, que en caso de las marchas juveniles no se ha cumplido.

Las movilizaciones, entonces, se pueden leer como una forma de sanción a la forma de hacer política tradicional, con la existencia de componendas, de ‘negociados’, del ‘dame que te doy’. No son para exigir que vuelva Vizcarra, sino que buscan sancionar la corrupción, pues muchos de los presidentes han sido investigados por corrupción y están cumpliendo sentencias por este delito. 

Es importante también tener en cuenta la fuerte influencia de Chile y Bolivia en América Latina para entender las movilizaciones en Perú, por su carácter espontáneo, el papel tan importante de las redes sociales a la hora de masificar consignas, mensajes y convocatorias, algo completamente novedoso en el país. 

En el marco de este gobierno de Derecha Bruta y Achorada es evidente la brutalidad policial, hacía un buen tiempo que no atentaba contra una movilización social, pero en esta última han utilizado perdigones, municiones prohibidas, balas de fragmentación con canicas, requisas indiscriminadas para reprimir la protesta, toda una serie de medidas represivas que han dejado como saldo la muerte de los jóvenes Jack Brayan Pintados Sánchez e Inti Sotelo Camargo, así como nueve personas desaparecidas.

Lo que ha llevado a que diferentes sectores de la sociedad se pronuncien ante estos hechos.

C. ¡Constituyente Popular!

Esa es la bandera de quienes se movilizan y de los partidos de izquierdas: la Constituyente Popular, sin embargo, los partidos de izquierda están muy divididos, situación que complica que ganen la presidencia en las elecciones del 11 de abril del 2021. 

Con esta crisis de gobierno se abren las posibilidades de reformar la Constitución Política de 1993 que dejó Alberto Fujimori, de talante neoliberal, aunque Yupanqui aseguró que Perú es históricamente reformista, por lo que, pese a que la consigna está ganando fuerza en las calles, él considera que en el corto plazo no es probable que se logre una nueva Constitución sino reformas a la existente.

Calle polémica con Luciana Cadahia: feminismo, progresismo y el campo popular

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13 de noviembre de 2020. El 12 de noviembre, en la Revista Hekatombe lanzamos la primera emisión de Calle Polémica, un programa dirigido a cuestionar el pensamiento conservador de derecha, izquierda o centro. En este primer programa contamos con la participación de la filósofa argentina Luciana Cadahia, una oveja negra de la academia, que desde el tiempo de las elecciones presidenciales del 2018, empezó a tener reconocimiento mediático en Colombia con motivo del análisis que hace sobre el populismo, que dista de la interpretación tradicional que lo asocia a una expresión del caudillismo y la demagogia.

Su posición política abiertamente feminista le ha implicado un constante debate por redes sociales con los sectores de la Colombia Humana que militan en torno a la figura de Hollman Morris, dado el escepticismo o el rechazo que expresan frente a la vinculación entre lucha contra el patriarcado y la construcción de democracia y justicia social. También su mordaz crítica a Uribe así como al centro político y sus actuales representantes: el político Sergio Fajardo y a la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, le han representado descalificativos por parte de simpatizantes y militantes del uribismo, del partido Alianza Verde y del movimiento Compromiso Ciudadano.

En este Calle Polémica, hablamos con Luciana Cadahia sobre el feminismo y las iniciativas progresistas y emancipadoras, haciendo hincapié en la caracterización de la noción de patriarcado, y en los debates existentes sobre los vínculos entre el feminismo y el campo popular; el llamado “feminismo popular” y su relación con la teoría; los discursos y prácticas cuestionables de la alcaldesa Claudia López, y la importancia del antagonismo en la política.

El lastre del repliegue identitario es… una forma de operar en la política que cuando aparece algo que no forma parte de su registro cotidiano, lo viven como una amenaza que los quiere destruir

En el desarrollo de la entrevista, señaló lo problemático que resulta “el lastre del repliegue identitario” con el que carga cierta izquierda ortodoxa, entendido como “una forma de operar en la política que cuando aparece algo que no forma parte de su registro cotidiano, lo viven como una amenaza que los quiere destruir (…) consiste en vivir todo lo diferente como una amenaza”, y la potencialidad que encierra la “pulsión progresista” de la izquierda que “ha incorporado dentro de sí muchas demandas que no vienen necesariamente de ese legado identitario de izquierda, pero que son demandas de la tradición emancipadora, que es la cuestión del antirracismo, la cuestión del feminismo, y la cuestión del ecologismo”. 

Sostuvo que el patriarcado es un proceso histórico: “el patriarcado es un resabio de la forma de sociabilidad feudal o de la forma de sociabilidad gamonal como se ha dado a llamar en América Latina”, que “consiste en una estructura en la cual hay una figura (…) el patriarca (…) que establece una relación con el territorio, con los trabajadores en ese territorio, y con las mujeres, con su esposa, (…) de propiedad en el ámbito de lo doméstico, es decir, una relación de propiedad como dominio”. Este proceso va teniendo unos efectos concretos en el tiempo contemporáneo que se pueden identificar en las prácticas y los discursos actuales, “lo femenino le gusta [al hombre socializado en el patriarcado] en tanto es su dominio, no hay una erótica con lo que una es o con lo que una pueda llegar a ser junto al otro, sino que hay una erótica relacionada con «cómo puedo poseer eso»”. Esta caracterización del patriarcado, mucho más amplia en la entrevista, la fue ejemplificando con casos contemporáneos de expresiones de dominio y temor frente a la pérdida de dominio, por parte de políticos como Maurico Macri y Hollman Morris.

el patriarcado es un resabio de la forma de sociabilidad feudal o de la forma de sociabilidad gamonal como se ha dado a llamar en América Latina

Cuestionó la forma de asumir un “feminismo popular” como antítesis de un feminismo academicista, al respecto dijo: “yo me preguntaba ¿conocerán la etimología de la palabra popular? La palabra popular nace del pensamiento, nace de la filosofía, para nombrar la heterogeneidad (…) a sectores de la sociedad que históricamente han quedado excluidos (…) es el pensamiento emancipador el que nos ha dado las palabras para nombrar las cosas, luego se hacen cosas con las palabras y tienen estatus performativos, y luego también los pueblos producen palabras que circulan hacia el ámbito de la teoría, porque es una especie de juego que se produce entre espacios de nominación producidos por el pensamiento filosófico, y espacios de nominación producidos por el campo popular. (…) A lo que voy es que inevitablemente entre el legado de pensamiento emancipador y el campo popular hay sinergia, es decir, nacen juntos”.

lo doméstico es un ámbito que es idéntico a sí mismo (…) no hay pólemos, no hay política, hay que hacer «lo que mamá dijo», que eso fue lo que hizo Claudia López

Criticó fuertemente la actitud de “cuidado maternal” de la alcaldesa Claudia López, al considerarla expresión del mismo patriarcado, y guardar una forma autoritaria de gobernar, a saber:

“En términos de lo político, el cuidado materno es el reverso del patriarcado, y pensar un cuidado maternal significa mantenernos en una idea de lo doméstico, de lo doméstico afectivo, donde lo maternal es un lugar de poder que no domina ya, no tiene una relación de propiedad mediante el dominio, sino que mantiene una relación de propiedad mediante los afectos (…) lo doméstico es un ámbito que es idéntico a sí mismo (…) no hay pólemos, no hay política, hay que hacer «lo que mamá dijo», que eso fue lo que hizo Claudia López” aludiendo al performance de las madres detrás de la alcaldesa y del protocolo de protesta que proponía el gobierno local en el momento. 

Para Cadahia, la lógica de la alcaldesa era: “vamos a regañar a los niños que salgan a protestar, porque las mamás los van a estar mirando ¿Qué fue eso? ¿Eso es propio de una mandataria? ¿Esa es la lógica republicana de lo político? No, eso era en términos psicoanalíticos: castración; en términos políticos era justamente suturar lo político, era cerrar la posibilidad de lo político, crear una escisión entre madres preocupadas por sus niños y niños infantiles que salen como revoltosos a hacer cosas por las calles, cuando en realidad todo eso era una pantalla para invisibilizar que se trataba de jóvenes ciudadanos completamente conscientes de sus derechos y obligaciones, para salir a protestar en un país en el que se mata a los líderes sociales (…) que les despojan su futuro”.

Frente a ese “cuidado maternal” en el que existe una relación de autoridad de la madre sobre el hijo, defendió el “cuidado fraternal de los iguales” para el escenario político desde la perspectiva republicana, en el que, en la medida en que se asumen como iguales, hay disenso, porque no hay un lugar de autoridad, sea de la matriarca o sea del patriarca, que pueda determinar en última instancia quien tiene la razón. 

Petro y Uribe no son dos extremos, esa es la estrategia de campaña de Fajardo, ya además ese es un refrito

En el último segmento, afirmó con contundencia que “Petro y Uribe no son dos extremos, esa es la estrategia de campaña de Fajardo, ya además ese es un refrito, como ese único gran hit que logró en la campaña y ver si ahorita cuela (…) no existe la idea de los extremos, simplemente uno es fascismo y es destrucción del pueblo colombiano, y el otro es (…) todavía no sabemos muy bien qué es, pero es el intento de transformar la república colombiana hacia una mayor igualdad”.

A continuación les invitamos a ver toda la entrevista: 

Ganó Biden y no Trump ¿Cambia algo para Colombia?

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El debate sobre las implicaciones del triunfo de Biden sobre Trump ha suscitado múltiples reacciones, desde posiciones radicales que consideran que Biden —e incluso Sanders— representan frente a Trump la cara liberal del imperialismo estadounidense de siempre, al optimismo desaforado que caracteriza a Biden y Harris como «líderes progresistas». Discutamos ambas interpretaciones para comprender luego si el triunfo de Biden tiene consecuencias políticas alternativas para Colombia.

El legado de guerra y deportación de la era Obama

Como bien recoge el periodista Mark Lander, el nobel de Paz de 2009 se caracterizó por ostentar el récord de «ocho años de guerra continua» en Oriente Medio, a pesar de sus promesas de campaña de salir de ella y dar así un viraje al legado de política exterior de Bush. Pero aun cuando hubo cierto desescalamiento militar —que posibilitó inintencionadamente el incremento de la influencia rusa en Siria y el mantenimiento de Bashar al-Assad en el poder estatal—, Estados Unidos continuó sus intervenciones en Irak y Afganistán, además de haber ordenado operaciones en Siria, «Libia, Pakistán, Somalia y Yemen»; es decir, respecto a Bush, Obama llegó a extender sus intervenciones a tres Estados más.

El nobel de Paz gringo, igualmente, fue catalogado por algunos de sus contradictores como «deportador en jefe», pues la tendencia de aumento del número de deportaciones fue profundizada en su mandato: a 2016, de acuerdo con el Departamento de Seguridad Nacional, la administración Obama había deportado a 2.8 millones de personas, superando así las cifras de Bush, que había deportado a dos millones. Al tiempo, sus intentos de aprobación de una reforma migratoria fracasaron en el Congreso y sólo se lograron pequeñas «medidas ejecutivas a favor de los indocumentados».

Matices políticos

El primer fenómeno muestra que sea quien sea el/la que esté a cargo, existen intereses estadounidenses que vienen delimitados por su posición hegemónica en el sistema mundial. Incluso Sanders, por más bienintencionado y crítico que fuera, no podría escapar al interés de preservar el orden internacional y trasnacional capitalista que ha estructurado Estados Unidos y sus aliados europeos alrededor del globo. En ese orden de ideas, el Partido Demócrata y el Partido Republicano son dos brazos de políticas imperialistas, como han sostenido algunos análisis publicados en La Izquierda Diario.

Pero en esta pugna por la definición del orden social hay, desde luego, múltiples matices para Colombia: Obama apoyó activamente el proceso de paz con FARC y ello contribuyó a crear un clima internacional de legitimación, lo que favoreció la apuesta por el potencial transformador del Acuerdo Final de Paz de determinados movimientos y organizaciones sociales colombianos.

Asimismo, durante el gobierno Obama —y por contera, durante la vicepresidencia de Biden— se intentaron reestablecer las relaciones diplomáticas entre EE. UU. y Cuba y ello creó un clima favorable para la institucionalización de Cuba como país garante de las negociaciones de paz. Santos, en ese sentido, tuvo un manejo diplomático inteligente muy diferente a la torpe política exterior de Duque, que intentó forzar sobre Cuba la entrega de diez líderes elenos en contravía de los mismos protocolos acordados para ese proceso de negociación. Recordar, además, que Duque apostó por un «cerco diplomático» y un reconocimiento a Guaidó como presidente que nunca funcionaron, con graves implicaciones en términos de la posibilidad de construir una política migratoria coordinada entre Colombia y Venezuela.

El ascenso de Trump ayudó a legitimar la torpeza diplomática de Duque.

Así las cosas, el ascenso de Trump ayudó a legitimar la torpeza diplomática de Duque. Si bien Trump no cercenó la relación con Cuba, sí congeló y retrocedió los acercamientos previos. Más aún, cuando Duque exigió la extradición de los líderes elenos, su gobierno «contribuyó a darle el tiro de gracia a la relación de EE.UU. y Cuba», como recoge Semana, mediante la promoción de «una campaña para que el Gobierno de Trump metiera [a Cuba] en la lista de países que no cooperan en la lucha contra el terrorismo»; cosa que, en últimas, terminó por darse. Y como hace constar el mismo artículo de Semana, el principal perjudicado de estas medidas fue el pueblo cubano, que siguió padeciendo las consecuencias del bloqueo estadounidense.

Por su parte, el desinterés de Trump por los Acuerdos se tradujo en la merma del control estadounidense sobre su implementación y abrió márgenes de maniobra nacionales para la política de simulación de Duque comandada por su «Paz con legalidad».

La derrota del uribismo

Ya en campaña por su reelección, Trump adoptó en la Florida la misma retórica uribista de creación de enemigos internos —que, dicho sea de paso, es un legado estadounidense— y contrafácticamente expresó que Biden era socialista y un aliado del castrochavismo dado el respaldo de Sanders, a lo que el ahora presidente gringo replicó recordando su participación en la ejecución del Plan Colombia.

Particularmente problemáticas fueron las injerencias a favor de Trump de los políticos del Centro Democrático Juan David Vélez, María Fernanda Cabal y Carlos Felipe Mejía, quienes fungieron como propagandistas de la lucha contra el «castrochavismo» para influir en las elecciones de Florida, con presencia significativa de cubanos, colombianos y venezolanos sensibles a ese tipo de propaganda. La situación escaló al punto que dos congresistas demócratas pidieron en una carta el fin de esta injerencia «inédita» bajo la amenaza de que se estaba poniendo en peligro las relaciones bilaterales entre ambos países, que históricamente han sido independientes de si un demócrata o un republicano era el que estaba en la Casa Blanca.

A Francisco Santos, embajador de Colombia en EE. UU., le recriminaron la hipocresía de su felicitación a Joe Biden debido a una denuncia del congresista Iván Cepeda que mostraría que Pachito habría estado involucrado en campañas a favor de Trump.

El partido de gobierno Centro Democrático tendrá ahora que agachar la cabeza, como lo ha hecho siempre

¡Qué escenario tan complicado se ha dibujado para la política exterior de subordinación estratégica frente a los EE. UU.! El partido de gobierno Centro Democrático tendrá ahora que agachar la cabeza, como lo ha hecho siempre, ante el hecho de que es un demócrata el que ejercerá el poder ejecutivo del hegemón. Es incluso posible que los demócratas cobren esta injerencia haciendo presión por la situación de DD. HH. en el país y el precario estado de implementación del Acuerdo Final de Paz.

Uribe ha planteado como un «reto» de Biden lo que en realidad representa el interés de su clase terrateniente: respaldar la política de simulación de la implementación de Duque, ocultada bajo la bandera de la fracasada «lucha contra el narcotráfico», la cual, dicho sea de paso, pretende tapar sus múltiples vínculos con el narcoparamilitarismo. Uribe supone, también, que Biden continuará respaldando el circo del «cerco diplomático» que, lejos de sacar a Maduro, lo reforzó en el poder y permitió que Colombia cargara con la mayor parte de la crisis migratoria. Son las patadas de ahogado del exsenador.

¿Entonces… Biden es una esperanza para el país?

Sí y no. Las incoherencias de Obama ilustradas al principio de este escrito muestran los peligros del voluntarismo para entender los fenómenos políticos. Biden puede decir lo que quiera y, sin embargo, no se puede ignorar cuál es la estructura política en la cual se desenvuelve. Gustavo Petro, en ese sentido, aun reconociendo el imperialismo gringo en Oriente Medio, puede especular y hablar de la derrota de Trump como una «esperanza» para la lucha —capitalista— contra el cambio climático a partir del eventual establecimiento de un Green New Deal. Pero que tal pacto se concrete tendrá siempre la limitación sistémica de que Estados Unidos necesita seguir creciendo económicamente para resolver sus problemas internos sin asumir su responsabilidad real en la destrucción del planeta y recargando los costos sobre países del llamado Tercer Mundo. Con Biden, la estructuración productiva centro-periferia seguirá primando y estando como telón de fondo de las relaciones internacionales asimétricas entre EE. UU. y Colombia.

En el transcurso de los siguientes cuatro años veremos las contradicciones de la dupla Biden-Harris apoyada activamente por Sanders

Por su parte, del mismo modo que la política migratoria de Obama fue contradictoria, la nueva vicepresidenta gringa Kamala Harris en su tiempo como fiscal de California adoptó políticas de «mano dura» contra las poblaciones más pobres de EE. UU., así ahora se presente como una «progresista» «étnicamente diversa». De acuerdo con Andrea D’Atri, «Kamala Harris persiguió a las personas que mendigan en las calles, hacen graffitis o acampan en el espacio público porque no tienen techo. Ella misma se definía como «la mejor policía» de San Francisco y California. Por algo, en California, se la considera una verdadera líder del encarcelamiento masivo». Este tipo de medidas punitivas no hicieron más que reproducir el racismo sistémico vigente y los patrones estructurales de desigualdad del capitalismo. BBC Mundo también registra su alta cercanía con la policía y sugiere que su apertura a políticas progresistas obedeció más a una circunstancia de coyuntura electoral para atraer votantes.

En todo caso, en el transcurso de los siguientes cuatro años veremos las contradicciones de la dupla Biden-Harris apoyada activamente por Sanders, en el marco de una eventual complejización del ejercicio del imperialismo estadounidense, que hay que rechazar una y otra vez.

Eso no implica creer que Trump y Biden son exactamente lo mismo y, más bien, habría que comprenderse que la victoria del demócrata abre nuevas posibilidades de lucha para movimientos populares y sociales alternativos en Colombia en torno al Acuerdo Final de Paz. El reacomodamiento de fuerzas dentro del uribismo tendrá que enfrentar este nuevo escenario político adverso, no vaya a ser que la furia demócrata recaiga sobre Uribe y sus aliados.