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Patria, honor, lealtad y Dios como falso positivo

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A finales del mes pasado, el país entero se conmocionó con una noticia: una niña indígena fue abusada sexualmente por siete soldados del Ejército Nacional. Ante la divulgación de la noticia y la presión mediática, la extrema derecha colombiana optó por calificar de “manzanas podridas” a cada uno de los responsables de este tipo de atrocidades que a diario ocurren en nuestro país, y que cuentan como principales victimarios a miembros activos de la fuerza pública. Bajo el discurso de las manzanas podridas se busca negar un problema estructural que existe desde hace décadas en las Fuerzas Militares.

“Patria, honor, lealtad, Dios en todas nuestras actuaciones” es la principal consigna con las que las Fuerzas Militares se presentan ante la opinión pública. Lo cierto es que, la Patria la pisotearon, luego que el llanto de una niña indígena abusada por siete militares, fuera uno con la tierra; el honor lo sepultaron en fosas comunes junto a jóvenes civiles inocentes que asesinaron para obtener medallas y descansos de fin de semana; la lealtad, es la única que permanece intacta, pues se mantienen fehacientemente leales a un narcoestado que promulga los antivalores del abuso, el terror y la corrupción. Y Dios… bueno, a Dios lo asesinaron, hace décadas que lo mataron, ahora llevan su cadáver como amuleto que acompaña todas sus actuaciones, estoy seguro de que lo mataron, porque si estuviera vivo, presente en cada una de sus actuaciones, como ellos dicen, quizás sería el primero en oponerse, sería el primero en brindarle una segunda oportunidad a la niña indígena, a las niñas y mujeres abusadas por militares, y a los jóvenes convertidos en falsos positivos durante años.

Tal vez estas palabras sean un tanto disruptivas, incomodas para muchos, inaceptables para otros, pero no logran ser tan indignantes como los hechos ocurridos el pasado lunes 22 de junio en el pueblo Embera-chamí del departamento de Risaralda, en donde ocho soldados secuestraron a una niña de 12 años, para posteriormente, siete de ellos abusar de ella.

Ahora el panorama es obscuro, la justicia se aleja, más aún a sabiendas de que la Fiscalía interpreta de manera negligente los hechos, sugiriendo que existió consentimiento por parte de la niña, aunque la propia víctima diga lo contrario… aunque la hayan encontrado en la ladera de un rio, llorando, pasmada, con símbolos de maltrato físico, sexual y psicológico.

En paralelo, el panorama al interior del Ejército es preocupante, a la fecha, existen alrededor de 118 investigaciones por casos de abuso sexual por parte de efectivos de las Fuerzas Militares, de los cuales, cerca de 73 se encuentran activos en sus funciones, adicional a las investigaciones que se adelantan a causa de las denuncias por violaciones a Derechos Humanos que han realizado las comunidades a lo largo del territorio nacional, entre las que se encuentran asesinatos a líderes sociales, ataques a la población civil y colaboración con grupos paramilitares para la ejecución de masacres, desplazamientos y reclutamiento forzado a menores de edad.

Entonces, ¿es posible pensar que realmente se trata de casos aislados y de manzanas podridas?

No, estamos en presencia de una institución que ha perdido los valores, los reemplazaron por un fusil y un uniforme manchado con sangre civil. Como sociedad esperaríamos que a quienes les hemos concedido el monopolio de la fuerza, se sometan al imperio de la ley, salvaguarden nuestra constitución y se opongan a las injusticias. Sin embargo, al interior de la institución reina la ley del silencio, y quien demuestre un ápice de rectitud y respeto por la Constitución que juró defender, es perseguido, censurado y retirado de su cargo.

Ejemplo de ello es la destitución que ordenó el General Zapateiro al Sargento Juan Carlos Díaz quien se atrevió a denunciar los delitos sexuales cometidos por los siete soldados bajo su mando contra la niña indígena en Risaralda. Entonces, ¿Cuál fue la falta disciplinaria que cometió el Sargento Díaz para que le causara su retiro?

Pues bien, según el General Zapateiro, el Sargento Díaz como superior encargado debió dar el ejemplo a sus unidades para que no cometieran el abuso, según el alto mando, al Sargento le hizo falta impartirles más disciplina, como quien dice “cambiar la mentalidad violadora de los soldados a punta de sentadillas y madrugadas”. La lógica del General Zapateiro está muy acorde a la idiosincrasia colombiana, que acostumbra a asegurar que todo el mundo tiene la culpa de las violaciones sexuales menos los violadores, empezando por la víctima, siguiendo por la persona que denuncia, después el momento, luego el lugar, etc, etc, etc.

Juzguen ustedes, lo cierto es que la decisión del General Zapateiro de retirar de su cargo al Sargento Díaz, es una decisión política y de escarmiento. Es política porque más que una sanción en respuesta a una falta disciplinaria inexistente, producto de la imaginación del General y de la rígida doctrina militar; es un mensaje dirigido a la sociedad colombiana, un mensaje populista de justicia, que busca desesperadamente lavar el nombre de la institución, pues quiere dar a entender que se trata de manzanas podridas y que los errores que cometen las unidades militares deben ser también asumidos por sus mandos, hasta ahí no suena tan mal, pero es desacertada, pues la violación perpetrada por los siete soldados no fue a causa de cumplir una orden del Sargento (hasta donde sabemos), a diferencia de las miles de ejecuciones extrajudiciales a jóvenes civiles realizadas por soldados rasos siguiendo las ordenes de superiores jerárquicos, para luego hacerlos pasar por guerrilleros.

General Zapateiro, seguimos esperando las destituciones, los retiros y las sanciones para los superiores que dieron la orden de asesinar jóvenes inocentes, seguimos esperando que respondan los superiores jerárquicos que guardan silencio ante el asesinato sistemático de líderes sociales y excombatientes, seguimos esperando la renuncia del Presidente, de ministros, de generales, pues según su lógica ellos tienen la responsabilidad moral de dar ejemplo e impartir disciplina para que esto no ocurra.

Por otro lado, el retiro del Sargento Díaz es una decisión que busca dar un escarmiento al interior de las Fuerzas Militares, para que todos los mandos y subordinados del Ejército aprendan que en la institución está prohibido denunciar todo tipo de abuso contra la vida, la integridad y los derechos humanos. Es una clara advertencia a quienes pretendan defender los principios constitucionales, pues esto les puede costar su trabajo.

El mensaje del General Zapateiro es claro, el ejército está por encima de la vida y de la ley, para él las acciones del ejército no pueden ser cuestionas, aunque no sean correctas, y quien se atreva a cuestionarlas debe atenerse a las consecuencias.

Cuba y la paz en Colombia

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Los aportes de Cuba a la paz de Colombia no son nuevos. Desde hace décadas este país ha hecho importantes esfuerzos para ayudar a resolver de manera dialogada el conflicto que nos desangra y prestar apoyo humanitario en diversas y complejas situaciones de nuestra historia. Podemos decir que para Cuba esto es una cuestión de principios.

Esta conducta es difícil de comprender y tolerar por parte de la oligarquía colombiana y sus sectores de extrema derecha, movidos por el interés económico, la mentira y la cobardía. De ahí los ataques reiterados de estos sectores hacia la labor de Cuba en el mundo y, en particular, contra sus esfuerzos por la paz de Colombia.

Uno de los caballitos de batalla de la recalcitrante derecha neogranadina contra Cuba es el supuesto apoyo de este país a las guerrillas colombianas. Para desestimar esta aseveración basta leer el libro de Fidel, “La Paz en Colombia”, texto muy vigente para estos días. En este el dirigente histórico de la revolución revela hechos que demuestran su verdadero papel y relación con la insurgencia latinoamericana y colombiana y, dicho de paso, da luces que ayudan a entender el complejo presente de estas organizaciones en el país, unas ya en la legalidad y otras aun en armas.

En el libro en cuestión, Fidel explica el ánimo que ha guiado a Cuba en el propósito de ayudar a Colombia en la consecución de la solución política dialogada, respetando la soberanía colombiana, los criterios de los sucesivos gobiernos y de las estructuras insurgentes:

“Cuba venía esforzándose por encontrar una solución para Colombia (…) Habíamos ofrecido nuestro territorio como sede para cualquier conversación de paz, con el único requisito de que no participaríamos en las negociaciones ya que el problema debía resolverse exclusivamente entre colombianos sin ningún tipo de presión internacional.”[1]

La conducta de los cubanos se rige por sus inamovibles principios morales y éticos.  En 1983 una estructura del ELN secuestró al hermano de Belisario Betancur, Jaime Betancur. Fidel envío una carta pública al presidente en la que señalaba:

”Como revolucionario siempre he creído que la ética es un principio irrenunciable, sin el cual incluso la más justa y limpia de las causas políticas puede ser irreversiblemente dañada y mancillada. No es ética, ni es política, ni es justa bajo ningún concepto, a nuestro juicio, esta acción contra un familiar allegado suyo. Dañarlo físicamente o privarle de la vida, sería un crimen que no pueden cometer jamás quienes verdaderamente actúen en nombre de ideas revolucionarias.”

En carta subsiguiente, sobre el mismo hecho expresa:

”Cuba realmente no se honra ni se puede sentir jamás honrada con la adhesión de quienes realicen tales hechos, carentes de ética y del más elemental sentido político…”

Es importante la manifestación que hace en una reunión con guerrilleros de la Coordinadora Guerrillera, refiriéndose con tono sincero a las pretensiones del gobierno Gaviria:

”Claro, lo que (ellos) pretenden de nosotros es que influyamos. Nosotros les hemos dicho con bastante claridad que no podemos influir en los acontecimientos; hemos sido siempre muy cuidadosos en nuestras relaciones con los movimientos revolucionarios, hemos respetado sus puntos de vista (…) Si mantenemos relaciones con el movimiento revolucionario, es porque nosotros nunca hemos tratado de estar ejerciendo ningún tipo de influencia, de hegemonismo, cosas de esa naturaleza”.

Respecto a la relación con las FARC en particular comenta Fidel:

“No siempre fue Cano amable con la Revolución Cubana. A veces se producían eventos internacionales en los que no se invitaba a las FARC, o se desarrollaban de forma que no les agradaba, y la tendencia era culpar a nuestro Partido (…) También podían producirse errores reales de nuestros cuadros en sus contactos con ellos (…) Lo único innegable ha sido siempre nuestro respeto por las prerrogativas de las fuerzas revolucionarias de cada país. Nuestro encuentro con los jefes guerrilleros colombianos lo demuestra.”

Según relato corroborado por el propio Andrés Pastrana en su libro “La Palabra Bajo Fuego”, el jefe de la revolución cubana, mostrando su empeño en la solución dialogada para nuestro conflicto, le dijo:

“Si usted cree que la presencia mía es importante para avanzar con las FARC, estoy dispuesto a ir a San Vicente del Caguán (…) a hablar con ellos (…) Yo estaría dispuesto a conversar con ellos y explicarles por qué, a mi juicio, había que buscar la paz. Si usted autoriza (…) yo viajaría con ese único objetivo”.

Abusando del recurso de las citas que en este caso se hacen necesarias para expresar importantes puntos de vista que desvirtúan por sí solos la falacia del tal apoyo de Cuba a la insurgencia colombiana, traigo a colación esta que deja ver algunas diferencias que Fidel tuvo con Marulanda en cuanto a la concepción de la guerra revolucionaria, a saber:

“Yo discrepaba con el jefe de las FARC por el ritmo que asignaba al proceso revolucionario de Colombia, su idea de guerra excesivamente prolongada. Su concepción de crear primero un ejército de más de 30 000 hombres, desde mi punto de vista, no era correcta ni financiable para el propósito de derrotar a las fuerzas adversarias de tierra en una guerra irregular (…)”

“Es conocida mi oposición a cargar con los prisioneros de guerra, a aplicar políticas que los humillen o someterlos a las durísimas condiciones de la selva  (…) Tampoco estaba de acuerdo con la captura y retención de civiles ajenos a la guerra. Debo añadir que los prisioneros y rehenes les restan capacidad de maniobra a los combatientes. Admiro, sin embargo, la firmeza revolucionaria que mostró Marulanda y su disposición a luchar hasta la última gota de sangre.”

Por cuestiones de espacio no me extiendo en más referencias, simplemente mencionaré como ejemplos dos episodios más en los que Cuba y Fidel jugaron un papel relevante respecto al conflicto colombiano:

El primero es, si se quiere, de índole más íntima o secreta, el secuestro de un hermano del expresidente Cesar Gaviria: la situación fue resuelta gracias a la intermediación humanitaria de Cuba solicitada por el mismo Gaviria. En esta ocasión Fidel designó a dos altos funcionarios de la diplomacia cubana, quienes arriesgaron su vida in situ para que se diera la libertad al señor Juan Carlos Gaviria.

El segundo es de más público conocimiento: la intermediación de Cuba para resolver la toma de la embajada de República Dominicana por parte del M-19. En ese sentido, los embajadores y jefes de negocios retenidos en aquella ocasión extendieron sendos agradecimiento a Cuba por la valiosa gestión que llevó a cabo, respetando la voluntad de las partes negociadoras y facilitando lo pertinente para una salida incruenta.

Tristemente, menos de un año después de esa gestión humanitaria de Cuba, una vez más Colombia rompió relaciones con ese país, de manera grosera, basándose en especulaciones, calumnias e infundios. Al respecto explicó el líder cubano:

“Nuestro país podía guardar discreto silencio frente a un diluvio de calumnias, pero nunca dijo una mentira. No entregamos armas ni financiamos al M-19. El propio gobierno de Turbay Ayala le había entregado a esa organización un millón de dólares cuando negoció con el comando. Entonces esa suma tenía mucho más valor que ahora, se podían adquirir con ella miles de armas. Sin embargo, ni siquiera cuando Turbay Ayala rompió con Cuba acusándola de armar al M-19, dijimos una palabra sobre el asunto.”

Sería también demasiado extenso relacionar aquí los casos en que Cuba ha sido agredida por la política exterior colombiana, la cual siempre ha obedecido las determinaciones de EEUU. Sim embargo, debido al papel determinante que jugó Cuba en la consecución del Acuerdo de La Habana, es mucha más grosera y vergonzosa la actitud desagradecida del estado colombiano hacia ese país hermano.

No obstante, Cuba seguirá fiel a su política de principios basada en la solidaridad, esforzándose desinteresadamente por la consecución de la paz en cualquier parte del mundo.

[1] FIDEL CASTRO. La Paz en Colombia, Editora Política, La Habana, 2008. Todas las citas de este artículo son de este libro.

Fanzine en tiempos de Covid

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En esta ocasión nos internacionalizamos puesto que contamos con la presencia de la mexicana Brenda Soto, quien nos hablara de la “chamba colectiva”, como ella le dice, con su acento chilango, del fanzine que presentaremos hoy. Me parece un trabajo valioso, poderoso en contenido y en su presentación gráfica, evidencia un trabajo arduo, que vale la pena difundir.

El fanzine es una publicación libre, que sigue al pie de la letra la filosofía punk del “hazlo tú misma” en el que el limite a la hora de escribir, diseñar y diagramar es la capacidad creativa de quien lo elabora. En este fanzine se encontrará la edición y diagramación de una serie de fotografías, anécdotas, poemas, reflexiones e ilustraciones, recopiladas por medio de una convocatoria abierta, que responde al tema: Las vivencias en tiempos de pandemia.

El resultado arde, es un compilado político y crítico, que muestra la justa indignación que se vive y se intensifica en tiempos de Covid, es una evidencia del recrudecimiento de los verdaderos virus: la desigualdad y la injusticia, siendo así, una manifestación artística que reivindicará, retomando las palabras de la editora y compiladora, “La soberanía alimentaria como necesidad urgente, la exigencia de espacios libres de violencia para las mujeres, la resistencia desde los barrios más marginados y el levantamiento de la consigna “existo porque resisto”

En exclusiva, entrevistamos a Brenda Soto, la encargada de la edición y compilación del fanzine y estas fueron algunas de sus respuestas, gracias Brenda por tu trabajo y por brindarnos este espacio.

Hekatombe en adelante Hk: ¿De dónde surge la iniciativa?

Brenda Soto: nació, de que justo muchas personas teníamos varias fotos y textos, además de distintas inquietudes, entonces reuniéndonos en video llamada para platicar   estábamos teniendo reflexiones muy fuertes y profundas sobre el contexto en el que estamos y pues bueno de ahí surgió la idea de hacer un fanzine. Además, porque yo vi un fanzine de una colectiva que se llama Catalina Clandestina, de Argentina y eso era algo parecido de lo que buscábamos, recopilar vivencias, entonces pues dije: ¡ah deberíamos de hacerlo!, muchas personas seguro quieren o están pensando bastante sobre esta situación en la que estamos, entonces hay mucho material, así que para mí fue eso, una forma de contar lo que está pasando.

Hk: ¿Dónde lo hacen?

Brenda Soto: Pues si como vez es más contenido de México, porque la convocatoria tampoco tuvo mucho alcance, aunque el plan inicial era que se extendiera a otras regiones y otros países, pero pues bueno al final no se pudo rolar demasiado, entonces  la mayoría de contenido es de México y hablando de esto, de cómo acá hay muchísimos otros virus, por eso el fanzine en tiempos de virus, como pongo en la presentación es un trabajo que habla de esos otros virus como son la desigualdad y la injusticia, de cómo se vive esta pandemia en los barrios de donde somos la banda, en los mercados, en todos estos lugares que no han tenido tanta cobertura, tanta difusión, pero hay la banda que sigue en las calles y sigue ahí en la chamba de estar documentado y pues queríamos como compilarlo en un documento en el que estuviera todo esto.

Hk: ¿Por qué lo hacen?

Brenda Soto: pues la idea era hablar no solo del virus sino de todo lo que paso antes, al menos en nosotras en nuestra generación, el paro de mujeres que hubo en la facultad de filosofía de la UNAM, ósea que las clases en línea vinieron luego de casi seis meses de paro, entonces que ha sido muy difícil como volver a esta normalidad, que nada de normal tiene, pero pues justo no, que seguimos en lo mismo, seguimos como eso, con un montón de problemáticas atravesándonos y además pues es un sentimiento, según yo, lo que vi en el fanzine y en la mayoría de cosas que mandaron, de toda una generación más bien de distintas generaciones, como de eso de que el mundo en que estamos no es para nada habitable

Hk: ¿Por qué hacerlo desde el formato fanzine?

Brenda Soto: lo hicimos en formato de fanzine porque la idea del fanzine es esa crear con lo que tienes, y pues que sea una publicación independiente que se pueda rolar de manera libre, gratuita que se pueda descargar, que todo el mundo pueda tener acceso a ella y además que sea fácil su circulación, entonces por eso se nos ocurrió el formato de fanzine, porque también creo es un poco más estético hay muchos recursos que puedes utilizar, pues más o menos esa es la idea como narrar si como la estamos pasando nosotrxs desde nuestros espacios.

HK: ¿Cuál es el propósito de hacerlo?

Brenda Soto: como digo en la presentación también es recuperando el llamado del EZLN de no perder el contacto humano, sino de cambiar las formas de acompañarnos a la distancia entonces es eso, como una forma de sabernos juntos en nuestras vivencias y en nuestras historias, en esa crónica colectiva que es el fanzine.

Listo, entonces pues aquí lo tienen, EL FANZINE EN TIEMPOS DE COVID, súper invitadisimxs a rotarlo, difundirlo y compartirlo. Muchas gracias a Brenda Soto compiladora y editora por sus respuestas.

Ejército nacional: ¿manzanas o institución podrida?

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En las últimas semanas parte del país ha estado escandalizado por la aparición de múltiples denuncias de violencias sexuales cometidas por miembros del Ejército nacional contra niñas y mujeres indígenas. El caso de una niña embera violada por siete soldados en Risaralda el pasado 21 de junio sólo fue la infame muestra de un fenómeno que ha venido sucediendo en territorios como Nariño o Guaviare en el contexto del conflicto social armado.

De acuerdo con una investigación de «No es hora de callar», entre 2008 y 2017 al menos 23 niñas indígenas del Guaviare fueron mercantilizadas, violadas y embarazadas por integrantes del Ejército:

«»Hoy sé que no fue solo una relación. Fui violada. Era una indígena virgen y mi familia tenía hambre. Yo era la única mercancía que se podía negociar, pero el militar también sabía que eso estaba mal y, sin embargo, pagó y me abusó. Ni siquiera sabe que tuvimos una hijita», detalla una de las protagonistas de los relatos».

El discurso de las «manzanas podridas» apareció en la comandancia militar para explicar lo sucedido. La idea es que «cada caso es aislado y responde a actuaciones de «manzanas podridas”»; de ese modo, la institución individualiza las responsabilidades y se abstiene de hacer reformas estructurales para gestionar un problema que ocurre en sus entrañas y es producido por el carácter racista y patriarcal del Ejército. La responsabilidad nunca puede ser institucional, ¡cómo osa insinuar eso de los héroes de la patria!

Urge hacer un análisis sobre por qué hay soldados que violan niñas indígenas y si este tipo de acciones, lejos de ser cometidas por «monstruos sin moral», son justamente lo contrario: actuaciones moralizantes que refuerzan la norma de género y castigan a quienes pretendan salir de ella. De esa manera ha analizado la antropóloga feminista Rita Segato las violaciones sexuales contra mujeres cometidas por hombres que están presos en Brasilia. Para Segato, el violador se autopercibe como una figura «que va a imponer un orden de respeto a la figura viril, a la figura masculina», es, por tanto, un moralizador, un castigador «que sufre intensa frustración». La violación, entonces, va a «recomponer su potencia» ante esa frustración. Pero este acto de poder solamente «es la punta del iceberg de una práctica violadora que está difusa y dispersa en toda la sociedad».

Para el estudio El coronel no tiene quien lo escuche de la también antropóloga Ana María Forero, una narrativa frecuente del ejército colombiano es la del militar como preservador del orden. En esta ficción es importante el mito fundacional hobbesiano según el cual las fuerzas «civilizadoras» del Estado nacen porque sin ellas el ser humano sería incapaz de gobernarse a sí mismo y entraría en una guerra permanente de todos contra todos. El general Ibáñez, uno de los entrevistados por la autora, dice:

«Antes de que existieran los primeros encargados del orden, el hombre era lobo para el hombre. No existía una autoridad a la cual dirigirse para resolver las controversias y los conflictos. Quien se consideraba perjudicado por otro podía valerse exclusivamente de sus propios recursos: estaba obligado a vengarse, a repasar el daño sufrido con sus propias manos o máximo con la ayuda de sus parientes. Este sistema no podía durar un largo tiempo, de lo contrario habría conducido a la extinción de la humanidad entera».

¿Qué significa pues cuando una violación es cometida por miembros de una institución que asegura un determinado régimen mediante la coacción? ¿Qué tipo de orden es preservado por estos moralizadores/violadores? Según el hilo argumentativo que se ha seguido, la respuesta es que las fuerzas militares, aun reconociendo que no son homogéneas y hay luchas en su interior, con este tipo de acciones mantienen un orden de género y racista. La violación es ejercicio de poder-dominación sobre cuerpos generizados y racializados a cuyas vidas no importa destruir y que, además, reproduce el orden social vigente. El violador militar no es una manzana podrida que ha fallado a su labor, antes bien, es un castigador/moralizador que está cumpliendo con su deber —masculino y viril—.

El violador militar, en consecuencia, no necesita estar enfermo para actuar como lo hace. Según el sargento que reportó lo que había escuchado respecto a la violación de la niña embera, él al principio no creía en lo que le decían, sin embargo, sintió que era su obligación informar a las «autoridades competentes» sobre lo sucedido para que investigaran. Él jamás previó que algo de esa calaña podía ocurrir, pues, sostiene:

«En el tiempo que estuvieron conmigo [los soldados violadores] siempre se mostraron como muchachos muy tranquilos. Son soldados que no tenían problemas con sus compañeros ni con sus comandantes. Siempre les exigí y respondían de la mejor manera».

Así es. Gente «normal» legitimada para ello puede cometer las peores barbaridades. Así lo mostró la filósofa Hannah Arendt con su concepto de banalidad del mal presente en su obra Eichmann en Jerusalén. Adolf Eichmann, uno de los altos militares de las SS responsables de la llamada «solución final», no estaba enfermo, simplemente obedecía órdenes y cumplía con su deber. Quizá entonces lo que nos muestra todo esto es que la normalidad patriarcal y racista-colonial, diseminada en el sistema mundial capitalista y reproducida por distintos Estados y ejércitos, es el problema.

Por eso hacemos nuestra la pregunta de El Espectador: «¿Y qué es lo que produce tanta manzana podrida?».

Fraternidad y orgullo. Cuando gays, mineros y lesbianas se juntaron para golpear a Thatcher

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La revolución francesa se nos ha enseñado como el paradigma de la revolución burguesa liberal que dotó al capitalismo de un marco institucional concreto y efectivamente eso es, sin embargo, menos discutido ha sido que esa revolución pudo ser otra cosa: ¿Qué hubiera pasado si no guillotinan al incorruptible Robesspiere o si Graco Babeuff y sus compañeros y compañeras triunfan en la conspiración de los comunes? Sabemos bien que en la historia no caben los contrafacticos si no como estímulo a la imaginación y como recordatorio que los grandes acontecimientos de nuestro pasado fueron ante todo posibilidades que se concretaron a despecho de otros caminos que no pudieron ser, con todo y lo que quiera decirse la revolución francesa legó a los revolucionarios y revolucionarias de los siglos posteriores muchos aprendizajes y lecciones, entre ellos, la universalización de un valor sin el cual no podría entenderse ese complejo y a veces indefinible espacio cultural y político al que llamamos izquierda: la fraternidad, lo que llama Juan Carlos Monedero la empatía radical en movimiento.

La fraternidad está o debería estar en el ADN de quienes batallamos desde diferentes trincheras por un mundo y una sociedad mejor, es de hecho la herramienta que nos permite encontrar los túneles comunicantes entre las posiciones que cada uno defiende para liberarse de la opresión o las opresiones que le tocaron o con las que mejor se identifica, es la vacuna contra la feudalización de nuestros combates que proclama que el mundo es mejor si se cumple mi programa o se concretan mis reivindicaciones no importa si la otra gente que lucha no alcanza sus propósitos, razón tenían las feministas negras que a mediados del siglo XX articularon el concepto de interseccionalidad para hacernos entender que las opresiones que padecemos los sectores subalternos ya sea de género, raza, clase o del tipo que sean parecen atomizadas -y el capitalismo en su variante neoliberal se ha esforzado eficientemente en que así lo creamos- pero en realidad están entrelazadas y ocurren simultáneamente, puesto así cobra particular vigencia la idea de Marx según la cual nadie puede ser libre mientras se esclaviza a otro, esta es la cuestión esencial de la fraternidad, no el paternalismo, no la caridad, no el asistencialismo, no la lastima, si no la amistad y el hermanamiento que devienen de la comprensión que mi propio goce y plenitud no son posibles mientras el otro, la otra y el otre padecen.

En 1984 las comunidades mineras de Gran Bretaña se enfrentaron en una dura y larga huelga contra el gobierno de una Margaret Thatcher[1] que envalentonada por su victoria en la campaña de agresión a las Islas Malvinas (1982), anunciaba miles de despidos y el cierre de varias minas carboneras alrededor de las que se vertebran territorial y económicamente varios pueblos y ciudades, el pulso que se prolongo durante un año en el que el gobierno conservador sin ningún escrúpulo reprimió, desprestigió e intimidó a los mineros y sus familias, se sostuvo pese a lo desigual de la contienda  debido a la centenaria tradición organizativa minera claro, pero fundamentalmente por la solidaridad, la cooperación desinteresada que se movilizó desde  vastos sectores de la sociedad que no tenían nada que ver con los mineros, a lo largo del país se establecieron comités de apoyo, redes de colectas y manifestaciones solidarias con los trabajadores en lucha. Una de esas expresiones vino de un lugar que para los mineros resultó en principio desconcertante: un pequeño grupo de gays y lesbianas que baldes en mano recorrían bares, calles y plazas recogiendo monedas para apoyar a los mineros, en entrevistas posteriores los líderes de LGSM (Lesbians and Gays Support the Miners) no se cansan de repetir la idea fuerza que hacían circular entre los homosexuales y lesbianas de Londres: “Nosotros odiamos a Margaret Thatcher, ¿y saben a quién odia más Thatcher? A los mineros. Por lo tanto, debemos apoyarlos”.

El investigador y activista británico Owen Jones plantea en una columna de The Guardian que la clave de esta, en apariencia inédita alianza, fue la rápida y audaz comprensión por parte de este núcleo de activistas londinenses de la raíz común de la que derivaban tanto la discriminación y persecución que padecían las disidencias sexuales por la política conservadora de Thatcher, como la represión brutal contra los mineros en huelga, un asunto que parece muy fácil pero que en la práctica no es tan simple en los movimientos populares y que, es estratégico en la perspectiva de agregar actores y demandas para golpear a los enemigos comunes.

Mark Ashton militante comunista, promotor de los derechos de gays y lesbianas en la difícil década de los 80[2], cofundador de LGSM, hizo giras con sus compañeros y compañeras por todo el país organizando secciones regionales, tomando contacto con comunidades mineras, ayudando a organizar conciertos para fortalecer la caja de resistencia del sindicato minero, prestando sus cuentas bancarias personales para vencer el bloqueo financiero establecido por los bancos y no menos importante, venciendo a base de persuasión y solidaridad práctica, los prejuicios de los propios mineros que desarrollaron históricamente su labor en entornos masculinizados a la usanza patriarcal y en los cuales encontraron primero resistencias y prevenciones pero luego una entrañable fraternidad. Mile Jackson miembro de LGSM relata así su experiencia:

“En la medida que acumulábamos más visitas a esos valles, como hombres y mujeres homosexuales de clase trabajadora, nos hicieron sentir bienvenidos. Bebimos con los mineros y sus familias, hablamos, bailamos, reímos. Nos invitaron a dar un discurso delante de 300 personas, y como sabían que estábamos nerviosos, al terminar nos ovacionaron. De noche nos quedamos en sus casas, salimos a pasear con sus hijos por el paisaje escarpado, fuimos a sus reuniones. Me sentí como en casa”. [3]

Como se sabe la huelga terminó en derrota para los mineros y para la clase trabajadora en general que desde ese momento no se cansa de encajar derrotas en todo el mundo luchando ya no contra Thatcher si no contra sus herederos y herederas políticas, sin embargo, pese al fracaso de los propósitos inmediatos de la movilización, una victoria estratégica se anotaron las y los de abajo en esa lucha: la comprensión de que en la batalla por cambiar las cosas nos necesitamos juntos y juntas, que las resistencias son mas fuertes y tienen mayores posibilidades de vencer en la medida que el ecosistema político, social, étnico, identitario y cultural que las impulsa es más diverso y amplio y estos puentes solo pueden tenderse cuando se entiende la fraternidad como el aire común sobre el que cabalgamos quienes queremos un mundo radicalmente emancipado.

El desfile del orgullo de 1985 en Londres estuvo encabezado por los mineros y sus familias, uno de los oradores del sindicato minero expresó en la tarima: “nosotros llevamos sus banderas porque ustedes llevaron con orgullo las nuestras”, a pesar de la derrota política puede decirse que en sentido estratégico triunfo la fraternidad, ese imprescindible cemento que nos ayuda a pegar nuestras resistencias y sueños comunes.

Cierto es que las izquierdas han y hemos tenido una relación compleja y en general limitada por incomprensiones teóricas y vicios heredados de la cultura patriarcal con las disidencias sexuales, las terribles persecuciones contra León Zuleta en Colombia, contra Passolini en Italia y contra miles de homosexuales y lesbianas en la revolución cubana (que posteriormente rectificó y se auto criticó respecto a este comportamiento), por solo mencionar algunos ejemplos, pero eso no clausura ni nos da el derecho de resignar la oportunidad de construir un lugar llamado izquierda auténticamente fraterno que sea capaz de conectar el orgullo y la fraternidad como hicieron gays, lesbianas y mineros en el Reino Unido, porque solo así tenemos posibilidad de vencer a los gigantes que enfrentamos.

[1] Durante la huelga Thatcher se refería en estos términos a los mineros: “Tuvimos que luchar con el enemigo en el exterior, en Las Malvinas. Pero siempre tenemos que estar alerta del enemigo interno, el cual es más difícil de combatir y más peligroso para la libertad”.

[2] Parte muy importante de la política del partido conservador desde el punto de vista social contra los gays y lesbianas era denunciar una supuesta conspiración para homosexualizar la sociedad, en algún discurso del congreso del partido Thatcher dijo: “A los niños se les está educando en que tienen un derecho inalienable a ser gays.” Cualquier parecido con nuestra realidad es pura coincidencia.

[3] Tomado de El Salto Diario, enero de 2018, escrito por Pablo L.

Marta Lucia Ramírez “la incoherente” debe renunciar

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La mayor parte de los 65 años de la atenida Marta Lucia Ramírez ha sido a costa de la teta del Estado, o gracias a sus relaciones con altos funcionarios, o en su defecto por sus conexiones con los verdaderos dueños del país, sean estos legales o ilegales: narcos, ladrones y corruptos, banqueros o paramilitares son los que han determinado su vida pública.

Cuando Marta Lucia Ramírez era directora del Instituto de Comercio Exterior en el gobierno de César Gaviria (1990-1994). Su jefe era el ministro de Desarrollo Económico Ernesto Samper Pizano – con quien estudió derecho en la Javeriana – y le concedió a su esposo Álvaro Rincón el contrato de remodelación multimillonario de unas oficinas que el ministerio le compró a Bavaria en el centro de Bogotá.

Al salir del Instituto abrió en 1993 su firma de abogados Marta Lucía Ramírez de Rincón & Asociados. En el 2004 la renombra como Ramírez y Orozco International Strategy Consultants Ltda. por su sociedad con Angela María Orozco la actual ministra de Transporte del presidente Iván Duque, uno de los más importantes clientes de la firma fue (¿es?) Luis Carlos Sarmiento Angulo – el hombre más rico de Colombia – a través de bancos de su grupo Aval. ¿Atenidos? Los 17 años de Marta Lucía Ramírez viviendo del Estado.

Hoy Sarmiento Angulo tiene interés en participar en varias obras de infraestructura en los que la Vicepresidencia y el Ministerio son claves para conseguir el apoyo estatal que necesita este cacao. De hecho, Marta Lucía Ramírez fue directora suplente de la Junta del Banco de Bogotá (el principal banco del Grupo Aval) entre el 2005 y el 2006, antes de lanzarse al Senado de la República por el partido de La U por invitación de Juan Manuel Santos.

En 1996 Marta Lucía Ramírez fue nombrada directora de INVERCOLSA durante el gobierno de Ernesto Samper Pizano. Es en mayo de 1997 que estalla el escándalo de INVERCOLSA ya que Fernando Londoño Hoyos el ex ministro del Interior del expresidente Álvaro Uribe Vélez había adquirido un paquete de acciones de esta empresa por más de 9 mil millones de la época en medio del proceso de privatización de esta compañía propiedad de ECOPETROL. Hasta el día de hoy sigue siendo un pleito que este ultraderechista mantiene con el estado colombiano. Marta Lucía Ramírez como directora de INVERCOLSA tuvo mucho que ver en como el que años después seria su compañero de gabinete lograra mantener las acciones que supuestamente debían ser para los trabajadores de esa compañía.

En 1997 Bernardo Ramírez Blanco – hermano de la vicepresidenta – fue arrestado y condenado en los Estados Unidos por narcotráfico. Son Marta Lucia Ramírez y su esposo Álvaro Rincón los que firman y pagan una garantía de 150 mil dólares de la época para enterrar el asunto que saldría a la luz 23 años después con ella ya como vicepresidenta.

En 1998 fue nombrada ministra de Comercio Exterior por el presidente Andrés Pastrana Arango. Ella llega al gobierno de Pastrana por acercamientos en años anteriores en los que Marta Lucia filtraba la información clave de la campaña de Samper a la de Pastrana, lo que hasta el día de hoy no le perdona Ernesto. Es gracias a Pastrana que Marta Lucía termina conectándose también con la matriarca conservadora Noemi Sanín y estuvo durante varios años buscando ser la jefa única del Partido Conservador.

En el 2002 es nombrada ministra de Defensa por el presidente Álvaro Uribe Vélez. Fue ella la que nombró asesor del Ministerio a José Miguel Narváez que actualmente está pagando cárcel por instigar el asesinato del periodista Jaime Garzón. Como ministra es la directa responsable de las desapariciones, asesinatos de civiles y torturas adelantadas por el Ejército Nacional de la mano de los paramilitares durante la Operación Orión en la Comuna 13 de Medellín. De los más de 10 mil mal llamados falsos positivos reportados durante los gobiernos de Álvaro Uribe Vélez también es responsable Marta Lucía en su cargo de Ministra de Defensa como la inicial implementadora de la Política de Seguridad Democrática.

También existen reportes de varias reuniones que tuvo con el comandante paramilitar Salvatore Mancuso en el Club el Nogal de Bogotá de la mano del entonces ministro del Interior Fernando Londoño Hoyos – su amiguito de INVERCOLSA. Estas reuniones fueron muy irresponsables, estaban en medio de la implementación de la Seguridad Democrática y la avanzada del paramilitarismo. El gabinete de Álvaro Uribe Vélez era objetivo militar, cualquier lugar donde estaban era un riesgo para los civiles que se encontraran con ellos, especialmente si era para reuniones con comandantes de organizaciones paramilitares. Es por eso por lo que en el 2018 el Consejo de Estado condena a la nación a indemnizar y reparar a las víctimas del atentado al Club el Nogal y Marta Lucía es una de las funcionarias responsables.

En el 2003 ayudó a crear la Fundación Tejido Humano de la cual fue presidenta de su Junta Directiva por algún tiempo. Su sobrina Natalia Ramírez es actualmente directora de Alianzas y Proyectos especiales de la Fundación. El esposo de Natalia es Daniel Arturo Álvarez Cataño que es un ex militar que pagó condena por asesinar civiles y hacerlos pasar por guerrilleros en el 2006.

Guillermo León Acevedo Giraldo alias Memo Fantasma fue uno de los jefes del Bloque Central Bolívar de las Autodefensas Unidas de Colombia lideradas por el jefe paramilitar Carlos Castaño. En 2006 la madre y la abuela de “Memo Fantasma” con Inversiones El Ciprés S.A. y el mismísimo “Memo”, Hitos Urbanos Limitada y Carlos Alberto Gutiérrez Robayo crearon la Fiducia Inmobiliaria Integral con la cual adelantaron un proyecto inmobiliario en la Zona Rosa de Bogotá juntando siete lotes del narcotraficante y paramilitar. Fue en el 2003 que se conforma la empresa Hitos Urbanos Limitada en donde comparten acciones Marta Lucía Ramírez, su esposo Álvaro Rincón y la hija de ambos. Para el 2010 “Memo Fantasma” tenía las oficinas de su empresa Inversiones ACEM S.A. en el edificio que levantaron de la mano de la empresa de Marta Lucia, su esposo y su hija. Fue gracias a la intervención de la vicepresidenta que las dos hijas del narcotraficante y paramilitar paisa lograron ingresar al Colegio Nueva Granada una de las tradicionales casas de estudio de la elite bogotana. De hecho, Memo figura como donante del colegio.

En el 2018 fue capturado en Italia Gustavo Adolfo Hernández Frieri el presidente de Global Security Advisors por una gigantesca operación internacional de lavado de activos de más de 1200 millones de dólares en donde salieron untados una decena de funcionarios del gobierno venezolano y empresarios corruptos de diversos países. Uno de los miembros de la Junta de Accionistas de la empresa Global Security es Álvaro Rincón el esposo de Marta Lucia Ramírez. En esta empresa también tenía intereses la ministra de Transporte Angela María Orozco la amiga de Marta Lucia Ramírez desde los tiempos en que eran abogadas de Luis Carlos Sarmiento Angulo.

Marta Lucía Ramírez debe renunciar a su cargo como vicepresidenta de Colombia por pura coherencia si eso le importa algo. Llego ahí con un discurso de cero tolerancia a la corrupción, el narcotráfico y los criminales de nuestra guerra, cuando tiene todavía muchas explicaciones pendientes sobre sus relaciones con corruptos, narcotraficantes y criminales de guerra en Colombia.

¿Qué pasa con los municipios en la nueva Región Metropolitana Bogotá-Cundinamarca?

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Soacha, Chía, Mosquera, Madrid y muchos otros municipios ¿cómo entran a jugar en la Región Metropolitana Bogotá-Cundinamarca?

Chaguaní, es un municipio de Cundinamarca ubicado aproximadamente a cuatro horas de Bogotá, es pequeño, agradable, colorido, caluroso, verde y montañoso. En él, encuentro toda mi ascendencia materna: “allí nació mi mae, hasta mi bisabuela” y cuando voy, lo siento como una fotografía que se mantiene en el tiempo, las mismas casas, las mismas calles, las ricas mantecadas, el árbol gigante en el centro, la iglesia tranquila y fresca, el cementerio, sus recuerdos, la cancha que se pinta de juego y fiesta, en fin, mi pueblo.

Para ir a Chaguaní desde Bogotá, hay que salir por Fontibón tomando la Calle 13, teniendo que pasar los municipios de Mosquera, Madrid, Facatativá, Albán y Vianí, para al fin llegar a Chaguaní, para que se ubiquen, es cerca a Guaduas. Cuando mi abuelo se enfermó, al primer centro hospitalario que lo condujeron “el más cercano que cubría esos servicios” fue el Hospital de Faca, allí lo visite durante un tiempo antes de ser trasladado, con gravedad alta a Bogotá, para ser tratado por especialistas de cáncer.

El 17 de junio del presente año, se aprobó en el Congreso de la Republica, la reforma constitucional para la conformación de la denominada “Región Metropolitana de Bogotá-Cundinamarca” una entidad administrativa de asociatividad regional, para la ejecución de planes y programas. Conformada por el Distrito Capital, la gobernación de Cundinamarca y los municipios de Cundinamarca que deseen asociarse al compartir dinámicas territoriales, ambientales, sociales o económicas.

“Todos los municipios que quieran hacer parte pueden hacerlo”, afirmó la representante a la cámara por Bogotá, Juanita Goebertus promotora del proyecto. Como fue planteado, lo novedoso está, en que no es obligación hacer parte de dicha región, digámoslo así, “es voluntario”. De esta forma me pregunté: ¿mi pequeño Chaguaní podría hacer parte de esta Región Metropolitana de Bogotá-Cundinamarca? ¿qué ventajas y desventajas podría tener esto?, pero mi respuesta casi inmediata fue: evidentemente no, Chaguaní no puede hacer parte de esta Región por varias razones de forma y de fondo, pero los municipios de la ruta Bogotá-Chaguaní muy seguramente sí, pero ¿qué implicaciones trae en verdad para los municipios esta nueva legislación?

1. Es una burla de frente hacia las comunidades y la participación ciudadana: si Chaguaní, Mosquera, Madrid, Facatativá, Albán o Vianí quisieran hacer parte de un Área Metropolitana, según la Ley 1625 de 2013 y el modificado Articulo 325 de la Constitución Política, seria obligatorio para realizar esta asociación, que existiera una consulta popular previa, favorable a la propuesta y con mayoría de votos de cada uno de los municipios interesados, paso que saltaron dentro de esta reforma constitucional con la excusa de que no era un Área Metropolitana sino una Región.

Así con esta reforma, si algún municipio decide hacer parte de esta región no tiene por qué consultarles a sus habitantes, esta decisión la puede tomar el alcalde sin consulta popular previa, es una pérdida de autonomía y de poder de las y los habitantes sobre su territorio. Entrar hacer parte de la región tendrá unas afectaciones gigantes y son afectaciones que, con esta aprobación, no tienen que pasar por la ciudadanía, dejando de tener poder sobre su municipio, las decisiones que sobre él se toman y las cosas que con él van a pasar.

2. Lo que realmente hay detrás de la Región Metropolitana, es un acomodo espacial (la región) que entra a soportar la expansión del capital: Bogotá. Es un núcleo urbano de muy alta concentración, que necesita configurar relaciones de interdependencia con los municipios que lo rodean incididos por su proximidad espacial, para intensificar sus relaciones económicas e inmobiliarias, generar cambios en la tendencia de concentración poblacional, permitir el desarrollo de proyectos de infraestructura, de servicios públicos y privados, programas de movilidad a mayor escala y contar con mayor disponibilidad de suelo. En sí una expansión del capital basado en el aumento de la especulación inmobiliaria, la localización de vivienda como “municipios dormitorio”, el aumento en los precios del suelo y el mantenimiento de Bogotá como centro de las actividades económicas y localización de equipamiento.

3. Esta figura de Región Metropolitana tiene un nivel de autonomía peligroso, ya que entra en tensión con las competencias del gobierno nacional, de esta forma los proyectos que abarquen la Región no tienen que pasar obligatoriamente por la rama ejecutiva para su aprobación ¿Qué proyectos querrán impulsar entonces, sin la participación de las comunidades?

4. El Modelo de Metropolización está basado en conformar áreas de especulación cada vez más amplias, en este caso basadas en la proximidad con la ciudad, en la ubicación cercana con las vías de integración regional, la inmediación con el mercado inmobiliario, generando un modelo expansivo de ocupación y de ampliación del borde urbano.

5. Los municipios que hagan parte perderán completamente su autonomía, ya que Bogotá concentra económicamente y amplía su mercado interno a mayor tasa de crecimiento que los demás municipios que conformarán la región, debido a su velocidad de crecimiento, terminará en últimas absorbiendo a los demás municipios y será en sí, la capital quien termine decidiendo sobre la estructura de la región completa, limitando los procesos de planificación y gestión territorial de cada municipio.

6. Pone de manifiesto la cuestión central del proyecto y es el asunto de la centralidad y la descentralización: mientras que la región da muestras de un discurso de descentralización (relocalización de actividades y residentes) en la práctica se mantiene la tendencia de centralización hacia la capital, Bogotá aumenta su nivel de concentración y de importancia con respecto al país, con la concentración mayor (que es uno de sus objetivos de fondo) del PIB nacional, a su vez que de la inversión y de la población.

7. Es el capital buscando las formas de anexar formalmente a algunos municipios, los que tienen las características que el capital necesita, en la búsqueda de suplir necesidades de expansión, pero también de agua, alimentos y mano de obra.

8. Conllevará a su vez a una mayor pérdida de importancia de los centros subregionales, aquellos municipios que sobresalen por su tamaño y papel funcional (Facatativá y Zipaquirá) al Bogotá aumentar su influencia e intensificar todo tipo de relaciones donde sea la ciudad capital la que predomine.

9. Queda nuevamente relegada la escala rural a nivel Bogotá y Cundinamarca, la dinámica acelerada es mas de ocupación de los suelos rurales, de expansión en la escala urbana, manteniendo la concentración de la actividad económica del departamento en las relaciones metropolitanas, olvidando las dinámicas de ruralidad de los municipios y el departamento.

10. Es la muestra de una competencia interregional en el país, con respecto a las demás áreas metropolitanas que existen en Colombia.

Por todo esto es una medida pensada no para, ni por los municipios, que beneficia al capital privado, que crea una forma institucionalizada de anexión de municipios, elimina la participación ciudadana, también destruye culturas modos y formas de ser, construidos históricamente por los territorios.

Chaguaní, al ser el fenómeno económico de mayor intensidad e importancia en los municipios con mayor proximidad a Bogotá, queda relegado, como muchos otros municipios al tener una vocación mayoritariamente agrícola, aparte cada vez más distanciado y desprovisto del equipamiento básico en salud, educación y cultura, al no existir un cubrimiento de esta demanda en este municipio y al quitarle poder a la subregión más cercana Facatativá.

Los otros municipios que durante el trayecto me encuentro principalmente Mosquera y Madrid quedaran absorbidos por la ciudad, aumentando los procesos de urbanización como sucede con Soacha, quitando lógicas propias y autóctonas de los lugares, espacios, paisajes y sujetos. Es importante poner en la lupa estos proyectos que modifican la Constitución misma y la capacidad de decisión sobre los territorios, pero queda la capacidad de acción, siendo necesario dejar de centralizar a Bogotá, aumentar la capacidad de las subregiones y potenciar los proyectos propios de los municipios.

Mi abuelo, Chaguaniseño de toda la vida, nunca le gustó el hospital, para una cita médica tuvo que ir siempre hasta Faca, odió cuando lo trajimos hasta Bogotá, quiso estar en su pueblo hasta el final de sus días ¿Qué pensará, al saber que, ya ni en Faca conseguiría citas médicas?, ¿que ese monstruo de Bogotá sigue creciendo y absorbiendo los municipios próximos?, que tristeza y dolor sentiría si fuera habitante de uno de esos municipios, al saber que, absorben su tradición y cultura, sus lógicas de vida y de cotidianidad y que no tienen en cuenta las muchas formas de producir el espacio.

Algunos apuntes sobre mi feminismo decolonial

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Antes de empezar, quiero dejar claro a la lectora y/o al lector, que el presente escrito pretende romper de manera radical con el tipo de escritura en tercera persona, es decir, el narrador que no se involucra en su propia historia, es un escrito pensado desde la realidad, sin necesidad de probar algún tipo de teoría, es más una recuperación de mi como sujeta anclada a una historia, es decir, que parto de un momento histórico que me desafía a pensar y a construir-me desde mi especificidad y desde mi presente, es por esto que, aquí encontrarás mis sentires, mis experiencias, mi subjetividad y mis saberes, que está abierto al debate, a la discusión y al cuestionamiento, no es un escrito definitivo o totalmente finalizado, no busca crear realidades absolutas y universalistas, es un sentí-pensar multidimensional.

Hace unas semanas me encontraba como siempre sin mayor cosa que hacer en esta cuarentena, recorriendo la casa para ver con que me distraigo o entretengo, en ese camino, decidí visitar el cuarto de una de mis hermanas. Por azar, el destino, suerte o como deseen llamarlo, ella se encontraba viendo televisión y en el canal que veía, estaban dando la película Las Sufragistas, película que vi en el pasado, y de la cual casi ya no recordaba nada. Emocionada y dispuesta a recordar la trama, decidí volver a verla en compañía de mi hermana.

La historia de las sufragistas narra cómo un grupo de mujeres británicas, cansadas de la explotación, el abuso, acoso y en general del machismo de la época (finales del siglo XIX y principios del siglo XX), deciden alcanzar el voto femenino, como una manera de romper con una sociedad patriarcal, donde estaban sometidas a lo que los hombres quisieran hacer de ellas y de sus vidas, en ese entonces fueron perseguidas, hostigadas, torturadas e incluso asesinadas por “atreverse” a salir de un estado de subyugación e inferiorización, desde el posicionamiento crítico y político. Cuando finalizó la película, me di cuenta que tenía mucha similitud con la época en la cual estamos siendo protagonistas, a pesar de que aquí en Colombia, el voto femenino ya se logró años atrás, vi con gran claridad cómo aun en el siglo en el que estamos, las prácticas opresivas por parte de una mayoría masculina supuestamente “blanca”, que siendo sincera es más bien mestiza, racista y homofóbica, sigue reproduciendo el sometimiento, la inferiorización y subyugación entre nosotrxs ¡Parece obvio decirlo, pero es mejor dejarlo claro! De igual manera, veo con más claridad como seguimos siendo perseguidas, burladas y ridiculizadas por organizarnos, por salir a marchar, por denunciar, por no callar, por decidir sobre nuestras vidas y nuestros cuerpos, por exigir una participación equitativa en las diferentes esferas políticas, económicas, familiares, etc.

Como dije, puede que a lo largo de la historia hayamos logrado muchas de las metas trazadas en torno al empoderamiento femenino (Y ¡gracias a mis ancestras por ello!), sin embargo, surgieron varias preguntas que retumbaban en mi cabeza, que me hacían sentir que me faltaba algo por entender, era como sentir un vacío ¿por qué les incomoda a los hombres que nosotras participemos de manera activa en las diferentes esferas de la vida? ¿por qué les es tan incómodo la organización femenina? ¿por qué algunos dicen que las sufragistas si eran las verdaderas feministas? ¿Por qué afirman que las luchas actuales de las mujeres no son válidas y además son llamadas “feminazis”? ¿será que piensan que por haber alcanzado el voto femenino ya todo se nos fue dado? ¿piensan que solo puede existir una versión del feminismo? De varios de mis conocidos, en su mayoría hombres heterosexuales, he escuchado el constante discurso, que las feministas son cansonas, agresivas, vulgares e incluso destructivas, que nuestras luchas son “maricadas”, “ganas de joder”, “solo quieren llamar la atención” o en el peor de los casos “solo están mal cogidas”, discursos cargados de dominio, de odio, en definitiva, de machismo. Ahondando más en estos discursos he podido darme cuenta que en su mayoría, no comprenden la diferencia entre patriarcado y machismo, en que se diferencian, cuáles son los puntos de encuentro que tienen, no saben el porqué del actuar de los diferentes grupos feministas y mucho menos se han cuestionado si el machismo los ha llegado a afectar, siendo hombres heterosexuales. Es allí, donde descubro, que el origen de estas incomodidades y discursos, reposa en el desconocimiento.

Este tipo de conductas y rechazos no me sorprenden, ya que, en el caso puntual, en nuestro país ha primado el no saber, éste nos ha condenado por siglos al dolor, a la tristeza, al desarraigo, a la indiferencia y a la muerte, y en el caso de todxs las mujeres sí que la hemos vivido en carne propia.

Pero ¿cómo combatir de manera directa este desconocimiento? siempre he creído que la educación debe jugar un papel muy importante, no como un mero proceso lineal de adquisición de contenidos, sino como un ámbito de diálogo, de apertura, de curiosidad, de cuestionamiento, un proceso vivencial, donde el sujetx pueda verse incluido, donde pueda construirse con los otrxs, y donde se le permita sentir, donde se permita escuchar y ser escuchado, teniendo en cuenta que no es un proceso perfecto o totalmente finalizado, sino que por el contrario, habrán asimetrías, desencuentros, discusiones y tensiones, que son necesarias para un aprendizaje significativo, cabe aclarar que este tipo de enseñanza no solo se da en un salón de clase, se dan también en las situaciones más cotidianas de nuestras vidas, en una conversación  en el hogar, por WhatsApp, por Messenger, en una videollamada, en la lectura de un pensamiento, en un audio, en un video, en un podcast, etc.

A través de esta formación situada, deconstructiva y sentida, se apunta a la transformación del pensamiento y de la realidad, esas mismas de las que tanto hablamos en estos tiempos pandémicos, será entonces la columna vertebral, para re-pensarnos otras realidades y mundos posibles, donde principalmente se dejarán de lado viejas creencias, viejos pensamientos, viejos paradigmas y viejas formas del ver el mundo, que nos siguen segregando, estigmatizando, y subyugando. Es aquí donde el feminismo, cumple una función primordial ya que por medio de este, se conseguirá el constante cuestionamiento de las lógicas patriarcales – machistas, dando a conocer las nuevas relaciones de poder  en las cuales estamos inmersxs, donde se podrá conocer a profundidad, lo que al parecer para muchas personas les es desconocido, comprendiendo y derribando mitos sobre los supuestos que existen del movimiento feminista, conocer si existe relación con el capitalismo, el patriarcado, con el amor romántico, con el cuidado, con lo político, con el desamor, con el colonialismo, entre otros que se me escapan.

Vislumbrando que esta, es una de las múltiples luchas que nos permitirán situarnos en un mundo diferente al actual, de la mano con otro tipo de movimientos, organizaciones  y colectivos, perspectivas, que posibilitaran repensamos constantemente nuestras vidas y de las de las diferentes formas de vida, teniendo como eje fundamental el reconocimiento de nuestras diferencias, de nuestras potencialidades, de nuestras ambigüedades, nuestras molestias, como también de nuestros puntos de encuentro, es decir, de lo que tenemos en común.

Para finalizar, el feminismo que profeso, va en aras de no desconocer las diferentes resistencias de los múltiples movimientos feministas existentes, sino que, este apunta a cuestionar lo incuestionable, a des-universalizar lo universal, a des-aprender para reaprender, a recuperar aquellas voces que han sido invisibilizadas, a recuperar el sentir y el pensar, y a situarnos desde nuestras experiencias y desde nuestras historias, la invitación entonces es que tanto, mujeres como hombres, heterosexuales, homosexuales, bisexuales, transexuales, personas no binarias, andróginos, fracturemos discursos, estigmas, estereotipos que hay del feminismo y que nos demos la oportunidad de sentarnos a escuchar y a conocer la importancia de este movimiento.

Según denuncias, el proceso privatizador de Ecopetrol afecta la economía nacional y el trabajo digno de sus empleados

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Trabajadores de la Unión Sindical Obrera vienen denunciando el proceso de privatización de la empresa nacional más rentable del país.

Dicha privatización inició bajo el gobierno de Álvaro Uribe Vélez con la venta de aproximadamente el 20% de las acciones de la empresa, y continuó bajo el mandato del gobierno Santos con la figura del Grupo Empresarial Ecopetrol, escindiendo importantes activos hacia empresas SAS.

Ese fue el caso de la empresa CENIT, que en el 2013 asumió los activos de transporte por medio de oleoductos y poliductos que antes estaban a cargo de la Vicepresidencia de Transporte de Ecopetrol.

Según Rodolfo Vecino, presidente de la Unión Sindical Obrera en ese entonces, la creación de la empresa CENIT estuvo asociada a la presión de multinacionales petroleras al gobierno nacional que buscaban el abaratamiento de los costos de transporte por medio de los oleoductos pertenecientes a Ecopetrol; y para los integrantes del colectivo sindical “Guillermo Marín”, el que se cediera 13 billones de activos de Ecopetrol hacia esta empresa, que quedó bajo la posesión del 82% de la capacidad de transporte total de petróleo y el 100% del transporte de gasolina, diesel y jet fuel; está asociado a la estrategia de privatización gradual, con la creación de pequeñas compañías SAS con los activos más importantes de la empresa estatal, para luego ponerlos a la venta por separado, pasando por encima tanto del bienestar de las y los trabajadores, como de la economía nacional en función de intereses de capitales internacionales.

En el marco de este empoderamiento económico de la empresa CENIT-Transporte y logística de hidrocarburos, la Unión Sindical Obrera-Subdirectiva Única de Oleoductos, denunció que en los últimos meses, Ecopetrol ha iniciado un proceso en el que pretende que las y los trabajadores sacrifiquen los derechos obtenidos por medio de la acción sindical, validados y estipulados en la convención colectiva, para ser contratados en CENIT poniendo en riesgo la estabilidad laboral, los derechos salariales y prestacionales amparados en dicha convención.

Según un comunicado de la Unión Sindical Obrera-Subdirectiva Única de Oleoductos “la patronal plantea como gran cosa para resolver SU problema, que le ofrecerá a los trabajadores dos opciones de inestabilidad a partir de renunciar al contrato con Ecopetrol; una de forma definitiva y otra de forma parcial. La primera modalidad la denominan ‘Contratación Directa con Cenit’ y la segunda ‘Movilidad con Suspensión de contrato con Ecopetrol’, respectivamente” luego de rechazar una propuesta del sindicato que permitía que las y los trabajadores siguieran amparados en la convención.

La negociación entre las partes aún no ha llegado a buen término, y según la USO-SUO, la empresa continúa con la puesta en marcha de distintos mecanismo y recursos para conseguir una contratación que pase por encima del trabajo digno de las y los trabajadores. 

Barranquilla a la luz del COVID-19

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Sobre los impactos del COVID-19 mucho se ha dicho y se seguirá diciendo. Esta breve nota señalará aspectos de la pandemia en relación con la ciudad donde habito: Barranquilla.

Las cifras son elocuentes. Citaré algunas para poner en contexto al estimado lector de Hekatombe, pero sin atiborrar sus ojos con números y tablas. En varios días del mes de junio, Barranquilla y el Atlántico han sumado casi la mitad de contagios y fallecidos del país. El domingo, 14 de junio (un día antes de escribir esto), la cifra de nuevos contagios en Colombia fue de 2.193, con 75 decesos; Barranquilla y el Atlántico sumaron 760 nuevos contagios y 31 decesos. La siempre tristemente citada Soledad, municipio del área metropolitana de Barranquilla, con 700.000 habitantes, suma más casos que todo el departamento de Antioquia: 2.135 frente a 1.704, además, con casi el doble de fallecidos.

En Barranquilla la disponibilidad de UCI está próxima al límite: 78% de la capacidad. El mismo domingo se veía en las redes sociales, llamados desesperados de ayuda por parte de la familiar de un paciente que denunciaba la falta de camas para atender a su ser querido. La administración del sistema de salud se limitó a decir que no podían hacer nada, desafortunadamente no había disponibilidad. Triste relato que ayuda a ilustrar el macabro panorama.

La percepción que existe o existía respecto a la capital del Atlántico en el resto del país, es o era prácticamente la de una ciudad paraíso, los incautos y otros más “informados” celebran o celebraban los logros de una ciudad a la que las últimas administraciones le cambiaron la cara con obras que la embellecen y hacen más amable.

Pues, veamos, ¿por qué Barranquilla muestra estas cifras tan alarmantes? Quizá la explicación no sea tan difícil. Esta ciudad cuenta con uno de los mayores porcentajes de informalidad laboral (54.9%), esto más allá de las muy publicitadas cifras de empleo -poco confiables- que ubican a esta ciudad entre las primeras del país. ¿Teletrabajo? No señoras y señores, la realidad es que es una ciudad económicamente hostil, cuya población vive del rebusque, con las implicaciones que esa condición laboral genera en el individuo, carcomido por la incertidumbre diaria y la precariedad de su nivel de vida. Entonces, rebusque económico y ausencia de ayudas gubernamentales: el medio perfecto para la propagación del virus.

Quienes hemos tenido posiciones críticas hacia el modelo de ciudad del Clan Char, sabíamos que esa ilusión óptica y mediática que se generó de Barranquilla, se desplomaría en cualquier momento, desnudando la realidad compleja de nuestra ciudad. Quiso la providencia -un poco malévolamente-, que esa ilusión se desvaneciera en las peores circunstancias, cuando el mundo se ve abocado a una situación compleja sin precedentes, que pone en evidencia la fragilidad de la especie humana y sus sistemas de vida depredadora.

Es lo que ha pasado en Barranquilla, una vil fantasía montada a través del poder inmenso de unos cuantos. Hoy, ante esta tragedia, esos cuantos personajes ya desbordados por la pandemia y sus impactos, se ven pequeñitos. ¿Quién responde? Aparentemente nadie.

Descaradamente, la responsabilidad se la achacan al desorden y carácter extrovertido del barranquillero, a su modo de vida extremadamente sociable, al día de la madre, entre otros devaneos, pero lo cierto es que la debacle se veía venir, con COVID o sin él.

Compadre, quienes residimos en la otrora Puerta de Oro nos preguntamos permanentemente: ¿de qué carajos vive la gente en Barranquilla y su área metropolitana? No hay empleo, no hay industria, no hay fábricas, no se produce nada. Los barrios periféricos y municipios aledaños son unos “peladeros”, desventurados sectores suburbanos sometidos a la inclemencia de elevadísimas temperaturas, sin ninguna esperanza más allá de las cervezas del fin de semana, en las que queda gran parte del rebusque semanal.

Una sociedad llevada al desencanto por la política, a la que se le inculcó, con esas cifras poco confiables y el ranking de mejor alcalde, la creencia de que simplemente debía recibir el favor de los $40.000 por el voto y despreocuparse, dejando todo en manos de los muy poderos Char y compañía. Una sociedad acrítica que hoy no entiende lo que pasa y sigue como si nada, alienada por el calor, el alcohol y la falacia.

Esta compleja situación del COVID-19 ha generado toda clase de reflexiones y yo terminaré estas breves líneas diciendo que también se debe reflexionar sobre el tipo de ciudad que se requiere en estos momentos, en pleno siglo XXI. Debemos avanzar hacia un modelo de ciudad industrializada, que produzca bienes y riqueza bien distribuida, que genere fuentes de empleo, con planificación económica a largo plazo, en armonía con el medio ambiente.

Una ciudad dirigida por líderes y lideresas verdaderas, que puedan ponerse al frente de las crisis con seguridad y capacidad, y no gobernadas por mercaderes o buenos “administradores” (sin nada que administrar); dirigentes que emprendan una revolución urbanística, no solo a partir del cemento, sino con inversión social y bienestar para el ciudadano. De nuevo cabe Bolívar: generar la “mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”

¿Difícil reto? Sí, lo es. Los tiempos que enfrentamos son difíciles. Tan difíciles que no se pueden encarar con mentiras, porque eso significa jugar con la vida de millones de personas, mentiras que se caen con la rapidez de la información en las redes sociales o al ritmo de la propagación del virus.

Los todopoderosos Char y compañía se ven débiles ante la debacle. Irresponsables personajes que pensaron salirse con la suya, sin contar con la astucia trágica de un planeta signado por circunstancias que rebasan su espíritu mercantilista.

Por lo pronto, que la Divina Providencia se apiade de Barranquilla…