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Ser punk y entibiarse es una contradicción hasta biológica

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Escribo esta reflexión mientras estoy afónica, cascada y feliz. Viví uno de los mejores tokes de mi vida.

Marzo cerró con la celebración de los 30 años de la emblemática banda de punk Desarme Rock Social. Las 1280 Almas y el Sistema Sonoro Skartel fueron las teloneras de una fiesta llena de pogos y discursos sobre la coherencia, la importancia de la lucha y la camaradería.

Varias generaciones nos encontramos para cantar en coro las canciones que marcaron nuestra juventud, pero también nuestra vida adulta precarizada y triste. A un lado quedaron los achaques para que volaran puños, patadas, cuidado y la solidaridad que solamente puede brindar el pogo.

El ambiente era de una complicidad tal que nos emocionamos cuando un hombre de unos cuarenta y tantos años, que tenía la rudeza de la vida marcada en la cara, llevado por los tragos y seguro los plones se subió al escenario para declararle su amor a Luisa Fernanda y pedirle matrimonio. Parecía la escena final de una comedia romántica que reemplazó la pólvora por un temazo de Desarme. A propósito, ella dijo que sí.

En medio de una de ellas pensé en las personas que estuvieron en la escena en los noventas, y a principios de los 2000, algunas siguen punkeando a pesar del sistema y lo hacen porque están convencidas de que otro mundo es posible

Como un buen toke de punk después de cada canción seguía una reflexión. En medio de una de ellas pensé en las personas que estuvieron en la escena en los noventas, y a principios de los 2000, algunas siguen punkeando a pesar del sistema y lo hacen porque están convencidas de que otro mundo es posible; mientras que en la actualidad otras no son más que simples liberales tibias, temerosas y absorbidas por el sistema, personas que aunque estuvieron en la escena y fueron a los toques más chirretes, ahora no son más que peones y esquiroles de la esencia punk.

Es como si, retomando a los Sex Pistols, se hubieran vuelto idiotas sin futuro que pudieron incluso llorar por la muerte de la reina.

Fue muy emocionante ver a las bandas llamando a la coherencia, recordando a las personas que fueron asesinadas por creer en un país un poquito mejor; e invitando a salir a las calles a exigir más, porque no es tiempo de hablar con tibiezas, son días para radicalizarse escupiendo a los muros de la cárcel que encierra disidentes como dice Desarme; escupiendo a la autoridad como canta Skartel; y reivindicando la insumisión como dicen las 1280 Almas. En últimas, oponiéndose a la privatización y a la despreciable sociedad de consumo mientras se reivindica la rebeldía.

En el toque me encontré con gente linda y hablamos precisamente de eso, de la precarización, del desempleo, del sistema, de no dejar que nos corrompa, y de cómo desde dónde estamos, pese a todo, lo punkeamos. También charlamos de la importancia de no claudicar y de no dejar de ser para adaptarnos a un sistema que nos trata como basura.

Confieso que para escribir esto hice una búsqueda rápida de lo que es ser punk, hasta me leí el El Manifiesto Punk de Greg Graffin, sin encontrar nada que me convenciera, y tenía la respuesta frente a mi, en la caja de El Bogotazo (2021), CD que compramos en el toke, dicen los artistas: “pensar, analizar y autocriticarse en la escena y en el mundo es un pecado que nos hace ser rebeldes, porque no tragamos entero entre las injusticias (…). No concebimos una escena sin verdaderos propósitos, sin cambios ni mejorías para el equilibrio local“.

En el toque me encontré con gente linda y hablamos precisamente de eso, de la precarización, del desempleo, del sistema, de no dejar que nos corrompa, y de cómo desde dónde estamos, pese a todo, lo punkeamos.

Sigo como hace 17 años, con la sangre roja, el corazón a la izquierda, en la lucha temeraria, pero además, más cualificada y radicalizada (y no, radical no es sinónimo de dogmática o extremista). Cierro esta reflexión con unas palabras del punkero más punk entre los punk, Lucio Urtubia (porque como decía Strummer, el punk no es una forma de vestir, es estar cansadas de la mierda del mundo):

“Siempre me han dicho que con el tiempo las personas se vuelven más conservadoras, que toda mi rebeldía se iría mitigando conforme fuese creciendo, como si ese fuera el sentido de la propia vida.
Pero, en mi caso, el tiempo ha acabado quitando la razón a toda esa panda de aburridos, acomodados, dóciles, conformistas y arrogantes charlatanes.
El tiempo, con la experiencia que conlleva, lo único que ha conseguido es convencerme cada vez más de la necesidad de las ideas libertarias y enseñarme la coherencia, la realidad y la utilidad palpable del anarquismo en la vida cotidiana.
Y cuanto más vivo y más conozco, con todo el espíritu crítico que siempre me ha acompañado, con mayor claridad lo veo”.

Posdata: creo seriamente que lo que mejor bailamos en Bogotá es el merengue, el ska y el punk ¡Aguante Pogotá!

Ruido: la desaparición que nos habita

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porque en esta ciudad de la bruma lo disruptivo no dura, como una planta que deja de regarse para que se muera sola y así librarnos de la responsabilidad de sentir que la matamos.

Transcurre una tarde de marzo y llueve, como para variar en Manizales, una ciudad con el cielo tan nublado como sus problemas, como su presente y como su forma favorita de afrontar la diferencia. Me junto con mis estudiantes en la Casa Cultural Feminista Asonada… esa que mañana vamos a despedir con una fiesta, porque en esta ciudad de la bruma lo disruptivo no dura, como una planta que deja de regarse para que se muera sola y así librarnos de la responsabilidad de sentir que la matamos.

Ese día proyectamos la película Ruido, de la directora mexicana Natalia Beristáin Egurrola. Estrenada en 2022, recrea de forma desgarradora los relatos de la desaparición en México y está atravesada, al igual que gran parte de los fenómenos que le punzan el corazón a este mundo, por una lectura necesaria en clave de género.

en medio de un tiempo veloz, líquido, que nos lleva por la vida como relámpagos, como cuerpos muertos que nos levantamos para trabajar, darle like a un meme, enriquecer a otrxs, y luego volvemos a morir.

No quiero hacer spoiler, prefiero que ustedes mismxs la vean, la sientan, se desgarren y sientan cómo el ruido les atraviesa las entrañas. A veces siento que acercarnos a los relatos del dolor latinoamericano nos recuerda que estamos vivxs, en medio de un tiempo veloz, líquido, que nos lleva por la vida como relámpagos, como cuerpos muertos que nos levantamos para trabajar, darle like a un meme, enriquecer a otrxs, y luego volvemos a morir.

Con mis estudiantes intentamos ver esa película desde la empatía radical, y creo que así lo vivimos. Quedamos con una daga atravesada en la garganta que nos recuerda los múltiples ruidos que atraviesan nuestras realidades y que se incrustan en nuestra vida sin que sea posible ignorarlos, y uno de esos ruidos es, sin duda, la desaparición, uno de los fenómenos más aterradores de Nuestra América. Imposible no vincularse con ese dolor tan profundo de esa madre que busca a su hija, y que nos interpela frente a nuestras actitudes cotidianas ante los atroces actos que la sociedad y la depredadora institucionalidad reproduce/reproducimos indolentemente.

Nunca se supo nada de él. Mi madre me dice que no recuerda que alguna vez alguna institución se haya tomado en serio su búsqueda

Sentir a esa madre incompleta, con un grito incesante en sus adentros, y con un puñal que parece atravesarle el corazón eternamente, me hizo pensar en cómo el fenómeno de la desaparición nos habita y está presente en muchas familias colombianas, incluida la mía. Hace casi 30 años desapareció uno de mis primos por línea materna, yo no lo conocí. Nunca se supo nada de él. Mi madre me dice que no recuerda que alguna vez alguna institución se haya tomado en serio su búsqueda, y que en los últimos años lo único que le dicen a mi tío es que busque una indemnización, porque pareciera que obtener algunos billetes a cambio de esa vida que queda en un limbo físico y simbólico, fuera la mejor solución para tapar una herida que nunca sanó, de esas a las que se les limpia el pus, pero que vuelven a infectarse y nunca paran de sangrar.

Según la Comisión de la Verdad, en Colombia se han reportado más de cien mil personas como dadas por desaparecidas. Después de ver Ruido, me preguntaba quién escucha el ruido de la desaparición, ese que probablemente a consumido la vida de mi tío, y de lo cual casi no hablamos en la familia. Recuerdo que de niña me impresionaba que los elefantes fueran uno de los animales más ruidosos del planeta, pero que sus sonidos no fueran perceptibles por el oído de los humanos porque estos son infrasonidos, que son mensajes silenciosos que les permiten comunicarse silenciosamente con sus pares.

¿El ruido de la desaparición termina siendo para nosotrxs un infrasonido? ¿Por qué es tan ensordecedor para las y los buscadores, pero tan imperceptible para el resto de la sociedad? ¿Qué tanto nos permitimos el detenimiento en medio de este tiempo voraz para escuchar los ruidos? ¿Hace cuánto la realidad está gritando y nos seguimos negando a escucharla? ¿Cómo permitir que el cine nos transforme y que este dolor radicalmente empático no sea temporal?

Mi primo no mereció ser buscado porque parece que se vinculó a un grupo, porque parece que consumía alguna sustancia, porque tenía un apellido maldito.

Mi primo no mereció ser buscado porque parece que se vinculó a un grupo, porque parece que consumía alguna sustancia, porque tenía un apellido maldito. Espero que se den la oportunidad de ver esta película, que cuenta con la participación de buscadorxs reales en México, y que abramos nuestros oídos al ruido y reconozcamos que el dolor de esxs familiares fácilmente podría ser mañana el nuestro, aquí, en este país donde hay “buenas” y “malas” víctimas de esta maldita guerra que no cesa.

Que el ruido nos habite y se convierta en grito colectivo, y que el único silencio que nos parezca admisible en casos como estos, sea el que hacemos para escuchar los profundos dolores que atraviesan a estos cuerpos que buscan, a estos cuerpos que no se resignan, a este cuerpo país tan herido y enfermo por nuestra indiferencia.

*Dedico este vómito de palabras a mis estudiantes de Género y Generación de la U de Caldas, por disponerse a escuchar y por ser cómplices en el grito cotidiano.

Holy Spider: el odio hacia las mujeres

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Por: Leidy Johanna Díaz Ramos

Así que convertirse en feminista es una defensa en nombre propio y el de todas, es un grito personal y colectivo de desesperación, ayuda/auxilio, es una liberación y una cruz, las dos, al mismo tiempo en todas partes, don y veneno, un don porque me libera hablar en primera persona femenina, veneno porque atacan a las mujeres por enunciar su pensar y ser en mayúsculas.

No, no quise hacerme feminista por decisión, no estoy feliz de serlo, no me alegro de salir a pedir justicia por mujeres que han muerto en manos de su pareja, no me alegro del sistema injusto y desigualitario del rol de géneros. Me convertí en feminista por obligación, por deber, porque vivo día a día las injusticias de un sistema machista, no es fácil serlo, no es fácil entablar relaciones heterosexuales con esta mirada de género, veo injusticias en todas partes, reflexiono, pienso, vivo el hecho de ser mujer, no quise esto para mí, ninguna mujer lo quiso, lo impusieron. Así que convertirse en feminista es una defensa en nombre propio y el de todas, es un grito personal y colectivo de desesperación, ayuda/auxilio, es una liberación y una cruz, las dos, al mismo tiempo en todas partes, don y veneno, un don porque me libera hablar en primera persona femenina, veneno porque atacan a las mujeres por enunciar su pensar y ser en mayúsculas.

Los avances que han dado las luchas feministas parecen poco frente a este modo de pensar perverso e imperante, ¿qué hacer? Es la pregunta que plantea la película ¿cómo erradicamos esta sociedad misógina que ha enseñado a odiar a las mujeres?

¿Qué vemos en Holy Spider? La normalización del asesinato contra las mujeres, la normalización del odio hacia nosotras. Irán 2011, los hombres piensan que las mujeres son sus objetos, que están allí para complacerlos, que no pueden mostrar sus cuerpos porque son provocativos, sienten que son para el servicio de ellos; creen que las mujeres que son dueñas de sí mismas, son unas putas y merecen morir, que no tienen ningún valor, que son iguales a nada y por eso las matan, están locos con esa idea de que las mujeres son sus objetos sexuales, que les pertenecen. Eso es lo que hace el sistema cuando le mete esas ideas en la cabeza a todos los hombres en una sociedad, el sistema es el culpable: la religión, el poder, el capitalismo, la ideología dominante, las ganas de colonizar al mundo, donde unos son más que otros, donde los hombres quieren el dominio de todo, ese es el culpable, el cuerpo ideológico, todo representado en un hombre: el asesino de Holy Spider, todo el sistema está allí y está vivo, permanece y sobrevive en nuestros días, está latente. Los avances que han dado las luchas feministas parecen poco frente a este modo de pensar perverso e imperante, ¿qué hacer? Es la pregunta que plantea la película ¿cómo erradicamos esta sociedad misógina que ha enseñado a odiar a las mujeres?

denunciar una sociedad que parece aún no importarle las desigualdades de género históricas, de allí nacemos las feministas, para defender a la mujeres, que es también una defensa para sí mismas contra todo lo que ha sido y representan las diferencias de género en esta sociedad.

Así que, ¿qué tiene que ver hacerse feminista con Holy Spider? Sencillamente que Holy Spider muestra un panorama oscuro de una sociedad que ha enseñado y fomentado a las mujeres, por eso, el protagonista de la película es un hombre que se vuelve un héroe para otros, un hombre que elimina mujeres prostitutas, adictas, vulnerables, lo más parecido a Jeffrey Dahmer, otro asesino en serie, ¿recuerdan al hombre que asesinó a hombres gays, negros, pobres, vulnerables y pudo hacerlo por mucho tiempo solo por ser hombre blanco? ¿no es el mismo patrón? Un resultado producto del clasismo, racismo, machismo, etc., que ha instaurado la sociedad como modo de pensar imperante, esos hombres solo actúan sin cuestionarse o preguntarse por el problema social que hay de fondo: la desigualdad, la colonización, etc., y evidencia que es necesario poner alertas, denunciar una sociedad que parece aún no importarle las desigualdades de género históricas, de allí nacemos las feministas, para defender a la mujeres, que es también una defensa para sí mismas contra todo lo que ha sido y representan las diferencias de género en esta sociedad.

Leidy Johanna Díaz Ramos. Licenciada en Humanidades y Lengua Castellana de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas y casi Magíster en Escritura Creativa y cuasi Magíster en Educación. Actualmente me desempeño como promotora de lectura, escritura y oralidad en parches e instituciones que quieran leer o escribir y me busquen para ello. Adoro leer, ver cine e intento escribir, como Clarice Lispector, considero la escritura una maldición que me hace rara y ajena. Mi signo es virgo, nací en agosto y nunca salgo a volar cometa.

Pedido de «disculpas»

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Llegué a la casa después de dejar toda mi fuerza y energía en el trabajo, también aburrida porque no tenía ganas de hacer lo que me gusta. Estaba sentada en la cama mirando a la nada, cuando de repente llegó un mensaje de WhatsApp que decía algo así:

“Hola Terrible, ¿Cómo estás? Jajaja

Dirás que estoy loca jejeje, sé que me porté mal contigo, pero te escribo porque me doy cuenta de mi forma de ser jijijij y quiero pedirte disculpas jojoj. Sé que eres muy pila”.

En lugar de sentirme reparada, me siento usada para dejar de lado culpas que ni siquiera son culpas.

Ese mensaje me cayó como un baldado de agua fría. Había cerrado ese capítulo de mi vida con rabia, incluso había borrado ese contacto, no quería saber nada de ella y compañía. Trabajé con esa persona y me atrevo a decir que eso de “portarse mal” es minimizar su comportamiento. Se porta mal una niña que hace berrinche, no una adulta que conscientemente sabotea el trabajo de su colega. Cuando leí el mensaje, lo primero en lo que me fijé fue en esa risa, esa molesta risa, hizo que el texto fuera peor, cada “jijij”, “jojojo”, “jajaja” quitaba peso a sus palabras.

hago parte de una lista que fue resultado de una consulta al psicólogo y de su respectiva tarea conductual.

Por supuesto, comenté este mensaje con las personas que me vieron sufrir y me dijeron que, seguramente, hago parte de una lista que fue resultado de una consulta al psicólogo y de su respectiva tarea conductual.

De ser así, con esta historia quiero invitar a terapeutas y terapiados a que reflexionen sobre esas listas, sobre los mensajes y sobre lo individualista y egoísta que pueden resultar estas tareas. En lugar de sentirme reparada, me siento usada para dejar de lado culpas que ni siquiera son culpas. Hay que reflexionar más el perdón, porque tiene que ver con la interacción, no solo con la forma en la que se siente una de las partes.

Posdata: no, no te perdono, ni te disculpo y déjame en paz.

La Invitación patriarcal al silencio de las mujeres

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Cálmese profe ¡cálmese! Fue el titular que utilizó Humberto Leyton, director del medio periodístico ibaguereño El Cronista, para dar inicio a su artículo matutino, donde se enfocó en juzgar la reacción supuestamente exagerada de la congresista por el Pacto Histórico, Martha Alfonso (La profe) luego de haber visto cómo sus planes y agenda política para el departamento eran expuestos por el Gobernador del Tolima, Ricardo Orozco, sin hacer alguna mención de que dichos proyectos eran de su autoría.

“La ‘Profe’ debe actuar con más humildad, menos egos, y más madurez en el manejo de las relaciones políticas y personales en este tipo de eventos. No se puede afirmar que “el show” se lo robó el gobernador Ricardo Orozco… Orozco ha entendido perfectamente su papel en estos diálogos regionales, ha demostrado amplitud y colaboración para que todo salga bien”.

“…La ‘Profe’ debe calmarse, contar hasta 10, guardar su protagonismo, entender que no es la Coca-Cola del desierto, y que los demás congresistas como personas y funcionarios, tienen iguales deberes y derechos”.

¿En qué momento la defensa por tu trabajo se convirtió en una forma de generar escándalo? Es una pregunta dirigida principalmente a las mujeres que al ser señaladas con características emocionales, débiles e ingenuas, están envueltas en muchos prejuicios que infravaloran su posición en la sociedad. No importa si la contraparte pronuncie discursos de empatía y se haga llamar aliados, muchos recaen en la dominación y autoritarismo hacía el sexo femenino como si fuera una acción natural dentro de su convivencia.

El machismo es un sistema de dominio que inicia bajo el control del lenguaje. Sus técnicas de manipulación son tan peligrosas como la violencia física o en su defecto, la violencia psicológica la cual es una de las que menos se registran, precisamente porque es la que más cuesta identificar, incluso para la víctima.

El mansplaining es un anglicismo que se refiere a cómo la actitud de un hombre cambia a un modo condescendiente y paternalista para explicar algo a alguien, normalmente una mujer, ignorando por completo si esa persona tiene dominio sobre el tema. Fue mencionado por primera vez por la autora Rebecca Solnit en su libro “Los Hombres me Explican Cosas”, generando una serie de reflexiones en el siglo XXI en el pensamiento feminista y la jerarquía de poder sobre la realidad de las mujeres.

Es una práctica que contribuye al silenciamiento y marginación de las voces femeninas, entorpeciendo su vida y los ámbitos que la conforman. Ha estado incrustado en todas las oportunidades de expresión, principalmente en los debates que abogan por la supervivencia, dignidad y libertad de las mujeres. Como dice Solnit, “…doblega a las mujeres jóvenes para que se queden calladas al afirmarse que ese no es su mundo” (2008).

Conforme la sociedad avanza, muchos de los espacios que antes eran exclusivos para la discusión masculina, poco a poco y de forma efectiva, se han abierto para otras protagonistas, cumpliéndose por fin el ejercicio de la democracia. La ruptura del continuismo político en la sociedad colombiana, podría darse la mano con el triunfo electoral de Estamos Listas, el primer movimiento social-feminista en lanzarse al ruedo parlamentario. Así mismo el posicionamiento de la lideresa Francia Márquez, primera vicepresidenta afrodescendiente próxima a encabezar el Ministerio de Igualdad,

Movimientos mediáticos como “Las Igualadas” en Bogotá, quienes toman las ramificaciones del feminismos para desarrollar reportajes con enfoque de género; las Jacarandas en Tik Tok que visibilizan la ola verde sobre el aborto seguro y las maternidades deseadas; hasta las sonoras compañeras “Axidas” en Ibagué que toman sin miedo las ondas radiales, para conversatorios con distintos referentes femeninos de la región. Con estos proyectos, hay esperanza para reconstruir una sociedad colombiana que parecía estar condenada a una cultura goda y conservadora.

Ante tantos referentes que respaldan y posicionan las voces femeninas en la opinión pública, las actitudes macro y micro machistas son obstáculos constantes en sus procesos sociales, en especial cuando están dirigidos a desestimar sus luchas y logros. Pasa con los hombres que se centran en la palabra igualdad como sinónimo de revelación; los que justifican la superioridad de género por las leyes biológicas o versículos bíblicos. Aún resuenan las críticas por histeria y falta de razón como argumentos básicos, al igual que las personas que señalan con horror las manifestaciones y performances en las calles, sin dejar de repetir la frase: ¡Esas no son formas! Peroun momento, acaso ¿cuál es la forma correcta para abogar por la libertad de nuestros cuerpos, mentes y acciones? ¿Tolerando o aboliendo la opresión? Esa es la cuestión.

Hay que abolir el patriarcado, para que su desnaturalización sea una iniciativa cada vez más global. La profesora Helena López Silva de la Universidad de Tolima opina que el mansplaining lamentablemente es un hábito más justificado que identificado. No obstante, bajo su experiencia, una de sus mayores lecciones con los colectivos feministas, es la importancia de estar siempre educando, advirtiendo y retroalimentando las conciencias tanto de mujeres como hombres (especialmente a ellos).

El feminismo es un esfuerzo para cambiar algo muy antiguo, muy extendido, y profundamente enraizado en muchas —puede que en la mayor parte— de las culturas de nuestro mundo, en innumerables instituciones y en la mayor parte de los hogares de la tierra, y en nuestras mentes, que es donde todo empieza y todo acaba.

*Soy Laura Ximena Ávila Bácares, ibaguereña de 20 años. Actualmente estudiante de comunicación social y periodismo de la Universidad del Tolima. Hago parte del colectivo y medio independiente Prensa Estudiantil UT. Mi enfoque periodistico entrelaza los campos políticos, feministas y comunitarios; construidos a partir de formatos que involucran la redacción, edición e ilustración de imágenes que despierten la opinión y mente de la comunidad.

Posverdad y terror: la “ideología de género”

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Es lo que dicen los mismos sectores que a través del tiempo se han enfocado en reprimir todo comportamiento que no esté acorde al suyo.

Según sectores religiosos y conservadores de la sociedad, el mundo se enfrenta a una crisis por el adoctrinamiento pro-gay que atenta contra los buenos principios de la familia tradicional. Es lo que dicen los mismos sectores que a través del tiempo se han enfocado en reprimir todo comportamiento que no esté acorde al suyo.

Desde el año 2016, el movimiento “Con mis hijos no te metas”, ha venido tomando fuerza en diferentes países de Latinoamérica. El grupo de religiosos y conservadores radicales dice proteger la vida, los niños y la familia de un enemigo al que han llamado “ideología de género”. Según ellos, este enemigo busca desestabilizar la familia heteroparental, con la finalidad de promover la homosexualidad, el aborto y el cambio de sexo desde la niñez.

De hecho, el termino de “ideología de género” ha sido usado por la iglesia católica y sectores religiosos radicales para refutar la Teoría de Género que se ha venido gestando desde los años 70 por grupos feministas, que plantearon las diferencias entre sexo y género, teniendo como principal referente lo que Simone de Beauvoir (1949) escribió en su libro El Segundo Sexo: “mujer no se nace, se llega a serlo”.

Dirán que un hombre no puede vestirse, actuar, ni realizar una transición para ser una mujer, porque no es correcto ante los ojos de Dios, ya que la biblia prohíbe que la mujer se vista con traje de hombre o el hombre con traje de mujer, porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace. (Deuteronomio, 22:5).

Quienes se oponen a la Teoría de Género Contemporánea, dirán que carece de coherencia, ya que biológicamente una persona puede nacer solo hombre o mujer. Dirán que no está bien el amor entre personas del mismo sexo. Dirán que un hombre no puede vestirse, actuar, ni realizar una transición para ser una mujer, porque no es correcto ante los ojos de Dios, ya que la biblia prohíbe que la mujer se vista con traje de hombre o el hombre con traje de mujer, porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace. (Deuteronomio, 22:5). Sin embargo, la desinformación nos invade, y por ello es importante dar claridad sobre la distinción entre sexo y género.

En el texto Sobre género, sexo y mujeres, Sara Berbél (2004) lo explica de la siguiente manera: “el sexo, viene determinado por la naturaleza, una persona nace con sexo masculino o femenino. En cambio, el género, se aprende, puede ser educado, cambiado y manipulado”. El género corresponde a las diferentes características emocionales, afectivas, intelectuales, así como los comportamientos que cada sociedad asigna como propios y naturales de hombres o de mujeres. En la práctica, diferentes estudios han determinado que en el feto aparecen primero los caracteres sexuales y más tarde la capacidad cognitiva; lo que podría confirmar que sexo y género se desarrollan por separado.

En la práctica, diferentes estudios han determinado que en el feto aparecen primero los caracteres sexuales y más tarde la capacidad cognitiva; lo que podría confirmar que sexo y género se desarrollan por separado.

La desinformación y la distribución de las fake news ha dado lugar a la consolidación de la “ideología de género” como posverdad. De hecho, el término no surgió de la comunidad LGBTIQ+, sino de quienes se le oponen. La estrategia se ha basado en desprestigiarles haciendo uso de términos similares a los que la comunidad emplea para poner sobre la mesa temas como la identidad de género o la expresión del género, y de esta manera, crear confusión.

Religiosos y conservadores afirman que la “ideología de género” es un acto de implantación, y adoctrinamiento que representa peligro. Es perversión sexual, y un cambio a las leyes de la naturaleza. Dicen que las personas LGBTIQ+ son un peligro para los niños, que la educación sexual tiene como finalidad la perversión de la infancia, que las parejas homoparentales no están capacitadas para ser padres, y que los nuevos pensamientos incitan a las mujeres a “asesinar” a sus hijos a través del aborto.

Para hablar de la posverdad es importante considerar la conceptualización de Lee McIntyre, acerca de que esta equivale a una forma de supremacía ideológica, en la cual sus practicantes intentan obligar a alguien a creer en algo, ya sea que exista una buena evidencia de ello o no. Y ésta es una receta para la dominación política.

Una mentira que se vuelve “verdad” al ser replicada en diferentes momentos y espacios, pero que, igual, sigue siendo mentira.

El discurso sobre la “ideología de género” se sostiene a partir de regímenes de “verdad” que promueven una visión legítima del mundo basada en un orden binario, heterosexual y machista. Una mentira que se vuelve “verdad” al ser replicada en diferentes momentos y espacios, pero que, igual, sigue siendo mentira.

Llama la atención que los únicos lugares en que es posible encontrar información que respalde la “ideología de género” es en los diferentes blogs dirigidos por mentes devotas y conservadoras, en donde su soporte argumentativo es el discurso de la iglesia, y sus únicos referentes son citas de curas, obispos, pastores o políticos conservadores.

Basta con recordar el escándalo que se desató en el año 2016, cuando desde el Ministerio de Educación, que en ese momento estaba a cargo de Gina Parody, se realizó una cartilla titulada Espacios escolares libres de discriminación. La cartilla había sido diseñada para tener distribución escolar con la intención de promover el respeto por las orientaciones sexuales y las identidades de género no hegemónicas. Además, buscaba dar claridad a directivos y docentes sobre conceptos como sexo, género, orientación sexual, identidad de género y expresión de género ¿para qué? para que los comités de convivencia escolar estuvieran informados a la hora de pensar cómo construir sus manuales.

La cartilla había sido diseñada para tener distribución escolar con la intención de promover el respeto por las orientaciones sexuales y las identidades de género no hegemónicas.

El movimiento “Con mis hijos no te metas” marcó oposición al proyecto, decían que Gina Parody quería volver homosexuales a los niños. Se divulgó información falsa que decía que dichas cartillas contenían material pornográfico homosexual, y hasta se realizaron movilizaciones con pancartas con frases como “Dios creó al hombre y a la mujer. No a la ideología de género” o “Sin familia no hay patria”. En consecuencia, dicho proyecto no fue ejecutado. La cartilla no fue autorizada por el entonces presidente Juan Manuel Santos, y tiempo después, Gina Parody dejó el ministerio de educación.

Al parecer, dichos sectores quieren seguir criando a sus hijos en un ambiente de fanatismo e ignorancia, algo que tiene fuertes daños e implicaciones sociales. Una consecuencia de la apropiación del discurso sobre la “ideología de género” es la violencia simbólica, que estigmatiza y discrimina a las mujeres y personas LGBTIQ+.

El discurso de la “ideología de género” trasciende y se convierte en una vulneración a los derechos de las mujeres y las personas LGBTIQ+. Según el Observatorio Colombiano de Feminicidios, en el año 2022 se registraron 612 feminicidios en el país; y Margarita Cabello, Procuradora General de la Nación, informó que se reportaron 47.771 casos de violencia intrafamiliar con episodios violentos hacia la mujer.

Según el Observatorio Colombiano de Feminicidios, en el año 2022 se registraron 612 feminicidios en el país; y Margarita Cabello, Procuradora General de la Nación, informó que se reportaron 47.771 casos de violencia intrafamiliar con episodios violentos hacia la mujer.

Por otro lado, la Fiscalía General de la Nación, presentó a través de un comunicado que entre el 1 de enero y el 20 de octubre de 2022 se reportaron 111 homicidios y feminicidios ocurridos contra integrantes de la comunidad LGBTIQ+. Según las cifras del Observatorio de Derechos Humanos de la organización Caribe Afirmativo, 42 de las 111 víctimas, son mujeres: 24 de ellas eran mujeres trans, 14 lesbianas y 4 bisexuales.

Rechazo total a aquellos grupos que buscan mantener y reforzar un status quo que ha vulnerado sistemáticamente los cuerpos y las vidas de mujeres y de personas con orientaciones e identidades de género diversas. “Con mis hijos no te metas” se ha extendido por diferentes países de Latinoamérica, ¿acaso buscan la globalización de la discriminación? ¿Dios aprueba que en su nombre se margine y asesine?

Julián Camilo Guzmán Villalba. Comunicador social y periodista en formación de la Universidad del Tolima. Integrante del colectivo independiente Prensa Estudiantil UT. Activista LGBTIQ+ que trabaja desde el periodismo por los derechos de las diversidades sexuales y de género, principalmente, por la visibilización de las personas Trans, con quienes la sociedad tiene una deuda histórica.
Instagram: Guzman_jc

La mega cárcel de Bukele: una oportunidad para preguntarse por la prisión y su ideología

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El medio de comunicación salvadoreño El Faro ha documentado extensamente la serie de negociaciones bajo la mesa que ha establecido el gobierno de Bukele con las pandillas de El Salvador, que incluyen la baja en homicidios a cambio de votos, la no extradición o tratos preferenciales a las dirigencias de las maras. 

El discurso público de mano dura ha alcanzado tal grado de performatividad que se vio coronado con la construcción de una mega cárcel y la producción de imágenes de tratos duros a delincuentes

Los acuerdos en realidad no sorprenden, esta es una práctica frecuente tanto en El Salvador como en otras latitudes, lo realmente cuestionable es la contradicción entre el discurso público de guerra contra las pandillas, y los beneficios privados que han sido otorgados.

El discurso público de mano dura ha alcanzado tal grado de performatividad que se vio coronado con la construcción de una mega cárcel y la producción de imágenes de tratos duros a delincuentes, imágenes que han sido eficaces para reforzar la gran popularidad con la que ya cuenta el presidente-influencer. 

La mega cárcel, que puede retener a 40.000 privados de la libertad, fue elogiada por diversos sectores políticos y sociales, y criticada por organizaciones de derechos humanos. Se logró construir en el marco de un régimen de excepcionalidad que le ha permitido al gobierno mayor concentración de poder, pero también, de un régimen de opinión que celebra la existencia de resultados concretos en la reducción de homicidios, así se den en medio de prácticas autoritarias en las que, como se ha venido denunciando, han caído también “justos por pecadores”, personas empobrecidas cuyo delito es ese, ser pobres. 

un régimen de opinión que celebra la existencia de resultados concretos en la reducción de homicidios, así se den en medio de prácticas autoritarias

La imagen de la mega cárcel vino a ser un deleite para los sectores conservadores que tradicionalmente defienden la privación de la libertad como la mejor forma de tratar el delito. El criminólogo Ignacio González Sánchez dice que la cárcel es muy útil, ya que presenta una respuesta que lleva a descartar las preguntas. La cárcel viene a ser la solución, una solución que deja de lado la pregunta social sobre el delito. 

Pero cuando se impugna la respuesta, de inmediato, emergen las preguntas: ¿Cuál es el efecto real de la cárcel? ¿Cuál es su función? ¿Qué es la cárcel? En el sentido común, lo carcelario viene a cumplir la función básica de integrar en la moral y la norma a quienes han estado ajenos a la moral y la norma. Pero cuando se piensa con mayor detenimiento, la cultura del delito cuenta en efecto con reglas y valores. Esta cultura es sumamente jerárquica, autoritaria, y se organiza en torno a la imagen del macho que todo lo puede. Sus valores son la versión extrema de los valores dominantes, y se orientan en el consumo, la propiedad y la fuerza como expresión de estatus social. 

¿En el capitalismo y el patriarcado, el estatus social no está mediado también por la capacidad de consumo, la acumulación de propiedades y la capacidad para subordinar a otras personas? ¿Acaso la cultura dominante no cuenta también con sus versiones de autoritarismo y jerarquía? En ese sentido ¿Qué tan diferente es la cultura del delito común de la cultura dominante?

Sus valores son la versión extrema de los valores dominantes, y se orientan en el consumo, la propiedad y la fuerza como expresión de estatus social.

Entonces ¿Qué de la cultura global y de la sociedad de consumo hay en la cultura del delito? ¿Y qué hay de las culturas de cada contexto? Pero también, ¿cómo impacta la estructura de exclusión, pobreza y marginación así como la configuración del tejido comunitario en el delito? ¿Qué pasa socialmente para que jóvenes de sectores subalternizados construyan sus modos de identificación en grupos de identidad exaltada como lo son las pandillas? ¿Cuál es el contexto familiar, con qué herramientas psicosociales cuentan? Cuando se reflexiona sobre esas preguntas formuladas desde distintos ámbitos académicos y organizativos, la cárcel como única respuesta se torna insuficiente, ya que se da paso a la interrogación en torno a lo estructural, sobre cómo a nivel estructural se habilita el espacio para que se produzca el delito, por lo menos en su versión común.

Por supuesto, en la cárcel residen privados de la libertad por diversos tipos de delito, pero ¿Qué tanto hacen las sociedades a la hora de buscar o construir medidas frente al delito que vayan más allá de lo represivo? Para el criminólogo finlandés Tapio Lappi-Seppälä existe una correlación entre la legitimidad institucional, la solidaridad social, las formas de inclusión y las penas alternativas con la reducción de delitos y encarcelamientos. 

Para el criminólogo finlandés Tapio Lappi-Seppälä existe una correlación entre la legitimidad institucional, la solidaridad social, las formas de inclusión y las penas alternativas con la reducción de delitos y encarcelamientos. 

El profesor Ignacio González y el investigador Alejandro Forero recuerdan que la cárcel se generalizó casi de la mano del capitalismo industrial. Ya fuera como mecanismo de expulsión o dispositivo de control y castigo de la creciente mano de obra y de quienes se negaban a vender su fuerza de trabajo en las nuevas condiciones de fines del siglo XVIII y del siglo XIX, o como espacio de defensa frente a “antisociales” que iban desde delincuentes comunes hasta disidentes políticos; el carácter “resocializador” del centro de reclusión solo llegó hasta años después. 

Luego la crisis carcelaria de las décadas de los 70s y los 80s del siglo XX en distintos países del norte global, puso de manifiesto que en realidad no estaba teniendo lugar esa “resocialización” ya que las dinámicas de la cultura del delito eran llevadas al espacio carcelario, y este a su vez construía nuevas dinámicas de cultura del delito. Fue este el contexto de la emergencia de nuevas modalidades de pena que iban más allá del encarcelamiento, mientras se desarrollaba el proceso judicial. 

La concepción de la persona privada de la libertad como un ser monstruoso y antisocial —herencia de la antropología criminal de fines del siglo XIX y principios del XX—, sigue pesando sobre el sentido común que identifica en la cárcel la solución más eficiente.

La cárcel, como espacio para ocultar lo indeseable, esconde lo monstruoso, o lo que la sociedad considera monstruoso. Es el ámbito en el que se refuerza exponencialmente la cultura de la violación, esa que hace del cuerpo del otro un objeto a poseer; la cultura machista en la que solo sobrevive el “macho fuerte”, y se impone la competencia a las formas de solidaridad que son casi estrictamente grupales; se fortalecen las formas de trampa y “viveza” como medios casi exclusivos para adquirir más beneficios; y de la transacción y el poder de influencia por encima de todo para conseguir lo que se quiere. En últimas, lo carcelario es el ámbito de los valores culturales básicos propios del capitalismo y el patriarcado, que en la sociedad sólo son restringidos parcialmente por algunas reglas que sirven de contención, pero que son constantemente tensionadas en la calle y en otras instituciones de control. 

En últimas, lo carcelario es el ámbito de los valores culturales básicos propios del capitalismo y el patriarcado, que en la sociedad sólo son restringidos parcialmente por algunas reglas que sirven de contención, pero que son constantemente tensionadas en la calle y en otras instituciones de control. 

La cárcel busca ocultar lo monstruoso, cuando lo monstruoso se produce y reproduce permanentemente en nuestras sociedades. Como dice Angela Davis: “Éste es el trabajo ideológico que realiza la prisión: nos exime de la responsabilidad de comprometernos seriamente con los problemas de nuestra sociedad”.

La cárcel es un problema complejo, cargado de contradicciones y puntos grises, no una solución, es un problema que permite evadir reflexiones serias y suprimir la necesidad de imaginar socialmente alternativas estructurales e inmediatas que piensen en el largo plazo y no solo en el eficientismo cortoplacista de la mano dura y el paradójico confort del discurso autoritario. El encarcelamiento como sentido común viene a ser excusa perfecta para no hacerse cargo de las preguntas que incomodan. Ya lo decía La Polla Records: dime, dime, ¿para quién hicieron la cárcel? Porque el rico nunca entra y el pobre nunca sale.

Carolina Cruz no oscurezcas porque aclaras, ¿o sí?

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Carolina Cruz, presentadora colombiana de TV, volvió a dar su opinión y desató una ola de críticas sobre ella.  Tiene todo el derecho de expresar su punto de vista sobre algún tema, como cuando redujo la IVE (Interrupción voluntaria del embarazo) a un negocio macabro y paranoico de venta de partes de fetos, o esta vez que se concentró en el aspecto estético de una cuestión que está mucho más allá de un cuerpo feminizado con los estereotipos más regulares del mercado de la imagen personal. 

Por alguna razón Carolina consideró pertinente llamar “moda” a que algunas personas estén pidiendo citas médicas para comenzar el proceso de explantación de sus prótesis mamarias, moda que según ella, sería un simple efecto de un post viralizado.

Me refiero a un comentario que hizo en un programa de TV sobre el síndrome de ASIA —Autoinmune Syndrome Induced by Adjuvants—, específicamente, el causado por implantes mamarios. Este síndrome se identifica por un conjunto variable de síntomas (depresión, fatiga, insomnio, infecciones urinarias, entre otras) asociados al contacto con una sustancia extraña al cuerpo. Por alguna razón Carolina consideró pertinente llamar “moda” a que algunas personas estén pidiendo citas médicas para comenzar el proceso de explantación de sus prótesis mamarias, moda que según ella, sería un simple efecto de un post viralizado.

Particularmente, a la presentadora le preocupa que alguna mujer satanice los implantes de seno y se los retire. No hay que sacar de contexto este comentario, ella se refiere a casos en los que la depresión u otros síntomas posibles no disminuyan con la extracción de los implantes, como le ocurrió a cuatro de sus amigas, las cuales “cicatrizaron muy mal” y “siguieron con los mismos síntomas”.

El problema no es que, dé su opinión, tampoco sus implantes, ni la razón por la que se los puso, se los redujo y se los volvería a poner.

Esto lo dijo en un post aclaratorio para contestar a las críticas que le llovieron por la insensibilidad de sus expresiones. No obstante, en el post, Carolina se refirió a otros tipos de cuestiones oscureciendo las críticas que se le hicieron. El problema no es que, dé su opinión, tampoco sus implantes, ni la razón por la que se los puso, se los redujo y se los volvería a poner. La cuestión tampoco se resuelve si quienes la critican ven el video completo, o si las personas cercanas a ella no se curaron tras la explantación. Puntos irrelevantes que sólo oscurecen el problema de fondo.

Carolina, no oscurezcas porque aclaras, o sí, hazlo. Es más, de corazón te lo agradezco porque nos has permitido poner al frente la cuestión central a la que apuntan la mayoría de tus detractorxs. 

Pero esto ya lo sabíamos, lo que queda claro tras ver los videos de Carolina es la barbarie del mundo de los medios de comunicación y de la estandarización de la belleza.

Como en otras ocasiones lo que sorprende del comentario de Carolina es la forma en que reduce la cuestión, en este caso, sobreestimando el lugar que le da a las cuestiones estéticas —como convertir unos libros en un portacuchillos o recomendar un tratamiento para remover manchas de la cara sin tener información suficiente—. La cuestión es más preocupante porque se trata de una figura pública que viene construyendo una carrera mediática exitosa desde 1999. Pero esto ya lo sabíamos, lo que queda claro tras ver los videos de Carolina es la barbarie del mundo de los medios de comunicación y de la estandarización de la belleza. Un mundo del que la misma Carolina ha sido presa, según ella misma nos cuenta en el post explicativo al que ya me referí. En esa publicación afirma haberse puesto los implantes “por presión de la sociedad”, a pesar de tener busto, y por esa misma presión social haberse hecho una reducción y estar dispuesta en el futuro a más cirugías estéticas.

No es un problema de inteligencia o de educación, es un efecto de la violencia que modela los cuerpos, una violencia que seguramente sin querer Carolina reproduce cuando habla de heridas que “cicatrizaron muy mal”, de “cicatrices horribles”, cuando usa peyorativamente expresiones del tipo quedar “como un hombre”, “plana como una pared”. En concreto, una violencia que desde los feminismos hemos criticado por homogeneizar la vida, por negar la existencia de cuerpos diversos: que cicatrizan a su modo, que se parecen, quieren parecerse o no tuvieron más remedio que parecerse, por ejemplo, a cuerpos con pecho plano (que ni son exclusivos de sujetos masculinizados, ni estos tienen siempre esa característica). 

debes saber que el día que te canses de las reglas y miradas inquisidoras sobre tu cuerpo, el día que se agote toda la fuerza con que has sabido lidiar con ellas, o simplemente quieras redirigir esa energía hacia otros fines, las feministas de todas las cepas estaremos aquí con el único discurso que tenemos para ofrecer: el de la alianza entre cuerpos heterogéneos. 

Otra conocida modelo, Natalia París, intentó terciar en el debate apoyando a Carolina con una disparatada afirmación: “ese feminismo es una trampa para separarnos, para hacernos pelear”; qué poco entiende Natalia de feminismos, pero cuánto sabe de solidaridad; y de eso van nuestras luchas. Por lo anterior, Carolina —y Natalia también—, debes saber que el día que te canses de las reglas y miradas inquisidoras sobre tu cuerpo, el día que se agote toda la fuerza con que has sabido lidiar con ellas, o simplemente quieras redirigir esa energía hacia otros fines, las feministas de todas las cepas estaremos aquí con el único discurso que tenemos para ofrecer: el de la alianza entre cuerpos heterogéneos. 

Carolina, evitemos malentendidos. Los feminismos no nos separan, todo lo contrario. Esto queda bien recogido en las palabras de cierre de Teoría King Kong, libro de Virginie Despentes que te recomiendo:

“El feminismo es una revolución, no un reordenamiento de consignas de marketing, ni una ola de la promoción de la felación o del intercambio de parejas, ni tampoco una cuestión de aumentar el segundo sueldo. El feminismo es una aventura colectiva para las mujeres, pero también para los hombres y también para todos los demás. Una revolución que ya ha comenzado. Una visión del mundo, una opción”.

Defender la Ley 100 es criminal, perverso o ignorante. La reforma es necesaria y urgente

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Es muy probable que la persona que esté leyendo este texto haya sido atendida alguna vez por una Institución Prestadora de Salud (IPS), y que haya estado o esté suscrita como usuaria a una Empresa Promotora de Salud (EPS), entidad responsable de otorgar los servicios de salud, sean una consulta médica en la que receten acetaminofén, o bien, un servicio de alta complejidad como, por ejemplo, una quimioterapia. 

Sabemos de los largos desplazamientos a los que son obligadas las personas con menos recursos que deben trasladarse desde las periferias hasta los centros económicos en los que, muchas veces, se encuentran las clínicas especializadas; o de los tratos indignos o deshumanizantes que tienen que vivir millones de pacientes que se someten al actual sistema; se trata de un saber empìrico, de primera mano, que nos puede bastar para rechazar el actual régimen de salud,  pero no deja de ser importante que también conozcamos el engranaje millonario que hay tras las EPS.

El dinero que concentran las EPS y que intermedian entre la ciudadanía y las IPS es girado por la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud -ADRES-, que es un fondo público que concentra todos los aportes que hacemos al sistema ¡Incluyendo impuestos!, y gira los dineros correspondientes, según el número de usuarios, a las EPS. Son más de 75 billones de pesos anuales los que concentra la ADRES. 

Tanto dinero ha enriquecido a personajes como el hermano de Germán Vargas Lleras, Enrique Vargas Lleras, quien firmó contratos con el Grupo SaludCoop EPS —involucrada en gastos escandalosos que nada tenían que ver con la prestación del servicio y que fue liquidada por una quiebra del orden de los 3400 millones de pesos— y hoy hace parte de la junta directiva de la Nueva EPS. No es gratuito que Germán, como jefe de Cambio Radical, pactara con Fuad Char para declarar al partido como oposición al gobierno y hacer frente unido en contra de la reforma.

Durante el confinamiento decretado por la pandemia en el 2020, la ADRES probó que puede hacer el pago directo al 70% de las IPS en el régimen subsidiado y al 20% de las mismas en el contributivo. Medida de emergencia que fue necesaria precisamente porque las EPS retienen los pagos que las IPS facturan, lo que precariza la prestación de un buen servicio bajo la excusa de la auditoría.

Lo que pretende la reforma a la salud propuesta por el gobierno Petro es quitarle la intermediación financiera a las EPS de los recursos públicos que, precisamente por el ánimo de lucro, no llegan a tiempo a las IPS para que presten de manera efectiva el servicio y garanticen el derecho a la salud. Esa intermediación les ha permitido detentar un poder de mercado escandaloso que, pese a todo, tiene al día de hoy a 16 EPS en proceso de liquidación y 10 más bajo la vigilancia de la Supersalud.

El ánimo de lucro es palpable si le ha tocado hacer una fila eterna para reclamar un medicamento en una farmacia —de alguna IPS o a la que remite la EPS—, atendida por personal precarizado. En esos costos que se ahorran las intermediarias está el negocio a costa de la dignidad de la ciudadanía.

En mi familia hace unos años decidimos pagarle a mi abuela, de más de 80 años, un servicio de medicina prepagada que cuesta poco más de 600 mil pesos mensuales, ya que buscábamos evitar esperas de 3 meses o más para conseguir una cita con un geriatra, y esperábamos agilizar cualquier exámen que ella requiera. Es un privilegio del que no goza la mayoría de la población y del que, seguramente, tampoco gozan muchas de las personas que leen este texto. Es que es, literalmente, garantizar el acceso a la salud como mercancía según la capacidad de pago: es neoliberalismo puro y duro. 

Quienes defienden la Ley 100 de 1993, que es el marco legal del sistema de seguridad social en Colombia, señalan que se construyó en 30 años la cobertura universal del servicio de salud. Lo que es cierto. Hoy cualquier ciudadana está inscrita a una EPS sea del régimen contributivo o subsidiado. Los defensores también alegan que es un servicio eficiente ya que, hoy en día, cuesta por persona poco más de 250 dólares anuales.

En la discusión sobre las bondades de la Ley 100 se obvia que en un principio no reconocía la salud como un derecho fundamental, sino como un servicio público esencial, como por ejemplo, el transporte aéreo monopolizado por Avianca. La sentencia T-760 del 2008 de la Corte Constitucional fue la que declaró a la salud como un derecho fundamental que fue definido al detalle en la Ley Estatutaria de la Salud del 2015, en la que la ministra Carolina Corcho fue protagonista como una de las voceras de las y los trabajadoras de la salud. Falta la reglamentación de esa ley estatutaria que ha sido aplazada hasta ahora por la presión lobista y mediática de los poderosos intereses involucrados. En otras palabras, es evidente que si  la salud es un derecho constitucional en Colombia es por las luchas sociales despertadas ante el pésimo servicio prestado por las EPS.

La reforma propuesta por el gobierno busca transitar hacia la prevención. Un sistema preventivo que considere a la salud como un derecho interrelacionado con toda una complejidad de derechos sociales. Por ejemplo: a largo plazo siempre será mejor garantizar a una comunidad un acueducto con agua potable, que estar curando las diarreas producidas por no tener acceso al agua como derecho. Siempre será más eficiente en un marco de garantía de derechos, como garantizar la alimentación de los menores de 5 años, que estar lidiando, de por vida, con las consecuencias que supone la desnutrición para las personas.

Es por esto que la reforma propone también que se transite hacia un modelo territorializado. Esto  implica que el ciudadano de Caquetá tenga las mismas posibilidades de acceso a los servicios que el ciudadano de Bogotá. Territorialización que conlleva una fuerte inversión en infraestructura, inversión que, dicho sea de paso, las EPS no han querido hacer en 30 años por el simple hecho de que el negocio no está en regiones periféricas y empobrecidas sino en quienes pueden pagarles la cura de sus enfermedades. Esto se logrará con la construcción de cientos de miles de CAPS –Centros de Atención Primaria– y en el proceso de transición de la implementación de muchísimos hospitales itinerantes para romper con las desigualdades territoriales del sistema.

Esta clase de transiciones son complejas y demoradas. Son transiciones que ya han hecho países como Corea del sur que demoró 15 años en transformar su sistema mixto, mediado por empresas privadas —como ocurre acá— hacia uno 100% público que no tenga en un lugar angular del sistema el ánimo de lucro como incentivo fundamental para la garantía del derecho a la salud.

Esta es una transición que reconoce la necesidad de la participación ciudadana. Que no busca eliminar a las EPS de un tacazo sino, por el contrario, usar sus capacidades y saberes técnicos para el desarrollo e implementación del nuevo sistema. Es un sistema en donde todas las instancias de participación tendrán como mayoría a la propia sociedad civil y que además buscará dignificar el trabajo de las y los trabajadores de la salud, porque una enfermera o una médica feliz en su trabajo serán personas que se podrán enfocar en prestar el mejor servicio posible sin las presiones de los jefes que están pensando en ahorrarse los pesos que no se quieren gastar en la gente.

Piense muy bien si quienes se oponen a reformar el sistema lo hacen porque están pensando en usted o en el colombiano de las selvas del Caquetá o si por el contrario están hablando a nombre de esas EPS y de quienes se han enriquecido con el manejo de esos billonarios recursos durante décadas.

El conocimiento pertenece a todas las personas: Alexandra Elbakyan

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«El conocimiento pertenece a todas las personas» es una de las premisas de Sci-hub, un sitio web creado por la hacker y científica Alexandra Elbakyan. Se trata de un repositorio “pirata” de artículos científicos que se pueden consultar gratuitamente, sin necesidad de pagar 10 euros por página, como sí sucede en muchas de las plataformas en donde se encuentran normalmente.

«El cerebro es una red de miles de millones de neuronas conectadas entre sí, es una red gigantesca muy parecida a Internet. De ahí que el pensamiento y la conciencia sean esencialmente comunicación o transferencia de información».

Alexandra Elbakyan es una desarrolladora de software y neurocientífica nacida en Kazajistán el 6 de noviembre de 1988. Su primer hackeo fue a los 14 años a un proveedor de internet. A los 16 años se enteró que para acceder a artículos científicos sobre los temas que quería estudiar era necesario pagar, así que realizó su siguiente hackeo, esta vez en la plataforma online de la editorial científica MIT Press.

En 2009 se graduó como especialista en seguridad informática y siempre ha buscado conjugar a su carrera el interés por el cerebro y la interfaz cerebro-máquina. A propósito dice: «El cerebro es una red de miles de millones de neuronas conectadas entre sí, es una red gigantesca muy parecida a Internet. De ahí que el pensamiento y la conciencia sean esencialmente comunicación o transferencia de información».

Ha sido demandada en varias oportunidades por grandes editoriales que alegan violación de propiedad intelectual. En 2017, en Estados Unidos, perdió contra la editorial científica Elsevet y fue multada con 15 millones de dólares, una multa que, por supuesto, no pagará.

Así como en su momento lo hizo Aaron Swartz con Open Library y Tor2Web, el 5 de septiembre de 2011, Alexandra Elbakyan, creó Sci-hub, desde entonces es conocida como «la reina de la piratería de la ciencia». Les compartimos algunos de los fundamentos de su sitio web:

Comunismo

El sistema actual de producción de conocimiento en ciencia es un ejemplo clásico de un sistema capitalista fallido. Los investigadores están siendo explotados y no reciben dinero por su trabajo: el conocimiento que producen en forma de trabajos de investigación no les pertenece. Y tampoco pertenece a las personas. En cambio, el conocimiento científico actual es propiedad privada de unas pocas empresas poderosas, que ganan enormes cantidades de dinero con él. No solo ese sistema es un obstáculo para el progreso, sino que también crea enormes distancias entre ricos y pobres, donde a los pobres se les bloquea el acceso al conocimiento.

Todo esto fue posible gracias al concepto fundamentalmente erróneo de propiedad intelectual.

No solo la propiedad intelectual crea injusticia, sino que también es autocontradictoria. La unidad básica del conocimiento científico es una publicación en una revista académica. Pero las revistas son esencialmente vehículos para la comunicación: existen para comunicar o para hacer común. El conocimiento y la comunicación son inseparables. De ahí que el comunismo sea la verdadera esencia de la ciencia, la información y el conocimiento.

Esa idea, que la inteligencia está intrínsecamente conectada con la comunicación, también está demostrada por la estructura del cerebro: el cerebro es esencialmente una red de miles de millones de neuronas que se comunican entre sí.

La idea central de Sci-Hub es que el conocimiento pertenece a todas las personas

Dios de la información

En las mitologías antiguas podemos encontrar diversos dioses y diosas del conocimiento y la información. Saraswati en la India, Thoth en el antiguo Egipto o Hermes y Athena en la antigua Grecia o Tir en Armenia, o Nabu en la antigua Mesopotamia. La mitología antigua sobrevivió hasta nuestros días en la astrología moderna: el planeta Mercurio está asociado con el dios griego Hermes y predice eventos que están conectados con las tecnologías de la información, la comunicación y la cognición. Esa antigua conexión del conocimiento con la comunicación muestra cómo la ciencia y el conocimiento son esencialmente comunes.

Cerebro global

Me gusta el tema de la inteligencia colectiva. Un grupo de personas puede verse como un solo cerebro colectivo. Tal cerebro tiene más conocimiento que uno individual. Las nuevas tecnologías como Internet y las interfaces cerebro-máquina pueden permitir en el futuro conectar literalmente los cerebros de diferentes personas entre sí. Cuando todas las neuronas del planeta se conecten entre sí, surgirá el cerebro global. La persona humana se volverá inmortal y sabrá todo.