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¿Jueces o nuevos victimarios?

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El panorama para la garantía de los derechos de las víctimas en Colombia no es nada alentador. A menos de dos años de la terminación de la vigencia de la Ley 1448 de 2011 tan sólo ha sido posible reparar a 986.961[1] de un total de 7.181.215 de víctimas reconocidas hoy por la Unidad para la Atención y Reparación Integral para las Víctimas.

En este contexto de precariedad, la restitución de tierras ha sido el patito feo dentro de las medidas de reparación, evidenciando una incapacidad estructural del Estado para acometer la tarea de devolver las tierras a quienes en el marco del conflicto armado fueron despojados de ellas o se vieron forzadas a dejarlas en condición de abandono. El patito más feo dentro de la política de víctimas ha estado acompañado de las múltiples fallas en la administración de justicia que arrojan un balance de amplia insuficiencia en la materia.

Pero además de las dolencias estructurales de la justicia, la fase terminal de la implementación del proceso de restitución como mecanismo de justicia transicional se ha visto impactada por un creciente fenómeno de politización de los operadores judiciales, como una tendencia que no precisamente se sitúa en los estándares deseados del activismo judicial en favor de la ampliación de los márgenes de protección a partir de interpretaciones garantistas y con un enfoque de derechos humanos, sino por el contrario, en decisiones políticas que son operativizadas por los jueces favoreciendo intereses privados y en detrimento de las víctimas.

Un bochornoso caso que ejemplifica de buena manera lo descrito, los constituye la actuación del Juez Segundo Especializado en Restitución de Tierras de Apartadó, quien en una audiencia realizada el pasado 30 de septiembre, sometió a una reclamante de tierras a una situación degradante y agresiva, amenazándola con que la iba a “tirar” a la Fiscalía por negarse a decir que en la región del Urabá Antioqueño, el despojo de tierras por cuenta del paramilitarismo a finales de los años 90’s, había sido básicamente un cuento de hadas.

Entre otras el “administrador de justicia” afirmó que la restitución de tierras era “la mentira más grande” y exhibió como fundamento de su actuación un proyecto de ley radicado por el partido Centro Democrático a finales del año 2018, proyecto que sería archivado durante esa legislatura. Alejandro Rincón Gallego, quien obtuvo el puesto 1.439 entre 1.440 aspirantes al cargo de Juez Civil del Circuito en el concurso de méritos de la rama judicial, aceptó públicamente haber recibido en su despacho a un grupo de personas que le había hecho entrega del documento con los logos del Centro Democrático y que él decidió asumir como ley de la república.

Queda claro entonces que aun sin agotar trámite alguno en el Congreso, el proyecto de ley que fue nuevamente radicado a principios del mes de octubre en cabeza de la Senadora María Fernanda Cabal, ya cuenta con jueces dispuestos a violentar los mínimos del debido proceso como el principio de legalidad, que implica que las normas a partir de las cuales proceda la administración de justicia existan de manera previa y que hayan sido expedidas conforme dispone la Constitución. ¿Habrá en esto intereses distintos a los de un juez entusiasta por las iniciativas legislativas de un partido político?

Ni las quejas disciplinarias impulsadas por Procuraduría General de Nación y los apoderados de las víctimas, ni la denuncia penal radicada ante la Fiscalía, parecen tener repercusión alguna en el despacho del juez Rincón Gallego en Apartadó, pues contra todo pronóstico, a diario adelanta audiencias en otros procesos de restitución, y como si fuera poco, resuelve acciones de tutela presentadas por ciudadanos que tienen la “fortuna” de llegar ante él solicitando el amparo de sus derechos fundamentales.

A la fecha pareciera que un auténtico “poder divino” protege la actuación del juez que se siente con derecho para dictar la ley desde su estrado y de silenciar con una nueva y atroz forma de violencia, las voces de las víctimas del despojo que llevan años siendo silenciados.

[1] Esta cifra corresponde a lo publicado por la Unidad para la Atención y Reparación Integral para las Víctimas a corte junio de 2019 y corresponde al número de personas beneficiarias de la medida de compensación económica como uno de los componentes de la reparación integral.

Allanamientos simultáneos contra activistas sociales en Bogotá, Medellín y Cali

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Colombia, 19 de noviembre de 2019. Desde las 6 am del 19 de noviembre, ad portas de la jornada de Paro Nacional, las organizaciones Ciudad en Movimiento/ Congreso de los Pueblos y el Grupo Estudiantil Anarquista denunciaron la realización de allanamientos contra algunos de sus activistas, por parte de la Fuerza Pública en la ciudad de Bogotá.

En sus redes sociales, el Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado, denunció que los allanamientos se extienden a las ciudades de Medellín y Cali, contra activistas y artistas que participaron en la realización de los murales ¿Quién dio la orden?, que señalaban la cadena de mando detrás de las ejecuciones extrajudiciales, mal llamadas Falsos Positivos, que cabe resaltar, en Bogotá fueron censurados por el ejército.

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Del operativo hasta el momento han sido incautados pinceles, pinturas, carteles, stickers, computadores y celulares.

Las organizaciones sociales manifiestan la posibilidad abierta de la ejecución de Falsos Positivos Judiciales, es decir, la apertura de procesos judiciales con pruebas falsas, contra las y los activistas sociales allanados. 

Puedes leer: El uribismo usa teorías de conspiración y bombas de humo por temor al paro del 21-N.

Hasta las 10:20 AM, el Senador Alberto Castilla denuncia que los allanamientos van así:

Organizaciones defensoras de derechos humanos señalan que podría tratarse de una estrategia política de amedrentamiento para la expansión del miedo social, por lo que recomiendan las siguientes precauciones a las y los activistas sociales que hacen uso activo de su derecho a la libertad de expresión, en caso de que se presente un allanamiento:

Antes de permitir el ingreso
* No abra la puerta, verifique la identidad de las autoridades que realizan el operativo, pídales que le muestren el acta y órdenes de registro por debajo de la puerta y verifique la información, pregunte por el motivo de la diligencia.

* Comuníquese de inmediato con su pareja de seguridad y con un abogado de confianza, impida el ingreso a su vivienda hasta que este no se haga presente.

* Si no le muestran la orden de allanamiento por debajo de la puerta, bajo ningún motivo proceda a abrir la puerta ni a “autorizar un registro”. Recuerde que de no existir una orden, usted se encuentra frente a un allanamiento ilegal.

Verifique la dirección a la que se remiten, el motivo y la autoridad de que se trate, pregunte si el fiscal o ministerio público se encuentran presentes en la diligencia, esto puede ayudarle a identificar si está ante un allanamiento o detención ilegal. Exija siempre la presencia de la Defensoría del Pueblo u otro delegado del Ministerio Público.

* Verifique la identidad de las autoridades presentes y la presencia de todas las autoridades que están facultadas para el operativo.

Observe la hora en la que se realiza el allanamiento, estas solo se puede hacer de 6:00 am a 6:00 pm. Si se hace en el horario apuesto a este deberá contar con la presencia de la Procuraduría General de la Nación. (Art. 50 de la Ley 1453 de 2011).

* Verifique la fecha de expedición y de caducidad del allanamiento, esta solo tiene vigencia de un mes. Y si se encuentra por fuera de este límite de tiempo, puede ser declarada ilegal.

Durante el allanamiento

* Conserve la calma y actué lo más respetuosamente posible.

* En lo posible grabe el operativo o pida a otra o persona presente y de su confianza que lo graba también.. Si ya ha transcurrido algún momento, vuelva a empezar el diálogo desde el principio (desde cuando pide que le entreguen la orden).

* Recuerde que la ilegalidad no está solo en hacer el operativo sin orden o por fuera de las fechas y horarios establecidos, sino también por el uso abusivo de la fuerza para llevar a cabo el mismo.

* Vigile que los funcionarios cumplan su función, no los descuide ni un momento, esto evitará que siembren pruebas para un posible montaje judicial.

* Acompañe personalmente toda la diligencia. Si está acompañado pida que le ayuden a vigilar la conducta de los funcionarios que practican el allanamiento. Sino solicite la presencia de vecinos y personas cercanas para que acompañen el registro de cada habitación.

La orden debe especificar los lugares de la casa que se van a registrar, si usted comparte apartamento con otras personas, no permita que registren las habitaciones de otras personas.

* Exija que el registro de cada dependencia de la casa se haga en su presencia.
No permita que los menores sean interrogados. Recuerde que usted puede solicitar que los archivos de computador y demás dispositivos sean revisados en el lugar para evitar que se los lleven; así como solicitar copia del acta de la diligencia de allanamiento y objetarla.

* Lea cuidadosamente el acta, firme cada hoja, no deje ningún espacio en blanco y haga cualquier anotación que considere pertinente; malos tratos, daños en bienes, observaciones. Si no le permiten incluir anotaciones o no está de acuerdo con lo anotado, no firme el acta.

* Si lo obligan a firmas, altere su firma, deje signos y huellas que denoten violencia y/o intimidación. Esto pueda servir como prueba de que usted firmó bajo presión.

* Tome y guarde foto de lo firmado y de todos los documentos diligenciados por los funcionarios.

* Si en el acta aparecen cosas que no poseía, expréselo rotundamente, más aún si posteriormente es detenido.

* Para la posterior denuncia tenga presente la hora de la diligencia, el tiempo que duró, los funcionarios que intervinieron (nombres y cargos) las irregularidades etc.

* Si el allanamiento va acompañado de orden de captura, verifique que tenga sus nombres precisos e identificación, igualmente el motivo de detención. Exija que le informen a qué lugar va a ser trasladado.

* Si se trata únicamente de una orden de captura, no deje registrar ni allanar el lugar en que se encuentra.

Gobierno anuncia la firma de un decreto que podría afectar el derecho a la protesta

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Bogotá, 18 de noviembre de 2019. La ministra del interior Nancy Patricia Gutiérrez, anunció que el gobierno nacional promulgará un decreto que dotará de facultades especiales a las gobernaciones y alcaldías, que podría implicar incluso un toque de queda el 21 de Noviembre “cuando las situaciones lo ameriten”, fecha en la que está citado el Paro Nacional “contra el paquetazo de Duque”.

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Según el gobierno, la medida tiene base en que la convocatoria a la jornada de protesta está siendo realizada con motivaciones falsas (El tal paquetazo sí existe: oposición). Cabe tener en cuenta que el partido de gobierno Centro Democrático, y el ejecutivo, están adelantando una campaña de desprestio y satanización tanto del paro nacional como de la protesta social en general (El uribismo usa teorías de conspiración y bombas de humo por temor al paro del 21-N), y que las principales ciudades se encuentran militarizadas.

Ha dicha campaña, se ha sumado la configuración de una matriz mediática desde la prensa corporativa, que busca darle legitimidad a las acciones de la Fuerza Pública, pese a la cantidad de violaciones a los derechos humanos que han acumulado organismos como el ESMAD, tal y como lo viene denunciando Defender la Libertad y otras organizaciones defensoras de DDHH. Un ejemplo de lo anterior fue el programa “Séptimo día” en su emisión del domingo 17 de noviembre:

Pese a lo anterior, en las redes sociales múltiples sectores y personalidades del mundo académico, político y de la farándula se mantienen en el llamado a Paro Nacional y en la justeza del mismo.

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¿Qué es el movimiento zapatista? Entrevista con el historiador mexicano Carlos Aguirre

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En el 2017 Revista Hekatombe habló con el profesor Carlos Aguirre sobre un tema de especial interés: el neozapatismo. Carlos Antonio Aguirre Rojas es investigador de la Universidad Autónoma de México, doctor en Economía de la misma universidad y con estudios posdoctorales en historia en la École des Hautes Études en Sciences Sociales de París. Además, es adherente a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y autor de obras como “Mandar obedeciendo”, “Chiapas, planeta tierra”, “El antimanual del buen rebelde”, entre otros.

El historiador mexicano nos cuenta brevemente el proceso histórico del neozapatismo, su forma de organización, sus formas de lucha, y los rasgos generales de su concepción política y su lectura del respaldo a la candidatura de Marichuy, en las elecciones presidenciales que dieron como ganador a Andrés Manuel López Obrador.

Revista Hekatombe: ¿Quiénes son el neozapatismo y cuáles son los lineamientos y características que los diferencia de una organización social o guerrillera tradicional de izquierda?

Carlos Aguirre: el neozapatismo es un movimiento social muy importante que se desarrolló durante los últimos 33 años, casi 34. Diez de vida clandestina y 23 o 24 de vida pública.

Es una organización de izquierda que se convirtió después en un movimiento social de masas, un movimiento indígena que tiene cientos de miles de miembros, las bases de apoyo zapatista son cientos de miles de miembros. Entonces, se dio un debate cuando el neozapatismo surgió, de si eran la última guerrilla del siglo XX o la primera guerrilla del siglo XXI, yo creo que no son en realidad una guerrilla a pesar de que hicieron una acción armada muy importante el 1° de enero. Son más bien un movimiento social de masas, de carácter y de base fundamentalmente indígena. Eso es lo que es el neozapatismo.

Es una organización de izquierda que se convirtió después en un movimiento social de masas, un movimiento indígena que tiene cientos de miles de miembros.

El neozapatismo ha atravesado cuatro etapas principales a lo largo de su existencia: Una primera que es la de su vida clandestina o secreta, cuando nadie o muy poca gente sabia de su existencia, que fue de 1983 a 1994. Otra segunda etapa que es desde el levantamiento armado del 1° de enero de 1994 hasta 2005, cuando lanzaron la iniciativa de La Otra Campaña. Una tercera que iría desde 2005 hasta 2012 y que es el periodo de La Otra Campaña.

Y una cuarta que iría desde 2012, desde diciembre de 2012, el 21 de diciembre de 2012 que según los calendarios tradicionales era la fecha del fin del mundo según los mayas y que ellos, un poco, ironizando, utilizaron como punto de partida para lanzar una cuarta etapa que está todavía vigente y que es desde finales de 2012 hasta el día de hoy.

Revista Hekatombe: ¿Cómo se asume el poder?

Carlos Aguirre: el tema del poder es un tema muy complejo, pero yo les diría que, por ejemplo, hubo un libro hace muchos años que daba una idea muy errónea y muy equívoca de la posición zapatista porque decía que lo que los zapatistas querían era cambiar el mundo sin tomar el poder y los propios zapatistas han dicho claramente que ellos nunca afirmaron eso y que esa no es su postura. Su postura es que el esquema clásico que siguieron muchos movimientos revolucionarios a lo largo de todo el siglo XX, que era la idea de que la primera tarea del movimiento revolucionario era conquistar el poder del Estado y una vez fuera por la vía que fuera, fuera por un movimiento armado, fuera por las elecciones, fuera mediante una coalición o un frente, etcétera, pero que ésta era como la tarea primera, imprescindible y fundamental a la que tenían que subordinarse todos los demás objetivos y que una vez que se conquistara el poder del Estado, éste podía ser usado como palanca para desencadenar otras transformaciones sociales, empezar a hacer cambios económicos profundos, cambios sociales, cambios políticos más radicales.

Es una estrategia que ya no funciona, entonces la idea de los compañeros zapatistas es que la idea de tomar el Estado como tarea central y como tarea, diríamos, estructuradora o que define toda la estrategia del movimiento es errónea y por eso ellos dicen: nosotros no queremos tomar el poder, nosotros no queremos conquistar el Estado, nosotros no queremos apoderarnos del poder político y entonces ellos dicen: lo que nosotros queremos es revolucionar desde abajo el poder, esa es la tesis de los zapatistas.

¿Qué quiere decir revolucionar desde abajo el poder? Quiere decir, crear potentes organizaciones sociales, estructurar potentes movimientos sociales desde la base con las clases subalternas, con todos los de abajo. Para desde ahí y actuando hacia arriba, de abajo hacia arriba, botar todas las estructuras del poder que hoy existen, es decir, eliminar las jerarquías sociales que hoy existen porque el poder no está solamente en la esfera de lo político, como nos enseñó Michael Foucault. Botar el Estado actual, botar las formas de la política actual y por eso ellos hablan de “otra política”, pero también eliminar las jerarquías sociales que también crean porque también hay un poder económico y también hay un poder militar y hay un poder simbólico y hay un poder, este, digamos, religioso. Botar esas condiciones, destruirlas desde abajo, hacerlas imposibles, ellos han dicho: se trata de revolucionar desde abajo el poder para hacer imposible que existan relaciones en las que unos manden, jerárquicamente, y otros obedezcan. Esa es un poco la idea del poder.

lo que nosotros queremos es revolucionar desde abajo el poder, esa es la tesis de los zapatistas.

Revista Hekatombe: ¿Quién es López Obrador?

Carlos Aguirre: López Obrador es un líder mexicano, históricamente él viene del PRI (Partido Revolucionario Institucional), como muchos líderes políticos él era priista cuando era joven, después en 1988 cuando se funda, cuando hay un movimiento de oposición que nació del propio PRI, como una ruptura interna del PRI y lanzó la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas, hay una ruptura, hay un desprendimiento del PRI, se crea el Frente Democrático Nacional (creo que se llamaba, no estoy seguro de las siglas) pero es, digamos, el embrión que va a postular a Cuauhtémoc Cárdenas como presidente, y Cuauhtémoc Cárdenas ganó esa elección, se la ganó claramente a Carlos Salinas de Gortari.

Entonces, de ahí se fundó el Partido de la Revolución Democrática (PRD). Durante mucho tiempo, López Obrador militó en este Partido de la Revolución Democrática que, para que ustedes tengan una idea de lo que estamos hablando, el PRD es algo así como un equivalente de lo que acá es el Polo Democrático, es decir, un partido tenuemente de izquierda, más bien socialdemócrata pero absolutamente pro capitalista. Es decir, un partido que no quiere transformar el capitalismo, sino que lo único que quiere es que el capitalismo no tenga sus expresiones tan salvajes como el neoliberalismo radical. Entonces, sí quiere incrementar un poco el gasto social, sí quiere, un poco, apoyar a las madres solteras, sí quiere que haya más gasto en salud, más gasto en educación, sí quiere, digamos, subir un poco el salario real de la gente y sí quiere, un poco, incentivar más el desarrollo del mercado interno nacional y de la burguesía nacional. Ése ha sido siempre el proyecto del PRD y López Obrador forma parte de este proyecto. Después, él tuvo diferencias internas con el propio PRD y finalmente terminó fundando un partido que se llama ahora MORENA (Movimiento Regeneración Nacional).

Revista Hekatombe: teniendo en cuenta este escenario político electoral ¿Qué fue La Otra Campaña y qué es La Sexta?

Carlos Aguirre: fue que en aquel tiempo todavía por el PRD, Andrés Manuel López Obrador era el candidato del PRD a la presidencia de la República, entonces, los compañeros zapatistas, no en contra de López Obrador -y esto hay que subrayarlo-, porque malintencionadamente mucha gente ha manejado el discurso de que los zapatistas dividieron a la izquierda, y que si ellos hubieran votado por López Obrador las cosas habrían sido diferentes, esto es una mentira muy grande porque una vez más en 2006 la elección política la ganó López Obrador y la ganó de una manera apabullante y abrumadora, incluso, yo creo que la victoria de López Obrador fue todavía más grande que la victoria de Cuauhtémoc Cárdenas, pero –hay que decirlo- el primero que no defendió su victoria fue López Obrador porque efectivamente lo que hicieron, digamos, después del fraude electoral los periodistas iban y lo entrevistaban y él decía: “pues no sé”, les decía “no hubo fraude electoral”, cuando toda la gente en las calles ya estaba diciendo que había fraude.

El subcomandante Marcos, al día siguiente de la elección (la elección fue un domingo 2 de julio), el 3 de julio el subcomandante Marcos en una entrevista de un programa parecido a este de “Hekatombe”, que se llamaba “Política de banqueta”, él dijo: “estamos frente a un fraude monumental”. Y López Obrador se tardó una semana en decir que sí había fraude y administró el descontento popular y lo fue manejando así, hasta que lo diluyó, hizo un plantón y terminó levantando el plantón por una razón banal, de que iba a haber un desfile del 20 de noviembre y que no quería que hubiera conflicto con ese desfile de la gente del plantón, o sea una razón absolutamente banal. Pero lo que quiero decir es: López Obrador es, entonces, un líder socialdemócrata, no anticapitalista y él lo ha dicho claramente, que lo único que quiere es reformar el capitalismo con, un poco, medidas tibias de política social.

Frente, no a López Obrador, sino frente a todo el espectro político, los compañeros neozapatistas en 2005 decidieron lanzar el proyecto de La Otra Campaña, ¿por qué se llamaba La Otra Campaña? Porque lo que los compañeros estaban planteando es: por la vía de la política ya no hay mucho que hacer, entonces tenemos que buscar otras salidas y otras formas para resolver las demandas de las clases subalternas en México, de los de abajo en México. Y entonces, ellos, como todo el mundo tenía la atención puesta sobre la campaña, utilizaron ese recurso y dijeron: bueno, nosotros lanzamos Otra Campaña que tiene que ver, digamos, con otra lógica, que no es la lógica electoral, que propone otra política que no es la política institucional, corrupta y degradada de todos los partidos políticos y del gobierno mexicano actual, que tiene otros objetivos distintos a los objetivos de los partidos políticos, por eso se llamaba “Otra Campaña” y defendía otra democracia, otro gobierno, otra política, otra cultura. Ese fue el proyecto, digamos, de la otra campaña.

Esto es muy interesante porque el movimiento que hoy existe, que es el movimiento de La Sexta, es directamente heredero del movimiento de La Otra Campaña. Entonces, La Otra Campaña, a finales de 2012 y a inicios de 2013, se transforma internamente y se revoluciona y se plantea como el movimiento de La Sexta.

Hay una serie de continuidades importantes entre La Otra Campaña y La Sexta, pero también hay discontinuidades importantes. Las continuidades fundamentales son:

  • El carácter anticapitalista, digamos, que tenía La Otra Campaña y que tiene ahora La Sexta
    • La idea, efectivamente, de que en la esfera de la política y con los políticos, ya no hay nada que hacer, que no hay ningún partido político que funcione, que no atienden a las demandas de la población, que los políticos están divorciados de la sociedad y de la ciudadanía
    • Que hay que buscar un camino por otro lado y que ese camino es la auto-organización.

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Revista Hekatombe: ¿Cuáles son los cambios fundamentales?

Carlos Aguirre: los cambios fundamentales es que los compañeros zapatistas dicen: tenemos que enfatizar ahora una cosa clara, nosotros aquí como mexicanos en La Sexta nacional, estamos luchando contra el capitalismo nacional y no vamos a descansar hasta que derroquemos al mal gobierno y destruyamos el capitalismo en México. Pero, somos muy conscientes que, aunque lográramos eso, y es parte de la experiencia de la revolución rusa y la revolución china en el siglo XX, si nos confinamos al ámbito nacional no vamos a triunfar.

Entonces, los colombianos tienen que hacer su propia transformación social radical en Colombia, y los argentinos en Argentina y los franceses en Francia y los turcos en Turquía y los chinos en China y los rusos en Rusia, es decir, tenemos que tener una clara consciencia de que mientras no eliminemos al capitalismo a nivel planetario y lo borremos de la faz de la tierra, no vamos a poder triunfar.

si nos confinamos al ámbito nacional no vamos a triunfar.

Entonces, un cambio importante en el paso de La Otra Campaña a La Sexta, es que ahora se subraya que nuestros objetivos son de mucho más largo plazo y que tienen una escala planetaria, entonces, es el deber de cada uno de nosotros luchar en su propio país, pero tener, también, la consciencia de que todas nuestras luchas son parte de un movimiento global que solo va a triunfar cuando elimine, cuando borre de la faz de la tierra al capitalismo, diríamos, global. Este es el primer cambio fundamental.

Un segundo cambio, digamos, importante es que los compañeros zapatistas ahora son muy explícitos en que el modo de organizarnos no puede ser ya una forma piramidal, jerárquica, donde hay una vanguardia, donde una parte del movimiento o un grupo de iluminados o el propio EZLN, le dice a todos los demás qué tienen que hacer, cómo tienen que hacerlo, fija la estrategia, fija la táctica, da los pasos y da las órdenes. Ellos dicen: ¡no! nosotros proponemos una organización que no hegemonice y que no homogenice las diferencias, que no hegemonice quiere decir que nadie está por encima de nadie, todos son movimientos convocados y todos estamos en pie de igualdad y entre todos tenemos que matar al capitalismo, ¿cómo vamos a matar al capitalismo?  Haciendo que las mujeres luchen y reivindiquen y defiendan e impongan sus demandas feministas, que los estudiantes defiendan en sus universidades sus demandas estudiantiles, que los obreros en las fábricas se apropien de las propias fábricas y transformen las relaciones, efectivamente, al interior de la fábrica, que los campesinos se apoderen de los campos, es decir, que cada sector social luche por sus propias demandas, todos en pie de igualdad, no hay jerarquía de que el proletariado es el sujeto revolucionario y los estudiantes o las mujeres o los campesinos son solo aliados secundarios -que era el esquema que se manejaba antes de 1968-, todos somos iguales. Y que tampoco homogeneice, en el sentido de que hay que respetar las diferencias. Esta idea de los zapatistas de que estamos luchando por un mundo en el que quepan muchos mundos, entonces no es que todos tienen que oír las consignas de los indígenas o todos tienen que adaptarse a las reivindicaciones de la clase obrera y subordinar todo lo demás; cada quien tiene su especificidad, su diferencia y como ellos dicen: “la diferencia es fuente de riqueza” y el capitalismo va a ser destruido.

Hay una metáfora china en la cual un personaje muere porque le hacen pequeñas heridas, entonces, si le hacen una pequeña cortada a una persona, pues no le pasa nada, si le hacen tres o cinco tampoco le pasa nada, pero si le hacen en todo el tejido de su cuerpo cien mil heridas, termina desangrándose y se muere.

que cada sector social luche por sus propias demandas, todos en pie de igualdad, no hay jerarquía de que el proletariado es el sujeto revolucionario y los estudiantes o las mujeres o los campesinos son solo aliados secundarios.

Así es como yo creo que los compañeros piensan, que, un poco, va a morir el capitalismo, cuando sea atacado en todos los frentes, por todos los movimientos sociales diversos, en todas las áreas, en todos los espacios, en los campos, en las fábricas, en las universidades, en los barrios, en las ciudades, etc. Entonces, el capitalismo va a terminar siendo, otra vez, como les decía, todos estos movimientos organizados desde abajo y articulados, sin jerarquías, sin hegemonías y sin borrar sus diferencias, van a aportar y hacer saltar el capitalismo y van a construir una sociedad libre, sin explotación, sin represión, sin despojo. Eso es, digamos, la esencia de La Sexta.

Y, por último, en esta amplia convocatoria, otra tercera diferencia fundamental es que ahora se suma la convocatoria justo a los de abajo, porque los compañeros zapatistas dicen: bueno, habíamos convocado a los explotados, a los reprimidos, a los despojados, a los despreciados, las cuatro ruedas del capitalismo. También, habíamos hecho una gran convocatoria a los excluidos de todo el mundo, ahora decimos, incluso, que convocamos a todos los subalternos del mundo, a todos los abajos porque ellos dicen: obviamente ser indígena es una condición que debemos cuestionar y problematizar, pero no es lo mismo ser, por ejemplo, una indígena del arriba que ser una indígena del abajo, y nosotros le estamos diciendo al abajo, y al abajo que además se declare anticapitalista. Esos son los cambios fundamentales dentro de La Sexta.

Revista Hekatombe: ¿Por qué el neozapatismo y el Congreso Nacional Indígena optan por tener una candidata a las próximas elecciones presidenciales? ¿no riñe esta posición con la tendencia histórica del EZLN de estar en desacuerdo con la disputa electoral?¿cuáles son la probabilidades reales de su elección?¿o se trata de una táctica simbólica?

Carlos Aguirre: Esta pregunta es muy importante porque yo sí creo que, de manera, con mala fe, no de buena fe sino realmente con intenciones perversas muchos analistas políticos, muchos periodistas, mucha gente renegada porque es gente que cuando el EZLN estaba de moda y en el candelero, querían sacarse la foto con Marcos y decían que apoyaran al zapatismo y viajaban a Chiapas, y andaban presumiendo que ellos eran prozapatistas, etc. Y cuando el EZLN dejó de estar de moda o dejó de tener tanta atención de los medios masivos de comunicación —lo cual no quiere decir que hubiera entrado en decadencia o que se hubiera empezado a apagar, esas son mentiras de los medios de comunicación—.

Pero cuando fueron menos visibles los zapatistas, esta gente rompió con el EZLN y muchos de ellos se fueron con López Obrador y esta gente está propagando muy malas interpretaciones sobre este punto, qué es lo que creo que están planteando los compañeros, y por eso ellos nos invitan a leer su comunicado con cuidado, ellos están diciendo: pero como todo el mundo en México, otra vez, igual que en 2006, va a tener la atención en la coyuntura electoral, nosotros no queremos estar indiferentes sino intervenir en esta coyuntura electoral, pero no vamos a intervenir y lo dicen con todas sus letras. No es -como tú dices- que están renegando su postura anterior, y autocriticando porque si lo quisieran lo dirían con todas sus letras. Cuando ellos han creído que cometieron un error, o cuando ellos han cambiado de posición, lo dicen con todas sus letras y explícitamente dicen: creíamos esto y nos equivocamos.

Pongo un ejemplo: cuando ellos comenzaron en 1994, ellos pensaban que había un sector de la clase política mexicana que sí era rescatable, entonces ellos decían: la mayor parte de la clase política mexicana es corrupta, está apoyando al PRI, esta degradada, pero quizá hay unos pocos políticos honestos, quizá hay algunos partidos que todavía son rescatables. Ellos tuvieron entrevistas con López Obrador y con Cuauhtémoc Cárdenas, le propusieron en 1995 a Cuauhtémoc Cárdenas fundar un movimiento de liberación nacional y que él lo abanderara y pensar en que ése movimiento podría eventualmente, después, apoyarlo, y el propio Cuauhtémoc Cárdenas no aceptó eso. Pero, por ejemplo, ellos, durante algún tiempo tuvieron relaciones con partidos políticos o personajes políticos y creyeron que era una vía factible.

Después de 2001, cuando ellos marcharon a la ciudad de México -en La marcha del color de la tierra- y todos los partidos políticos y todo el espectro político les dio la espalda, y votaron las contra-reformas indígenas en contra de los acuerdos de San Andrés, ellos hicieron un balance y dijeron: con la clase política no hay nada que hacer. Entonces, ellos en autocrítica habían dicho: fuimos ilusos y creímos que por la vía de la política había todavía gente honesta con la que se podía trabajar juntos, nos equivocamos, y lo reconocen y lo dicen públicamente.

No es el caso ahora, lo que ellos están diciendo es: No estamos luchando por el poder, no lo buscamos y no nos interesa, eso debe quedar muy claro porque entonces por qué lanzan una candidata, mujer indígena, en conjunto con el Congreso Nacional Indígena, porque ellos lo que están planteando es efectivamente: vamos a intervenir en el actual proceso electoral que tiene la atención de toda la gente pero vamos a intervenir, fundamentalmente, para mostrarle al pueblo de México, la miseria, la corrupción y la degradación de toda la clase política en su conjunto, su bajísimo nivel intelectual, el nivel, digamos, efectivamente, en el cual se ha separado de la ciudadanía, la manera corrupta y, diríamos, mafiosa, incluso, en la que manejan todos los asuntos políticos. Para eso lanzan una candidata, para que se contraponga y muestre esa miseria, pero de otro lado para que también le demuestre al pueblo de México que por la vía de la política e institucional no hay salida, y que tenemos que buscar otra salida, lo dicen también en el comunicado. ¿Cuál es esa salida? Esa salida no va por la vía de la política institucional, va por la vía de la auto-organización y de la auto-gestión de los propios movimientos populares y de las clases subalternas, ése es el sentido.

Entonces lo que tú decías al final, tienes razón, no es tanto que sea simbólica, es más bien que es una especie de intervenir en el proceso político, de un lado como para desmontar las mentiras que lo envuelven y desmitificarlo, desacralizarlo frente a la población. Segundo, para mostrar sus límites, que por ahí no hay una solución real a los problemas del pueblo mexicano. Y el tercero para proponer, entonces, que ellos evidentemente lo que dicen es: tenemos que organizarnos desde abajo y tenemos que unir todos nuestros movimientos desde abajo porque si no, no va a haber salida, y si no, no vamos a lograr cambiar realmente las cosas, en un sentido anticapitalista. Y subrayan una y otra vez que todos los analistas lo han admitido: nuestra lucha es una lucha anticapitalista, es una lucha contra el sistema capitalista. Y lo han repetido miles de veces, ellos han dicho: no estamos luchando por cambiar un personaje, no, no estamos luchando tampoco por cambiar un partido político, estamos luchando por eliminar un sistema social, global, que abarca lo económico, lo social, lo político y lo cultural. Ése es el sentido de la candidatura independiente.

Y todavía habría que decir, ellos mismos que son muy respetuosos, dicen: esta idea surgió de nuestras conversaciones con el Congreso Nacional Indígena, que lo está consultando, y nosotros vamos a apoyarlos en lo que ellos decidan, pero que tal que la mayoría de los indígenas dicen: no, no queremos lanzar una candidata independiente, digo, lo digo porque, incluso, pues están criticando al EZLN sobre una medida que ellos propusieron como propuesta que están estudiando si tiene viabilidad, y el Congreso Nacional Indígena va a decidir si sí o si no, y que, bueno, y que ellos naturalmente a priori, ya dijeron que van a respaldar pero que ni siquiera sabemos todavía con más precisión.

Revista Hekatombe: Abdullah Öcalan, dirigente del Partido de los Trabajadores Kurdos, ha aceptado vínculos ideológicos con el EZLN, en la formulación de la línea ideológica de dicha organización y de las organizaciones que se desprenden de esta. ¿Tiene el EZLN una relación directa con la resistencia kurda de Turquía y Siria? ¿Son realmente procesos similares, o por lo menos tendencias semejantes las que se están gestando en Rojava con los cantones y en Chiapas con las Juntas de Buen Gobierno?

Carlos Aguirre: Yo, la verdad, no podría responder mucho esta pregunta porque no sé si haya vínculos directos o qué quiera decir vínculos directos. Lo que yo sí puedo decir claramente es que el neozapatismo ha funcionado como un movimiento que ha inspirado no sólo la lucha en Siria, sino luchas en todo el planeta.

Déjenme decirles que, por ejemplo, cuando se desarrolló el movimiento piquetero argentino —el movimiento del neozapatismo es de 1994— Argentina es un país que como país entero entra en crisis, colapsó literalmente en 2001 y ahí el movimiento de los trabajadores desocupados que ya venía de antes, empezó a adquirir un protagonismo muy grande porque, de hecho, los que reconstruyeron la nación argentina fue el movimiento piquetero, con muchas tendencias. Bueno, los piqueteros de repente decían: nosotros somos zapatistas urbanos. Y también, por ejemplo, estaba conversando con un profesor italiano en estos días que estuve aquí (en Colombia) y yo le decía: el país que más ha apoyado de manera más temprana y más inmediata —que apoyó al neozapatismo— fue Italia. La primera entrevista que, fuera de México, concedió el Subcomandante Marcos fue a un periodista italiano y eso creo que fue el 3 o 4 de enero, es decir, dos o tres días después de que se acabara de dar el levantamiento zapatista.

Y ha habido un constante va y viene de apoyo de construcción de redes de solidaridad de Italia, pero también hay muchos comités en Francia que apoyan al zapatismo, hay programas de radio en Alemania, semanales, que se dedican a informar qué es lo que pasa en Chiapas, qué es lo que pasa en México y qué es lo que pasa con el neozapatismo. Las ediciones, por ejemplo, de textos zapatistas, en un momento dado se hicieron 60.000 ejemplares de los comunicados zapatistas en Italia, y se agotaron en menos de dos meses, es decir, también hay artículos que circulan en la red, que se llaman, por ejemplo, alguno de ellos yo lo leí, que se llamaba Zapatismo a la kurda, o Zapatismo en Siria. Entonces, yo no dudo, que sí efectivamente, lo que dice este dirigente del partido de los trabajadores, del partido del trabajo kurdo, es cierto, que ellos se hayan inspirado en los zapatistas, no cabe duda.

Y en el seminario de 2015, en el que yo participé -el seminario que era del pensamiento crítico frente a la hidra capitalista- llegó una delegación kurda, llegó una compañera kurda que expuso una ponencia muy interesante, y nos contó cómo las mujeres, ella enfatizaba mucho porque hay, digamos, grupos, cuerpos del ejército kurdo, que son integrados solamente por mujeres, y entonces ella explicaba cómo las mujeres kurdas han estado peleando contra el Estado Islámico y venciéndolo, y cómo, al mismo tiempo, se defienden y pelean contra el ejército oficial de Turquía y cómo han logrado, efectivamente, crear territorios liberados, grandes zonas de territorios liberados que son controladas por estos compañeros kurdos, de izquierda, y ella también remarcaba ésta inspiración que el neozapatismo ha tenido para su movimiento. Entonces eso no cabe duda que es así, no son sólo los kurdos, pero ya si hay relaciones directas o qué relación, aunque yo creo que el neozapatismo acepta tener relaciones directas con todo el mundo. O sea, ellos son gente muy generosa, si ustedes van y dicen que quieren hablar con la Junta de Buen Gobierno, la Junta de Buen Gobierno los va a recibir y les va a decir que sí y les va a explicar lo que ellos hacen y les va a preguntar lo que hacen ustedes, eso es una relación directa, ahora, o no sé qué otra cosa pueda querer decir relaciones directas.

Pero, digamos, de que sí hay una inspiración directa y de que el zapatismo ha inspirado muchas luchas en el planeta entero, bueno, termino diciendo con esta broma. Yo me acuerdo que alguna vez Immanuel Wallerstein vino a Chiapas, a un Congreso en homenaje a Andrés Aubry, estuvimos en una mesa redonda, y yo debo decirlo, o sea, yo estaba, realmente, muy honrado porque estaba junto al Subcomandante Marcos y junto a Immanuel Wallerstein, imagínense, entonces. Y de repente Immanuel Wallerstein de muy buena fe, Immanuel Wallerstein que ha defendido al zapatismo y ha dicho que el zapatismo inició, que el zapatismo es el punto de partida del ciclo de protestas que todavía hoy está abierto, él dice: en 1994 comenzó una ola de revueltas populares que después da lugar a Seattle, que después da lugar al Foro Social Mundial, que después llega hasta las rebeliones de 2011 y que se extiende hasta hoy, eso lo dice Wallerstein, no lo digo yo, y yo naturalmente lo suscribo.

Entonces, él de repente les dice, le dice al subcomandante Marcos: oiga compañeros y ¿por qué ustedes no van a los foros sociales mundiales? Y entonces Marcos le responde y dice: pues bueno profesor, déjeme decirle, no vamos pues porque no nos han invitado pero si nos invitan iremos con mucho gusto, y el EZLN no ha sido invitado porque es un ejército y el Foro Social Mundial puso entre sus condiciones que ellos no invitaban a organizaciones armadas, a pesar de que el EZLN siempre ha dicho que es la guerrilla más pacífica del mundo, y que son un ejército que existe para que no haya ejércitos. Pero lo digo porque entonces, yo sí creo que mucho de los impactos que el zapatismo tuvo en el planeta entero, no sólo en México, creó el espacio en el cual pudo prosperar las protestas de Seattle y de Génova y de Praga, y luego el Foro Social Mundial y también las rebeliones de 2011. Sí hay como una especie de eslabones que une a todas estas experiencias y en ese sentido el zapatismo si es una fuente de inspiración, pues yo creo que universal realmente.

yo sí creo que mucho de los impactos que el zapatismo tuvo en el planeta entero, no sólo en México, creó el espacio en el cual pudo prosperar las protestas de Seattle y de Génova y de Praga, y luego el Foro Social Mundial y también las rebeliones de 2011.

Revista Hekatombe: En las múltiples desapariciones y asesinatos de líderes sociales en México, entre estos la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa en el 2014 y la inacción y complicidad del Estado frente a estos sucesos ¿Qué papel tienen o cuál es la importancia de las luchas contra el olvido como luchas de resistencia, en México y en otros países como Colombia?

Carlos Aguirre: Yo sí creo que es fundamental, pero es un movimiento que no es tan nuevo, quizá últimamente ha cobrado un poco más de fuerza, pero hay que recordar que, por ejemplo, todos los actos atroces que hizo la dictadura argentina en los años setentas hasta 1983 cuando terminó; todo lo que hizo la dictadura, también en Uruguay, desataron justamente esos procesos que cuando esas dictaduras terminaron, empezó a haber movimientos que reivindicaban el papel de la memoria, y entonces la gente decía: No basta simplemente decir que fuimos víctimas, que hubo no sé cuántos, veintisiete mil desaparecidos, que hubo cuarenta mil muertos, que hubo tal. Hay que nombrarlos, hay que recuperar las cosas que ellos estaban haciendo, hay que reivindicar su memoria y su herencia de manera específica. Yo creo que eso es algo fundamental, otra vez, en todo el planeta.

En México, sí, efectivamente este movimiento de Ayotzinapa tuvo una simpatía popular extraordinariamente grande, desafortunadamente el gobierno y el Estado administraron el conflicto y juega al hecho de que mientras más tiempo pasa, pues los movimientos, a pesar de todo y el apoyo popular, se desgastan. Entonces, como en México las cosas como en todos lados, son un poco cíclicas, cuando se cumplió el primer aniversario de los muchachos, o sea de lo de Ayotzinapa, ahora que se acaba de cumplir el segundo aniversario -el 26 y 27 de septiembre de este año (2016)- hay manifestaciones muy masivas, la gente tiene una gran simpatía, todo el mundo apoya a los padres de Ayotzinapa, todo el mundo está en contra del gobierno de Peña Nieto que es el gobierno, digamos, de los más deslegitimados del mundo.

De veras, el grado de credibilidad de Peña Nieto en la población mexicana es de menos del 5% y la gente, de veras, clama por justicia, pero el gobierno administra y entonces, de repente, quita de su puesto a un funcionario que directamente encubrió y enturbió la investigación, pero luego lo premia dándole otro puesto quizá mejor o más alto del que tenía acá, y luego deja que vaya la gente de la comisión interamericana y cuando ellos empiezan a decir cosas que contradicen la versión oficial del gobierno, los corre, y ya no les renueva el permiso para estar en México. Entonces, el gobierno ha ido administrando y ha ido cediendo, según la presión popular, pero hasta el día de hoy, dos años después, más de dos años después, no ha resuelto nada.

Seguir luchando por defender la memoria de estas luchas me parece fundamental. Y me parece fundamental también hacerlo aquí en Colombia porque ustedes tienen millones, literalmente, de desplazados y donde tienen también millones de gente, efectivamente, desaparecida, torturada, o sea, el grado de violencia que las clases dominantes colombianas han ejercido históricamente contra las clases populares es verdaderamente altísimo, yo creo que es mucho más alto que muchos otros países de América Latina.

Seguridad a las malas, o cambio de paradigma

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El viajero que camina en la oscuridad, rompe a cantar para engañar sus temores, pero no por ello ve más claro.” Sigmund Freud

     Multitudes, masa, colectividad, movimientos, redes sociales… es posible que hoy nos encontremos cada vez más solos entre nuestros semejantes a pesar de la perfectibilidad de las comunicaciones. No se trata únicamente de aislamiento o abandono, la soledad es también una cuestión de proporciones sociales con una trama fundamental, por no decir vieja, sobre la cual conviene andar con detenimiento. No en vano países como Japón y Reino Unido han conformado hoy en día Ministerios de la Soledad. Y es que, pareciera, hay algo en ella que no se resuelve nunca en medio de la muchedumbre heterogénea y anónima, entre el espejismo frenético de las ciudades. Sin embargo, debemos a la soledad tantas virtudes como maldiciones, dependiendo de a quién se lo preguntemos y en qué momento de su vida; pues bien, sobre el tipo de soledad a encarar en esta oportunidad se arraiga en el marco de las democracias actuales.

Desde luego, la incertidumbre política nace porque creo que somos empujados por la idea de rescatar una libertad de la que nunca hemos gozado con plenitud, en virtud de la cual el otro también adquiere su propia dignidad; toda vez que en ese espacio relacional e infinito entre el yo y el otro, prosperan formas, contenidos, pero también renovados episodios de ruptura y de crisis en convivencia, es decir, en sociedad. Lo que luego traduzco como: la amarga sensación que queda al final de una serie de derechos que no han sido conquistados sino impuestos sin ningún rigor ético, así como en el hecho de asumir como deberes esas obligaciones —menos culturales, pero sí más tributarias y hasta militares— producto de entrampamientos políticos por las vías de la coacción y la mentira mediática.

Ahora más que nunca el Estado es un escenario más real por aterrador, que por necesario. Un monstruo frio con mil tentáculos como el mismo Leviatán. Con este gobierno Duque, para ser más precisos, la joya de la corona del descaro y la estupidez de la ultraderecha criolla, ya no nos es, según favorabilidad y errores crasos de lesa humanidad, tan evidente que permitamos de buena manera que los destinos y las condiciones materiales de una nación entera puedan colocarse de forma tan arbitraria, como hasta ahora, al pendiente de un puñado de individuos; quienes casi, o por completo, operan al mejor estilo del hampa. O sea, las múltiples reformas amañadas sobre la base del Estado en manos de criminales y corruptos, cuyas arcas personales son atiborradas con los jugosos dividendos de la vida política en democracia. «¿De qué me hablas viejo?» De que cada vez se hace más contundente la relación entre las decisiones políticas de quienes representan la mayoría de los votos y las condiciones cotidianas de buena parte de la gente. Ya viene siendo hora, entre otras, de ir dejando atrás la girada postura de decidir por otros, de generalizar y universalizar los asuntos centrales de la existencia en favor de una ideología; saber que definir y mandar, es también violentar el sencillo y variado proceder de las cosas, pues ellas siempre nos revelan las otras caras de la moneda; la cosa está en que nos pueden gustar o no.

Los hechos políticos que están sacudiendo Latinoamerica este año, me han preparado finalmente para la siguiente conclusión: la lección de los indígenas es paradójica, toda vez que los pueblos originarios que confrontaron y lograron sobrevivir al colonialismo, no son tributarias de la revolución francesa; no contentos con ello, proporcionan hoy formas organizativas que logran derogar leyes y revocar cargos ministeriales en el marco del famoso Estado Social de Derecho. Los movimientos indígenas son fuertes porque, según parece, hay un carácter de unidad y propósito en el proceder comunitario que se hallan en sus prácticas, clave en la búsqueda no sólo de libertades individuales sino colectivas; a saber, el desarrollo de la vida no puede darse sin los demás.

A puertas de empezar a hablar y a reclamar con más fuerza, y a pesar de los silenciamientos y los silenciosos, las movilizaciones sociales o civiles en Colombia pueden concebir formas de lucha pacíficas pero radicales. Esto, porque sabemos cómo ningún otro país, que la violencia interna genera más escaladas de desenfreno y odio fratricida. ¿Habrá que seguir haciendo la guerra para poder vivir en paz, como abiertamente lo comprendía el mismo Aristóteles? ¿Cómo conquistamos los derechos que establecen lo humano que pretendemos ser? Es tal vez, cuestión de pensarlo dos o más veces, pues la urgencia de los de abajo, no es sólo por los imperativos vitales y materiales que evidentemente han sido negados históricamente, sino la capacidad de un desmantelamiento amoroso y creativo de las iniquidades presentes. Los golpes y los tiros de la violencia se vuelven al final contra todos, sin distingo de género, ni de color de piel, y justo en los momentos que uno menos se los espera. Luego, no cambiar la Seguridad Democrática por otra es el camino más coherente al que le está apuntando la gente ahora con miras a una paz huidiza, porque sin lo contingente, donde las cosas siempre pueden ser siempre de otra manera, el orden no tendría su razón de ser; sin el testimonio de nuestra caótica existencia, mucho menos el dios como lo quiere pintar la mayoría.

Parar para avanzar y ganar: caja de herramientas de análisis y propuestas para el 21-N

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Nota: el siguiente texto es el resultado de las reflexiones de personas inquietas e interesadas en enriquecer las miradas en un momento político crucial para dar saltos de calidad en el proceso de acumulación de fuerzas del campo popular. Queremos, pues, abrir un debate y aportar ideas que lo enriquezcan, no ofrecer un recetario que deba ser cumplido al pie de la letra.

Creemos no exagerar al decir que, dadas las condiciones de indignación ciudadana creciente y la relativa crisis de credibilidad de los que mandan, el paro convocado para el próximo 21 de noviembre puede ser el punto de partida de un proceso de movilización trascendental para la historia del país, pero, infelizmente, puede ser también otra oportunidad dilapidada en la que hagamos una marcha grande y bulla mediática durante un día y a la mañana siguiente como en la canción de Serrat vuelve el pobre a su pobreza, vuelve el rico a sus riquezas y el señor cura a sus misas.

A continuación, presentamos algunos elementos de análisis y propuestas que pretenden contribuir al propósito común de hacer del 21-N una ocasión para hacer pagar caro a los de arriba el precio de sus políticas contra la gente sencilla de nuestro país. No está de más recordar que, aunque en tiempos de reflujo hayamos normalizado la idea según la cual un paro es una marcha de tres horas por alguna calle céntrica que termina con discursos que casi nadie escucha en una tarima, en realidad, un paro es una batalla política que los de abajo enfrentan para demostrar su fuerza a los adversarios, avanzar y ganar.

  • El 21-N como arranque de un proceso de movilización transversal, sostenida y con vocación de triunfo

En primer lugar, el paro del 21-N no es el paro de las centrales obreras aunque ellas sean muy importantes, no es el paro de la izquierda aunque sus organizaciones y militantes participemos, no es el paro del «petrismo» aunque esa corriente política y otras se movilicen también; debemos aspirar a que este sea el paro de todo el pueblo: el paro de los de abajo contra los de arriba y el de las mayorías ciudadanas que se sientan inconformes contra la minúscula élite que nos mal gobierna, para esto toca pasar de la atomización gremial, sectorial y sectaria que nos divide a la transversalidad, entendida esta como la capacidad de convocar y articular a las y los colombianos en torno a propósitos que nos son comunes más allá de las múltiples diferencias que nos puedan separar, toda esa gente que se siente molesta con lo que estamos viviendo, pero que no necesariamente responde a nuestros lugares de enunciación, nuestros lenguajes o símbolos o que simplemente no se sienten identificados con nuestras etiquetas y consignas, es precisamente a la que necesitamos conmover para sumar el 99% de la sociedad contra ese odioso 1% minúsculo pero poderoso que nos jode la vida todos los días con sus decisiones.

En este país solo el 4,6% de la población laboralmente activa está sindicalizada, esto quiere decir, que una muy minúscula porción de la sociedad cuenta con garantías y respaldos colectivos que le defiendan para marchar en horas de trabajo, esto nos exige buscar alternativas para vincular a esa amplia franja de personas que por distintas razones no pueden ir a las calles a manifestarse, una posibilidad inicial es declarar ese día un paro de consumo a los almacenes de cadena y centros comerciales. Tocar el bolsillo a las grandes superficies y volver a comprar en la tienda del barrio y al pequeño comerciante, es también, una manera de presionar al poder donde más les duele: en sus ganancias.

En segundo lugar, podemos intentar ejercicios de brazos caídos durante pequeños espacios de la jornada de trabajo en el que se hable con los compañeros de la situación del país o en la que las y los trabajadores se ausenten de su puesto, esa también es una manera de contribuir a visibilizar la indignación.

En tercer lugar, es necesario posicionar símbolos de la protesta que puedan ser llevados a los sitios de trabajo de quienes no puedan marchar para generar opinión pública, el movimiento independentista catalán, por ejemplo, usa un lazo amarillo en la solapa, aquí propondríamos usar la camiseta de la selección Colombia que es un símbolo más o menos universal que nos identifica y que el uribismo y la derecha han querido usurpar como si la patria fuera de ellos. Esta es, además, una posibilidad de disputar esa simbología y poner sobre la mesa que la patria somos también las y los disidentes, rebeldes, y en general quienes queremos otra cosa para nuestro país. Medidas complementarias como hacer movilización por redes, fijar carteles de apoyo a la protesta en casas y sitios de trabajo o sacar los días o medias jornadas compensatorias por las elecciones, son también maneras de apoyar las movilizaciones.

Desde ya es necesario ir pensando lo que vamos a proponer el día después del 21-N para que las brasas del descontento y la movilización que tanto ha costado encender no se extingan; uno de los factores limitantes en procesos de movilización anteriores es que no han sido pensados —dadas nuestras debilidades y correlaciones de fuerzas desfavorables— como procesos sostenidos en el tiempo. Es inconveniente, en nuestra opinión, seguir el trámite canónico de hacer una evaluación posterior en reuniones sindicales y trazar una nueva fecha seguramente lejana para hacer otra marcha; de entrada, proponemos considerar las siguientes posibilidades para trazar una agenda que mantenga cohesionado y movilizado el descontento:

-Asambleas ciudadanas autoconvocadas en pueblos, veredas y plazas de ciudades para aportar, desde el sentir y voz de la gente, elementos a la construcción de un pliego nacional.

-Apagón simbólico en casas y negocios terminando con cacerolazos, acompañado de movilización por redes sociales.

-Marcha del silencio la siguiente semana en la cual se haga entrega oficial al gobierno nacional de un conjunto de exigencias ciudadanas construidas de forma amplia y alimentadas por múltiples colectivos e individuos.

-Conmemoración del día de la no violencia contra la mujer.

  • Exigencias ciudadanas

Oponerse a lo que se ha llamado «Paquetazo de Duque» está bien, pero nos hace incurrir en la lógica reactiva y es insuficiente para sostener un proceso de movilización, se necesitan, además, un conjunto de exigencias ciudadanas frente a las cuales el gobierno nacional no se pueda permitir recular para salvar el pellejo y la gobernabilidad —como lo ha venido haciendo—, porque sabemos que estas son maniobras para desactivar la movilización y que ese paso atrás de los que mandan es transitorio porque en cuanto bajemos la guardia y vean mejor ambiente político para abrocharnos con las reformas que les mandan los gremios, los banqueros y los organismos internacionales —a quienes siempre obedecen— lo harán sin dudar. En tal sentido, postulamos unos puntos que no son palabra sagrada y que solo pretenden brindar insumos y abrir un debate necesario respecto a la necesidad de establecer una serie de demandas articuladoras de las que puedan derivar medidas que contribuyan a mejorar la vida de la gente y a comprobar a las mayorías que luchar vale la pena.

  1. No al paquetazo

El gobierno debe desistir públicamente de las siguientes medidas:

-Contratación por horas.

-Salarios mínimos regionales.

-Reforma pensional que liquide o debilite el régimen de prima media.

-Venta o enajenación del patrimonio público.

  1. Que no nos sigan robando:

-Establecer una ley que dictamine reclusión carcelaria intramuros para los partícipes comprobados de actos de corrupción, muerte política e imposibilidad de volver a contratar o ser elegidos para cargos del Estado.

-Establecer 10 SMMLV como tope salarial de los altos funcionarios del estado: congresistas, ministros, presidente, vicepresidente, embajadores.

-Hacer obligatorio como requisito de posesión en los altos cargos públicos la publicación de las declaraciones de renta de los altos funcionarios del Estado.

-Todos los funcionarios públicos de elección popular estarán obligados a presentar una rendición de cuentas anual en la que se permita el debate y la participación activa de la ciudadanía. Esta debe incluir una relación expresa de sus ingresos durante ese periodo.

-Los senadores, representantes, diputados, concejales y ediles que sumen más de 6 faltas continuas o discontinuas a las respectivas sesiones de trabajo de sus respectivas corporaciones perderán su curul y a esta se aplicará el sistema de «la silla vacía».

  1. La economía al servicio de la gente:

-Aumento del salario mínimo para los trabajadores en las siguientes proporciones 8% en el 2020; 7% para el 2021; y 6% en el año 2022.

-Acabar con el 4×1000 y los cobros de servicios financieros por transacciones en los cajeros.

-Ley de alivio para las deudas agropecuarias de las y los campesinos del país.

-Eliminar progresivamente las exenciones tributarias a grandes empresarios y multinacionales.

-Compromiso de revisar y renegociar los Tratados de Libre Comercio para salvaguardar la producción y el trabajo nacional. Implementar una política de mediano plazo que haga posible la sustitución de importaciones y la articulación del mercado interno.

– Disminución del IVA del 19% al 5% en los productos de la canasta familiar, especialmente en los ítems de abarrotes, vestuario y vivienda.

-Disminución del precio de la gasolina y los combustibles en todo el territorio nacional.

  1. Por encima de las ganancias de unos pocos, cuidar la casa común y los animales:

-Modificación de la jurisprudencia y los marcos normativos necesarios que hagan posible reactivar el mecanismo de consultas populares como una forma de decisión ciudadana sobre el territorio que habitan.

-Eliminar de la resolución 00350 del 2019 la pesca de tiburones y los estímulos a la práctica del «aleteo».

-Prohibición del Fracking.

  1. Defender la vida de las y los líderes sociales:

-Esclarecer en un plazo perentorio los crímenes y amenazas cometidos contra líderes y lideresas sociales del país y castigar a los responsables intelectuales y materiales de esos delitos.

-Aumentar las partidas presupuestales y garantías institucionales orientadas a proteger a las y los líderes sociales del país.

  1. La educación es el arma para construir el futuro:

-Mejorar el presupuesto, cobertura, calidad, oportunidad y transparencia del plan de alimentación escolar especialmente en las zonas rurales y los sectores más vulnerables.

-Cumplir cabalmente los acuerdos con el movimiento de la educación superior del año pasado.

-Destinar las partidas presupuestales necesarias para que sea posible la matricula 0 para todos los estudiantes de universidades públicas del país.

– Aumentar los recursos para saneamiento básico, salud y educación a través de una reforma efectiva y democrática al Sistema General de Participaciones.

-Destinar obligatoriamente 2 puntos del PIB anual a la ciencia, la tecnología y la innovación a partir de 2021.

  1. La salud es un derecho y no un negocio:

-Pago inmediato de las deudas de las EPS a los hospitales, clínicas públicas y entidades territoriales.

-Postular en el corto plazo una reforma integral al modelo de salud que elimine la intermediación financiera y que se fundamente en el acceso universal y gratuito a la salud.

  • El adversario frente al 21-N

Las elites entienden muy bien lo explosiva que puede resultar la situación presente dados los factores que en ella confluyen: un continente en llamas por cuenta de manifestaciones, protestas y golpes de Estado, un gobierno que es percibido como débil y sin rumbo, una ciudadanía cada vez más inconforme y un partido de gobierno al que le cuesta cada vez más imponer sus narrativas sobre la mayoría social; por esta razón, han desplegado una campaña mediática fundada en miedo y engaños para encajar tanto como sea posible los costos políticos que les supone el 21-N.

Esta andanada ideológica —expresión de una profunda desesperación y temor de quienes mandan frente a la posibilidad de que el 21-N sea más que una marcha y pueda convertirse en una auténtica crisis de régimen que les implique, como en el caso chileno: «compartir sus privilegios»— está construida entorno a dos líneas de argumentación básica: una camorrera y belicosa que sustentan los dirigentes del Centro Democrático que no están involucrados directamente en el gobierno en la cual se intenta ligar la movilización a la anarquía, Venezuela y hasta con el demonio mismo; por otro lado, una más mesurada en la que intervienen los ministros y Duque en la cual se sustenta que no hay razones para la protesta porque el gobierno nunca ha hablado de hacer reformas de ningún tipo a pesar que existan declaraciones y proyectos de ley que prueban exactamente lo contrario, ambas, no obstante, tienen como objetivo común reducir a su mínima expresión al 21-N.

Consideraciones finales

-Lo que el uribismo está esperando son desordenes y tropeles para justificar una represión y desprestigio que apague el movimiento, convendría dejarlos con los crespos hechos en el entendido que las barricadas en llamas, aunque nos resulten eróticas a muchos, si no sirven para acumular opinión pública y apoyos, no son útiles en absoluto.

-Hay que pensar la conducción del movimiento más allá de las sedes y las cúpulas sindicales e ir construyendo un musculo organizativo desde abajo fundado en asambleas ciudadanas en las cuales la gente opine, aporte y decida; esta es una idea que definitivamente debemos atrevernos a probar.

-Puede ser que el paro no acabe con el imperialismo, ni logre abolir la propiedad privada sobre los medios de producción, pero atreverse a conquistar un conjunto de reivindicaciones que siembren contradicciones en nuestros adversarios y den esperanza a los nuestros es en estos tiempos la mejor manera de hacer una política radical.

Luis Felipe Marín Guzmán

Julián Alvarán Muñoz.

Francisco Javier Castaño Correa

Camila Trujillo Sánchez

Bladimir Ramírez Valencia.

Fernando Cuenca.

Laura Fonseca Peña

Alejandro Parra Giraldo

Wilmar Castillo Amorocho.

Yenny Andrea Belalcazar.

Camilo Imbacuan Pazos.

Sebastián Galvis Acevedo

Rafael Núñez

Laura Daza Serna

Esteban Bernal

Karent Portilla

Víctor Hugo Ramírez Porres

Diana Lorena Echeverry

Jesús Villa

Martín Román

Luz María Múnera

Julián Andrés Herrera Valencia

Olimpo Cárdenas Delgado

Miguel Ángel Romero

Andrés Llano

David Sánchez

David Martínez

Jose Oner Jimenez

 

El uribismo usa teorías de conspiración y bombas de humo por temor al paro del 21-N

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En tiempos de crisis regional latinoamericana ante el impacto de la desaceleración económica global y del consiguiente deterioro de las tasas de ganancia en sus economías dependientes, se ha generado una alta expectativa por lo que ocurrirá en Colombia tras el paro nacional del próximo 21 de noviembre convocado por la CUT. Lo que ha ocurrido en las movilizaciones de Chile o Bolivia, que de momento han conseguido perfilar, respectivamente, reformas constitucionales y la renuncia de Evo Morales, han encendido localmente el temor de sectores como el uribista y las burguesías amangualadas bajo su paraguas. Es en especial el caso chileno el que más miedo les provoca, pues ha sido el más radical y el que más cuestionamientos al bloque hegemónico de poder ha hecho, ya que ha supuesto una revisión crítica del régimen de mercado impuesto, gracias a un golpe de Estado militar, por el dictador Pinochet y sus «Chicago Boys» —economistas chilenos educados por Milton Friedman en la Universidad de Chicago—, edulcorado tantas veces bajo la idea del «milagro chileno» y hoy por hoy tibiamente criticado por Rolf Luders, uno de los «Chicago Boys».

Para el caso colombiano, la fuerza del movimiento popular podría constituir, al menos en principio, una revisión radical del orden neoliberal vigente que fue desplegado con fuerza en el gobierno de César Gaviria desde 1990 por su «paquete de reformas estructurales neoliberales, conocidas como las reformas de la apertura económica y de la modernización del Estado» —como ilustra Jairo Estrada en el capítulo 2 de su obra Derechos del capital—, y el cual puso fin al régimen de acumulación de exportaciones e «industrialización dirigida por el Estado» en consonancia con los cambios globales del sistema de acumulación capitalista. Una posibilidad de cambio social que amenace su posición hegemónica en el bloque dominante de poder es lo que teme el uribismo y sus beneficiarios.

Crisis en el uribismo

El uribismo aún no ha podido sortear la crisis desprendida por su modesta participación en las pasadas elecciones regionales de octubre, derrotado incluso en lugares que otrora habían sido sus bastiones electorales como Medellín o Antioquia. Culpar a Duque, como hizo el uribismo, esconde el hecho de que ya en las elecciones presidenciales de 2018 había sectores que pedían un cambio sistémico alternativo y que éste fue truncado por la llegada de Duque y el ambivalente uribismo 2.0, cuya política, salvo en la radicalización a la oposición contra el proceso de paz, que en todo caso ahí sigue en marcha, en términos generales era más de lo mismo: la tendencia a la liberalización económica y la disciplina fiscal continuaron siendo los supuestos «buenos sentidos tecnocráticos» que no podían ser cuestionados, porque hacerlo era «populista» o «castrochavista».

Después de la derrota electoral, el acumulado coyuntural del proceso político, que involucraba denuncias del New York Times sobre el retorno de políticas oficiales de «falsos positivos» o el ocultamiento del asesinato del desmovilizado Dimar Torres por parte de miembros del Ejército, llevó a que el uribismo sufriera otro golpe: la renuncia del ministro de Defensa Guillermo Botero el 6 de noviembre, luego de haber escondido al país información sobre el exterminio de ocho menores de edad por un bombardeo estatal en Casanare, autorizado por Iván Duque para matar al disidente de las FARC «alias Cucho». Las denuncias del congresista Roy Barreras al respecto pusieron la cereza en el pastel para concretar un suceso inédito en Colombia, acostumbrada a encontrar en el Congreso una extensión aprobatoria más del orden político-económico que se intenta consolidar desde el Ejecutivo. El argumento del constitucionalista Rodrigo Uprimny es claro: el que las disidencias hayan violado el Derecho Internacional Humanitario —DIH— al reclutar a niños y jóvenes menores de edad, no implica que el Estado colombiano estuviera eximido de cumplir el «principio de precaución» para verificar, antes de ejercer un ataque militar, si había población civil o si los guerrilleros jóvenes reclutados —que tienen un estatus de víctimas al «[carecer] de la autonomía necesaria para tomar la decisión de involucrarse en una guerra »— estaban participando directamente en enfrentamientos armados en el campamento donde residían. «Pero no lo hicieron: pesó más el deseo de mostrar un éxito rápido después del anuncio, hecho dos días antes, de Márquez y Santrich de que volvían a la guerra. Y bombardearon el campamento sin precaución ni compasión. La vida de ocho menores fue sacrificada», sentencia Uprimny.

La existencia del «paquetazo neoliberal»

La reacción contra el creciente clima de ilegitimidad del actual régimen de gobierno y del régimen de acumulación liberalizado al que le sirve y que distintas burguesías financieras y empresariales del país y la OCDE pretenden profundizar para sortear, presuntamente, el problema del alto desempleo y la alta informalidad, ha sido, en general: negar la existencia de esas reformas y promover teorías de conspiración, como la que dice, sin ninguna clase de evidencia empírica, que hay una conspiración internacional de anarquistas o planes de desestabilización política coordinados desde el Foro de Sao Paulo, como se desprende de un comunicado oficial del Centro Democrático del 7 de noviembre.

Pero hay que decir, primero, que ya hubo un intento de reforma tributaria —ley de financiamiento— que, como contamos, precarizaba a las clases bajas y medias bajo la idea, sin respaldo empírico significativo, de que «menos impuestos implica más salarios» y no más ganancias para las burguesías «más competitivas». Segundo, el abogado Alberto Ortiz ha presentado pruebas de que el líder del Centro Democrático Álvaro Uribe sí radicó un proyecto de reforma laboral —«gaceta 973 del 2 de octubre de 2019»— que pretendía reglamentar, como dice su artículo 6, el «trabajo por horas, días o semanas, cuando se trate de jóvenes entre 18 y 28 años que estén cursando estudios […]» y el pago de seguridad social según el tiempo trabajado, ¡así sea por horas y nunca haya posibilidad real de pensión!

Tercero, la propia Revista Dinero ha publicado un artículo que constata que dentro de la reforma pensional también se tiene pensado eliminar el régimen solidario de prima media, que es el que maneja Colpensiones; además de que Iván Daniel Jaramillo, en Portafolio, critica la privatización del régimen pensional, planteada por Duque, apoyándose en estudios de la Organización Internacional del Trabajo —OIT—, la cual sostuvo en 2018 que:

«Considerando que el 60 por ciento de los países que habían privatizado los sistemas públicos de pensiones obligatorias han revertido la privatización, y teniendo en cuenta la evidencia acumulada de impactos negativos sociales y económicos, se puede afirmar que el experimento de la privatización ha fracasado. La privatización de las pensiones no dio los resultados esperados».

El análisis de Sergio Guzmán y Daniel Díaz hace una recopilación de las reformas laborales y fiscales sugeridas por burguesías industriales y financieras y la OCDE, y de la distancia que tienen éstas respecto a las necesidades sociales de una parte de la población. Esta tensión, dicen, no está gestando un sentir anticapitalista, sino «una sensación de que la clase empresarial es indiferente a la desigualdad que atraviesa el país y que las medidas que proponen, en lugar de cerrar las brechas, las aumentan».

Algunas propuestas por ejemplo, respaldadas por la OCDE, y que miden la escasa autonomía relativa del Estado colombiano frente a la reacción de la burguesía nacional o nacional-trasnacional ante los problemas globales de crecimiento y tasas de ganancia, buscan más flexibilización laboral: contratación por horas y salario mínimo del 75 % para menores de 25 años durante un periodo de un año. Esta medida ha sido respaldada por la ANIF —Asociación Nacional de Instituciones Financieras, con Sarmiento Angulo a la cabeza— y Fenalco —Federación Colombiana de Comerciantes—, todo bajo la venia del Ministerio del Trabajo.

Que el uribismo y Duque intenten recular en sus propias propuestas dado el clima y los posibles cursos «desestabilizadores» del actual proceso político, no resuelve el problema: sólo aplaza la profundización de la política económica y social hegemónica que efectivamente representan.

Las supuestas conspiraciones regionales

Del hecho de que existan grupos anarquistas, comunistas o autonomistas con prácticas violentas insurreccionales en los movimientos sociales no se implica que a nivel general la organización del paro nacional no se pretenda «pacífica». Aun aceptando que puedan existir redes internacionales de anarquistas coordinadas entre Argentina, Chile o Colombia —de las cuales el uribismo no ha aportado ni una sola prueba de su existencia—, ello no significa que su nivel de organización haya permeado la dirección de las organizaciones sistémicas alternativas que convocan el paro, como el sindicato de la CUT —como señala su presidente Diógenes Orjuela, quien dice rechazar categóricamente el «vandalismo»—, ni que todos los participantes de la movilización tengan una vocación insurreccional o destituyente. Mucho menos que tales anarquistas estén coordinados por un poder regional conspiracionista representado en el Foro de Sao Paulo —institución creada en 1990 como reacción al «Consenso de Washington» y la crisis del socialismo soviético—. Y si tal Foro llegase a tener tal nivel de influencia internacional en Colombia, aun cuando no sean claras sus motivaciones reales, sólo estaría aprovechando marginalmente las circunstancias socioeconómicas y políticas que ya existen en el país y vividas y conducidas por una potencia política propia de las clases populares.

Por su parte, si en algunos de los sectores que pararán hay un deseo de ejercer poder destituyente que lleve a la renuncia de Duque, esto tampoco quiere decir que se defienda la violencia física como medio. La fuerza social de la multitud, aunque tenga un objetivo político sistémico o antisistémico «radical», puede expresarse mediante distintas formas de lucha y a distintas escalas, y no hay un acuerdo sobre los repertorios de lucha que aglomere a todos los actores. Como en Chile, lo que se puede prever es que la gran mayoría de la movilización estará animada por el «pacifismo», pero ello dependerá también de cómo el gobierno y sus brazos represivos traten las manifestaciones y qué instancias de apertura política se constituyan.

Igualmente, quienes defienden el uso de la violencia política intentarán legitimarse en la violencia estructural del Estado colombiano y el funcionamiento del régimen capitalista financiarizado articulado por ese mismo Estado según su posición dependiente y subordinada en el sistema mundial. Haría bien el bloque hegemónico de poder en reconocer y no invisibilizar la naturaleza política de este tipo de expresiones violentas, como lo hizo Santos con la exguerrilla de FARC.

En fin, el uribismo pretende hacernos creer que estamos combatiendo contra ilusorios fantasmas, cuando lo que en realidad quieren es tapar su responsabilidad política en la profundización de las exclusiones socioeconómicas del actual régimen capitalista global liberalizado, para lo cual necesitan ejercer poder simbólico violencia simbólica: decir a los movimientos y organizaciones sociales que están representando mal el mundo, que sólo su visión conspiracionista y negacionista es la legítima representación del estado de cosas, aun cuando tal concepción construida para mantener su hegemonía atenta contra cualquier «principio de realidad» hasta donde sabemos, como hemos pretendido ilustrar.

¡Que viva el #21N!

Porque abrimos los ojos #YoParoEl21N: las 11 razones

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Pese a la campaña de satanización y criminalización del derecho constitucional a la protesta social que adelantada el gobierno nacional y el partido de gobierno, en los últimos días los HT #YoParoEl21N, #NoApoyoAlParacoSiAlParo o #ParoNacional han logrado ser tendencia nacional en redes sociales.

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Es por esta razón que a continuación compartimos las razones básicas por las que un amplio sector de la sociedad llama a la jornada de paro nacional de este 21 de noviembre contra el paquetazo neoliberal* de Duque, que tiene medidas que benefician a los grandes empresarios y afectan a la ciudadanía, y se inscriben en los paquetes de medidas neoliberales exigidos por el Fondo Monetario Internacional y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos:

1.Contra la reforma de precarización laboral: las grandes empresas que pusieron a Duque en el gobierno han propuesto que las y los trabajadores menores de 25 años solo reciban el 75% del salario mínimo, además de solicitar otras medidas precarizadoras como la contratación por horas, el salario diferencial por regiones e incluso la eliminación del salario mínimo.

2. Contra la Reforma pensional: el gobierno nacional quiere privatizar Colpensiones, aumentar la edad de cotización y eliminar el régimen de prima media, por solicitud del banquero Sarmiento Angulo, ya que esto beneficiaria a sus empresas.

Sobre la privatización del régimen pensional: De 6 países que privatizaron su régimen pensional, 4 revirtieron la decisión: Wilson Arias.

3. Contra el Holding Financiero: el gobierno, en cabeza del ministro Carrasquilla, pretende crear una gran empresa Holding para agrupar las empresas financieras estatales (como ICETEX o el Banco Agrario), eliminando así el control directo del Estado sobre esos dineros, lo que aumentaría el riesgo de pérdida de recursos por la especulación financiera y dando paso a una gran masacre laboral.

Te interesa leer: Alberto Carrasquilla: el ministro de los banqueros.

El Icetex en llamas: lo que la prensa corporativa hegemónica omite.

4. Contra las privatizaciones: las y los trabajadores organizados temen la posible privatización de empresas con recursos del Estado como las electrificadoras regionales, Ecopetrol, ISA, CENIT, así como la subasta del espectro radioeléctrico a empresas privadas. Por la defensa de la vida, la protección de la naturaleza: contra la pesca de tiburones, el saqueo de los recursos naturales, la ausencia de interés para adaptar al país al cambio climático.

5. Contra la Corrupción y su impunidad: teniendo en cuenta la pérdida anual de 50 billones de pesos por este motivo, y la relación de los grupos económicos y políticos más poderosos con los grandes casos de corrupción como Odebrecht o Reficar.

6. Contra el tarifazo nacional: según las y los trabajadores de ese sector, con el propósito de beneficiar a Electricaribe (empresa que lleva a cuestas múltiples denuncias y protestas por el pésimo servicio que presta y los continuos recursos que recibe), se podrían  incrementar hasta en un 35% para los estratos 4, 5 y 6. 

7. Contra la reforma tributaria: luego de que la ley de financiamiento se cayera, el gobierno adelanta una nueva reforma tributaria que pretende beneficiar a las grandes empresas (que sacan sus recursos a paraísos fiscales para no pagar impuestos), haciendo que el peso de la crisis recaiga sobre la clase trabajadora y los pequeños empresarios, pese a ser estos sectores sociales los creadores de riqueza, no los grandes empresarios y terratenientes como pretende hacer creer el gobierno y las élites con su famosa teoría del goteo.

Sobre la ley de financiamiento y la teoría del goteo.

8. Por un salario mínimo digno que no sea superado por el precio de la canasta familiar.

9. Por el cumplimiento de los acuerdos con el estudiantado, el profesorado, trabajadores estatales, el campesinado y el movimiento indígena.

10. Por la defensa de la protesta social como derecho constitucional: dada la criminalización de la protesta social que promueve el gobierno y ayuda a difundir la prensa corporativa, legitimando de este modo la brutalidad policial y las medidas legales para la restricción de ese derecho.

Te interesa leer: ¡Que nadie se quede en casa! 21 de noviembre, paro nacional.

11. Contra el asesinato sistemático de líderes sociales y la falta de medidas contundentes por parte del gobierno para proteger el derecho fundamental a la vida.

Y tú a quién le crees, al gobierno nacional, a las élites y a los terratenientes que han gobernado históricamente el país, o al sector trabajador que lucha por tus derechos. 

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* Recuerden que el neoliberalismo es una perspectiva político-económica que exige la instalación de políticas que responden a un modelo que privatiza lo público haciendo públicas las pérdidas y privadas las ganancias para una reducida élite. Si quieres saber más sobre la perspectiva neoliberal, te invitamos a ver la conferencia “El mundo en rumbo de colisión” del economista chileno Manfred Max-neef, premio Nobel alternativo de economía.

 

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21 de noviembre: paro nacional colombiano dentro de un capitalismo global en crisis

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El sistema-mundo capitalista globalizado está en crisis y ad portas de una gran recesión si todo sigue como va. De ello es consciente la nueva directora del Fondo Monetario Internacional —FMI—, Kristalina Georgieva, quien «en 2019, [espera] un crecimiento más lento en casi un 90% del mundo. La economía global está en una desaceleración sincronizada». El culpable de esta desaceleración general, se suele decir, es la guerra comercial entre China y Estados Unidos, pero esta perspectiva ignora las dinámicas sistémicas de acumulación del capital, en particular su tendencia decreciente de tasa de ganancia. Como sostiene Michael Roberts, «un colapso financiero o una guerra comercial no conducen a una recesión económica, a menos que ya existan problemas serios con la rentabilidad del capital». Y las bajas tasas de interés de algunos bancos centrales no han podido reversar esta desaceleración.

Crisis en la economía-mundo moderna

La desaceleración de la economía capitalista, estructurada según el análisis de sistemas mundiales en procesos productivos centrales y periféricos y semiperiferias —espacios que viven una mezcla de ambos procesos—, tiene efectos para las «periferias» y «semiperiferias». Si la otra cara del «desarrollo» de los «países centrales» es el «subdesarrollo» de los países periféricos —originado o perpetuado a través de la dominación colonial o imperialista—, una crisis de rentabilidad de los países centrales golpeará a los países «en desarrollo», pues las economías dependientes crecen no por la fortaleza de sus mercados internos sino porque están volcadas hacia las exportaciones de materias primas o productos básicos a «países centrales». En palabras de Roberts, el panorama general es el siguiente:

«La economía alemana en su conjunto está en recesión virtual, según su propio banco central, el Bundesbank. China está creciendo a su ritmo más lento en casi 30 años. Los detonantes para una depresión mundial se multiplican. Incluso en los Estados Unidos, la principal economía capitalista avanzada con mejores resultados, el crecimiento se está desacelerando, mientras que la inversión y las ganancias están cayendo. Tenemos disturbios y protestas contra los recortes de austeridad en varias “economías emergentes” a medida que la desaceleración global afecta a las exportaciones y los ingresos: en el Líbano, en Ecuador, en Chile, en el empobrecido Haití. Al mismo tiempo, las economías emergentes más grandes están en crisis (Argentina, Turquía) o estancadas (Brasil, México, Sudáfrica)».

Justamente, si algo tienen en común las protestas y los procesos políticos de Líbano, Haití, Ecuador, Chile o Argentina es su rechazo a las reformas del FMI como forma de gestionar la crisis y mantener así las condiciones de dependencia de los países que acceden a endeudarse con la «banca multilateral». Se rechazan los préstamos del Banco Mundial condicionados por el FMI bajo la figura del «paquetazo» o «recetario» de reformas estructurales, el cual tiende a desregular las economías e impulsar la disciplina fiscal —lo que incluye, por supuesto, privatizaciones y reducción del gasto público—, con graves afectaciones a derechos económicos y sociales otrora conquistados por las movilizaciones sociales de trabajadores, mujeres o estudiantes y posibilitados por el régimen keynesiano de acumulación —o su émulo cepalino de industrialización por sustitución de importaciones para el caso de las economías periferializadas o del «tercer mundo»—.

Lo que no se puede perder de vista, entonces, es el papel del FMI y el Banco Mundial en el mantenimiento de la «estabilidad económica mundial», que no es más que un eufemismo para esconder su rol en la preservación de la dominación capitalista de los «centros» —hoy en crisis— sobre las «periferias».

La crisis sistémica en Colombia

El capítulo de Colombia parece constituir un caso aparte, pues, dice su presidente Duque, a diferencia del 90% de economías desaceleradas, «Colombia está en el 10% de los que crecerán, según el FMI». Pero si para Jairo Estrada la economía colombiana no sufrió el fenómeno de la crisis de la deuda latinoamericana de la década de 1980 gracias al colchón del capital del narcotráfico y su blanqueamiento y circulación en la «economía legal», no hay razones para pensar que parte de la explicación de la «excepcionalidad colombiana» no tenga que pasar por ahí y que las altas tasas de ganancia proporcionadas por el narco en una economía periferializada, beneficiadas del control de la inflación como centro de la política monetaria, sean uno de los factores que expliquen su «estabilidad macroeconómica». Un reporte de El Espectador de mayo de 2019 titulaba que «Colombia todavía es el mayor productor de coca en el mundo» de acuerdo con una entidad de la ONU.

La reciente masacre perpetrada en el resguardo de Tacueyó, Cauca, contra cinco indígenas, incluyendo su gobernadora Cristina Bautista, no es más que la muestra del curso terrorífico que está teniendo la disputa violenta por el control territorial de rutas de narcotráfico en el Pacífico colombiano entre «disidencias de las FARC, ELN, el EPL y grupos neoparamilitares». «Y es que esta zona hace parte del llamado “Corredor Estratégico”, por donde se transportan alucinógenos al Pacífico caucano. Toribío, y en especial Tacueyó, son parte del tramo inicial de ese “Corredor”», se recoge en El País. El narcocapitalismo como amortiguador de la crisis va constituyendo un orden político cruento que atenta contra las autonomías de los pueblos indígenas que se le oponen. Y qué ha sido la parapolítica sino la legitimación estatal de ese proyecto político-económico vinculado con la financiarización económica de clases terratenientes que propulsaron el narcotráfico, y el cual requería la estigmatización y exterminio de «la izquierda».

Pero si los principales mercados de drogas, Estados Unidos y Europa, están decreciendo, la economía subterránea del narco es insuficiente para gestionar la dominación capitalista en la «periferia» colombiana. La «excepcionalidad colombiana» configura un marco de crecimiento, pero, a la par, dada la «desindustrialización» y dominio del capital financiero —con Sarmiento Angulo a la cabeza—, de aumento del desempleo y alta informalidad laboral. Sólo hasta este año la economía colombiana ha mostrado algún tipo de recuperación coyuntural, después de «una desaceleración sufrida entre 2014 y 2015 por la caída de los precios del petróleo, el principal producto de exportación», lo que ilustraba su carácter dependiente monoexportador y su vulnerabilidad a los cambios exógenos. No es descartable, entonces, asegura el analista Felipe Campos, que para el 2020 o 2021 Colombia viva una nueva fase de desaceleración similar a la que están sufriendo Chile o Perú.

Las salidas que aparecen para Colombia ante estos problemas socioeconómicos son el aumento de la productividad, dificultado por su condición sistémica periférica y la financiarización, o reformas que propugnen por la flexibilización laboral, respaldadas por la fórmula mágica de que la disminución de los costos de los empresarios llevará a la contratación de más empleados y, por esa vía, a más empleo. Pero esta idea ignora, de acuerdo con Juan Carlos Guataquí, que «la demanda laboral es una demanda derivada. Eso significa que un empleador contrata más trabajadores porque el mercado le demanda más productos, no porque sus trabajadores le cuesten menos»; así, este autor llega a la salida keynesiana de «estimular la demanda de bienes y servicios y, por ende, estimular la demanda de trabajo». El problema es, pues, la baja productividad del mercado de bienes y servicios que afecta a la productividad laboral. ¿Pero cómo generar esta estimulación de «demanda agregada» y aumentar la productividad laboral en una economía dependiente desposeída de sus excedentes de deuda y susceptible de verse afectada por la desaceleración de las economías centrales y una ulterior recesión global? ¿Por qué se ha deteriorado la productividad periferializada de la economía colombiana y se han destruido miles de empleos?

Estas cuestiones, en realidad, van más allá del mero fomento de la competitividad y el crecimiento nacionales y tienen que ver con el modo en que históricamente —desde el colonialismo europeo de los siglos XV y XVI, pasando por el imperialismo inglés decimonónico y el imperialismo estadounidense del siglo XX—, ha funcionado y se ha reproducido el orden del capitalismo realmente existente a través de la integración colonial o imperialista a la economía mundial de territorios «descubiertos» o «nuevos Estados» con apoyo subordinado de sus élites políticas y económicas. La «baja productividad laboral» —lo que no significa que no se trabaje mucho más— es una condición sistémica característica de las economías periferializadas. Vencerla requeriría «desarrollo» —modernizar de modo general su aparato productivo y acceder a procesos productivos centrales— y no mero «crecimiento», y alterar por esa vía el «patrón de poder mundial», lo que generaría nuevas tensiones globales en términos de disputa por mayores tasas de ganancia en el sector tecnológico, como las vividas hoy entre Estados Unidos y China. Pero ni al FMI ni al Banco Mundial les interesa realmente el desarrollo capitalista de los países intervenidos por ellos: la acumulación por desposesión de excedentes de deuda y la constitución del clima político institucional para ese fin es funcional para preservar el statu quo del «subdesarrollo políticamente gestionable».

Una oportunidad del movimiento popular de cuestionar al régimen capitalista

Es en este contexto de eventual recesión mundial en el que desde la CUT, con apoyo de la ONIC y del estudiantado movilizado, se invita a un paro cívico nacional para el 21 de noviembre «contra el paquetazo del gobierno Duque, el FMI, la OCDE, por la Paz y la Vida». El gobierno colombiano está reaccionando a la crisis sistémica, presionado por la banca multilateral, con más disciplina fiscal y desregulación económica en tres frentes: reforma laboral, pensional y tributaria. En esa medida, de acuerdo con Pablo Nariño, como parte de la reforma tributaria «el gobierno nacional ya ha avaluado en un total de 160 billones de pesos las propiedades del Estado, que tras la aprobación del Plan de Desarrollo serán rematadas; ya es un hecho la venta del resto del 20% de las acciones de Ecopetrol, la subasta de ISA, la venta del oleoducto Cenit y de las electrificadoras estatales, lo que además conlleva recortes en los gastos del Estado para atender la educación y la salud»; en fin, como resultado de su acuerdo de 2019 con el FMI, sostiene el mismo Nariño, «el país presenciará reformas que afectarán directamente a amplios grupos sociales; aumento de la edad de jubilación, reducción de los derechos pensionales, ampliación de las personas que pagarán impuestos, reducción de transferencias a las regiones […] disminución de los salarios, entre otros».

En definitiva, el problema económico que lleva al recorte de gasto social y la erosión de derechos sociales y económicos es la baja productividad del capitalismo dependiente colombiano vinculada con una tendencia decreciente mundial de las tasas de ganancia y bajas inversiones en el sector productivo. El recetario «neoliberal» aparece como la fórmula para solventar las dificultades causadas por la baja rentabilidad. Este fenómeno es lo que los economistas deberían explicar, más allá de la coyuntura de la guerra comercial, la cual es una expresión detonante de la crisis y no la crisis como tal. Algunas élites sistémicas alternativas, como la que representa el sector de Petro, dirán que el problema colombiano reside en la hegemonía del capital financiero sobre el sector industrial y que lo que se necesita es que desde el Estado se hagan inversiones para aumentar la productividad de la «economía real», generar empleo y combatir la financiarización y la desigualdad socioeconómica. Pero desde el punto de vista aquí esbozado sostenemos, en cambio, que el problema es la dinámica de acumulación capitalista y su estructuración histórica concreta. En algún momento el consumo impulsado por la deuda y no por la productividad como modo de solventar los problemas de tasa de ganancia será insostenible y estallará la burbuja financiera.

De todas formas, ya sea que los movimientos populares que reunirán sus fuerzas sociales el próximo 21 de noviembre en un paro cívico nacional consideren que están rechazando el sistema mundial capitalista o sólo un régimen particular de su organización —el «financiarizado» o «neoliberal»—, hay en el repudio al «paquetazo» de Duque un rechazo simultáneo al orden capitalista global hoy por hoy vigente y, en ese sentido, el movimiento popular colombiano tiene una dimensión antisistémica común, pues resiste a que la ley capitalista de valor continúe mercantilizando la educación, la salud o las pensiones.

Es posible que estemos asistiendo al momento de bifurcación del que hablaba Wallerstein, en el cual el sistema-mundo capitalista enfrentará dos caminos frente a la crisis según la fuerza e intencionalidad de los movimientos sociales: si continuar con una versión modificada del sistema u optar por uno nuevo. Pero mientras en Colombia se construye un consenso radicalmente anticapitalista o «capitalista alternativo», la base común del «paquetazo neoliberal» es un paso importante para la concertación ideológica y la unificación política de las distintas fuerzas sociales del «movimiento popular». Es un «buen sentido» que cada vez más tenemos que llenar de contenido razonable.

Hay en Colombia algunos factores importantes para mostrar que un cambio social antisistémico o sistémico alternativo son posibles, pues no se puede establecer una relación mecánica entre la crisis capitalista general, sus implicaciones nacionales y la eventualidad social de transformación de un régimen o sistema político-económico. Quizá uno de los factores que más destacan es la derrota del uribismo en las elecciones regionales de octubre de 2019, con un frío aumento del 0.31 % del total de votos respecto a las elecciones de 2015 en alcaldías y gobernaciones, y cuyo partido ha estado asociado cada vez más en el imaginario electoral —y no sólo en el imaginario— a las maquinarias santistas y, en general, a la clase política de derechas tradicional, lo que ha tenido efectos deslegitimadores que su modesto crecimiento en las elecciones ha reflejado. A ese fenómeno también hay que vincular la baja aprobación del presidente Duque y de Álvaro Uribe, lo cual refleja un clima de descontento social generalizado que puede ser aprovechado por los movimientos populares sistémicos alternativos o antisistémicos.

Existe un panorama de incertidumbre respecto a lo que pueda implicar el paro nacional del 21 de noviembre; si, por «efecto contagio», derivará en los niveles de alta movilización social acaecidos en Chile o en Ecuador. Semana ha dicho que: «En el país no hay conciencia de que el 21 de noviembre puede constituirse en una fecha trascendental. El paro nacional anunciado para esa fecha tiene el respaldo de más de 40 sindicatos y más de 100 representantes de movimientos sociales. Aunque ha sido convocado antes de las manifestaciones y disturbios de Chile y Ecuador, no se descarta un efecto contagio en Colombia […] En el país hace muchos años no ha habido un paro nacional». Esta última parte es importante porque aunque el movimiento estudiantil a nivel nacional tenga síntomas de desgaste y agotamiento debido al esfuerzo realizado en el paro de 2018, por primera vez en «muchos años» los distintos sectores del «movimiento popular» podrán confluir a escala nacional en torno a unos objetivos comunes «antisistémicos». Puede emerger, entonces, una fuerza social inédita en Colombia, una multitud con amplio poder destituyente y constituyente con la capacidad de resistir y enfrentar al statu quo y elevar la conciencia de la población afectada por el régimen capitalista vigente de acumulación, que frente a la pérdida de capacidad de construir consenso y legitimidad ante la multitud movilizada acudirá una y otra vez a la coacción violenta de sus fuerzas estatales.

Una vez más los excluidos nos enfrentaremos a los brazos represivos del sistema y al cierre político habitual del bloque de poder hegemónico. Pero marcharemos una y otra vez con la esperanza de un mundo nuevo que supere las exclusiones estructurales del capitalismo realmente existente. Juntos seremos más fuertes construyendo lo común a pesar de las diferencias programáticas y de repertorios de lucha.

Vencer el miedo, continuar con la organización de la multitud, la articulación de más sectores, construir repertorios de lucha comunes y luchar por la transformación cultural de las conciencias son los retos por cumplir.

¡Que viva el próximo paro nacional!