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Avanza la unidad auto organizativa en la localidad de Usme-Bogotá

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En la localidad de Usme, en Bogotá, mujeres organizadas en la red Usme Violeta, las primeras líneas, personas de a pie y otras colectividades que han venido sosteniendo el punto de resistencia en el Puente de la Dignidad, construyeron unos acuerdos mínimos en términos de exigencia y convivencia, convirtiéndose así en un referente importante de autoorganización y autoconvocatoria en el marco del Paro Nacional.

Los acuerdos pasan por el reconocimiento de la formación política y en derechos humanos; la importancia de una lectura de contexto para estar con los cinco sentidos en el punto de resistencia ante la inseguridad que genera el Esmad; el acompañamiento a las y los jóvenes menores de edad que salen a protestar; o la exigencia del desmonte del Esmad para que esos recursos sean usados por el Estado para la eliminación de las redes del microtráfico en los barrios.   

Para que los acuerdos hablen por sí mismos, los compartimos a continuación:

COMUNICADO DE LA CIUDADANÍA ORGANIZADA BAJO LA COYUNTURA DEL PARO A LA OPINIÓN PÚBLICA DE LA LOCALIDAD

“Si ustedes los jóvenes no asumen la dirección de su propio país, nadie va a venir a salvarlos ¡Nadie!” – Jaime Garzón

Es por ello que el día miércoles 08 de junio los y las jóvenes de las primeras líneas unificadas de la localidad, la Red Usme Violeta, ciudadanos/as del común y otras colectividades que de manera voluntaria estamos decididas/os a tomar las riendas de nuestro futuro, vamos a manifestarle a todo nuestro pueblo querido que estamos aquí y que estamos para construir por medio del debate popular, la asamblea permanente, el trabajo colaborativo, pluricultural, autogestionado, ambientalmente sustentable, solidario y de poder popular en nuestro territorio.

Mientras destruimos las viejas ideas, y relaciones sociales clasistas, racistas, sexistas, patriarcales, xenófobas propias de una sociedad fascista en medio de un sistema económico enmarcado en el capitalismo salvaje, que indudablemente también nos han atravesado, queremos hacerle frente a la ignorancia, a las ideas necias y al desespero que surgen de estas viejas lógicas, hemos decidido sentarnos a construir un comunicado conjunto con varios sectores para construir un mundo nuevo y decirle ¡basta ya!. a la violencia que históricamente ha acompañado el devenir de nuestro país. 

Es por ello que los siguientes puntos que les compartimos a ustedes amiga, vecino, padre, abuela, son producto de unos acuerdos mínimos que nos comprometemos como actores sociales que buscamos el cambio tanto en lo político como en lo ideológico, de esas ideas obsoletas que nos tienen en conflicto entre nosotros. Por ello definimos: 

ACUERDOS MÍNIMOS

1. Proponemos la organización de primeras líneas que se comprometan con la construcción de otra sociedad, del pueblo, para el pueblo y que defienda al pueblo! Por ello, las primeras líneas deben estar para prestar protección a los manifestantes, para cuidar y ayudar a retirar a los compañeros heridos, para ayudar a quienes se ven afectados por los gases lacrimógenos, para detener el avance de las fuerzas represivas y devolver los gases. Vamos a estar al frente juntas/os, coordinadamente, resguardando la comunidad que decide salir a protestar por causas justas.

2. Consideramos urgente y fundamental la formación política y en Derechos Humanos como elemento indispensable en la conformación de las Primeras Líneas, en tanto tienen una responsabilidad política por ser referentes de lucha para el conjunto de la comunidad Usmeka. Esto implica una transformación de nuestras vidas, tanto de manera individual como colectivamente. Transformarnos y formarnos mientras luchamos.

3. Rechazamos contundentemente las agresiones al pueblo, no permitiremos que hayan robos, daños a las tiendas de barrio, al líchigo, la panadería, etc. Cuidémonos entre todas/os. Sabemos quiénes somos, estamos articuladas todas las primeras líneas, las/los defensores de derechos humanos, quiénes apoyamos en primeros auxilios; es por ello que no permitiremos que el pueblo se agreda, ninguno de nosotros permitirá que se vulnere la integridad tanto psicológica como física de algún manifestante. Y en los espacios de concertación política se respetará la voz de quienes allí se encuentren en disposición abierta y propongan las ideas para construir. Estamos prestos/as a construir poder popular con los distintos espectros políticos que quieran discutir decidida y colectivamente. Nunca más agresiones entre nosotros/as, ni contra el pueblo.

4. La página de Facebook que se está utilizando por parte de un grupo de jóvenes autodenominados Primera Línea Usme no representa esta articulación. Desafortunadamente, de forma irresponsable y sin discusión política con las demás organizaciones de la localidad se han publicado y circulado desde allí información que ha generado malos entendidos, desinformación y ha deslegitimado el accionar de las primeras líneas. Por estas razones esa página de facebook deberá ser desactivada y con esta acción queremos insistir en que nuestra apuesta no está únicamente en redes sociales y que los comunicados que se emitan de ahora en adelante, serán realizados de forma conjunta y no de forma arbitraria a través de una coordinadora de comunicación que se encargará de comunicar a la opinión pública nuestro sentir colectivo.

5. Buscaremos que las acciones futuras sean el resultado de construcciones cada vez más colectivas, consensuadas y articuladas que faciliten la comunicación y prevengan desinformación, rumores y malos entendidos y redunden en el fortalecimiento del actuar colectivo principalmente en cuanto a primeros auxilios, comunicaciones y protección y defensa de las/los manifestantes.

6. No negociaremos con la Alcaldía Local. Nuestras exigencias van más allá de sus facultades, queremos cambios estructurales que nos lleven a condiciones de vida digna, “no pañitos de agua tibia”. Estamos trabajando en un pliego de peticiones amplio que recoja las necesidades de toda la comunidad, donde se incluirá la garantía de derechos de quienes se manifiestan, tanto durante las movilizaciones, como posterior a ello. La manifestación del pueblo no puede desembocar en una cacería de brujas, exigimos garantías para ejercer nuestro derecho a la protesta.

7. También, exigimos a la Alcaldía Local que los recursos del fondo de desarrollo local sean destinados en inversión social que atienda las desigualdades estructurales que derivan en vulneraciones de derechos de las mujeres cabeza de hogar, las/los vendedores ambulantes, adultas/os mayores y las/los jóvenes, entre muchos otros grupos oprimidos y que ningún recurso sea destinado a la represión de movilización social legítima del pueblo Usmeka, ni mucho menos a sustentar operativos policivos o del ESMAD que atenten contra la vida de las/los manifestantes. ¡Que se destine para salud, bienestar social y educación! Necesitamos un hospital, una universidad. ¡Esto es lo primero!

Exigimos al gobierno nacional que los recursos del ESMAD sean destinados a identificar y eliminar las redes de microtráfico en todo el país y en los barrios.

8. Intentaremos acompañar a los menores de edad que se han hecho partícipes de la protesta, para ayudarles a comprender la situación actual, para reflexionar de manera conjunta y profunda ¿Por qué están allí?, ¿Qué les hace decidir salir, encapucharse y poner un escudo delante suyo?. Queremos invitarles a que estudien, y se formen. Resistan desde la familia, desde la escuela, ustedes suman más de lo que creen mientras están formándose en biología, las ciencias sociales, el rap, el circo, la pedagogía, el juego, porque desde allí resistimos para negarnos a ser “los nadie” que Eduardo Galeano nos recuerda, creemos que la educación es el camino y ayudaremos a formar a estos jóvenes, su futuro nos importa.

9. Recordamos que si bien la cultura del consumo de cannabis y otras sustancias, así como diversos movimientos culturales hacen parte de las propuestas de participación política, los espacios de movilización están abiertos para todos los referentes sociales contando niños/as, personas adultas mayores, y habitantes no consumidores y el espacio compartido nos invita a comprender que debemos estar con los ojos bien abiertos y los 5 sentidos puestos ante situaciones de represión del ESMAD o la POLICÍA. Es por ello que instamos a las/los consumidores a asumir una posición crítica frente al consumo y una lectura del contexto de movilización, especialmente en el puente de la dignidad.

Estos 9 puntos son el resultado de la discusión que hemos realizado jóvenes, mujeres y personas comprometidas con este momento histórico y que queremos hacer frente a las situaciones recientes que se han presentado en el puente de la dignidad.

HOY ESTAMOS MÁS FUERTES QUE NUNCA, HOY ENCONTRAMOS RAZONES PARA UNIR NUESTROS SENTIRES POR UN MUNDO MEJOR.

¡TERRITORIO USMEKA EN RESISTENCIA! 

Miércoles 08 de junio de 2021 

Primeras líneas unificadas de la localidad, Red Usme Violeta, ciudadanas y ciudadanos del común.

La Juntanza de Mujeres del Cesar

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El paro nacional además de movilizar la indignación ciudadana, también se ha convertido en una excusa para la organización de diferentes sectores de la sociedad, que se piensan el paro nacional y también una agenda de transformación de cara al futuro del país. Este es el caso de la Juntanza de Mujeres del Cesar.

Se trata de una plataforma de mujeres del departamento del Cesar en la que convergen liderazgos individuales, diferentes organizaciones de mujeres, disidencias sexuales, mujeres campesinas, mujeres de consejos comunitarios de comunidades negras, excombatientes, estudiantes y mujeres independientes, que ven en este escenario una posibilidad de crear una agenda social de mujeres en el departamento.

La Juntanza ya empezó a marcar hitos en la historia de Valledupar, ellas lideraron la primera marcha feminista en la ciudad, crearon la guardia feminista y además, el primer Pilón feminista, una danza de comparsa que abre el Festival de la Leyenda Vallenata.

Tuvimos la oportunidad de hablar con ellas y esto fue lo que nos contaron:

Esta organización se da en el contexto del paro nacional para acompañar y dinamizar todos los procesos de movilización que han tenido lugar aquí en el departamento del Cesar y en la ciudad de Valledupar, sin embargo, creemos que la existencia de esta organización no se debe quedar en la coyuntura debido a que por cuestiones históricas particulares del departamento, también por el impacto de la violencia y el conflicto armado, muchos de los procesos sociales, incluyendo los de las mujeres, se han visto fragmentados, entonces creemos que la coyuntura permite el fortalecimiento y el crecimiento de este tipo de plataformas organizativas que nos permiten pensar no solamente una agenda local, sino también la realidad nacional. 

Los problemas nacionales que aquejan a la sociedad, los estamos pensando como una plataforma organizativa a nivel local, pero también nos estamos pensando como una plataforma organizativa del departamento, que proponga y pueda aportar a las soluciones necesarias en los grandes problemas de la sociedad colombiana, esos mismos que motivaron el paro nacional.

Nuestro objetivo a nivel local es consolidar una agenda de mujeres qué tiene que ver con unas necesidades identificadas y creemos que la institucionalidad adeuda, nos referimos a la implementación y a la sanción de la política pública de género, en la que en un proceso consultivo amplio, a lo largo del departamento, las mujeres hablamos sobre las necesidades que tenemos sobre las iniciativas de inversión que debería priorizar, como la necesidad de un observatorio de género en el que se pueda procesar y se pueda conocer la situación de violencia que vimos las mujeres en términos de feminicidios, pero también, en términos de violencia física y simbólica, y también, de violencia política y económica.

Creemos necesaria la existencia de una Casa Refugio, la existencia y la formulación de una política pública LGBTIQ+, que es muy necesaria en el departamento. También una serie de demandas más específicas que tienen que ver con mujeres rurales con el tema de cobertura de salud, de educación e inversión para mujeres campesinas. Esas son como las grandes necesidades en materia de política pública que nosotras, desde el proceso, hemos identificado y que también parten del objetivo de esta, juntarse más allá de dinamizar las movilizaciones en el paro nacional.

Este es el momento de nosotras como Juntanza, como mujeres organizadas, de tomarnos la palabra, de reclamar espacios que históricamente se nos han sido arrebatados. Por esa razón, nosotras pensamos que nuestra existencia no debe ser coyuntural, sino que, también estamos pensándonos a mediano y a largo plazo.

En el marco de esta organización, que es relativamente joven, pues realmente nosotras nos organizamos hace poco más de un mes y medio, hemos podido organizar la primera marcha feminista de la ciudad de Valledupar y del departamento del César, que tuvo la participación de más de 600 mujeres, allí estuvimos planteando una serie de consignas que tienen que ver con las denuncias y las demandas sobre los casos de violencia sexual que han vivido las mujeres a lo largo del departamento y en el país, por parte de la fuerza pública, puntualmente sobre el caso de Alison en Popayán, ese evento negativo y violento del que fue víctima por la policía y qué motivo su suicidó. Eso fue algo que nos indignó. Hicimos esa marcha precisamente por eso, y también, para mostrar nuestra inconformidad frente a todo este panorama oscuro que estamos viviendo a nivel nacional.

Hemos participado y consolidado una serie de espacios de intercambios políticos y académicos con otros sectores, nos referimos al Encuentro experiencias territoriales y pueblos en resistencia, que se llevó a cabo de la Universidad Popular del Cesar, donde tuvimos la oportunidad de hablar con compañeras caucanas; compañeros y compañeras estudiantes de la universidad y con distintos grupos étnicos del departamento del Cesar como los kankuamos y las kankuamas; y con el pueblo indígena inga que también está aquí en el departamento. Fue una experiencia inédita que nos dejó muchas experiencias, muchos aprendizajes. Ha sido el diálogo lo que nos ha permitido transformar nuestra visión sobre el momento que vive nuestro país y sobre los aportes que nosotras como mujeres, y que también los pueblos, pueden hacer para darle continuidad a este estado de indignación nacional que creemos debe permanecer hasta que se logren unos acuerdos sobre lo fundamental.

Es importante decirle a mujeres de otros contextos que es muy importante que se generen diálogos nacionales también de mujeres y que podamos hacer ese intercambio de experiencias que pueden llegar a fortalecer mutuamente. Eso es fundamental también para fortalecer nuestros procesos, sobre todo, porque nosotras reconocemos que nuestro proceso es joven y que necesita fortalecerse, necesita de otros y otras referentes que puedan robustecer todas nuestras acciones y todo lo que nosotras tenemos pensado a futuro. Otra cosa que también nos parece importante, es visibilizar este tipo de organizaciones, es este tipo de iniciativas que se empiezan a dar a largo plazo.

También queremos decirle a las mujeres en el Valledupar y Cesar, que nos encontramos en el paro estamos resistiendo de alguna forma estamos aportando a las grandes transformaciones que requiere este país.

Es importante mencionar que durante la marcha del 28 de mayo, que se llevó a cabo para celebrar el primer mes de paro, nosotras las mujeres feministas, la Juntanaza de Mujeres del Cesar, organizamos el primer pilón feminista porque también nos parece importante que las estrategias de lucha se tornen culturales y que recurran a los elementos culturales propios, en este caso El Pilón, que es una danza, una comparsa previa al Festival de la Leyenda Vallenata, entonces nosotras, creamos el primer Pilón Feminista. Fue muy interesante y creo que fue un triunfo, así como ha sido central la creación de la Guardia Feminista, porque las estrategias de autocuidado y de seguridad en el marco de un paro marcado por tantas violaciones de Derechos Humanos por parte de la fuerza pública, es también fundamental. Estas dos creaciones son todo lo que esta Juntanza representa, como innovación, imaginación y creatividad. 

Somos mujeres que estamos trabajando desde el arte y el arte es una herramienta poderosa para la transformación social y para vincular a la sociedad en general, en todos estos temas que nos preocupan.

Cuando Alejandro Ordóñez leyó a Gramsci y nos habló de ideología de género

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Cae la tarde del 10 de junio, día número 43 del Paro Nacional en Colombia y cuando creíamos haberlo visto todo en materia de arbitrariedades por parte del gobierno de Iván Duque, el uribismo nos sorprende con el nombramiento del exprocurador Alejandro Ordoñez como encargado del trabajo permanente con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, después de la visita de trabajo que realizó la entidad para hacer seguimiento a la grave situación humanitaria que ha desatado el tratamiento de guerra a la protesta en Colombia. Se produce así un salto cualitativo en la embestida del uribismo contra los derechos básicos, pues de la negación sistemática de las violaciones masivas ha pasado a nombrar a un convencido anti-derechos y libertades democráticas como mediador ante la CIDH.

El abogado Ordoñez, con una larga trayectoria como funcionario público saltó a la arena continental en 2018 a los 63 años, cuando fue nombrado embajador por Colombia ante la Organización de Estados Americanos, OEA. Se trata de un férreo militante del Partido Conservador, pero más aún de La Hermandad Sacerdotal San Pío X, conocida como los lefebvristas en honor al arzobispo francés Marcel Lefebvre, su fundador en 1970. Esta secta se encuentra oficialmente por fuera de la doctrina católica por su oposición a los mandatos del Concilio Vaticano II promulgados por Juan XXIII en 1960, por lo que pese a estar abolidas, todavía realizan las misas en latín y con el sacerdote de espaldas a sus fieles.

Esto resultaría una mera curiosidad de no ser por su particular interpretación de la historia contemporánea –incluida la negación del holocausto–, porque buscan socavar la separación Estado-Iglesia y aspiran a que el derecho canónico sea el que rija el rumbo de los países y las vidas de las personas. Justamente es esta una de las principales aspiraciones de Ordoñez, quien sin duda expresa la condensación de uno de las principales resistencias en el momento en Colombia y en América Latina: aquella que se opone al cambio y la ampliación de los derechos, la que sueña con volver al Estado confesional, a la Biblia católica como única verdad –no tanto en el cielo como sí en la tierra– y, quizás, hasta al derecho de pernada.

En 1978, mientras el bisoño abogado camandulero culminaba sus estudios, participó de una quema de libros con una selección de autores que incluía a Marx, Rousseau, Gabriel García Márquez, Diego Hurtado de Mendoza, Gustave Flaubert, Víctor Hugo, Thomas Mann y Marcel Proust, y a la que los lefebvristas llamaron eufemísticamente un acto de fe. Con apenas 24 años de edad, el joven Alejandro Ordoñez ya había construido los pilares fundamentales de su pensamiento ultramontano, tal y como lo expuso en su tesis de grado como abogado, cuya dedicatoria reza, literalmente, lo siguiente:

A nuestra señora VIRGEN MARÍA, Madre de Dios y Madre nuestra, medianera de todas las gracias, suplicándole la restauración del Orden Cristiano y el aplastamiento del comunismo ateo, para que brille por doquier la Fe Católica  pues sin ella no hay esperanza para las sociedades y los hombres (Ordóñez, 1979, pág. 1).

Básicamente ese es el tenor de todo el texto, centrado en criticar la democracia liberal moderna, la cual, según el disertante, se instauró como el camino hacia la consagración del comunismo, por ello consideró y considera absolutamente necesario el retorno a un “sentido sacral de la autoridad del Estado”. Con base en diferentes encíclicas papales y tomando como guía, luz y faro al conocido jurista, político y escritor español franquista Blas Piñar, Ordoñez no solo enfiló baterías contra el comunismo disfrazado de liberalismo, sino que justificó dictaduras y la violencia sanguinaria del más rancio catolicismo del siglo XX:

Con la doctrina anterior [la raíz católica ortodoxa y sectaria como base del Estado] se justificaron los alzamientos militares del heroico catolicismo Mejicano [sic] y español a mediados del presente siglo contra constituciones y leyes contrarias al derecho divino y natural (Ordóñez, 1979, pág. 25).

Desborda las posibilidades de este escrito el detallar los contextos particulares, pero, las referencias a la Guerra de los Cristeros en México y al triunfo del franquismo en la Guerra Civil española como levantamientos “heroicos” muestran que la de Ordóñez no es una mera crítica intelectual, antes bien se trata de una militante disertación en el marco de una guerra frontal contra el comunismo, es decir, todo lo que no sea catolicismo extremo. Una década más tarde y como concejal municipal en Bucaramanga, su ciudad natal, tomó partido en el conflicto armado al defender la existencia del paramilitarismo y aseguró que las Autodefensas “se ajustan a las normas de la moral social, del derecho natural y de nuestra legislación positiva, pensar lo contrario es por decir poco, una absurda ingenuidad” (Vanguardìa Liberal, 1987). Y así se ha mantenido a lo largo de los últimos cuarenta años, en estado de guerra abierta y sin dilaciones. La consistencia de su accionar en la vida pública permite pensar que seguirá el mismo camino ante la CIDH.

Gramsci + Ideología de género

 Entre 2009 y 2016 Ordoñez fue Procurador General de la Nación en Colombia, cargo que ocupó por dos periodos y fue destituido por tráfico de influencias para su reelección. Allí se hizo famoso por apoyar a terratenientes aliados con el paramilitarismo en el despojo de tierras y por perseguir a funcionarios públicos de izquierda o con orientaciones sexuales diversas. Procuró hacer otra purga, ya no de libros sino de figuras políticas de oposición al establecimiento y de seres humanos diversos en la administración pública. Muchas de esas decisiones fueron posteriormente reversadas por otras instancias estatales, como en los casos de Piedad Córdoba o Gustavo Petro.

La de Ordoñez no es una perspectiva exclusivamente religiosa, aunque sí fundada en su particular visión de la religión, pues la política es su principal campo de combate. El hoy embajador de Colombia ante la OEA ha desarrollado sus planteamientos de beato academicista al punto de argumentar que el comunismo avanza día a día en una cruzada para destruir a la civilización occidental, encabezada nada más y nada menos que por la Organización de Naciones Unidas, ONU, el Fondo de las Naciones Unidas para la infancia, UNICEF, o el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD.

Parece absurdo tanto su pensamiento como su nombramiento en organismos multilaterales, pero el exprocurador está convencido de que estas entidades son instrumentos de la izquierda para el desarrollo de una revolución cultural en el sentido planteado por Antonio Gramsci. En su análisis Ordóñez apela a los planteamientos del secretario general del Partido Comunista Italiano de hace un siglo, quien propuso la revolución en el ámbito de lo cultura como elemento fundamental en perspectiva contrahegemónica. Lo anterior implica generar cambios sustanciales en la sociedad civil, que no es un grupo de personas sino el espacio sociopolítico que desde lo privado es la trinchera del poder estatal. Gramsci logró evidenciar cómo la efectiva dominación del bloque en el poder se sustenta no solo en el uso de la fuerza y en la coerción, ya que el otro pilar esencial en este proceso es el consenso, el cual se logra mediante los procesos culturales e ideológicos.

En su particular lectura de Gramsci, Ordóñez asegura que tales postulados han sido tan pero tan exitosos en el juego político internacional que, revestidos del discurso liberal de derechos, se han tomado a la ONU y demás organismos multilaterales para ejecutar su maquiavélico plan: cambiar el sustrato ideológico de la sociedad y con ello destruir la civilización occidental. Sobre el tema nos ilustra el exprocurador:

El gran reto de la revolución cultural hoy, es disolver los principios y valores sobre los que se funda la familia cristiana, su carácter heterosexual, monógamo, indisoluble y fecundo; son obstáculos que quieren remover a toda costa mediante la aprobación, en principio, del divorcio, la anticoncepción, el aborto y el matrimonio homosexual, primera fase que está por concluir. Después, vendrá la eutanasia y la eugenesia, es una verdadera guerra con una auténtica planificación estratégica, táctica y operativa, desde lo que en el esquema gramsquiano [sic] adaptado a la realidad presente no será el partido quien forje la opinión, el sentido común y el pensamiento hegemónico, esa función magisterial le corresponde a los organismos multilaterales –ONU, UNESCO, UNICEF, OMS, PNUD- y a una constelación de organizaciones no gubernamentales que son los exclusivos dispensadores de la nueva ortodoxia pública conocida como el <<pensamiento políticamente correcto>> (Ordoñez, 2012, pág. 22).

Este es el cariz del delegado del uribismo ante la CIDH para hablar de derechos humanos, un funcionario público que los repudia, convencido de que después de la Guerra Fría el comunismo salió triunfante, aunque solo unos pocos iluminados como él y María Fernanda Cabal se hayan percatado.

Otro avance más de sus tesis antiderechos se encuentra en su libro Ideología de género. Utopía trágica o subversión cultural (2012), tanto o más esotérico, rimbombante e influyente que su tesis de grado. El texto construye un argumento en contra de la diversidad, particularmente la sexual, pero configura una diatriba de resistencia a todo lo que signifique inclusión. Veamos la poesía que emana de las páginas del texto de Ordóñez:

Del derecho a la dosis personal, al suicidio, al aborto, a la unión homosexual, a la eutanasia, a la eugenesia, al incesto, a la maternidad incógnita, a la zoofilia, etc., [son] reconocidos por diferentes tratados internacionales y por la gran mayoría de los ordenamientos jurídicos nacionales y justificados en nombre de los nuevos dogmas laicos. La tolerancia, el pluralismo y la no discriminación, a los que toda la sociedad está siendo conducida, ya fuere mediante los programas estatales implantados por el ministerio de educación y de salud, o ya sea a través de las decisiones proferidas por la Corte Constitucional en las sentencias que hacen relación al libre desarrollo de nuestra personalidad. Habiendo perdido el Estado su dimensión moral, se convierte en un claro promotor del desorden. Es una auténtica revolución cultural en la que el colegio donde estudian nuestros hijos, nuestras familias, la empresa donde trabajamos, la mentalidad, la política, la religión, la moral, el derecho, en síntesis toda nuestra vida deberá conformarse a esos postulados «políticamente correctos» (Ordoñez, 2012, pág. 55).

En este libro el anhelo de regresar al fundamento católico del Estado postulado por Ordóñez en los setenta se vincula a la mentada ideología de género. Más que un insulto o un término vacío sin mayores desarrollos, se trata de una construcción conceptual con cierta fundamentación epistemológica que ha servido a lo largo de la última década para encuadrar a las expresiones opuestas a los derechos sexuales y reproductivos, así como a los de las personas disidentes sexuales y de género.

La primera referencia aparece en inglés en el libro The second shift: working parents and the Revolution at home (Hochschild & Machung, 1989), pero allí, la noción “gender ideology” refiere a lo que en castellano se ha traducido como “roles de género”, es decir, las pautas de comportamiento socialmente asignadas al sexo biológico. La acepción contemporánea se fundamente en la doctrina de Karol Wojtyła, Juan Pablo II –el papa anticomunista–, el primero en utilizar el término en su Carta a las Mujeres de 1995 con la que buscaba dar respuesta a la movilización social y a la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer organizada por la ONU, que reconoció la diferenciación entre sexo (lo biológico) y género (la construcción social y cultural del rol).

Tal postura cuenta además con un vasto soporte “académico” en cabeza de personas como Dale O´Leary, una fundamentalista católica que ha dirigido la Asociación Nacional para la Investigación y la Terapia de la Homosexualidad en USA (Mateos, 2012). La conjunción de ambos elementos ha llevado a consolidar, desde la primera década de dos mil, una noción que expresa rechazo al reconocimiento de la diversidad sexual y al avance en los derechos de las mujeres. Con su libro Alejandro Ordóñez ha contribuido al desarrollo de la noción de ideología de género al presentar la diversidad, incluida la sexual, como un engranaje clave en el plan comunista que está atentando contra toda la civilización occidental y cristiana.

No podemos olvidar el efecto de esta nefasta idea en la vida cotidiana de muchas personas ni en el Acuerdo de Paz. De hecho, una de las cosas más complicadas del plebiscito de 2016fue que lo menos discutido resultó ser lo que está escrito en el Acuerdo. Allí perdimos en buena medida porque muchos padres y madres de familia se convencieron del riesgo de homosexualización que implicaba para sus hijes el término “enfoque de género”, incluido en el Acuerdo. ¡Se aproxima una dictadura gay castrochavista!, eso era lo que se oía en muchos de los cultos y sermones domingueros de iglesias cristianas y católicas por igual. Por supuesto Alejandro Ordóñez estuvo a la cabeza de la cruzada en contra del castrochavismo gay, es decir en contra del comunismo ateo contra el que lucha desde su juventud.

Las ideas de este personaje pueden parecer un cierto tipo de exotismo acuñado en formol. Pero lo cierto es que tienen poco de ingenuo, inocente o inofensivo. Cada vez que Alejandro Ordóñez aparece en escena los derechos retroceden una década más. Su papel como mediador entre el gobierno de Duque y la CIDH es sin duda otra movida para intentar colocar en jaque a la movilización social que ha logrado develar en el plano internacional el carácter criminal y autoritario del uribismo. Sin embargo, en este punto de la historia ni siquiera las piras de libros quemadas por Ordoñez en su juventud pueden ocultar la gravedad de la situación y el deseo de cambio que ha inundado a Colombia.

Referencias

Hochschild, A., & Machung, A. (1989). The second shift: working parents and the revolution at home. New York: Penguin Publishing Group.

Mateos, S. (12 de diciembre de 2012). La “ideología de género”. ¿Sólo una alusión despectiva? Recuperado el 17 de septiembre de 2018, de Mujeres en Red. El periódico feminista: http://www.mujeresenred.net/spip.php?article2068

Ordóñez, A. (1979). Presupuestos fundamentales del Estado Católico. Bucaramanga: Universidad Santo Tomás de Aquino.

Ordoñez, A. (2012). Ideología de género. Utopía trágica o subversión cultural. Guadalajara: Asociación Pro Cultura Occidental. Recuperado el 16 de septiembre de 2018, de https://es.scribd.com/document/373670280/IDEOLOGIA-de-GENERO-Utopia-Tragica-o-Subversion-Cultural

Vanguardia Liberal. (19 de agosto de 1987). «Una absurda ingenuidad desconocer a los grupos de auto-defensa». Vanguardia Liberal.

Poder destituyente

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El pasado 3 de junio Sara Tufano escribía una columna en El Tiempo titulada Andar Constituyente, en la cual explicaba las razones por la cuales considera que una constituyente no parece una idea descabellada para el contexto actual que vive el país, le he leído con atención y me parece un debate muy importante, sin embargo, me aparto de su argumentación, aunque tengamos algunas coincidencias. Aquí explicaré por qué.

Si bien el Frente Nacional llegó a su fin el 7 de agosto de 1974, en el momento en que termina el mandato del político conservador Misael Pastrana Borrero, el régimen instaurado por está figura ha perdurado en el tiempo. Este sistema de Frente Nacional aseguró el monopolio del poder para los dos partidos tradicionales mediante la alternación en la presidencia de la República, y un sistema compartido en las tres ramas del poder público, en la práctica se prolongó hasta 1986, cuando la administración Barco promovió el esquema Gobierno-Oposición.

Justamente la elección del último presidente del Frente Nacional se dio en medio de acusaciones de fraude electoral que se le hicieron desde la ANAPO (Alianza Nacional Popular) tras la derrota de Rojas Pinilla, de hecho, esas elecciones marcan el surgimiento de un grupo armado para intentar tomar el poder por las armas: el M-19-(Movimiento 19 de abril), haciendo referencia al día en que se robaron las elecciones, el EME se sumaría a otras guerrillas como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), el Ejército de Liberación Nacional (Eln), el Ejército Popular de Liberación (Epl), quienes lucharon en aquel periodo en contra de una democracia cerrada y bipartidista, en contra de lo que llamaron democracia restringida.

Sin embargo, en términos del régimen político instaurado, la constitución política de 1991 sella el fin del Frente Nacional, así que coincidimos con Sara en que la constitución del 91 introdujo importantes avances y transformaciones democráticas sin que eso la haga una constitución perfecta, pero no coincido en reducir esos avances a una modificación menor. La constitución del 1991 garantizó derechos, al menos en el papel, a las mujeres, a las comunidades indígenas y afrocolombianas, introduce importantes figuras de participación ciudadana y herramientas para la exigencia de derechos como la tutela, y otras figuras que quedaron en letra muerta como, por ejemplo, el estatuto de oposición. Precisamente esta última es muestra del tratamiento que por décadas se le ha dado a la constitución, el estatuto de oposición consagrado en el Art. 112 tuvo que esperar 27 años hasta hacerse realidad.

Así que, desde mi punto de vista, no se trata de “lugares comunes”, se trata de la realidad política de nuestro país. Por una parte, una constitución sin desarrollar plenamente y por otra, una carta magna despedazada con más de 50 reformas constituciones, buena parte de ellas efectuadas durante los gobiernos Uribistas. No se trata entonces de defender la “perfección” de la constitución de 1991, se trata de defender el último gran pacto social alcanzado. Comparto con Sara también que la constituyente fue usada como “imán” para que grupos guerrilleros entregaran las armas, mientras empujaba a las que no lo hicieron a un escenario de guerra total, como ocurrió el 9 de noviembre de 1990, cuando, tal como lo recuerda Sara Tufano, César Gaviria ordenaba el bombardeo a Casa Verde. Fueron décadas de confrontación hasta llegar a un acuerdo con las Farc.

Así que hoy el escenario es otro, tenemos un acuerdo de Paz que se debe implementar, tenemos una constitución con muchos aspectos por desarrollar y otros tantos por recuperar, pero el debate fundamental no es sobre la letra del actual contrato social, nuestro debate es sobre la correlación de fuerzas para un nuevo pacto, allí es donde tengo diferencias fundamentales con la argumentación de Sara Tufano, al contrario de lo que plantea sobre una “vuelta al redil” cuando se habla de “volver” a la constitución de 1991, algunos consideramos que no es el momento de una Asamblea Constituyente, no porque pretendamos defender el régimen político que cómodamente le ha servido al establecimiento, sino por la responsabilidad que nos asiste de avanzar y no ceder en las conquistas sociales de la constitución vigente.

Así que aquí la cuestión no es de derrotas o victorias simbólicas, hablamos de avances o retrocesos en el marco democrático, por ello, si bien coincidimos en que el momento que vive el país puede ser leído como un proceso constituyente, me atrevería a decir que nos encontramos apenas en una fase inicial de ese proceso, en una fase DESTITUYENTE, en la caída del modelo político que por más de dos décadas ha encarnado el Uribismo, en la caída de las estatuas de los conquistadores, en la caída de una forma de hacer política usando la violencia, la guerra y sobre todo el miedo. Este Paro Nacional más allá de tumbar la Reforma Tributaria, un ministro, la canciller, el Comisionado de Paz y otras importantes ganancias, representa la derrota política y cultural al Uribismo.

El enorme reto que tenemos para el futuro inmediato es lograr consolidar un poder instituyente, ganar en las urnas y a través de un pacto sobre lo fundamental, de un pacto histórico, recuperar las instituciones y la democracia, transformar el régimen político mafioso que ha privado a la juventud y al pueblo colombiano de derechos, para luego sí desatar todo el poder constituyente.

Paro Nacional | ¿Qué es la Asamblea Nacional Popular?

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6 de junio de 2021, Colombia. Para el 28 de abril, el Comité de Paro había convocado una jornada de protesta contra la reforma tributaria y la reforma a la salud. La convocatoria desembocó en un estallido social contra el no futuro, que no estaba previsto por ningún actor político. 

Desde el 28 de abril, la protesta social adquirió un carácter autoconvocado. Los plantones, las ollas comunitarias, la proclama de zonas de resistencia y antituribistas, el muralismo, los cortes temporales de vía con corredores humanitarios, los performance, los toques musicales, o las asambleas ciudadanas locales, ya no dependían de la convocatoria del Comité de Paro, sino de la iniciativa de la ciudadanía movilizada de clase media empobrecida y de clases populares, indígena y afro. 

La autoconvocatoria, la autonomía local y la democracia directa tuvieron una consecuencia lógica: el sentimiento de falta de representatividad en el Comité de Paro, en el que, en términos mediáticos, sobresalen las cúpulas de las tres centrales sindicales tradicionales, a saber, la CUT, la CGT y la CTC.

Como producto de esa falta de representación, pero también ante la necesidad de tener un mínimo de articulación en las experiencias autoconvocadas de la ciudadanía; sectores afro, indígenas, campesinos y de trabajadores impulsaron La Asamblea Nacional Popular, como un escenario democrático y decisorio en el que se debata sobre la relación con el Comité de Paro, se dé un diálogo de saberes frente a las experiencias de movilización, y se proyecte la profundización del paro nacional, bien sea desde los mismos repertorios de protesta que han tenido lugar hasta el momento, o desde nuevos repertorios que nazcan producto del intercambio.

La Asamblea Nacional Popular tendrá lugar los días 6, 7 y 8 de Junio, en el Colegio Claretiano de Bogotá, ubicado en la Cl. 60 Sur #80k-02/Bosa, también habrá participación virtual. Quienes dinamizan habilitaron este formulario para la asistencia, y estos canales informativos: asambleapop2021@gmail.com y en twitter @asambleapop21

El objetivo de la Asamblea Nacional Popular

Según la guía metodológica para las mesas de la Asamblea, el objetivo es “avanzar en la formulación de un Pliego y una Plataforma de Lucha, que constituyan las bases políticas de la Asamblea Nacional Popular, orienten la acción política en el marco del paro nacional, y proyecten estratégicamente las luchas del pueblo colombiano, a partir de la diversidad de propuestas formuladas en asambleas, cabildos, encuentros y congresos”. 

Y según la hoja de Hoja de Ruta, se trata de la

“1. Articulación de todas las expresiones territoriales, sectoriales y poblacionales que participan del levantamiento social y popular.

  1. Espacio de denuncia y exigencia a la protección de la protesta popular.
  2. Avanzar en el mapeo organizativo, de movilización y propuestas.
  3. Construir un sujeto político de interlocución, discusión y propuesta.
  4. Profundizar y extender el paro nacional.
  5. Recoger propuestas de alternativas de país, en la construcción de pliegos, apuestas y programa.
  6. Articular la diáspora colombiana, en el proceso de levantamiento y transformación social”. 

El cronograma y los acuerdos para la discusión 

Este es el cronograma de la Asamblea Nacional Popular.

También, para garantizar una discusión armónica y operativa, formularon las siguientes propuestas de acuerdo para la discusión:

La Asamblea Nacional Popular entonces, según los sectores dinamizadores, se propone como un espacio para articular las resistencias sociales ante el tratamiento represivo de la protesta social, desde el respeto por las autonomías locales, y para avanzar en formulaciones amplias de pliego de exigencias e incluso de propuestas económicas, políticas, sociales y culturales.

La cultura en el marco de la protesta

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Por: Mauro Klavijo. Mesa Amplía por el Arte y la Cultura MAAC. CICA cine

El derecho a la protesta ha sido el pilar fundamental de grandes cambios en el mundo, es una de las herramientas más utilizadas y eficaces por la humanidad para expresar su inconformismo ante los gobiernos y así reclamar sus derechos civiles, sociales, económicos, políticos y culturales (Organización de las Naciones Unidas, 2014) En este texto presento una opinión sobre la importancia de mantener la manifestación social.

La Cultura como herramienta de denuncia social

¿Por qué ahora?  Mirado al pasado podemos encontrar referencias sobresalientes en artistas como Débora Arango o Beatriz González, sus obras no alcanzan a tener el matiz suficiente que lleve a incomodar tanto como en efecto lo logra, por ejemplo, el humor con Jaime Garzón y recientemente Emerson Cáceres (Cacerolo) con sus retratos de la sonrisa de Guasón de personajes como Álvaro Uribe y otros políticos. También incómoda la denuncia del caricaturista Matador. Antes que ellos está Ricardo Rendón con su cuadro «Corte de Franela» de 1916 cuadro de la colección del Banco de la República.

Estos son de los más destacados o conocidos porque están presentes en la retina del ciudadano, no obstante las tablas siempre estuvieron ligadas a la denuncia, bandera que después tomaron con ímpetu el arte callejero, el graffiti o el mural. Así es que el arte siempre ha estado y nunca abandonará la protesta. Pese a que la necesidad o el consumismo terminan por consumir buena parte del arte, este siempre estará incomodando, protestando, sin importar quién esté en el poder porque la denuncia está en el gen del arte y del artista.

La Protesta en Colombia 2021

El artista es la amenaza más grande para un mal político porque evidencia, denuncia, desnuda la verdad y eso incomoda.

En este escenario el descontento social hacía mucho tiempo atrás se había empezado a propagar por el resto de la ciudadanía, no como una enfermedad contagiosa como el COVID 19, sino como reacción a la tortura, una tortura que se va aplicando dosificada de generación en generación y en cada individuo. Se aplicó en nuestros padres, en nuestros abuelos y en los padres de ellos, a quienes, además, la religión y la guerra los silenció, hasta que llegó la generación que explotó porque se hizo inaguantable la tortura, el hambre, se hizo inaguantable la misoginia, la discriminación y la desigualdad.

No importa quien convocó el paro, lo que importa es que el nuevo florero de Llorente fue el manejo que se le dio a la pandemia y la presentación de la reforma tributaria. La convocatoria desboca en el presente todo ese acumulado social sin resolver que se tenía, no solo por el encierro de la pandemia sino por años en que las clases trabajadoras y campesinos debieron acumular sufrimiento, enfermedades, frustraciones, falta de garantías, falta de oportunidades. Mientras que sólo algunas familias, acumulaban dinero y con él, todas las ventajas, posibilidades y privilegios que brinda la riqueza.

Ahí es donde se da el estallido, en adelante, la protesta ya no le pertenece a nadie, no reconoce líderes ni representantes, porque la protesta le pertenece a cada manifestante que se organizó alrededor de una comunidad o alrededor de una actividad y el arte  es la que menos representantes reconoce

1.      Protesta en las ciudades capitales

La represión llegó a la capital y a las ciudades para desenmascarar al gobierno opresor. Para desenmascarar una práctica condenada por las entidades de DDHH. El terror de la muerte que antes era en el campo, distante, ahora está en nuestra cuadra, matando nuestros jóvenes. Ese encuentro frente a frente con el terrorismo de Estado ha producido en las artes y el artista tantas manifestaciones como artes: Grafitis o murales, performance, documentales, canciones y otras que están en curso. La cultura se ha manifestado de tantas maneras como la creatividad posibilita, perdiendo el miedo.

2.      Protesta en región

Es imposible continuar este escrito sin mencionar Puerto Resistencia en Cali y hacerles un homenaje a los muertos de esta manifestación. Un homenaje que urge como un minuto de grito, porque estamos cansados del silencio, porque estamos cansados de callar, porque es importante que nunca se olvide que el gobierno en el 2021 y desde hace mucho tiempo, atenta contra su propio pueblo.

El sur del país, donde según el mismo gobierno están los cultivos más extensos de coca, donde la mafia internacional está asentada, el sur del país donde el gobierno los ve sólo como fortín de votos sin brindar soluciones a la problemática social, es donde la crisis es más aguda.

Organización

Esta crisis ha despertado el sentimiento de unidad de organización. Las más juiciosas organizaciones tienen bien estudiada la crisis, tienen lucidez sobre las necesidades y sus soluciones como: Renta básica, Ley de intermitencia laboral, Educación artística desde la escuela hasta la universidad, más una educación centrada en el conocimiento de las artes y su valoración, lejos de las simples manualidades. Gestión de espacios de promoción artística y cultural. Apoyo a la preservación y valoración de los poseedores de saberes ancestrales. Construcción de una política cultural y artística diáfana que respete el arte y al artista proyectándose en el tiempo y como ser.

Resulta increíble evidenciar que no existe un solo partido político, una sola propuesta de candidatos que hayan estudiado y presenten una propuesta alrededor de las artes. No existe una sola propuesta seria pensada en el arte y la cultura. Menos la actual propuesta de la economía naranja,  propuesta mercantilista o comercial que pretende darle un golpe de Estado al ministerio de cultura para convertirlo en sucursal del ministerio de comercio industria y turismo

Representatividad

Ahora, quién tiene la obligación de sentarse a hacer lo que nunca ha hecho, y se niega, es el gobierno.

El gobierno tiene la obligación de atender el llamado que se le hace desde las organizaciones culturales y sentarse a hablar con los representantes que estas mismas designan, evitando los usurpadores que caen en paracaídas provenientes de cualquier país extranjero por muy europeo, si se quiere; como la persona que no vale la pena mencionar pero que denuncian diferentes grupos y asociaciones de artistas.  Pues es Colombia y los artistas los que están organizados. Son los artistas que cargan en sus hombros la función del arte. Tampoco son esos artistas privilegiados que con el menor soplo argumentativo los pueden derrumbar en mil fragmentos, por muy reconocidos que sean, pues la política cultural debe estar direccionada a dar el impulso que el arte y los artistas requieren para que sean muchos más los que logren reconocimiento.

Sabemos que si se brindan las soluciones requeridas. La manifestación en la calle disminuye. Pero jamás el arte dejará de manifestarse y denunciar.

Links relacionados

https://www.facebook.com/JaimeGarzonMemoria/videos/524416998568688/

https://youtu.be/VZECI6vmcGg

https://youtu.be/AmZuAygHe2I

https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=10157785360281572&id=605256571

https://youtu.be/nr75n9xzI8g

https://www.facebook.com/100001778628697/posts/3917314731671109/

 

La cartografía de la resistencia caleña

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Cali ha sido nombrada como la Capital de la Resistencia. Es la segunda ciudad con mayor presencia de población afro en latinoamérica. Una ciudad que en términos generacionales es fundamentalmente juvenil, empobrecida (36,3% de pobreza), marcada por el racismo estructural, un recio elitismo y lógicas patriarcales que se manifiestan por ejemplo, en el límite de la oferta laboral de miles de mujeres afro de clase popular que se ven obligadas a desempeñarse como trabajadoras domésticas en zonas de clase media alta y alta.

La represión a los trabajadores informales que se veían obligados al rebusque en las cuarentenas, sumado a la falta de oportunidades, la desigualdad y la violencia que se vive en las calles por cuenta de la economía ilegal, fueron un caldo de cultivo de indignación que estalló y se tradujo en protesta, resistencia, e incluso, lo que podría calificarse como expresiones de poder popular en puntos como puerto resistencia.

Para entender la movida caleña, consultamos con una persona que vive en Cali, muy dateada y de confianza, para que nos explicara la dinámica de la protesta y los cortes de ruta en términos territoriales. Debido a la difícil situación de derechos humanos que se vive en la Capital de la Resistencia, Revista Hekatombe se ve obligada a reservar el nombre de la persona entrevistada. 

Lo que viene a continuación es básicamente la transcripción de lo que nos contó cuando estaban en firme todos los cortes temporales de ruta:

1. Los sitios son la periferia de la ciudad

Según el mapa de calor de pobreza del Dane, son básicamente los puntos de Resistencia. Menos la Universidad del Valle.

2. El recorrido de los puntos de resistencia de Norte a Sur y luego de Sur a Norte

A. Sameco o Samecombate: ese punto es la salida a la zona industrializada de Yumbo. Todavía quedan vestigios de esa industrialización. Todavía se mueven sectores y empresas por ahí, como Bavaria; Dulces Aldor, de la familia Aljure, que es de la oligarquía valluna; o Cementos del Valle; y ahí conduce al corredor de Yotoco, una zona fructífera.

Una zona que están adecuando para frutas exóticas, que es manejada también por la oligarquía caleña-vallecaucana.

Y por esa misma ruta se llega a municipios como Roldanillo o Trujillo, o la Cumbre.

B. Empieza a bajar, de Norte a Sur: nos encontramos con el barrio San Luis y el Paso del Comercio, ahora llamado el Paso del Aguante. Antes de ese punto se encuentra un sector de estrato 4 o 5. 

Del Puente del Comercio a la recta Cali-Palmira, es es un sector empobrecido. Es de estratos 3, 2 y 1. Hay entonces un nivel de pobreza alto y un nivel delincuencial alto.

Ese punto es importante por la salida a Palmira. Es probablemente el punto que más le preocupa al sector empresarial y es el sector en el que están poniendo toda la negociación. Hay un punto de movilidad clave que conduce al aeropuerto, y de Cali a Palmira y de Palmira hacia el centro del país. 

C. Después se viene el puente de los Mil Días. Ahora conocido como el puente de las Mil Luchas. Ahí hay barrios como el 7 de Agosto o El Trébol. Ese también es un sector empobrecido de la ciudad. Hacia el oriente conduce hacia el distrito de Aguablanca. Es un sector de trabajadoras por ejemplo de servicio doméstico. Luego viene el sector de la Luna. Es un comercial popular tradicional. Ha tomado mucha importancia por una serie de agresiones de parte de la policía hacia los jóvenes, lo que llevó a que los jóvenes se asentaran en ese lugar.

D. Luego está Calipso y Puerto Madera. Calipso es una unidad de vivienda popular que fue rebautizado como Apocalipso. Esa es ya la entrada propia al distrito de Aguablanca, ahí es donde está el almacén Éxito que ha dado tanto de qué hablar. Es una zona pobre, hay tránsito de drogas y armas, así como puede ser el paso del comercio y el Puente de los Mil días. 

E. Posterior a eso sigue Puerto Resistencia, en el corredor del oriente. Eso era Puerto Rellena y fue rebautizado, es unidad de vivienda popular, está contigua a Ciudad Modelo. Es una zona empobrecida y es una zona de mucho microtráfico en la ciudad. Es fundamentalmente habitado por población afro proveniente de zonas del pacífico desplazadas por la violencia, y por el incendio que hubo en Tumaco en los años 70’s. 

Los bloqueos en estas zonas estarían afectando también esa economía ilegal

F. Se sigue avanzando y se llega a la Universidad del Valle. Ese es un punto tenso por la vecindad que es Ciudad Jardín, que se llenó de casas opulentas construidas por mafiosos provenientes del Cartel de Cali y de esa economía ilegal. Hoy es un sector de clase alta.

G. Luego, sobre la 5ta se llega a Meléndez, que es semejante a Aguablanca, hay población indígena migrante, arriba hay un resguardo. También viven ahí estudiantes de la UniValle y jóvenes empobrecidos.

H. Hacia arriba sigue ahora la Loma de la Dignidad, antes Loma de la Cruz, un sector habitado por artistas, intelectuales, es estrato 3 y 4, es un sector de movida cultural. 

I. Hacia el Oeste queda la Portada al Mar, ahora Portada de la Resistencia. En este punto viven los jóvenes en una barriada popular de la zona. Ese sector está rodeado de una clase alta de estratos 6 y 7. Ese punto es clave por la salida al mar.

Cabe aclarar que hacia el centro de la ciudad está la luna. 

3. ¿Por qué tanta insistencia en que se desbloqueen los puntos?

Sameco y Paso del Aguante

En Sameco es la entrada a la zona industrial, hay obreros que transitan de Yumbo a Cali y de Cali a Yumbo.

En el Paso del Aguante hay flujo de trabajadores de Palmira a Cali . 

Estos puntos bloquean además el tránsito de mercancía de las empresas concentradas en Sameco, las mercancías del aeropuerto, y el flujo de mercancías hacia el centro de Colombia.     

Portada de la resistencia

Es la salida al puerto, la salida a Buenaventura. El corte de ruta en este punto afecta no el tránsito de tractomulas como tal, sino más la salida y entrada de empresarios y trabajadores, pero también el flujo de una economía ilegal que involucra armas.

El caso de Siloé y Puerto Resistencia

Y el otro punto importante o los puntos que se han vuelto importantes es el punto de Siloé y de Puerto resistencia, porque de estos puntos de alguna manera inicia esta resistencia, y se levantan esas bandera antiuribista y antipolicial, que han generado un estado de ánimo muy importante para la ciudad.

Esto tiene que ver también con que estos sectores son sectores donde la politiquería siempre ha ganado terreno y yo creo que hoy hay una discusión con esa politiquería.

De hecho, y hay que decirlo, aquí esos puntos han sacado a los políticos tradicionales, incluso compañeros que están hoy en el congreso en la izquierda, algunos han tenido que salir porque la gente no los ha aceptado por todo el rechazo que ha implicado ese ejercicio político, pues ahí hay entonces un punto clave.

Pero el otro punto clave, y en esto se pega el paso del aguante, es que nosotros hemos visto el tema del microtráfico o el tráfico de drogas que se ha vuelto como un mecanismo, como una economía ahí, en todas estas zonas y pues mover, afectar esa economía es, también enfrentarse a carteles que están en la ciudad manejando este mercado de las drogas. 

Entonces podemos hablar de esto con claridad, en Siloé muy fuerte, en Puerto Resistencia fuerte, en el Puente de las mil luchas y en El paso del aguante [hay ese enfrentamiento con esos promotores de economía ilegal].

Y en Siloé hay una cosa que es fundamental, y esto es un imaginario que tiene toda la ciudad, y es que Siloé es una de las zonas donde más se mueven armas en la Ciudad de Cali, y por eso también el ataque es tan fuerte, de hecho en este momento hay enfrentamientos entre bandas [la entrevista fue el 28 de mayo].  

Arriba de Siloé hay un barrio que se llama Lleras y esos enfrentamientos han dejado tres o cuatro muertos entre bandas y líderes de bandas. 

Mientras abajo [en el mismo Siloé] está la resistencia, arriba hay un tropel de bandas por drogas y tráfico de armas.

Se llega tan duro a Siloé porque en el imaginario está que ahí hay armas, entonces por eso siempre llegan muy duro contra la gente. Hoy, por ejemplo, fue a punta de fusil y a punta de enfrentamientos con armas de fuego contra la gente.

En general, hoy se habla en Siloé de 10 heridos, todos ellos de gravedad en el día de hoy, para contar.

Con respecto a lo político

Hay que tener en cuenta la importancia que tiene una trama de organización comunitaria tradicional. Sectores que se hicieron e hicieron la ciudad, como en La Luna, un sector muy politizado, en donde hay politiquería tradicional que se ha venido superando. Hay un punto de fuerza sindical por ejemplo, que viene de las luchas por Emcali [Empresas Municipales de Cali].

En el Paso del Aguante o el Puente de las Mil Luchas, son puntos de organización comunitaria tradicional, y atrás de estos hasta Puerto Resistencia, son sectores que van hasta el jarillón del río Cauca, y atrás de esos sectores, queda el jarillón donde hay autoconstrucción de barrios con organización barrial.

En suma, estos sectores de resistencia, han estado inclinando la balanza por políticos alternativos ante los políticos tradicionales que ponen otros sectores de Cali. En el distrito de Aguablanca siguen sosteniendo muchas tradiciones culturales afro incluso. En la trama organizativa barrial política, también ha tenido fuerza el cristianismo de base, un cristianismo popular promovido por comunidades Franciscanas.

En Melendez hay tradición indígena y una organización comunitaria fuerte. Siloé y la Portada al Mar son también enclaves comunitarios. En Siloé siguen pesando los campamentos de Paz y Democracia organizados por el M-19, eso también dejó una herencia de organización vecinal fuerte.

En las primeras líneas por tanto hay que tener en cuenta la incidencia del respaldo vecinal, de tenderos que brindan apoyo en comida, de muchas personas que apoyan.

La portada al mar es un punto complejo pero también está teniendo peso en lo alternativo. Las tradiciones han tenido peso ahora en una reconfiguración de la organización comunitaria con un posible efecto en la organización política alternativa y anti politiquera. 

Tienen rabia con Jorge Iván, el alcalde, que ya es expresión también de esa politiquería. Hay una politización que está poniendo a discutir los barrios sobre presupuestos, salud, jardines infantiles, educación universitaria, sobre el hambre o el empleo.

Univalle es un punto de movilidad, de tránsito, y la Loma de la Dignidad es un sector consciente, organizado desde la cultura. La Loma de la Dignidad es el primer punto de los puntos de resistencia, que está hablando de Cabildos, y esa propuesta está teniendo alcance en los demás puntos. Se propone que los Cabildos sean el mecanismo de organización popular.

En perspectiva histórica

Hay que hacer mención de la importación que tuvo la lucha contra la privatización de Emcali del año 97 al año 2001. Y hacer mención a la lucha de los estudiantes y del sindicato Sintraunicol en la lucha contra la privatización de Univalle; porque esas dos luchas trascendieron lo sectorial y detuvieron el paramilitarismo.

El paramilitarismo tuvo un proceso organizativo de contención del año 94 al 2001 – 2002 en estos dos sectores, Emcali y la lucha estudiantil y del sindicato en Univalle.

Y la Minga del 2004 consolida esa organización que se hizo con lo anterior.

Recuerda el graffiti en toda la ciudad: «general Bedoya, salve usted la patria» 

La gente enfrentó esa [represión de la Fuerza Pública y la represión paramilitar] con organización social, estudiantil y sindical, y esos son antecedentes de la organización de hoy.

Tierra que somos, aliento de rebeldía

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Por: «Marcela Acuña».

Hemos visto cómo la esperanza reverdece en la olla comunitaria, en la sanación o atención hacia los cuerpos que respiran rebeldía; cuerpos de seres luchadores, quienes algunos, con la capucha, la piedra, los escudos de madera o de canecas de basura y la acción directa sostienen la digna rabia de un país que agoniza por sus hijas e hijos víctimas de desaparición forzada, de asesinatos sistemáticos de una generación consciente. El régimen estigmatiza férreamente estos instrumentos de defensa que brotan como protesta ante la brutalidad policial y el aparato represor y asesino. Para quienes defendemos la vida, estos instrumentos de lucha son símbolos de dignidad y de defensa por humanidad.

Lloramos cada gota de sangre que derraman impunemente, lloramos y agradecemos a los ríos que nos devuelven los cuerpos que arrojaron sin compasión, pero seguimos construyendo el país transgresor y deseado, seguimos despertando con acciones dignas. ¿Quiénes somos? Somos la vida reivindicándose ante la gran crisis estructural que busca desvitalizaros, la subversión ante los crímenes de Estado, crímenes de lesa humanidad con los que reiterativamente el narco-gobierno necrofílico y genocida arremete, y que con su sevicia devela su sistema sanguinario que se alimenta de las masacres, del odio, de la destrucción del tejido social, de la avaricia, de la aporofobia; que se lucra con los asesinatos de las voces disidentes del pueblo, de sus colores de libertad, de los cuerpos históricamente despotenciados y discriminados, pero que se levantaron contra la marginalidad y el hambre.

Nos embuten balas, el gas vencido que huele a muerte, la pata y el bolillo. Los vomitamos, no los queremos, exigimos vida digna. Nos despojan la tierra, nos quieren matar los páramos, mutilan nuestra carne, pero con la voz desgarrada les decimos: ¡Aquí estamos, aquí seguimos y no retrocederemos!

Ante el recrudecimiento del paramilitarismo que se cohesiona con el fascismo, el neoliberalismo y la individualidad grotesca, gritamos: ¡Somos la vida!, no queremos más cuerpos ultrajados, desmembrados, violados, incinerados ni mutilados. Gritamos por la lucha sustancial del amor, por la humanidad, por el tejido social que es nuestra fortaleza, por caminos contrahegemónicos que son encuentros con la libertad en la red de la vida.

Deseamos vivir en equilibro con la tierra que somos y con los demás seres; hay para todos y todas, y no vamos a aceptar que nos digan lo contrario. Defendemos la utopía, el ideal ético de paz y de formas de existencia en las que podamos desplegar nuestras libertades conscientes. Nos levantamos como pueblo organizado por el respeto a la vida, pero no por sus muros ni propiedades por los cuales despliegan toda la fuerza policial y militar, y con los que cínicamente, equiparan a los y las jóvenes sin futuro.

Desde la música resistimos, desde la poesía, re-existimos, desde el caminar, despertamos, desde el arte, exigimos vida digna. Somos luz, tejido de fuerza ancestral que grita por la tierra, por la semilla, por el agua, por las ideas. Orgánicamente construimos un país rebelde, insurrecto, que protege la vida y gravita a su alrededor.

El país soñado está formándose desde las calles, desde la barricada, desde las asambleas populares, desde la voz del pueblo en los muros. Elevamos el grito desgarrado, apelamos a la ternura y solidaridad de los pueblos, nos enamoramos de nuestra lucha y la respiramos cotidianamente. A quienes ya no están, esperamos que emane en el recuerdo de su carne y de sus ideas el amor y la lucha, que ardan en nuestros corazones y que avive nuestro fuego. Están en la memoria de la lucha popular, son nuestra historia, y serán la base de nuestro futuro, dolorosa pero dignamente, por el cariño a las ideas que defendieron y por la creatividad de sus luchas. ¡Re-existimos con rebeldía! ¡Viva el Paro Nacional!

«Marcela Acuña». Deseante, estudiante de medicina de la Universidad de Antioquia. Viajera agradecida y feminista. Tejiendo sanación y compasión en la red de la vida.

¿Un Estado de conmoción por debajo de cuerda y por departamentos?

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31 de mayo de 2021. Colombia. La noche del 28 de mayo, el presidente Duque anunció el máximo despliegue de asistencia militar a la policía en Cali y los demás municipios del Valle del Cauca. 

Pocos minutos después fue conocido el decreto 575 de 2021, que imparte la misma medida para Cauca, Nariño, Huila, Norte de Santander, Putumayo, Caquetá y Risaralda; y los municipios, Pasto, Ipiales, Popayán, Bucaramanga, Pereira, Madrid, Facatativá y Neiva; lo que supondría una violación de la autonomía local y un desplazamiento por un poder hiper presidencialista que pone énfasis en el trato policivo-militar de la protesta social. 

Para el abogado David Flórez, el decreto:

  1. Es un golpe de estado a la autonomía departamental y municipal, al supeditar el poder civil a las Fuerzas Militares, habilitando una suerte de normalización de la violación de derechos humanos; 
  2. Un llamado a acciones arbitrarias por parte de la Fiscalía y la Procuraduría, que al no haber demostrado la independencia necesaria de la Presidencia, pueden encaminar su accionar en la persecución jurídica de la ciudadanía movilizada;  
  3. Busca menguar el control civil del abuso de poder de la Fuerza Pública;
  4. Termina legitimando las prácticas sistemáticas de represión para tratar la protesta social, que han incluido asesinato, torturas y ejercicios paramilitarizados.

Los bloqueos como un crimen

Para justificar la medida, el gobierno criminalizó el repertorio de protesta de los cortes de vía temporales en los que hay corredores humanitarios para el paso de medicinas y bienes fundamentales. Cabe tener en cuenta:

Primero, que la interrupción temporal de vías no es un “delito” en sí mismo según la Sentencia C-742 del 2012 de la Corte Constitucional, sino sólo cuando afecta el orden público por “medios ilícitos”. Esta última expresión no es precisada por la corte pero algunos ejemplos podrían ser disparar para impedir el paso, o robando y quemando automóviles para hacer bloqueos permanentes, algo que no ha sucedido hasta el momento.

Segundo, que por muchos años, la movilización, la asociación y la reunión de personas, la sindicalización o la huelga no eran considerados derechos sino delitos, por lo que la historia pone en evidencia que los repertorios de la protesta social y las dinámicas sociales van a un paso distinto al del establecimiento de los marcos legales del Estado. 

¿Qué implica un corte de vía?

Ha sido un recurso histórico para alterar la dinámica económica de una ciudad, una región o un país, semejante al uso de la huelga en el siglo XX: los cortes afectan la circulación de mercancías y la movilidad mientras que la huelga afecta la producción. 

En términos políticos y sociológicos, la idea de este procedimiento —según los autores e intelectuales que lo han estudiado es hacer de la presión económica un mecanismo de peso para conseguir negociaciones o cambios en condiciones de desigualdad, ante el poder del Estado que cuenta con los aparatos policial, militar y  judicial, y la influencia en el poder mediático de las grandes empresas de la comunicación que mantienen puertas giratorias con el Poder político y económico.

Elementos de contexto

1.En Cali hay múltiples casos de motos y camionetas de alto cilindraje desde las que abren fuego contra la ciudadanía movilizada.

Según denuncia la ciudadanía, organizaciones de derechos humanos, la minga indígena y recientemente el senador Iván Cepeda, estos civiles armados estarían actuando con la omisión de la Fuerza Pública, e incluso, escoltados por la Fuerza Pública. José Vivanco de HRW alertó sobre esta práctica. En un medio corporativo de comunicación afirmó: 

«Hay antecedentes creíbles que muestran la participación conjunta de policías con civiles con armas que participan en operaciones en la represión en las calles, eso no puedo ocurrir y constituye abusos por parte de esos civiles, no se sabe si son policías de civil, sicarios o gente que actúa con la protección policial».

2. En Pereira desde motos han abierto fuego contra la ciudadanía movilizada. Por esta práctica cayó asesinado el estudiante y manifestante Lucas Villa.

3. La Comisión Intereclesial de Justicia y Paz denuncia que algunos manifestantes desaparecidos aparecen sin vida en el río Cauca.

4. Mayorías en el senado (de la coalición de gobierno) votaron en contra de la moción de censura del ministro de defensa Diego Molano. La moción de censura propuesta por senadores de la oposición, buscaba separar de su cargo al alto funcionario por considerarlo el responsable político de la violencia institucional sistemática contra la protesta social.

5. Cumplido un mes de las protestas, La Campaña Defender La Libertad denuncia: «59 homicidios, de los que 32 fueron cometidos presuntamente por el accionar de la fuerza pública, los demás fueron realizados por «civiles» sin identificar en el marco de la protesta social pacífica o no se tiene información clara sobre ello».

Y en el reporte actualizado del 2 de junio, la cifra aumentó: «76 homicidios, de los que 34 fueron cometidos presuntamente por el accionar de la fuerza pública, los demás fueron realizados por ‘civiles’ sin identificar en el marco de la protesta social pacífica o no se tiene información clara sobre ello».

Junio es resistencia 

El domingo 30 de mayo, el pueblo misak estuvo en la Plaza Misak, antigua plazoleta del Rosario, en un acto cultural y de resistencia. Cabe recordar que el 7 de mayo, el pueblo Misak tumbó de allí la estatua del conquistador y despojador de tierra Gonzalo Jiménez de Quesada.

En el acto de resistencia hablamos con el Tata Pedro Velasco, gobernador del territorio ancestral de Guambía y vocero político del Movimiento de Autoridades Indígenas del Sur Occidente, y esto nos dijo:

País en paro, cuerpos en movimiento

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A ustedes que salieron a cambiar este país y se encontraron con las balas de la tiranía

Aunque en filosofía no solamos partir de sentimientos partiré de uno que ahora me habita.

Pero la verdad es que no somos individuos separados que al unirse forman una sociedad. En realidad cada un_ de nosotr_s hace parte desde el inicio de una red de relaciones: nos gestamos al interior de otro cuerpo y después nos acoge una cultura y nos vamos construyendo en las relaciones que tejemos con l_s otr_s al interior de ella.

Es similar al que tuve una vez ingiriendo hongos alucinógenos. Menos vívido quizás. Mi cuerpo perdía sus límites y la sensación era que no había división entre él y lo que lo rodeaba. O mejor dicho, que mi cuerpo se ampliaba. Mi cuerpo era la hierba, el insecto, el árbol, la montaña, la tierra misma… En un cierto sentido, en estas marchas, protestas, asambleas, que han rellenado las calles de Colombia desde hace un mes, he alucinado. He sentido que mi cuerpo va más allá de mi piel. He sentido que ya no soy sólo la profesora precaria de una universidad privada que cerrará el programa donde enseño; he sentido que soy la feminista batuquera, el taxista emberracado, el grupo de titiriteros, una misak, una sindicalista, el vendedor ambulante, le bailarine queer que provoca al ESMAD, el estudiante politizado, la mamá que le lleva comida a l_s muchach_s de la primera línea o la que carga su escudo con ell_s… como si mi cuerpo fuera de repente más potente porque ya no es mi cuerpo vulnerable que el sistema de salud ha abandonado a su suerte luego de agravar su enfermedad; es todos esos cuerpos que lo rodean. Ahora desnudos, no sin ropa, sino vulnerables también. Cuerpos precarios o desempleados, para los que el mercado no tiene medicamentos, endeudados hasta el tuétano para poder estudiar o excluidos completamente de la educación superior, potencialmente tuertos, potencialmente violados, potencialmente asesinados (por la EPS o por la policía)… ¿Quién lo hubiera dicho? Nuestra vulnerabilidad nos ha hecho fuertes. Nos ha unido.

El sistema perverso que nos gobierna parecía estar convencido de que al desnudar nuestra vulnerabilidad individual nos mantenía divididos: individuos ocupados cada uno en llegar a fin de mes (en el mejor de los casos). Impotentes precisamente por ello: se nos va la vida intentando sobrevivir.

Se equivocaba.

Porque mi alucinación no es una ficción. La ficción es el individuo. Mi alucinación es quizás más real. Es sólo una alucinación en cuanto desborda las capacidades de nuestros sentidos. Pero la verdad es que no somos individuos separados que al unirse forman una sociedad. En realidad cada un_ de nosotr_s hace parte desde el inicio de una red de relaciones: nos gestamos al interior de otro cuerpo y después nos acoge una cultura y nos vamos construyendo en las relaciones que tejemos con l_s otr_s al interior de ella. Y en medio de esa red, y gracias a ella, podemos alcanzar una autonomía relativa que nunca será absoluta. Siempre seremos tan autónomos como dependientes de l_s otr_s. Ni siquiera los colombianos más ricos son verdaderamente autónomos, necesitan de much_s otr_s colombian_s para acumular esa riqueza; no habrían nunca podido crearla solos. Es más, entre más ricos más necesitan de otr_s.

¿Quién lo hubiera dicho? Nuestra vulnerabilidad nos ha hecho fuertes. Nos ha unido.

Quizás lo que intentan comprar con la riqueza expoliada es precisamente la ficción de invulnerabilidad. Por ello algunos pagan ejércitos privados que asesinan y desplazan a quienes se oponen a sus proyectos, a quienes se oponen a que los despojen y se apropien de la riqueza de tod_s. Y es que el modelo que se suele conocer como “neoliberal”[1] ha logrado, en Colombia, un profundo individualismo (la ficción) gracias a un programa de exterminio que lo precedió y lo sustenta. En las dos últimas décadas del siglo pasados vivimos por ejemplo el genocidio de la Unión Patriótica; en los periodos de Uribe vivimos masacres y asesinatos de jóvenes para hacerlos pasar por guerrilleros; ahora vivimos el asesinato constante y sistemático de líderes sociales, y de excombatientes firmantes del tratado de paz y en este mes vivimos el asesinato de jóvenes que se han unido para protestar e imaginar un nuevo país.

Nuestro cuerpo “subterráneo” es la potencia capaz de quebrantar la ficción del monstruo. Por eso al asesinar nuestros cuerpos individuales también intenta adormecer nuestro enorme cuerpo “subterráneo”.

Pensándolo bien, es muy pertinente que me haya acordado de los hongos. Pues creo que el acontecimiento al que asistimos está siendo generado por la emergencia de lo que podría llamar el cuerpo “subterráneo” colombiano. Me explico. Lo que solemos llamar hongo no es el hongo. Es la seta. La mayor parte del hongo está por debajo de la tierra. Se trata de una red de filamentos, el micelio, que puede llegar a ser milenaria y pesar toneladas. De esta red enorme surgen las setas que confundimos con el hongo. Así, imaginamos que “nosotr_s” se refiere al conjunto de los individuos que logramos percibir: nuestros “yoes” individuales. Pero se nos olvida la parte del hongo que ha estado sumergida, en latencia. El monstruo que nos oprime va aplastado constantemente las setas que hablan de su cuerpo subterráneo. Que sospechan que somos algo más que individuos; que intuyen el micelio imperceptible pero portentoso que además se conecta con los cuerpos subterráneos de otros seres, así como los filamentos de los hongos suelen conectarse con las raíces de los árboles ayudándose mutuamente (simbiosis)[2], siendo parte de algo más que hongo y árboles, siendo bosque, selva, montaña, tierra… como mi alucinación.

Nuestro cuerpo “subterráneo” es la potencia capaz de quebrantar la ficción del monstruo. Por eso al asesinar nuestros cuerpos individuales también intenta adormecer nuestro enorme cuerpo “subterráneo”. Como generándonos una especie de reflejo condicionado: si te atreves a despertar al cuerpo “subterráneo” te mueres. Y así lo vamos olvidando y olvidando su potencia. Pero al parecer, nuestros cuerpos individuales siempre guardan la intuición del cuerpo subterráneo, así como las setas están pegadas al micelio y surgen de él. Y de golpe el cuerpo “subterráneo” está ahí de nuevo. Y su fuerza es telúrica: ¡la tierra tiembla! La tierra se sacude del monstruo que se aferra a ella con sus garras asesinas.

Y de golpe el cuerpo “subterráneo” está ahí de nuevo. Y su fuerza es telúrica: ¡la tierra tiembla! La tierra se sacude del monstruo que se aferra a ella con sus garras asesinas.

Dije que esto es un acontecimiento. Un acontecimiento no es simplemente algo que sucede. Es algo que irrumpe en los hechos. Inaugura nuevas cadenas de hechos. Y por ello exige nuevos marcos de comprensión y de percepción. Desafía el modo en que habíamos entendido las cosas. No podemos predecir cómo se realizará: va siguiendo su propio plano de despliegue; pero en algún modo se va realizando y continúa haciéndolo incluso cuando parece que no está produciendo nada porque a veces se realiza a través de formas que no nos esperábamos. Por ello es difícil predecir su curso. Pero lo que sí se puede hacer es observar sus signos, acompañarlo. Uno de los signos mayores que aparecen en el horizonte, creo, es el agrietamiento de nuestra democracia representativa y nuestro sistema presidencialista. Cuando la gente pide la renuncia de Duque y la convocatoria a elecciones anticipadas, se puede fácilmente responder que eso legalmente es muy complicado. Pero la cuestión no está ahí. La cuestión es a lo que apunta ese deseo. Y ese deseo apunta a un sistema diferente. Ese deseo expresa que lo que sucede actualmente (que un presidente que ha perdido la completa confianza de su “pueblo” no esté llamado a dar cuentas a dicho “pueblo” sino que, además, este tendría que soportarlo so pena incluso de muerte) es absurdo. Es más, que es absurdo que no pareciese absurdo antes (como dije, los acontecimientos inauguran nuevos marcos de comprensión). Y parece que el deseo ya no se contentará con un sistema parlamentario, por ejemplo, en el que el primer ministro tendría que responderle al congreso. La cuestión no se limita a la defensa de la protesta, como se lleva a cabo a través de las primeras líneas. En las calles, la gente está reemplazando al congreso. Están floreciendo asambleas populares por doquier. De ellas surgen pliegos de petición que reunidos podrían llegar a ser el paquete legislativo popular más grande que se haya visto.

La gente quiere apropiarse de la democracia, yo no quiere ser simplemente representada, ni siquiera por el comité del paro, menos aún por politiqueros. La gente busca construir lo que podríamos llamar una democracia popular, en la que de verdad pueda participar.

La gente quiere apropiarse de la democracia, yo no quiere ser simplemente representada, ni siquiera por el comité del paro, menos aún por politiqueros. La gente busca construir lo que podríamos llamar una democracia popular, en la que de verdad pueda participar. Los mecanismos de participación que contempla nuestra constitución aparecen de repente insuficientes. Insinúan una democracia participativa que es prácticamente imposible de alcanzar. El establecimiento, que no entiende de acontecimientos, intentará, claro está, resolver todo con representación; es decir, esa manía que tiene de decirle al “pueblo” que sabe mejor que el “pueblo” lo que es bueno para el “pueblo”. No funcionará. Y es que la democracia representativa no es sino una restricción de la democracia que se funda en una desconfianza en la democracia misma: esa idea de que el “pueblo” no es capaz de autogobernarse. Y en Colombia por demás se erige sobre una afrenta insostenible: mientras el “pueblo” es excluido los fascistas sí tienen voz, es más, los que se jactan de representar al “pueblo” pretenden que esta coyuntura se resuelva a través de un diálogo entre ellos y los fascistas. No han entendido, o han olvidado, el origen de la democracia: un acuerdo entre diversas partes para expulsar a a la tiranía.

De “conquistadores” (quizás los primeros empresarios modernos) que fundaron la ficción del individuo, ahora derribados por las alucinaciones Misak.

Quisiera concluir volviendo a la alucinación: la política tiene que ver mucho con la estética. No me refiero, con estética, al cuestionamiento filosófico sobre al arte. Me refiero más bien a la cuestión de la sensibilidad. La percepción por ejemplo. Así, vemos que están quienes viven la ficción del individuo y quienes vivimos la alucinación del cuerpo “subterráneo”, de un organismo meta-individual. Por eso, muchas veces, la cuestión no es de información o de estupidez, como se suele enarbolar en nuestras redes sociales. Es más de formas de vida, de afectos y de percepciones. De “conquistadores” (quizás los primeros empresarios modernos) que fundaron la ficción del individuo, ahora derribados por las alucinaciones Misak.

[1] El neoliberalismo llegó después de un periodo de Estados de Bienestar en occidente, en los que el Estado actuaba con una visión social redistribuyendo la riqueza, regulando el capitalismo para reducir la desigualdad, garantizar el pleno empleo, evitar la pobreza, tutelar derechos fundamentales… Según el neoliberalismo esta intervención del Estado es nociva para el crecimiento económico, así que propone reducirla lo más posible. Esto puede significar reducir el Estado o redireccionar sus objetivos. La burocracia estatal puede dirigirse por ejemplo a legislar a favor del mercado y en contra de la vida, a reprimir o entorpecer la actividad ciudadana que se opone al neoliberalismo, como sucede en Colombia. Por eso prefiero hablar de necro-liberalismo como lo propone Achille Mbembe.

[2] Esta simbiosis de micelio y raíces se llama micorriza.